
Reagan nació el 6 de febrero de 1911, en Tampico (Illinois). En 1932 se graduó en el cercano Eureka College, institución protestante de ideología conservadora. Trabajó en la radio como locutor de deportes hasta que superó una prueba que le permitió firmar un contrato con la productora cinematográfica Warner Brothers en 1937. A lo largo de los siguientes quince años, participó en unos 50 largometrajes.
Su carrera como actor declinó en los años posteriores a la II Guerra Mundial, por lo que se interesó cada vez más por la política. Seguidor del Partido Demócrata y admirador de Franklin Delano Roosevelt, fue presidente del Screen Actors Guild (Sindicato de Actores Cinematográficos) durante algunos años. Su deslizamiento hacia un ardiente conservadurismo durante la década de 1950 y su ingreso en el Partido Republicano en 1962 se debió, aparentemente, a la desilusión que le produjo la burocracia gubernamental y a lo que consideraba la influencia comunista existente en su sindicato.
En 1966 fue elegido gobernador de California. Desde este cargo congeló los salarios de los funcionarios públicos, pero no logró obtener el apoyo legislativo para rebajar los impuestos o reducir el gasto público. Supo entender la importancia de los medios de comunicación para conquistar el apoyo popular.
Después de que Reagan intentara conseguir, sin éxito, la nominación por el Partido Republicano para las elecciones presidenciales en 1968 y 1976, la ola conservadora de 1980 le llevó a la victoria en los comicios celebrados ese año, otorgándole además una mayoría conservadora en las dos Cámaras: en el Senado y en el Congreso. En la campaña electoral criticó los aspectos de la política exterior del presidente Jimmy Carter que irritaban particularmente a los conservadores: el tratado que devolvía la soberanía sobre el canal de Panamá a este país, las conversaciones para la Limitación de Armas Estratégicas con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la defensa de los derechos humanos en las relaciones internacionales.
Subrayó la necesidad de poseer una fuerte defensa nacional y de mantener una línea dura con respecto a la URSS. En lo que respecta a la política nacional, Reagan prometió reducir el gasto público, excepto en Defensa, y detener la inflación. Sobrevivió a un atentado en marzo de 1981. Obtuvo el apoyo del Congreso para sus planes económicos, que recortaban los gastos de la mayor parte de los programas sociales y logró una reducción fiscal para un periodo de tres años. El gobierno había supuesto que esa rebaja impositiva estimularía la economía de lo que resultaría un incremento de los ingresos federales y, por tanto, produciría un presupuesto equilibrado, pero esto no ocurrió y el déficit público creció enormemente durante los cuatro primeros años de su mandato. No obstante, la inflación y las tasas de interés descendieron, por lo que Reagan fue reelegido en 1984 de forma arrolladora.
La administración de Reagan intervino en numerosas ocasiones en los asuntos internos de otros estados del continente americano, tanto de forma indirecta (apoyo a regímenes conservadores de El Salvador y Honduras, ayuda a la guerrilla contrarrevolucionaria antisandinista en Nicaragua) como directa (invasión de la isla de Granada en 1983, intento de bloqueo a Panamá).
Tras someterse a una operación quirúrgica de cáncer de colon en julio de 1985, Reagan mantuvo su primera conferencia en la cumbre con el máximo dirigente soviético Mijaíl Gorbachov en Ginebra en noviembre de ese año. El presidente logró que se aprobara la mayor reforma legislativa relativa al sistema fiscal en 1986, pero las acusaciones de que su administración había vendido secretamente armas a Irán y utilizado los ingresos de estas ventas para ayudar a la guerrilla contrarrevolucionaria en Nicaragua (escándalo Irangate), sumió a Reagan en el peor escándalo político de su país desde el caso Watergate. Reagan y Gorbachov se reunieron de nuevo en diciembre de 1987 en la ciudad de Washington (donde firmaron un acuerdo que eliminaba los misiles de alcance medio de las dos potencias) y a finales de mayo de 1988 en Moscú, para firmar la ratificación de un tratado sobre misiles de corto y medio alcance.
El sucesor de Ronald Reagan en la presidencia, tras finalizar éste su segundo mandato, fue quien había sido su vicepresidente desde 1981, el también republicano George Bush. Después de retirarse a California, Reagan prácticamente desapareció de la escena política. Su autobiografía apareció publicada en 1990, cuatro años antes de que se hiciera público que padecía la enfermedad de Alzheimer.