Imprimir este documento


NOTAS EN ESTA SECCION:
En recuerdo de Raúl Sendic | Entrevista a Raúl Sendic, 1987 | Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, Julio Marenales
Una vida dedicada a la lucha por la liberación del pueblo, Mario Roberto Santucho | A 16 años de la muerte de Raúl Sendic, Víctor Carrato
Tupamaros, estrategia y acción (Revista Siete Días, 1969) | Entrevista al "Negro Alejandro", Comandante de Tupamaros (2005)
Por Raúl Sendic, Carlos Revello | Sendic, Carlos Fazio | La larga marcha de los Tupamaros, Alberto Lapolla

Críticas a la autocrítica de Firmenich (1995) | Tupamaros, la lucha continúa | Carta de Jorge Zabalza a E.Fernández Huidobro

NOTAS RELACIONADAS
Carta abierta a Eleuterio Fernández Huidobro, por Daniel De Santis (pdf) | Julio Carreras (h): La política armada

ENLACE RELACIONADO
M.L.N.Tupamaros
LECTURAS RECOMENDADAS
Jorge Zabalza: Uruguay y los Tupamaros, ayer y hoy (pdf) | Entrevista a Jorge Zabalza sobre Un cero a la izquierda

En recuerdo de Raúl Sendic (1926-1989)

Retrato de un guerrillero
La República en la Red, edición 28/04/99

Raúl Sendic falleció el 28 de abril de 1989 en la clínica Edouard Rist de París a causa de una crisis cardíaca provocada por una dolencia neurológica denominada motoneurona.
El líder tupamaro había nacido un 16 de marzo, 64 años antes, en el paraje Chamangá (Flores). Era el quinto de seis hijos y hasta los diez años no conoció ningún pueblo. Estudió en escuelas rurales hasta la secundaria, que cursó en Trinidad aunque seguía viviendo en el campo. Allí fundó la Asociación de Estudiantes Trinitarios y escribió en un periódico estudiantil denominado "Rebeldía" junto a su hermano Alberto y Carlos María Gutiérrez.

A los 18 años comenzó a estudiar en la Facultad de Derecho, llegando a recibirse de procurador en 1951. En esa época militaba en la juventud del Partido Socialista (PS) y en el Centro de Estudiantes de Derecho, integrando durante cuatro años el ejecutivo de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas. A fines de la década del 50 abandonó su cargo en el Comité Ejecutivo del PS y se radicó en Paysandú, donde trabajó asesorando gremios. En 1956 participó en la marcha hacia Montevideo organizada por los trabajadores arroceros de La Charqueada y en 1958 en la movilización de los remolacheros sanduceros. La primera vez que lo encarcelan fue en San Javier por ocupar las plantaciones junto a un grupo de trabajadores rurales.

En 1959 funda la Unión de Regadores y Destajistas de El Espinillar (URDE), que agrupa a cañeros de Salto y dos años después funda en Bella Unión la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA). Cuando el gobierno declara las Medidas Prontas de Seguridad, Sendic y sus compañeros son encarcelados en Paysandú.

En 1962 crea en La Teja el MLN y en 1963 invade el Tiro Suizo de Colonia para llevarse algunos fusiles. En ese momento ingresa en la clandestinidad y continúa militando dentro del país hasta octubre de 1970, cuando es apresado en la calle Almería, en Malvín, junto a toda la cúpula del MLN. Nueve meses después se fugó con otros 110 prisioneros del penal de Punta Carretas hasta que en setiembre de 1972 cae en una casa de la Ciudad Vieja. Desde entonces permaneció 14 años en calidad de rehén, aislado en distintos cuarteles de las Fuerzas Armadas hasta 1984, cuando es trasladado al Penal de Libertad, desde donde lo liberaron en marzo de 1985.

Cuatro años después, los especialistas que lo trataron en Francia no descartaron que el orígen de la enfermedad que lo llevó a la muerte radicara en los 14 años de torturas y cautiverio en las cárceles de la dictadura.


Entrevista a Raúl Sendic (1987)

Un uruguayo que marcó el fin del Siglo XX    

"Vivía solo en Montevideo, después vino mi hermano. y se murió porque, justamente, éramos canarios y no sabíamos bien qué hacer. A él le vino una apendicitis nada más... y no supimos dónde llevarlo"

Revista Guambia, entrevista de setiembre de 1987 realizada por Antonio Dabezies, Nelson Caula, Alberto Silva, Pilar Domingo y Pedro Silva - caricatura de Daniel Jardim

-¿Cuándo naciste?
-El 16 de marzo de 1925.
-¿Dónde?
-En Chamangá, una zona al sur del departamento de Flores.
-Hay varios Sendic por ahí, ¿no? ¿Es una familia de la zona?
-Sí, nosotros nacimos en Flores. Pero después mis hermanos fueron a Artigas, y en general se dispersó un poco la familia, al punto de que ahora mismo creo que no quedan más Sendic en Flores.


"Raúl Sendic-Tupamaro", documental dirigido por Alejandro Figueroa, narra la vida y obra de Sendic. (Duración: 1 hora, 37 minutos)
 

-¿Y tu niñez la pasaste en Flores? ¿A qué edad fueron a Artigas?
-No, no. Yo viví hasta los 10 años en esa zona, ni siquiera conocía un pueblo. Después me mudé cerca de Trinidad y ahí fui a la escuela y al liceo, que me quedaba a una legua más o menos de allá donde vivía. Hasta los 18 años viví en el campo.
-¿Qué hacía tu familia?
-Bueno, mi padre arrendaba un campo ahí en Chamangá, y después entró de mayordomo en un campo, que era el trabajo anterior de él. Después siguió de mayordomo y nosotros arrendamos unas vacas en la chacra ésa, y vendíamos la leche.
-¿Qué de las tareas del campo le gustaba de chico?
-Y... todas las tareas propias de una persona que vive en el campo. andar a caballo. No puedo decir que me gustara ordeñar, pero lo hice durante ocho años. Eso implica levantarse a las cuatro de la mañana, porque después tenía que ir a la escuela.
-¿Tuviste caballo propio?
-Sí, desde luego.
-¿Cómo se llamaba?
-Ah, no me acuerdo (se ríe). Iba al pueblo en él, y fui a la escuela en él, y después iba en bicicleta: ¡me modernicé! (risas)
-¿Cuando ibas a caballo, nunca se te desató a la salida del colegio?
-Sí, sí, ¡y me dio alguna patada también!!
-¿Iba solo en el caballo, o iban varios juntos?
-No, no. Como en toda escuela rural: la de Chamangá era una escuela rural e íbamos en sulky y a caballo. Y después, en esa zona de chacras que les contaba, íbamos siempre en grupo todos los muchachos que vivíamos en esa zona. La escuela estaba bastante lejos. Yo fui a una escuela agrícola también, en Porongos, donde te enseñaban a hacer quinta, a plantar.
-¿Empezaste la escuela a los seis años?
-Sí, pero la escuela rural tenía hasta tercer año. Al pasar al pueblo perdí años ahí porque las escuelas urbanas estaban concebidas de otra forma: había hasta sexto año.

Trinidad o "Porongos" y su "democracia"


-Por lo que decís conociste a Trinidad como «Porongos».
-Bueno, siempre se llamó a Trinidad-Porongos. Pero nosotros le llamábamos Trinidad. Era una época de muchas convulsiones estudiantiles, porque era la época de la guerra. Había grandes manifestaciones contra el fascismo. Uruguay no estaba definido todavía a favor de los Aliados.
-¿Ahí empezaste a preocuparte por la política, o eso ya venía de tu casa?
-Sí, verdaderamente. En el liceo fundamos una asociación de estudiantes que se llamaba «Asociación de Estudiantes Trinitarios», y sacamos un periódico que se llamaba «Rebeldía» e hicimos una campaña bastante fuerte ahí; hicimos huelgas, hicimos movilizaciones, hicimos manifestaciones, e hicimos lo que se llamaba una «democracia», algo como una asonada popular en que se rompieron vidrieras y esas cosas.
-¡En Trinidad!!!
-(En medio de risas) ¡Sí, en Trinidad!
-Habrá sido un escándalo: todo el pueblo con los pelos de punta... Primera vez en la historia.¿no?
-Sí, por primera vez... y última, creo. Y fueron creciendo las manifestaciones estudiantiles, entonces en determinado momento fue como la chispa que encendió a la bomba, porque una noche se unió la gente de los barrios, y saqueó todos los comercios. Yo a esa hora siempre me iba para la chacra, y me perdí la famosa «democracia» de Flores. que al final quedó como sinónimo de «democracia» un saqueo de comercios, rotura de vidrieras. Llevaban barricas de yerba rodando por las calles y gritaban «¡Viva la democracia!!». De ahí que le quedara ese nombre...
-¿En qué año fue eso, Raúl?
-Fue más o menos por el 42. Y después fuimos a Durazno, yo iba en un techo de un ómnibus, y rompimos cuatro o cinco vidrieras. Era la época en que los nazis, sobre todo los fascistas, porque había mucho italiano, tenían puestos comercios importantes en ambos pueblos.
-¿Fueron a Durazno el mismo día de lo de Flores?
-No, no. Fuimos dos o tres días después.
-¿Quién influyó políticamente, de esa barra, en usted?
-Teníamos algunos profesores muy progresistas, muy formados, como el Dr. Atilio Grezzi, que era profesor de historia y de filosofía. El nos formó. digo «nos» porque fue toda una generación donde estaba mi hermano Alberto, donde estaba Carlos María Gutiérrez; con esos compañeros fue que sacamos ese periódico «Rebeldía».
-¿El Negro Gutiérrez también era de Flores?
-Sí, sí.
-¿Y cómo sintió el cambio de Flores a Montevideo?
-Y bueno, no fue fácil, ya que estaba muy habituado a la vida en el campo y nunca había vivido ni siquiera en un pueblo como Trinidad. Viví siempre en campaña. Te choca un poco el cambio; la gente un poco agresiva. Te choca si vos venís directamente de campaña, para el que hace una transición por los pueblos no es tan difícil.
-¿Te trataban como «canario»?
-No, realmente yo no tenía amigos en esa época. Estuve mucho tiempo. porque en realidad yo vine a trabajar y a estudiar ¿no? Vivía solo acá, después vino mi hermano y mi hermano se murió porque, justamente, éramos canarios y no sabíamos bien qué hacer. A él le vino una apendicitis nada más, no sabíamos dónde llevarlo. Y mientras pregunté a un canillita y fuimos a un sanatorio, nos demoraron y se murió. Entonces quedé solo de vuelta.
-¿Vivían en una pensión?
-No. Vivíamos en un garaje que nos prestaba un familiar.
-¿De esa época joven te quedó alguna otra amistad?
-De toda aquella generación que hicimos la lista de la Federación de Estudiantes, en cierto modo nos seguimos viendo, pero esporádicamente.
-Yo voy más atrás: a la época de Flores.
-Sí, yo no recuerdo una amistad permanente porque nosotros nos «expatriamos» ahí, y nos fuimos a Montevideo solos. Y salvo algunas esporádicas visitas que nos hacíamos con Carlos María Gutiérrez, que también se vino para acá, no hubo nadie ni de mi zona primitiva ni de mi zona de chacras posterior que se viniera para Montevideo. Entonces, no puedo hablar más que de mis hermanos.
-¿Hubo novias en esa época?
-Sí, hubo novias (mira con cierto desconcierto). Algunas.
-¿Es cierto que la vida del campo es dura?
-Bueno, según cómo estés ubicado dentro de los estratos sociales del campo ¿no? O sea, si hoy hay tanta gente que emigra no es porque no les guste el campo, sino porque del campo los expele la miseria que pasan, las dificultades, la ausencia de oportunidades, pero. toda la gente que ha vivido y estado allá en el campo, clama para volver. Sólo que.
-Estoy pensando también en Bella Unión y los cañeros.
-Sí, en cierto modo después de transitar por una militancia política y estudiantil acá, yo volví al trabajo con la gente del campo. Antes que con los cañeros, estuve con los arroceros de Treinta y Tres.
-¿Y te sigue agobiando la ciudad?
-Bueno, no.
-Si pudieras elegir: ¿adónde irías a vivir?
-Al campo ¿no? ¡Eso es inevitable! Tengo un hermano que trabajó en París 20 años como obrero en la Renault, y al jubilarse se fue al campo allá. Y mis hermanos mayores también se fueron, acá mismo, se consiguieron una chacra y se fueron de vuelta. O sea que la gente que se ha criado en el campo.
-¿Así que esperás volver al campo?
-Sí, espero.


Bella Unión y los comienzo políticos


-¿Estuvo últimamente en Bella Unión?
-Sí, hace poco una tarde, nomás.
-¿Muy cambiado?
-Sí, lo que se ve. Es una zona de prosperidad, de mucha producción en distintos rubros. Y eso hizo como un polo de magnetismo que atrajo gente. Entonces hay demasiada gente, y más miseria que antes. Se fue demasiada gente ilusionada con la posibilidad de trabajo de Bella Unión. Y es una zona del país que ha crecido tanto económicamente como en población, pero no se refleja en la vida del sector más bajo de la población. Hay un tremendo rancherío que ha ensanchado el cinturón de Bella Unión.
-¿Por qué fue tu familia a Artigas?
-Bueno, en realidad se fueron mis hermanos, a trabajar en el campo.
-¿Ya era una zona progresista que prometía desde el punto de vista económico?
-No, no: al contrario. Para mi familia, que trabajaba en ganadería, era una zona atrasada. Entonces, fueron justamente llevando una serie de innovaciones sobre cría de ovejas y demás, que era la especialidad de la familia. Y bueno, estuvieron tratando de salir adelante en el trabajo ganadero, pero no lo consiguieron. Pero eso es independiente de la ida mía, que fue por cuestiones gremiales.
-Así que fuiste exclusivamente por cuestiones gremiales.
-Sí.
-Hoy no me contestaste: ¿qué eran, políticamente, tus padres?
-Eran nacionalistas. Digo, mi padre era blanco y mi madre colorada. Mi padre y mis tíos pelearon en la revolución de 1904. Y bueno, cuando yo ya vivía, mi padre dio armas para el levantamiento del 34, aquel que se hizo contra la dictadura de Terra.
-Pero no era herrerista...
-No, no: era blanco independiente.
-¿Cuáles fueron tus primeras lecturas políticas?
-Bueno, toda esa literatura que había en aquella época, y que es un poco diferente a la actual ¿no?
-¿Tus primeras lecturas fueron políticas, o tuviste otras lecturas antes?
-Bueno, tenía toda la literatura tradicional. A esas zonas rurales llegan revistas de la época con novelas de Alejandro Dumas, de Víctor Hugo, de Dostoiewski. Y justamente por el hecho de estar tan alejado de todo centro poblado, esas lecturas, más que leídas, son devoradas. Y por las noches nuestra madre nos leía a los seis hermanos «Tabaré»... y lo leía durante varias noches: cuando terminaba lo empezaba de vuelta (risas). Terminábamos todos llorando... y entonces empezaba de vuelta y esperábamos que terminara distinto... pero no.
-¿Tuviste la suerte de llorar con «Tabaré» y no con «Caperucita Roja»?
-Sí, en aquella época por lo menos nos inciábamos con «Tabaré».

La juventud antes, y la de ahora


Documental Tupamaros
Historia y situación actual de los tupamaros en Uruguay

-¿Qué diferencia encontrás entre la juventud de esa época y la de ahora?
-Bueno, en realidad aquella era una juventud bastante combativa, bastante radicalizada. Hicimos grandes manifestaciones estudiantiles. También ahí yo estuve preso, en algunas de ellas. Eran manifestaciones un poco violentas, digámoslo así, de mucho choque con la policía. Y yo mismo fui escrachado en «El Día» por haber lastimado un policía. Y en realidad yo estaba luchando con él, y otra persona le pegó un fierrazo en la cabeza. Entonces me llevaron a mí, y el policía sangrando y hasta el Ministro del Interior dijo de todo. Ahí soltaron a la mayoría; a mí me procesaron, y después me escracharon como que había traído un fierro entre las ropas y lo había lastimado. Ese fue el primer procesamiento que tuve.
-¿Y fue la primera vez que estuviste preso?
-Sí, que estuve preso y que fui procesado. Pero al final el que lo lastimó fue otra persona, era un profesor, no me acuerdo ahora. profesor de historia. no recuerdo ahora el nombre.
-Mejor no diga nada que lo quema.
-¡No, no!
-¿Y cómo ve la juventud de ahora?
-Un poco desconcertada, porque no tienen una perspectiva promisoria como la de aquella época, más segura. Sigue estudiando, pero no con el mismo entusiasmo, porque sabe que se reciba de lo que se reciba, no tiene inserción, porque aunque llegue como profesional -como abogado, como ingeniero, como escribano, como arquitecto- no hay perspectivas.
-¿Cuándo se acabó el Uruguay de las vacas gordas?
-Bueno, estadísticamente fue por el 57 cuando empezó el declive.
-¿De quién fue la culpa? ¿De Luis Batlle?
-No, al contrario: Luis Batlle fue el que usufructuó el período de auge. Todo eso pasa independientemente del gobierno que haya. Si después de la guerra hay un plan Marshall para Europa, y Europa a su vez deriva los dólares para productos del Uruguay y Argentina, Batlle puede hacer una política populista, y Perón puede hacer lo mismo. Pero cuando no hay exportaciones tan voluminosas como existieron en esa época, cuando no hay tantas ventajas económicas en el comercio exterior, los gobiernos declinan. Eso lo demostró Perón al volver en épocas que ya eran bravas, cuando no tenía nada que repartir. Ya no dejó la imagen del hombre que llegaba y repartía prosperidad.

Un médico frustrado


-¿Siempre te interesó el tema económico?
-Sí, en realidad la economía explica un poco las actitudes políticas. Por eso yo también evito tratar a Perón o a Evita independientemente de la situación económica imperante en la época.
-¿Por qué eligió la carrera de Abogacía, siendo tan buen economista?
-Bueno, no fui nunca un buen economista y menos cuando elegí la carrera de Abogacía. Yo no tenía otra alternativa, porque como trabajaba todo el día, no podía hacer mi carrera predilecta, que podía haber sido Medicina, porque me coincidían los horarios de clases. La únca carrera que podía hacer compatible con el trabajo en el día, era Abogacía. No había otra que uno pudiera hacer sin concurrir a la Facultad. De manera que no hubo elección.
-¿Realmente hubiera sido Medicina tu carrera preferida?
-Sí, pienso que sí. Pero veía también en la Abogacía un instrumento para llevar adelante la lucha social.
-¿Te interesaba más como carrera o como militancia, la actividad en Abogacía?
-Sí, la vi como una palanca para el trabajo social.
-Por aquella época estudió con mucha gente notoria y conocida hoy en lo político.
-Sí, pero no tuve contacto, salvo con Flores Mora, con el que estuve haciendo la práctica forense. Al no ir a Facultad no pude alternar con mucha gente que fue contemporánea mía.
-¿Qué le pareció la contratapa de Flores Mora donde hablaba de usted cuando todavía era un rehén? Hablaba de usted cuando nadie lo nombraba, o recién empezaban a hablar, y lo hacía de manera muy afectuosa.
-Bueno, justamente, pienso que compartimos un período de grandes luchas estudiantiles, como la que les contaba recién de 1951, por la autonomía de la Universidad. Al haber transitado una parte de la lucha social juntos, haber compartido alguna clase de práctica forense en la Facultad de Derecho, se sintió solidario en un período donde todos nos agraviaban. El quebró una lanza, lo cual significa que era un hombre muy sensible.
-¿Cuándo deriva tu actividad gremial en la Facultad hacia una actividad gremial más general?
-Bueno, yo tuve una militancia de 10 o 12 años en el Partido Socialista, y después empecé a trabajar en los gremios. Primero se hizo una marcha de los arroceros desde Charqueada a Montevideo, donde yo participé. Después la movilización de los trabajadores de la remolacha en Paysandú. Ahí también estuvimos presos y procesados por entrar en las plantaciones sin autorización del dueño, en San Javier. Y después organizamos a los trabajadores de «El Espinillar» en un sindicato que todavía dura, que es el de «Unión de Regadores y Destajistas de El Espinillar», que ya eran cañeros. Después saltamos a las cañeras del norte de Bella Unión, donde se levantó UTAA. Simultáneamente yo trabajaba ya como procurador en Paysandú, y tenía el escritorio en la sede de los sindicatos de Norteña y Paycueros. Era una especie de asesor de esos sindicatos, y de otros de Paysandú, y de los problemas laborales en general de los trabajadores.
-O sea que en sindicatos capitalinos prácticamente no actuaste.
-Bueno, trabajé un año en el «Sindicato de Almacenes al por Mayor», como funcionario rentado, y antes en la Defensoría de Menores de Montevideo, como subjefe.

El surgimiento del MLN


-¿Cómo le explicarías a las nuevas generaciones por qué surge el Movimiento de Liberación Nacional?
-Bueno, tendría que situarlos en la época. A través de todas esas luchas sindicales fuimos bastante perseguidos: en aquella época se usaba que ante cada conflicto se dictaban Medidas Prontas de Seguridad. Entonces, supongamos que había un conflicto en Montevideo, nosotros estando en Paysandú éramos detenidos. Es decir que figurábamos en una lista de militantes sindicales que eran detenidos automáticamente cada vez que se dictaban las medidas, ¡y a veces ni sabíamos que habían sido decretadas! Era habitual que uno llegara al trabajo y lo llevaran preso.
-¿En qué años era eso?
-Y. en el 60, 61.
-¿Era gobierno colorado?
-No. Era blanco, «chicotacista». El Jefe de Policía de Paysandú era «chicotacista». Era una época en que no se podía decir que no hubiera derechos civiles, sólo que no los había para ciertos sectores: nosotros estábamos supeditados a esas represiones. Todo eso creaba una situación de rebeldía porque ni siquiera te permitían trabajar: yo trabajaba en esa época como procurador e iba todos los días al Juzgado, pero evidentemente nadie confía en un profesional al que cada pocos días lo meten en un calabozo ¿no? Incluso hacía defensas penales y muchas veces me encontraba con mi defendido en un calabozo (risas). Sí, sí, pasaban cosas como ésa, de verme los presos en Paysandú y decirme «Raúl: ¿cuándo nos van a dejar ir?», y yo «voy a ver si salgo yo primero» (carcajadas) porque muchas veces ni se habían dado cuenta que yo llegaba como preso. Por eso es muy difícil explicarle a la juventud cuál era el panorama de la época. Todo eso fue in crescendo; hubo manifestaciones; hubo muertos en las manifestaciones; después hubo prohibición de Partidos: fue una escalada de violencia. Y nosotros mismos, como movimiento cañero, hicimos un conflicto con todas las leyes laborales a favor, porque había violación de todas esas leyes, y no conseguíamos ni siquiera que se aplicaran las leyes sobre salario ni nada.
-Y ahí hicieron una huelga ¿no?
-Entonces tuvimos que ir a un conflicto con la empresa cañera que se llamaba CAINSA. Acampamos frente a ella, la policía nos pidió si podíamos descongestinar la carretera y nos ofreció un monte ahí en Itacumbú. Y bueno estuvimos tres meses a monte con toda la familia, en carpa y demás. Después tuvimos que tomar la fábrica con toda la dirección adentro, y ahí recién conseguimos un convenio para el pago de todo lo que nos debían. Vinimos a Montevideo en camiones, pidiendo la ley de 8 horas para el trabajador rural y la expropiación de un latifundio de Silva y Rosas para dar trabajo a la gente. Bueno, acá fuimos recibidos también con represión: terminamos todos presos en Miguelete, y volvimos allá sin lograr ni la ley de 8 horas (que nunca hubo quorum en el Parlamento para tratarla) ni la expropiación de ese latifundio. Ambas cosas se lograron después: la expropiación del latifundio por Colonización, y se sacó la ley de 8 horas por convenio. Y después por convenio de la OIT, ratificado por ley de país, para ese tipo de plantaciones.
-¿Quién tiene ahora el latifundio? ¿Colonización?
-Lo tomó en aquel momento, en el 70, luego lo tomó la dictadura militar y.
-¿No han hecho nada ahí, no?
-Bueno, gente adicta a la dictadura (sargentos jubilados y gente así) es la que lo tiene.
-Todo verde el campo.
-. y el campo sigue ahí, a medio explotar. Todavía hay fracciones que las ocupa el Ejército, y hay fracciones sin destino. No le dieron una buena colonización. La gente que se movilizó por eso nunca accedió a ningún pedazo de terreno. Es una enorme extensión, está al borde de la arrocera, tiene irrigación del río Uruguay y de los arroyos de la zona, pero permanece prácticamente inexplotado.
-Hablamos de las 8 horas como si fuera una cosa normal... ¿de cuánto era la jornada del trabajador cañero en esa época?
-En época de zafra trabajaba -y trabaja- unas 12 horas. Nosotros pedíamos 8 horas para que les pagaran como horas extras el resto. Lo mismo ocurre en las estancias: todavía no tienen ley de 8 horas. El peón de la estancia tiene un salario bajísimo. Ahora es de 14 mil pesos, y si tuviera las 8 horas, como está más horas en el campo podría tener un aumento en su sueldo. Una ley de 8 horas que al fin y al cabo fue aprobada hace 70 años para industria y comercio, fue aprobada en 1915.

Socialismo a la uruguaya


-¿Seguís siendo socialista, en el viejo sentido de la palabra?
-Bueno, sí. O sea, nosotros tenemos un objetivo socialista. Lo cierto es que nosotros nunca fuimos demasiado esquemáticos y menos ahora que ha habido una serie de experiencias donde las mismas experiencias socialistas se han ido rectificando. Nostros estamos con esas rectificaciones y estamos por un socialismo adaptado a la uruguaya, y siempre luchamos por él.
-¿Podrías definir en pocas palabras qué es «un socialismo a la uruguaya»?
-Bueno, hay una mentalidad en el país. Nosotros no estamos en una sociedad que haya sido zarista como la Unión Soviética, ni en una sociedad presidida por mandarines como China. Tenemos cierta tradición democrática muy arraigada en la mentalidad del pueblo, por libertades y todo eso, y nosotros tenemos que adaptar el socialismo a la realidad uruguaya. Un socialismo que sea compatible con toda esa tradición, digamos libertaria, de todo el pueblo uruguayo.
-¿Existen líderes campesinos?
-Bueno, yo diría que de un campesino a otro campesino hay afinidad, hay una afinidad de una cantidad de gente que estuvimos en la Universidad, con nuestro hábitat anterior. Y a raíz de eso uno entra mejor en el medio rural que en el medio urbano. Por eso pienso que yo ni siquiera creo que haya ayudado mucho a los cañeros, simplemente participé en los campamentos. Pero sí puedo alternar con la gente de campo ¿no?
-Hablando con el senador Ricaldoni, fuera del reportaje, nos decía que la izquierda insiste en la palabra «campesino» que no tiene andamiento popular: ¿tú encontrás otra palabra para sustituir la de «campesino»?
-Sí, sí. Aquí al campesino se le llama «chacrero».
-¿Paisano.?
-Sí, «paisano» se usa en forma más genérica para el peón de estancia, porque.
-¿Pero estás de acuerdo en que «campesino» en Uruguay no es una palabra adecuada?
-No, absolutamente. Yo, por lo menos, no la uso. Acá hay chacreros y después, hay lo que podríamos llamar granjeros: gente con capital, con máquinas. El chacrero es la persona que no tiene más que el terreno y su fuerza de trabajo. El otro ya tiene algún pequeño capital, ya sea ordeñadora si tiene un tambo, o máquinas y tractor, si tiene una granja.
-¿Los cambios que este país reclama pasan por la reforma constitucional?
-No los cambios, pero sí tal vez una manera de destrabar el sistema político de desbloquearlo. Ahora tenemos un panorama político dividido en tercios, algunos de los cuales son mayores que otros, pero sin que se vea a través de las compulsas de opinión que vaya a haber un partido mayoritario. Y eso se ha reflejado en que el sistema está trabado, porque ni el gobierno puede mandar proyectos al Parlamento que puedan ser aprobados, porque no tienen la mayoría necesaria, ni la oposición -que sí la tiene- puede sacar sus proyectos porque se los veta el Ejecutivo. Lo peor es que eso no tiene visos de cambiar, porque puede ser que la minoría mayor cambie de color, pero siempre será una minoría. Entonces yo diría que, por lo menos para que salga un aumento a los jubilados, se impida la extranjerización de la tierra o salga un presupuesto que contemple la enseñanza, la salud y demás, que no considero que sea un cambio porque eso existió antes en el país. Pero sí tal vez fuera imprescindible una reforma constitucional.
-¿No le parece un desatino que la izquierda esté discutiendo eso en este momento, cuando hay temas más importantes?
-No, porque entre los temas importantes que tiene el país está el aumento a los jubilados, que va a ser trabado por un veto, y está una modificación en el presupuesto a favor de los empleados públicos y como la gente sin perjuicio de los cambios profundos que llegarán un día, tiene que vivir hoy.
-Si hay reforma, a los jubilados no les aumentan hoy: con buena suerte les aumentarán de aquí a tres años, porque la reforma se va a aplicar después de las elecciones, no ahora.
-Sí, sí, pero el panorama, si no se hace la reforma, es que tengamos ocho años de empate...
-Además con reforma o sin reforma los colorados dicen que hoy hay financiación, así que.
-Sí, sí. Pero simultáneamente dicen que el país está prosperando y la gente de abajo está cada vez peor. Entonces, en algún lado hay prosperidad como para sacar esa financiación.


El Frente como opción


-Tú decís que hay tres partidos. Yo te haría dos preguntas: la primera si el Frente Amplio es un partido o un conglomerado de partidos. Y la segunda: ¿el MLN es un partido aparte?
-Bueno, yo aludí a tres grandes fuerzas, con el término «partido» en el más amplio sentido. Hay otros partidos, la Unión Cívica y otros menores. Yo diría que, tomando las bancadas parlamentarias como respondiendo a una fuerza cada una, se da esa situación de bloqueo y de impotencia para sacar iniciativas por un lado y por el otro. Entonces hay que procurar que el sistema funcione, porque si el sistema está trabado, el que se beneficia es el que tiene el mango de la sartén. Entonces no podemos decir que no funciona: al contrario, funciona a favor del sector oligárquico.
-De todas maneras te pregunto: ¿para ti el Frente Amplio es un partido o un conglomerado de partidos?
-Bueno, yo diría que el Frente Amplio, por su propia definición, es un conglomerado de partidos, y está lejos de ser algo tan homogéneo como podría ser un partido.
-¿El Partido Colorado y el Nacional son más homogéneos o más heterogéneos?
-Bueno, se llaman «partidos» pero son realmente frentes donde convive gente que apoyó la dictadura, con gente que se opuso a ella.
-O sea que el MLN se va a presentar a las elecciones.
-Bueno, yo no podría vaticinar eso. Lo que sé es que nosotros nunca tuvimos una posición abstencionista, pero no podría decir si se va a presentar una lista a las elecciones o va a apoyar la lista más afín, o va a dejar en libertad de acción a sus militantes para votar a discreción dentro de las fuerzas que les parezcan más afines a nuestras posiciones, como pasó en el 71.
-De todas maneras, esa posición que es electoralista, puede favorecer la entrada al Frente Amplio.
-Sí, sí. Evidentemente los cálculos funcionan en todos lados, y el Frente Amplio perdió la Intendencia de Montevideo por 15.000 votos en la última elección...


"Desde luego que no me gusta hablar de cuando estuve preso. pero supongo que hay que hacerlo porque hay mucha gente que no conoce ese período ¿no?"

Una foto para el recuerdo: la vieja y querida "patota" con el entrevistado, en su casa del Barrio Palermo. De iz1quierda a derecha, Alberto Silva (con su ex look guerrillero) el Dire (con pelo, sin panza y sin canas) Sendic y Pedro Silva. En el espejo, Caula y Pilar. Dos detalles anecdóticos: nos recibió a las 8 de la mañana ¡con una botella de grappa! (él no la probó) y fíjense dónde tenía el enchufe: detrás del espejo, al mejor estilo tatucera... Así eran los tiempos.

Wilson y la reforma agraria

-En la época en que usted estaba en actividad junto a los cañeros, el Ministro de Agricultura era Wilson Ferreira Aldunate. El se jacta de que hizo una buena gestión como Ministro: ¿usted cómo la juzga?
-Bueno, él hizo un proyecto de reforma agraria del cual no hemos tenido noticias en esta nueva edición de su plataforma política.
-¿Era bueno ese proyecto?
-El proyecto era muy progresista respecto a lo que había en la época.
-El análisis que usted hizo de ese proyecto fue el que perdió en la avioneta ¿nunca más lo recuperó?
-Sí, justamente... no recordaba ese incidente. Yo había hecho un análisis de ese proyecto y había hecho un fichero, que siempre estoy haciendo alguno.
-Tenga cuidado con los ficheros.
-¿Cómo?
-Que tenga cuidado con los ficheros (risas).
-(Sonriéndose) Sí, pero éstos son de datos económicos.
-No, si yo no le digo nada.
-Hay ficheros que funcionan contra nosotros , ¿vio?, pero hay otros que funcionan a favor. Sí, al bajar en Melilla intentaron detenernos ahí, y bueno, tuvimos que dejar eso que venía en el equipaje. Nos zafamos justo ahí, nos escapamos en un vehículo que nos había venido a buscar.
-¿Tuvo tiempo de rehacerlo? ¿No apareció más?
-No, no apareció más. Pero continuamente, al hacer lecturas, voy haciendo fichas. Pero también, al final es como la tela de Penélope que se vuelve a tejer continuamente. Y ahora estoy tratando de poner uno en la computadora.
-Eso te iba a preguntar, porque te oí hablar de computadoras: ¿aprendiste a manejarlas?
-Sí, más o menos. Por lo menos tengo un programa de fichero y voy pasando las cosas ahí
-¿No te asustan esas máquinas?
-No, no, no. Soy partidario de todas las ventajas que trae la nueva tecnología.
-¿Te chocó mucho ver por primera vez una computadora?
-No, no. Yo leo muchas revistas científicas, como «Scientific American» en su versión castellana, que se llama «Investigación y Ciencia», y ahí se da un panorama continuo. La estuve leyendo a partir de que se liberarizaron las lecturas en los cuarteles, y desde luego que tenía bastante tiempo para leerlas y repasarlas. Y ahí también hice un fichero (se ríe), entonces más o menos seguí el proceso de las sucesivas generaciones de computadoras.

Dictadura y autocrítica

-Raúl, me parece que todos tenemos el prejuicio de hablar de esa época un poco triste de la dictadura.
-Mmm.
-¿A ti te pasa lo mismo?
-Bueno.
-Me refiero a tu experiencia personal, también.
-Bueno, desde luego que no me gusta hablar; pero supongo que hay que hacerlo porque hay mucha gente que no conoce ese período ¿no? La verdad que no es la mejor conversación para esta etapa, pero entre el referéndum y demás estamos reviviendo los episodios de entonces.
-Cuando llegó la democracia, ustedes -como casi todos los uruguayos-, ¿hicieron las autocríticas respectivas?
-Bueno, nosotros, en una coyuntura muy especial, fuimos receptores de la violencia. Vamos a decir blanco privilegiado de esa violencia. Y en determinado momento reaccionamos, viendo que no había otra perspectiva para el país; después de haber intentado la lucha política y la lucha sindical durante años. Antes de llegar a eso tuvimos por lo menos 20 años de militancia tradicional, sea en partidos de izquierda o en la lucha sindical. Entonces podría decirse que agotamos todas las formas que puedan imaginarse para la lucha en favor de los sectores pauperizados de la población. E iniciamos esa experiencia, y tratamos de hacerlo contemplando la mentalidad uruguaya, buscando la menor violencia posible en un movimiento de ese tipo. Fue entonces que se realizaron todas esas acciones tan festejadas internacionalmente por la imaginación que se ponía para evitar la violencia: la fuga masiva del Penal, las tomas de cuarteles, todo eso.
-Pero también estaban los escuadrones de la muerte.
-Claro. Después nos tomó el Escuadrón de la Muerte, al cual al principio resolvimos, orgánicamente, no contestarle. Pero seguían cobrando víctimas, y en determinado momento entramos en la escalada de violencia, en lo que nosotros siempre llamamos la guatemalización de la guerrilla, que era lo que justamente queríamos evitar. Pero al final nos tomó, y en el último período, cuando ya se dibujaba la dictadura, entró el Ejército... y bueno, ¡ya no nos tiraban con caramelos! Y nosotros menos. Entonces fuimos concientes de que estábamos perdidos, e hicimos una estrategia de pelear hasta el último cartucho sabiendo que estábamos derrotados. Y fue en ese período en que los dirigentes nos comprometimos a no caer ilesos, y felizmente los que habíamos jurado hacer eso, lo cumplimos y caímos todos ese día.
-Ahora, ¿fue error de ustedes, o fueron las circunstancias las que no permitieron que se evitara esa "guatemalización" de la guerrilla?
-Bueno, las estrategias de acá se dibujan quizás en lugares muy remotos. Y ustedes lo ven repetido ahora en Colombia, por ejemplo, donde hay un acuerdo de paz y matan por cientos a los militantes, para obligarlos a volver a la guerrilla. Entonces, acá también, nosotros íbamos creciendo en la opinión pública en aquella época de la Monty, del Casino San Rafael, y de todas aquellas acciones espectaculares. Y en lo que para mí fue una estrategia bien dibujada: se buscó obligarnos a la violencia; tomaban militantes, los destrozaban todos, y los tiraban en una playa. No había interrogatorio, y no había nada, porque a las pocas horas de haberlos apresado los tiraban completamente mutilados en las playas, como pasó con varios compañeros.
-Es cierto.
-Nosotros vimos bien claro cuál era la intención inicial; en esa época todavía estábamos en Punta Carretas, y resolvimos no responder a ese intento de llevar a otro nivel la lucha del Movimiento. Y después salimos en la fuga del Penal y siguieron las muertes por parte del Escuadrón. Entonces se capturó a un miembro del Escuadrón, el cual dio los nombres de los integrantes, cómo se habían hecho los secuestros de los compañeros, quiénes habían intervenido. Ahí ya no estábamos nosotros en la dirección: nosotros estábamos en el interior del país, en los montes, y coincidió que se revió la práctica anterior y se hizo un 14 de abril en que se atacaba a los miembros del Escuadrón de la Muerte (ver pregunta sobre el tema en el recuadro adjunto). Bueno, eso trajo la consiguiente mortandad de compañeros. Y después los sobrevivientes del Escuadrón de la Muerte, como Campos Hermida, como Castiglioni, como todos los que estaban sindicados y marcados en ese volante que largamos el 14 de abril, siguieron matando gente en Orletti y en otros lados. O sea que el Escuadrón de la Muerte siguió funcionando, ahora con el viento a favor de la dictadura.

Los nuevos militantes y la fama

-¿A qué se debe que la mayoría de la militancia del MLN esté formada por jóvenes que ni siquiera los conocieron en el período de su acción principal?
-Y yo pienso que nosotros en este momento tenemos como una especie de examen de autenticidad. Entonces, en un panorama confuso nosotros prosperamos, que es lo que pasa ahora. Tal vez si hubiera una propuesta unánime de la izquierda, las simpatías se desplazarían más.
-Bueno, hay quienes dicen que ustedes también son confusos y que en definitiva no proponen nada...
-Nosotros salimos con una propuesta de no pago de la deuda externa, pasaje de las tierras del Banco Central a Colonización, parar el proceso de extranjerización de la tierra, de medidas drásticas contra la Banca... y todo eso hace dos años. Hace dos años y pico que la formulamos, y en su momento fue criticado por imposible... pero ya hay países que no pagan la deuda externa. Países serios, conservadores, como el gobierno brasilero que no pagó.
-¿Qué es eso de «serio» como sinónimo de «conservador»?
-Bueno, se supone. Nos acusaban de que no era una propuesta seria... Estos tienen patente de serios desde el momento que siguen una tradición de política conservadora.
-Pero el MLN, en el exterior, tiene patente de serio. Y de alguna manera se tomó como modelo de guerrilla urbana.
-Bueno, sí. Hay, digamos, una propaganda, hay una identificación de la gente del exterior que uno no sabe a qué se debe. Yo pienso que un poco ayudaron las películas, y toda la literatura, porque uno va a un país como Francia y encuentra seis, siete libros sobre los Tupamaros. Entonces yo no sé si esa simpatía recae sobre la organización tupamara o sobre una leyenda que se.
-¿Tú pensás que hay una idealización.
-Sí, sí.
-Tú en Uruguay sos una persona polémica, pero en el exterior sos, indudablemente, una persona famosa: ¿te pesa eso? ¿Lo sentís cuando salís al exterior?
-Bueno, desde luego yo no estoy hecho para la vida pública. Pero es un instrumento más para imponer determinadas ideas, para llevar adelante y para que sean oídas determinadas ideas. Porque si no fuera así ustedes no me harían un reportaje, y eso pasa con toda la prensa a nivel mundial. Nosotros hemos estado hablando de todos esos problemas de la deuda en el seno mismo de los países europeos, que son los causantes mismos de este problema, y eso llega al gran público. Entonces te diría que sin ser cómodo es útil.
-¿Por qué «no está hecho para la vida pública»? ¿Por qué tantas timideces para un reportaje? ¿Por qué no quiere hablar por televisión? ¿Por qué se paró duro en el acto del Atenas y leía como un escolar la proclama? ¿Por qué es tan tímido? ¿Por qué.
-... (se pone colorado).
-¡Pará, pará! Dejá que conteste.(risas).
-Estee. (suena el timbre y cruza un compañero de Sendic para atender la puerta). ¡Que conteste él! (risas). Bueno, hay una idiosincrasia marcada por la infancia. Me imagino que habrás leído a Freud... No te lo recomiendo (risas), pero te diría que sí, que las vivencias de la infancia marcan toda una personalidad. No vas a encontrar eso sólo en mí, sino en toda la gente que se ha criado en el campo. En cambio, si esa misma persona se hubiera criado en Buenos Aires donde hay un ambiente competitivo desde la infancia, de repente sería un porteño más: tan insoportable como cualquiera de los que vienen acá (carcajadas). Entonces, yo no te puedo contestar: yo te diría que hay que remitirse a la idiosincrasia de cada uno.
-Pero usted convendrá conmigo que en su caso es mucho más marcado, porque hay otra gente del interior que es Senador, que es Diputado, que no es tan así. Chicotazo hablaba todo el día.
-Bueno, pero.
-En su caso es más acentuado.
-Bueno, pero Chicotazo era un hombre de la ciudad que se alzó, imitó las palabras, se puso un pericón atrás y apareció como hombre del interior.
-Saquemos a Chicotazo y pongamos otro cualquiera, porque los hay.
-Vale aquello de «zapatero a tus zapatos»: cada cual sabe la vocación que tiene. Yo me siento incómodo ante la televisión, como vos decís, y me siento cómodo estudiando economía o haciendo un artículo sobre una situación. Entonces si sigo una cosa, no veo por qué tengo que hacer otra.
-Está claro que no va a ser candidato a Presidente... (risas).
-Hay un Presidente argentino, que ahora no recuerdo el nombre, que nunca habló en público. Un presidente de principios de siglo.
-Pero era a principios de siglo.
-Sí, pero.
-No había televisión.
-Bueno, .
-¿O sea que Sendic puede perfectamente ser Presidente?
-No, pero es perfectamente compatible una personalidad pública con no hablar en público. Y yo te diría que mucha de la gente que sale todos los días en televisión, en vez de ganar popularidad, la pierde.
-¿Eso va por Sanguinetti?
-No, no sé: a Sanguinetti le preparan muy bien sus intervenciones. Yo te diría que.
-¿Va por Seregni, entonces.?
-(no contesta) . que el efecto del medio de difusión es tan lapidario a veces como la ausencia total en el mismo ¿no?

La imagen pública y el futuro

-¿Qué le gustaría que la gente pensara de Raúl Sendic?
-Y bueno, yo pienso que ven una persona a la cual se acercan sin ninguna clase de limitaciones.
-¡Salvo que sean periodistas!
-Salvo que sean periodistas (sonríe). Esto de que uno vaya a una oficina pública y lo reconozcan como uno del montón, digamos... Nunca he visto cortedad en el trato, que era un poco el miedo que yo le tenía al título de «dotor» ¿no? Yo realmente hice hasta la mitad del último año de abogacía, y no me recibí de ex profeso, porque ya automáticamente tendría otra categoría. Un Procurador podía andar en moto, o caminando por los cañaverales, pero no se ve tan natural que eso lo haga un doctor, un abogado.
-¿Le tenés miedo a la televisión? ¿Qué pasaría por ejemplo si te invitara Jolivet, por ejemplo?
-No... yo pienso que hay gente más adecuada. No le tengo miedo al diálogo, he aceptado muchos en la radio. Incluso con llamadas telefónicas bastante agresivas y demás. Pero no me veo actuando frente a una cámara de televisión.
-¿Qué espera Sendic de los años que siguen? Es evidente que los proyectos que Sendic tenía cuando se fue a trabajar con los cañeros, están como distantes. ¿Qué perspectivas hay?
-Bueno, yo creo que esos proyectos los seguimos persiguiendo, porque yo pienso que no están distantes sino que los problemas se han agravado, y hoy día lo que faltan son propuestas. Si no hacés propuestas le estás dando paso a los sectores más retardatarios.
-Pero el MLN en los 70 quería hacer una revolución... y en el 89 quiere hacer una reforma constitucional.
-No, ni el 70 estaba preparado para hacer una revolución.
-Quería dije, quería.
-Sí, sí. Nosotros siempre queremos una revolución social. Ahora, para el 89 nosotros no hemos tomado posición sobre ninguna reforma. Lo que yo le decía era un comentario a las preguntas sobre la reforma, pero de antemano aclaré que yo no pensaba en un cambio a través de una reforma constitucional: no ya en una revolución sino en un cambio. Y dije que simplemente podía servir, que estaba concebida para destrabar el sistema político. Pero nosotros ni hemos estudiado esos proyectos ni hemos participado en ellos, ni hemos tomado posición respecto a ellos. Ustedes saben que nosotros en determinado momento propusimos limitar el pago de la deuda externa a través de una recolecta de firmas, porque no teníamos otra forma: faltaba un proyecto de reforma constitucional que dijera que no se pagan deudas de los gobiernos ilegales. Ahora, eso no es una revolución todavía. Justamente en estos días Carlos Julio Pereyra presentó un proyecto exactamente igual: que no se pagan deudas de los gobiernos de facto. La idea era incorporar eso mismo a la Constitución, lo cual le da otra fuerza que si se pone sólo en una ley: eso logra que se desaliente la financiación generosa que tuvo el gobierno dictatorial ahora en nuestro país y en Argentina, y actualmente en Chile.
-¿Qué opina de lo que dijo hace poco Paulós?
-Sí. Habló algo de transfusiones de sangre, que son ciertas. Lamentablemente no todos los caídos heridos tuvieron tanta asistencia como yo, eso hay que señalarlo ¿no? Pero eso no estaba exento de cálculos políticos, porque a mí el mismo Jefe de la Marina me dijo «Nosotros te salvamos porque no estamos dispuestos a hacer un segundo Che Guevara». En cambio hubo otros que estaban heridos mucho más levemente que yo, y sin embargo murieron sin asistencia. Entonces no puede tomar un caso aislado de los otros.
-¿Y acerca de lo que dijo de que «dejaran de verlos como enemigos»?
-Y sí, yo pienso que yo no siento odio por ellos, no siento odio por ningún oficial. Lo que siento es repudio.
-La derecha sigue amenazando a la opinión pública con que los Tupamaros pueden volver a tomar las armas. ¿Hay alguna respuesta para eso?
-Bueno, nosotros ya hemos respondido con nuestra legalidad y lo estamos cumpliendo. Y la derecha sabe muy bien que lo estamos cumpliendo. Porque sin perjuicio de que hay algunas acciones, la derecha sabe -y sobre todo los encargados del Ministerio del Interior y de Defensa- que no estamos nosotros ahí en la cosa.
-¿Eso quiere decir que de alguna manera la derecha sigue necesitando a los Tupamaros con las armas en la mano?
-Justamente. De la misma manera que largaron el Escuadrón de la Muerte para llevarnos a una etapa más violenta de la lucha, ellos se justifican en sus medidas represivas y de control y no desmantelamiento del aparato golpista, con un peligro que siguen manteniendo.
-De todas maneras ¿te parece que el MLN puede lavar esa imagen ante la opinión pública?
-Bueno, el MLN tiene una imagen bastante lavada.
-¿«Lavada» o «limpia»?
-Lavada. Desde el momento que la opinión pública nunca los vio como enemigos a pesar de haber recibido una dosis de propaganda que podía matar un elefante. Nosotros salimos del período dictatorial, y durante ocho o más años estuvo la prensa escrita y la radio publicando calumnias sobre nosotros, salimos con el mismo contingente de adictos que teníamos antes. A nosotros nunca nos pudieron llevar a una desbandada de apoyo popular como se llevó a otras guerrillas.

Los años largos

-¿Es cierto que le pegó un piñazo al doctor que le estaba sacando una muela sin anestesia?
-No, no, eso fue.
-Su hermana me dijo que era cierto.
-El asunto fue así: me llevaron arrastrando al dentista. Como manera de atenderme me llevaban arrastrando de la celda, encapuchado y arrastrándome . ésa es la manera de llevarte al dentista ¿no? (sonríe con sorna). Entonces vino el oficial, que era un capitán, y me dijo «este hombre no tiene visita, no tiene recreo». Y yo le dije «bueno, sobre todo recreo», porque a mí hacía un año que no me daban recreo. Y entonces dijo «no tiene recreo», y yo «sí, sí, sobre todo recreo». Entonces derechito, como estaba enfrente, le pegué una trompada a través del barrote. Y bueno, me dijo que me iba a denunciar al tribunal, y yo qué sé. Una cosa que no tiene nombre. Nosotros estábamos en una situación tal ahí que no teníamos nada para perder, entonces no hacíamos caso a nada. Nos «limpiaban» la celda y nos dejaban sin nada, entonces no teníamos nada que perder. Llegado un momento no te dan recreo, no te dan nada, ni te dan lectura, no te dan nada, entonces llegaba un momento en que nos tenían que dar algo para poder. Entonces, aunque vivíamos dentro de una celda, vivíamos bastante libres: decíamos lo que se nos antojaba, hacíamos caso a lo que se nos antojaba.
-¿Se hicieron muy largos esos años?
-Y sí, sobre todo en la época en que no teníamos lectura. Se hicieron largos, sí.
-Comentaba hace poco Mauricio Rosencof que se comunicaba con su eventual compañero de cárcel en clave de Morse: ¿ustedes habían aprendido Morse o se las ingeniaron en la cárcel?
-Sí, había gente que hablaba con las manos, y desde luego con los golpes porque se van haciendo las letras con tantos golpes según la colocación de la letra en el alfabeto. Yo pienso que el preso siempre de alguna manera busca comunicarse. Pero también a nosotros nos ponían en calabozos muy lejos y con un guardia permanente paseándose en el corredor.
-Dentro del horror permanente de esa experiencia: ¿deja algo positivo?
-Y bueno, positivo. (hace una pausa). Yo creo que era Goethe que decía que el carácter se forma en la sociabilidad, y que en la soledad se hace más profundo, o algo así. Permite meditar. El talento decía él, pero yo pienso que más bien es la profundización de las ideas. Y bueno, de alguna manera uno ahora echa de menos la posibilidad de meditación y demás. Y si hay algo positivo es en definitiva la ventaja de poder tener tiempo para pensar, para meditar las cosas.
-¿Por qué eligió Palermo para vivir?
-Bueno, esta es la casa de mi abuelo materno.
-Los tiempos de Punta Carretas no fueron tan duros ¿no? Incluso usted fue prisionero estando Otero...
-Cuando yo estuve ahí no estaba Otero, fue posterior. Y en general el régimen era que te soltaban en el patio o al recreo a las ocho de la mañana y te metían a las siete de la tarde. Si queríamos entrar a comer entrábamos, pero podías pasar todo el día en la cancha de fútbol, caminar, lo demás.
-O escribiendo hojillas para fumar.(risas)
-O haciendo mensajes en las hojillas de fumar... Y además alternaba con todos los presos, entonces tenía todos los días una persona distinta para dialogar.
-¿El día de la fuga estabas nervioso, o estabas seguro que salían?
-¡Ah, no! La fuga tuvo muchas postergaciones, así que. Se había hecho un túnel para la casa de enfrente pero la casa estaba más alta de lo que se calculaba, entonces hubo como un metro y medio extra de excavación que significó varias horas. Así que nosotros salimos de las celdas a una celda al final del corredor, supongamos a las 10 de la noche, y a las 12 hubo un relevo y todavía estábamos ahí. Y vimos por un espejito al guardia que relevó que abría las ventanitas, veía los muñecos en las camas, iba cerrando las ventanillas: ¡todo eso lo veíamos más bien con bastante nervio! Y todavía después de eso del relevo, pasó como una hora y pico antes de que pudiéramos salir.
-La leyenda dice que había varios guardias acomodados...
-No, realmente no había porque hubo cantidad de requisas en esos días, inesperadas. Y bueno, un poco de suerte también. Además el plan se había propagado ya entre los presos comunes, porque nosotros tuvimos que recurrir a ellos porque estaban en la planta baja. Entonces aquello realmente no se podía postergar un día más.

El monaguillo Sendic

-Ese compromiso social que se trasunta en toda tu vida; ¿tiene algo que ver con el amor al prójimo de los Evangelios?
-Bueno, le cambian de nombre, pero la solidaridad humana es el amor al prójimo. Y cuando el Evangelio está hablando de amor, está hablando de sentir los problemas ajenos como los propios.
-¿Nunca fuiste creyente?
-Sí, estuve incluso como monaguillo en la Iglesia.
-¿Te tomabas el vino?
-Nunca me tomaba el vino...
-Yo fui monaguillo y me tomaba el vino...
-Bueno, aún dentro de los monaguillos puede haber distintas categorías (risas)
-¿Quién le cocina? ¿Se hace la cama? ¿Qué hace en la casa?
-Todas las tareas propias de la casa.
-¿Y los mandados?
-No, no.
-¿La gente te reconoce por la calle?
-Sí, sí. A partir de que se publicaron cantidad de fotos, sí.
-¿Por eso es que no quiere fotos?
-Seguro, sí.

Raúl Sendic Antonaccio

Nació en la zona rural de Chamangá, al sur del departamento de Flores, el 16 de marzo de 1925. Pasó su niñez en Trinidad, y vivió en el campo hasta los 18 años. Hizo escuela rural, y en el liceo comenzó su militancia gremial, incluyendo unas movilizaciones llamadas "democracias" tanto en Flores como en Durazno. En Montevideo estudió Derecho, pero nunca llegó a "dotor": abandonó faltándole el último examen. En 1956 asitió como representante del Partido Socialista al Congreso Internacional de Roma. Como sus hermanos se habían trasladado a Artigas, él subió a Bella Unión en 1957, donde inició su célebre miltancia con los cañeros y la UTAA. En 1960 viajó a Cuba y en 1963, tras dirigir el asalto al Tiro Suizo, es requerida por primera vez su captura, permaneciendo largos años clandestino. Participó como fundador en el MLN. Fue apresado en 1970, participando de la fuga de Punta Carretas de 1971. En 1972 fue nuevamente detenido, tras un intenso tiroteo que lo dejó gravemente herido. Tras 13 años de detención en condiciones infrahumanas, fue liberado en marzo de 1985, retomando la dirección del MLN hasta que funda el Movimiento por la Tierra. Falleció en París el 28 de abril de 1989, víctima de la extraña y fulminante enfermedad de Charcot. Uno de sus hijos, Raúl, es hoy representante nacional por el Movimiento 26 de Marzo.

Bochando. y arrimando

-¿Jugaba al fútbol?
-Sí.
-¿Era bueno?
-Y. ¡más o menos! (se ríe). Acá mismo en Montevideo, jugué acá en Racing, en Sayago.
-¿Y a la taba o a las bochas?
-A las bochas sí, porque tenía una cancha de bochas en mi casa, pero.
-¿Y era bueno bochando... o arrimando?
-Bueno, va con demasiada segunda intención la pregunta: no tengo por qué contestarla (risas)
-¿Dónde y cómo nació el sobrenombre de «Bebe»?
-Ah, bueno... son seudónimos que se pone uno.
-¿Pero te decían así de chico?
-No, a mí siempre me dijeron Raúl. Son seudónimos.
-Sí, pero podían haber elegido otro.
-Sí, pero tuve varios seudónimos, lo que pasa es que a medida que uno va cayendo .
-«Bebe» es el que más quedó.
-Sí, es el que más quedó.
-¿Qué otros seudónimos tuviste?
-Bueno, tuve uno que no recuerdo ahora; después tuve el de «Rufo» que fue el último que tuve.
"Yo soy Rufo y no me rindo"
-Visto con la perspectiva que da el tiempo, ¿para tí el 14 de abril fue un error?
-Bueno, yo te diría que con la perspectiva que da el tiempo se habrían ahorrado muchas vidas si hubiera habido un exterminio total del Escuadrón de la Muerte. Porque aún cuando yo caí herido en la Marina y vino Campos Hermida, un sobreviviente del Escuadrón, y dijo «Este es Sendic, y hay que matarlo» (estaba mi compañera, que estaba semiinconciente, escuchando) el oficial de la Marina, que se llamaba Campos también, le dijo «No. Yo no tengo orden de matarlo y voy a llamar a la ambulancia». Yo estaba muy desangrado y cuando estaba ya arriba de la ambulancia, Campos Hermida subió y me dijo «Bebe, estás frito, Bebe».
-¿Ya estabas conciente ahí?
-Ahí lo pude reconocer. Es el mismo que está ahora acusado de las muertes en el Complejo Orletti en Buenos Aires, y acusado por compañeros que lo vieron ahí. Entonces, yo diría que la acción contra el Escuadrón de la Muerte, y el compromiso que había hecho público Sanguinetti ante Juan Pablo Terra, de disolver ese Escuadrón, no se cumplió. Y a raíz de eso hubo decenas de muertes que todavía están impunes. Si hubiera que hacer un juicio histórico, creo que habría que meter todo esto. Y habría que ver cuántas muertes se hubieran ahorrado si los que se comprometieron a que ese Escuadrón no iba a ser castigado pero iba a ser dispersado, como dijo Sanguinetti a Juan Pablo Terra, enviando algunos al interior y otros «a navegar» como dijo él sabiendo bien que había integrantes de la Marina. ¡Cuántas muertes se hubieran ahorrado, digo, si eso se hubiera cumplido! Se hubieran ahorrado decenas de muertes que se consumaron después a través de los sobrevivientes del Escuadrón y de otra gente que se unió después en Orletti.
-Aquello de «Yo soy Rufo y no me rindo», ¿fue verdad o leyenda?
-Bueno, ahí pasó que hubo un tiroteo: la Marina rodeó aquella manzana en la Ciudad Vieja y éramos tres personas en un pequeño apartamento dentro de una casa bastante humilde. Entonces ellos empezaron a desmontar la cerradura para entrar, y yo les tiré un tiro a través del vidrio, un vidrio esmerilado, y ellos tiraron también, que no me dieron. Ahí abandonaron el corredor, digamos, el zaguán ¿no? Y yo hice un tiroteo largo de una media hora. Ellos no podían entrar porque tiraban desde el zaguán para adentro, pero no podían entrar al corredor, porque a pesar de que nosotros tirábamos muy esporádicamente, eso bastaba para que no pudieran entrar. Entonces hablaron por los parlantes, y se entregaron los dos que estaban conmigo, que eran mi compañera actual y otro compañero. Y después, para que ellos no tomaran represalias sobre los que se habían entregado, pensando que era una trampa al quedar uno adentro, yo les dije que yo era fulano de tal -y les dije mi nombre real- y que tenía la directiva de no entregarme vivo y que iba a tirar un tiro. Entonces tiré un tiro y siguió el tiroteo. En ese ínterin ellos habían metido gente por atrás, entonces cuando yo fui a asomarme para tirar, me tiraron de atrás y me atravesaron la cara así (hace un gesto indicando el recorrido de la bala que lo hirió).
-¿Te sentiste cerca de la muerte en esos momentos?
-Sí, sí, pero realmente cuando yo llegué al hospital la enfermera dijo que no tenía pulso. Había perdido mucha sangre.
-¿No fue un error para el MLN que Ud. estuviera justo en ese lugar cuando se da esa situación?
-Sí, sí, pero también vivíamos a salto de mata en esa época. Ya habían caído todos los compañeros.
-¿Nunca pensaron salir del país, antes de llegar a eso?
-Sí, pero la estrategia nuestra era de aguantar hasta el último cartucho para salvar la imagen. Ya sabíamos que estábamos derrotados, tratábamos de salvar la imagen, y en eso caí. Y por eso tenemos derecho a este segundo tiempo ¿no?
-¿Tiraste muchos tiros en tu vida?
-Más o menos, no podría contarlos, realmente (risas). En aquella oportunidad nomás debo haber tirado unos veinte, porque fueron dos cargadores de pistola.


Movimiento Liberacion Nacional Tupamaros

Por Julio Marenales

Para comprender la aparición de una organización clandestina en la década de los sesenta, es necesario describir brevemente el marco histórico en el cual se des-arrolló.
El Uruguay, por mucho tiempo fue categorizado como la "Suiza de América". El fundamento objetivo de esta categorización estaba dado por varias razones.
Era un país con menos de 3 millones de habitantes, con una densidad demográfica de unos 16 habitantes por kilómetro cuadrado, con población integrada en su ma-yor parte por descendientes de inmigrantes europeos. Eso, además, dio de hecho un peso a los elementos culturales europeizantes, los cual marcó una gran dife-rencia con el resto de la América Latina, de fuertes influencias afro-indígenas. En el Uruguay la cuestión indígena fue saldada en el siglo pasado con el exterminio de la población aborigen. Más allá que esa población revistó en los ejércitos artiguis-tas y se mixturó con la población de la campaña, lo que hizo que la influencia de lo indígena en la nacionalidad se expresara de manera poco ostensible pero nada despreciable.
La economía del Uruguay tiene su principal fundamento en el campo. No hay mi-nerales, por lo menos en cantidad explotable, no hay petróleo, que se sepa, por lo tanto la única fuente de riqueza es la tierra. En el Uruguay el principal rubro eco-nómico es la ganadería. Esta se sigue practicando en forma extensiva, con pastu-ras naturales. De esta manera, el máximo de animales que puede soportar el campo uruguayo, es de 9 millones de cabezas de ganado vacuno. La ganadería, desde el tiempo de la colonia hasta alrededor de 1930, tuvo un desarrollo sosteni-do. Pero a partir de esa fecha, cayó en un estancamiento, del cual sólo sería posi-ble salir con un cambio muy profundo en el modo productivo. Pero está demostra-do que cada terrateniente en particular no está dispuesto a encarar ese cambio.
Como indicación muy esquemática podríamos decir lo siguiente: a principios de siglo, cuando el Uruguay tenía 1 millón de habitantes, en números redondos te-níamos 9 millones de cabezas de ganado vacuno. Quiere decir que como poder de compra, teníamos 9 cabezas de ganado vacuno por habitante. Cuando la población se acercó a los 3 millones el poder de compra en el comercio exterior se redujo a la tercera parte. Dado que la redistribución de los ingresos ganaderos es lo que ha sostenido la actividad económica del país, una reducción tan drástica de los ingre-sos relativos, trajo graves consecuencias, en el largo plazo. Las consecuencias económicas del estancamiento productivo no se notaron en lo inmediato, pues la segunda guerra mundial, por un lado permitió vender toda la carne disponible tan-to vacuna como ovina, y por otro lado redujo drásticamente las importaciones de todo tipo, debido a que las potencias centrales volcaron toda su capacidad produc-tiva al esfuerzo de guerra. O sea, que hubo una especie de ahorro forzoso. Pero además, comenzó el desarrollo de una industria de sustitución de importaciones que generó muchos puestos de trabajo y dinamizó el mercado interno.

Hacia la ruptura.

Finalizada la segunda guerra mundial y cuando sus efectos benéficos para el Uruguay comenzaban a mermar, la guerra de Corea trajo un cierto respiro. Pero eso no duró mucho. Se inició entonces una espiral inflacionaria que comenzó a afectar seriamente el poder de compra de los salarios. La clase obrera, que con el relativo desarrollo industrial había crecido y se había fortalecido, se lanzó entonces a la resistencia de las medidas restrictivas en materia salarial, defendiendo el poder adquisitivo de los salarios logrados en años de lucha. Al mismo tiempo pelea por organizarse y por niveles de salarios dignos, al punto de que también en ese aspecto el Uruguay se destacaba del conjunto de la geografía latinoamericana. Las clases dirigentes del país acusaban a los trabajadores organizados de ser los responsables de la inflación, por los continuos aumentos de salarios que reclamaban. Comenzó una escalada represiva contra los trabajadores organizados.
En ese marco económico social, al comienzo de la década de los '60, se organizaron los trabajadores de la caña de azúcar en el Norte del país. Estos trabajadores trabajaban y vivían en condiciones infrahumanas. Organizaron marchas recorriendo el país, caminando, cruzando pueblos y ciudades del Interior informando de su situación. Primero plantearon el cumplimiento de las leyes que existían para los trabajadores rurales, que por cierto eran malas leyes, pero ni esas cumplían las patronales de las plantaciones de caña de azúcar. Luego plantearon la expropiación de un latifundio improductivo, que ni tan siquiera era explotado con los métodos tradicionales. Este latifundio tenía una superficie de 22.000 hectáreas. En un país en el cual se acusaba a los trabajadores de ser responsables de la inflación, los trabajadores cañeros del departamento de Artigas pedían tierras para trabajar. Los cañeros realizaron cuatro marchas hacia la capital, Montevideo. Recibieron apoyo solidario de mucha gente. Un grupo de militantes provenientes de los partidos de izquierda, de los sindicatos y militantes independientes, resolvieron dar un apoyo decidido a los compañeros cañeros. En el proceso de trabajo solidario, se fueron haciendo una serie de constataciones. Una de ellas y muy importante, era que el gobierno, ante las demandas de gente que quería trabajar, contestaba con dura represión, violando una legalidad que él, primero que todos, tenía que respetar. Por otra parte la represión contra los trabajadores era generalizada. Habían comenzado a organizarse bandas fascistas, se atentaba contra los locales de partidos políticos de izquierda, se atentaba contra personas, en algunos casos se les habían tatuado —con elementos cortantes— esvásticas nazis. Incluso fue asaltada la Universidad de la República por bandas fascistas con la complicidad del jefe de Policía de Montevideo. En el ambiente político se manejaba la posibilidad de un golpe militar, al punto que la única central sindical, la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), en 1964 aprobaba un Plan de resistencia al golpe de Estado.

El coordinador.

El apoyo militante al movimiento de los trabajadores cañeros se agrupó en un organismo que se denominó Coordinador, que precisamente, coordinaba la acción de las distintas personas que estaban realizando el trabajo solidario. Ante el clima de violencia, y reiteradas violaciones a la legalidad de las bandas fascistas con la complicidad policial muchas veces e incluso violaciones de la propia Policía, los militantes del Coordinador resolvieron actuar, llegando a no respetar las leyes vigentes, y si fuera necesario, utilizando incluso procedimientos violentos. En una de las marchas cañeras hubo violentos incidentes en Montevideo, donde resultó muerta una persona por un disparo efectuado contra los trabajadores por individuos de derecha. Se pretendió inculpar a los trabajadores y a raíz de ese episodio, Raúl Sendic, que era asesor letrado del sindicato de los trabajadores cañeros (UTAA) y al cual se le quiso adjudicar la responsabilidad del hecho, pasó a la clandestinidad. Los militantes del Coordinador cumplieron un proceso de discusión política de varios meses. En esa discusión se analizó la situación de la izquierda, los acontecimientos de la Revolución Argelina, la Revolución Cubana y los procesos de lucha política latinoamericana. Respecto a la izquierda uruguaya, se reconoció su aporte a las luchas sociales del Uruguay, pero se concluyó que había experimentado un proceso de adaptación al sistema, de tal modo que ya no generaba en los sectores populares reales ideas de cambio profundo de un régimen que progresivamente iba extendiendo la pobreza en más amplias capas de la población. Debe tenerse presente que la fuerza más importante de la izquierda era el Partido Comunista, muy supeditado a la geopolítica de la ex Unión Soviética y por lo tanto enfocando su accionar político por las necesidades del enfrentamiento Este-Oeste. En esas discusiones se efectuaron críticas muy duras contra lo polemista de la izquierda y su fragmentación. También se analizó el descreimiento de la gente hacia las políticos, que habían llegado a graves posturas demagógicas. Durante ese proceso de discusión, en el seno del Coordinador se fueron perfilando dos tesis, ambas con el fundamento de la necesidad de comenzar a actuar en política de un modo diferente.

La identidad tupamara.

Una tesis sostenía el planteo clásico del partido político con su aparato armado. La otra tesis, proponía un planteo estratégico defensivo, y la estructuración de una organización político-militar, pues desde siempre, las clases adineradas que han detentado el poder real y el control del Estado con sus aparatos coercitivos, han recurrido a la violencia, cuando la resistencia a su opresión, por parte de los pueblos, se ha vuelto peligrosa para sus intereses y privilegios. Finalmente se arribó a un Congreso, que se denominó Convención en el cual se definió la cuestión.
Se aprobó la tesis político-militar, se estructuró un reglamento, se aprobó una Estrategia Defensiva, pues la correlación de fuerzas era totalmente desfavorable para el movimiento popular. Iba a ser una organización clandestina, cuya primera tarea sería construir las bases materiales para una organización de este tipo. Sus objetivos políticos serían una paciente acumulación de fuerzas, más precisamente, una contribución a la acumulación de fuerzas del campo popular, ya que nunca se pensó que una sola fuerza política sería capaz de resolver los problemas de un país.
La organización se definió como socialista desde el principio. Con esto se quería significar solamente una sociedad en la cual el centro de la actividad humana fuera el hombre y no la ganancia. Esa sociedad se iría conformando en el proceso histórico. El MLN nunca tuvo ni tiene modelo de sociedad. Se entendió —y se sigue pensando así— que cada pueblo con su historia y su idiosincrasia se irá dando las formas sociales necesarias a su desarrollo. Se salió de la Convención sin nombre, que se adoptó meses después. La Convención se efectuó en enero de 1966. La designación de la nueva organización como Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros tiene como fundamento la manera cómo el MLN ha entendido y entiende que se darán los procesos de lucha político- social en nuestros países. Partimos del reconocimiento de nuestra condición de países dependientes. Imposible que un pueblo pueda decidir sobre su destino si no rompe los férreos lazos de dependencia. Entra aquí la cuestión nacional. En esta lucha, para el MLN, es necesario aglutinar todas las fuerzas posibles, aún aquellas que no se planteen un cambio social profundo, pero que sí estén dispuestas a enfrentar al Imperialismo, por ser también sus víctimas. Esta concepción se enfrentó en su momento con la que sostenían los partidos comunistas, que estaban definidos por la confrontación Este-Oeste.
La Organización comenzó a construir las bases materiales que se había propuesto.

El 22 de diciembre.

En diciembre de 1966, en la preparación de una operación de finanzas, hubo un enfrentamiento con la Policía en el cual resultó muerto un compañero. Comenzaron a realizarse detenciones de amigos de ese compañero, entre los cuales lógicamente había integrantes del MLN-T. Su dirección consideró que desde el punto de vista de la seguridad era necesario que varios compañeros y compañeras pasaran a la clandestinidad. Este suceso ocurrió el 22 de diciembre de 1966. A partir de esa fecha en el transcurso de los días, fueron pasando a la clandestinidad unos 22 compañeros. La Policía allanó locales, en uno de los cuales en un enfrentamiento murió otro compañero. Toda la infraestructura montada fue desmantelada. Hay que agregar la pérdida de las casas de los compañeros y compañeras que pasaron a la clandestinidad, que aunque sus familias ignoraban esas actividades, para muchos efectos las casas prestaban utilidad. Fue un momento muy difícil que se pudo superar gracias a la solidaridad de gente que no sabían en realidad qué era esa organización que de pronto aparecía a la luz pública. Antes de este suceso del 22 de diciembre, había operado incluso utilizando el nombre de Tupamaros, pero más bien parecía un grupo que una organización estructurada. La Organización se había venido planteando un crecimiento muy cuidadoso, atendiendo que para ingresar e integrar una organización clandestina, es necesario aprender las reglas de funcionamiento clandestino que son muy estrictas. El acontecimiento de diciembre obligó a un cambio total en el enfoque. Se vio que era necesario un trabajo político y un crecimiento, como única manera de asegurar la continuidad de la Organización. La primera tarea que se hizo necesaria, fue construir nuevamente una infraestructura mínima, ya que no era correcto comenzar un trabajo político desde los locales que nos habían brindado la solidaridad. Se comenzó a construir cabañas en los balnearios pues era la zona donde existían menores dificultades para adquirir terrenos. Además, la construcción de las cabañas proveía la cobertura apropiada para pasar desapercibidos. Comenzó un lento crecimiento tanto en infraestructura como numérico. Se instaló una nueva base en la zona denominada Pajas Blancas. Esa base es la conocida como "Marquetalia". Posteriormente se instaló otra base cerca de la ciudad de Pando.
Mientras se construía esa infraestructura, por un tiempo la Organización se mantuvo sin operar. Había ganado las elecciones el general Gestido, persona con prestigio de honesto y que había despertado esperanzas en mucha gente. Era necesario esperar su desgaste. Pero la espera no fue larga pues este hombre murió y lo sucedió el vicepresidente Pacheco Areco. Pacheco Areco actuó con mano muy dura. Gobernó con medidas permanentes de Pronta Seguridad, es decir, Estado de Sitio. Fue una dictadura disfrazada. Tuvo la habilidad de no disolver el Parlamento, pero lo desconoció por completo y gobernó por decreto.

La toma de Pando.

Ante la nueva situación creada, el MLN, comenzó una escalada operativa que llega al copamiento de la ciudad de Pando. En esa operación se toma el cuartelillo de Bomberos, la central telefónica, dos bancos de los cuales se expropia el dinero y la Comisaría, en donde hay un enfrentamiento con heridos y un muerto por parte de la Policía. La operación, bien ejecutada en su primera parte, por errores cometidos en el repliegue deviene en un fracaso militar. Mueren tres militantes y son apresados una treintena, entre ellos un compañero de dirección. Paradojalmente, con la operación Pando ocurrió un fenómeno que también se dio el 22 de diciembre de 1966. A una derrota en el plano militar sucedió un crecimiento político. Ese crecimiento que tuvo lugar después de Pando, a la larga marcó a la organización y fue uno de los factores que contribuyó a su derrota posterior. El crecimiento tan acelerado no permitió la formación adecuada de los militantes clandestinos. Este no sólo se dio a lo interno, sino también a lo externo. Comenzaron a surgir los CAT (Comités de Apoyo a los Tupamaros). Algunos de esos CAT tenían contacto con la Organización, pero probablemente la mayoría eran "silvestres", que actuaban autónomamente integrándose intuitivamente en los lineamientos estratégicos del MLN.
Estrictamente, el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros nunca fue una guerrilla. Realizaba operaciones de pertrechamiento y de propaganda armada. La guerrilla, en cambio, es una forma de acción militar. Su objetivo es destruir las fuerzas vivas y materiales del enemigo. El MLN se planteaba una estrategia de acumulación política. Se diferenciaba del resto de la izquierda tradicional en su metodología de acción política. Se realizaron muchas operaciones de copamiento para hablar con los trabajadores y hacer planteos políticos. El MLN estaba estructurado en columnas, que integraban alrededor de 100 personas, además de lo que se llamaba" la periferia de apoyo"de cada columna.
El principio organizativo era de círculos concéntricos. Al centro, en el núcleo interior, estaba la organización, hacia fuera los círculos se iban ampliando y su relación era más laxa. La necesidad de un trabajo político cada vez mayor obligó a organizar una columna política. Se le llamó la columna 70. Esta columna, a su vez, era la que tenía el vínculo con un organismo legal que se creó y que fue cofundador de la coalición de izquierda Frente Amplio. Ese organismo se llamó Movimiento de Independientes 26 de Marzo, por la fecha en la que el Frente Amplio salió a la luz pública.

Los caminos del golpe de Estado.

La acción clandestina en territorio dominado por el enemigo es muy costosa y se tienen grandes pérdidas humanas y materiales. Ante la necesidad de rescatar de las cárceles la experiencia acumulada en los militantes que se encontraban en prisión, la dirección resolvió organizar fugas de prisioneros.
El 8 de marzo de 1970, fugaron de la cárcel de mujeres 8 compañeras por el portal de la capilla del establecimiento.Posteriormente, en la noche del 29 al 30 de julio de 1971, 38 militantes fugaron por un túnel realizado desde afuera por sus compañeros. Finalmente, por otro túnel que se excavó desde adentro de la cárcel de Punta Carretas, en la madrugada del 6 al 7 de setiembre de ese mismo año se fugaron 111 militantes. Si bien las dos fugas proporcionaron una militancia experimentada, también es cierto que recargaron a una organización clandestina con integrantes también clandestinos. La organización era clandestina pero sus integrantes en su mayor parte eran personas legales. Ante el intenso accionar de la organización el gobierno, con el apoyo del Parlamento decretó el Estado de Guerra Interno. Junto con esta medida se unificaron las fuerzas represivas. La Policía, que era la que tenía a su cargo la represión, había sido desbordada. Ahora con las fuerzas conjuntas ( el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea) se integraban a la represión con amplios poderes. Se aplicó la tortura generalizada como medio de obtener información. Hubo graves violaciones a los derechos humanos, capítulo que aún hoy, 1997, permanece sin cerrar. Como se había dicho anteriormente, el crecimiento acelerado que había tenido lugar después de la derrota de Pando no permitió una transmisión adecuada de las normas de funcionamiento clandestino, y por lo tanto la compartimentación, elemento clave de la seguridad, no se mantuvo con rigurosidad. La compartimentación debía mantener a la Organización dividida en compartimientos herméticos separados, de modo que si la represión destruía una parte, las otras no quedaban afectadas. No hubo tiempo de desarrollar en la nueva militancia la actitud, que es lo esencial en la compartimentación, el no querer saber más de lo necesario para funcionar. Con la aplicación generalizada de la tortura, la represión pudo lograr elementos informativos suficientes como para desarticular al MLN. No fueron apresados todos los integrantes y colaboradores pero sí una cantidad tal que el conjunto perdió toda capacidad operativa. La mayor parte de los dirigentes de los distintos niveles fueron apresados o muertos, y se perdió la capacidad de regeneración, pues acto seguido de la derrota se instauró la dictadura militar, que barrió con el conjunto del movimiento popular, partidos políticos de izquierda, sindicatos, etcétera. Mu-chos militantes y simpatizantes del MLN pudieron irse al exilio, contribuyeron de manera importante a la solidaridad, pero no lograron reorganizar al MLN.
Tal vez la consecuencia más dramática de esta desarticulación , en el año 1972 fue que se constituyó en condición necesaria para el golpe de Estado del 27 de junio de 1973. La respuesta del movimiento obrero y popular fue una formidable huelga general con ocupación de los lugares de trabajo que duró quince días. Pero la fuerza del movimiento obrero ya estaba desprovista del apoyo militar que representaba el MLN, por lo que la dictadura cumplió con el diseño estratégico de su ofensiva, que jerarquizó el enfrentamiento con éste en un primer tramo de su avance, para luego caer sobre un movimiento popular inerme y carente de respaldo armado.
Durante todo el primer período de la dictadura, ninguna fuerza política tuvo presencia real -porque no fueron permitidos los partidos políticos, ni tan siquiera los de los representantes de la burguesía, los dos partidos conservadores del país, el Nacional y el Colorado-. La dictadura cívico-militar se fue desgastando, y además dejó de contar con el beneplácito de los Estados Unidos, agregado esto a que comenzó a gestarse, desde el comienzo de la década del ‘80, una resistencia sorda por parte del pueblo, todo lo cual hizo que los militares resolvieran replegarse en orden hacia los cuarteles. Hicieron un pacto con personeros de los partidos políticos y permitieron la realización de elecciones, que llevaron al gobierno nuevamente a uno de los partidos conservadores tradicionales del país, el Partido Colorado.

La reorganización.

Por la presión popular, el nuevo Parlamento aprobó una ley de amnistía, por la cual salieron en libertad todos los presos políticos. Los integrantes del antiguo Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, fueron convocados por los viejos dirigentes para discutir la pertinencia o no de la reorganización del MLN. Se realizaron tres plenarios consultivos que reunieron a unos 500 militantes. Esos plenarios facultaron a estas cabezas dirigentes a constituirse en una dirección provisoria, para convocar a todos los antiguos integrantes y simpatizantes para discutir los nuevos lineamientos políticos y resolver en una nueva Convención. Los presos habían sido liberados en marzo de 1985. Transcurrieron varios meses y en diciembre de ese año se reunió la Tercera Convención Nacional del MLN. En ella se establecieron acuerdos básicos, pero se hizo evidente que sería necesario un largo proceso de discusión y práctica social, para llegar a un conjunto de definiciones que sintetizaran las muy diferentes experiencias vividas por los militantes, en la cárcel, en los diferentes exilios y en el propio Uruguay. La Convención ratificó algunas definiciones establecidas en un encuentro clandestino realizado en 1968, que se le denominó Simposio. Esas definiciones se refieren a la utilización del Materialismo Dialéctico como herramienta científica para el conocimiento y transformación de la sociedad. Funcionamiento en el Centralismo Democrático, esto es, organismos de decisiones colectivas, responsabilidades individuales, supeditación de las minorías a las decisiones de las mayorías, distintos niveles de organismos con responsabilidad de dirección y, como elemento esencial, total democracia y participación en las instancias de toma de decisiones fundamentales y funcionamiento jerarquizado en las instancias de ejecución de tareas.
Se ratificó la concepción de continentalidad de la lucha, entendiendo que la liberación nacional de cada país dependiente será imposible sin una acción de conjunto por parte de los países dependientes. Entre otras resoluciones, también se aprobó un nuevo reglamento para el ordenamiento del funcionamiento político del MLN.
En general, los dirigentes de los partidos conservadores del Uruguay vaticinaron una corta vida a esta nueva aparición del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. Este comenzó a desarrollar su tarea política. Hacia 1987, se iniciaron conversaciones con distintas personas y organismos políticos para ver si sería posible llegar a algunos acuerdos para un trabajo político conjunto. Esas conversaciones se prolongaron por espacio de más de dos años. Al final se lograron acuerdos que permitieron la conformación de un organismo político que se denominó Movimiento de Participación Popular (MPP), y que se definió como un movimiento de lucha por la liberación y el socialismo. Quiere decir que este movimiento no sería solamente de carácter electoral, sino de lucha política en todos los ámbitos posibles, también incluido el electoral. El Movimiento se presentó en las elecciones de 1989 logrando dos diputados. Actualmente, 1997, cuenta con dos diputados en la Cámara baja y un senador en la Cámara alta.

El M.L.N. hoy

El MLN integra el MPP, como así también la coalición de izquierda Frente Amplio, porque considera que los instrumentos políticos tienen que ser diversos, para poder realizar la acción política en los diferentes ámbitos. El MLN sigue siendo una organización política relativamente cerrada, desde el momento que no se define como una organización de masas sino como una organización de cuadros y militantes. El aspirante a ingresar a ella, aparte de ser conocido y presentado por algunos de los integrantes del MLN, tiene que cumplir un proceso al cabo del cual y realizada una evaluación favorable, se integra como miembro pleno.
El MLN entiende que la lucha por la transformación profunda de la sociedad, esto es, una transformación revolucionaria, lo es no por los métodos utilizados, sino porque esa transformación abarcará todos los aspectos de la estructura social y será un largo proceso.
Esa transformación se irá operando a medida que el desarrollo social vaya conformando un nuevo tejido social, elaborando una nueva escala de valores, todo ello orientado hacia una nueva estructura , que tenga como centro las necesidades humanas de todo orden y en donde no exista la injusticia y la explotación del hombre por el hombre. Si bien se considera que en el fundamento último de la sociedad, está la forma cómo los integrantes de ella producen lo que necesitan para vivir, siendo que esas necesidades son valores de carácter histórico, o sea cambiantes en el tiempo, la transformación no se da de manera automática a medida que el ser humano va acumulando saber y experiencia, sino que hay una interacción permanente entre individuos y marco social.
Por ello, aunque los seres humanos están condicionados por el medio social en el cual han crecido, tienen un importante margen de maniobra, lo cual hace que el desarrollo social no sea lineal, en una sola dirección. Las civilizaciones desaparecidas son elocuente ejemplo de ello. Por lo tanto es necesaria la acción político-social para trabajar en el sentido del cambio social. Muy sintéticamente, eso es lo que fundamenta la actuación política del MLN. Su estrategia política es una estrategia defensiva de acumulación. Esto es así porque la correlación de fuerzas es desfavorable para el movimiento popular. Esa acumulación se entiende en varias direcciones: en aumento numérico de voluntades dispuestas a la lucha, en organización, en experiencia, en avances en el campo de la teoría, etcétera. Esa acumulación además tiene que operarse también en el plano internacional, con otras fuerzas progresistas y revolucionarias de otros países, pues el MLN nunca ha pensado que pueda ser posible el socialismo en un solo país. Se ha definido desde su aparición en la década de los sesenta, por la lucha prolongada. Manteniendo siempre su definición de lucha por los intereses de las clases explotadas, es partidario de todas aquellas alianzas políticas que sin contravenir aquel principio, permitan avances en ese sentido. El MLN no rechaza ningún método de lucha política, entendiendo que la metodología está condicionada por la coyuntura histórica.
No es una organización política electoralista, sin embargo participa en la lucha electoral, pero sin adjudicarle la principal importancia, considerándola un frente más. No considera los sistemas políticos establecidos, aún aquellos en los cuales se realizan elecciones, como verdaderas democracias. Para el MLN no existe la democracia como enunciado general. Han existido en el proceso histórico diferentes tipos de democracia. La democracia como la entiende el MLN, tiene por lo menos tres dimensiones: la política, la económica y la social. Con esto se quiere significar que los pueblos y no ciertas castas dirigentes, tienen que ser los que tomen las decisiones más importantes que afectan sus destinos.
Cuáles mecanismos participativos lo harán posible, será creación que surgirá en el proceso de desarrollo de la práctica social y no una elaboración de laboratorio político. El MLN considera que en el siglo veinte se han realizado importantes experimentos sociales a gran escala, sin embargo aún no se han encontrado fórmulas eficaces de participación social. La división de la sociedades en clases con intereses antagónicos es el escollo principal, por lo tanto es requisito indispensable la eliminación de las clases, que tienen una antigüedad de por lo menos 5.000 años. Es una tarea gigantesca.

Fuente: Editorial Ultimo Recurso, Rosario, Santa Fe


Raúl Sendic, una vida dedicada a la lucha por la liberación del pueblo

Mario Roberto Santucho

A través de una larga tradición de luchas populares que comienzan en el siglo pasado, han surgido -al calor de los conflictos obreros y de los combates armados contra los opresores-, muchos militantes revolucionarios que son ejemplo y bandera para los hombres y mujeres del Uruguay, Raúl Sendic es uno de ellos, seguramente uno de los más altos exponentes. Su vida es un ejemplo de consecuencia revolucionarla al servicio de pueblo, mantenida también desde las cárceles del régimen.
Para el Movimiento de Liberación Nacional -Tupamaros-, su nombre no significa sólo el de uno de sus fundadores y dirigentes más queridos si no que es sinónimo de una práctica revolucionaria y de un estilo de trabajo que es guía para todos los militantes, en el largo y duro camino a recorrer hacia la liberación nacional y el socialismo.
Evocar hoy su figura es levantar ese ejemplo de lucha, pero es también llamar a una solidaridad redoblada para arrancarlo de las inicuas condiciones en que la dictadura lo mantiene como rehén.
Raúl Sendic nació en el departamento de Flores el 16 de marzo de 1926. Cincuenta años de vida que resumen tina rica experiencia de lucha sindical Y política.
Hijo de una familia campesina de modestos recursos, vivió de cerca, desde su adolescencia, las injusticias a que son sometidos los trabajadores rurales. Realizó sus primeros estudios en el interior del país y, cuando su familia se traslada a Montevideo, continúa sus estudios de Derecho al mismo tiempo que trabaja.
Militó desde joven en el Partido Socialista y llegó a ser Secretario de la Juventud y luego miembro del Comité Ejecutivo. Más tarde abandonaría el PS por discrepancias de su línea política.

UNA VIDA DEDICADA A LA LUCHA POR LA LIBERACION DEL PUEBLO

En 1957 se va al interior y comienza a impulsar el trabajo gremial en el departamento de Paysandú, donde los obreros remolacheros estaban en conflicto. Allí promueve la creación de] Sindicato único de Obreros Rurales. Luego se va a Salto, con otros compañeros, y se crea el URDE (Unión de Regadores y Destajistas de El Esponillar) en una planta que pertenecía al Estado.
Ante la organización de los trabajadores se toman represalias y muchos de ellos son despedidos; finalmente el sindicato es reconocido pero sus dirigentes pasan a integrar una lista negra que es difundida por todo el país.
Sendic aparecía como el "asesor jurídico" pero era uno de los impulsores reales de todo ese movimiento, junto con otros dirigentes, Dutra y Severiano Peralta. como Jorgelino como relata un compañero cañero: "Sendic empieza a aparecer como un fantasma para los gringos, como un agitador de la clase obrera. Se empieza a hacer público su nombre. En ese momento también se desatan huelgas en otras fábricas de Paysandú (Paylana y Paycueros) que también lo tienen como asesor' ".
Después se entrega de lleno a organizar a los "peludos" (cañeros) en el departamento de Artigas, limitando con Brasil. En toda la zona del litoral hay varias empresas azucareras, algunas con capitales yanquis, que explotan plantaciones de caña de azúcar y las industrializan. Es decir, que hay un trabajo propiamente "de chacra" (como le llaman los cañeros) que es la plantación y el corte de la caña (trabajo zafra]) y un trabajo de fábrica.
En esa zona, especialmente en Artigas, hay muchos trabajadores provenientes del sur de Brasil, y las condiciones son particularmente duras. Los obreros trabajan más de 10 horas diarias, viven en pequeñas chozas ("aripucas") de techo de paja y cuya parte más alta se encuentra a un metro cincuenta del suelo; son construidas por los propios cañeros. La mayoría de ellos tienen familia numerosa que soportan las mismas condiciones deplorables: los niños carecen de lo más elemental; asisten a la escuela dos o tres años y luego se incorporan al trabajo de la tierra.
En aquella época -fines de la década del '60- los cañeros desconocían todas las normas legales que pudieran protegerlos, y al no estar organizados eran víctimas de una explotación miserable.
En los primeros meses del '61, se comenzó el trabajo de concientización, distribuyéndose los compañeros en varias empresas de al zona. Empieza una labor paciente, hablando con los "peludos"; se les explicaba cuánto debía ganar un peón rural, cómo los gringos se quedaban con gran parte de lo que les pertenecía a ellos; el derecho que tenían de cobrar asignación familiar, a trabajar una jornada de ocho horas, etc. Esta tarea de esclarecimiento se hacía especialmente por la noche, yendo de casa en casa, pues quienes la hacían ya estaban detectados por las empresas, por lo que era necesario trabajar clandestinamente para evitar las represalias y el intento seguro de Impedir toda organización. Les explicaban a los "peludos" que no estaban solos, que había un abogado que los apoyaba, asesorándolos. Y ellos preguntaban por "u home" pues así llamaban a Sendic en un acento semi abrasilerado.
Empezaron a reunirse en pequeñas asambleas y se comenzó a hablar de sindicato: la necesidad de unirse para no seguir siendo explotados por los ,'gringos". En agosto del '61 ya había 500 afiliados al sindicato, y el carnet llevaba el nombre de UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas).
El 4 de setiembre de ese año, se funda oficialmente el sindicato; la asamblea tiene lugar en Bella Unión, con la presencia de Sendíc. Así relata un cañero el acontecimiento: "Allí vieron los peludos a un hombre tranquilo y observador. Los peludos observaban constantemente su manera de ser. Esperábamos ver un abogado de traje, cuello duro y corbata; en su lugar vimos un abogado de alpargatas, vestido sencillamente y comiendo el mismo guiso que comíamos nosotros".
El primer triunfo fue la llegada de inspectores de trabajo a controlar a las empresas. Éstas promovieron entonces un sindicato amarillo para crearse un interlocutor, y con él firmaron un convenio aumentando los salarios pero desconociendo la deuda anterior.
Entonces los trabajadores decretaron la huelga en enero del '62 y decidieron acampar con sus familias. Fue una rica experiencia de discusión cotidiana -con amplia participación- sobre los pasos a dar, sobre la distribución de tareas y de víveres que se compartían. Era necesario burlar el cerco policial para buscar alimentos, y para llegar a las plantaciones a convencer a los desocupados de otras regiones que eran traídos especialmente a trabajar, supliendo a los huelguistas.
En abril, y ante el impasse de la situación, se resuelve aplicar otra medida; abandonan por la noche el campamento, y al amanecer ocupan las oficinas de la empresa, un grupo mantiene detenido al administrador yanqui hasta que se obtiene el pago de toda la deuda.
La acción de los trabajadores lograba la aplicación de la ley que no hacían respetar los inspectores de trabajo.
Una forma de lucha se ponía en práctica; Raúl Sendic era su inspirador.
El sindicato cañero siguió creciendo. Su consigna fue entonces la que podía movilizar a todos los trabajadores rurales: la tierra para quienes la trabajan".
Esta lucha se tradujo en tres marchas realizadas sobre Montevideo, en que los cañeros recorrieron a pie buena parte de¡ país, con enorme sacrificio, haciendo conocer sus exigencias, realizando mítines, popularizando su lucha, poniéndose en contacto con otros sectores de trabajadores.
Por la tierra y con Sendic" expresaban sus pancartas, y en esa consigna se resumía claramente el objetivo de la lucha y un liderazgo incuestionable.

DE LA LUCHA SINDICAL A LA PRÁCTICA POLITICA REVOLUCIONARIA

Todo ese trabajo de organización de los trabajadores rurales, de lucha contra el amarillismo sindical, está alimentado por una concepción que lo vertebra: cómo enfrentar la violencia de los explotadores con la violencia revolucionaria. Hay una coherencia total entre esa práctica concreta y la comprensión cabal de cuál era el proceso que vivía el Uruguay, un país que todavía en esa época podía disfrazar la esencia de la dominación de clase con una aparente institucionalidad formal, que cada vez decaía más ostensiblemente en la medida que la crisis avanzaba.
Haber avizorado ese desenlace en un Uruguay que dormía una "siesta feliz", fue la visión certera de Raúl Sendic que, premonitoriamente, escribía en 1961: "El régimen que impera en nuestro país tiene una cara y una careta. La careta es esa apariencia de libertad y democracia que sólo experimenta la gente rica y que se muestra para el exterior. Pero la democracia burguesa en nuestro país, como la democracia burguesa en todos lados, no resiste la prueba de fuego de la lucha de clases. Aquí ha caído por completo la careta y ha quedado al descubierto una cara siniestra, que evoca las macabras faces de¡ fascismo".
El diagnóstico era exacto, las conclusiones de ese análisis suponían la necesidad de organizarse y pasar a la acción, superando prácticas verbalistas y discusiones esterilizantes en que se debatía la izquierda. El MLN-Tupamaros estaba naciendo.
Los cañeros de la UTAA constituirían una de las vertientes fundadoras de la organización, que se sumarían al núcleo inicial de proletarios urbanos y de intelectuales revolucionarios.
En julio de 1963 la expropiación de armas al Club de Tiro Suizo marcaba la iniciación de la lucha armada en Uruguay. Pero, todavía habría de pasar algún tiempo para que los Tupamaros, tras una preparación silenciosa, surgieran a la luz pública.
Raúl Sendic debe pasar a la clandestinidad: durante seis años se moverá de un punto a otro del país, participando, dirigiendo, asumiendo pequeñas y grandes tareas en la Organización. Es dificil discernir el papel jugado concretamente por él en el MLN. Su influencia se confunde con la historia misma de la organización, y es así por lo menos hasta su primera caída en Almería.
Una práctica constante de dirección colectiva en el MLN, unida a las propias características personales de Raúl Sendic -que siempre lo impulsaron a la acción anónima y callada- hace que sea muy dificil separar lo que pertenece a su orientación personal.
Sin embargo, los principios centrales en que se basó su acción y la de los compañeros fundadores, están expuestos claramente y corroborados en la práctica: -La lucha armada como la forma estratégica principal de lucha para alcanzar el poder y comenzar la construcción del socialismo.
-La necesidad de forjar la unidad de los revolucionarios a través de la lucha cotidiana, del propio quehacer.
-El antiimperialismo consecuente, que no es sólo una consigna, sino que se materializa, por ejemplo, en el desenmascaramiento del papel de la CIA en el Uruguay a través de sus agentes.
-La concepción guevarista de la continentalidad de la lucha, expresada en términos muy claros: "Es un derecho y un deber que las organizaciones revolucionarias colaboren con sus máximas posibilidades en la construcción y elaboración de la estrategia continental. El imperialismo se apronta a librar una guerra a muerte por su supervivencia en nuestro continente, es, por tanto, dable esperar una dura y prolongada lucha. Es correcto orquestar una estrategia continental que racionalice la aplicación de fuerzas y recursos en donde mayores rendimientos puedan proporcionar".
En la dirección señalada hay todavía un largo camino a recorrer, pero el MLN apuntaba correctamente ya en 1968 a la idea que más tarde comenzaría a concretarse en la creación de la Junta de Coordinación Revolucionaria.
Raúl Sendic pertenece a la generación de revolucionarios que, alentados por el ejemplo luminoso de la Revolución Cubana y de la figura señera del Comandante Guevara, iniciarían en América Latina una experiencia de lucha guerrillera.
Más allá de los errores que se demostraron en esa práctica, es innegable que esa etapa fue rica en aportes valiosos al desarrollo del proceso revolucionario latinoamericano, el más trascendente fue, sin duda, haber puesto al orden del día la violencia revolucionaria, rescatándola como un elemento esencial de la teoría marxista-leninista.

UN ESTILO REVOLUCIONARIO - UN EJEMPLO DE COMBATIENTE

En la trayectoria militante de Raúl Sendic se destacan algunos rasgos particulares que son siempre señalados por todos los que han militado junto a él. Lo más característico es, sin duda, su humildad para encarar todas las tareas, para pasar desapercibido, como un compañero más. De pocas palabras, observador profundo, conocedor de quienes lo rodean; así expresa un compañero esta característica: "Una cosa grande que tiene Raúl es que sabe definir a los hombres 'al metro' para lo que sirve cada uno. Es una persona que te da confianza. Esté donde esté no te protege, en el sentido de una actitud paternalista, en el sentido de disimular una situación grave, sino que aporta la serenidad necesaria para afrontarla y aprovechar las posibilidades existente?.
Paciente, tenaz en el trabajo, decidido siempre, pronto a asumir él primero las responsabilidades y los riesgos desde sus largos años de clandestinidad, pasando por la histórica fuga del Penal de Punta Carretas, hasta los últimos meses de libertad, el año '72. Cuando la represión arreciaba sobre el MLN y Sendic era buscado en toda la ciudad, él se negó a abandonar el frente de lucha y permaneció en Montevideo.
Hay un constante ejemplo personal en el estilo de vida, en el trato a los compañeros, que le han hecho ganarse el respeto y la admiración de todos; hoy su figura de revolucionario es indiscutida para todo el pueblo.
Cuando en setiembre de 1972, las Fuerzas Armadas -tras desatar un operativo de 20.000 hombres en su búsqueda- lo cercan en una casa de la ciudad vieja en Montevideo y lo intiman a rendirse, Raúl Sendic resiste hasta caer herido, con la cara atravesada por una bala. "Yo soy Rufo y no me entrego", les respondió mientras resistía. No se atrevieron a matarlo, pero luego intentarían sin éxito liquidarlo lentamente en la prisión por medio de un régimen de reclusión de características brutales. Durante varios meses permaneció encerrado en un pozo sin luz (un aljibe), desde donde su único contacto con el exterior era la comida que le bajaban por una cuerda. Hoy está recluido en un cuartel del interior del país, en completo aislamiento.
Desde 1973, la dictadura lo mantiene como rehén, en la misma situación que otros ocho compañeros, dirigentes de la Organización: Julio Marenales, José Mujica, Jorge Zabalza Eleuterio Fernández Huidobro, Adolfo Wassen, Henry Engler y Mauricio Rossencoff.
Torturados bárbaramente, en condiciones verdaderamente inhumanas de detención, se persigue la destrucción física, la locura o la muerte de estos revolucionarios.
La respuesta de Sendic, cuando se les comunicó su calidad de rehenes de régimen, que podrían ser fusilados en cualquier momento, fue terminante "Podrán fusilarnos, pero no podrán detener la lucha del pueblo".
La misma actitud de firmeza inquebrantable ante el enemigo, la misma confianza que siempre mantuvo en las reservas del pueblo, la confianza segura -y más aún el convencimiento- de que nada se opondrá a la marcha victorios de los explotados, porque ese es el sentido en que camina la historia.
Desde la prisión, lo mismo que antes desde su puesto de combate, Raúl Sendic encarna -junto a los miles de patriotas prisioneros- la voluntad de lucha del pueblo oriental y su determinación de vencer.

Fuente: La Fogata


A 16 años de la muerte de Raúl Sendic

La tozudez por descubrir "las cosas que están detrás de las cosas"

POr Víctor Carrato

El próximo 28 de abril se cumplirán 16 años del fallecimiento del líder tupamaro Raúl Sendic. Es difícil que en Uruguay exista alguien que no haya oído hablar de él. Sin embargo, pocos conocen su libro Reflexiones sobre política económica. Apuntes desde la prisión. Muchos de los más estrechos compañeros de Raúl Sendic no recuerdan hoy -a veinte años de publicado- su libro Reflexiones sobre política económica. Apuntes desde la prisión. Consultados por CARASyCARETAS, el senador Eleuterio Fernández Huidobro y el escritor Mauricio Rosencof prefirieron abstenerse de emitir comentarios sobre la obra, a pesar de que reafirmaron el inmenso aprecio que ambos sienten por su compañero de siempre. Ninguno pareció tener muy frescos los contenidos de las reflexiones económicas de Sendic.
En su libro sobre el líder tupamaro, el periodista Samuel Blixen lo describe con una instantánea definición: "Esa cualidad que asombraba -'como un saber de la realidad que no se sabía de dónde lo sacaba'- provenía, quizás, de una vieja costumbre, un entrenamiento de toda la vida, la tozudez por descubrir 'las cosas que están detrás de las cosas'. Sus compañeros, sus conocidos, estaban habituados a esas genialidades, y los desconocidos no tardaban en captarlas". Cuando llevaba diez años como rehén de la dictadura, aislado en las peores condiciones en que un hombre puede ser (mal) tratado, en 1983 Sendic comenzó a escribir los Apuntes. Le bastaron cinco meses, entre culatazos, refriegas, torturas y puertas rotas, para elaborarlos, desde marzo a agosto de 1983.

Acumular conocimientos

Trasladado por diversos cuarteles, de Rocha a Treinta y Tres, a Minas y otra vez a Rocha, Sendic continuaba estudiando y llevaba sus Apuntes. Blixen dice en su libro que el líder guerrillero "ha aplicado a sí mismo lo que recomendaba a sus hijos: 'De lo que se trata es de acumular conocimientos sin detenerse a meditarlos: es incompatible la acumulación monstruosa de datos con una reflexión detenida de cada uno. Después viene el desquite porque podes analizarlos con un panorama total'." Blixen revela corno logró Sendic hacer salir su libro fuera de los cuarteles aun antes de ser trasladado al Penal de Libertad para posteriormente ser liberado el 14 de marzo de 1985, a la edad de sesenta años.
"En algún momento de 1983, cuando todavía su hermano Victoriano deambulaba por los cuarteles con muestras dentales para resolver los problemas de las prótesis, Sendic solicitó autorización para devolver a sus familiares un libro de odontología, relativamente costoso, que le habían prestado. 'Nosotros le llevábamos los dientes, él los marcaba donde le molestaban y nosotros los hacíamos arreglar.
Fue un problema eterno', cuenta su cuñada Elita, que acompañaba a Victoriano a las visitas pero no podía entrar. 'El día que devolvieron el libro, Raúl le insistió a Victoriano para que lo leyera.
'¿Qué tendrá ese libro?, me preguntaba yo'." Victoriano lo sospechó, y en la tapa dura del libro encontró las pequeñas hojitas de fumar donde Sendic había resumido sus apuntes sobre economía.
"Copiamos a máquina aquellos apuntes y se los mandamos a Alberto, con un hermano mío que viajaba a Europa y que no sabía lo que llevaba. Después le pregunté a Raúl cómo había podido pegar tan bien la tapa del libro, y me explicó que lo había pegado con el polvo adhesivo para prótesis dentales", cuenta Elida Menoni
de Sendic.

El vínculo entre lo económico y lo humano

En 1984 se publicó en México una primera versión del libro de Sendic, bajo la supervisión de su hermano Alberto, que vive en Francia. El prólogo, escrito por Mario Benedetti, llama la atención del lector sobre "las peculiares condiciones en que el trabajo fue compuesto, como signo inequívoco de una voluntad indoblegable". Salvando las distancias, Benedetti compara la obra de Sendic con la del "notable historiador belga Henri Pirenne (1862-1935), alguien que durante la Primera Guerra Mundial se enfrentó con coraje a los alemanes". Sin poder consultar ningún texto ni verificar ninguna fecha, Pirenne escribió "a solas con su memoria" su Historia de Europa.
Por eso Benedetti habla del diálogo del preso con su memoria para rescatar lo que, a su juicio, es lo más relevante del trabajo: "la tenaz vinculación de lo económico con lo sencillamente humano, y sobre todo en cierta inesperada transfusión de calidez y comprensión en la fría enunciación de las cifras y porcentajes". Benedetti simplemente se asombra por "el hecho de que un ser humano pueda sobreponerse al resentimiento, a la tentación del odio, a la frustración, al descalabro político, al aislamiento de la familia, al silencio obligatorio, y también a la propia desconexión con los inevitables relevos y transformaciones que, en su teoría y en su práctica, ha experimentado el pensamiento económico en toda una década. Me asombra comprobar cómo ese obligado y nada vocacional anacoreta puede moverse con objetividad, con lucidez y hasta con humor en la compleja urdimbre de la economía".

Reflexiones sobre política económica

Sendic tituló la primera parte de su primer capítulo 'Otra concepción de la economía'. A diferencia de la clásica definición de la economía como la satisfacción de las necesidades mediante la atribución de recursos escasos, Sendic sostenía que los recursos son limitados, las necesidades también, pero el consumo suntuario es ilimitado. Por eso subraya que "el objetivo de la organización económica es la atribución de recursos escasos, estableciendo prioridades entre los posibles usos, para lograr una producción que asegure alimento, salud v máximo desarrollo y bienestar posibles para cada uno de los integrantes de la población, para lo cual hay que buscar una distribución equitativa y el mínimo desperdicio".
Para hacerlo bien claro, recurre al ejemplo de comparar la economía de un país con la de una familia: "los gastos de diversión del hijo mayor no pueden privar de alimentos al hijo menor". Empero reconoce que las cosas no se manejan así a escala de un país, ya que "las prioridades de consumo y producción son desviadas hacia capas privilegiadas. Y es este tipo de sistema que usualmente estudian los tratados de economía". En cambio, para él la economía es como un edificio en el cual, si se desea agregar algo a la fachada, no se puede quitar material a los cimientos. Sendic distingue tres tipos de consumo: el de subsistencia (alimentos y medicamentos), el necesario para el bienestar y el no esencial o suntuario: "Los dos primeros tienen un límite. En cambio, el consumo no esencial crece indefinidamente, pasando de un artículo a otro".

El mercado no es todo

De manera conceptual Sendic distingue dos sectores en la economía, el de la producción comerciable de bienes y servicios, que se autofinancia con sus ventas, y aquél cuya producción final no tiene como destino la comercialización, es decir, la enseñanza, la salud, la defensa, etcétera. "El primer sector puede representar el 80% del total de la producción y una parte de ella se transfiere por vía de impuestos para solventar al segundo sector", afirma. En el mercado están comprendidos ambos sectores. El trabajo también entra en el mercado, tanto para el primero como para el segundo sector. Sin embargo, para Sendic el mercado no lo es todo: "Reducir toda la economía al mercado es menospreciar el factor humano en la producción", subraya.
Lejos del reduccionismo que hace centro en los mercados, pero lejos también de dejar de reconocerlos y de valorar su influencia, Sendic prefiere volver una y otra ve/ sobre el factor humano: "En realidad, con la máxima tecnología actual, la mano de obra para el primer sector puede ser abatida al 50% de la fuerza de trabajo (30% para bienes y 20% para los servicios)". "Es objetivo también de la organización económica el de proveer la alimentación y necesidades básicas de aquéllos que, en el segundo sector, no venden su producto en el mercado", agrega. Comparte con Schultz, premio Nobel de Economía, que los gastos en alimentación, salud y enseñanza son inversiones productivas.

¿Qué inversión, qué consumo y dónde?

Bajo el título 'No al globalismo', el fundador del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) se interroga sobre qué inversión, qué consumo y dónde son necesarios. Afirma que "el pensamiento económico tradicional está enfermo de globalismo". Su argumentación refiere a que las "subas de renta per cápita" de ciertos países se basan en los bajos salarios que practican, pero ¿de qué otra forma se distribuye la renta per cápita si no es a través de los salarios? Sendic entiende que existe una inversión deseable, así como un consumo deseable, y que lo contrario son "garrotazos de ciego sobre la economía", aunque "rnuy adecuados al intento de manejarla por decretos".

Los recursos humanos

Uno de los capítulos más disfrutables de Reflexiones sobre política económica es sin duda el tercero, que trata sobre los recursos humanos. Véase con qué sencillez plantea sus ideas: "Dentro de los recursos naturales de un país -clima, agua, suelo, topografía, vegetales, fauna-está el mayor o menor potencial económico humano. Es lo que quedó en Europa después que la Segunda Guerra destruyó todo: gente que sabía poner en marcha una producción de alta tecnología. Por esa razón el Plan Marshall de ayuda tuvo espectacular respuesta allí y no en otros lados. Una inversión en maquinaria tiene diez años de vida: una inversión en la alimentación, la salud y la enseñanza fructifica durante cuarenta años".
"El Bebe sostuvo que el proletariado estaba condenado por el proceso tecnológico, y a los que estábamos en una postura ortodoxa nos pareció herejía", comenta Jorge Zabalza en el libro ya citado de Samuel Blixen. Pero el Bebe, que siempre fue un heterodoxo, iba aún más allá. Retomando el principio socialista de "cada uno según su capacidad", Sendic acota que no se refiere a la capacidad intelectual o adquirida simplemente. Sostiene que se debe respetar la idiosincrasia de la gente "porque el trabajo debe ser lo más voluntario y
deseado posible". Agrega: "Algunas personas funcionan mejor el equipo y otras solas, lo que no quiere decir para sí. Un número creciente tendrá conciencia social del trabajo, pero no se puede asumir que ésta es la motivación de todos, hasta que no se logre que sea así".

Los sacrilegios del Bebe

Insiste con sus 'herejías' cuando, si bien confiesa ser partidario de un Plan General para el Desarrollo Económico, enfatiza, al mismo tiempo, la importancia de la iniciativa individual. Así concluye con una fórmula tan sorprendente corno expresada de manera tan sencilla que asombra: "A la iniciativa individual y al Plan hay que casarlos para evitar el desperdicio y la desigualdad". Quizás inspirado en la lectura del Che Guevara, Sendic se explaya sobre el interés en la producción y la creatividad, a la cual opone la cruel enfermedad de la
burocracia. El incentivo económico no es el único motor de la economía capitalista -sostiene con firmeza-, hay otras motivaciones. A título de ejemplo destaca la realización que se logra al automantenerse.
"Es el hombre siempre persiguiendo sus proyectos y realizándose en sus obras, y es así que muchas personas que han vivido huyéndole al trabajo terminan recibiendo una prescripción de laborterapia en el diván de un psicoanalista. Otros escapan al trabajo físico y terminan en el aerobismo o practicando ejercicios tediosos en un gimnasio." Sendic concluye que entre los proyectos por los cuales el hombre se realiza, existen muchos que están ligados al consumo y pueden ser logrados con un mayor trabajo: "Se debe destruir la mentalidad de lograr ingresos injustos explotando a otros, pero admitir que uno trabaje más que otro para realizar sus proyectos. La buena formulación de la consigna sería, pues: 'a cada uno según sus necesidades básicas; cubiertas éstas, a cada uno según su trabajo'." Atento a la justicia social, enemigo a muerte de lo que considera explotar a un semejante, quien alguna vez también fue monaguillo no promueve un igualitarismo a rajatabla. Otra herejía del Bebe.

Algunas enseñanzas de la historia

Bajo este título Sendic trata de resumir el conocimiento que la testaruda práctica de la tecnología ha aportado a lo largo y ancho del mundo. Así, por ejemplo, sostiene: "La toma del control de toda la industria y de la agricultura en un país con la máxima tecnología actual significaría solamente el control de un cuarto de la economía". Lanza un alerta a despistados candidatos o ingenuos creyentes ortodoxos cuando dice: "Ya hay una respuesta a la pregunta '¿se logra el pleno empleo con la máxima mecanización de la producción?'. Esa respuesta es no. Puede haber un aumento temporal en los países subdesarrollados, o en uno que usurpa una cuota abusiva en el comercio mundial, pero con la tecnología actual se está bajando el porcentaje de empleo en la industria, la agricultura, el transporte, las comunicaciones".

El problema agrario

Desde su juventud, Raúl Sendic se sintió inclinado por los temas agropecuarios.
Nació y se crió en el campo, mantuvo las clásicas caracte