Tan extraño orden de cosas es el resultado de
cierta táctica de acción elusiva , puesta en juego por
los altos ejecutivos del macrocosmos.
Se trata de una tortuosa parafernalia , elaborada
con extrema sutileza , de disfraces y disimulo
instituídos en la operativa gerencial del magno
entramado de sistemas de realidad.
Estamos ante un fullero "arrojar la piedra y
esconder la mano" vigente en los departamentos
administrativos de la cosmosfera.
Una maquiavélica
intriga encubridora de la intencionalidad directiva que
campea en el mundo , maquinación ocultadora de altos
vuelos en la que jamás se ha observado la menor fisura a
lo largo de la historia
humana.
Tan eficiente método de prestidigitación de
lo trascendente , imposibilita de todo punto el
afloramiento de demostraciones incontestables en cuanto
a una eventual ordenación racional y personalizada del
hipercosmos.
Las
comprobaciones acerca de quién , cuándo , cómo y por qué
se ha fabricado el gran universo de los universos , nos
han sido escamoteadas adrede por los propios creadores
de la realidad global , tanto en nuestro plano físico
como en los ilimitados campos de la teología ,
la metafísica ,
la parapsicología y por descontado en la
ufología.
No se despachan pues verificaciones indubitables
acerca de los autores y responsables de la
Totalidad , fantasmales personajes anónimos que
desaparecen por el foro con exquisita discreción ( como
las cucarachas cuando se enciende una
bombilla ) , tras desempeñar sus muy útiles e
imprescindibles cometidos sin dejar tarjeta de visita.
Las únicas pruebas accesibles , si es que fueren
tales , son irremediablemente subjetivas , es decir ,
intuiciones de carácter interno que no son mensurables
por el método científico y nos sumen perpetuamente en la
duda.
Mediante esta ambigüedad calculada los hacedores
de universos instauran una incertidumbre intrínseca en
los sistemas de creencias de la
humanidad , lo que garantiza un
riguroso respeto al libre albedrío de los
ciudadanos.
Gracias a tan enrevesada trampa ,
el homo
cogitans puede elegir sus convicciones preferidas
( creer o no creer ) , acerca de lo
mucho que existe pero no se ve , sin coerciones externas
, al ofrecérsele tan sólo sendos paquetes enfrentados de
meros indicios racionales nunca
convincentes , sin la menor
corroboración y
equilibrados al cincuenta por
ciento , tanto en pro como en contra de cualquier
tesis sobre la posible existencia de alguna suerte de
regulación deliberada , bien de lo que percibimos o de
todo lo que no capta nuestro aldeano equipo sensorial.
La inseguridad conceptual que procura semejante
esfumación de las evidencias sobre las tareas
supervisoras de los responsables de que el
Todo funcione como
un reloj , constituye por otro lado un acicate
insustituíble que aviva la incesante investigación de la
verdad.
Si las cosas fuesen claras , la biosfera
universal se estancaría por un déficit de urgencias
cognoscitivas y deseo de aprender.
En virtud de esta rara y
sabia normativa de la difuminación de los lugartenientes
subdivinos , no es de extrañar que la contundente
certeza relativa a que hay otros mundos habitados , no
aparezca por ninguna parte.
Aunque ya sabemos
que el mecano es puro truco , una cínica manipulación
con ánimo de escamotearnos las convicciones en torno a
hipotéticas civilizaciones extrasolares.
De cualquier modo una vez vislumbradas las
añagazas urdidas más allá del telón de lo perceptible ,
esos arteros camuflajes sensoriales amañados tras las
candilejas del gran teatro de las apariencias , poca
falta nos hacen en verdad las famosas pruebas que
levantarían acta notarial de las cuestiones metafísicas
, pues ya sabemos por qué razones se disuelven
indefectiblemente en la nada.
Para terminar :
si asumimos la realidad con
inteligencia , nos aviaremos
razonablemente bien echando mano de las intuiciones del
espíritu ya citadas , el poderoso dispositivo de
discriminación anímica capaz de
contrarrestar la permanente indefinición de las
cosas.
Una herramienta
encargada asímismo de proveernos de artículos de fe
interiores que nos insinúan , con maravillosa
inconcreción , que hay infinitos
mundos primorosamente organizados , y que sólo pueden
estar gloriosamente habitados.
Ignacio
Darnaude Rojas ?
Marcos
Cabeza
del
Rey
Don Pedro
,
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)
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Sevilla
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