SIEMPRE POLEMICO

Para configurar este escrito he utilizado datos obtenidos de diversas entrevistas en televisión, y del reportaje “Mirada Letal” de la revista Cinemania de Agosto de 1998.

Hablar de él provoca un reflejo inmediato.

Da igual que el tema sea su profesión (triunfador, se mire como se mire), o su físico (¿algo que decir?), sin ninguna duda, la reacción mayoritaria será “pero es un fascista, un machista, y un homófobo. Me cae fatal”.

Da igual que su nombre garantice un taquillazo seguro, que ganara cinco Oscars, uno como director, o que apoye con su productora proyectos arriesgados.
Su nombre lleva la polémica escrita.

En realidad esa dualidad es una seña de identidad de Gibson. Pero la realidad es que la prensa le ha hecho mucho daño, se han inventado muchos rumores, y se han exagerado hasta la demencia algunas de sus declaraciones.

De hecho, hay multitud de contradicciones, que me propongo analizar desde aquí :

Se pueden creer a pies juntillas , las supuestas entrevistas que aseguran que es homófobo, machista y ultra conservador, o se pueden aceptar las que dan fe de su sensatez, sentido del humor y cómodo trato con el periodista.
Aspecto este ultimo, mucho más documentado, sobre todo con material videográfico, que es mucho más fiable que el escrito.

El caso es que casi todo lo que se le conoce va en direcciones contrarias.
Choca que si un tipo es retrogrado y ultra conservador dirigiese una película tan intimista, delicada y espléndida como "El hombre sin rostro", una película que trata temas tan espinosos como el abuso de menores, la barrera entre las relaciones de un hombre con su alumno, el buscar más allá de las apariencias, y sobre todo de la intolerancia de la sociedad frente a lo desconocido.
O que estuviera interesado en dirigir una versión de "Fahrenheit 451", o que intentara comprar los derechos de la novela "Las cenizas de Angela" para dirigirla.
Tampoco sería lógico que la productora de la que es propietario, ICON Productions, realice por poner un ejemplo, producciones tan arriesgadas e innovadoras como, "Cuento de hadas", "El hotel del millón de dólares", o "El viaje de Felicia".
Ni que Jodie Foster, compañera suya en el reparto de Maverick, considerada lesbiana, nunca lo ha negado formalmente, y luchadora feminista, mantenga una gran amistad con Gibson, afirmando de él: “es uno de los pocos amigos de verdad que tengo del mundo del cine. Siempre se puede contar con Mel, es un tipo estupendo, y su mujer es un encanto. En su casa, estoy como en la mía”.
O que manifieste admiración devota sobre Cary Grant, otro actor bajo el mismo tipo de sospecha homosexual, si en realidad fuera tan homófobo como dicen que es.
O que otro de sus mejores amigos, que se deshace en halagos hacia él, sea Danny Glover, si de verdad fuera un tipo racista.
O que si fuese tan machista como afirman, hablara tan bien de las directoras con las que ha trabajado, o de sus compañeras de reparto.
Tampoco cuadran los comentarios de sus compañeros de mesa en el Festival de San Sebastián, sobre sus malos modales, y su rudeza, mientras que para los compañeros de la prensa que le entrevistaron, fuera un tipo muy simpático, educado, y  muy versado en alimentación macrobiótica.
Y que si, como se afirma, sus ideas religiosas son recalcitrantemente católicas pre-conciliares, actúe en películas violentas, con escenas de desnudos y de contenido sexual nada mojigato.

Mel Gibson, es ante todo muy sincero, y no se deja influenciar por las conveniencias políticas, ni por ninguna otra cosa.
No se permite debilidades ante la prensa, admite abiertamente su buena suerte, su derecho a decir lo que le dé la gana y a no dejarse manipular en política : al principio de la ascensión de Clinton manifestó que le parecía tan impresentable como Bush, y cuando los franceses hicieron pruebas atómicas en los atolones del Pacifico les sugirió que mejor las hicieran en los Campos Eliseos si eran en realidad, tan inofensivas.
Tampoco admite que le manejen socialmente, le cabrea que estén sitiando a los fumadores, y no aparece en actos públicos nada mas que cuando es estrictamente necesario.
Acepta su edad, ha dicho en múltiples ocasiones que el tiempo pasa para todo el mundo, y que el peor pecado de un actor es no saber envejecer (de ahí esas bromas de Arma Letal 4, sobre sí mismo, que se incorporaron al guión). Rechazó el papel protagonista de "Gladiator" por considerarse "demasiado viejo".
Se considera una pieza en el engranaje de Hollywood, y dice que si se estropeara, sería remplazado sin más.

Ya no es fácil “pillarle” en alguna declaración que posibilite un titular sensacionalista. Dice que está cansado de que mal interpreten sus palabras, de ser pasto de los periodistas que escriben lo que quieren, no lo que escuchan, y “no quiero más líos ni quedar como un idiota o un reaccionario, solo porque un tipo le de la vuelta a algo que yo he dicho”. Una de esas veces que se le dio la vuelta a sus palabras fue cuando publicaron sus supuestas declaraciones acerca de que la mujer debía quedarse en casa. Todo surgió de una pregunta, de un periodista, acerca de porque dejó su mujer, Robyn, de trabajar. Él dijo, que evidentemente no necesitaban el dinero, y que ella prefería quedarse en casa a cuidar de sus hijos, a lo que añadió que le parecía perfecto, porque “muchos de los problemas familiares actuales vienen de que los hijos se encuentran solos, y no pueden contar con una madre en casa, ya que esta tiene que trabajar, nosotros no lo necesitamos, y Robyn prefiere quedarse en casa”, a partir de esto, vieron la luz un gran numero de versiones y titulares, que tenían muy poco que ver con sus palabras.
En ejercicio de sinceridad, reconoció que su agente le recomendó “no hacer chistes fáciles con la prensa”.
Reconoce ser un bromista compulsivo, cuanto más pesada sea una broma, mejor.
Con esa misma naturalidad acepta que interpretó "Rescate" después de que Harrison Ford lo rechazara, el mismo caso se ha dado con "El patriota", y que tuvo que protagonizar él mismo "El hombre sin rostro" porque los actores que él había elegido, no confiaron en él como director y rechazaron el proyecto, aunque nunca ha dicho, es un caballero, quienes fueron. Se sabe de sobra que fueron William Hurt y Brad Pitt, pero sus nombres jamás han salido de su boca.
Es un hombre sencillo, no se deja atrapar por el nivel que su condición le proporciona. Así, son muchos los técnicos que han trabajado en sus películas, que comentaron sorprendidos, que Mel es una de las pocas estrellas que habían conocido que comía con todo el mundo durante los rodajes, que esperaba la cola, y se sentaba como uno más, cuando lo normal viene a ser que la estrella de turno se encierre en su caravana y nadie pueda ni acercarse.
No parece ser de los que se le caen los anillos con facilidad. Tampoco de los falsos humildes. Y siempre ha dicho que cuando en Hollywood no le quieran, se retirará a su rancho y cuidará de sus vacas.

Puede que todavía caiga mal a mucha gente, pero no se puede negar que tiene una personalidad arrolladora.
 
 

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