La Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea consiste en la entrega de subsidios a los agricultores que siembran cultivos específicos en las cantidades ordenadas por la PAC. Para recibir la subvención el agricultor debe dejar una parte de sus tierras sin cultivar de forma que se evite la sobreproducción y se permita al suelo recuperarse. La Unión Europea debe controlar que esto se lleva a cabo y exige que al menos se audite el 5% de las zonas subvencionadas.
Andalucía posee 3.8 millones de hectáreas de cultivo, que representan el 21% del
total de España, y de las cuales 1.4 millones participan en la PAC. En 1995 la Junta de
Andalucía decidió establecer un sistema flexible que permitiese realizar las auditorías
de forma más rápida que con los métodos tradicionales de imágenes de satélite y
aéreas, junto con las medidas con teodolito.
Para la implementación del sistema se escogió el DGPS de post-procesamiento. Se
establecieron tres estaciones base: una en Sevilla, otra en Granada y una tercera en
Córdoba. Con una distancia máxima de 180 millas entre la estación base y el equipo
auditor se obtuvo una precisión en post-procesamiento de 1m.
Cada equipo de campo consistía en un receptor GPS de 12 canales, L1, código C/A, junto con un procesador Pentium, dos tarjetas PCMCIA de 2 megabytes y un handheld datalogger. El inspector disponía de un software que asociaba un código y un número de punto a cada posición GPS. Los inspectores recorrían el perímetro de la parcela auditada, obteniendo posiciones GPS cada 30m a 10 veces por segundo para cada posición. Anotaban además el tipo de cultivo en el datalogger. Si el límite de la parcela era frontera común entre dos cultivos diferentes, el inspector podía seleccionar más de un atributo para cada posición GPS.
Una vez terminada la visita se volvía a la oficina, donde se volcaban los datos de las
tarjetas PCMCIA en un PC para post-procesamiento. El post-procesamiento constaba de dos
fases. En la primera, se aplicaban correcciones diferenciales a los datos. En la segunda
fase se procesaban los atributos. Después se sobreponían estos mapas sobre un mapa UTM
de cada provincia andaluza y se obtenía un mapa como el de la Figura 7.8, donde se
muestran las zonas cultivadas y no cultivadas de la propiedad. El mapa se enviaba a
la oficina central de la Consejería de Agricultura donde se decidía si conceder el
subsidio o no.