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Un dios me ha concedido todo lo que
es dado saber a los mortales
Por todo el continente anda mi nombre
No he vivido
Quisiera ser otro hombre
Borges (Emerson El Hacedor)
Jean Fouquet.
Virgen de Melún. Hacia 1460.
Observad esta
Virgen. Observad
esa teta al aire. Contemplad al niño Jesús, que
parece un Gargantua o un Guillermito Brown de bebé.
La de leche que no habrá mamado. La pintura data de
mediados del siglo XV. Es Renacimiento Tout Court.
La sensualidad, lo Carnal revienta las costuras
de esta tela. Una representación que nos llega del
siglo más admirable de la historia: ese XV, ese
Quatroccento, en que lo Espiritual y lo Sensual (lo
Sexual) iban de la mano.
Salón
de lectura
Sala VII
Obras reseñadas
Adversario, El (2002). Emmanuel Carrère
Quintacolumnismo (2003).
Artículos. Arcadi
Espada
El Adversario (2002). Emmanuel Carrère (1957)
Esta historia es tan alucinante que desde que
la lei por vez primera hace un par de años, no he
dejado de pensar en ella, de representármela, de
recrearla en mi mente y en mi imaginación. En
revolcarme en su horror, en su inverosimilitud, en la
radicalidad con la que confirma ese cliché
tan manido de que la realidad supera a la
ficción.
En los primeros
dias de 1993, un científico de la OMS, Jean Claude
Romand, asesinó a su mujer y a sus dos hijos, y tras
ello intentó sin éxito suicidarse, prendiendo fuego
a la casa. Durante la investigación del suceso, se
reveló que Romand no era médico investigador de la
OMS ni nada que se le pareciese, al contrario de lo
que pensaban su familia y amigos; también fueron
revelándose muchas más cosas que dejaron claro que
la vida del tal Romand era una ficción de
envergadura increíble. Llevaba engañando
-desproporcionadamente- a su entorno desde hacía
cerca de 20 años. Era cierto que había comenzado la
carrera de Medicina, pero la abandonó poco antes de
comenzar el tercer año, mientras fingía que
continuaba sus estudios. Y siguió fingiendo durante
casi dos décadas. Algunas de las supercherías con
las que Jean Claude Romand fue tejiendo su falsa
existencia paralela fueron la culminación de su
licenciatura de médico, la incorporación como
investigador en la OMS, sus relaciones con el gran
mundo y las amistades imaginarias con grandes nombres
de la Ciencia y de la Política. El tipo salía de
casa cada mañana, marchaba a su inexistente trabajo
y pasaba el dia vagando con su automóvil por los
más diversos parajes. El dinero lo sacaba de estafas
y mentiras. Ni su mujer, ni sus hijos, ni sus padres
ni amigos sospecharon -es de suponer- nunca nada. Al
final la verdad estalló de manera salvaje.
¿Cómo es posible que la Realidad pueda albergar
dentro de si perversiones como ésta, deformidades
tales de la lógica y de la sucesión natural de los
acontencimientos? De haber pretendido ser ésta
historia un simple guión cinematográfico o un
intento de best-seller -y no una perversa ocurrencia
de lo Real- habría sido sin duda arrojada a la
papelera, por absurda e inverosímil. ¡Dios mio!
¿Es posible imaginar una existencia más horrible,
un pavor más inabarcable y profundo que el de los
días de este hombre? ¿una soledad más honda y sin
esperanza? ¿una gangrena mayor de la existencia?
Optar por la verdad no es sólo una cuestión moral,
es también un asunto pragmático, una herramienta
para la compañía, para la amistad, para el amor y
también, a la larga, para el éxito. Cuanta más
mentira, más dolor, más sufrimiento, más
esclavitud, más desamparo. Cuanta más verdad, más
autoconfianza, más seguridad, más libertad. La
Verdad os hará libres- dicen que dijo el
inteligente carpintero de Nazareth. Esa es, para mi,
la gran lección de esta historia.
El adversario -que es la exposición de la
peripecia de Romand en un formato que recuerda al
Capote de A Sangre fria- puede hacer también
las veces de denuncia de la Sociedad de las
Apariencias y de los parámetros absurdos que
definen el éxito social a la altura de los años
2000.
Serafín, Junio 2005
Quintacolumnismo (2003). Arcadi Espada (1957)
En Cataluña,
llevamos ya varias décadas inmersos en el Paradigma
Nacionalista. Una especie de pensamiento único
identitario y patriótico recorre transversalmente el
Parlamento llamado de Cataluña, los partidos
políticos, los medios de comunicación escritos y
audiovisuales (al menos los de titularidad pública),
los sindicatos, las Universidades, los centros de
formación media y básica, los Colegios
profesionales, la Iglesia y aledaños y, en general,
las más variadas organizaciones y colectivos que
conforman conjuntamente la estructura de la realidad
político-mediático-cultural catalana. La herencia
del franquismo y de la dinámica de la transición,
la renuncia de la izquierda estatal a desembarcar con
sus propias siglas en el territorio catalán (para
ahuyentar el desdentado espectro del lerrouxismo, que
ya no da miedo ni a los niños) y no en último lugar
la simple y cómoda adhesión a una realidad de
microondas y a un mapa cultural arbitrario- el del Nacional-Soberanismo-
han convertido a este territorio (o comunidad
autónoma o nación o nacionalidad, que cada uno se
sirva a su gusto) en una suerte de Empíreo de
unanimidades y consensos, tan sólo ocasionalmente
rotos por ese dimoni dels Pastorets que es el
Partido Popular.
Tras 25 años de
dominio del stablishment patriotero y
sumergidos ahora en una desconcertante reforma del
Estatut que, al menos yo, no se muy bien a cuento de
qué viene (lo reclama el pueblo catalán
dicen, pero a ese pueblo ha habido que explicarle qué
es el Estatuto), textos como Quintacolumnismo
y periodistas como Arcadi Espada nos recuerdan -por
fortuna-que aún queda gente en esta Cataluña
nuestra lo suficientemente valiente (o más que
valiente, activa) para hacer uso del algo
apolillado derecho a la libertad de pensamiento. Y
ello por mucho que le pese al actual Movimiento
nacional. Ahí está la clave de la cuestión: la
libertad de pensamiento y de expresión existen y son
garantizadas por el actual marco legal y por la
zarandeada Constitución, pero que tales libertades
se ejerzan- que uno reuna la osadía de ejercerlas y
de asumir los posibles riesgos que ello comporta) es
una cosa muy diferente.
Espada ha tenido que sufrir de manera reiterada y
machacona (como no) acusaciones de anticatalanista,
como bastantes de los que se han atrevido a decir
esta boca es mia en el Empíreo. Más de una
conferencia le han reventado (más de un cartelito y
más de una pintada intimidatoria le han dedicado) en
ese Templo de libertad y de diálogo y de debate y
de cortesía que es la Universidad catalana. Los
grupitos político-estudiantiles que dominan los
paneles de pasillos y aulas (y también los lavabos)
de estos templos, asi como las abúlicas
(cuando no cobardes) autoridades universitarias son
los causantes del desmadre.
En 1990, Espada escribió Jordi Pujol redactor
jefe de Cataluña, articulito con el que se abre
esta antología de textos malhumorados y audaces que
es Quintacolumnismo. Pujol (el franquito
autóctono que nos gobernó durante casi 25 años) se
lleva más de un sopapo por parte de Arcadi Espada, y
también el nacional-soberanismo, con su pretensión
de colocar dentro de si y de sus coordenadas todo
pensamiento, actividad, ley o producto que broten del
jardincito catalán.
Quintacolumnismo gustará a aquellos que
prefieran fabricarse su propia realidad mental, a
paganos o apóstatas de la religión nacionalista, a
adictos al librepensamiento y demás gamberros
por el estilo.
Serafín, Mayo 2005
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