Pueblo

   Casi 5 millones de personas viven hoy en día en Israel. La mayoría ha nacido en el país, mientras el resto proviene prácticamente de todos los países del Mundo, formando un mosaico de gente de diferentes trasfondos religiosos y culturales. La población judía alcanza casi los 4 millones, y los ciudadanos israelíes no judíos, en su mayoría árabes, llegan a 800.000. Los estilos de vida oscilan desde lo moderno a lo tradicional, de lo urbano a lo rural y de lo colectivo a lo individual. Jerusalén, situada en los montes de Judea, es la capital de Israel, la sede del gobierno y el centro histórico, espiritual y nacional del pueblo judío desde que el rey David la convirtió en capital de su reino hace aproximadamente 3.000 años. Santificada por la tradición y la religión, por sus lugares santos y sus templos, es reverenciada por judíos, cristianos y musulmanes de todo el mundo.

    Hasta 1860, Jerusalén era una ciudad amurallada formada por cuatro barrios: judío, musulmán, armenio y cristiano. A partir de 1875, aproximadamente, la población judía pasó a ser la mayoría y empezó a establecer nuevos barrios fuera de las murallas, que formaron el núcleo de la moderna Jerusalén. Bajo la administración del Mandato Británico (1917-1948), Jerusalén continuó su transformación de un descuidado pueblo provinciano del Imperio Otomano (1517-1917), a una floreciente metrópoli con muchos nuevos barrios, cada uno de los cuales refleja el carácter del grupo particular que lo habita.

 Ciudad Vieja de Jerusalen

Barrios de la Ciudad Vieja de Jerusalén

    A consecuencia de la embestida árabe contra el recién creado Estado de Israel, la ciudad fue dividida en dos partes (1949) y durante 19 años muros de hormigón y alambradas de púas separaron una mitad de la ciudad de la otra. Como resultado de la guerra lanzada contra Israel en 1967 (Guerra de los Seis Días), Jerusalén fue reunificada.

    El mayor recurso de Israel es su pueblo. Pequeño en tamaño, el país es el hogar de una población muy diversa que proviene de muchos trasfondos comunitarios, religiosos, culturales y sociales. Es una sociedad nueva con antiguas raíces que, habiéndose unido en un periodo de varias décadas, sigue desarrollándose hoy en día. De sus aproximadamente 5 millones de habitantes, casi el 82 % son judíos; (más de la mitad nacidos en el país, en su mayoría primera y segunda generación, mientras los demás vienen de unos 80 países de todo el mundo). Alrededor del 16 % son árabes, (la mayoría de ellos musulmanes), y el 2 % restante está formado por drusos, circasianos y otras comunidades pequeñas. La sociedad es relativamente joven (edad promedio 25'6 años) y se caracteriza por un compromiso social y religioso, una ideología política, un ingenio económico y una creatividad cultural, que otorgan un dinámico impulso a su continuo desarrollo.

 

SOCIEDAD JUDÍA

    La base institucional, política y cultural de la sociedad judía contemporánea de Israel se formó durante el periodo del Mandato Británico (1917-1948). En aquellas décadas, mientras las agrupaciones judías en la diáspora (fuera de la Tierra de Israel) se denominaban comunidades o congregaciones, los judíos en el país se llamaban en forma colectiva "el Yishuv", (del verbo hebreo que significa "asentar" y "poblar"). Ideológicamente conducido, el yishuv desarrolló un modelo político y social que ejercía autoridad sin soberanía, cada uno de cuyos niveles estaba dirigido hacia la consolidación, el crecimiento y el "crisol de las diásporas", según la visión del sionismo, el movimiento de liberación nacional del pueblo judío. El voluntariado era su columna vertebral política, y la igualdad, su aglutinante social.

    La obtención de la independencia política y la masiva inmigración que duplicó la población en la década del 50 modificaron la estructura y composición de la sociedad del país, resultando una mezcla de valores preestatales de fuertes convicciones ideológicas, igualdad y voluntariado como base para la acción política, y los moldes sociales de un estado de inmigrantes en el que el proceso político fue institucionalizado.

    Dado que el Estado de Israel es concebido como la patria de todo el pueblo judío, y su sociedad judía se considera parte de la judeidad mundial, aquellos judíos que deseen venir a vivir en el país reciben la ciudadanía en el momento de su llegada. La Knéset (parlamento de Israel) estableció este compromiso fundamental con el "crisol de las diásporas" en la Ley del Retorno de 1950 y la Ley de Nacionalidad de 1952.

   Ortodoxos

    El proceso de construcción del estado ha presentado muchos problemas sociales, económicos y de seguridad. Desde su creación, la sociedad ha debido hacer frente a tensiones generadas por los diversos grupos de población, a la lucha por la independencia económica y a las constantes acciones militares y terroristas que amenazan al país y a su población. Como sociedad en cerco, la sociedad israelí a veces está agobiada y su vida política bajo constante presión, aunque su sistema democrático, que incluye un activo parlamento, el gobierno de la ley, un sistema jurídico independiente y la libertad de prensa, ha resistido a las presiones. Entrando ya en su quinta década de independencia, el sistema social es esencialmente estable, garantizando el desarrollo de una cultura política basada en una serie de entendimiento entre los diversos grupos sociales y la sociedad sigue comprometida con sus valores esenciales: un estado judío en su tierra ancestral, continuación de la inmigración, un gobierno democrático y la consecución de la paz.

 

EL LARGO CAMINO A CASA

    En el transcurso de su historia, el pueblo judío ha sido disperso por sus enemigos con la intención de erradicar la nación, física y espiritualmente: por los asirios (con éxito, en el caso de las Diez Tribus Perdidas), por los babilonios (un exilio subsecuentemente revocado por los persas), por los romanos y por diversos regímenes en todo el mundo. Dado que la preservación del judaísmo fue la principal preocupación de las comunidades judías en la diáspora, el concepto "crisol de las diásporas", el retorno a la Tierra de Israel de temporarias moradas extranjeras (Génesis 15: 13-16), que se reitera en la Biblia y en la literatura rabínica, ha sostenido siempre a los judíos del mundo con la esperanza de la redención en su patria ancestral. Este es un principio fundamental del Sionismo y la razón de ser del Estado de Israel.

 

UNIDAD EN LA DIVERSIDAD

    En términos de historia y religión, los judíos son un pueblo. Sin embargo, como resultado de la dispersión de los judíos por todo el mundo, se han producido a lo largo de los siglos significativas diferencias en las costumbres y formas de vida. Consecuentemente la sociedad judía de Israel puede hoy en día ser dividida en tres amplios grupos:

    -Judíos ashkenazies (ashkenazim). Principalmente judíos cuyos antecesores provienen de La Europa Central y Oriental, incluyendo algunos que emigraron a Norte y Suramerica, Sudáfrica y Australia. Miembros de esas comunidades que vinieron al país en grandes cantidades a fines del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX, modelaron y dirigieron la sociedad sionista preestatal y pasaron a ser la primera generación de líderes israelíes.

    -Judíos sefardíes (sefardim). Descendientes de judíos que, después de su expulsión de España y Portugal, a fines del siglo XV, se establecieron en diversos países europeos, principalmente en Holanda, Italia, Bulgaria, Grecia y Turquía e hicieron su camino a la Tierra de Israel en diversas épocas, en forma individual o en pequeños grupos.

    -Judíos orientales (a veces erróneamente denominados sefardim). Con orígenes en las antiguas comunidades judías de los países islámicos del Norte de África y del Medio Oriente. Algunos miembros de esas comunidades se establecieron en el país hace cientos de años, otros inmigraron a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, y la mayor afluencia llegó a Israel durante la década del 50, incluyendo a toda la comunidad judía del Yemen.

    Después de la creación del estado, las puertas del país, que habían estado virtualmente cerradas durante los últimos diez años del periodo preestatal, se abrieron de par en par. Con la llegada de los sobrevivientes del Holocausto de la Europa de postguerra y de comunidades judías enteras de los países islámicos del Norte de África y del Medio Oriente, la población judía se duplicó en pocos años.

    Consecuentemente, la sociedad judía del país pasó a estar compuesta por un así llamado "primer Israel", de judíos ashkenazies, que comprende veteranos residentes en el país y recién llegados principalmente de Europa, junto con un pequeño número de familias sefardíes que se encuentran en el país desde hace generaciones, y un "segundo Israel", de inmigrantes orientales, muchos de los cuales llegaron faltos de todo, no familiarizados con el proceso democrático y carentes de experiencia respecto a las demandas de una sociedad moderna e industrializada.

    Por razones políticas e ideológicas, el proceso de absorción pretendió transformar rápidamente a los recién llegados en "israelíes comunes", de acuerdo al modelo de crisol. Si bien este sistema por lo general fue adecuado para los inmigrantes occidentales, fracasó al ser aplicado a los miembros de las comunidades orientales. La mayoría de ellos no se adaptó a las costumbres occidentales prevalecientes y se apegó a su organización social patriarcal, arraigada firmemente en el judaísmo tradicional y en los valores de las sociedades orientales. Aún más, los diferentes puntos de partida de ambos grupos, que se manifestaron, entre otras cosas, en un nivel educacional más bajo entre la mayoría de los inmigrantes de los países islámicos, estableció una dicotomía étnica entre judíos orientales y ashkenazies evidenciada por diferencias en su status socio-económico. A fines de la década de los 50, ambos grupos coexistían virtualmente sin ninguna interacción social o cultural manifestando el "segundo Israel" su frustración y alienamiento en demostraciones antigubernamentales y apoyo electoral a los partidos de oposición.

    Durante las décadas del 60 y del 70 las comunidades orientales se unieron exigiendo participación política y una mayor asignación de recursos para ayudar a cerrar la brecha abierta entre ellos y la comunidad ashkenazi. Por medio de una acción política, primero a nivel local y luego nacional, lograron gradualmente considerable fuerza e influencia. Una indicación del alcance de su éxito fue el impacto de las comunidades orientales en las elecciones a la Knéset de 1977 que llevaron al centrista partido Likud al poder, poniendo término a 30 años de continuo dominio del partido Laborista.

    Los caraitas, una secta judía que se remonta al siglo VIII, profesa estricta adherencia a la Torá (El Pentateuco) como única fuente de ley religiosa. Aunque son considerados una facción del judaísmo y no una comunidad separada, los caraitas mantienen sus propias cortes religiosas y tienden a casarse entre ellos. Hoy en día viven en Israel cerca de 15.000 principalmente en Ramle, Ashdod y Beer Sheva.

 

REUNIÓN

    Las dos últimas décadas han sido testigo de la llegada de la antigua comunidad de Etiopía, que se cree se estableció allí en los tiempos del Rey Salomón. Alrededor de 15.000 llegaron en un traslado masivo denominado Operación Salomón (1984) y más de 14.000, cerca de todo el resto de la comunidad, fue traído en la Operación Salomón (1991) un puente aéreo de 33 horas desde Addis Abeba a Tel-Aviv. Aunque la transición de un ambiente predominante agrario a una sociedad occidental industrializada tomará tiempo, la buena voluntad del pueblo de Israel junto con el afán de los recién llegados asegurará la absorción de esta largamente aislada comunidad judía en su patria ancestral.

Operacion Salomon

    Otra gran comunidad judía, que luchó durante años por llegar a Israel, es la de la Unión Soviética. Alrededor de 100.000 llegaron en los años 70, y desde 1989 han estado llegando a decenas de miles. Entre ellos hay muchos profesionales de alto nivel, conocidos científicos y aclamados artistas y músicos. Con el tiempo, Israel indudablemente se verá enriquecido por esta afluencia de recursos humanos: los desafíos son grandes, y así lo son también las oportunidades.

 

DICOTOMÍA RELIGIOSA

    Desde los tiempos bíblicos, los judíos han sido un pueblo monoteísta. El Judaísmo, que denota tanto un concepto religioso como uno nacional. Hacia el siglo XVI, la mayoría de ellos vivía en Europa, donde estaban confinados en guetos, con poca interacción con la sociedad exterior. En los guetos, administraban sus propios asuntos, fieles al sistema de la ley rabínica (Halajá) desarrollado y codificado por estudiosos religiosos a lo largo de las generaciones.

    Influidos por el espíritu de emancipación y nacionalismo que arrastró a la Europa del siglo XIX, se desarrolló un movimiento de iluminismo judío (Haskalá). Como resultado de esto, grandes cantidades de judíos (una mayoría) se desviaron de su modo de vida estrictamente religiosa, adoptando una actitud liberal hacia la educación, la cultura, la filosofía y la teología.

    Respecto a su actitud hacia la religión, los judíos de Israel pueden ser divididos en cuatro grupos principales:  

    -Judíos ultra-ortodoxos. Se adhieren estrictamente a la Halajá, incluyendo la creencia de que la soberanía judía sobre la Tierra de Israel podrá ser restablecida solamente después de la llegada del Mesías. Viven en barrios separados, mantienen sus propias escuelas, se visten con trajes tradicionales, dan un rol separado a hombres y mujeres, y siguen un modo de vida muy cerrado. La comunidad está formada por dos sub-grupos principales: uno pequeño que no reconoce la existencia del Estado y se aísla completamente de el; y una mayoría pragmática que básicamente comparte la misma doctrina ideológica, pero participa en la vida política del país, preocupándose de los aspectos prácticos de la mantención de una forma de vida tradicionalmente observante dentro de un estado mayoritariamente secular.

Judio ortodoxo

     -Judíos nacional religiosos. También mantienen estricta adherencia a la Halajá pero consideran el moderno estado judío como el primer paso hacia la llegada del Mesías y la redención, y por tal razón participan totalmente en la vida económica, cultural y política del país. Sirven en todos los niveles del gobierno y cumplen un papel activo en muchas empresas nacionales, incluyendo movimientos juveniles, asentamiento rural, absorción de inmigrantes y educación.

    -Judíos tradicionalistas. Constituyen una considerable proporción del público israelí. La mayoría adhiere selectivamente a diversas prácticas ortodoxas y cumplen las leyes y rituales religiosos en mayor o menor medida; otros optan por afiliarse a alguna de las corrientes liberales del judaísmo, todas las cuales incorporan, entre otras cosas, la igualdad entre hombres y mujeres en la vida religiosa.

    -Judíos no observantes. Empezaron a llegar al país desde Europa a comienzos de siglo, y entonces profesaban un secularismo comprometido imbuido de conocimiento del mundo religioso que rechazaban.

    El secularismo doctrinal ya no prevalece en la corriente principal del público israelí, la mayoría de los israelíes no observantes manifiestan hoy en día un modo de vida liberal occidental combinado con diversos grados de respeto y práctica de los preceptos religiosos.

    La Declaración del Establecimiento de Israel, garantiza la libertad de culto a toda la población. Toda comunidad religiosa es libre, por ley y de hecho, de practicar su fe, observar sus festividades y su día semanal de descanso, y de administrar sus asuntos internos. Estas se celebran en las sinagogas (Judaísmo), mezquitas (Islamismo) o iglesias (Cristianismo).

 

LUGARES SANTOS

    Muchos sitios y santuarios, sagrados para diversas religiones, están situados en Israel. Cada uno de ellos es administrado por su autoridad religiosa relevante, y la libertad de acceso y culto están garantizados por la ley.

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     -Judíos: Muro Occidental (Lamentaciones), último remanente del muro de contención del Segundo Templo. Monte del Templo. La Tumba de Raquel. Tumba de los Patriarcas en la Cueva de la Macpelá en Hebrón y muchas otras.

Mezquita Al-Aqsa

    -Islámicos: Complejo de edificios en el Monte del Templo que incluye el Domo de la Roca y la Mezquita de El Aksa y otros más.

Iglesia del Santo Sepulcro

   -Cristianos: Vía Dolorosa. Cenáculo. Iglesia del Santo Sepulcro y otros sitios de la Pasión y Crucifixión de Jesús.

 

EL KIBBUTZ

    Es una unidad social y económica en la que las decisiones son adoptadas por la asamblea general de sus miembros y la propiedad y los medios de producción son de pertenencia comunal. Las comidas preparadas en una cocina central, se sirven en un comedor común; la ropa es lavada, remendada y distribuida por una lavandería central. Los miembros trabajan en las diversas ramas de la economía del kibbutz, mientras que el trabajo en el comedor, la cocina y otros deberes se cumple de forma rotativa. No se recibe ningún pago por el trabajo realizado pero se provee a los miembros todas sus necesidades. Los niños se crían juntos en una comunidad infantil, viviendo, comiendo y estudiando juntos. Cerca del 3% de la población del país vive en 270 kibbutz. Siendo tradicionalmente columna vertebral de la agricultura israelí, los kibbutzim se han volcado también en los últimos años en la industria y el turismo; hoy en día una gran parte de sus ingresos proviene de esas ramas.

KibbutzKibbutz

    El kibbutz se desarrolló en una forma de vida rural permanente basada en principios igualitarios y comunitarios. Logró basar una próspera economía y se distinguió por la contribución de sus miembros en la creación y construcción del Estado. En el periodo preestatal y durante los primeros años del Estado, el kibbutz asumió funciones centrales en los planes de asentamiento, inmigración, defensa y agricultura, pero cuando éstas fueron transferidas al gobierno, la interacción entre el kibbutz y la sociedad disminuyó considerablemente. Su centralidad como vanguardia en la construcción de un nuevo Estado y de una nueva sociedad disminuyó, y desde la década del 70, su poder político, que en los primeros tiempos del Estado había llevado a una elevada representación, ha declinado. Sin embargo, la parte del kibbutz en el producto nacional ha seguido siendo significativamente mayor que su proporción dentro de la población.

 

EL MOSHAV

   Es una aldea agrícola en la que cada familia mantiene su propia granja y hogar y la cooperación se extiende a las compras, el mercadeo y a la proporción de servicios comunitarios. Los aproximadamente 450 moshav, con un promedio de 60 familias cada uno, comprenden alrededor del 3'5 % de la población del país y abastecen una gran parte de la producción agropecuaria del país.

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Vista aérea de un moshav

COMUNIDADES MINORITARIAS

    Unas 850.000 personas, que representan el 18'3% de la población, no son judíos a pesar de que son definidos colectivamente como "Árabes Israelíes", incluyen una serie de grupos diferentes, en su mayoría de habla árabe, cada uno de los cuales con sus características distintivas, su modo de vida, tradiciones e historia.

Arabe

   -Árabes musulmanes. La mayoría de los cuales son musulmanes zunitas, constituyen el 78% de la población no judía. Viven en aldeas y pueblos, más de la mitad de ellos en la Galilea.

    Los beduinos constituyen cerca del 10% de la población árabe musulmana del país, pertenecen a unas treinta tribus, la mayoría de las cuales están dispersas por una amplia región en el sur del país. En el pasado eran nómadas y actualmente están pasando un proceso de transición de un marco social tradicional tribal a una sociedad sedentaria que se manifiesta en empleo, instalaciones de vivienda, vestimenta, salud, educación y el status de la mujer.

    -Cristianos. El 90% de los cuales son árabes, forman el segundo grupo minoritario, con una población alrededor de 100.000 personas. La mayoría de los cristianos viven en ciudades, representando la mitad de la población de Nazaret, el 40% de la de Sheferam, y el 60% de la población árabe de Haifa.

    -Drusos. Unos 72.000 viven en 22 aldeas en el norte de Israel, pertenecen a una secta secreta que mantiene autonomía cultural, social y religiosa. La comunidad drusa en Israel comparte afiliaciones étnicas y religiosas con los drusos en Líbano y Siria.

    El sector árabe es activo políticamente tanto a nivel nacional como local. En todas las Knéset han habido representantes árabes, algunos afiliados a partidos árabes, y otros a partidos predominantemente judíos. Su cantidad se ve afectada en gran medida por votos a partidos marginales que no logran el porcentaje mínimo electoral.

 

RELACIONES MAYORIA-MINORIA

    Los ciudadanos árabes de Israel constituyen una minoría que lucha por definirse en una compleja situación. Tienden a considerarse no sólo como ciudadanos de Israel, sino como parte de la vasta mayoría árabe del Oriente Medio, mientras la mayoría de los países árabes los ven con reservas por ser ciudadanos de Israel, un estado con el que están en guerra. Simultáneamente, el desarrollo de relaciones intergrupos entre árabes y judíos en el país se ve obstaculizado por diferencias profundamente arraigadas de valores, lenguaje, religión, forma de vida y carácter, y por las tensiones que surgen del prolongado conflicto árabe-israelí, mientras que la tendencia a la autosegregación es compartida por ambas sociedades plantea otra brecha difícil de cerrar.

    La mayoría judía y la minoría árabe viven una al lado de la otra con contactos en los niveles económico, municipal y político, pero con poca interacción social. Muchos jóvenes israelíes llegan a la adultez sin haber establecido ningún tipo de relación directa con jóvenes árabes, y viceversa. Jardines infantiles y escuelas integradas existen sólo en unas pocas ciudades mixtas como Acco, Ramle y Haifa, donde las circunstancias o la deliberada acción comunitaria los mantienen. El idioma árabe es ampliamente enseñado en las escuelas del sector judío, pero la juventud judía no puede ser descrita como bilingüe. Prevalece más un dominio adecuado del hebreo entre los miembros de los grupos minoritarios.

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