|
LOS
OBJETIVOS . Su influencia en el aspecto final de la imagen.
Las variables relacionadas con el objetivo de la cámara tienen
una influencia decisiva en como va a ser percibida por el espectador nuestra
producción en video. Antes de entender como funcionan estos controles
creativos es necesario conocer cierta información básica
sobre los objetivos .
Distancia
focal y ángulo de visión.
La distancia focal se define comúnmente como la distancia entre
el centro óptico de la lente y el plano focal ( en nuestro caso,
el CCD) cuando el objetivo está enfocado al infinito. Esta distancia
se mide en milímetros. El efecto de usar un objetivo de una determinada
distancia focal se traduce en disponer de un ángulo de visión
distinto, lo cual influye determinantemente en como se muestra el sujeto
en la escena que rodamos.
Si
el objetivo es de distancia focal fija, se puede identificar por esa distancia
focal. Actualmente, en video, se usan principalmente los objetivos de
focal variable.
El
ángulo de visión que proporciona cada objetivo está
asociado a la distancia focal. Pero una misma distancia focal no se relaciona
siempre con el mismo ángulo de visión, sino que depende
del tamaño del dispositivo donde se forma la imagen, en nuestro
caso del CCD.
Podemos
clasificar los objetivos en normales, angulares y teleobjetivos,
según el ángulo de visión que proporcionan.
*
Normales: entre 20 y 27 grados de ángulo
de visión
* Angulares: mas de 30 grados
* Teleobjetivos: menos de 20 grados
Conociendo
la distancia focal del objetivo y el tamaño del CCD de la cámara
podemos clasificarlo en la categoría que le corresponde. El objetivo
normal sera aquel cuya distancia focal en mm corresponda con la medida
en mm de la diagonal del CCD.
La
cámara Betacam tiene un área de imagen en el CCD de 8.8x6.6
mm (segun hoja de especificaciones técnicas). La diagonal de este
área es de 11 mm. Un objetivo de 11 mm es el objetivo normal de
la Betacam. El zoom que poseemos es un 9.0-144 mm (x16). Se trata pues,
de un zoom que va desde un angular moderado a un gran teleobjetivo. En
términos fotográficos equivaldría a un 41-650 mm
en fotografía de 35 mm.
Objetivo
de focal variable: zoom
Éste objetivo permite elegir de forma contínua entre las
distancias focales disponibles en un rango que habitualmente va desde
angular hasta teleobjetivo.
El
rango de distancias focales disponibles está definido por la relación
de zoom del objetivo. Si un zoom posee unas distancias focales entre 10
mm y 100 mm su relación de zoom es de 10:1 ( diez a uno). Pero
esta designación no permite conocer la máxima y la mínima
longitud focal del zoom. La misma sirve para definir un zoom con 20 mm
y 200 mm de rango de focales.
Otro
modo de designarlo diría que el primer zoom es un 10x10 y el segundo
un 20x10 ( el primer número designa la distancia focal mínima
y el segundo el multiplicador). También es habitual proporcionar
sólo el mutliplicador, y hablar sólo de un "16 por"
(x16).
Influencia
de la distancia focal sobre la distancia, la velocidad y la perspectiva.
Variar la distancia focal del objetivo hace variar el tamaño del
sujeto, pero además afecta:
-
A la distancia aparente entre los objetos de la escena.
- Al tamaño relativo de objetos que se encuentran a distintas distancias.
- La velocidad aparente de los objetos que se mueven hacia o desde la
posición de la cámara.
El objetivo angular exagera la perspectiva y aumenta la distancia
aparente entre los objetos. Los objetos cercanos aparecen muy grandes
y los lejanos muy pequeños. Parece que los objetos están
más cerca o más lejos de la cámara de lo que realmente
están. Proporciona una impresión de amplitud y de profundidad
en el escenario. Es ideal para planos de zonas extensas. Los movimientos
hacia y desde la cámara son también exagerados, se muestran
muy rápidos, espectaculares. Subsana las irregularidades en los
movimientos de cámara. Es poco favorecedor en retratos, pues al
exagerar las facciones afea los rasgos. Distorsiona la perspectiva si
lo usamos cerca de los sujetos (la líneas paralelas verticales
pueden aparecer convergentes, por ejemplo).
El
objetivo normal es básico en cualquier tipo de trabajo.
No posee vicios como la distorsión de la perspectiva y no requiere
un espacio excesivamente amplio para conseguir buenos planos generales.
La escena incluida en el campo de visión es de aspecto similar
a la captada por el ojo humano; no produce sorpresas. Es adecuado si deseamos
acercar la cara a los rasgos del actor. Tanto las distancias aparentes
de los objetos de la escena, como sus tamaños y las velocidades
con que se mueven hacia y desde la cámara son los que se perciben
a simple vista en la realidad.
El
teleobjetivo se usa para obtener primeros planos manteniendo la
cámara alejada del sujeto. Utilizado para encuadrar a objetos situados
a grandes distancias presenta una falta de perspectiva natural. Existe
poca diferencia en el tamaño de los objetos próximos en
relación con los más distantes, lo cual hace parecer que
están muy cerca unos de otros. Las distancias entre los objetos
se minimizan, con lo cual desaparece la sensación de profundidad
y perspectiva. Los movimientos hacia y desde la cámara son ralentizados
en gran manera, pareciendo que el sujeto avanza poco o no avanza en absoluto.
TÉCNICAS
BÁSICAS
El enfoque .
Con el objetivo zoom, la técnica de enfoque apropiada consiste
en cerrarlo primero, haciendo un primer plano sobre el sujeto principal
de la escena y después abrirlo hasta la distancia focal adecuada.
Esto es así porque los errores de foco son mas evidentes en los
planos cortos. En el caso de personas, lo ideal es enfocar sobre el punto
luminoso que la luz principal forma en los ojos (catchlight). Los ojos
de las personas es el sitio natural al que se dirige primero la mirada
del espectador y además éste es un punto definido y brillante
donde es fácil enfocar.
Al
enfocar objetos en la escena, diremos que nos hemos pasado de foco
si el objeto que aparece nítido es uno distinto al que nos interesa.
Adelantar foco significa modificar el enfoque para llevar
el foco a un objeto más cercano a la cámara que el que ahora
aparece nítido. Retrasar foco o enfocar hacia atrás
es justamente lo contrario.
Profundidad
de campo. Distancia hiperfocal
La profundidad de campo es el rango de distancias frente a la cámara
en el cual los objetos aparecen nítidamente enfocados. Cuando enfocamos
a una distancia determinada, los objetos que se encuentran a esa distancia
aparecen nítidos; algunos que están por delante y por detrás
también aparecen enfocados y según aumentan las distancias
van desenfocándose gradualmente hasta aparecer borrosos.
La
profundidad de campo está influenciada por el número f que
usemos en el objetivo. Mientras mayor sea este número (menor la
abertura del diafragma) mayor será la profundidad de campo. En
general, excepto para planos muy cortos, la profundidad de campo se extiende
desde 1/3 la distancia del objeto por delante de éste, hasta 2/3
esta distancia por detrás.
Al
mismo tiempo, la profundidad de campo aparenta ser mayor en los objetivos
gran angulares que en los teleobjetivos. Esta es una relación práctica
pero no real. Los angulares parecen tener mayor profundidad de campo porque
la imagen que forman en el CCD (o en el elemento de imagen que sea) es,
comparativamente, mas pequeña que la de los teleobjetivos; de esta
manera se comprimen los detalles y también los errores de foco
haciéndolos parecer inexistentes. Si ampliáramos la sección
de imagen formada en el CCD hasta hacerla similar a la producida por el
teleobjetivo, veríamos que la profundidad de campo es la misma.
Gracias
a la propiedad descrita anteriormente, los objetivos angulares son una
buena elección cuando el enfoque preciso es un problema. Con los
teleobjetivos, el enfoque debe ser mucho más exacto; con planos
muy cortos la profundidad de campo puede ser de algunos centímetros.
Ésto último puede representar un problema o proporcionar
una herramienta creativa, ya que podemos aprovechar que la visión
se concentra en áreas de enfoque nítido para dirigir la
atención del espectador.
La
distancia hiperfocal es aquella distancia a partir de la cual todos los
objetos aparecen nítidos cuando el objetivo está enfocado
al infinito. Por ejemplo, si con f:8 y enfocando a infinito tenemos un
objeto nítido a 2 metros, la distancia hiperfocal es 2 metros.
Si ahora enfocamos el objetivo a en este objeto, tendremos nitidez desde
la mitad de esta distancia ( 1 metro ) hasta el infinito. La profundidad
de campo así lograda es la máxima que podemos conseguir
con el objetivo y diafragma utilizado, de ahí la importancia que
tiene conocer la distancia hiperfocal.
Enfoque
selectivo
Es la técnica que aprovecha la profundidad de campo limitada para
dejar intencionadamente áreas de la imagen fuera de foco. Las partes
enfocadas de la imagen son las que contienen el centro de interés.
Enfoque
intermedio
A veces, cuando dos elementos de la escena se encuentran a distintas distancias
de la cámara, nos encontramos con el problema de decidir sobre
cual de los dos vamos a realizar el enfoque. La solución habitual
es enfocar sobre un punto intermedio, aprovechando la profundidad de campo
para que los dos aparezcan en foco.
Enfoque
alternativo
s una variante de la anterior. Se cambia alternativamente el foco de manera
que vamos desplazando la atención del espectador de unos elementos
a otros. No conviene abusar de ésta técnica, pues puede
distraer al espectador y le hace adquirir conciencia de las operaciones
de cámara.
Seguimiento
de foco (follow focus)
Muchas veces estaremos grabando objetos en movimiento, que pueden salirse
rápidamente de los límites de la profundidad de campo. Hay
que conocer de que manera operar el control de enfoque para mantener siempre
nítido el objeto en movimiento. Es lo que se denomina seguimiento
de foco. La técnica se aprende con la práctica. Lo que hay
que conseguir es ajustar continuamente el foco para acomodarlo al movimiento
del objeto.
USO
DEL OBTURADOR VARIABLE
El uso adecuado del obturador variable es uno de los factores que puede
distinguir al profesional del aficionado, y a veces, marcar la diferencia
entre un buen producto y otro malo.
Este
obturador no es mecánico. La velocidad del obturador indica el
tiempo que se permite al CCD crear una imagen a partir de la luz que le
incide a través del objetivo. Las altas velocidades utilizadas
permiten que prácticamente cualquier movimiento pueda ser congelado
sin la formación de estelas de movimiento ni borrosidades.
Al
poner el obturador en su posición normal la exposición se
realiza a la velocidad máxima permitida por la frecuencia de muestreo
del sistema, es decir, representa la máxima exposición posible.
Si
aumentan las condiciones luminosas y hay necesidad de congelar el movimiento,
hay que incrementar las velocidades del obturador (disminuyendo el tiempo
de exposición). Las mayores velocidades de exposición posibilitan
reproducir con gran nitidez escenas en slow motion y fotogramas congelados.
Hay
una relación directa entre velocidades de exposición y números
f , igual que en fotografía. La relación es sencilla : si
doblamos la velocidad del obturador, hay que aumentar la abertura del
iris un número f para mantener la misma exposición.
El
uso del obturador puede provocar la aparición de un efecto estroboscópico,
tanto al usarlo a velocidades muy altas como al hacerlo a velocidades
muy bajas ( por debajo de 1/60 sec en las cámaras que lo permitan).
Con velocidades de obturación altas, la acción tiende a
congelarse en imágenes fijas muy claras, sin el emborronamiento
que suaviza las transiciones entre fotogramas consecutivos. En imágenes
con mucho movimiento el efecto estroboscópico se exagera. Si estas
imágenes se reproducen en slow motion se ven con mucha nitidez.
Cuando
grabamos escenas iluminadas con fluorescentes es necesario hacerlo a velocidad
de obturación normal. Si lo hacemos a velocidades más altas
obtendremos un parpadeo, debido a la interacción de la frecuencia
de muestreo con el parpadeo propio de los fluorescentes.
MOVIMIENTOS
DE CAMARA
La regla de oro para cualquier movimiento de cámara es que pase
desapercibido. El operador de cámara debe procurar que cualquier
movimiento de la cámara sea suave e uniforme. El uso de una técnica
deficiente en el desplazamiento de la cámara puede ser lo que más
distraiga al espectador.
Para
evitar defectos, la cabeza giratoria del trípode debe estar bien
ajustada. Hay que asegurarse de que la cámara está equilibrada
y que los tornillos de ajuste de los mecanismos de panorámica (horizontal
y vertical) han sido comprobados.
Panorámica.
Por panorámica entendemos el giro horizontal de la cabeza de la
cámara. También podemos hablar de panorámica vertical
o tilt.
La
panorámica debe iniciarse siempre con un plano fijo. Ha de ser
uniforme y suave; debe desarrollar un movimiento regular a lo largo de
toda su trayectoria y debe terminar a la misma velocidad a la que comenzó.
En
general, casi todos los movimientos de cámara se deben iniciar
y terminar con un plano fijo. Ocasionalmente se llevan a cabo cortes de
una cámara en movimiento a otra también en acción,
pero cuando se hace es en busca de determinados efectos. En las tomas
habituales hay que empezar y terminar con un plano fijo.
El
actor en movimiento.
A veces el operador de cámara tiene que encuadrar a un actor muy
gesticulante y animado, en plano medio corto. Siempre que sea posible,
se debe resistir la tentación de realizar una panorámica
a cada movimiento que lleva a cabo el actor. Hay que permitirle que se
mueva dentro del encuadre, incluso aunque tales movimientos le conduzcan
al extremo del cuadro. En todo caso, para este tipo de situaciones es
más adecuado el plano medio largo que el corto.
De un objeto a otro objeto.
Al realizar una panorámica de un objeto a otro, denota mala técnica
sobrepasar el nuevo objeto y a continuación invertir el movimiento
para obtener el plano deseado. Esto no tienen por qué suceder si
el movimiento se realiza correctamente. Lo ideal es ensayar, repitiéndolo
una y otra vez hasta que no se aprecie ninguna irregularidad. Cuando se
realiza una panorámica entre dos personas hay que tener en cuenta
la diferencia de altura entre las mismas. Esta circunstancia obligará
a realizar simultáneamente una panorámica horizontal y vertical.
Ambas operaciones se combinan con el fin de conseguir una progresión
en diagonal de un plano a otro. Si además ambas persona no están
equidistantes a la cámara, hay que ajustar foco en el transcurso
de la panorámica de una persona a otra. La panorámica se
malogrará si el foco se ajusta antes o después de tiempo.
El secreto para hacerlo bien está en imaginar la trayectoria de
la panorámica con los ojos del espectador, ajustando el foco a
medida que su interés se transfiere de la primera persona a la
segunda.
Panorámica de larga duración.
La dificultad de realizar una panorámica con suavidad aumenta cuando
la trayectoria es de 90 grados. A veces la velocidad de la panorámica
impide al operador mover el cuerpo o los pies. Lo ideal es que, una vez
encuadrado correctamente el plano de inicio, se coloque para el final
de la panorámica, procurando mientras tanto no entorpecer a la
cámara. Aunque desde la nueva posición no vea el visor,
tendrá la certeza de que el plano está bien encuadrado.
A medida que la panorámica avanza, el control sobre la cámara
es mayor, con lo cual el encuadre final se convierte en una maniobra sencilla.
Si se realiza una panorámica sobre un actor en movimiento, se debe
sincronizar ésta con la acción llevada a cabo por el actor.
Es conveniente situarlo aproximadamente en el centro del encuadre, pero
dejando algo más de aire por delante que por detrás. La
panorámica habrá de terminar en el momento en que el actor
se detenga. Si el actor se desplaza a través de la escena para
unirse a otra persona, se debe acelerar la panorámica hacia el
final del recorrido con el fin de incluir al nuevo personaje.
Escenas fijas.
A veces es necesario hacer una panorámica sobre escenas fijas tales
como una fotografía, unos rótulos, etc. Aunque en estos
casos carece de importancia el sentido de la panorámica, lo mejor
es hacerlo de izquierda a derecha. Nuestros ojos se acomodan mejor a los
movimientos en esta dirección, ya que en el mundo occidental leemos
de izquierda a derecha.
El barrido
El barrido es una panorámica muy rápida, desde un plano
fijo a otro, de tal forma que los detalles de la escena se diluyan en
el transcurso del movimiento a causa de la velocidad. Es difícil
ejecutar el barrido con perfección.
Una
vez encuadrado el objeto final, no queda tiempo para segundas ideas y
cualquier corrección del encuadre arruina el efecto. La práctica
es la que hará que el operador acabe realizando los barridos con
la perfección necesaria.
Tilt
(panorámica vertical)
La mayor parte de las observaciones sobre las panorámicas se aplican
también a las panorámicas verticales. Este tipo de movimientos,
cuando se hace sobre objetos inmóviles, suele hacerse para mostrar
los detalles al espectador. Éste necesita cierto tiempo para asimilar
los detalles del objeto, por ello el operador debe prestar atención
a la velocidad del movimiento. También será habitual la
necesidad de ajustar el foco a medida que se desarrolla el movimiento.
Si
la panorámica vertical se va a llevar a cabo sobre un mapa, rótulos,
etc... y no hay necesidad de una panorámica horizontal al mismo
tiempo, es interesante bloquear el dispositivo de éste último
movimiento, para así poder concentrarnos exclusivamente en el desplazamiento
vertical.
Si
el movimiento se hace con un ángulo muy agudo, que impide observar
el visor de la cámara según se lleva a cabo, nos colocaremos
de la manera adecuada para tomar el plano final (igual que con la panorámica
horizontal).
Hay
que tener cuidado cuando se realiza un plano sobe un actor que inicia
un movimiento. Si el actor se pone de pie, el operador debe procurar tomar
el movimiento completo. Si eleva la cámara con excesiva lentitud,
la cabeza del actor desaparecerá por el extremo superior de la
imagen. Si además el operador reencuadra para recuperar la cabeza,
el efecto será lamentable. También es pésimo el caso
contrario, cuando el operador se adelanta a los movimientos. La observación
detallada de los gestos del actor puede darnos la pista para el momento
de iniciar el movimiento. Éste debe iniciarse en el momento en
que el actor comienza a incorporarse, y no mientras se inclina hacia delante
sobre la silla. La velocidad del movimiento está en función
de la rapidez del movimiento del actor. Quizás sea necesario así
mismo una cierta corrección del foco.
Es
muy difícil realizar un movimiento de cámara con suavidad
sobre un actor que desciende por unas escaleras, escalón a escalón.
Con frecuencia el mejor sistema consiste en realizar el movimiento de
cámara en una serie de pasos, disminuyendo la velocidad hacia el
final de cada movimiento, de manera que enlace con el principio del movimiento
siguiente. La cámara no se detiene en ningún momento y el
margen de espacio superior permanece estable.
Si
se combinan la panorámica horizontal y la vertical, se debe practicar
hasta que ambos movimientos parezcan uno sólo. El efecto debe ser
el de un movimiento en diagonal.
El
travelling o dolly.
Éste movimiento consiste en el desplazamiento físico de
la cámara sobre cualquiera de sus ejes horizontales . Puede realizarse
con ayuda de soportes motorizados (dolly) e incluso sobre
raíles ( travellings en el sentido estricto de la palabra), pero
nosotros nos centraremos en el que se realiza sobre las ruedas del trípode.
Las
características que ha de reunir un travelling de calidad son:
uniformidad, discreción y coherencia. La coherencia se refiere
a que exista una razón que justifique su trayectoria, y a que el
objeto sobre el que se dirige sea claro y preciso. Dicho de otra manera:
si el travelling se hace hacia un grupo de personas, debe haber una diana
precisa hacia la que se dirige, sin dar pie a la ambigüedad y la
vacilación. Además la cámara debe desplazarse progresivamente
y con gran suavidad, evitando perder foco durante el desplazamiento. Es
importante mantener bien ajustada la cabeza giratoria y el soporte y conseguir
la mejor estabilidad de la cámara posible.
Rectificación
del enfoque.
Quizás sea el enfoque durante el travelling lo que mayores quebraderos
de cabeza produzca al operador de cámara. Según nos aproximamos
al objeto hay que rectificar el foco porque aquel se sale de la profundidad
de campo. Si enfocamos a una persona en un plano largo y a continuación
hacemos travelling avante hasta situar el personaje en primer plano, debemos
accionar el mando de enfoque hacia delante mientras hacemos el travelling.
La magnitud del ajuste depende de múltiples factores, entre los
que se encuentra la longitud focal del objetivo, la distancia que ha de
recorrer la cámara, el diafragma utilizado etc... Aquí es
fundamental la habilidad del cámara a la hora de llevar a la práctica
la técnica del seguimiento de foco. La atención del operador
debe concentrarse en el visor con el fin de captar los primeros indicios
de falta de foco e inmediatamente hacer las correcciones necesarias. Un
método adecuado para practicar consiste en fijarse, al empezar
el travelling, en algún detalle del objeto al que se dirige el
travelling para establecer el foco. Por ejemplo, una camisa de rayas del
actor. El enfoque se realiza exclusivamente sobre este elemento mientras
se realiza el movimiento, olvidándose de cualquier otro. Una vez
que hemos alcanzado al actor en plano medio, podemos cambiar la referencia
del enfoque a los ojos del mismo, y concentrarnos en ellos.
Corrección del encuadre.
Cuando la cámara se desplaza en un travelling hacia delante, el
propósito que se persigue generalmente es aislar a una sola persona
o cosa de su entorno. Para mantener el objeto a aislar correctamente encuadrado
al final del movimiento será necesario ir efectuando una rectificación
del encuadre en el transcurso del travelling. Con frecuencia habrá
que hacer esta corrección tres o cuatro veces en el transcurso
del movimiento.
Travelling lateral (paralelo).
La mayoría de los principios básicos que instruyen la técnica
de los movimientos de cámara son aplicables al travelling lateral.
Éste travelling se realiza a través de una cámara
y paralelo a ella. Éste travelling no es difícil de ejecutar,
pero con frecuencia se combina con el travelling avante o retro para crear
un movimiento circular alrededor de la escena, y esto complica la acción.
El operador debe concentrarse en la uniformidad del movimiento y en la
corrección del encuadre y el foco. Al mismo tiempo debe evitar
tropezar con cualquier obstáculo.
Zoom vs travelling.
El efecto de acercamiento desde un plano general hasta un sujeto con el
fin de aislarlo, que conseguimos con el travelling, puede lograrse también
con el accionamiento del zoom. Éste último procedimiento
tiene sus ventajas, ya que la cámara no ha de moverse físicamente,
solucionándose todos los problemas inherentes al desplazamiento.
Sin embargo el efecto conseguido no es exactamente igual. Al hacer el
zoom agrandamos los objetos de la escena para llenar el marco de la imagen,
mientras que con el travelling movemos físicamente la cámara
a través de la escena. En el primer caso no cambia la perspectiva
y no es un efecto real de movimiento. El efecto conseguido con el travelling,
que cambia la perspectiva según se realiza, se ajusta más
a lo que el espectador percibiría si fuese él mismo quien
se moviera por la escena, por los mismos lugares que lo hace la cámara.
Movimientos con la cámara al hombro.
Todo lo referido a los movimientos de cámara sobre soporte tiene
validez cuando ésta se maneja sobre el hombro. Aquí hay
que añadir la necesidad de mantener el pulso y la estabilidad,
evitando que la cámara se vea expuesta a sacudidas que harían
totalmente inservibles las tomas. Un buen conocimiento de la posición
de los controles más habituales ayudarán a conseguir la
precisión de manejo necesaria para conseguir planos válidos
con la cámara al hombro.
|