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El
voto es secreto. Irán-Italia-Canadá. Intérpretes: Nassim Abdi, Cyrus Abidi, Yossef
Habashi, Farrokh Shojaii, Gholbahar Janghali. Guión y Dirección:
Babak
Payami.
Año:
2001.
Comicios
de carretera
El voto es
secreto es una interesante muestra del cine
iraní más actual; se trata del último producto
cinematográfico que desde ese territorio
culturalmente remoto ha llegado a las carteleras
barcelonesas. Con esta película de Babak Payami
realizador iraní educado en Canadá, no estamos en
absoluto ante una obra pretenciosa desde el punto de
vista lírico o intelectual, tal y como algún
crítico ha considerado a otros films procedentes de
cinematografías "exóticas" (como la
propia iraní), aunque en esta irónica y contenida
comedia de carretera no faltan elementos que puedan
inducir a la reflexión. El voto es secreto
nos presenta a una enlutada agente electoral enviada
por el gobierno de Irán a una perdida isla
perteneciente al mismo estado iraní; la agente
debera facilitar a la población de ese apartado
lugar el solemne ejercicio del derecho al voto. Para
ello, la joven y voluntariosa funcionaria habrá de
recorrer, junto con su portátil urna electoral, la
desolada y polvorienta geografía de la isla; lo
hará junto al escéptico y algo malhumorado soldado
que la ha recibido junto a la playa y que le servirá
de chofer en el más bien destartalado jeep
del campamento. Con el perezoso vehículo habrán de
recorrer las carreteras y caminos del lugar,
intentando estimular (uno por uno) a los desganados
habitantes de la isla a que participen de esa más
bien extraña liturgia foránea que son unas
elecciones.
Pero la idealista y decidida
agente gubernamental y el resignado soldado-chófer
pronto comprobarán la indiferencia con la que la
población isleña acoge la invitación al más bien
molesto sufragio (aunque también haya votantes
entusiastas); ese mundo dejado de la mano de Dios,
sometido a leyes y reglamentos y a relaciones
personales que poco tienen que ver con Occidente y
sus resplandecientes sociedades, será más bien
reacio a la llamada electoral de unos políticos y
gobernantes remotos y fantasmales. Por mucho que la
administración se tome aparentemente muy en serio
las curiosas elecciones portátiles, y envie un
exagerado avión que desgarrará el atávico silencio
de la isla para recoger a la esforzada misionera del
sistema democrático y sus escasos y laboriosos
votos.
La
película tiene en ocasiones cierto vago tono a
comedia romántica, con entretenidos diálogos entre
la funcionaria y el soldado; tampoco falta alguna
pincelada casi humorística, como la desconcertante
(y quizá sarcástica) detención del soldado ante un
semáforo en rojo en medio del desierto: el
escrupuloso e inesperado respeto al reglamento de
tráfico "exasperará" a la agente
electoral, hasta ese momento apóloga minuciosa de la
legalidad y sus normas.
Una posible reflexión del espectador ante esta
simpática e inteligente cinta es que la democracia
no puede implantarse como si tal cosa en una sociedad
arcaica que ni siquiera la demanda; antes habrán de
llegar la educación y el conocimiento, el cultivo de
la mentalidad laica y de la tolerancia, y también el
desarrollo material. Y luego vendrá tal vez por si
sola esa democracia que ahora interesa más bien poco
a estos abandonados isleños que no conocen a los
remotos candidatos ni creen en ellos y que ni
siquiera habrán de enterarse del resultado de los
comicios.
Visioné El voto es secreto en el cine
Maldà, auténtica perla de las salas barcelonesas,
en un inteligente y coherente (como casi siempre)
programa doble junto con Kandahar, la cinta
ambientada en el Afganistán anterior a los
bombardeos de los yankees y auténtica
película de moda en el ultimo trimestre del
2001; pero al final me resultaría más grato este
peculiar e inesperado road movie iraní, que
fue como un bello e impagable paseo en jeep por
un Irán desértico y ancestral.

Serafín, Marzo
2002
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