WEB PERSONAL DE FRANCISCO ARSIS
COLABORACIONES
MI NOVELA (Aventura en el pasado)
ENTREVISTA (Realizada por Leodegundia)
PRESENTACIÓN NOVELA
Mis enlaces favoritos
* EL INTRÉPIDO CABALLERO (Nuevo)
* ALLÍ DONDE NACE EL RÍO... (Actualizado)
* Recuerdos de la Alhambra
* Mi inolvidable amigo
* Atrapados entre sueños
* La princesa de la moneda de rosa
* Korubo, aplastacabezas
* Lilí, esposa de Strauss II
*El misterio de Laura
* Tuya por siempre
* Aquel verano del 75
* Serranía de Ronda, aún te guardo
* Claro de Luna
*Yolanda
* A ti, Noelya
* Crónica de una posguerra
*La verdad es tan poderosa...
* Historia de un marine en Kosovo
* La leyenda de Verónica
* Yo, Copito de nieve
* La huida
* EL EMBRUJO DE SICILIA
* CUADERNO DE VIAJE DE UN INMORTAL
* PROGRAMA "EL RINCON LITERIARIO DE 3DENIT"
* UNA REINA, UNA HISTORIA
* TODO IRÁ BIEN (Tributo a Chenoa)
*Yolanda
 
CUANDO EXISTE EL AMOR VERDADERO...
Para Enrique
Con eterno agradecimiento a su
brindada amistad



YOLANDA
(Basado en un hecho real)


Yolanda...
Un día más ha amanecido sin ti, sin tu presencia a mi lado, sin esa sonrisa acompañada de un dulce beso, aquél que cada mañana me regalabas al despertar, sin la preciosa tonadilla de tu voz, esa que llenaba de cálida armonía cada momento del día, a pesar de nuestros pequeños e inevitables enfados, típicos de la continua convivencia. No puedo cesar de pensar en el inmenso amor que siempre tuvimos el uno por el otro, nunca roto por el paso del tiempo porque ambos supimos que nos amaríamos toda la vida, que habría resultado imposible vivir separados porque entonces nada hubiese valido la pena. Dime, Yolanda... ¿cómo puedo estar sin ti?

No puedo acostumbrarme a vivir sin recordarte cada día, atormentados y desorientados mis sentidos al saber que nunca volverás a estar conmigo, ni podré recibir de nuevo esa pequeña caricia tuya que siempre guardabas para mí cuando nos sumergíamos en nuestro pasado y me decías lo recompensada que te habías sentido en la vida, solo por no haber dejado nunca de estar a tu lado, queriéndote, respetándote, sencillamente amándote de verdad, de la única forma que un hombre puede amar a una mujer, que no es otra que demostrarle cada día que ella es lo más importante en su vida, y que por ella bajaría del cielo el universo entero si fuera posible, aunque un “te quiero” dicho con el corazón en la mano bastase para enamorarla cada instante vivido...



Sólo tenías 5 años cuando te cruzaste en mi camino. Yo tenía tres más que tu. Permanecíamos jugando el día entero en el borde del camino, allí donde entonces pasaban cabritillos y no habían mas que solares, y hoy está plagado de rascacielos y en lugar de ovejitas circulan innumerables vehículos de todo tipo.

Una mañana me acerqué a ti y te dije: ¿Quieres ser mi novia? Tú te ruborizaste, escapaste corriendo porque no querías oírme, porque aquellas palabras no terminaban de sonarte nada bien...

Imagen
Y al día siguiente te acercaste tímidamente, para decirme un sí, aquel sí que varias veces tuviste que darme en su día, porque nuestro amor crecía con nosotros, y en cada etapa de nuestras vidas cada sí era diferente, como aquél beso en la mejilla que me diste aquella mañana; como la primera vez en que te pedí que nos cogiéramos de la mano y que jamás volviste a soltar cada vez que estábamos juntos; como aquél romántico día en que te besé en la boca por vez primera cuando solo tenías 13 años; aquél día en que te pedí que te casaras conmigo, recién cumplidos tus 18 años, haciendo que lágrimas de felicidad resbalaran por tus mejillas, y aquél sí en el altar, mas bella y radiante que nunca, que selló para siempre nuestra unión, aunque los dos sabíamos que no hacía falta porque teníamos claro que nuestras vidas estaban unidas para siempre desde el día en que nos conocimos...


Vimos crecer a nuestros hijos, nuestros nietos... pero pocos días antes de nacer nuestro primer bisnieto te marchaste, Yolanda. Te fuiste para siempre de mi lado, porque Dios lo quiso así, y solamente por esa razón sigo viviendo, sufriendo en silencio tu ausencia a pesar de lo mucho que te echo de menos, porque amarte sin tenerte cada día a mi lado, y el terrible pensamiento de que no volveré a verte nunca más, me parte el corazón y el alma en miles de pedazos. Yolanda, vida mía...

Pero debo comprender, aprender a valorar todo lo bueno que vivimos juntos, las experiencias que compartimos, el bello recuerdo de nuestro amor, y sobre todo estar convencido de que tarde o temprano, cuando llegue el momento, volveremos a reencontrarnos, reviviremos nuestro amor y esa vez ya será, para siempre...

No quiero que mis hijos me vean llorar, aunque resulte imposible disimularlo, pero hoy... hoy hablé con un muchacho, un muchacho que tu conociste, Yolanda, y al que doy eternas gracias por darme la oportunidad de contarle nuestro amor vivido, de hacerle saber lo mucho que yo te amaba, como jamás nadie a nadie haya podido amar en el mundo, y me siento feliz de haberlo hecho, de haberme sentido escuchado, valorado, comprendido, y hacer valer una vez más, vida mía, el profundo e inmenso amor que siempre he sentido por ti...

Y por eso desde hoy no volveré a llorar más, a pesar de que no me pueda acostumbrar a estar sin ti, porque sé que no te gustaría verme llorar si pudieras ser capaz de hacerlo... y por eso, hoy también, te digo... Yolanda... espérame en el cielo...

© Francisco Arsis (2005)

Imagen