Películas:
"Los que
hacen películas de entretenimiento son los
pesimistas". Michael Haneke.

El Castillo. País: Austria. Director: Michael
Haneke. Intérpretes: Ulrich Mühe, Susanne Lothar,
Frank Giering. Basada en la novela de Franz Kafka.
Año: 1996.
Una de
las cintas menos conocidas en España
del realizador austríaco Michael Haneke (Munich,
1942) es esta rotunda adaptación de la inacabada
novela de Franz Kafka; de hecho yo he podido verla de
auténtico milagro gracias a una retrospectiva que
sobre el director de La Pianista ha
organizado estos dias la Filmoteca de la Generalitat
catalana. Según el programa, la copia de El
Castillo que ha utilizado la Filmoteca ya ha
sido devuelta a Austria, por lo que el visionado de
la película puede ser tarea complicada para el
seguidor del cine de Michael Haneke, al menos para el
barcelonés; lo mismo vale para las otras dos cintas
del realizador austríaco que no fueron estrenadas
comercialmente en nuestras latitudes: me refiero a su
primera película para el cine El Séptimo
Continente (1989) y a 71 Fragmentos para una
cronología del azar (1994): las copias que ha
proyectado la Filmo están, como en el caso de El
Castillo, también de regreso en Austria.
Haneke
es conocido en nuestro pais sobre todo por una
película tan dura e impactante como Funny Games (1997),
cuya insoportable violencia recordaba a La
Naranja Mecánica de Stanley Kubrick (aunque
también tenía algo de la formidable Reservoir
Dogs de Quentin Tarantino). Su último film
estrenado en los cines de Barcelona ha sido La
Pianista, con la magnífica Isabelle Huppert, un
relato igualmente oscuro y perturbador, como es
habitual en la todavía corta filmografía del
realizador muniqués afincado en Austria.
Con Haneke estamos indudablemente ante uno de los
mejores directores que hay en la actualidad en
nuestro amenazado ( y no precisamente por el Islam)
ámbito cultural europeo y también ante el
protagonista de una auténtica cruzada contra el
omnipresente y mentiroso cine californiano; y yo me
atrevería a decir que su tenebroso cine de
investigación resulta en estos momentos poco menos
que imprescindible como contrapeso de las pueriles
misitificaciones y payasadas que incansablemente nos
llegan desde las playas californianas.
El Castillo es una fidelísima
reconstrucción de la fragmentaria novela de Kafka,
no permitiéndose Haneke ninguna licencia,
contrariamente a lo que hiciera Orson Welles más de
treinta años atrás en su versión de El Proceso.
El germano-austríaco no ejerce ningún tipo de
manipulación creativa del texto; se limita a hacer
una impecable traducción de Kafka en imágenes
sirviendose de una muy inteligente selección de los
momentos clave de la obra. Incluso se atreve a
finalizar su película de una manera tan abrupta y
poco convencional, como es la de insertar un cartel
negro con la leyenda "aqui acaba el
fragmento de Kafka".

Se ha dicho que a lo largo del siglo
XX, el mundo se ha ido volviendo kafkiano y yo
comparto esa opinión; vivimos en una sociedad
deshumanizada en la que cada individuo se ha
fabricado una especie de guarida psicológica propia
en la que vive como encapsulado y contra cuyas
paredes rebotan las palabras de los otros o cualquier
intento de comunicación; y ello a pesar de que
nuestros queridos publicistas insistan en la
importancia de la comunicación y todo ese tedioso y
estúpido bla-bla-bla básicamente orientado a
vendernos teléfonos móviles y cacharritos por el
estilo. Pero en realidad el nuestro es cada vez más
un mundo de autistas. Y es de ahí justamente de
donde surge lo kafkiano y el drama que
conlleva: surge de la ausencia de diálogo, de la
incomunicación, del malentendido, de la
incomprensión: en definitiva, del ir cada uno a
su bola; en el fondo, el carácter de lo
kafkiano (tan infatigablemente debatido y
analizado) quizá sea tan sencillo como eso. De la
frialdad e indiferencia del mundo que nos rodea (de
la sociedad afantasmada que hemos construido) surge
como una chispa el sentimiento de la propia culpa, el
gran tema del autor de Praga, que habría de marcar
su vida y su obra.
Una cosa que me sobrecogió al ver El Castillo
es lo verosimil y "realista" que se aparece
Kafka al ser traducido a imágenes; la sensación de
que el mundo se ha vuelto kafkiano es si cabe más
poderosa viendo la película que leyendo al propio
Kafka.
Como curiosidad comentar que en El Castillo,
Michael Haneke vuelve a utilizar a los actores que
encarnaron a Georg y Ana, el torturado matrimonio de Funny
Games, que aqui interpretan al agrimensor K. y a
Frieda.
Serafín. Marzo 2002

Filmografía
de Michael Haneke (Munich, 1942)
El Séptimo Continente
(Austria, 1989)
Benny 's video (Austria, 1992)
71 fragmentos para una cronología del azar (Austria,
1994)
El Castillo (Austria, 1996)
Funny Games (Austria, 1997)
Código desconocido (Francia, 2000)
La Pianista (Francia-Austria, 2001)
Películas