Las proporciones de las acuñaciones de las cecas castellanas entre 1269 y 1350.

Antonio Roma Valdés. La revista numismática en la red. Septiembre, 2001.


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1 Introducción.

El objetivo del presente trabajo es mostrar de una manera sintética la importancia de cada una de las cecas castellanas durante el período indicado en el título. A tal efecto se ha elaborado un cuadro en el que sistematiza la específica proporción de moneda procedente de cada una de las cecas en los tesorillos conocidos de moneda de este período. La principal fuente será mi trabajo Moneda y sistemas monetarios en Castilla y en León durante la Edad Media (1087-1366), Barcelona-Madrid, 2000 en la que se exponen los datos proporcionados por los tesorillos que figuran en las páginas 198, 213, 229, 250 y 251.

Las razones que permiten un estudio de esta clase son dos: a) en primer término, la existencia de un considerable número de conjuntos monetarios enterrados con moneda fabricada en este período histórico; b) en segundo lugar, la seguridad en la atribución de las marcas conocidas a las cecas sitas en algunas ciudades del reino castellano a partir de 1269, conservando algunas de ellas las mismas marcas siglos más tarde, como sucede con las señales de las cecas coruñesa, burgalesa, sevillana, toledana y conquense o recuperándola con el tiempo como sucede con la abulense.

2 Criterios.

En la elaboración del cuadro se han considerado los siguientes criterios:

  1. No se ha considerado a los efectos estadísticos el número de piezas que no se encontraban clasificadas en el trabajo en el que se describía el tesorillo particular. A sensu contrario, merece destacarse que muchos de los tesorillos de este período descritos en la doctrina fueron descubiertos en las proximidades de Burgos, dato que puede distorsionar los resultados del conjunto.
  2. Los datos relativos a la emisión realizada entre 1269 y 1277 (los dineros prietos de Alfonso X) proceden de dos tesorillos:
  • Uno descrito con el número IV-3 de mi trabajo "Noticias y conclusiones en atención a algunos tesorillos de moneda castellano-leonesa medieval", Nvmisma 242, 1999, páginas 116 y 117. Según quien me facilitó la información el conjunto estaría formado en lo que a los dineros prietos se refiere por 6 dineros de Toledo, 15 de La Coruña, 1 de Cuenca (C), además de aproximadamente 75 de León, 125 de Murcia, 125 de Sevilla y 175 de Burgos, en unión de 4 medios dineros de Burgos y 1 de León. Se señalan en el cuadro con letra cursiva los datos aproximados.
  • El segundo perteneció a una antigua colección zaragozana y llegó a exponerse en la Exposición Universal de Barcelona de 1929. Se vendió por la casa barcelonesa Áureo en tres subastas (octubre –lotes 440 a 453- y diciembre –lote 1425- de 2000, y marzo de 2001). Contendría un total de 350 dineros, 28 de los cuales no resularían identificables correspondiendo los restantes a las cecas de Burgos (87), León (13, uno de los cuales tendría un punto delante del león), Sevilla (112), Toledo (11), Burgos (83), Cuenca (15) y La Coruña (20), además de un ejemplar con la ceca V, acaso correspondiente a Valladolid.

Ninguno de ambos tesorillos parece coincidir con un conjunto aparecido en Gallur (Zaragoza) y que según las fuentes conocidas se integraría con miles de monedas de esta especie.

  1. Dentro de la emisión de dineros blancos (1277-1286 –ó 1295-)se han incluido los ejemplares con T tumbada dentro de los leoneses y los que cuentan con marca consistente en una flor dentro de los coruñeses. Concretando esta última atribución, cabe deducir que los analistas de los tesorillos describen como una flor lo que resulta en apariencia una venera palmeada. Por otro lado, se ha señalado como el final de la vigencia de esta serie el año 1286, fecha de inicio de la emisión de los cornados, a pesar de la presencia de datos que permiten suponer el final de la serie en el año 1295. Por último, no se ha considerado la proporción de pujesas (moneda fraccionaria de los dineros blancos realizada al mismo tiempo que aquellos o al menos entre 1281 y 1286) en estos conjuntos por no resultar descrita su proporción en ninguno de los conjuntos publicados.
  2. Por lo que se refiere a los cornados de Sancho IV (1286-1295), se ha comprendido como sevillanos a los dineros que presentaban lo que parecía una flor, en realidad un roel estrellado, dada su semejanza con los restantes dineros hispalenses. En otro orden de ideas, no se han añadido a los cornados los datos relativos a las meajas coronadas, por otra parte poco significativos.
  3. Dentro de los dineros blancos de Fernando IV (1295-1330) procedentes de la ceca burgalesa se han computado los que mostraban la marca consistente en una suerte de sable. La marca consistente en tres puntos horizontales se ha considerado indudablemente leonesa y la marca C se ha referido inicialmente a Cartagena, sin que pueda descartarse su asignación a una ceca acaso sita en la ciudad de Córdoba.
  4. La muestra se cierra con los datos relativos a los dineros (1330-1334) y cornados (1334-1350) de Alfonso XI. Dentro de estos últimos los que presentan la marca consistente en una estrella se han considerado como monedas sin marca de ceca.

3 Cuadro de resultados.

Sobre las bases anteriores se ha elaborado el siguiente cuadro:

Ceca \ período

1270-1277

1277-1286

1286-1295

1295-1330

1330-1334

1334-1350

Ávila

0

6,93

0

0

0

0

Murcia

24,67

1,15

17,09

0

0

4,78

Burgos

30,05

33,52

37,01

24,04

32,8

34,35

Toledo

1,97

13,29

4,14

26,54

21,6

27,17

La Coruña

4’07

7,51

4,14

3

5,2

7,69

Cuenca

1’86

9,82

4,09

11,18

0

5,12

León

10’36

22,54

5,44

19,08

26,8

9,57

Sevilla

27’59

5,2

13,21

13,85

13,6

10,42

¿Valladolid?

0,11

0

0

0

0

0

Lorca

0

0

0

0,11

0

0

Cartagena

0

0

0

1,22

0

0

Sin marca

0

0

16,06

0,11

0

0,85

4 Unas breves consideraciones.

Sobre sus resultados podemos destacar la escasa presencia de moneda sin marca de ceca, de modo que es posible referir sus resultados a todas, o más bien a alguna de las cecas. De esta manera, futuros estudios tipológicos deben confirmar o descartar que los cornados de Sancho IV sin marca de ceca pertenezcan a las cecas de Toledo, Cuenca o León, cecas cuyas cifras precedentes y posteriores se han visto más alteradas en esta emisión. Dentro de este grupo de cornados sin marca de ceca es posible afirmar que aquellos que muestran un punto en la base del castillo corresponden a la ceca leonesa. En realidad, las descripciones de los tesorillos no concretan este extremo y sobre esta base resulta complicado cuantificar de un modo definitivo el número real de monedas sin marca de ceca.

En otro orden de ideas, debe destacarse la importancia de la ceca burgalesa: con leves variaciones las emisiones de vellón de esta ceca representan la tercera parte del total del numerario emitido durante esta época, casi sin oscilaciones. Por el contrario, en las restantes cecas puede apreciarse una desigual importancia a través del tiempo comprendido dentro de la presente muestra. Ejemplos de importantes irregularidades los encontramos en las cecas Murcia o Sevilla, manteniéndose las demás casas de moneda dentro de unas proporciones más estables.

Bibliografía.

- A. Roma Valdés, Moneda y sistemas monetarios en Castilla y en León durante la Edad Media (1087-1366), Barcelona-Madrid, 2000.

- A. Roma Valdés, "Noticias y conclusiones en atención a algunos tesorillos de moneda castellano-leonesa medieval", Nvmisma 242, 1999.

- M. Rueda Sabater, I. Sáez Saiz, "Hallazgos medievales de moneda castellana y leonesa", Nvmisma 230, 1992.

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