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"Escribir
es fácil: todo lo que tienes que hacer es plantarte frente
a una hoja de papel en blanco hasta que te salga sangre por la frente"
-Gene Fowler
El
mito sobre la escritura de guiones es que es la única profesión
que realmente importa en nuestra generación. Tengo que admitir
que mi karma paso por este dogma. Durante los últimos doce
años, he pateado las calles, el teclado y mi cabeza contra
la pared en busca de la clave para el esqueleto del Gran Guión
Americano. He aprendido que escribir un guión es fácil,
pero escribir uno bueno es duro. Lo que sigue a continuación
es una lista de preciosas pepitas que he conseguido desenterrar
hasta ahora. Lo que hagas con ellas ya es asunto tuyo...
10.
Gente con menos estudios que tú ha tenido más éxito
en este negocio.
Es
importante saber, desde el primer momento, que escribir guiones
no es como hacer cirugía cerebral. Arnold, Sylvester, Bruce
o Macaulay no se pasan el día llamando a las puertas de sociedades
de superdotados buscando guionistas. Tampoco se trata de que William
goldman ("Maverick"), Jim Cameron ("True Lies")
o Lawrence Kasdan ("Wyatt Earp") son una panda de bobos.
Es sólo que muchas películas de éxito no han
sido escritas por ingenieros espaciales. De todas formas, También
añadiría que gente con más estudios que tú
también ha fracasado en este negocio.
9.
Formatea correctamente tu guión
Nadie
lee guiones en Hollywood, leen sinopsis. Cuando alguien manda un
guión a un productor, éste lo reenvía a un
lector profesional que hace una sinopsis y sobre el que emite una
opinión. Como promedio, uno de estos lectores lee cinco guiones
diarios. Obviamente, y dado el inmenso volumen de material que reciben,
no todos los guiones reciben su "justa lectura". Aquí
es donde entran algunos factores en el proceso de eliminación,
el primero de los cuales es el formato del guión. Las reglas
son muy sencillas, pero están escritas en piedra y no han
cambiado desde los shows de los años 30. Si el guión
no se presenta en la forma exacta y correcta, eso indica al lector
que el escritor no sabe lo que está haciendo. No importa
lo buena que sea la historia, el lector te tirará tu obra
a la papelera (la biblia sobre este tema se llama "The Complete
Guide to Standard Script Formats", de Cole/Haag, CMC Publishing,
Hollywood, Ca. y se vende por $16.95).
8.
No seas demasiado brillante
El
mayor problema con el que se encuentra mucha gente a la hora de
escribir un guión es que intentan que una aparentenente monumental
idea funcione en el papel. El ojo de nuestra mente desarrolla los
conceptos de una manera especial, usando una "cuarta dimensión".
Las imágenes mentales vienen acompañadas por un grupo
de añadidos fisio-psico-sensoriales: Memorias de la infancia,
fantasías sexuales y cargas emocionales se entremezclan.
Imagínate: "Hey, no sería genial si mi personaje
ciego se despierta un día y descubre que puede caminar por
el cielo... ¡Sería como cuando yo salté por
primera vez del techo del garaje, y durante unos instantes, fue
como si tocase las (piiiii) de Marta Sánchez!". Pero
cuando vamos a escribirlo, nuestro parto mental de un millón
de dólares exuda toda la excitación titilante de una
taza de tila sin azucar...
Escribir
es reescribir. La mejor forma de verlo es estudiar los planes de
querra de Napoleón. Cuando le preguntaron por su estrategia
para conquistar Italia, Napoleón Bonaparte dijo: "Primero
llegaremos allí, después ya veremos...". no intentes
ser demasiado creativo, imaginativo o profundo... Así lo
único que conseguirás es bloquearte. Nunca conseguirás
plasmar en papel la percepción de la grandeza que hay en
nuestras mentes. Simplemente empieza a escribir y a ver qué
pasa... En cualquier caso tendrás que reescribirlo después.
7.
El diálogo es como el oro, gástalo
sabiamente
Un
buen actor puede entrar en una habitación y resumir setenta
líneas de diálogo con una mirada. La fórmula
de una página de guion = un minuto sigue siendo válida.
Para cogerle un poco el sentido, intenta contener tu respiración
por un minuto. cuando estés a punto de asfixiarte, eso son
3/4 de página... Otra razón por la que no deberías
dar demasiadas líneas de texto a los actores es que ellos
tampoco son ingenieros espaciales :-).
6.
Conflicto, conflicto, conflicto
Una
historia que no tiene conflicto no es una historia. sube a tu heroe
a un árbol, tírale rocas, tírale rocas mayores,
tírale al suelo. La base de nuestro drama son las piedras
que le tiramos. Nos interesa el juicio a O.J. Simpson por la misma
razón por la que vemos una película de Harrison Ford.
Hay lucha, una gran cantidad de obstáculos que pasar, y el
equilibrio entre la vida y la muerte es delicado. Tal como Jack
Benny dijo una vez: "Si es siempre interesante, es siempre
bueno". El conflicto hace las cosas interesantes.
5.
Tienes 10 páginas para impresionar
a tu público
A
diferencia de un libro, donde el lector puede parar y seguir más
tarde, las películas son una marcha forzada de dos horas.
Preparar bien tu historia es crucial. Piensa en tu película
favorita. ¿Qué pasa en los primeros 10 minutos? Se
nos presenta el personaje principal, y descubrimos de qué
va a ir la historia. Los lectores de guiones siempre se quejan de
que en la mayoría de los guiones que leen, los primeras cinco
páginas pertenecen a un tipo que se está afeitando,
o una mujer que va de compras. ¿A quién le importa?.
Como dijo Samuel Goldwyn hace mucho, "La gente no va al cine
a ver la cocina de otra gente". Métenos en tu historia
rápidamente.
4.
Escribe cada escena en una tarjeta de 9 x
15
No
es raro estar en una cola del carnicero en Los Angeles y ver alguien
frente a tí manoseando y barajando un taquito de fichas de
9x15. Lo más probable es que se trate de un escritor (¿Y
quién no lo es?) trabajándose una línea argumental.
Las tarjetas de 9x15 son una de las maneras más efectivas
de visualizar un guión antes de empezar a escribirlo. Funcionan
de la misma manera que los storyboards para los directores, porque
permiten desarrollar un flujo argumental. Escribe cada escena en
una tarjeta separada. Yo a veces escribo cada "latido"
de la escena en una tarjeta separada. Entonces empieza a mezclarlas
y barajarlas. Es como trabajar la arcilla, poco a poco comienzan
a tomar forma. Llévalas contigo a todas partes, especialmente
a las colas de las carnicerías.
3.
Conoce el final de la historia antes incluso
de empezar a escribirla
Este
es probablemente el consejo más valioso para el juego de
la escritura de guiones. Estuve una vez en una reunión de
ideas en Zucker Brothers ("Airplane", "Ghost",
"Naked Gun") con un montón de escritores con muchos
trabajos producidos. Fue uno de esos momentos en los que los dioses
me proveyeron del don del verbo. Estuve inteligente, listo, gracioso,
sacando al aire líneas divertidas en una habitación
llena de escritores de comedias. Estaba proponiendo una idea en
la que estaba trabajando, y uno de los escritores me preguntó
cómo acababa la historia. Le dije que no lo sabía.
Se produjo un repentino silencio, como si se me hubiera escapado
un pequeño pedo y ellos lo hubieran sabido. Me llevó
unos cuantos años aprender lo que había pasado. Las
mejores películas son aquellas que avanzan, constante e inexorablemente,
hacia una conclusión satisfactoria. No necesitas saber exactamente
los detalles, pero tienes que saber cómo va a acabar tu historia.
El final sumariza el contexto de toda la historia. Una vez que sabes
dónde vas, apunta tu historia hacia esa estrella.
2.
Sé capaz de describir tu historia en
25 palabras o menos
Una
reseña es ese pequeño comentario que sigue al título
de la película en la Guía del Ocio y que cuenta resumidamente
de qué va. Es una herramienta muy importante para escritores,
porque te enfoca hacia los elementos clave de tu historia. Aquí
tienes tres ejemplos: Dos amigas abandonan sus responsabilidades,
maridos y novios atrás para embarcarse en una escapada pero
un incidente inesperado las convierte en fugitivas de la justicia.
O BIEN: Dos amigas del alma que buscan una inocente escapada de
sus monótonas vidas encuentran un gito de su destino que
las lleva a través del país con la ley en los talones.
O BIEN: Un viaje de fin de semana para dos amigas acaba en asesinato,
robo y escape de la ley.
Otra razón por la que esta técnica es útil
es porque, si en algún momento te encuentras con un productor,
agente, director o gran estrella, y les tienes que soltar tu rollo,
lo quieren en 25 palabras... o menos.
1.
Y lo primero que deberías saber sobre guiones: Estrújate
la parte izquierda del cerebro... Básicamente, nuestra
parte izquierda del cerebro es la parte lógica de nuestra
mente. Hace matemáticas, conduce el coche, nos mantiene parados
cuando el semáforo está en rojo. La parte derecha
no puede controlar una contabilidad, conduce demasiado rápido
y quiere sacar a la luz nuestros secretos más íntimos
a través del arte, la música y los guiones cinematográficos.
cuando lo que sale de ahí tiene esa pinta maloliente, blanda
y marrón, es el viejo amigo izquierdo quien nos dice que
ya está bien de tonterías incompetentes. Sólo
está tratando de protegernos, tratando de que paremos el
ritmo. No es lógico ser creativo a base de mezclar y amasar
ideas incongruentes entre sí. La parte izquierda hace su
trabajo golpeando nuestra ya de por sí baja autoestima. Esa
es la razón por la que muchos artistas y escritores son borrachos,
drogadictos o están pirados... Son sólo la mitad de
sus mentes. Todas las historias son artificiales, invenciones. Si
quieres escribir, deberás sobrepasar la parte ilógica
del proceso creativo. Y el miedo. Escribir guiones no es, después
de todo, cirugía cerebral. Tú puedes hacerlo.
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