La onda sound es el impacto musical de moda, una combinación de cumbia y ritmos tropicales varios le han dado vida
Cómo
esta nueva movida se ha transformado en el nuevo opio del pueblo. Los inicios,
sus detractores y sus implicancias en la gente
Por Héctor Uribe Delgado
Hace varios años que en nuestras
ramadas se escuchan, incluso más que nuestras propias cuecas.
Los ritmos tropicales se han convertido en un fenómeno social y en un
importante factor de ventas, con productores oportunistas y grupos con escasa
calidad musical.
En 1995 existían sólo dos
radios que competían por el mercado de la música tropical, la radio Nina y la
Amistad eran, por esencia, emisoras dedicadas a ritmos como el merengue, la
cumbia, la bachata y otras hierbas venidas desde el Caribe, sin embargo, éstas
eran de poca atracción para los sellos y productores.
Sin embargo, ese año surge
en todo Chile la cadena Corazón, radioemisora que, aunque a muchos no les guste,
trajo una nueva tendencia a lo que representaba la música tropical.
Esta música se arraigó directamente en el sector bajo de la sociedad.
Un fenómeno, que como pocos,
no nació en la televisión. Pero
¿qué es el sound? ¿Por qué su fama? Se baila en todas partes, sin embargo, sus
principales seguidores son jóvenes de 15 a 20 años, que no han encontrado ni
en el hiphop, ni el punk, ni en el pop su verdadera onda. Y es que en esta sociedad
donde el facilismo y las letras sin sentido, pero con mucha “azúcar”, venden.
Letras simples y melodías
sin mucha calidad, pero muy contagiosas, son el condimento perfecto para esta
nueva movida. Aprovechada por los productores que toman un par de jóvenes con
el pelo hasta la cintura, un poco de pinta y conocimientos vagos de música.
Este fenómeno nace en 1993,
en Argentina, con el nombre de bailanta y son varios los grupos que trascienden
en ese país, no así en Chile. Sin embargo, y con el nacimiento de la radio Corazón,
esta onda se difunde y grupos como Red, Ráfaga y Comanches se hacen famosos
y traen lo que en ese momento se llamaría Tecno Cumbia.
Vestidos con sobretodos,
melenudos y con pasos fácilmente copiables era la apuesta escenográfica de estos
grupos, que acechaban con cruzar la cordillera, pero que nuestra cultura impedía,
al parecer por un miedo a parecer
picante.
Mientras en Chile, país de
eternos copiones, este fenómeno comenzaría a ganar terreno gracias a varios
grupos venidos desde el norte, como son Hechizo y American Sound, quienes también
se vieron influenciados por bandas peruanas que tocaban una cumbia más alegre
y con letras más livianas.
En esta mezcla de influencias,
los grupos cada vez captaban más admiradores. Sin embargo, el hecho que despuntó
la movida fue la llegada al país de Adrián y los Dados Negros, este grupo con
vocalista argentino y músicos chilenos se convirtió rápidamente en hit en las
radios tropicales y en puntal de
las fiestas de los estratos bajos y medios de la sociedad chilena. Su aparición
en vivo en discoteches dejó en claro que se trataba de una banda con alegría
y relativa calidad musical.
El fenómeno sound había comenzado.
En Iquique un grupo de siete jóvenes reemplaza los timbales tradicionales por
baterías eléctricas y se convierten en Amerikan Sound. Este grupo, en cinco
años ha editado siete discos, han vendido más de 500 mil copias
y han recorrido Chile hasta el cansancio.
Pero ¿Por qué gusta tanto
el sound?
Marcela, de Maipú, se considera
una chica sound, participante en el concurso de Extra Jóvenes por el cetro de
miss sound, ella dice que le gusta la música alegre. “el sound a todos les
gusta, es la música que se está escuchando, tiene más ritmo y es más alegre”.
Y aunque no niega su gusto
por el tecno, el merengue y todo lo que sea movido, ella se declara ferviente
admiradora del sound, y en especial de La Gran Magia Tropical, grupo que en
estos momentos encabeza las preferencias con su canción “Estoy enamorado de
ti”.
Para
“El Chapulín”, fundador de Amerikan Sound, “nosotros inventamos este estilo, y muchos de ellos nos imitan”
Los
teclados reemplazaron las trompetas y las voces chillonas cambiaron los entonados
y afinados sonsonetes de los cumbiancheros de las antiguas Sonoras.
Por esto mismo, este fenómeno tiene una gran cantidad de detractores,
ello porque han venido a reemplazar a estas grandes orquestas que ayudaban a
degustar de una buena fiesta de año nuevo, cumpleaños o bautizos.
Algunos dicen que esto es una degeneración de lo que es la música tropical
y que con la tecnología hacen maravillas musicales.
Gloriosos
fueron los años de la Sonora Palacios, Pachuco y la Cubanacán, América
Junior y Giolito y su Combo... pero esos años pasaron y por más que sean escuchadas
en los bailables de los sábados por la noche, el sound suena más fuerte.
Lo
cierto es que a Giolito lo avala su experiencia de más de 40 años haciendo música
y en algo tiene razón. Los grupos sound desaparecen tan rápido como aparecen,
varios son los integrantes que han pasado en menos de cinco años por tres grupos
distintos. Los mismos Amerikan Sound se han reestructurado tres veces, dando
inicio a D’ Latin Sound, La Nueva Sensación Tropical, entre otros.
Este
movimiento no estuvo exento de problemas monetarios. Varios son los productores
que descubren a grupos tropicales y les hacen un contrato por unos ocho discos,
en el cual las bandas deben renunciar a beneficios por autoria, como intérprete
y sin recibir ningún porcentaje por las ventas. Actualmente, el movimiento sound
es una gran empresa, donde los músicos han captado el mensaje y se han convertido
en profesionales del espectáculo, no así de la música.
Claro está que esta música se ha arraigado en las mentes y sobre todo en los cuerpos de la clase media, pero este hecho se debe a varios factores, como son la simpleza de sus letras, ritmos contagiosos y a que varios de los grupos están conformados por jóvenes de clase baja, que han preferido hacer música a permanecer en sus poblaciones parados en una esquina.
Vienen de Puente Alto, Maipú, Valparaíso, Copiapó y suenan en todas partes. Sus seguidores lloran, gritan, como si fuera Luis Miguel el que actúa. Los aman y compran sus discos. Un fenómeno que por su poco contenido lo más probable es que desaparezca, y que la cumbia, la verdadera cumbia, la de Luisín Landáez, la de Pachuco y la de Giolito, vuelva a escucharse hasta en las fondas.