FALANGE BORICUA DE PUERTO RICO

 

Borinquen y los taínos

 

En su segundo viaje al Nuevo Mundo, emprendido el 25 de septiembre de 1493, la última isla descubierta antes de volver a La Española, fue la actual isla de Puerto Rico, que el Almirante bautizó con el nombre de San Juan Bautista y que los aborígenes conocían por Borinquen.

 

El desembarco ocurrió la tarde del martes 19 de noviembre de 1493. La extraordinaria fertilidad de la isla llamó la atención de los descubridores al verla cubierta de árboles frondosos y verdes; sin embargo no se quedaron allí y después de aprivisionarse de agua fresca, los españoles abandonaron el lugar continuando su viaje hasta Santo Domingo. No sería hasta quince años después que vendrían a poblar la isla.

 

Los indios taínos poblaban la isla y eran de estatura mediana, la piel de color rojo bronceado, la cara grande y ancha con ojso oscuros, la nariz corta y recta, el cabello negro, abundante y lacio. Casi todos andaban desnudos, pero las mujeres casadas llevaban una falda de algodón o nagua.

 

En cada aldea, los indios se dividían en tres órdenes o castas. Los nitaínos o nobles que formaban la clase militar privilegiada, los bohitihus, sacerdorte, médicos o brujos que predecían el porvenir y curaban las enfermedades, y los naborias, o gente del pueblo sometida a la voluntad de los caciques.

 

Vivían las tribus en aldeas formadas por grandes cabañas de paja o madera, llamadas bohíos. El mobiliario principal lo componían la hamaca y el duho o asiento tallado de piedra o madera que servían de asiento a los señores principales y a los caciques. La principal diversión era el juego de pelota y en sus danzas y ceremonias se hacían acompañar de un tambor de madera y de la maraca y del güiro, instrumentos de uso todavía entre los campesinos de Puerto Rico.

 

Los alimentos de los indios eran sencillos. Cultivaban sus plantas y frutos en pequeñas labranzas llamadas conucos. Comían el casabe, pan hecho de yuca y la batata asada y el maiz crudo o tostado. También comían pequeños animales y pescados y aves que adobaban con el ají picante y la sal. Su bebida habitual era el agua y después de las comidas fumaban tabaco.

 

Los indios tenían dioses del fuego, del huracán, del agua, y de las montañas y fabricaban ídolos o cemís de piedra adornados con caras humanas que protegían la vida y las labranzas de los indios. El espíritu bueno era Yukiyú que tenía su asiento en las altas montañas, y el espíritu maligno era Huracán, que provocaba las tormentas.

 

Los indios enterreban reverentemente a sus muertos acompañándolos con comidas y otros objetos, pues tenían una idea de otra existencia después de la muerte. Con el cacique difunto se enterraban vivas a sus mujeres.

 

Los indios no sabían escribir su lengua pero hay muchas palabras que hoy se hallan incorporadas a la lengua española, además de muchos nombres geográficos de Puerto Rico que son de origen taíno. Entre los pueblos con este origen se hallan Vieques, Yabucoa, Arecibo, Canóvanas, Humacao, Caguas, Jayuya, Yauco, Orocovis, etc.

Palabras del idioma español que derivan de la lengua de los taínos son tabaco, maíz, ceiba, mamey, yautía, manatí, hamaca, maraca, bohío, etc.

 

 

 

 

 

       

       

       

 

 

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