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RINCÓN DE FORMACIÓN
 
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¿QUE VES?
DOS CARAS "ENFRENTADAS"
UNA COPA
"SIEMPRÉ HAY VARIAS MANERAS DE VER UNA MISMA COSA"
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LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS EN LA PRÁCTICA DEL FÚTBOL
1. DERECHO A ENTRETENERSE Y DIVERTIRSE tanto en las prácticas como en las competiciones con una gran variedad de actividades tanto lúdicas como formativas.

2. DERECHO DE JUGAR COMO NIÑO y de no ser tratado fuera y dentro del campo de juego como un adulto

3. DERECHO A DISPUTAR COMPETICIONES con reglas adaptadas al nivel de las capacidades del jugador en cada etapa de su desarrollo psico-motriz.

4. DERECHO A JUGAR CON LA MÁXIMA SEGURIDAD POSIBLE

5. DERECHO A PARTICIPAR en todas las facetas del juego.

6. DERECHO A SER ENTRENADO POR PERSONAS DEBIDAMENTE PREPARADAS.

7. DERECHO A PODER REALIZAR SUS PROPIA EXPERIENCIAS, resolviendo por sí mismo los problemas que se plantean, tanto en las prácticas como en las competiciones oficiales.

8. DERECHO A SER TRATADO CON DIGNIDAD Y RESPETO tanto por el monitor (entrenador) como por los adversarios y compañeros.

9. DERECHO A JUGAR CON NIÑOS DE SUS EDADES para tener parecidas probabilidades de ganar.

10.DERECHO A NO SER NECESARIAMENTE CAMPEÓN
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¿QUÉ ES MÁS IMPORTANTE EN EL FÚTBOL DE LOS NIÑOS Y JÓVENES, BUSCAR LA VICTORIA O UNA ÓPTIMA FORMACIÓN DEL JOVEN TALENTO ?
Aspectos que ayudan para tomar una decisión, porque una cosa excluye casi siempre la otra
El mandamiento deportivo de que lo importante es participar y jugar, hace tiempo que fue arrojado a la basura en la mayoría de los clubes de fútbol por técnicos que utilizan sus jóvenes discípulos exclusivamente como plataforma para su ascenso social y profesional. La cultura de la victoria en el deporte infantil está causando diariamente en todas las partes del mundo mucho daño, no sólo a los niños, también a los clubes cuya calidad de formación de sus talentos está condicionada negativamente cuando se busca por todos los medios la victoria, independiente si se trata del equipo benjamín, alevín, infantil o cadete. Sólo en pocos clubes se mide la calidad de la formación en el número de jugadores que cada año pueden ser incorporados en la plantilla del equipo representativo. En ellos, en vez de jugar para ganar se disputan partidos para aprender y ganar a largo plazo.
Según el periódico “El País” ( ver la edición del 5 de septiembre de 2000),un estudio a finales de los años ’90 reveló que de los 20 millones de niños norteamericanos que participaban en actividades deportivas organizadas, 14 millones lo dejan antes de haber cumplido 13 años. También en el fútbol español se observa con preocupación (pero sin haber tomado las correspondientes medidas) un incremento constante de niños de entre 13 y 15 años de edad que abandonan el “fútbol federado” después de haber entrenado y competido como adultos durante 6 o más años.
La deserción masiva se debe a que el juego, concebido inicialmente de los niños como unas actividad lúdica y de entretenimiento
compartido con otros amigos, se ha convertido para ellos con el paso de los años en una experiencia amarga por las frustraciones vividos, el sistema rígido de las competiciones , la presencia de sus críticos padres y especialmente por las muy elevadas exigencias de los entrenadores, cuyo objetivo es ,en vez de formar a los jóvenes a conocer y a dominar cada vez más el complicado y difícil juego de fútbol, conseguir con ellos a cualquier precio muchas victorias y así el prestigio necesario para optar a un trabajo mejor renumerado en el mundo de fútbol.

El debate “¿Ganar o formar ? “ está enfrentando entre sí a los profesionales que se dedican a la organización, gestión, investigación y enseñanza o entrenamiento de casi todos los deportes, pero también a muchos padres que ven en la actividad deportiva de sus hijos una plataforma de promoción social y económica.

La clave del problema reside en la consideración de la práctica deportiva desde la propuesta que ofrecen las federaciones regionales como única referencia válida. En ellas todo gira alrededor de la búsqueda del modelo de campeón y la práctica puramente competitiva para conseguirlo.
Las categorías inferiores se ven salpicados tanto en objetivos como en la forma de enseñar de sus técnicos por un afán desmedido en alcanzar cuanto antes los máximos resultados del joven deportista.
Doy un ejemplo. En cualquier “Escuela de Fútbol”, antes de empezar a trabajar, los responsables pueden elegir entre dos filosofías bien distintas de trabajo:
-buscar por todos los medios la victoria de sus equipos a corto plazo o -buscar, a pesar de la posibilidad de perder partidos, una óptima formación gradual e integral del jugador con objetivos a más largo plazo.
Según la orientación elegida, las consecuencias para los niños y para las “Escuelas de Fútbol” son las siguientes:
OBJETIVO: GANAR
*Se suele seleccionar a jugadores que están acelerados en sus capacidades físicas, especialmente los más fuertes. Ellos son los titulares. A los esfuerzos, a la asistencia regular y al comportamiento dentro del grupo se da menos importancia que al puro rendimiento en el campo que nos garantiza la victoria.
*Hay poco espacio para los retrasados físicamente y para los más jóvenes y los menos capaces. El fúbol es antidemocrático.
*Desde 8 años se da una desmesurada importancia a la táctica.
*Se busca inmediatamente la profundidad en el juego de ataque. El equipo tiene prisa y juega más rápido de lo que es capaz.
*Se juega muy vertical, se emplea frecuentemente y preferiblemente pases largos (también el portero despeja con el pie).
*Pocas intenciones para construir el juego. Frecuentemente el balón no pasa por el medio campo y va directamente a los atacantes, mediante pases largos.
*Se realizan cambios de orientación en las acciones ofensivas.
*El responsable es un entrenador/técnico que instruye con el fin de ganar el partido y el campeonato.El jugador debe obedecer al técnico que manda o instruye desde la línea lateral.
*En busca de la victoria se educa a ser desleal, hacer trampas, ser deshonesto, engañar a los contrarios y al árbitro. Los fines justifican los medios.
*Se juega más contra que con el balón. No hay tiempo y espacio para amagues.
*Prematura especialización en una determinada demarcación. Juegan los mismos y poco los suplentes.
*Se expone el joven prematuramente a la competición de los adultos. Dura años hasta que desarrolle los mismos hábitos que demuestran los adultos en el juego 11 contra 11.
*Se da una desmesurada importancia al trabajo físico porque así se consigue más rápidamente resultados.
*Para poder ganar prevalece en los entrenamientos la aplicación de la metología tradicional.
*Se valora más lo deportivo que la persona. Se acepta frecuentemente comportamientos discutibles para conseguir un buen resultado
OBJETIVO: FORMAR
*Todos juegan y no sólo los más fuertes. Se prefiere jugadores con perspectivas en el manejo del balón e inteligencia.El buen comportamiento fuera y dentro del campo es uno de los criterios para la selección así como la voluntad de esforzarse.
*Todos tienen los mismos derechos para jugar independiente de su físico y capacidad. El fútbol es democrático.
*El partido sirve para evaluar el grado de habilidad y ganar experiencia en la táctica.
*Prevalece la cultura de mantener la posesión del balón. No hay prisa en el juego.
*Todos los jugadores tocan el balón. Prevalecen pases cortos y apoyos cortos. El portero suele servir el balón con un lanzamiento con la mano.
*El balón avanza generalmente de la defensa a los mediocampistas y de ellos a los atacantes, basándose el juego en los principios de la comunicación y cooperación
*El responsable de crear espacios para la penetración, cambia frecuentemente la orientación en el ataque
*El responsable es un formador que estimula con el fin de mejorar el rendimiento del jugador y de su equipo.El jugador realiza la próxima acción en función de lo que él ha observado y decidido. No decide el técnico por él.
*Se educa a la deportividad, a la honestidad, a respetar el reglamento y ser leal en la confrontación con los adversarios.
*Se juega con el balón, acariciándolo.Hay tiempo para ejecutar fintas y utilizar su fantasía e imaginación.
*Todos reciben varias oportunidades de experimentar en la competición varios puestos en el equipo. Juegan todos, independientemente de su calidad.
*Se adapta la competición en cada fase de la evolución del niño a sus capacidades físicas e intelectuales.
*Se busca respetar la naturaleza y se mejora las capacidades condicionales y coordinativas con una gran variedad de juegos.
*Para poder formar mejor al jugador, debe prevalecer en las prácticas la aplicación de la metodología activa.
*Se da prioridad a la formación de la persona por medio del deporte. Se utiliza el deporte como una escuela de la vida.
“Un técnico de fútbol base que gana casi todo no ha trabajado por el futuro de sus jóvenes jugadores sino por su porvenir”
En muchas ocasiones, la obsesión de los entrenadores y especialmente de los padres de alcanzar con los jóvenes de entre 8 y 12 años resultados antes de tiempo, incentivan a los técnicos a planificar y realizar en los entrenamientos exclusivamente ejercicios / juegos específicos de fútbol.
Como consecuencia se producirán rápidos éxitos en los resultados de sus competiciones, pero el declive no se hace esperar después de pocos años. Además, la falta de variedad en la formación unilateral aumenta el riesgo de lesiones y no estimula la motivación para entrenar con vistas a alcanzar objetivos importantes a largo plazo. Los niños así formados suelen abandonar la práctica del fútbol más frecuentemente que aquellos que han disfrutado de una formación en varios deportes, requerimiento básico necesario para alcanzar con el tiempo el más alto nivel.

Es sabido que sólo una amplísima experiencia motriz ganada en la edad del mayor aprendizaje motor (7-11 años) permite aprender posteriormente más rápido y ejecutar eficientemente las más complicadas técnicas y comportamientos tácticos que exige el fútbol de alto rendimiento.
Para incentivar a los formadores de fútbol a asegurar mediante un cambio de los contenidos de los entrenamientos una formación más polivalente de los jóvenes de entre 8 y 11 años, es según mis experiencias imprescindible cambiar la estructura de sus competiciones, sabiendo que el entrenador suele preparar lo mejor posible al niño para la competición con contenidos que simulan situaciones de la misma.
Consecuentemente una óptima relación entre entrenamientos multilaterales y especializados sólo se alcanzará en los campos de fútbol cuando los niños de 8 y 9 años realicen en futuro competiciones formativas que exijan aparte de un cierto nivel en las capacidades futbolísticas otras habilidades y capacidades motrices que son imprescindibles para su futura formación (por ej. las capacidades coordinativas y condicionales).
“Ganar una copa menos en el fútbol base significa muchas veces ganar un extraordinario jugador más”

“Lo importante no es si ganamos o perdemos, sino que disfrutemos”
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HACIA OTRO ESTILO DE ENSEÑANZA EN EL FÚTBOL BASE
Nada es permanente, con excepción del cambio.
Pertenecemos a una sociedad consustancialmente ligada al cambio en la que el saber evoluciona y nos abre nuevos horizontes diariamente. Lo que hoy es válido en el fútbol, mañana puede resultar ya superado o anticuado.
El camino al éxito está siempre en construcción.
Es un proceso permanente y no una meta que se debe alcanzar. Por encontrarse también el juego de fútbol en una constante evolución, cada técnico debe procurar adaptarse a las nuevas exigencias y evolucionar sin pausa para no quedarse atrás.
La meta principal en la formación de técnicos de fútbol ha de ser crear entrenadores capaces de hacer cosas nuevas y no sólo repetir lo que han hecho otras generaciones de técnicos. Necesitamos más maestros creativos con capacidad de innovación. En vez de enseñar a sus alumnos todo lo que saben, deberían procurar despertar con métodos más eficaces todo el potencial dormido en cada uno de sus discípulos, llevándolos más allá de sus limitaciones.
¿Cómo se consiguen estas metas? Tanto los docentes que forman los futuros técnicos de fútbol así como los entrenadores que trabajan diariamente en el terreno de juego deben procurar:
-fomentar el pensamiento divergente de sus alumnos,
-facilitar la libre expresión de cada uno de los individuos,
-impulsar la creación de nuevos movimientos técnico – tácticos,
-premiar la innovación y
-dejar más libertad al alumno.
En resumen deben aplicar otro estilo de enseña que no se base en el comando. En vez de ser instructores y entrenadores deben convertirse en creadores, planificadores, observadores y consejeros expertos que alienten a sus alumnos a avanzar y a superarse a si mismo y también a su maestro.
Hasta hace poco, la enseñanza del fútbol enfocó principalmente la ejecución de los gestos técnicos, dejando al lado aspectos cognoscitivos y de la motivación.
Pero entrenar y jugar al fútbol sin pensar es como tirar a portería sin apuntar.
Hoy en día, con el modificado rol del técnico , éste en vez de ser el profesor de técnica debe convertirse en un maestro que aparte de estimular las capacidades técnicas - tácticas – físicas y volutas asegura un aprendizaje óptimo de las capacidades cognoscitivas , considerando sistemáticamente los procesos de percepción, análisis y tomo a decisiones del alumno en las sesiones de entrenamiento.
La enseñanza basada en el comando que no permite la activa participación del alumno, tiene que ser sustituida por una enseñanza indirecta, de planteamiento de problemas en la cual el maestro desarrollo la capacidad del jugador de pensar , de reunir datos, de evaluar, juzgar y organizar la información , de recordar soluciones, de proyectar, de llegar a conclusiones, de imaginar inventar y crear (como demuestran los programas formativos propuestos en mis libros “Fútbol a la medida del niño “ y “Fútbol a la medida del adolescente”).
En estos programas se respeta en todo momento el importante consejo que el poeta Johan Wolfgang von Goethe nos dio hace más de 220 años: ”Nuestra juventud prefiere ser más estimulada que instruida”.
Según John Whitmore, un futbolista recuerda después de 3 meses sólo un 10% de lo que le ha hablado o instruido su técnico y 32% de lo que el entrenador le ha demostrado y explicado. Pero en caso de que el jugador ha experimentado propiamente la misma situación con ayuda del técnico, recuerda un 85%.
Por ello, hace falta involucrar mucho más a nuestros jugadores en el proceso de enseñanza - aprendizaje para conseguir futbolistas más completos e independientes de los frecuentes consejos de sus técnicos.
Bryant J. Cratty sostiene: "El verdadero aprendizaje sólo se cumple, transfiriendo a los alumnos las decisiones que hasta ahora estaban a cargo de los entrenadores”.
Bloom considera la creatividad como la forma más elevada de actividad mental y de los logros humanos , pero hay que actualmente pocos técnicos que saben estimularla . La creatividad tiene mucho que ver con el juego. ¡Toda la recreación es una re-creación !
Hoy los estilos de enseñanza y los rígidos métodos que se utilizan en casi la totalidad de los campos del fútbol, tienden a estrangular más la fantasía, la imaginación, la capacidad de creatividad y innovación de nuestros jugadores que estimularlas. En vez de dar a sus jugadores suficientes oportunidades para cultivar esta capacidad más o menos innata en cada individuo, como ocurre en una enseñanza sin la presencia de un técnico, los jóvenes dejan dominarse frecuentemente por el omnipresente entrenador que pretende controlar todo. Cediendo ciertas decisiones o libertades a sus jugadores, teme perder el control de la situación.
El auténtico técnico de fútbol suscita ideas y abre la mente de sus jugadores para que estos las mejoren y tengan posibilidad de generar nuevas ideas. Su función trascendental es de “hacer pensar a los demás”, como contraposición a la acción de “pensar por los demás”.

Generalmente, un entrenador que sabe mucho no suele convertirse en un buen técnico porque, frecuentemente, no sabe retener su sabiduría y su experiencia. Suele dar constantemente instrucciones a sus jugadores sobre qué hacer, cómo y cuando hacer, sin saber que esta manera contribuye a limitar su formación.
“Con demasiada frecuencia damos a los niños soluciones que recordar , en vez de problemas a resolver” (R.Levis). Son los futuros maestros que deben transferir los problemas a sus alumnos, procurando que sean resueltos por los jugadores y no por ellos mismos.
Para conseguirlo, es imprescindible para cada técnico aprender a preguntar muchas veces durante un entrenamiento a sus alumnos en vez de dar instrucciones. Así, convierte a sus alumnos en unas personas activas, que participan en su proceso de enseñanza y aprendizaje hasta que el maestro sea estimulado por las nuevas ideas de sus alumnos que han surgido gracias a sus preguntas.
Un ejemplo: Cuando el profesor dice: ”Estas flores son rojas” la calidad de la información que recibe el alumnos inferior a la que suele generar propiamente cuando le pregunta: ”Descríbeme con todo el detalle como percibes los colores de las flores!” Según el cambio de la luz y el ángulo de su vista, el alumno, sin duda, genera una información propia más rica, correcta y se memoriza mejor que aquella generada por la instrucción del profesor.
Además un resultado obtenido por una información directa (“Ha sido un pase malo”) es siempre inferior que una generado por un comentario indirecto: ”¿ Cómo valoras la calidad de tu último pase, teniendo en cuenta las posibilidades de continuar con el juego el receptor del balón?”
Preguntando con cierta frecuencia y presentando así problemas a sus alumnos (que ellos hasta ahora no han considerado como problemas), el maestro de fútbol desarrolla en los jugadores la habilidad de enseñarse a sí mismo, abriéndoles una puerta a una mejora continua y al descubrimiento de muchos secretos del juego.
Preguntas abiertas que empiezan con “qué, “cuándo”, “quién”, ”cuanto” y “cómo” requieren respuestas descriptivas y hacen al jugador consciente de muchos detalles que intervienen en la solución del problema. Al contrario, preguntas cerradas cuyas respuestas son simplemente un “no” o un “si”, cierren la puerta al descubrimiento y la exploración de los detalles, lo que un buen técnico intenta evitar.
Enseñar por medio de preguntas, obliga al alumno a pensar, a examinar, a juzgar a mirar y evaluar. Instruyendo de forma tradicional, no estimula ninguno de estos procesos. Invita a la pasividad, lo que cada entrenador tiene que evitar.
Referencias: John Whitmore: “Coaching for Performance”, London, 1997
Muska Mosston: “ La Enseñanza de la Educación Física”, Editorial Paidos, 1988

Cortesía de Fútbol Base
Horst Wein
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HACIA UNA INICIACION MÁS FORMATIVA EN EL FÚTBOL CON EL MODELO “FÚTBOL A LA MEDIDA DEL NIÑO”
Las Escuelas de Iniciación Deportiva suelen ser hoy el primer contacto sistemático que tienen los niños(as) de 6 y 7 años con el mundo del deporte. Sustituyen al juego libre que las generaciones anteriores practicaban a cualquier hora de su tiempo libre en la calle.
Una vez cubierta esta etapa de múltiples experiencias motoras, el niño(a) poco antes de cumplir sus 8 años ingresa en la Escuela de Fútbol. Allí los formadores-monitores-profesores deben asegurar que los primeros pasos del niño (niña) en el mundo de fútbol se desarrollen lo más formativo posible. Para lograrlo deben utilizar una metodología de enseñanza que libera al fútbol de sus características no educativas o formativas, como por ejemplo de la especialización prematura del joven, del elitismo y de la excesiva importancia que el entorno del niño , especialmente los padres y el técnico, da a los resultados de sus partidos.
El juego del fútbol será formativo para el niño o no, en función de cómo el formador enfoque todo el proceso de enseñanza-aprendizaje incluido sus sesiones de entrenamiento y también su competición de cada fin de semana.
Los formadores o profesores son y serán siempre los responsables principales de que las prácticas deportivas se desarrollen de forma más o menos formativas y educativas. Deberían superar con todos sus planteamientos la excesiva importancia que se le suele dar a los resultados, y buscar otros aspectos importantes que el juego del fútbol puede ofrecer y que van a ser muy útiles en el desarrollo de la personalidad y en la educación de los jóvenes.
Entre los varios aspectos que el monitor - formador debe conocer y considerar para conseguir una intencionalidad educativa – formativa en el proceso de iniciación deportiva destacan los siguientes:
Aspecto 1: LA MOTIVACIÓN DEL ALUMNO Y SU NECESIDAD DE JUGAR
El que enseña debe saber que el niño/a, generalmente, acude en su tiempo libre a las actividades deportivas con una intencionalidad lúdica. Además tiene la motivación de demostrar durante la práctica, a sí mismo y especialmente a los demás compañeros, su nivel de habilidades y capacidades en situaciones competitivas.

Por ello el niño/a a la edad de 8 años, debe tener la oportunidad de elegir y acceder de forma libre a su deporte favorito después de haber sido expuesto anteriormente, en una escuela de iniciación deportiva, a una gran variedad de actividades deportivas.

Las necesidades lúdicas del niño/a se satisfacen en estas edades con una gran variedad de juegos, que son uno de los medios principales para su crecimiento motriz, social e intelectual. Son una fuente de aprendizaje que estimula la reflexión, la expresión y la acción por parte del niño. Son actividades que ayudan a explorar, descubrir y crear, a la vez que le permite conocer el mundo de los objetos, el de las personas y sus relaciones.(Puig, C 1994)
Aspecto 2: LA CONSECUCIÓN DE OBJETIVOS EDUCATIVOS-FORMATIVOS POR MEDIO DE LA PRÁCTICA DE JUEGOS
Para que el fútbol de iniciación pueda constituir un hecho educativo ha de tener un carácter abierto sin depender de niveles de habilidad o características de sexo. Sus fines y objetivos deben estar en consonancia con la edad y la categoría del fútbol base en el cual el alumno se encuentra ( Pre-Benjamin , Benjamín o Alevín) Un fútbol de iniciación con intenciones educativas y formativas debe, entre otras cosas :

Fomentar hábitos de práctica deportiva saludables para el mantenimiento y mejora de la salud. Por todos los medios se deben evitar situaciones que conllevan cualquier peligro para la salud de los jóvenes como por ejemplo jugar en campos de piedras o la práctica con balones demasiados pesados y grandes, que crean traumatismos y no permiten ser manejados con facilidad.

Compensar las influencias negativas que el sistema moderno de la vida produce (analfabetismo motor de los jóvenes). Estimular y desarrollar todos los patrones motores de base (las distintas formas de correr, lanzar, saltar, etc) mediante ejercicios/juegos que sepan enriquecer la experiencia motora del alumnado, y no sólo aquellos que son imprescindibles para jugar bien al fútbol. Así mientras el alumno vive situaciones de placer y división en las variadas actividades deportivas toma consciencia del propio cuerpo, tanto globalmente como de sus diferentes segmentos, favoreciendo su salud física y mental, lo que permite un crecimiento y desarrollo global de los niños / as.
El formador debe saber que el juego es para el niño tan necesario como el sueño. Favorece la salud del cuerpo y de la mente. Aumenta su autonomía personal, y desarrolla por medio de una gran variedad de estímulos sus capacidades condicionales de base (velocidad - resistencia - fuerza) que junto con las capacidades coordinativas son pillares básicos que sostienen la “edificación” de su futura prestación deportiva. Además estimulan y mejoran sus capacidades perceptivas, importantes para poder aprender una correcta lectura de las situaciones básicas del juego, y así rendir bien.
Ayudar al niño, a partir de los 8 años, con un estilo distinto de enseñanza, que exija su activa participación mental (debe pensar) para que con los años, aprenda a tomar decisiones correctas cada vez más rápido, en base de lo que el niño ha percibido y entendido
Experimentar las primeras nociones de tiempo (la duración de una acción, la sucesión, y la simultaneidad de acciones) y espacio (del espacio reconocido visualmente al “espacio mental”), lo que se consigue mejor con una gran variedad de juegos polivalentes y específicos del fútbol, como propone el método “Fútbol a la medida del niño”.

Favorecer el respeto a las normas, a las relaciones con los demás y a las diferencias entre los participantes, ya sea por su condición física o motriz, por su raza o sexo; propiciando situaciones de responsabilidad personal y de solidaridad.
Aspecto 3: NO A LA PREMATURA ESPECIALIZACIÓN EN UN DEPORTE DETERMINADO.
Por depender el rendimiento motor del niño más de los procesos de maduración que del aprendizaje y el entrenamiento (Hahn, 1988), se debe cuestionar cualquier proceso de iniciación temprana al fútbol que busca la especialización. Disputar a una edad inferior a 10 años competiciones en forma de ligas cuyo reglamento siempre es rígido e igual, no da la necesaria variedad de estímulos que los niños necesitan en esta fase de su evolución.**

Según Blázquez (1995), en las primeras fases de la iniciación deportiva debe prevalecer la diversidad y el tratamiento multi-propósito, con la finalidad de dar al alumno la oportunidad de experimentar situaciones diferentes, y de aumentar su bagaje motor.
Aspecto 4: UNA INICIACION DEPORTIVA A LA MEDIDA DEL PRINCIPIANTE
Para convertir el proceso de iniciación en el fútbol en una intención educativa y formativa, es imprescindible adaptar los contenidos de las sesiones y el propio juego del fútbol (incluida su competición) a la aptitud motriz, intelectual y física del niño. No obligarle a adaptarse a los contenidos del entrenamiento y del juego, tal y como ocurre en el mundo de los adultos. Las dimensiones del campo, las porterías más reducidas, la complejidad del reglamento, el menor peso y tamaño de los balones nº 3 y nº 4, el número de compañeros y adversarios en un equipo, y otras medidas metodológicas, favorecen la consecución de las metas técnicas, tácticas, cognoscitivas, físicas y sociales (más participación de cada uno de los alumnos), consiguiendo que la participación al juego sea más motivadora, activa y educativa.

El reglamento del Mini Fútbol, con las rotaciones después de cada gol marcado, garantiza la misma participación de todos, evitando que por sexo o distintos niveles de aptitud motriz, se produzcan situaciones discriminatorias. Hasta la categoría Alevín todos los encuentros se disputan en la modalidad de género mixto, fomentando así valores de coeducación entre niños y niñas (ver también el último párrafo del aspecto 2).
Para facilitar la asimilación de nuevos contenidos, el profesor- formador debe:

tener siempre en cuenta las posibilidades que tiene el alumno para aprender un contenido concreto en un determinado momento, es decir debe saber adaptar los contenidos y las informaciones que facilita, a la edad de sus alumnos y a sus características.

Proporcionar situaciones de aprendizaje que exijan del alumno no sólo una actividad motora sino también mental, es decir situaciones que le obliguen a reflexionar antes de actuar, así con el tiempo, aumentarán cada vez más sus conocimientos.

Saber relacionar los nuevos aprendizajes o contenidos de enseñanza con las experiencias vividas y los conocimientos adquiridos previamente. Relacionando una nueva situación de juego con los aprendizajes asimilados con anterioridad facilitará la solución de problemas.

Plantear a los alumnos situaciones con creciente dificultad y complejidad, de tal forma que le proporcionen siempre un reto alcanzable. La posibilidad de encontrar por sí mismos soluciones a las tareas encomendadas, incide directamente en la motivación del alumno y en su predisposición hacia el entrenamiento. Una vez que el reto se alcance los formadores proponen nuevos retos más difíciles y complejos.
Para que el proceso de iniciación deportiva de nuestros futuros campeones o aficionados al fútbol, sea lo más educativo y formativo posible , sus formadores o profesores deberían tener en cuenta que la iniciación tiene en el aspecto social, motor, afectivo - emocional y cognitivo otros objetivos diferentes a los de la posterior fase de especialización y alto rendimiento en el fútbol.
Cortesía de Fútbol Base
Horst Wein
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HACIA UN CAMBIO EN LA FORMACION DE LOS ARBITROS
Aún siendo consciente de los últimos avances en el desarrollo del fútbol a través de la última década, éste desgraciadamente, ha sido, en algunos aspectos, menor que el progreso conseguido en otros deportes. Pensando en el futuro del "deporte rey" en Andalucía, creo que muchos problemas importantes relacionados al juego están aún por resolver.
Una de las áreas problemáticas es, y todos los sabemos muy bien , la concerniente al arbitraje. Mientras que los jugadores han sido preparados durante largos años para jugar lo más eficientemente posible en las diferentes situaciones a lo largo de un partido, los árbitros, aparte de una cada vez mejor preparación física , se dan por satisfechos simplemente estudiando el reglamento en casa o discutiendo cómo interpretar las distintas reglas en reuniones especiales.
En otras palabras, hoy en día la enseñanza y la formación de los árbitros de fútbol permanecen, como en otros deportes, al mismo nivel que aquellos jugadores que se preparaban al principio del siglo pasado por la exigencias de la competiciones.
Los jugadores, gracias a los continuos avances en la enseñanza del fútbol, disponen actualmente de un amplio, bien estudiado y efectivo programa de formación integral, que respeta tanto sus capacidades mentales como físicas. ¿Pero que ocurre con los árbitros? Sus muchos errores constituyen la nota negra en todos los campeonatos nacionales e internacionales. Se ha demostrado año tras año que el arbitraje es el "punto flaco" del fútbol. En muchos partidos la gran inversión de tiempo y de recursos económicos de las federaciones o clubes, se fueron al garete por decisiones irrevocables de un árbitro insuficientemente preparado por no existir hasta ahora un óptimo modelo de enseñanza y aprendizaje que sabe despertar y desarrollar con el tiempo gradualmente el potencial innato de jóvenes árbitros.
Para mejorar el rendimiento de nuestros árbitros es esencial que todos los Comités de Árbitros en cualquier Federación de Fútbol sean conscientes de los errores cometidos durante muchos años y buscar con la participación de todos un modelo de formación que se adapte a las exigencias del juego moderno.
Hace falta acercar paulatinamente al joven árbitro desde temprana edad al complicada y difícil juego de los adultos así como se suele hacer con el modelo para los jóvenes jugadores "Fútbol a la medida del niño" y "Fútbol a la medida del adolescente". No sólo los jugadores, también los árbitros podrán beneficiarse de una urgente reestructuración de las competiciones de los benjamines, alevines e infantiles, caracterizada por un progresivo aumento del numero de jugadores en el equipo ( de 3 a 4, de 4 a 7, de 7 a 8 y de 8 a 11), de las dimensiones del campo, del peso y tamaño del balón y de las dimensiones de las porterías.
Con una lógica progresión de las competiciones, tanto los jugadores como los árbitros podrían aprender más rápida y eficazmente porque en ellas las mismas situaciones básicas del juego se presentan frecuentemente, lo que resultaría con el tiempo en un buen nivel de arbitraje con un muy reducido porcentaje de errores. Con 14 años empieza a conocer, interpretar y aplicar las reglas de un reglamento muy simplificado como es el del Mini Fútbol. Arbitrando esta competición formativa de los benjamines durante 2 años llegará a un alto nivel de dominio, lo que le permite afrontar a partir de 16 años las exigencias de una competición más compleja y difícil como es el Fútbol 7 de los alevines y con 18 años el Fútbol 8 de los infantiles que se juega con un balón no.4 entre las áreas de penalti en el campo reglamentario a porterías móviles del Fútbol 7.
Poniendo en práctica esta lógica progresión de las competiciones formativas en el fútbol base las numerosas capacidades que debe adquirir un árbitro para juzgar correctamente el comportamiento de los jugadores pueden desarrollarse y crecer de forma simultánea con el paulatino aumento de la complejidad y dificultad de las situaciones que aparecen en estas nuevas competiciones que permiten la intervención de cada vez a más jugadores en un campo de juego que cada 2 años es más amplio y más profundo.
Así, sin darse apenas cuenta, el joven árbitro, después de 6 años de practica en la aplicación de reglamentos que exigen procesar año tras año más información en menos tiempo, llega en las mejores condiciones posibles al ser juez de la competición reglamentaria con 11 jugadores en cada equipo.
Aparte de mejorar su rendimiento con las crecientes dificultades que presentan las competiciones en el fútbol formativo, el árbitro debería estar obligado a efectuar entrenamientos similares al de los jugadores.
Deberían formarse, entre otros, con una serie progresiva de ejercicios y juegos modificados, encaminados a mejorar importantes y característicos aspectos de su labor. Así mejoraría su capacidad en la correcta interpretación y aplicación del fuera de juego, del penalti, de la ley de la ventaja, del juego peligroso, etc , así como otras que determinan su actuación, como la colocación en el campo en las distintas fases del juego, la cooperación con sus asistentes y las distintas clases de la visión de juego ( visión periférica, visión en profundidad, agudeza visual, saber discriminar e interpretar rápidamente entre la multitud de informaciones las que son más relevantes para resolver el problema que se presenta en este instante en el campo).
La eficacia en el proceso de discriminar e interpretar toda la información visual depende a parte de la calidad de la visión de los conocimientos y de la experiencia del árbitro en cuestión. Debe recibir enseñanzas para aprender a donde y cuando mirar. La estrategia de un árbitro para "buscarse" con su percepción en una jugada determinada la información más relevante para posteriormente poderla resolver con éxito es diferente entre árbitros principiantes y expertos. También para el árbitro cualquier problema en el campo se resuelve pasando por las siguientes tres fases de actuación:
1. Proceso perceptivo
2. Proceso de toma de decisión
3. Proceso de ejecutar -juzgar con el silbato
Una práctica continuada, en el terreno de juego, de todas estas capacidades arriba citadas junto con una preparación psicológica especifica, mejorará su nivel; no horas y horas de discusión en un aula. El dicho americano: "La práctica te hace perfecto sólo si lo haces correctamente", es válido para el entrenamiento de los árbitros que debería incluir diariamente sesiones de vídeo en las cuales no sólo ganan valiosa experiencia con el buen o mal ejemplo de los demás árbitros sino aprende a utilizar estrategias eficaces para la correcta aplicación del reglamento.
Arbitrar solamente un partido todos los fines de semana puede elevar el nivel de actuación de un árbitro en algo, pero no le ayudará a elevar su nivel global. Un partido no incide suficientemente en los diferentes aspectos del arbitraje para producir un óptimo efecto de entrenamiento. Es necesario añadir a los encuentros entrenamientos especialmente diseñados para ganar experiencia en las situaciones consideradas "clave" en un partido a través de aciertos y errores. Sería conveniente, como medida primordial, la elaboración y posterior presentación de un ameno y variado programa especifico para "adiestrar "mejor nuestros árbitros y sus asistentes: "Juegos Modificados para mejorar el Arbitraje ", y aplicarlo con los árbitros en el terreno de juego y así elevar su nivel del arbitraje en general.
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DESARROLLO DEL TALENTO Y DISFRUTE DEL JUEGO
DISFRUTE Y DEPRESIÓN DEL FÚTBOL
La temporada pasada todo el mundo se hacía lenguas del sorprendente éxito de la Real Sociedad. Aunque el discreto Denoueix no se prodiga en declaraciones, al final confió la fórmula de su pócima mágica. Este es el revulsivo utilizado para sacar a su equipo de la amenaza del descenso, llevándolo más allá de las estrellas del Real Madrid: Nuestro fin no es el éxito, sino perseguir el placer por el juego
Así se las gasta el druida galo y a fe que ha conseguido transformar un equipo a la deriva en un conjunto campeón. Y todo de un día para otro, de una temporada a la siguiente. Al periodista aquello le pareció una extravagancia y puso sus declaraciones en cuarentena: Los mensajes de Raynald a los jugadores parecen clases metafísicas.
Verdad es que suena un poco grandilocuente –maltratado, a buen seguro, por una traducción que no le hace justicia– pero, si bien se mira, este nuevo credo, más propio de un monje zen que del entrenador al uso, tiene la virtud de poner el fútbol en su sitio, apartándose de la presión ambiental y devolviendo al juego lo que es suyo: Disfrutar jugando, o dicho a la manera del francés: Se faire plaisir et faire plaisir.
Acostumbrados al discurso más orgánico que se estilaba aquí –tener lo que hay que tener, pelear a muerte y otras lindezas con denominación de origen– el desafío de Raynald Denoueix puede sonar a chino, pero cada vez se escucha con más fuerza el mismo o parecido reclamo. Hay expresiones que resumen el espíritu de una época, y esta da cuenta del hedonismo de nuestras sociedades posmodernas, a la vez que sirve de terapia para sobrevivir en esta hoguera de las vanidades.
Los deportes olímpicos de invierno –de carácter individual y sin el peso de una recia tradición exclusivamente masculina– han avanzado más en la preparación de los deportistas. En las pistas de nieve se difundió, a principios del pasado año, la nueva doctrina a la que se encomienda la élite del deporte mundial, como quien se agarra a un clavo ardiendo. En Salt Lake City, los medallistas de los Juegos de Invierno proclamaban con júbilo el placer que experimentaban haciendo lo que más les gusta. Ya no buscan sólo superar sus propios límites. Lo primero que quieren es sentirse a gusto. El resto, la victoria, vendrá por añadidura decía el cronista del diario francés Le Monde.
Esta filosofía minimalista ha prendido con sorprendente rapidez, a pesar de la desmesura en que viven las estrellas del deporte. O quizá precisamente por ello, como bálsamo para apaciguar un ambiente tan estresado que, de tanta especulación financiera y futbolística, estaba olvidando el factor humano que está en juego.
Por aquellas mismas fechas comencé a coleccionar entrevistas con estos superhéroes del deporte que, curiosamente, empleaban el mismo o parecido juramento:
· Lo único que quiero es disfrutar en el campo. Julen Guerrero
· Heynckes pedía a sus jugadores que disfruten frente al Barcelona. Con presión no vamos a poder jugar bien. Y añadía Es necesario estar a tope desde el principio, pero también con ganas de jugar bien al fútbol. Esto es un deporte y hay que tratar de disfrutar.
· Y, como no, Huracán Beckham, Lo único que quiero es jugar al fútbol al lado de todos esos futbolistas maravillosos. Esa es mi pasión.
· O Ronaldo: El primer día tras el fichaje por el Madrid volvió a lucir su sonrisa cuando comentó lo encantado que estaba con su equipo, después de ver el encuentro contra el Espanyol: Mirando el partido he pensado para mí mismo: ¡Aquí me voy a divertir muchísimo!
· También Ricardo, portero del Manchester: Calmo los nervios pensando que tengo que salir a disfrutar
· Diviértete es el mejor consejo que le han dado nunca a Raúl. Se le dijoValdano
· Hasta el Bayern, equipo germánico prototipo de máquina total, ha cambiado su estilo: Hemos cambiado la forma de jugar, reconoce Salihamidzic; ya no nos saltamos el medio del campo con balones largos. Alegría y diversión. Eso son los secretos, presume Karl Heinz Rummenigge, director del club bávaro.
Son demasiadas coincidencias para despachar este auténtico clamor como si fuera una moda pasajera. Los ecos de la nueva mentalidad desbordan el marco de la alta competición deportiva, convirtiéndose en llave maestra para la gestión y optimización de recursos humanos en las empresas más competitivas de todo el mundo. Así en Oriente como en Occidente.
Un actor consagrado de la talla de Al Pacino, explicaba el complicadísimo reto –por momentos angustioso– que supone para una estrella del espectáculo afrontar constantemente nuevos retos y brillar siempre a la altura que de él se espera: Todo es un reto de una clase u otra. Es un reto levantarse, dejar a una familia atrás e ir a distintas partes del mundo, y hacer una película e intentar que determinados personajes cobren vida. Eso sigue siendo un reto. Es eso, el esfuerzo. Si uno se emociona con algo, las cosas suelen resultar un poco más fáciles. Si uno se entusiasma, las cosas empiezan a encajar. Pero lo difícil es encontrar el entusiasmo, ese es el reto.
LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA: UNA EXPERIENCIA DE FLUJO
La raiz griega de la palabra entusiasmo significa la divinidad dentro de ti. Aristóteles llamó Eudaimonía al secreto de la vida buena, consistente en descubrir lo que más te gusta y aplicarse a ello para ser feliz y dar lo mejor de sí. Howard Gardner, autor de la Teoría de las inteligencias múltiples, ha estudiado la especial aleación de la que están hechos los talentos más sobresalientes en distintas profesiones. Son gente muy diferente, pero tienen una cosa en común: además de una indudable destreza en su oficio, todos aman profundamente lo que hacen. De esta manera pueden expresar lo mejor de sí y a ello se dedican en cuerpo y alma, con excepcional armonía y verdadero deleite. Gardner cuenta que no les mueve la fama, el éxito o el afán de riqueza, sino la oportunidad de disfrutar haciendo lo que más les gusta.
Otro psicólogo social, M. Csikszentmihalyi ha acuñado el concepto de experiencia de flujo para referirse a esta vivencia placentera que llega a sentir quien acepta de buen grado un reto atractivo y equilibrado, es decir, ni angustioso porque está fuera de su alcance, ni tan repetitivo que llega a ser aburrido. Fluir es dejarse llevar mientras uno está absorbido en lo que más le gusta, afrontando un desafío muy apetecible, con las ideas claras, y los cinco sentidos puestos en la tarea. Excitado por los riesgos que conlleva este reto, el individuo talentoso se mueve con extraordinaria soltura, haciendo fácil lo que resulta más que difícil a los demás.
Sin este intenso aprecio por la tarea, la experiencia deja de ser placentera y los resultados son desiguales. Pasa lo mismo con el apetito y la comida: sin apetito no se disfruta de los mejores manjares. Pero cuando la cabeza y el corazón están en sintonía, y las habilidades están a la altura del desafío, entonces todo marcha a las mil maravillas. Saber, querer y poder caminan juntos, en armonía, convirtiéndose en el mejor combustible a disposición del ser humano para sacar lo mejor de sí
Cuando se ven las cosas de esta manera, se descubre una extraordinaria vía de escape para liberarse de la presión cada vez mayor que afecta a toda actividad profesional, especialmente en el más alto nivel competitivo. Esta presión sostenida e incontrolada, así como el esfuerzo físico y mental sobrehumano que se exige para ganar como sea, puede obsesionar al más pintado, alejándole de sus mejores aspiraciones, y empujándole a un círculo vicioso que puede llevar a la depresión.
También sucede en el deporte: El exceso de presión origina la depresión del fútbol. Marcelo Roffé lo explica en un libro reciente del mismo título. Los profesionales se la juegan un día sí y otro también. Encadenar tres resultados negativos puede ser la distancia que separa el cielo del infierno, y acaban paralizados por lo que se les viene encima. En un ambiente cada vez más eléctrico, todo se dispone para no perder en el campo y, con tanta ansiedad, se pierde la alegría necesaria en el juego.
Cuando sólo parece importar el éxito inmediato y todo vale para ganar, se sacrifica la lógica deportiva y el placer de jugar, de manera que los jugadores tienen que cambiar el chip. La relación con el equipo es cada vez más frágil y se devalúa reduciéndose al interés puramente económico. Se les mete prisas por todas partes y se hacen más impacientes. Mudan de club y de proyecto deportivo con facilidad, disolviendo los lazos afectivos que producían antes una fuerte identificación del grupo. Su compromiso se debilita, están a otra cosa y pueden perderse en vericuetos que poco tienen que ver con el juego.
Que nadie entienda la experiencia de flujo, disfrutar jugando, como si fuera una licencia inaceptable para la alta competición. Por el contrario, esta experiencia absorbente exige total entrega y dedicación a los retos planteados, habiendo demostrado su eficacia para rendir al máximo en un entorno hipercompetitivo. En lugar de meterles el miedo en el cuerpo y angustiarles con mensajes paralizantes, se les pide total concentración en lo mejor que ellos saben, quieren y pueden hacer para que así desempeñen su tarea de la mejor forma posible. Parafraseando a Juan Cueto, tal y como se han puesto las cosas no hay otra: o echar mano de esa extraordinaria reserva de motivación interna, o acudir a la farmacopea.
Denoueix no les dice a los jugadores que disfruten sin más: sus palabras favoritas son también estabilidad, disciplina, esfuerzo y constancia. Si no se vuelcan en el juego, si pierden el atrevimiento, no pueden estar a tope. David Goleman tampoco se anda con rodeos: El estrés estupidiza a la gente. Y eso es lo último que se espera de un jugador que debe improvisar rápidamente soluciones a las situaciones imprevistas que se le plantean. Pero veamos los demás nutrientes que favorecen el desarrollo del talento en el deporte y en cualquier ámbito de la actividad humana:
· Es un proceso a largo plazo. Antes se entendía el talento como una especie de don gracioso que se tenía o no había nada que hacer. Sin embargo, el asunto es más complicado: a través de la práctica informal y/o mediante una preparación sistemática, se puede despertar y desarrollar todo el talento de un individuo. Y viceversa, despilfarrar su talento sin la estimulación adecuada. Gardner ha patentado la regla de oro de los diez años, por la cual todos los genios han producido sus obras maestras después de una década de intenso esfuerzo y dedicación.
· Saber hacer, querer hacer y poder hacer sustentan la parte más visible de esta ecuación, aportando una imprescindible fuente de conocimientos, habilidades, así como la motivación óptima para estar al ciento por ciento.
· Un contexto cultural y organizacional facilitador. La primera tentación es captar talentos en lugar de formarlos. Ficharlos en lugar de dar confianza a tu equipo, y prepararlo mejor. Parece más fácil, pero a la larga resulta más caro, y el destrozo de recursos humanos puede ser irreparable. Los equipos excelentes, como las empresas, se caracterizan por adoptar estructuras organizativas inteligentes, más que por la acumulación de muchos talentos. Sistemas que faciliten la cooperación y armonía en torno a unos objetivos claros, promoviendo una comunicación fluida.
La adaptación de un talento a un sistema incompetente lleva tiempo y desperdicia sus mejores recursos en esta tarea, de ahí que resulte más eficaz organizar sistemas inteligentes. Junto a la necesidad de captar talento, no debe olvidarse la condición fundamental que es una estructura que favorezca el desarrollo y evite el despilfarro. A propósito de una comparación demoledora que nos trajo de cabeza la pasada temporada en Bilbao, deberíamos convenir que funciona mejor un Ferrari atendido por un conductor sensato que un utilitario en manos de un genio de la Fórmula 1.
· El aprendizaje creativo, al igual que la innovación constante, siempre fue un carburante imprescindible para prosperar en este recorrido laberíntico. Ahora lo es aún más, dada la exigencia permanente de adaptarse a un entorno cambiante. Ya en la Grecia Clásica, Sócrates buscaba también la excelencia en el aprendizaje de sus discípulos, y para ello no veía mejor manera que tratar por todos los medios de que pensaran por sí mismos, preguntando, sin darles todo hecho.
Pues bien, hace apenas un año publicábamos en la revista Gure Sport un artículo sobre el fútbol base que titulamos El mundo al revés: mientras se pide a los adultos que disfruten como niños para ser campeones, a los niños se les exigen sacrificios propios de los adultos como si les fuera la vida en ello. Supuestamente para ser más competitivos.
Todo el estrés que la elite del deporte profesional quiere sacudirse de encima para recuperar la armonía necesaria, amenaza ahora a los niños desde bien pequeños. En lugar de ayudarles a descubrir los secretos de este juego como si de una maravillosa aventura se tratara, se les aplica una especie de tercer grado, repitiendo mil y una rutinas, paralizándoles con mensajes intimidatorios. Un contexto disuasorio para el desarrollo del talento que parece perseguir más bien el objetivo contrario: la inhibición o la expulsión del talento del fútbol base
LA CONJURA DE LOS NECIOS
Es de creer que se ha desatado una auténtica conspiración organizada desde la más tierna infancia para jugar con los niños e impedirles que jueguen, disfruten, y aprendan. Y no hay atajos para que crezcan, maduren en todos los sentidos, y descubran lo mejor de sí. Cruyff también ha advertido acerca de este disparate: Es importante tener entrenadores que contagien la alegría y el amor al arte, no los aspectos menos agradecidos y sacrificados del juego, sino su lado más luminoso y estimulante. Sin embargo, el objetivo parece que fuera otro bien distinto cuando, por medios tan insensatos, se busca acelerar la puesta a punto de estas criaturas:
· Como si el juego fuera una pérdida de tiempo. Cuando vemos que es justo al revés, siendo este y no otro el mejor modo de rendir al máximo y una exigencia cada vez más perentoria en la competición al más alto nivel
· Como si prepararse para el fútbol fuera una condena, y su disfrute estuviera bajo sospecha. Cuando sabemos que lo uno es condición de lo otro
· Como si todo fuera de un día para otro, cuando este proceso de maduración y crecimiento profesional requiere un desarrollo equilibrado, es decir, retos a la altura, y a lo largo de un periodo de tiempo más largo
Es evidente la torpeza de un sistema supuestamente formativo, es decir, con las miras necesariamente puestas en el largo plazo que, sin embargo, reclama beneficios inmediatos para que todos los intermediarios puedan redondear con éxito su cuenta de resultados. El medio se convierte en un fin en sí mismo. Así las cosas, en lugar de darles confianza y animarles para que improvisen distintas soluciones, les cortan las alas. La estructura del fútbol base enloquecida por las prisas, no parece el espacio idóneo para comunicar sus metas y alimentar la ilusión del menor :
· Pone en peligro la adopción de hábitos de vida activos y saludables, comprometiendo la continuidad en el deporte
· Se muestra incompetente a la hora de prepararles para competir y alcanzar el máximo rendimiento.
Pasa por alto el potencial de, al menos, la mitad de la población, que tiene serias dificultades para abrirse paso en la práctica del fútbol femenino.
Tanto estrés desanima a cualquiera, y es impresentable en las edades tempranas. En lugar de ayudarles, se puede torcer su ritmo natural de aprendizaje, hecho a partes iguales de tiempo, diversión, esfuerzo y una adecuada orientación. Este régimen de comida rápida acelera el desarrollo de manera artificiosa, pero en lugar de ponerles las pilas termina por fatigarles y expulsarles del deporte. No parece un menú equilibrado :
· Calendarios de competición y normas fuera de lugar. A la edad de 10 años pasan a jugar federados en equipos de 11 jugadores, en campos de las mismas dimensiones que los adultos, utilizando idénticas porterías. Se pierden en el campo, se van del juego, tocan el balón lo menos posible etc.
· Al mismo tiempo se ven obligados a manejarse con móviles de similar tamaño y peso al que utilizan los adultos. Además de obstaculizar el juego y dificultar el golpeo de cabeza, un grupo de investigadores ingleses demostraba en la Revista Británica de Medicina Deportiva que estos balones inadaptados son responsables de la mayoría de las lesiones de muñeca en porteros niños y jóvenes.
La Revista Británica de Medicina Deportiva publicaba en el 2001 los resultados de una investigación realizada durante 17 meses en un hospital de Nottingham, tras analizar 29 casos de lesiones de porteros en edades comprendidas entre los 6 y los 15 años que habían sufrido fracturas de muñeca, específicamente del llamado radio distal. En 12 de los 15 casos examinados en los que el paciente era un niño menor de 11 años, la lesión se produjo en el momento de parar o despejar un balón de talla grande o adulta. De los 10 casos analizados entre niños de 12 y 15 años, sólo una de las lesiones se produjo mientras paraba un balón de talla junior.
· A esta misma edad se impone otro mensaje devastador: la imposibilidad de hacer más de 5 cambios en cada partido, es decir, al tiempo que se doblan las dimensiones del campo de juego, se limita de forma drástica la posibilidad de que todos jueguen el tiempo necesario para que se animen y mejoren sus habilidades
· La selección es prematura y discriminatoria dado que no tiene en cuenta los distintos ritmos de maduración. Muchos vienen jugando en equipos de fútbol desde los seis años y, al poco, han comprobado que algunos salen siempre, y, los que más necesitan aprender, son los que más tiempo pierden en el banquillo.
· Esta inadaptación de los ritmos y las normas ha discriminado especialmente a las niñas, marginando el fútbol femenino. Su tradicional exclusión en la práctica de este deporte, las ha privado del disfrute de este juego, echando por tierra un montón de sueños y realidades que son evidentes en otros lugares y disciplinas deportivas.
· A los fichajes millonarios de superdotados desde los 12 años, se sucede por imitación el trasiego de niños de un equipo a otro, incluso en los niveles más modestos del fútbol de barrio. Las llamadas de otros clubes ¡desde los seis años! desestabilizan a todos los jugadores, comprometiendo cualquier planificación personal y del propio equipo.
· La especialización muy temprana en un puesto o modalidad deportiva para atender las urgencias de la competición, en lugar de enriquecer su experiencia, limita al jugador. Es demasiado pronto para decidir lo mejor que puede llegar a ser nadie. A la larga, tampoco favorece ni su desarrollo motriz, ni la comprensión del juego, ni la polivalencia cada vez más necesaria en este, como en cualquier otro ámbito de la actividad humana.
· En los campos de juego, cada vez son más frecuentes los excesos en los comportamientos de algunos adultos que, llevados por u n arrebato de pasión, o de celo, o vaya usted a saber por qué, se pasan de largo. Como aquel que les inicia en esa especie de maldición bíblica según la cual, o pasa el jugador o pasa el balón, pero en ningún caso han de cruzar los dos juntos.
· Los entrenadores no son formadores, no están preparados para facilitar el aprendizaje de los niños y terminan siendo también rehenes de este ambiente hipercompetitivo. A ellos también se les pide cuentas, de manera que el afán por escalar los puestos más altos de la clasificación y justificar su labor determina la actuación en los entrenamientos, cambios, descartes, juego, actitudes…Y terminan con el estrés de un equipo de la máxima, trasladando su ansiedad, partido tras partido, a los propios jugadores
· A todo esto se pone un precio: tarifa por entrenar, por acudir al partido.... Cada vez son más los campos en los que hay que pasar obligatoriamente por taquilla para acompañar y animar a tus niños. Fútbol de pago desde los diez años.
Quizá haya que aplicar una ducha escocesa en los vestuarios y fuera de ellos para insistir en lo que es obvio: se aprende más fácil, de manera más eficaz, cuando se alcanza el nivel de madurez adecuado para el reto que se plantea. Siendo esto así, cabe preguntarse por qué se hace oídos sordos, insistiendo contra toda evidencia en el mismo cuello de botella que conduce a la impaciencia, la ansiedad y el desánimo. Y donde el talento excepcional sólo puede crecer a trompicones y muy a su pesar:
· Quizá la explicación de esta fe ciega en lo que hacen los demás, y el desprecio de una experiencia larga en hechos, tiene que ver con la histeria desatada en el fútbol profesional. En ningún caso es fácil ir contra la corriente, y menos aún cuando se trata de un negocio de proporciones tan excesivas. Hay demasiada presión, o vanidad en juego, y la apuesta se hace de un día para otro. De domingo a domingo. En estas situaciones se impone el instinto gregario: Todo el mundo lo hace así. Sin proyecto propio ni apenas tiempo, con menos recursos y más competencia que nunca, funciona el miedo. Los expertos analizan estos movimientos irracionales, explicando el comportamiento en manada por la codicia y/o el miedo a perder una oportunidad de oro: las consecuencias de equivocarse solos se ven peores que las de hacerlo al amparo de la mayoría.
· La puesta al día, la búsqueda de la calidad y la planificación tropieza en este gremio con una larga tradición informal, de carácter autodidacta. Pero muy apegado también a la chapuza y a la inercia dando muestras de una arraigada tendencia a continuar una actividad sin introducir cambios que supongan un esfuerzo.
El aumento de los profesionales del tirón. La presión por extraer jugadores nuevos y los números que hay en juego alimentan un mercado insaciable que trastorna el crecimiento profesional de estos jugadores. Desde muy jóvenes pueden caer en manos de estos profesionales del tirón, que especulan con su valor y venden lo que sea para sacar su comisión. Horas antes de conseguir la Copa América al frente de la selección colombiana, Francisco Maturana señalaba hacia dónde va el fútbol: Hacia el negocio: Es más el ruido que el contenido futbolístico. Con un problema: Europa no deja terminar de crecer a los jugadores. Deja sólo en gran jugador lo que pudo ser una gran figura. Antes había mejores jugadores. Tenían un proceso natural de crecimiento. Ahora es muy artificial, crecen a empujones y titulares.
UNA FORMACIÓN INTEGRAL DE CALIDAD
Muchos entrenadores se obsesionan con lo que enseñan, ignorando lo que realmente aprenden los jugadores. Así pierden de vista el objetivo principal: que aprendan por su cuenta más y mejor. Así lo cuenta Dany Ramos, entrenador argentino y trabajador infatigable del juego en el fútbol base del Calcio:
Cuentan que un niño entró un día en el estudio de un escultor, y vio un gigantesco bloque de piedra. Dos meses después, al regresar al taller de su vecino, en lugar de aquella mole de piedra, encontró una hermosa escultura ecuestre. Sorprendido como estaba le preguntó al escultor: ¿ y cómo sabías tu que dentro de aquel bloque había un caballo?
La frase del pequeño era bastante más que una gracia infantil. El escultor no trabajó añadiendo trozos de caballo al bloque de piedra, sino liberando a la piedra de todo lo que le impedía mostrar el caballo ideal que tenía en su interior.- El artista supo "ver" dentro lo que nadie veía.- Ese fue su arte.-
Otro tanto pasa con la educación. La palabra educar viene del latín educare, que quiere decir sacar de adentro. El talento del educador no consiste en añadirle al niño las cosas que le faltan, sino en descubrir lo mejor que cada pequeño lleva dentro y sacarlo a la luz. En realidad, se enseñe lo que se enseñe, aprenden aquello que hacen. Asimilan mejor las experiencias que les resultan más agradables y en las que más implicados se sienten. Ya lo decía el bueno de Kant hace de esto muchos años: lo que los alumnos aprenden en la escuela es a estar sentados.
Ni las características de este deporte, ni la inteligencia de las criaturas merecen una metodología más propia de un manual de instrucciones para uso del mueble electrodoméstico. ¿Queremos formar jugadores activos, ingeniosos, con inventiva propia, o un rebaño de niños que juegan al dictado? A nuestro modo de ver, esta que sigue es la mejor apuesta que podemos hacer para beneficio de los niños, de las niñas, y también del fútbol :
· 1. Entrenamiento integrado. Aprenden a jugar al fútbol jugando en equipo. Se satisface así el interés de los pequeños por el juego, al tiempo que se desarrollan las habilidades propias de este juego.
El preparador propone situaciones de juego a la medida, parecidas a las que se dan en el fútbol –disponiendo para ello de balón, compañeros, adversarios y límites de espacio y tiempo– Problemas que deben resolver pensando y decidiendo por si mismos la mejor solución
· 2. Planificación a largo plazo. Orientación por tareas. Retos atractivos, a la medida, utilizando una planificación adecuada, a largo plazo. El preparador debe guiarles en este proceso de descubrimiento transmitiendo ideas claras, proponiendo metas atractivas y equilibradas. Cada cosa a su tiempo. Ganar es superarse y tratar de mejorar Cuando se tiene las ideas claras y se juega con ganas, se gana de todas todas.
Muchos no ven más allá del marcador y la clasificación, y eso de un domingo para otro, como si estuvieran especulando en el parqué de la Bolsa. Sabido es que esta es una actividad especulativa de alto riesgo y muy poco recomendable en la bolsa, pero no viene a cuento cuando se trata de personas, de niños. Cuando se sabe que el proceso de crecimiento y evolución de un jugador tiene una duración mayor y no es un proceso lineal sino con altibajos y que da muchas vueltas.
Si se abusa de la autoridad y/o la sobreprotección para adelantar artificialmente su maduración, se incapacita a los jugadores para pensar por su cuenta. En lugar de jugar con ganas, estarán agarrotados. La obediencia debida en un régimen severo domestica a estos jugadores, que dejan de intentarlo por si mismos -evitan los problemas- y se estancan en su juego, acostumbrados a jugar teledirigidos por su entrenador. Todos por igual, como piezas fabricadas en serie.
Igualmente, cuando se les mima en exceso –se les da todo hecho y no tienen que enfrentarse a ningún obstáculo– difícilmente van a crecer y superarse en un recorrido tan largo y esforzado como tienen por delante.
Esta planificación huye de recetas estándar aplicables a todos sin más. Es un modelo basado en la observación del grupo, sus rasgos de juego, y en función de ellos, en la adopción de una serie de objetivos individuales y de grupo, así como los juegos y ejercicios precisos. Incluyendo también una evaluación de los resultados obtenidos en este proceso.
· 3.Formación en valores. Tanto si el entrenador es consciente de ello como si no, siempre comunica y educa en valores. Por eso, y porque están en edad de aprender, es muy importante saber qué valores se transmiten. Además de pasarlo bien jugando porque sí, el fútbol es una excelente oportunidad para la promoción de comportamientos deportivos entre los pequeños. Su continuidad o el abandono definitivo de esta afición depende de que se sientan a gusto o no. Es claro que el fútbol puede nutrir a los escolares de experiencias y comportamientos deportivos que les ayuden a ser mejores personas.
Adoptar continuamente soluciones basadas en el juego limpio contribuye a modelar un comportamiento generoso. El reconocimiento de su valía les hace sentirse mejor, con más confianza en sí mismos. Pero es grande la tentación de iniciarles en este deporte por la puerta falsa, tratando de sacar una dudosa ventaja –de un día para otro– por los medios que sean.
· 4. Comunicación positiva. Últimamente se repite la importancia de la comunicación del entrenador con sus jugadores, pero quizá no somos del todo conscientes de que esta comunicación no sólo es importante, sino que la preparación del jugador descansa en tal premisa: si no hay comunicación, las posibilidades de aprendizaje son nulas. Es de creer lo que cuenta Van Basten: A mi juicio, si yo he tenido diez entrenadores, uno me enseñó algo, tres no me estropearon y seis intentaron joderme. El Flaco Menotti consiguió sobrevivir en este ambiente hostil, pero lo hice a pesar de mis entrenadores.
La alabanza como el castigo son estímulos –positivos en un caso, negativos en otro– que acentúan determinados comportamientos. La alabanza puede animarles y resultar estimulante. El castigo puede desanimarles, inhibiendo su actuación. Se entiende que alguien, a quien se reconocen méritos tanto como esfuerzos, gana confianza y se siente a gusto, al punto de que puede convertir ese afán de superación en un hábito, como sucede con aquellas acciones que dan tan buenos resultados. Y al revés, cuando se les menosprecia, o se les ponen objetivos que están fuera de su alcance, se desmoralizan y terminan acostumbrándose al fracaso. Si todo el rato se les insiste en los aspectos negativos, ellos mismos acabarán negándose a jugar.
· 5. Entrenamiento de recursos psicológicos. Cada vez hay más presión desde las edades tempranas y, sin embargo, no se entrenan las destrezas necesarias para afrontar estas situaciones. Es claro que para jugar al fútbol lo mejor que uno sabe, y afrontar las tensiones de la competición, hay que empezar a prepararles con tiempo, desde abajo. Para los niños, el deporte es una de las primeras experien cias donde deben moverse en situaciones potenciales de alto voltaje. La influencia de las emociones en su propia confianza, en la capacidad de percepción de un entorno cambiante, y en su voluntad de actuar, es incontestable.
· Un entrenamiento integral es una oportunidad excelente para fortalecer el carácter del grupo, a la vez que se humaniza la preparación de estos jugadores. Pero hay más: el desarrollo de su inteligencia emocional les proporcionaría un repertorio de destrezas que, hoy por hoy, no tienen cabida en la enseñanza reglada, a pesar de que son tan extraordinariamente útiles en la práctica deportiva, como en la vida misma.
EL CUENTO DE LA LECHERA
Salvando las iniciativas que se quiera y todo el voluntarismo que pone la inmensa mayoría en la tarea, deberíamos convenir en que la base sobre la que se asienta esta gigantesca Torre del Babel futbolística tiene la consistencia del Cuento de la Lechera. El modelo más extendido de clubes en el fútbol base es una olla a presión, pero los niños requieren más tiempo para su crecimiento y maduración. Sus métodos tampoco parecen los más idóneos para guiarles en una experiencia atractiva que dé continuidad a la práctica deportiva, saludable, y necesaria de todos los demás. Por el contrario, más bien parece un modelo poco eficiente y aún devastador en ambos supuestos.
A menudo se disculpa todo con argumentos tan peregrinos como aquel que sostiene que el fútbol es fútbol, lo que daría licencia para justificarlo todo sin necesidad de explicar nada. O cuando, en un alarde de pereza alarmante, se asegura que no hay nada que hacer para mejorar y ponerse al día, ni merece la pena intentarlo. O que es utópico, como si estuviéramos ante un fenómeno paranormal. Sin embargo, cada vez se acumulan más evidencias de lo contrario: de la necesidad urgente de hacer algo para evitar los riesgos de un modelo insostenible desde el punto de vista humano, deportivo, y aún económico. Es posible y necesario otro modelo para el fútbol base.
Es cosa de creer esta corrosión que afecta al fútbol de arriba abajo. Su explotación comercial ha disparado un negocio tan desproporcionado que los intereses económicos en disputa amenazan con arruinar los valores deportivos, embruteciendo la afición y desluciendo la misma práctica del juego. Se insiste tanto en que lo único importante es ganar como sea, escalar clasificaciones, y obtener resultados inmediatos, que se sacrifica y descuida todo lo demás, comprometiendo los fines confesados. Al final se convierte en una gigantesca maquinaria para la fabricación de ex deportistas.
Si no se trata bien a las chicas y a los chicos, si no se gana también en las demás capítulos deportivos –desde el juego limpio, la transparencia en la gestión, la formación, y la promoción de un modo de vida más activo y saludable– todo el tinglado se puede ir al garete. A fuerza de hinchar los presupuestos a conveniencia, tampoco cuadran las cuentas y los números rojos amenazan con pinchar esta gigantesca burbuja. A modo de ejemplo, hoy en la Liga de las estrellas, la deuda económica real asciende a 1625 millones de euros.
No es este un caso único del fútbol mundial. En Francia el fútbol ha vivido una edad de oro rubricada con el Campeonato del Mundo de 1998 y la Copa de Europa del 2000. Los derechos de transmisión por televisión pusieron los presupuestos por las nubes. Frederic Bolotny, economista del Centro de Derecho y Economía del Deporte de Limoges en Francia es autor de un libro que lleva por título Clubes de fútbol ¿qué modelo para el fútbol francés?.
Allí se advierte del riesgo de morir de éxito: las dimensiones de un negocio desorbitado que ha crecido sin límite ni concierto, ponen en riesgo todo el fútbol, de arriba abajo. El tout-businnes amenaza la lógica deportiva: La baja en la recaudación coincide con un descenso en lo que se obtiene por los derechos de la televisión. Al instalarse en la lógica económica y olvidar la lógica deportiva, el fútbol marcha en dirección contraria a lo que se busca, se mata la gallina de los huevos de oro haciendo los partidos insípidos, lo que se refleja en la disminución de las entradas y en el taquillaje.
Por todo ello, convendréis conmigo en que el panorama no resulta ni tan divertido ni tan competitivo como lo pintan Tanto los niños como las asociaciones deportivas, los monitores voluntarios, y todos, nos merecemos lo mejor de este maravilloso juego. En lugar de jugar con ellos, deberíamos animarles a jugar y a que disfruten del juego, tal y como suelen hacerlo fuera del campeonato, cuando tienen la oportunidad en los partidillos de entrenamiento
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