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LOS
INICIOS DEL CINE: DE
LAS PRIMERAS FOTOGRAFIAS A LOS HERMANOS LUMIERE
El ser humano siempre se ha preocupado por captar y representar
el movimiento. Los bisontes con seis patas que los prehistóricos
pintaban en las cavernas demuestran este hecho. Durante
siglos, diversas civilizaciones o personas han buscado procedimientos
para reproducir la realidad. Es el caso de las representaciones
con sombras, los primeros espectáculos en público
con proyección de imágenes animadas.
Utilizada ya en el siglo XVI, la "cambra obscura"
permitía la proyección de imágenes
externas dentro de una cámara oscura. La precursora
de la fotografía.
De la misma manera que, un siglo después, la linterna
mágica sería la precursora de las sesiones
de cine, en proyectar imágenes sobre una superficie
plana. Con el fin de hacerlas llegar a todos los lugares,
los feriantes viajaban con sus linternas dejando boquiabiertos
a los espectadores. Sobre todo cuando hacían servir
ingeniosos dispositivos mecánicos destinados a manipular
o hacer girar cristales circulares, que hacían mover
las imágenes.
Un
invento capital aparece en el siglo XIX: la
fotografía. Por vez primera, era posible impresionar
y guardar una imagen del mundo que nos envuelve.
En
el año 1826, Joseph Nicéphore Niépce
consigue por primera vez la fórmula química
que permitirá fijar una imagen de un modo permanente
( tardó 8h.- de tiempo de exposición- en realizar
la primera fotografía - la que vemos a continuación-)
El
14 de diciembre de 1829 Louis-Jacques Mandé Daguerre
forma una sociedad con Niépce en la que se reconocía
a Niépce como el inventor de:
"Un medio nuevo para fijar las
vistas que brinda la naturaleza sin tener que recurrir a
un dibujante"
Daguerre
no aportaba más que un presunto perfeccionamiento
de la cámara oscura y prometía mejorar la
heliografía.
El día 3 de Julio de 1833, en su estudio de Saint-Loup-de-Varennes,
Niépce muere.
En los años 1835 y 1837 Daguerre introduce modificaciones
en la asociación, con el consentimiento de Isidore
(hijo de Joseph-Nicéphore Niépce), y en adelante
solo figurará el nombre de Daguerre y se denomina
al procedimiento Daguerréotype.
En el año 1838 Daguerre da a conocer el invento,
minimizando el papel de Niépce.
En realidad, lo que hizo Daguerre fué reducir el
tiempo de exposición (en relación al tiempo
de exposición obtenido por Niépce) y mejorar
el proceso químico.
Pero
algunos fotógrafos no se conformaron con las imágenes
fijas y ensayaron con la posibilidad de objetos en movimiento,
como en el caso de Muybridge.
Muybridge fué de los primeros en, a través
de la fotografía, congelar la imágen. Lo único
que faltaba era poder proyectar esas imágenes en
algún sitio.
A largo del siglo, toda una serie de inventores construyen
aparatos -mitad genios, mitad juguetes-, que buscan producir
la ilusión del movimiento. Se trata del Taumatropo,
el Fenaquistoscopio, el Zootropo y el Praxinoscopio.
Una variante de este último, el Teatro óptico,
construido por Emile Reynaud, es lo que más se acerca
a lo que será el cine. Con el fin de producir una
acción continua, se proyectaban largas bandas de
más de 500 transparencias de dibujos a partir de
un aparato cilíndrico que, juntamente con la proyección
de una imagen de fondo desde una linterna, proporcionaba
la proyección de los primeros dibujos animados.
Ya
tenemos, pues, los tres elementos que constituirán
el cinema: la persistencia de la visión (o persistencia
retiniana), la fotografía y la proyección.
Pero faltaban dos más de fundamentales: la película
perforada y el mecanismo de avance intermitente que la mueve.
Y fue en los EE.UU. donde, en 1890, se solucionó
el problema, de la mano del gran inventor Edison
y de Dickson.
En
muchas salas de diversión se instalaron los llamados
Kinetoscopios de Edison, cajas que contenían
una serie de bobinas que permitían ver una película...
individualmente. Y es que el famoso inventor se negó
a proyectarla sobre una pantalla porque creía que
la gente no se interesaría por el cine. ¡Cuan
equivocado estuvo, como el tiempo llegó a demostrar...!
Sin embargo, la invención del cine no puede ser atribuida,
específicamente, a nadie. Fue el resultado de una
serie de inventos de diferentes personas.
Con
todo, se considera que el cine nació oficialmente
el 28 de diciembre de 1895. Aquel día, los hermanos
Lumière mostraron, en sesión pública,
sus films a los espectadores del Salon Indien de París.
En uno de sus primeros films, "La llegada de un tren
a la estación de Ciotat", el efecto de una locomotora
que parecía salir de la pantalla fue enorme. El aparato
con el cual lo consiguieron lo llamaron Cinematógrafo.
Había nacido la cinematografía. Pero el éxito
inicial se fue apagando por el cansancio del público.
Las
películas que siempre veían eran hechas sobre
momentos cotidianos, sobre la vida laboral o familiar. Y
fue la magia y la imaginación de otro hombre, Georges
Méliès, que salvó el cine de acabar
como un invento más entre tantos de aquella época.
Méliès hizo realidad los sueños de
las personas, al mostrarlos en las imágenes que se
representan en una pantalla. Por fin, la fantasía
podía volar a través de la luz. Méliès
es el primer inventor de ficciones. Es más, de la
ciencia-ficción. "Viaje a la Luna"
(1902) y "Viaje a través de lo imposible"
(1904) se encuentran entre las mejores muestras del inventor
de los trucajes. Uno de los más habituales era hacer
desaparecer cosas o hacerlas aparecer de nuevo. Otros eran
la sobreimpresión de una imagen sobre otra, las dobles
exposiciones o el uso de maquetas.
A
principios del siglo XX, el cine ya es una industria. Ha
pasado de ser un invento para divertir a ser una máquina
de hacer dinero. El cine se extiende por el mundo.
En Catalunya, Fructuós Gelabert se convierte
en el padre de la cinematografía catalana y española
(1897). Segundo de Chomón sigue los pasos
de Méliès en su film "El hotel eléctrico"
(1905), donde los trucajes son de los mejores de la época.
Como las películas eran mudas, unos rótulos
en medio de las escenas iban explicando la acción
o los diálogos. Y, a veces, un pianista daba el toque
musical al espectáculo. Las barracas de los inicios
del cine se convirtieron en salas elegantes y espaciosas
donde comenzaban a acudir las clases bien estantes y no
sólo las populares.
George
Melies: de la ciencia al arte
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