
La
lluvia al caer 
A través del cristal
y mirando la lluvia caer,
los recuerdos que vienen y van
son imágenes vagas de ayer.
Que me hablan de ti,
me susurran de ti,
y me duele sin ti
un presente de otoño en mi piel.
Y...reniego de mi,
y maldigo de mi,
la apariencia que supe guardar;
la cordura que supe mostrar,
mientras que ciego y sordo negué
el derecho a amarnos, ¡de pié!
El compás de la lluvia al caer
y lo plúmbeo del cielo al mirar,
hoy se vuelven contrarios a mi
y en el alma clavan un puñal.
Con las manos vacías de ti,
fui cobarde y no supe luchar
renuncié a poder ser feliz
y te hundí en un olvido falaz.
Caminando esta vida seguí
como tantos que van por el mundo
muerta el alma, el deseo y la fe
sin anhelos, sin sueños...sin rumbo.
Me pregunto si valió la pena
renunciar como hemos renunciado
a algo hermoso, tan grande y tan nuestro
por cumplir un camino trazado
previamente a cruzarnos tu y yo
y vender nuestras almas al diablo.
Hoy la lluvia me hiere al caer
anegando terrenos andados
me pregunto que ha sido de ti
si aún me amas o me has olvidado.
¡Qué quimeras nos forja la mente!
Debo ser, racional y coherente
y olvidar lo que el tiempo ha enterrado.
Junio 2001
Bernardo Manuel Perez Bragaña
