La Fuentona de Ruente(Cantabria)
 
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La Fuentona de Ruente(Cantabria)
Liébana 2008

   
       
 
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RESUMEN:
Se resumen y actualizan las intermitencias en la surgencia del sistema jurásico de La
Fuentona, fenómeno descrito como de "remota antigüedad" y que a lo largo del Siglo XX ha
permitido documentar una docena de paradas, que tienen lugar tanto en períodos de estiaje
como de avenidas. Se ha estimado que hayan podido llegar a 20 a lo largo de la centuria,
incluyendo algunas no detectadas, ocurridas a lo largo de la noche. Este fenómeno geológico,
catalogado de Interés Geológico Nacional por el IGME, ha merecido la candidatura a ser
titular de las Fuentes Tamáricas descritas por Plinio en el Siglo I D.C., e inspirado abundantes
leyendas populares, narraciones literarias, invitaciones al turismo y evocaciones poéticas desde
tiempos antiguos hasta nuestros días, manteniendo su interés etno-geológico. Con las aguas de
esta cueva se movieron viejos batanes y molinos harineros, piscifactorías de trucha y una de las primeras centrales hidroeléctricas de Cantabria; hoy día sigue siendo útil, surtiendo de agua potable a varias poblaciones de la cuenca del Saja.
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INTRODUCCION
En el año 1991, ocasión en que la Fuentona dejó de manar, se omitió publicar la referencia
por la escasa aportación que suponía al recuento de las intermitencias registradas. La última
parada de esta abundante fuente -más podríase llamar río si juzgásemos su caudal y olvidáramos
los pocos cientos de metros que recorre hasta abocar al Saja- que ha tenido lugar el mes de marzo
de 1996 me ha sugerido retomar ya de nuevo este fenómeno hidrogeológico y etnográfico
excepcional para actualizar la estadística de paradas documentadas hasta el momento actual, y
como resumen de lo publicado con anterioridad.
El interesante fenómeno, que ha dado fama y misterio a esta cavidad y al pueblo en que se
asienta, consiste en que el manantial que en ella nace, con flujo regular que puede oscilar entre
varios metros cúbicos por segundo en avenida y varios cientos en estiajes medios,
repentinamente deja de manar por un tiempo que oscila entre algunos minutos y varias horas, y
al cabo vuelven a surgir sus aguas con el mismo caudal anterior. Desde hace siglo y medio la
Fuentona de Ruente ha sido puesta en relación con la Fuentes Tamáricas de las que Plinio
describió la intermitencia y la mala suerte que producía el llegar a verlas y encontrarlas sin agua.
La relación de los abundantes topónimos españoles que contienen la expresión "Tamar..." con corrientes de agua, algunas de ellas procedentes de fuentes intermitentes, nos hace pensar en la
posibilidad de que los estudios sobre la cita del geógrafo romano no se deban dar por cerrados.
Fuente inspiradora de argumentos literarios, son destacables por la belleza o construcción los escritos de Manuel Llano -a la altura de toda su obra- y de Juan Sierra Pando.
Su interés espeleológico se despertó a raíz de la larga parada que tuvo 1990, abordándose su estudio desde la Sección de Espeleología Sautuola de Santander y los equipos de estudiosos del entorno del Museo de Prehistoria y Arqueología de Santander.
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RELACION DE ULTIMAS PARADAS:
Con ocasión de haber ocurrido un nuevo capítulo en las intermitencias, a finales del invierno
del recién concluido año 1996, pareció oportuno añadir a la escasa casuística existente las nuevas
ocasiones en que el manantial de Ruente se quedó sin agua. Hace esta última el número doce de
las documentadas o relatadas oralmente, por los vecinos, en lo que va de siglo, a cuatro años de
su final; es probable que el número sea, sin embargo superior, pues desde 1970 hemos registrado
siete paradas, aunque sin perioricidad regular, que ofrecen una media aproximada de una parada
cada siete años; se ha comprobado, tanto por los seguimientos personales como por los artículos
de prensa, que algunas ocasiones pasan desapercibidas y que en otros casos los vecinos olvidan
las fechas concretas, salvo cuando tienen varias horas de duración o se genera mayor animación
en la pesca de truchas que quedan en seco sobre las piedras del cauce.
El registrar y publicar en detalle todas las paradas se dirige a un objetivo sencillo ya abordado
con anterioridad, pero que necesita más datos para su resolución: Correlacionar las paradas con
las incidencias meteorológicas, tales como pluviometría y puesta en carga de los acuíferos, nieve
y desnieve, régimen de vientos, etc. Si el fenómeno de la intermitencia sigue manteniéndose y
está en relación con alguno de estos factores mencionados, se podrán dilucidar en el futuro las
incógnitas que hoy se nos plantean en torno al curioso mecanismo de intermitencia de
periodicidad y duración caprichosas, así como la cuenca de captación y otras cuestiones al estilo.
Siguen los datos de las tres últimas secas, incluyendo algunos comentarios periodísticos que
resultan muy ilustrativos. Se da también la relación del resto de paradas que hemos podido
documentar hasta la actualidad.
Domingo 17 de Marzo de 1996: El comentarista de prensa informa que se paró entre las cinco y
las seis de la tarde, saliendo de bares y casas los vecinos del lugar para asistir al espectáculo y
hacer acopio de truchas que se quedaban en seco sobre las piedras. A las seis de la tarde el agua
brotó de nuevo, recuperando el gran caudal que llevaba anteriormente, muy crecida, lo mismo
que el Saja. Catalogada como Punto de Interés Geológico (L.C., 1996).
28 de Octubre de 1995: La Fuentona estuvo parada entre las once y cuarto y las 12 de la
mañana (L.C., 1996).
VIERNES, 20 de Septiembre de 1991. La prensa local recogió la noticia, que por lo escueta y
los datos que aporta, reproducimos a continuación.
"El flujo de La Fuentona de Ruente quedó bruscamente interrumpido en la tarde de ayer
por espacio de dos horas, tras lo cual se reanudó normalmente. Este hecho geológico, que
pudiera deberse a la existencia de un sistema sifónico en la cueva donde nace el manantial, no
se registraba desde enero de 1970. De haberse prolongado más de cinco horas este extraño
fenómeno, por el que queda seco el cauce de la Fuentona, los municipios de Cabezón de la Sal y
Ruente hubieran quedado sin suministro de agua potable, dado que sus redes de captación están
conectadas a este manantial.
A las 15.30 horas de ayer, los vecinos de Ruente pudieron comprobar una imagen de la
Fuentona que no se producía desde hace 21 años. El repentino corte del flujo de agua, levantó
una inusitada espectación entre los habitantes de esta localidad. Hasta que a las 17.30 horas no
volvió a salir el agua de la Cueva de la Fuentona, aparecieron en el cauce completamente seco
del manantial unas 30 truchas muertas por asfixia.
Algunos vecinos penetraron en la cavidad de la Fuentona para intentar averiguar las
causas de esta repentina sequedad. La propietaria del restaurante La Nogalea señaló que "es un
fenómeno cíclico que ningún geólogo sabe a ciencia cierta por qué se produce". Minutos antes
de brotar de nuevo el flujo de agua, una de las personas que se adentraron en la cueva dijo a los
vecinos: "Suena como si quisiera volver a salir otra vez".
Catalogada como punto de Interés Geológico en el Instituto Nacional del IGME, la
Fuentona de Ruente es una surgencia natural por la que desagua un karst subterráneo
desarrollado en rocas carbonatadas de edad jurásica." (DE LA PEÑA, 1991).
PARADAS PREVIAS
Martes, 26 de Septiembre de 1978. Hacia la 01 H de la madrugada el ruido de la toma de aguas
alertó a los vecinos de una parada que duró unos 20 minutos (Información oral).
Miércoles, 28 de Abril de 1971. Por casualidad, un vecino detecta la parada a las 02 AM. Se
mantiene parada más de tres horas (SIERRA, 1971)
Martes, 28 de Abril de 1970. Parada de treinta minutos (LEON GARCIA y GONZALEZ
CALDERON, 1973), (GONZALEZ BEDOYA, 1971).
Martes, 20 de Enero de 1970. Se para a las 8,30 AM durante cinco horas, con gran caudal, estimado en 2000 l/s (LEON GARCIA y GONZALEZ CALDERON, 1973), (ALERTA, 1970).
1950. Se recuerda que este año se quedó seco el sector difuso del manantial (Noticia oral).
1936. Primera de las paradas recordadas entre los vecinos actuales de Ruente (Noticia oral).
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MENCIONES HISTORICAS Y ESTUDIOS SOBRE LA FUENTONA
1845-50. El diccionario de Madoz recoge, en el epígrafe Ruente, que en este pueblo "... corren
las aguas de un arroyo que se forma de las de una fuente que nace en la población con tal
abundancia que sin dificultad supera a las que dan origen al caudaloso Ebro; esta fuente tiene
la particularidad de secarse por períodos de 1/2. 1 ó 2 horas, volviendo luego a brotar con la
misma fuerza de ordinario." (MADOZ, 1845-50).
1864. Amalio Maestre recoge la cita de la Fuentona, a la que describe como "...una fuente de
esquisita calidad y sumamente abundante que tiene además la particularidad de ser
intermitente; fenómeno que se tiene observado desde una antigüedad muy remota." (MAESTRE,
1864).
1867. Manuel Assas, conocedor de varias fuentes intermitentes, algunas de ellas próximas a
yacimientos romanos, se inclina por la Fuentona de Ruente a la hora de atribuirles las Fontes
Tamarici descritas por Plinio (ASSAS, 1867).
1962. Se publican las excavaciones realizadas en Velilla de Guardo (Palencia) en las que los
autores atribuyen a la fuente de La Reana las Fuentes Tamáricas que desde antiguo algunos
eruditos habían atribuido a La Fuentona de Ruente (GARCIA BELLIDO y FERNANDEZ DE
AVILES, 1962). No obstante, la lectura de este trabajo indica que parten del apriorismo de
suponer que el nombre de Tamáricas lo adquiría la fuente de La Reana por encontrarse dentro del
territorio de los tamáricos, no contemplando la posibilidad, entre otras, por ejemplo, de que el
término "tamarici" sea un topónimo genérico que corresponda precisamente a un carácter
intermitente de las fuentes. De hecho hay documentadas otras fuentes intermitentes en territorio
español; la de Tamarit coincide que además de ser intermitente la acompaña un nombre de raíz
coincidente con Tamáricas -topónimo muy sugestivo, pues no es probable la mera casualidad-;
hay otras en Frías, la citada de La Reana y la Fuentona de Ruente. A la luz de los estudios
realizados por los arqueólogos no es aceptable la atribución incondicional de la Reana a las
Fuentes Tamáricas, ni por su descripción ni por los indicios arqueológicos; se ha utilizado un
silogismo demasiado simplificado y sin ninguna discusión crítica, a pesar de la autoridad de los
excavadores .
1968. Al parecer, hacia este año realizó tinciones la empresa Sniace en el río Saja y pudieron ser
detectadas sus trazas en la Fuentona. El autor de la información establece una relación entre la
aparición de los trazadores y que el grueso del caudal proceda del Saja, hecho que no concuerda
con las observaciones y mediciones realizadas en otros casos ni con las respuestas directas dadas
por los técnicos de Sniace (RUIZ TAMES, 1985).
1969. Estudio geológico de la hoja 1:50.000 Nº 57, (Cabezón de la Sal) del IGME, que
corresponde al Valle de Cabuérniga (SANCHEZ ALONSO et alii, 1969).
1972. La Sección de Espeleología Sautuola realiza investigaciones y bucea el sifón de la Fuentona: 60 m horizontales. Se publican unas notas geológicas sobre el origen de La Fuentona
(LEON GARCIA y GOMEZ CALDERON, 1973).
1977. El Kendall Caving Club bucea de nuevo la cavidad, aproximadamente dentro de los
límites explorados anteriormente por la SESS (KENDALL CAVING CLUB, 1978).
1978-1981. Revisión de campo e investigaciones del autor. Se testean las características
(temperaturas, oscilaciones de caudal, régimen de turbidez) del Río Saja y de la Fuentona,
llegando a la conclusión de que las aguas de ambos caudales no concuerdan en la mayor parte de
las situaciones; ello contradice abiertamente el tradicional origen atribuido simplemente a las
aguas de la Fuentona en un sumidero del Saja; sin negar que éste alimente parcialmente el nivel
freático del valle, debe haber otros orígenes adicionales importantes (FERNANDEZ ACEBO,
1986). Las indagaciones realizadas cerca de Sniace, que había realizado aforos y estudios, no nos
aportaron ningún dato sobre la Fuentona, sigilo incomprensible si no fuera porque obtenían agua
para la factoría y había demanda de agua potable en la comarca. Tampoco a los análisis químicos
y bacteriológicos, que consultamos en Diputación, daban abundantes nitritos y coliformes y
declaraban no potable al agua de La Fuentona, se les atribuyó excesiva credibilidad al no conocer
los pormenores de la toma de muestras y sabiendo de otros casos en que manantiales con fuerte
contaminación biológica habían sido declarados potables por la conveniencia “política” de
realizar las obras de captación en determinado lugar y no en otro.
1984: Debido al ruinoso estado de las instalaciones del nacimiento del manantial, tras realizarse
los estudios de 1978-1981 se emite informe al Ayuntamiento de Ruente sugiriendo la
recuperación estética del entorno, que sería abordado en años posteriores (FERNANDEZ
ACEBO, 1984).
1985. En Octubre, se lleva a cabo desde la SESS y un equipo de colaboradores santanderinos un
nuevo buceo de La Fuentona, avanzando verticalmente un reconocimiento que se concluye por
las cuchillas de las paredes y la angostura de la galería tras unos sesenta metros horizontales y
una decena escasa en profundidad (S.E.S.S., 1985).
En el mes de diciembre varias notas en la prensa se refieren a que los estudios realizados
(unas pruebas colorimétricas realizadas semanas antes y otras de 1968) apuntan a que el agua de
la Fuentona procedería del Saja (RUIZ TAMES, 1985), (CAMPUZANO, 1985).
No obstante, es necesario aclarar que, por un lado, los técnicos de Sniace no afirmaron tal
extremo en su momento cuando el autor indagaba esos extremos y que, por otro, como se ha
dicho, la diferencia de temperaturas entre la Fuentona y el Saja no concuerda con la que la
inercia de la trayectoria subterránea habría de condicionar.
1986. En el mes de Diciembre, con más recursos técnicos, el equipo coordinado desde la SESS
aborda un nuevo intento y los mismos buceadores realizan una inmersión desde el final del tramo
aéreo ya conocido. Tampoco se avanzó en profundidad más allá de cotas anteriores. Sin plano realizado de la cavidad y sin que los buceadores desarrollaran una descripción minuciosa de lo explorado o algún reportaje fotográfico, puede decirse que tras cuatro inmersiones el estado del
conocimiento morfológico de la cavidad se mantiene en la misma situación que en la primera,realizada en 1971 (FERNANDEZ ACEBO, 1986).
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BIBLIOGRAFIA

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Fuentes: Virgilio Fernandez Acebo
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Fotografia: Jose Luis Alonso Sanchez
(A.D.P.T.M 2007).