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Discurso Divino de BHAGAVAN SHRI SATHYA SAI BABA 22-05-2002 Sai Ramesh Hall, Brindavan
EL
RAMAYANA – EL DIVINO PLAN MAESTRO
“Aquello que promueve la paz universal; Aquello que destruye todo pensamiento malo; Aquello que fomenta la unidad y la cooperación; Esto
es verdadera Educación; Esa es
la educación a la que un estudiante debe aspirar .”
¡Encarnaciones del Amor!
El principio de Rama atrae a todos.
Ese principio puede ser descrito durante días seguidos y no llegar
a explicarse satisfactoriamente.
El escuchar constantemente el canto del cucú puede aburrirlos
después de un tiempo. Al
seguir bebiendo, hasta un néctar puede saber ácido después de cierto
tiempo. Pero la
historia de Rama puede ser leída cualquier número de veces y seguirá
siendo nueva. Aquel que
canta, lee, escucha o cuenta esta sagrada historia de Rama la encontrará
altamente nectarina. Nadie
conoce el origen del Ramayana ni desde cuando se empezó a cantar en
público. Sin embargo, basados en ciertas evidencias, los escolásticos han
hecho algunas predicciones.
La conversación entre Ravana y Sita mientras la estaba raptando nos
da una idea de la edad de los personajes en esa era de la epopeya. Ravana le dijo a Sita, “Mi edad es
ahora de 2000 años, tu esposo Rama apenas tiene 40 años de edad y tu
propia edad es 39 años ...” La tierra ha sido provista de varias
formas de energía. Entre el
éter y la tierra hay condensado un vasto cuerpo de energía. Esta es la razón por la cual el
éter no puede atraer a la tierra.
El poder del planeta tierra es inimaginable. Por esto la tierra es considerada
como el repositorio de todas las energías. Predominante entre las energías
está el poder del magnetismo.
Investigaciones reiteradas han fallado en
aclarar la naturaleza de esta energía. Sita es hija de Bhûdevi, la Diosa
Tierra. También se le llama
Bhûjata, Nacida de la Tierra.
Cuando Rama fue a levantar el arco del Señor Shiva, la Diosa Tierra
se regocijó. Los varios reyes
y príncipes que se habían reunido allí no tenían la edad apropiada para
Sita. Su apariencia tampoco
era igual a la de Sita. Sólo
Rama se veía extremadamente joven. Su físico era más allá de toda
descripción. Él era
extremadamente hermoso.
Bhûdevi decidió que Rama era el consorte perfecto para Sita. Veló por que no hubiera ninguna
obstrucción en el camino de Rama hacia la victoria en la asamblea. Cuando Rama levantó el arco del
Señor Shiva él uso Su mano izquierda. Esto indica que Rama necesitó sólo
Su mano izquierda para lograr algo que otros encontraron imposible. En realidad, en ese momento estaba
funcionando la gran fuerza de la Madre Tierra. Ella redujo el peso del arco y
aumentó la fuerza de Rama.
Así es como la Madre Tierra se conducía según lo exigía la
ocasión. Los maravillosos poderes de la tierra
son indescriptibles. Sin
embargo, todos los minerales, metales y químicos que están en la tierra
están presentes en el hombre también. Las fuerzas eléctricas, químicas,
magnéticas – éstas y muchas fuerzas más, están en el hombre. Pero éste no tiene la más mínima
idea acerca de su gran potencia.
La Divinidad en el hombre es extremadamente sagrada y tremendamente
poderosa debido a esa Divinidad en él. Él puede hacer cualquier cosa
con sólo quererlo. Hoy en
día, gracias a la influencia de la ciencia, el hombre ha alcanzado la
luna. También ha traído
polvo de la luna, pero esos logros son todos expresiones de la fuerza
interna del hombre. Es una
pena que él no pueda reconocer su propia fuerza. Hoy en día, la gente pregunta “¿Quién
eres?” Ni siquiera uno se
pregunta “¿Quién soy yo?”
Todos sus problemas se resolverían si indagaran en esta
cuestión. En esta pregunta
está guardada la respuesta a todas las preguntas. Ravana estaba raptando Sita a través
del océano hacia Lanka. Era
altamente materialista y por esto quiso impresionar a Sita con
manifestaciones de su riqueza, poder, opulencia y adquisiciones. Con esta intención, él llevó a
Sita a los apartamentos internos de su palacio. Pero Sita no abrió sus ojos a
nada de esto. Mandodari
estaba muy triste ante el giro de los eventos. Ella aconsejó a Ravana así, “¡Oh!
¡Mi Señor! ¿Por qué estás
invitando tu fin? Con razón
se dice que al acercarse el momento de la destrucción, desaparece el buen
sentido. ¿Por qué tuviste que
traer una mujer tan casta y pía como Sita? Esto sella nuestro destino. Tú no intentas siquiera comprender
la verdadera naturaleza de la Madre Sita. Para esto necesitarías conocer y
controlarte primero.
Definitivamente, ella no puede quedarse en el palacio interno. En lugar de esto elige un lugar
apacible y ponla allí para que ella pueda derivar algún solaz pensando en
el Señor Rama.”
Atendiendo al consejo de Mandodari, él separó una pequeña casa en
el jardín Ashoka para que Sita viviera en paz. Mandodari puede considerarse como
una esposa ideal porque al igual que un ministro que advierte a su rey en
contra del peligro, ella aconsejó oportunamente a Ravana e hizo sinceros
intentos de prohibirle que se desviara. Ella le dijo, “¡Oh Señor! En vez
de tener “Ramachinta” (pensamientos acerca de Rama) tú estás teniendo
‘Kamachinta’ (pensamientos lujuriosos). Nunca podrás tener buena
fortuna. Tu fin se está
acercando. Ésta es la razón
por la cual tú estás teniendo pensamientos tan malvados y
destructivos. Nunca debes
hacer que una mujer grite y derrame lágrimas. No se la debe causar
preocupaciones”. Así trató
Mandodari lo mejor que pudo para hacer que Ravana se diera cuenta de su
locura. Un día, Mandodari misma fue con
Sita. Ella le imploró, “¡Oh!
¡Hija de la Madre Tierra!”
Acepta mis saludos. Tú
eres una dama noble y casta.
Tú eres excelsamente santa y pura. Mi esposo es un hombre malo. Sus malas acciones lo están
llevando a su destrucción. Se
dice que, ‘Con
buenos sentimientos, el hombre disfruta de felicidad; Con
malos sentimientos, él mismo se vuelve malo.’ Sus malas intenciones lo están haciendo
malo. Por favor, perdónale y sálvame de la viudez.” Este episodio de Mandodari
apelando a Sita no está reseñado en ninguna versión del Ramayana. Mientras tanto, Sita estaba
totalmente perdida en la contemplación de Rama. Los ruegos de Mandodari ni
siquiera fueron percibidos por ella. ¿Cuál era la situación en Lanka en ese
momento? Al igual que la
situación de hoy, la gente estaba excesivamente agitada. Había un gran sentimiento de
inquietud e intranquilidad entre los ciudadanos. Guardaban sus sufrimientos en sus
corazones y no los expresaban libremente por temor a la persecución de
Ravana. Mientras tanto, la
esposa de Vibhishana, Sarama, asumió para sí la tarea de servir a
Sita. Ella tuvo varias
conversaciones con Sita y trató de darle fuerza. Dijo, “¡Madre! Soy en verdad afortunada de servir
a una persona tan santa como tú. Sólo tu carácter puro puede darle algo de
paz a Lanka. Ravana no es un
rey ordinario. Él es
excepcionalmente malvado y es nuestra mala fortuna el que hayas sido
atrapada por sus manos.”
Sarama hacía lo mejor para así consolar a Sita y levantarle el
ánimo. Una noche Sarama tuvo un sueño
profético. Ella tenía una
hija llamada Sakini, que también tuvo un sueño idéntico. El sueño mostraba vívidamente a
Lanka totalmente seca y árida.
Mostraba todos a los árboles secos y caídos. El palacio real estaba totalmente
arruinado y Ravana estaba dando tumbos por allí sin siquiera un vaso de
agua para beber. Ese era el
sueño. Ella comprendió que lo que había visto como el destino de Ravana
era consecuencia directa de sus propias acciones malvadas. Al mismo tiempo, no podía menos que sentirse
triste.
En el entretanto, Ravana apareció en los jardines de Ashoka. Visitaba a Sita cada día para
anunciarle la cuenta regresiva de los días que le quedaban a ella para
aceptarlo a él. Sita
permanecía impertérrita ante todas estas amenazas. Un día, Sarama se
acercó a Sita, le agarró los pies y le rogó, “¡Madre! Ésta ha sido una buena fortuna
única para mí. Mi hija
también ha sido bendecida por esta oportunidad. Mi esposo es una persona de buen
carácter. Él es también
devoto de Rama, se ha entregado a Rama en la orilla del mar. Estoy emocionada por el hecho de
que toda nuestra familia haya tenido esta oportunidad única de estar al
servicio de Rama”. Sita se
sintió algo tranquila cuando
oyó esto de Sarama. Se
dio cuenta de que ella tenía a su alrededor a alguien en quien podía confiar.
En ese momento, Hanuman entró en escena. Había buscado a Sita por toda
Lanka. Se estaba censurando
constantemente ante el predicamento en el cual se encontraba. Para encontrar a Sita, estaba obligado a buscar entre las
mujeres y a mirar a todas las mujeres. Entró hasta en los apartamentos
internos del palacio, podía sentir las malignas vibraciones de las crueles
demonias que vivían en esas habitaciones. Sus acciones eran de lo más
grotescas. Hanuman se regañaba a sí mismo: “¡Ay de mí! ¿Qué pecado estoy cometiendo? ¿Son éstas las escenas que estoy
supuesto ver? Estos ojos
deben ver la Divina forma del Señor Rama y no estos horrendos
espectáculos, sin embargo, estoy obligado a hacerlo si tengo que encontrar
a Sita. No debo permitir que
esas situaciones me afecten”.
Fortaleciendo así su resolución, Hanuman trepó por encima de las
paredes de las habitaciones internas y continuó su búsqueda.
Cuando Hanuman fue capturado y traído ante Ravana, hubo una
interesante conversación entre los dos. Ravana estaba presidiendo su corte
en un enorme salón del palacio.
Miró a Hanuman cautivo
y exigió, “Tú eres un mono.
Has destruido jardines enteros. ¿Quién te ha enviado aquí, pobre
tonto?” Hanuman no era un ser
ordinario. Respondió usando el mismo lenguaje tosco. “¡Oh pobre tonto! ¡El mismo héroe que le cortó las
orejas y la nariz a tu hermana me ha enviado aquí!” Ravana se enojó ante esta
respuesta y amenazó a Hanuman, “¡Oh atrevido ser! ¡Ningún rey ha osado dirigirse a mí en
términos tan despectivos!
¡Vigila tu lengua o la voy a silenciar para siempre!” Hanuman le replicó, “Quizás nadie
se ha atrevido a despreciarte así.
¡Yo soy el sirviente de Rama y definitivamente te hablaré en este
tono pues no mereces nada mejor!”
Esta fue la conversación entre Hanuman y Ravana. Ravana ya había tenido noticias de
la visita de Hanuman a Sita y del intercambio de mensajes entre los
dos. Cuando Hanuman le
prendió fuego a Lanka y se fue, Ravana empezó a preocuparse de que Rama
podría venir realmente en cualquier momento a partir de entonces, e
imaginó la posible derrota de manos de Rama. ¡Éstos fueron los efectos en su
conciencia culpable! Lo llevó
a alucinar todos esos escenarios y no le dio un momento de paz. Regresemos ahora a la búsqueda de Sita
por Hanuman. Hanuman estaba
en el techo de los apartamentos internos y desde una distancia, vio los
altos árboles del parque Ashoka.
Saltó y llegó a los jardines.
Y debajo de un árbol, finalmente vio a la afligida forma de la
Madre Sita. Ella estaba
verdaderamente muy triste. Hanuman trepó al árbol debajo del cual ella
estaba sentada y empezó a cantar la gloria del hijo de Dasharatha desde el
comienzo. Sita perpleja, miró
con asombro. Se preguntaba,
“¿Quién es este mono?” pues
nunca había visto un vanara antes. Por esto, Hanuman era un total
extraño para ella. Como
respuesta a su mirada interrogante, Hanuman respetuosamente dobló sus
palmas y dijo, “¡Madre! Yo soy un sirviente del Señor Rama. Estoy aquí para servir a Tus Pies
de Loto.” Los
argumentos de Hanuman no tuvieron ningún efecto sobre Sita. Ella no aceptó su presencia ni sus
explicaciones. Había sido su
experiencia amarga el que los
demonios podían asumir una variedad de formas y eran maestros en tácticas
ilusorias. Sospechaba que
Hanuman también era parte de tales trucos. Hanuman saltó del árbol. Cantando constantemente el nombre
de Rama, él se dirigió a Sita, “¡Oh Madre! Aquí tienes una prueba de mi
identidad.” Entonces él le
entregó a Sita el anillo que le había dado Rama. Sita con respeto presionó el
anillo contra sus ojos y le
dijo a Hanuman, “Hanuman, ¡Cuán afortunado eres! ¿Te dio Rama mismo este
anillo? Este fue un regalo a
mi Señor del Rey Janaka, en el momento de mi matrimonio. ¿Dónde está Rama ahora? ¿Cómo está Él?” preguntaba ansiosa
acerca de Su Señor. Hanuman
le dio aliento diciéndole, “¡Madre!
Sé valiente. Él vendrá
dentro de poco. Vendrá con
absoluta seguridad y te llevará de vuelta con Él. No debes preocuparte. Si estás muy ansiosa, y se lo
permites a este humilde sirviente, por favor siéntate sobre mi espalda y
yo te llevaré volando con Rama de inmediato.” Sita sonrió y dijo, “Hanuman, si
yo fuera a sentarme sobre tu espalda y regresara así a donde Rama, tú
serías acusado de cometer el mismo pecado de rapto que Ravana. No quiero causarte tan mal
nombre. Rama mismo debe
venir. Él debe matar a Ravana
y liberarme de esta prisión; hasta entonces, yo esperaré y soportaré esta
tortura. Por favor llévale
estas noticias a mi Señor Rama.”
Con gran renuencia y tristeza, le dio permiso a Hanuman para que
se fuera. Hanuman no podía
soportar ver la tristeza de Sita.
Decidió enseñarles una lección a los demonios y prosiguió a reducir
a un total yermo los bellos jardines Ashoka. Finalmente fue capturado y traído
delante de Ravana.
Hanuman acusó a Ravana de ser un pecador y un rey malvado. Le dijo que fue la mala fortuna de
los ciudadanos de Lanka el tenerlo como su rey. Si el rey era así de malo, él se
preguntaba, ¿qué podría decirse de los súbditos? Hanuman así arrojó su desdén sobre
Ravana. Después, cuando él llegó con Rama le
transmitió las buenas nuevas.
Rama, Lakshmana, Sugriva y todos los demás vanaras estaban
esperando ansiosamente en la costa.
Hanuman aterrizó delante de ellos. Fue saludado con felicitaciones y
bendiciones y vítores de los extáticos batallones de vanaras. Lo levantaron y dijeron,
“¡Hanuman! Es por ese
oportuno espíritu de servicio para Rama que has ganado Su corazón. En verdad has traído buenas
noticias. ¡Que a partir de
ahora toda auspiciosidad recaiga sobre Rama!”
Antes de que Hanuman se separara de Sita, ella le dio su joya
real. Esta era una entre
varias que le fueron presentadas a ella por la esposa del Sabio Agastya,
Anasuya. Rama conocía esta
joya. En el momento en que
Hanuman se la entregó a Rama, éste sintió a la vez alegría y agonía. Había oído la noticia de que Sita
estaba a salvo. Esto alegraba
su corazón. Hanuman le
explicó a Rama todo lo que había ocurrido en Lanka. “¡Oh,
Shri Rama! ¡Escucha mis plegarias! Acepta
la sagrada joya que Sita te ha enviado. He
visto a Sita temblando como un loro en una jaula rodeada como está por un grupo de terribles demonias. ¡Oh!
¡Cómo la asustan con sus amenazas y sus armas! La
Pobre Madre sólo puede doblar la cabeza por temor y angustia. ¡Oh,
Shri Rama! ¡Escucha mis plegarias! Primero, está Indrajit. Luego
viene el comandante en jefe Prahasta Los
vastos patios, las casas palaciegas los
grandes mercados y las deslumbrantes orquídeas ¡Las
he visto todas! “¡Oh
Rama! ¡Escucha mis plegarias!”
De esta manera Hanuman describió en gran detalle todo lo que había
visto en Lanka. Oyendo acerca
de la agonía de Sita, Lakshmana inmediatamente agarró su arco y
flechas. Instó a su hermano a
que se levantara y actuara de inmediato.
Le dijo, “Éste no es el momento de descansar ni siquiera por
un momento. Prosigamos de
inmediato y terminemos con el calvario de la Madre Sita y traigámosla de
vuelta a salvo.” Rama
calmadamente respondió, “¡Paz, paz, paz! No debe actuarse con premura. Sin una apropiada indagación,
investigación y planificación toda acción sólo puede producir resultados
negativos. Vayamos
prosiguiendo con cuidado”.
Sugriva envió instrucciones a sus amigos y parientes para movilizar
un gran ejército. Dio
instrucciones de que el ejército entrara a Lanka, destruyera a Ravana y
sólo entonces regresara.
Con tal entusiasmo y vigor, el ejército vanara que
comprendía experimentados héroes como Sugriva, Hanuman, Jambavanta y otros
pronto llegaron a las costas de Lanka. Toda la ciudad estaba presa de
pánico. El ejército vanara estaba por todos los alrededores de
Lanka. ¡Estaban en las
colinas, en el tope de los árboles, en las llanuras, en todas partes! Los habitantes de Lanka no
conocían a los monos hasta que vieron a Hanuman. La memoria de la destrucción que
Hanuman había causado durante su visita anterior estaba demasiado fresca
en su memoria. Se estaban
preguntando entre sí: “¡Oh! ¿De dónde ha venido este terrible mono? ¿Quién
ha enviado este mensajero de destrucción a Lanka? Nuestras casas están en ruinas, nuestras familias están sin
hogar. Todas
las casas están ardiendo, ¡Oh! ¿Dónde hemos de abrigarnos? Oímos
que él es el mensajero de Rama venido para ver a Sita Está
contento con la refrescante visión de Sita, ¡Pero
su ira ha hecho arder a nuestra Lanka! ¡Oh! ¡Qué destrucción! ¡Qué calamidad! ¡Nuestra ciudad está en ruinas, gracias al mono! ¡Oh! ¿De dónde ha venido este terrible mono? Ravana
va a enfrentar una muerte segura Ya que
ha raptado a la casta y pía Sita, Si el
mensajero es tan fuerte ¡Oh!
¡Qué decir del Amo!”
De esta manera, expresaban su terror los ciudadanos de Lanka. ¡El mono que había causado
tremenda destrucción antes había ahora reaparecido con otros más de su
clase! Los ministros,
cortesanos y aliados de Ravana eran incapaces de decidir qué
¿Cómo había cruzado el ejército vanara el océano? El poderoso Hanuman lo pudo hacer,
pero ¿qué de todo el ejército?
Rama propició al Dios del Océano con una flecha. La deidad
respondió y facilitó el cruce.
Los vanaras estaban elevando gritos de guerra en contra de
los demonios. Ravana no podía
soportar el ruido. Una
tremenda batalla era inminente.
Ravana estaba seguro que iba a encontrar su fin en la guerra. Éste era también el sentimiento
entre los ciudadanos de Lanka.
Todos se preguntaban, “¿Por qué esta malvada persona está ansiosa
de enfrentar su muerte? Se va
a reducir a cenizas no sólo a sí mismo sino a todo su reino también”. Todo el mundo estaba criticando
así a Ravana para sus adentros.
Ninguno de ellos tenía sentimientos favorabales para Ravana.
Comenzó la guerra. Fue
una tremenda batalla cuerpo a cuerpo. Indrajit, el hijo de Ravana, que
había vencido a Indra mismo, entró a la batalla. Era el hijo mayor de Ravana. Era el segundo día de la
batalla. Estaba
espléndidamente equipado con implementos de guerra. Los vanaras lo confundieron
con el mismo Ravana, y causó gran cantidad de daños y destrucción en sus
filas. No había nadie en el
ejército igual a él en poderío y valor. Vibhishana se acercó a Rama y
explicó, “¡Rama! Debes
matarlo tú de alguna forma.
Si lo matas tú, es igual a darle a Ravana mismo. Indrajit es un gran apoyo para el
ejército de Ravana. ¡Si le
das a su dedo pulgar, él seguro que caerá!” Y así se hizo. Indrajit cayó. Vibhishana fue observado
derramando lágrimas.
Lakshmana se sorprendió. Le preguntó a Vibhishana, “Tantísimos han
muerto en la batalla, ¿por qué lloras sólo por Indrajit?” Vibhishana respondió, “¡Oh Señor!
Él era como mi propio hijo.
Es con este apego filial que yo lloro. Pero, en verdad, era vital
que Indrajit fuera removido de la escena. La arrogancia de Ravana estaba
basada primordialmente en el poder de Indrajit. Hay varios héroes así de los
cuales Ravana depende”. De
esta manera Vibhishana le dio a Rama un breve relato sobre varios de los
guerreros en el ejército de Ravana.
Gradualmente, Ravana empezó a perder uno a uno a sus celebrados
generales.
Pronto, Kumbhakarna entró a la pelea. Pero él también encontró su
fin. ¿Cómo puede uno esperar
que una persona luche cuando está siempre comiendo o durmiendo? Un poeta una vez explicó un
aspecto interesante en los nombres de los tres hermanos. Estos nombres son escritos como
Rabhana, Vibhishana y Kumbhakarna.
La segunda sílaba en todos los nombres es ‘Bha”. La sílaba ‘bha’ significa
‘AH’. Y esto indica que todos
ellos serían reducidos a cenizas.
Finalmente, Ravana mismo entró al campo de batalla. Muy profundamente dentro de sí
estaba preocupado, pero lo escondió y luchó. A medida que cada una de sus
cabezas iba siendo cercenada, otra tomaba su lugar. Estaba resultando imposible vencer
a Ravana. Entonces, una vez
más, Vibhishana le reveló a Rama el secreto de la invencibilidad de Ravana
y indicó dónde había que tirar la flecha. Él dijo, “¡Rama! No hay pecado en traicionar a una
persona tan malvada. Su
muerte será altamente beneficiosa para el mundo. No aspiro ni deseo gobernar el
reino. ¡Pero este malvado
Ravana debe ser muerto!” Rama
siguió las instrucciones de Vibhishana y disparó su flecha. Ravana cayó en el campo de
batalla.
Mandodari vino corriendo y lloró en su agonía. “¡Señor! Varias veces te había advertido
que no te metieras con mujeres castas y pías casadas. Te dije que no miraras con ojos
lujuriosos a mujeres espiritualmente realizadas. Ahora estás cosechando la
consecuencia de tus pecados.
Has acumulado muchos vicios.
Traté de disuadirte.
Pero nunca me pusiste ninguna atención”. Correcto es el dicho, “Nunca
se acepta un buen consejo Aunque
dado de buen corazón. El mal
consejo es inmensamente atractivo para los oídos ¿Cómo
tomarán tales personas conciencia de Mí?”
¿De qué sirve tener todos los logros si uno no escucha un buen
consejo? Está destinado a
perderse. Ravana tampoco pudo
escapar a este sino y él pagó por ello con su vida. Los vanaras se regocijaron
ante la caída de Ravana.
Ellos también habían perdido una gran cantidad de sus
miembros. Sita fue traída ante Rama. Extrañamente, Rama no quiso
levantar la cabeza para mirar a Sita. Sita estaba muy ansiosa y deseosa
de tener la visión de Rama.
Había estado alejada de su esposo durante 10 meses y quería
mirarle, por lo menos, una vez.
Rama no parecía mostrar ningún interés. En lugar de esto Él le ordenó a
Lakshmana que encendiera un fuego para que Sita probara Su castidad. Era Su intención de que Sita
pasara por la sacrificio del fuego y le probara así al mundo que estaba
sin mácula, sagrada y pura.
Sólo después de esta prueba estaba Rama dispuesto a aceptarla. Rama sabía de la inocencia de
Sita, pero la gente difundía
rumores acerca de su carácter.
Si Sita pasaba la prueba del fuego ninguno se atrevería a abrir la
boca. Sita saludó a Rama,
rodeó el fuego tres veces y se tiró a él. El Dios del Fuego apareció y
proclamó, “¡Rama! Sita es
inocente. Ella es una mujer
excelsamente santa, sagrada y virtuosa. No tienes necesidad de
perseguirla. Yo me estoy
retirando y extinguiendo.”
Así Sita fue traída con Rama.
Los monos estaban todos agitados para tener una vislumbre de la
Madre Sita y caían los unos sobre los otros en total desorganización en su
ansiedad por ver a Sita. Rama
entonces aceptó a Sita como Suya.
Mientras tanto, Vibhishana había traído el vehículo aéreo, el
Pushpaka Vimana, y lo puso a la disposición de Rama. Este vehículo pertenecía al medio
hermano de Ravana. Ravana lo
había vencido en batalla y había usurpado el vehículo. Rama, Lakshmana, Sita,
Vibhishana, Sugriva y todos los demás se montaron en el vehículo y
procedieron a volar hacia Ayodhya.
En ese mismo momento, Bharata esperaba ansiosamente la llegada de
Rama. La fecha tope que Rama
había dado para Su llegada a Ayodhya culminaba ese día. Estaba perturbado con la ansiedad
de si Rama podría venir o no.
Él tenía un carro listo para recibir a Rama y llevarlo a
Ayodhya. De pronto, para su
gran alegría, vio el Pushpaka Vimana que se acercaba por el
cielo. Los ciudadanos de
Ayodhya estaban llenos de alegría.
Sus corazones estaban secos por no haber visto a Rama durante los
largos catorce años. El
estado de las mujeres estaba más allá de toda descripción. Ellas habían pasado catorce años
en gran desesperación. Eran
incapaces de disfrutar de su comida.
Todas se habían vuelto puros esqueletos. Habían pasado su tiempo cantando
el nombre de Rama y consolándose.
Mientras tanto, Shatrughna llegó de Ayodhya con guirnaldas para sus
hermanos y su cuñada. El
Pushpaka Vimana aterrizó y todos bajaron de él. Y entonces ocurrió una
maravilla. Shatrughna no
había visto a Bharata desde hacía mucho tiempo puesto que Bharata estaba
en el exilio que se había impuesto en Nandigrama. ¡Él estaba asombrado de ver que
Bharata y Rama se veían idénticos!
Esta maravilla fue presenciada por todos. Puesto que Bharata había
pasado cada momento de los catorce años en la constante contemplación de
Rama, él también había adquirido los rasgos y atributos de Rama. Mientras todos se estaban
preguntando, Lakshmana vino al rescate de Shatrughna. Se le puso la guirnalda a Rama y
una guirnalda le fue presentada a Sita. Todo el grupo se movió en
procesión hacia Ayodhya.
En Ayodhya, había regocijo y felicidad por doquier. Se organizaban funciones cada
día. El pueblo estaba
extremadamente feliz de recibir de nuevo a Rama después de catorce
años. Esto se debía al poder
de las bendiciones de su Madre.
Kaushalya bendijo a Rama, “¡Hijo! ¡Qué pases los catorce largos años
como pasan catorce minutos!
Ningún obstáculo Te lo impedirá porque Tú eres la encarnación del
Señor Narayana. Nadie puede molestarte. Definitivamente regresarás a
Ayodhya sano y salvo”. Ella
abrazó amorosamente a Rama a Su regreso.
Era ahora el turno de Sumitra, era buena amiga de todos. Sus virtudes no pueden
describirse. Ella también
estaba emocionada ante el regreso victorioso de Rama. Confió todo el tiempo en que
nadie podría hacerle daño a Rama ni causarle ningún problema por la
sencilla razón de que ninguna persona así podía nacer. Trajo a su nuera Urmila a
Lakshmana. Habían pasado
catorce años desde que Lakshmana y Urmila se habían visto. Ella cayó a los pies de su
esposo y dijo, “¡Oh Señor!
Fue tu total dedicación a Rama la que te ha salvado y
protegido. Tú siempre piensas
en Rama. Fue ese sagrado
nombre lo que te cuidó y guió.”
Ella estaba llena de alegría y aplicó bermellón a los pies de
Lakshmana, como era costumbre en aquellos días.
Kaikeyi también apareció en la escena. No era malvada como se la describe
comúnmente. Ella estaba
plenamente consciente del propósito de la encarnación de Rama. Alabó a Sumitra diciendo que eran
sus buenos deseos y bendiciones los que habían mantenido a su hijo
Lakshmana sano y salvo. La
casa de Dasharatha era en verdad afortunada de tener cuatro gemas como
esos hijos y cuatro igualmente virtuosas nueras. Sumitra reunió a las cuatro
parejas, las bendijo contenta y se retiró del lugar. Ella le dijo a Rama, “Yo he pasado
catorce años pensando en Ti.
Fue mi gran deseo el verte después de 14 años. Ahora te he visto y me he
santificado. El propósito de
mi vida ha sido servido”. No
había nada más que ella deseara de la vida y pronto, murió apaciblemente. Kaikeyi también estaba altamente contenta y en paz consigo misma. Estaba sujeta a ataques malignos. Pero no les ponía ninguna atención, estaba plenamente consciente de la misión que Rama tenía que emprender. Cuando Rama estaba muy joven, ella le enseñaba arquería. Rama entonces ya le había advertido, “¡Madre! He encarnado para poner fin a los demonios. Debes planear formar parte de esta misión”. Esa es la razón por la cual Kaikeyi fue a exigir los dos dones aparentemente sin sentido de Dasharatha. Ella pretendió sucumbir a los impulsos malvados de Manthara y le pidió a Dasharatha que exilara a Rama. Todo esto ahora estaba en el pasado, Rama había regresado victorioso. Todo el mundo estaba cantando alabanzas a Su gloria. Ella también se murió, contenta con su papel en el plan maestro. Ayodhya fue decorada con toda premura y se regocijó por el regreso de sus príncipes.
Traducción: Arlette Meyer Revisión final: Roberto Pinzón |
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