El uso de fertilizantes puede llegar a ser tan beneficioso para nuestros cultivos como dañino para nuestra salud. Es el caso de Nebraska Central, donde gran parte de la tierra es destinada al cultivo de maíz de regadío. En estas zonas se ha descubierto que más de 500.000 acres de tierra de cultivo tienen agua subterránea con concentraciones de nitrógeno (N) superiores a las 10 partes por millón (ppm), siendo ésta la concentración máxima permitida en el agua potable en USA. Dado que los fertilizantes derivados del nitrógeno utilizados en la producción del maíz son una fuente de contaminación de las aguas subterráneas, y que este tipo de fertilizantes es totalmente necesario para obtener una producción de maíz óptima, la idea de reducir simplemente el nivel de fertilizante aplicado al terreno no es válida, ya que esto se traduciría en una cosecha pobre. Por tanto, parece lógico buscar el modo de aplicar fertilizantes en cantidades variables, dependiendo del tipo de tierra, reduciendo así el impacto medioambiental.
La aplicación en cantidades variadas de fertilizante resulta una tarea relativamente simple si se cuenta con la ayuda de un sistema de posicionamiento, como es DGPS. Por medio de una antena colocada en el tractor y un controlador puede seguirse el rastro del vehículo y en cada punto ajustar la salida de fertilizante según la cantidad recomendada para esa zona. Sin embargo, el mayor problema surge a la hora de determinar un mapa que refleje las necesidades de cada punto.
Determinando las necesidades de fertilizante
Las decisiones acerca de la cantidad de fertilizante que debe aplicarse pueden realizarse tres veces a lo largo del año. Los granjeros deben:
- Estimar la aplicación inicial de fertilizante
- Corregir las deficiencias producidas durante la temporada
- Evaluar la efectividad obtenida durante esa temporada, y hacer ajustes para el año siguiente
Estimación de la cantidad inicial
Ésta puede realizarse de diferentes maneras, según una visión tradicional de la Agricultura, o empleando las nuevas técnicas, acerca de las cuales se ha hablado durante todo el informe. Según visión tradicional:
Podría hacerse calculando una cantidad media de fertilizante a aplicar, mediante el análisis conjunto de varias muestras recogidas a lo largo de todo el cultivo. También el agricultor podría decidir ahorrarse todo este trabajo, y utilizar los datos obtenidos en años previos. En cualquiera de los casos, se estará empleando una cantidad media de fertilizante, que en algunas zonas del terreno no llegará a cubrir las necesidades, y en otras las excederá con creces.
Aquí aparecen también dos posibles métodos:
La Figura 7.4 muestra una comparación entre el mapa de materia orgánica determinado a
partir de una fotografía aérea, y los resultados obtenidos por análisis de una rejilla
de 40x80 pies. Se puede apreciar una fuerte similitud entre ambas imágenes, con la
salvedad de que el mapa obtenido a partir de una imagen aérea lleva un esfuerzo mucho
menor. Además, las imágenes aéreas pueden ser utilizadas también en el caso de querer
analizar otros nutrientes, como los niveles de fósforo, por ejemplo.
En este ejemplo concreto, se optó por utilizar imágenes aéreas, que posteriormente
fueron digitalizadas y georreferenciadas por medio de puntos de control medidos con DGPS y
la ayuda de las características topográficas del terreno. A continuación se tomaron
algunas muestras de tierra dentro de cada zona, con lo que se pudieron calcular los
niveles de nitrógeno en cada una de ellas, y así realizar una prescripción de la
cantidad de fertilizante a aplicar. La Figura 7.5 muestra los resultados obtenidos a
partir de una imagen aérea digitalizada.
Corrección de las deficiencias durante la temporada
En este caso se aplica el fertilizante sólo donde y cuando es requerido. Esto se puede llevar a cabo por medio de dos métodos diferentes:
Evaluación tras la temporada
La aplicación de fertilizante puede mejorarse por medio de la evaluación de la suficiencia o deficiencia de nitrógeno en la plantación tras la temporada. Uno de los métodos más empleados en los últimos tiempos es el control de la cantidad de grano cosechado (Grain Yield Monitoring), explicado en apartados anteriores.
Para este caso concreto se utilizó un sistema de navegación, guía, mapeo y recolector de datos que incluía un receptor de 12 canales, el cual cubría todas las necesidades de GPS. Por norma general, se estaban siguiendo ocho o más satélites, los cuales proporcionaban una precisión submétrica en combinación con un servicio de corrección diferencial de área extensa. El receptor incluía un diferencial remoto de tiempo real configurado para el formato RTCM SC-104. Un sencillo 486 con dos puertos serie RS-232 almacenaba la posición DGPS por uno de los puertos, mientras que por el otro recopilaba la salida del monitor de grano, creando con ambos datos un único fichero de texto con toda la información (la terna longitud - latitud - cantidad de cosecha). Un software adicional permitía escoger entre cinco categorías distintas de cantidad de cosecha, las cuales podían ser indicadas en el mapa por medio de colores, y añadidas a dicho mapa de seguimiento de la cosechadora.
En esta ocasión se tuvo que pelear también contra los problemas que acarrea el control de la cantidad de grano cosechado, como sucede al pasar de una zona con elevada cosecha a otra de cosecha nula. Este problema se corrigió por medio de un paquete software específico.