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un pensamiento de PAZ al corazón de los hombres
Si eres católico practicante no leas este relato. Podría herir
tu sensibilidad
LOS HIJOS DEL SOL
VIII
EL RETORNO DE
CRISTO
Mi nombre iniciático fue
Homet-Nut. Tuve el privilegio de ser admitido en
La Fraternidad
Solar, que creara en su día el
faraón Akenatón. Tanto yo, como mis setenta y un hermanos, juramos
servir los valores de los Hijos del Sol, a través de los tiempos, en
las diversas reencarnaciones que se nos asignaran en
la
Tierra, por los señores
del Karma.
Se me ofertó y adquirí el
compromiso de revelar el conocimiento.
Fui el guardián del Ojo
Sagrado de Ra y se me programó con la facultad de mirar hacia atrás
en los Registros del Tiempo.
Por esto me ha tocado
asomarme a este momento, contando cuanto puede ver mi
espíritu.
En un determinado estado
de conciencia, soy un ser atemporal. Y como en una gran pantalla,
veo acontecimientos, percibo sensaciones y revivo situaciones, en
las que los miembros de la Fraternidad
Solar, se han visto envueltos,
a través de la
Historia.
?Maestro, ¿Cómo
puedo contar todo esto que me ha ocurrido?
Cuenta
simplemente la verdad. Nadie se incomodará, nadie te perseguirá,
pues ten la seguridad absoluta de que nadie te creerá??
Creo que fue hacia mis quince años,
cuando comencé de una manera regular a obsesionarme con el mundo de
los ovnis. Recuerdo los reproches de mi madre cuando me veía
recortar las noticias de avistamientos ovnis de los periódicos. Todo
lo que se podía leer en torno al mundo de los extraterrestres era
objeto de consumo por mi parte.
Por aquel entonces, (1965), el fenómeno
Ovni estaba poniéndose de moda en nuestro país de la mano de Sesma,
Rivera y el fenómeno Ummo. Hacia mis veinte años, fue Juanjo Benítez
quien publicara en el periódico ?La
Gaceta del
Norte? una serie de reportajes sobre un contacto extraterrestre de
unos jóvenes en Perú, que formaban parte del Instituto Peruano de
Relaciones Interplanetarias. Fueron cientos de veces las que leímos
aquellas crónicas de Sixto y Carlos Paz Wells, que en forma
psicográfica habrían conseguido ponerse en contacto con
extraterrestres de Ganímedes (planeta de Júpiter). Por supuesto en
Bilbao fuimos un grupo numeroso de amigos que comenzamos a intentar
el contacto mediante dicho método. La mente en blanco y el bolígrafo
encima del papel, rellenamos miles de cuartillas esperando que
finalmente alguno consiguiera el dichoso contacto, pero este no
llegaba, incrementando nuestra desesperación.
Fue también en ese tiempo cuando comencé
a oír hablar de un famoso contactado llamado Eugenio Siragusa. Se
trataba de un italiano que se autodenominaba ?El anunciador? y que
por otra parte sería el embajador de los extraterrestres en
la Tierra.
Sus
opúsculos y boletines también cayeron en mis manos y fueron
igualmente devorados por los alocados años de mi adolescencia.
Los ?antenas? procuraban recibir el
dichoso contacto y todo el grupo salía noche tras noche a las
montañas próximas a la capital vasca, con la seguridad de que en
alguna de estas salidas conseguiríamos el pasaporte para el espacio.
?No estáis preparados?, ?Alguno de vosotros interfiere?, ?No estáis
en armonía?. Estas y otras tantas frases recibidas en el contacto no
podían disuadir nuestra afición de observadores de dicho fenómeno.
Con los años nos dimos cuenta que los extraterrestres no mienten, y
que aquellos supuestos contactos no eran sino mentalismos.
Fue en la noche de Santiago del año 1975
cuando definitivamente un grupo de dieciséis personas en el Monte
Umbe y hacia la una de la madrugada pudimos observar a una distancia
de unos cincuenta metros una enorme astronave. Nos juntamos unos
contra otros en la medida que aquella bola luminosa se iba acercando
hasta convertirse en una nave discoidal de color plata mercurial,
evolucionando frente a nosotros. Yo di un enorme salto gritando ?No
estoy loco?. El que estaba a mi lado simplemente se orinó en los
pantalones. Si para entonces ya estaba obsesionado, desde aquel
momento comencé a estar verdaderamente paranoico. Ya no me importaba
lo que decía la gente. Había vivido una realidad objetiva, y desde
aquel momento eran mis padres, los críticos y los escépticos quienes
comenzaron a ser los verdaderos locos de aquella trama.
A este avistamiento siguieron otros de
menor entidad y de menor aproximación. En cualquier caso, aquellas
experiencias me hicieron comprobar que además de la realidad
cultural en la que me había educado, existía otra que me exigía
nuevos estudios e investigaciones. Me acerqué al conocimiento
oriental, a la teoría de la reencarnación, al conocimiento esotérico
de numerosos autores. El pequeño monaguillo que había dentro de mi,
tuvo que enfrentarse a otra realidad que ponía en tela de juicio
todos sus soportes doctrinales y que por otra parte le hacían ser
contestatario y rebelde con los valores en los que se asentaban
nuestras relaciones y concepciones sociológicas, morales y
espirituales.
En el año 1976 asistí a unas conferencias
que se daban en Madrid, del famoso contactado Eugenio Siragusa.
Fueron unos pocos días, pero aquel personaje me dio la puntilla
final. Se trataba de un ser compenetrado por alguna entidad, que lo
abarcaba todo, lo respondía todo y lo entendía todo. Simplemente me
dejó colgado aún más, no sólo del fenómeno, sino de su propia
persona. Le siguieron una década de estudios de locura y de
obsesión. Tengo ahora cincuenta y cuatro años y me doy cuenta que
sigo todavía colgado de las mismas ideas. Quizás con más moderación,
pero la fiebre del contactismo no ha mermado en mi alma.
A los treinta y tres años dejé la ciudad
y junto a una treintena de personas fui a vivir a un pueblo rural,
con otro modelo de vida. Durante dieciséis años, publiqué una
veintena de libros sobre el fenómeno del contacto y acumulé otras
tantas experiencias en torno al mundillo ovni. Explicar ahora todas
mis vivencias me llevaría varios cientos de hojas. Voy a contar los
hitos más sobresalientes que puedan ayudar a la argumentación de
este libro, dejando de lado los aspectos personales.
- ¿Cuántos espermatozoides genera un
hombre en su vida?
- ¿Un billón?, ¿Acaso más?.
Una pequeña luz mortecina iluminaba las
vetustas baldosas de la habitación. A mi lado dormía mi compañera
mientras las palabras fluían a mi mente obsesiva. ¿Quién ponía
aquellos datos en mi mente?.
- A lo largo de tu vida, generas miles de
millones de seres vivos. Son tus espermatozoides, que no se
materializan en tus hijos, pero que indudablemente son seres humanos
potenciales, seres vivos. Si hoy tú has odiado, setecientos millones
de espermatozoides que tienes en tu líquido seminal, son para
siempre hijos del odio. Si mañana sientes la música y vibras con el
amor, otros tantos millones de espermatozoides nacen, pero su alma
esta inundada de amor y de armonía. Día tras día, siembras la vida
en el Cosmos. Unas veces generando seres armoniosos y otros
generando seres que traducen tu dolor o tu maldad.
La voz proseguía en mi cabeza:
- Sois un universo de vida. Vuestro poder
es inmenso. Sois Dioses creadores desde la dimensión en la que
estáis. El sol que brilla en vuestra frente, vida tras vida se hace
más grande. Llegará un momento en que tu cuerpo desaparecerá, se
habrá sublimado y el Sol que tienes dentro se habrá hecho inmenso.
Entonces explotará, formando en un agujero negro trillones de
chispas. El número de chispas que forme tu explosión será el mismo
número de espermatozoides y de óvulos de las cientos de miles de
vidas, que como hombre y mujer has vivido en los diversos planos de
la Creación.
Cada chispa
será un ser. Será tu hijo, y tú para él, su Padre Creador. Pero
aquellos a los que generaste con odio vivirán programados por el
sentimiento que les diste al momento de ser creados. Tendrás que
venir entre ellos y crucificarte por amor, para que comprendan, para
que les puedas redimir.
¡Que extrañas ideas afloran hoy en mi
mente! Miré a mi esposa por si me estaba hablando en voz baja, pero
dormía plácidamente.
Sois universos creadores. Nada se pierde.
Todo cuanto generáis en el camino del eterno retorno de las
reencarnaciones lo encontraréis al final. Pocos en tu mundo han
comprendido su verdadera naturaleza divina. Pocos han comprendido
que con su divinidad pueden arrojar una montaña al mar. Sois un
pequeño Sol revestido de materia. Sois dioses.
Giré mi cabeza y ¡Allí
estaba!.
¡Esta vez no me asusto, hermano!. ¿Quién
pone estas ideas en mi mente?
De color verdusco pardo, casi marrón.
Ojos impresionantes con tonalidades rojizas. Alto, majestuoso, con
una cara austera. Estaba simplemente materializado frente a mí en la
puerta de entrada de mi habitación. ¿Quién si no había estado
dictando maravillosas frases de conocimiento a mi mente? No estuvo
mucho tiempo. Tal y como había venido, se esfumó, dejándome con la
angustia de volver a verle, de sentir su presencia. De recibir sus
conocimientos.
Me pellizqué, comprobando que estos seres
pueden penetrar la materia y presentarse ante tus ojos, o
simplemente acompañándote en el silencio. Aquel encuentro fue el
comienzo de un programa absolutamente crucial, alucinante,
maravilloso, que intentaré explicar brevemente con la certeza que ni
ayer ni hoy será bien entendido, pero que dio a mi vida sentido.
¿Por qué yo?.
Cada dos meses enviábamos miles de
revistas a nuestros asociados. En todo el mundo occidental se
conocía nuestro trabajo. Jamás cobramos por nuestra actividad.
Éramos un grupo de personas con una verdadera vocación de servicio.
Fueron tiempos de entusiasmo. La información venía a nuestra casa en
forma permanente y nosotros la volcábamos en las páginas
informativas. De una u otra manera estábamos realizando un programa
espiritual, pero las dudas, a veces las privaciones y finalmente el
esfuerzo de aquellos días heroicos, nos postraban y nos hacían dudar
del porqué final de nuestro sacrificio.
Cierto día en que toda la comunidad
estaba empeñada en terminar de levantar un muro de ladrillos de una
de las casas de uno de los hermanos, fui avisado por una extraña
visita que acudía a mi casa. Con el mono de trabajo recibí a aquel
hombre. Tendría unos cuarenta años, ojos muy vivos, más bien delgado
y por lo demás, nada le diferenciaba de una persona corriente.
Quizás la forma de pronunciar con énfasis las palabras y la forma de
mirar, tan penetrante, terminaban por ponerte nervioso.
- ¿Qué desea Vd.?
Vengo a traerte una carta que me ha sido
confiada por nuestra Fraternidad.
Pensé enseguida que podría ser
la Fraternidad
Rosacruz,
que en aquellas fechas nos visitaba de la mano de una entrañable
amiga de Madrid. El visitante, que en ningún momento dijo su nombre,
adivinando mi pensamiento dijo:
- No es de esa Fraternidad. Sino de otra
más vieja.
Aquel tono y su mirada me hacían pensar
que estaba ante otro paranoico. En nuestra asociación teníamos
registrados varios Jesucristos reencarnados, otras tantas Marías
Magdalenas y por supuesto casi todos los apóstoles, además de algún
Atila, Julio Cesar y demás personajes históricos.
- Comprendo tu desconcierto
hermano.
Definitivamente al llamarme hermano, los
resortes defensivos de mi mente se pusieron en guardia. Realmente
estaba ante un lunático, que me había retirado del trabajo y
pretendía hacerme perder el tiempo.
Metió su mano en el bolsillo de la camisa
y me entregó un pequeño sobre que contenía un vetusto pergamino
amarillo.
Lo abrí con parsimonia, esperando
encontrar algún chiste grafico. Aquellos símbolos astrológicos no me
decían nada. Mi mente no se activaba ni me entregaba respuesta
alguna. Pero sin saber por qué, unas gruesas lágrimas comenzaron a
salir de mis ojos, a la vez que el corazón comenzó a latir con
fuerza presa de una extraña angustia.
- ¿Recuerdas hermano el calor del
desierto?
Ahora ya no podía controlar el llanto
angustioso que salía de mi alma. La habitación comenzó a
desdibujarse a la vez que la imagen de un desierto se extendía ante
mí. Por un instante ya no estaba en mi casa, sino en el árido
arenal. Sentía el calor vivo de la arena en el atardecer. Conocía
por serme familiar cada recodo, cada pequeña casita que habitaban
mis hermanos. Curiosamente me vi caminando entre unas pequeñas
hortalizas que intentaba no pisar y que finalmente terminaron con
mis huesos en el suelo. Oía la risa contagiosa de otro monje, que
con túnica blanca me miraba divertido. Luego vi como todos los
hermanos caminaban hacia un pequeño arroyo que estaba en una loma.
Había una presa que embalsaba el agua. Uno tras otro íbamos
desnudándonos e introduciéndonos en el gélido manantial en la fría
madrugada del desierto. Luego sentado hacia el Este, pronunciaba una
monótona letanía que hacía vibrar todo mi ser: ¡Auuummm
Adonai?.Auuummm Adonai!
No podía controlarme. ¿Quién producía
esas imágenes en mi alma? Algo de mi consciente me decía que estaba
en España en el siglo XX, pero toda mi esencia vivía otra tremenda
realidad de antaño.
Volví en mí, para ver los intensos ojos
de mi visitante.
- ¿Recuerdas hermano el calor del
desierto?
En el mismo instante desaparece de mis
sentidos la habitación. Y retorno a ver setenta y dos monjes
vestidos de blanco en una larga mesa. En la cabecera de la misma. El
Señor de Justicia. En el otro lado unos rollos en papiro y tela
mostraban la Ley traída desde el templo de Isis por
Moisés.
- ¿Recuerdas hermano el calor del
desierto?
Y a caballo de la visión anterior me vi
frente a una mesa de piedra, entre dos olivos, frente al Señor de
la Tierra, diciendo: - Juro por mi espíritu
inmortal que dedicaré toda mi existencia al servicio de la verdad. ?
Juro por mi espíritu inmortal que serviré el programa de mis padres,
de mis maestros y de la revelación del Padre Creador hasta el final
de los tiempos. Yo sabía perfectamente lo que estaba jurando, pero
mi voz no era en castellano, sino en arameo antiguo.
Luego el Señor de Justicia, que estaba
delante de mí, me besó en la boca y dijo:
AUNQUE TE ESCONDAS EN LOS ABISMOS DEL
OCÉANO, AUNQUE VUELES POR ENCIMA DE LA
MONTAÑA MÁS
ALTA. AUNQUE ESTÉS EN EL FONDO DEL INFIERNO, YO TE BUSCARÉ Y TE
RECORDARÉ TU JURAMENTO. ESTA ES TU MISIÓN:
Deberás hacer que el corazón y ánimo de
los ancianos, se reconcilie con el ímpetu de los jóvenes. Preparando
un pueblo bien dispuesto para mí, en el final de los tiempos. Tú
anunciarás mi llegada.
El llanto el hipo y el estremecimiento
golpeaban mi pecho. El pánico se apoderó de mí, pues jamás en mi
vida había tenido una experiencia tan intensa. El hombre que estaba
frente a mí todavía me preguntó:
- ¿Sabes como es el nombre del pueblo
donde vives ahora con tus hermanos de comunidad?
- Creo que ?Desolium?.
El visitante pronunció estas palabras,
que yo ya las sabía en mi interior, como si de una extraña telepatía
se tratara:
- El nombre en latín dice ?Desierto de
Olivos?, ¿Has comprendido que no estás aquí por
casualidad?
Aquella revelación me dejo perplejo.
Había estado una serie de años en un lugar y con un trabajo que no
entendía. Había estado trabajando por dictado del espíritu, mientras
mi consciente y el de mis hermanos no sabían cual era el objeto de
nuestra quimérica empresa.
El hombre se levantó y me
dijo:
- Tengo que retornar a Bilbao. Volveremos
a vernos.
Enfiló el pasillo y salió a la calle. Mis
ojos todavía llorosos le siguieron hasta que se metió en un
destartalado coche y desapareció entre las vetustas casas de mi
pueblo. Volví corriendo al baño. Mis ojos estaban enrojecidos por el
llanto. Así no podía retornar a mi trabajo. Esperé un rato. Me lavé
la cara y finalmente volví al tajo.
- ¿Quién era?
- ¡Quien va ser!, un chalado que quiere
subir en un platillo volante.
Hasta aquí cuanto recuerdo. El símbolo
que me dejó todavía debe estar entre los miles de papeles que
todavía se almacenan en las estanterías de la vieja casa. Pero yo no
lo he podido olvidar y así os lo muestro. El que sepa leer que lea.
El que quiera entender que entienda. Sólo unos pocos saben que digo
la verdad.
Creo recordar que era el verano del 84.
Esa mañana estaba levantando una carta natal en mi despacho
despreocupado, cuando unos gritos sorpresivos, seguidos de unas
alocadas carreras me asustaron:
¡Un ovni?un ovni?un ovni?..! Han venido,
están aquí.
¿Cómo van a venir en pleno
día?
Mis hijos y los vecinos me llevaron casi
en volandas hacia el frontón del pueblo, justo detrás de la iglesia.
Allí estaban en una verdadera algarabía de júbilo descontrolado,
ancianos, mujeres y niños que gritaban divertidos la llegada de los
?marcianos?.
Un plato volador reluciente presidía el
cielo de mi pueblo, encima de la
Sierra de
Codes. Era majestuoso, en pleno día, sin sombra de duda, ¡estaban
allí!.
Precisamente entre los curiosos se
encontraba un aparejador, que estaba levantando los planos de una
próxima construcción. Nos mostró el ovni con su aparato topográfico
de medida a la vez que afirmaba que el disco parecía una campana de
cristal traslúcida de unos seiscientos metros de diámetro.
Aquello era absolutamente anormal. ¿Qué
querían? Filippo, uno de los hermanos y yo llamamos a Italia, donde
vivía nuestro maestro para ponerle al corriente de esta extraña
visita. La mujer nos anunció que Eugenio estaba grave, preso de unas
fiebres que en Sicilia se llama mal de Santo Antonio, o algo por el
estilo.
El ovni, estuvo desde las dos de la tarde
hasta las nueve de la noche. A esa hora se puso en la vertical de
Vitoria y finalmente desapareció.
Al día siguiente, Juanjo Benítez en el
periódico ?El correo Español el Pueblo Vasco? sacó una noticia a
toda página, hablando que en Vitoria en la misma noche del
avistamiento toda la ciudad se quedó sin luz. A pesar de dicha
circunstancia, un ordenador escribió sin corriente alguna en su
impresora unas cifras extrañas: 1.8.1.8.1.8?.
Aquellos números no nos decían nada en un
principio, pero fueron reveladores cuatro años después, pues los
acontecimientos que vivimos nos confirmaban que la visita de los
hermanos del Espacio y aquel atípico apagón nos estaban adentrando
en el programa más importante de los últimos tiempos.
LA MADRE ISIS
¡Que buenos saben los garbanzos después
de una intensa jornada de trabajo! Efectivamente era la hora de la
comida cuando sonó el teléfono de nuestra casa. Lo cogió la que
fuera antaño mi esposa diciéndome:
- Es una mujer de Argentina que no quiere
más que hablar contigo.
- ¡Dígame!
- ¿Es Vd Giovanni Colombo?
- Si, efectivamente yo soy. ¿Qué
desea?
- Soy la madre Isis. Los hermanos del
espacio me han dicho que me ponga en contacto con Vd, pues será
quien en lo sucesivo dirija el programa extraterrestre sobre
la Tierra.
Tuve que ponerme la mano en la boca para
no reírme a carcajadas. ¡Otra paranoica! ?Dije para mis adentros-
- He tenido una visita esta noche. Tres
seres han entrado por mi tienda de campaña. Uno era Adoniesis, otro
era Asthar Sheran y el otro era Eugenio Siragusa. Este último me ha
dicho: -Yo he muerto. Mi misión ha terminado. Ponte en contacto con
Giovanni Colombo, pues el dirigirá la misión a partir de ahora. Es
por esto que le ruego me reciba en su casa puesto que tengo que
hablarle de unas cosas importantes.
- Mire Vd., el Sr. Eugenio no ha muerto,
esta mañana he estado hablando por teléfono con él. Por otra parte
Vd., está probándome en el Ego, afirmando que yo voy a ser quien
dirija tal o cual programa. Comprenda que no voy a caer en esta
trampa de vanidad. Le ruego por tanto que se informe
convenientemente y no nos moleste puesto que esta Asociación es
seria y no se dedica a los sensacionalismos.
Colgué el teléfono a la vez que una
explosión de risa contagió a toda la familia, hasta el punto que los
garbanzos terminaron por el suelo de la cocina.
A los tres días exactos de esta
conversación Eugenio nos envió un comunicado que decía entre otras
cosas: ?HE MUERTO, MI MISIÓN HA TERMINADO, a partir de este momento
el programa lo lleva Giovanni Colombo?.
Quince días después recibimos una carta
de la madre Isis, con dos fotos de dos extraterrestres físicos,
junto con la suplica de ser recibida de nuevo. En esta ocasión no
pude más que sorprenderme de las fotos que adjuntaba la carta, y de
la precisión con la que me anunciara el final de la vida pública de
mi maestro. Optamos finalmente por invitarla a venir a España. Pero
con ella llegó el escándalo.
En la sede de la
Asociación
estábamos cerca de treinta personas. La madre Isis entró en la sala
junto con su compañero, bastante más joven que ella, a quien llamaba
Osiris. Comenzó a hablarnos de sus contactos con los seres del
espacio. Esta mujer había contactado con todo tipo de seres y en las
circunstancias más inverosímiles. En los oyentes se producían todo
tipo de reacciones, a cual más dispares; unos admirados y otros
escépticos y críticos hasta la médula.
Aquella mujer era sorprendente. Por un
lado sus actuaciones mundanas eran francamente deplorables a la vez
que determinados conocimientos eran nítidamente superiores a sus
posibilidades intelectuales. Se trataba de una persona programada
por la conciencia Superior, pero sin perjuicio que, como persona
tuviera su plano evolutivo bastante mermado.
A los tres días de estar en nuestra casa,
comprobando que no era bien aceptada. Me llamó aparte y me
dijo:
- Tu no me crees y tus amigos tampoco.
¡Observa!
Se destapó los primeros botones de su
blusa y me mostró algo asombroso. En su pecho aparecía grabada en
forma sobrenatural; como si de la sábana de Turín se tratara, la
figura de la cruz ansata de la madre Isis de Egipto. Luego me dijo
como se la habían hecho. Al parecer fue dirigida a una casa Rosacruz
oculta en Chile. Un maestro la había puesto desnuda en un ara de
mármol y de su mano salió un rayo luminoso que le había grabado en
forma sobrenatural la cruz sobre su pecho. Curiosamente un par de
meses antes, yo había recibido la traducción del francés de un libro
de Raimond Barnard que hablaba de las casas ocultas Rosacruz que
existen en el mundo y de cómo se hacía la iniciación tal y como me
lo había narrado la madre Isis.
Luego me ofertó subir en plena noche al
frontón de mi pueblo que está en campo abierto. Una vez allí los dos
solos, entró en trance llamando a sus hermanos del espacio. En unos
pocos segundos, apareció frente a nosotros una astronave de color
rojo que evolucionó ante nuestros ojos y finalmente
desapareció:
- ¿Me crees ahora?
- Yo te puedo creer parte de tu relato,
pero seas o no la madre Isis, como si eres el propio Cristo, en
nuestra comunidad existen unas reglas de comportamiento mínimas que
debes observar y de momento no las estas cumpliendo. Te ruego por
tanto que te comportes con dignidad.
Cuando se investiga el fenómeno de los
contactados uno se cuestiona, si la elección de estos sujetos por
parte de los ?Dioses? es la adecuada. Desde el principio de
la Historia, los primeros iluminados, profetas o los
hoy modernos contactados, no pueden dejar de lado su naturaleza
humana, que esta sujeta, queramos o no, a las limitaciones de todo
ser humano. Es por eso que uno de estos ?embajadores? del cielo,
expresan a veces la parte divina y son sublimes y otras tantas
expresan el lado mundano y son deplorables. ?Haced lo que dicen,
pero no lo que hacen?.
En otra de las reuniones, la madre Isis
comenzó a echar llamas azules de su cuerpo en forma espontánea, lo
que motivo que varios de nosotros tuviéramos que hacer de bomberos.
Las luces de la casa se apagaban y encendían caprichosamente a su
paso. Quizás la experiencia más significativa de aquella visita,
fuera cuando en un momento determinado y en la isla de Sicilia, se
pusiera a rezar en el fondo de un cráter apagado y al entrar en
trance, las nubes comenzaron a arremolinarse y girar
vertiginosamente sobre su cabeza, entrando un pasillo de luz, sobre
la misma. Luego de su cuerpo físico salió una figura luminosa que se
puso a rezar al lado de ella. -¡La
Madonina..la Madonina?!- gritaba una de las niñas
presentes a la vez que a los testigos se les encogía el alma,
comprobando que aquella mujer que se decía la madre Isis o
la Virgen
María tenía
algo absolutamente fantástico que se disparaba inesperadamente en
determinados momentos, sin posibilidad de que su pobre naturaleza
humana fuera la causante de tales prodigios. Definitivamente era una
contactada que había venido a nuestra casa para darnos la
instrucción y el aliento de lo que poco a poco iba a suceder en
nuestras vidas.
Pasaron dos meses después de su partida.
Un día, un amigo me mostró una foto curiosa:
- ¿Recuerdas a esta persona?
- Por supuesto, es la madre
Isis
- Fíjate bien.
- Sin duda es la madre Isis.
Quitó el dedo de la parte inferior de la
foto y en su pie ponía. ?La
Virgen del
Escorial? Efectivamente como luego pude comprobar, en el Escorial,
en Madrid, se rendía culto a una Virgen que se había aparecido a una
vidente en un encinar y que sin lugar a duda era
la Virgen o lo que es lo mismo la madre Isis que
había estado en mi casa.
Fueron otras tantas anécdotas y fenómenos
que causara su visita, pero debemos sintetizar el relato para no
hacerlo demasiado largo.
Terminada la jornada laboral, todos los
miembros de la comunidad acudíamos a la sede de
la Asociación.
Se revisaba
la correspondencia que venía de todos los lugares del mundo y se
procedía a contrastar anécdotas y conocimientos. Entre las cartas de
aquel día aparecía un recorte de periódico de un Diario de Panamá en
el que parecía la foto de un hombre de unos cincuenta años de edad,
de tez obscura y marcada fisiognomía lugareña, con un titular
añadido: ?PANAMEÑO ANUNCIA EL FIN DEL MUNDO PARA EL
2011? luego se sucedía la noticia misma, por
la cual se daba a conocer un contacto extraterrestre que este señor
había tenido, a través del cual se anunciaba esa fatídica fecha como
la decisiva para finalizar esta era y comenzar otro incierto periodo
para el ser humano.
Frente a mi mesa tenía colgadas las fotos
de dos extraterrestres. Levante la vista después de leer en voz alta
a todos los hermanos la citada noticia y dirigiéndome a las fotos de
la pared dije:
- Ya podríais enviarnos a este contactado
a nuestra Asociación.
Como no le mandemos un billete, me parece
difícil que venga. A no ser que lo traigan en nave
espacial.
Comentó alguno de los presentes, junto
con la risa de los demás. Hasta aquí el comentario, pasando a su vez
al análisis de otro documento que nos había empeñado varias jornadas
y que se había divulgado por parte de un grupo llamado ?Planet Art?
y referido a la ?Convergencia Armónica?.
Al parecer esta Convergencia Armónica,
hacia alusión a la fecha del 16-17 de Agosto de 1.987 como la
iniciación de un movimiento espiritual en el mundo anunciado por el
Calendario Maya desde hacía miles de años. Este calendario Maya que
curiosamente fue levantado en Venus, es decir, que no es
geocéntrico, sino que la tradición lo atribuye a los visitantes del
?Lucero del Alba? habría sido dejado por estos seres en Sudamérica,
marcando las etapas decisivas para el ser humano. En esta precisa
fecha, la mayoría los planetas se ponían en trígono de fuego. Evento
que tarde miles de años en repetirse, propiciando que los ?CIENTO
CUARENTA Y CUATRO MIL DANZADORES DEL SOL ENROSCARAN SUS SERPIENTES
DE FUEGO Y SE ABRIERA LA ETAPA
DE
REDENCIÓN PLANETARIA Y DEL CONOCIMIENTO SUPREMO? Es decir, que
ciento cuarenta y cuatro mil espíritus tomarían conciencia de su
verdadera dimensión espiritual y se pondrían a la tarea de cambiar
el rumbo de la Humanidad.
Después de
esta fecha quedarían 24 años, es decir, hasta el 24 de diciembre del
2011 para que terminara esta etapa para el ser humano y comenzara la
era de las flores. Pero este cambio se adivinaba traumático y
selectivo para los habitantes del planeta.
Por otra parte, tal y como afirmaban los
indios Hopy, en estas fechas se esperaba la llegada de
Quetchalcoalt.
Este dios sudamericano no es otro que el
propio Jesús el Cristo, realizando su obra mesiánica para los
pobladores mexicanos y del continente americano, pero en otro tiempo
y con ese nombre mítico.
- ¿Es Vd Giovanni Colombo?
- Si, ¿Qué desea?
- Mi nombre es Máximo Camargo. Llamo
desde el aeropuerto de Madrid. Vengo de Panamá enviado por los seres
de Orión, para entregarles un mensaje expreso para vds.
Como en otras tantas ocasiones, aquella
llamada me parecía otra paranoia, tan frecuente en nuestra
Asociación. Me disponía a colgarle, cuando mi mente retornó al
recorte de periódico que había sido enviado un mes antes desde
Panamá y que hacía alusión al contactado que anunciaba el fin del
mundo. Tardé unos segundos en reaccionar puesto que me parecía
inverosímil, que sin haber enviado ningún billete y sin haber tenido
ningún contacto este hombre estuviera en el aeropuerto de Madrid
preguntando por mí. Recordé en esos pocos segundos la súplica que
hiciera a los extraterrestres colgados de la pared de nuestro
despacho y como se había producido extrañamente el
milagro.
- ¿Esta Vd ahí?..... ¡Oiga!...
Me había quedado en blanco y Máximo
Camargo se extrañaba de mi silencio. Atendí la llamada y quedé con
él en ir a buscarle a Madrid para traerle a nuestra sede y
escucharlo.
Este contactado era literalmente
analfabeto, no había ido a la escuela por lo que carecía de
referencias culturales mínimas para inventar lo que le había
ocurrido:
Estaba llegando a mi pequeña huerta en
la Chorrera, cuando vi una especie de plato volador
sobre mi finca. Era de color plateado, grande y luminoso. Yo me
quedé mirando hacia arriba pensando que se trataba de algún avión
extraño?Al poco rato bajó al suelo y de uno de los lados de la nave
salió un ser con una túnica blanca. Se acercó a mí. Yo no tenía
miedo, además aquel ser emanaba tranquilidad y paz. Tocó mi frente y
lo siguiente que recuerdo es que estaba frente a tres seres de
túnica blanca al parecer en su astronave. Eran seres bellísimos, no
se si hombres o mujeres puesto que eran realmente los más bellos que
yo haya conocido jamás.
- Yo me llamó Quetchalcoalt
El otro ser que estaba a su lado casi
idéntico al primero dijo a su vez:
- Yo me llamo Ramerik, pero en
la India me llamasteis Rama y en Egipto
Ra.
El tercer ser no habló.?
- ¿Tú sabes quién es
Quetchalcoalt?
- No, no se quien es.
- ¿Sabes que es el Jesucristo
Sudamericano?
- Nunca he oído hablar de él. Yo no he
ido a la escuela.
- ¿Tú sabes que Rama y Ra, son las más
altas jerarquías que han visitado la tierra, junto con el propio
Jesús el Cristo?
- Ya te he dicho que no he ido a la
escuela. De Jesús si que he oído hablar puesto que en mi pueblo hay
religiosos e iglesias, pero de los otros tres no.
Estaba absolutamente perplejo. Este
hombre estaba hablando implícitamente del ?Retorno de los Dioses?.
De la Pascua cristiana. Del acontecimiento más
importante de la Historia del hombre. Aquello me desbordaba. Me
llenaba de emoción. Comenzaba a comprender en toda su dimensión la
visita de unos meses antes de quien me hizo renovar mi compromiso
del Desierto. ¿Pero qué podía hacer yo con aquello? ¿A quién le
podía interesar?. Una vez más y al igual que en el tiempo antiguo
habían venido como ?ladrón en la noche? pero no para visitar a sus
supuestos representantes ni a las iglesias y seres del culto que
dicen actuar en su nombre, sino para estar con un pobre analfabeto y
una comunidad de lunáticos en ?Desolium?
Camargo siguió repitiendo como un
autómata informaciones que al parecer habían estado grabadas en su
mente, sin que él mismo comprendiera el alcance trascendente de
cuanto afirmaba:
- Ellos me han dicho que en el año 1989
habrá una alineación planetaria que cambiará a la tercera parte de
la Humanidad.
Habrá a su
vez setenta y dos horas de oscuridad que implicaría a todo el orbe
planetario, pero de este evento no me han dicho la fecha, creo que
será pronto. Para el 2011 habrá tal catástrofe que los seres del
espacio tendrán que rescatar al ser humano y llevarle a un sistema
planetario llamado Eta, que está a muchos años luz de
la Tierra.
También me han dicho que ellos se
llevaron vivo al espacio a uno de lo antiguos faraones
(Akhenaton).
Ellos me han dicho que les dirigen 8
sabios en su civilización y que juntos hacen una unidad; es decir 8
más 1.
Aquellas informaciones eran tremendas.
Pero dada mi condición de astrólogo, me era fácil probar si mentía
en cuanto a la alineación planetaria. Efectivamente en el 89 se daba
una conjunción de planetas lentos, Urano, Saturno, y Neptuno en
Capricornio que dieron cambios decisivos en el orbe planetario. Le
probé le sometí a una fuerte controversia, sin que su cerebro
perfectamente programado por alguna otra fuerza, cometiera ni una
sola imprecisión o mentira.
Muchos diréis ahora que lo del 89 no se
dio. Pero efectivamente en ese año sucedió un milagro, por no decir
un programa, que pasó desapercibido para muchos pero no para los
investigadores. Con sólo un discurso.
El Sr. Gorbachov, en
la
Perestroika, destronó el marxismo, comunismo y
Leninismo, haciendo que dos mil millones de personas en el mundo
abandonaran dichas ideas para pasarse a otro sistema político y
sociológico. Un régimen que se había levantado con muchos millones
de muertos y una cruenta guerra, además de subversiones,
revoluciones y atentados en todo el mundo, desapareció de la noche a
la mañana, sin un solo muerto y por la acción de un hombre con la
?frente manchada?, como así lo afirmaban las profecías de Pier
Carpi. Y desapareció contra todo pronóstico, sin que ningún
comentarista político en el mundo lo anunciara previamente. Mejor
dicho. Nosotros lo anunciamos, no sólo por la información de
Camargo, sino por que me fue informado por vía de otro contactado
tal acontecimiento, como después narraré. Hecho este que esta
perfectamente documentado en nuestra asociación y que vio la luz con
un año de antelación.
Aquel hombre era sorprendente. Comprendí
que el contacto no era para él, sino para nosotros. ¿Quién le había
pagado el viaje? ¿Por qué estos seres, que al parecer vienen de
Orión quisieron contactar con nosotros de esta manera?
El rompecabezas comenzaba a desvelarse,
pero todavía tendrían que pasar más acontecimientos para reafirmar
la idea de la Pascua; es decir, la llegada del tan
esperado.
Llevé a Camargo a Radio Nacional, a dar
conferencias y a entrevistarse con determinados medios de
comunicación, para finalmente perderle la pista a su regreso a su
país.
Justo al mes de haberse marchado tuve
otra curiosa sorpresa. Se trataba de Sixto Paz Wels, otro
contactado, amigo mío, que me llamó desde Bilbao. Fui a buscarle
para que pasara unos días en nuestra casa. Unos días antes había
tenido una tremenda experiencia, puesto que según afirmaba, había
sido llevado al satélite de Júpiter, Ganímedes. No quiero relatar
ahora aquella aventura, pero si destacar una clave que me dio sin
que el supiera la trascendencia de la información que le habían
trasmitido los seres del espacio.
- Giovanni, hay una curiosidad que me han
dicho los extraterrestres en este viaje y que me ha sorprendido
mucho. Al parecer están esperando la llegada de
la Astronave de Sananda o Jesús el Cristo para el mes
de Agosto. ¿A ti qué te parece?
- Sixto, es bueno que exista entre todos
los investigadores contactos periódicos, puesto que tú no conoces lo
que le ha sucedido a Máximo Camargo y que reafirma lo que a su vez
te han contado a ti. Efectivamente en este pasado verano,
Quetchalcoalt, que como tú sabes es el mismo Jesús, Ra y Rama han
descendido en Panamá, anunciando el retorno decisivo de los dioses.
El final de Piscis, la
Pascua.
Sixto se quedó perplejo cuando paso a
paso le fui narrando y pudo leer la experiencia de
Máximo.
- Pero esto es algo muy grande. ¿Tú crees
que la gente podrá entender todo lo que está pasando?
- Por supuesto que no. ¿Te das cuenta que
al igual que antes, vino y nadie le reconoció? Te das cuenta que
seguimos adorando a maderos y él viene sólo para unos
pocos.
En la comisura de nuestros párpados
asomaron unas pequeñas lágrimas.
- ¿Te das cuenta, mi querido hermano, que
todos hemos sido citados como antaño en el ?Desolium?? Han venido
muchos antes, ahora vienes tú y todavía faltan algunos. Hemos
renovado nuestros compromisos. Pero como antaño, en la soledad del
desierto, en silencio, en recogimiento profundo. ¿Cómo podemos
integrar esto en nuestras vidas?
El silencio de Sixto traducía la
impotencia que nos embargaba al tener que guardar silencio o
enmascarar estas noticias, mediante personajes, lugares y nombres
para que la gente no se colgara de los personajes, sino de los
hechos.
Fueron por supuesto otras tantas la
anécdotas que vivimos y la experiencia que vivimos en la iniciación
que tuvimos en el ?Desolium?, pero esto será objeto de otro relato.
Si lees esto Sixto, tú sabes bien, que mi corazón te sigue
reconociendo con cariño fraterno.
El Cristo había retornado. Era obligado
instaurar el Culto Solar. El jamás consintió ser adorado como Dios.
Fue en el concilio de Nicea cuando el Emperador Constantino impulsó
la idea de la Divinidad de Cristo, trescientos años después de
que muriera en la cruz.
En los primeros meses del año 1988 yo
había tenido una experiencia extraña. Había salido de mi cuerpo. Me
veía dirigiendo una expedición a alguna zona de la selva amazónica.
Desbrozábamos los arbustos haciendo camino hasta llegar a unos
acantilados. Extendimos unas cuerdas para subir con esfuerzo hacia
un lugar donde se veía un templo derruido. Era circular. En otro
tiempo había terminado en una cúpula. Recuerdo haber pactado con los
que me seguían el volver a construirlo y poner las piedras en cada
sitio, para que alcanzara todo su antaño esplendor.
Esta experiencia en principio no me decía
nada, pero con el paso de los meses pude finalmente
entenderla.
En el verano del 88 fui invitado por
Sixto a dar unas conferencias en el encuentro de Misión Rama Mundial
que se daba en Perú.
Viajé con dos entrañables amigos, Juanito
y José María. No faltaron incidencias curiosas hasta llegar al
Cusco. Justo al instante de bajar del avión se me acercó una persona
con un escrito viejo, amarillento redactado con máquina de escribir.
?Esto es para Vds.- Y desapareció. El documento decía una serie de
cosas, pero resaltaba una frase curiosa:
?CUANDO LOS VEINTICUATRO ESTÉN EN EL
TEMPLO DEL SOL, EL LIBRO DE LA
SABIDURÍA DE LA
HERMANDAD DE LAS VESTIDURAS BLANCAS SERÁ ENTREGADO AL
HOMBRE?.
Si te
interesa el tema tienes el texto completo con imágenes a tu
disposición en la Web de Conciencia Planetaria: www.concienciaplanetaria.es
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