En
recuerdo de Raúl Sendic (1926-1989)
Retrato de un guerrillero
La República en la Red, edición 28/04/99
Raúl Sendic falleció el 28 de abril de 1989 en la clínica Edouard Rist de París
a causa de una crisis cardíaca provocada por una dolencia neurológica denominada
motoneurona.
El líder tupamaro había nacido un 16 de marzo, 64 años antes, en el paraje
Chamangá (Flores). Era el quinto de seis hijos y hasta los diez años no conoció
ningún pueblo. Estudió en escuelas rurales hasta la secundaria, que cursó en
Trinidad aunque seguía viviendo en el campo. Allí fundó la Asociación de
Estudiantes Trinitarios y escribió en un periódico estudiantil denominado
"Rebeldía" junto a su hermano Alberto y Carlos María Gutiérrez.
A los 18 años comenzó a estudiar en la Facultad de Derecho, llegando a recibirse
de procurador en 1951. En esa época militaba en la juventud del Partido
Socialista (PS) y en el Centro de Estudiantes de Derecho, integrando durante
cuatro años el ejecutivo de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas. A
fines de la década del 50 abandonó su cargo en el Comité Ejecutivo del PS y se
radicó en Paysandú, donde trabajó asesorando gremios. En 1956 participó en la
marcha hacia Montevideo organizada por los trabajadores arroceros de La
Charqueada y en 1958 en la movilización de los remolacheros sanduceros. La
primera vez que lo encarcelan fue en San Javier por ocupar las plantaciones
junto a un grupo de trabajadores rurales.
En 1959 funda la Unión de Regadores y Destajistas de El Espinillar (URDE), que
agrupa a cañeros de Salto y dos años después funda en Bella Unión la Unión de
Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA). Cuando el gobierno declara las
Medidas Prontas de Seguridad, Sendic y sus compañeros son encarcelados en
Paysandú.
En 1962 crea en La Teja el MLN y en 1963 invade el Tiro Suizo de Colonia para
llevarse algunos fusiles. En ese momento ingresa en la clandestinidad y continúa
militando dentro del país hasta octubre de 1970, cuando es apresado en la calle
Almería, en Malvín, junto a toda la cúpula del MLN. Nueve meses después se fugó
con otros 110 prisioneros del penal de Punta Carretas hasta que en setiembre de
1972 cae en una casa de la Ciudad Vieja. Desde entonces permaneció 14 años en
calidad de rehén, aislado en distintos cuarteles de las Fuerzas Armadas hasta
1984, cuando es trasladado al Penal de Libertad, desde donde lo liberaron en
marzo de 1985.
Cuatro años después, los especialistas que lo trataron en Francia no descartaron
que el orígen de la enfermedad que lo llevó a la muerte radicara en los 14 años
de torturas y cautiverio en las cárceles de la dictadura.
Entrevista a Raúl Sendic (1987)
Un uruguayo que marcó el fin del Siglo XX
"Vivía solo en Montevideo, después vino mi hermano. y se murió porque,
justamente, éramos canarios y no sabíamos bien qué hacer. A él le vino una
apendicitis nada más... y no supimos dónde llevarlo"
Revista Guambia, entrevista de setiembre de 1987 realizada por Antonio Dabezies,
Nelson Caula, Alberto Silva, Pilar Domingo y Pedro Silva - caricatura de Daniel
Jardim
-¿Cuándo naciste?
-El 16 de marzo de 1925.
-¿Dónde?
-En Chamangá, una zona al sur del departamento de Flores.
-Hay varios Sendic por ahí, ¿no? ¿Es una familia de la zona?
-Sí, nosotros nacimos en Flores. Pero después mis hermanos fueron a Artigas, y
en general se dispersó un poco la familia, al punto de que ahora mismo creo que
no quedan más Sendic en Flores.
|
|
-¿Y tu niñez la pasaste en Flores? ¿A qué edad fueron a Artigas?
-No, no. Yo viví hasta los 10 años en esa zona, ni siquiera conocía un pueblo.
Después me mudé cerca de Trinidad y ahí fui a la escuela y al liceo, que me
quedaba a una legua más o menos de allá donde vivía. Hasta los 18 años viví en
el campo.
-¿Qué hacía tu familia?
-Bueno, mi padre arrendaba un campo ahí en Chamangá, y después entró de
mayordomo en un campo, que era el trabajo anterior de él. Después siguió de
mayordomo y nosotros arrendamos unas vacas en la chacra ésa, y vendíamos la
leche.
-¿Qué de las tareas del campo le gustaba de chico?
-Y... todas las tareas propias de una persona que vive en el campo. andar a
caballo. No puedo decir que me gustara ordeñar, pero lo hice durante ocho años.
Eso implica levantarse a las cuatro de la mañana, porque después tenía que ir a
la escuela.
-¿Tuviste caballo propio?
-Sí, desde luego.
-¿Cómo se llamaba?
-Ah, no me acuerdo (se ríe). Iba al pueblo en él, y fui a la escuela en él, y
después iba en bicicleta: ¡me modernicé! (risas)
-¿Cuando ibas a caballo, nunca se te desató a la salida del colegio?
-Sí, sí, ¡y me dio alguna patada también!!
-¿Iba solo en el caballo, o iban varios juntos?
-No, no. Como en toda escuela rural: la de Chamangá era una escuela rural e
íbamos en sulky y a caballo. Y después, en esa zona de chacras que les contaba,
íbamos siempre en grupo todos los muchachos que vivíamos en esa zona. La escuela
estaba bastante lejos. Yo fui a una escuela agrícola también, en Porongos, donde
te enseñaban a hacer quinta, a plantar.
-¿Empezaste la escuela a los seis años?
-Sí, pero la escuela rural tenía hasta tercer año. Al pasar al pueblo perdí años
ahí porque las escuelas urbanas estaban concebidas de otra forma: había hasta
sexto año.
Trinidad o "Porongos" y su "democracia"
-Por lo que decís conociste a Trinidad como «Porongos».
-Bueno, siempre se llamó a Trinidad-Porongos. Pero nosotros le llamábamos
Trinidad. Era una época de muchas convulsiones estudiantiles, porque era la
época de la guerra. Había grandes manifestaciones contra el fascismo. Uruguay no
estaba definido todavía a favor de los Aliados.
-¿Ahí empezaste a preocuparte por la política, o eso ya venía de tu casa?
-Sí, verdaderamente. En el liceo fundamos una asociación de estudiantes que se
llamaba «Asociación de Estudiantes Trinitarios», y sacamos un periódico que se
llamaba «Rebeldía» e hicimos una campaña bastante fuerte ahí; hicimos huelgas,
hicimos movilizaciones, hicimos manifestaciones, e hicimos lo que se llamaba una
«democracia», algo como una asonada popular en que se rompieron vidrieras y esas
cosas.
-¡En Trinidad!!!
-(En medio de risas) ¡Sí, en Trinidad!
-Habrá sido un escándalo: todo el pueblo con los pelos de punta... Primera vez
en la historia.¿no?
-Sí, por primera vez... y última, creo. Y fueron creciendo las manifestaciones
estudiantiles, entonces en determinado momento fue como la chispa que encendió a
la bomba, porque una noche se unió la gente de los barrios, y saqueó todos los
comercios. Yo a esa hora siempre me iba para la chacra, y me perdí la famosa
«democracia» de Flores. que al final quedó como sinónimo de «democracia» un
saqueo de comercios, rotura de vidrieras. Llevaban barricas de yerba rodando por
las calles y gritaban «¡Viva la democracia!!». De ahí que le quedara ese
nombre...
-¿En qué año fue eso, Raúl?
-Fue más o menos por el 42. Y después fuimos a Durazno, yo iba en un techo de un
ómnibus, y rompimos cuatro o cinco vidrieras. Era la época en que los nazis,
sobre todo los fascistas, porque había mucho italiano, tenían puestos comercios
importantes en ambos pueblos.
-¿Fueron a Durazno el mismo día de lo de Flores?
-No, no. Fuimos dos o tres días después.
-¿Quién influyó políticamente, de esa barra, en usted?
-Teníamos algunos profesores muy progresistas, muy formados, como el Dr. Atilio
Grezzi, que era profesor de historia y de filosofía. El nos formó. digo «nos»
porque fue toda una generación donde estaba mi hermano Alberto, donde estaba
Carlos María Gutiérrez; con esos compañeros fue que sacamos ese periódico
«Rebeldía».
-¿El Negro Gutiérrez también era de Flores?
-Sí, sí.
-¿Y cómo sintió el cambio de Flores a Montevideo?
-Y bueno, no fue fácil, ya que estaba muy habituado a la vida en el campo y
nunca había vivido ni siquiera en un pueblo como Trinidad. Viví siempre en
campaña. Te choca un poco el cambio; la gente un poco agresiva. Te choca si vos
venís directamente de campaña, para el que hace una transición por los pueblos
no es tan difícil.
-¿Te trataban como «canario»?
-No, realmente yo no tenía amigos en esa época. Estuve mucho tiempo. porque en
realidad yo vine a trabajar y a estudiar ¿no? Vivía solo acá, después vino mi
hermano y mi hermano se murió porque, justamente, éramos canarios y no sabíamos
bien qué hacer. A él le vino una apendicitis nada más, no sabíamos dónde
llevarlo. Y mientras pregunté a un canillita y fuimos a un sanatorio, nos
demoraron y se murió. Entonces quedé solo de vuelta.
-¿Vivían en una pensión?
-No. Vivíamos en un garaje que nos prestaba un familiar.
-¿De esa época joven te quedó alguna otra amistad?
-De toda aquella generación que hicimos la lista de la Federación de
Estudiantes, en cierto modo nos seguimos viendo, pero esporádicamente.
-Yo voy más atrás: a la época de Flores.
-Sí, yo no recuerdo una amistad permanente porque nosotros nos «expatriamos»
ahí, y nos fuimos a Montevideo solos. Y salvo algunas esporádicas visitas que
nos hacíamos con Carlos María Gutiérrez, que también se vino para acá, no hubo
nadie ni de mi zona primitiva ni de mi zona de chacras posterior que se viniera
para Montevideo. Entonces, no puedo hablar más que de mis hermanos.
-¿Hubo novias en esa época?
-Sí, hubo novias (mira con cierto desconcierto). Algunas.
-¿Es cierto que la vida del campo es dura?
-Bueno, según cómo estés ubicado dentro de los estratos sociales del campo ¿no?
O sea, si hoy hay tanta gente que emigra no es porque no les guste el campo,
sino porque del campo los expele la miseria que pasan, las dificultades, la
ausencia de oportunidades, pero. toda la gente que ha vivido y estado allá en el
campo, clama para volver. Sólo que.
-Estoy pensando también en Bella Unión y los cañeros.
-Sí, en cierto modo después de transitar por una militancia política y
estudiantil acá, yo volví al trabajo con la gente del campo. Antes que con los
cañeros, estuve con los arroceros de Treinta y Tres.
-¿Y te sigue agobiando la ciudad?
-Bueno, no.
-Si pudieras elegir: ¿adónde irías a vivir?
-Al campo ¿no? ¡Eso es inevitable! Tengo un hermano que trabajó en París 20 años
como obrero en la Renault, y al jubilarse se fue al campo allá. Y mis hermanos
mayores también se fueron, acá mismo, se consiguieron una chacra y se fueron de
vuelta. O sea que la gente que se ha criado en el campo.
-¿Así que esperás volver al campo?
-Sí, espero.
Bella Unión y los comienzo políticos
-¿Estuvo últimamente en Bella Unión?
-Sí, hace poco una tarde, nomás.
-¿Muy cambiado?
-Sí, lo que se ve. Es una zona de prosperidad, de mucha producción en distintos
rubros. Y eso hizo como un polo de magnetismo que atrajo gente. Entonces hay
demasiada gente, y más miseria que antes. Se fue demasiada gente ilusionada con
la posibilidad de trabajo de Bella Unión. Y es una zona del país que ha crecido
tanto económicamente como en población, pero no se refleja en la vida del sector
más bajo de la población. Hay un tremendo rancherío que ha ensanchado el
cinturón de Bella Unión.
-¿Por qué fue tu familia a Artigas?
-Bueno, en realidad se fueron mis hermanos, a trabajar en el campo.
-¿Ya era una zona progresista que prometía desde el punto de vista económico?
-No, no: al contrario. Para mi familia, que trabajaba en ganadería, era una zona
atrasada. Entonces, fueron justamente llevando una serie de innovaciones sobre
cría de ovejas y demás, que era la especialidad de la familia. Y bueno,
estuvieron tratando de salir adelante en el trabajo ganadero, pero no lo
consiguieron. Pero eso es independiente de la ida mía, que fue por cuestiones
gremiales.
-Así que fuiste exclusivamente por cuestiones gremiales.
-Sí.
-Hoy no me contestaste: ¿qué eran, políticamente, tus padres?
-Eran nacionalistas. Digo, mi padre era blanco y mi madre colorada. Mi padre y
mis tíos pelearon en la revolución de 1904. Y bueno, cuando yo ya vivía, mi
padre dio armas para el levantamiento del 34, aquel que se hizo contra la
dictadura de Terra.
-Pero no era herrerista...
-No, no: era blanco independiente.
-¿Cuáles fueron tus primeras lecturas políticas?
-Bueno, toda esa literatura que había en aquella época, y que es un poco
diferente a la actual ¿no?
-¿Tus primeras lecturas fueron políticas, o tuviste otras lecturas antes?
-Bueno, tenía toda la literatura tradicional. A esas zonas rurales llegan
revistas de la época con novelas de Alejandro Dumas, de Víctor Hugo, de
Dostoiewski. Y justamente por el hecho de estar tan alejado de todo centro
poblado, esas lecturas, más que leídas, son devoradas. Y por las noches nuestra
madre nos leía a los seis hermanos «Tabaré»... y lo leía durante varias noches:
cuando terminaba lo empezaba de vuelta (risas). Terminábamos todos llorando... y
entonces empezaba de vuelta y esperábamos que terminara distinto... pero no.
-¿Tuviste la suerte de llorar con «Tabaré» y no con «Caperucita Roja»?
-Sí, en aquella época por lo menos nos inciábamos con «Tabaré».
La juventud antes, y la de ahora
|
|
-¿Qué diferencia encontrás entre la juventud de esa época y la de ahora?
-Bueno, en realidad aquella era una juventud bastante combativa, bastante
radicalizada. Hicimos grandes manifestaciones estudiantiles. También ahí yo
estuve preso, en algunas de ellas. Eran manifestaciones un poco violentas,
digámoslo así, de mucho choque con la policía. Y yo mismo fui escrachado en «El
Día» por haber lastimado un policía. Y en realidad yo estaba luchando con él, y
otra persona le pegó un fierrazo en la cabeza. Entonces me llevaron a mí, y el
policía sangrando y hasta el Ministro del Interior dijo de todo. Ahí soltaron a
la mayoría; a mí me procesaron, y después me escracharon como que había traído
un fierro entre las ropas y lo había lastimado. Ese fue el primer procesamiento
que tuve.
-¿Y fue la primera vez que estuviste preso?
-Sí, que estuve preso y que fui procesado. Pero al final el que lo lastimó fue
otra persona, era un profesor, no me acuerdo ahora. profesor de historia. no
recuerdo ahora el nombre.
-Mejor no diga nada que lo quema.
-¡No, no!
-¿Y cómo ve la juventud de ahora?
-Un poco desconcertada, porque no tienen una perspectiva promisoria como la de
aquella época, más segura. Sigue estudiando, pero no con el mismo entusiasmo,
porque sabe que se reciba de lo que se reciba, no tiene inserción, porque aunque
llegue como profesional -como abogado, como ingeniero, como escribano, como
arquitecto- no hay perspectivas.
-¿Cuándo se acabó el Uruguay de las vacas gordas?
-Bueno, estadísticamente fue por el 57 cuando empezó el declive.
-¿De quién fue la culpa? ¿De Luis Batlle?
-No, al contrario: Luis Batlle fue el que usufructuó el período de auge. Todo
eso pasa independientemente del gobierno que haya. Si después de la guerra hay
un plan Marshall para Europa, y Europa a su vez deriva los dólares para
productos del Uruguay y Argentina, Batlle puede hacer una política populista, y
Perón puede hacer lo mismo. Pero cuando no hay exportaciones tan voluminosas
como existieron en esa época, cuando no hay tantas ventajas económicas en el
comercio exterior, los gobiernos declinan. Eso lo demostró Perón al volver en
épocas que ya eran bravas, cuando no tenía nada que repartir. Ya no dejó la
imagen del hombre que llegaba y repartía prosperidad.
Un médico frustrado
-¿Siempre te interesó el tema económico?
-Sí, en realidad la economía explica un poco las actitudes políticas. Por eso yo
también evito tratar a Perón o a Evita independientemente de la situación
económica imperante en la época.
-¿Por qué eligió la carrera de Abogacía, siendo tan buen economista?
-Bueno, no fui nunca un buen economista y menos cuando elegí la carrera de
Abogacía. Yo no tenía otra alternativa, porque como trabajaba todo el día, no
podía hacer mi carrera predilecta, que podía haber sido Medicina, porque me
coincidían los horarios de clases. La únca carrera que podía hacer compatible
con el trabajo en el día, era Abogacía. No había otra que uno pudiera hacer sin
concurrir a la Facultad. De manera que no hubo elección.
-¿Realmente hubiera sido Medicina tu carrera preferida?
-Sí, pienso que sí. Pero veía también en la Abogacía un instrumento para llevar
adelante la lucha social.
-¿Te interesaba más como carrera o como militancia, la actividad en Abogacía?
-Sí, la vi como una palanca para el trabajo social.
-Por aquella época estudió con mucha gente notoria y conocida hoy en lo
político.
-Sí, pero no tuve contacto, salvo con Flores Mora, con el que estuve haciendo la
práctica forense. Al no ir a Facultad no pude alternar con mucha gente que fue
contemporánea mía.
-¿Qué le pareció la contratapa de Flores Mora donde hablaba de usted cuando
todavía era un rehén? Hablaba de usted cuando nadie lo nombraba, o recién
empezaban a hablar, y lo hacía de manera muy afectuosa.
-Bueno, justamente, pienso que compartimos un período de grandes luchas
estudiantiles, como la que les contaba recién de 1951, por la autonomía de la
Universidad. Al haber transitado una parte de la lucha social juntos, haber
compartido alguna clase de práctica forense en la Facultad de Derecho, se sintió
solidario en un período donde todos nos agraviaban. El quebró una lanza, lo cual
significa que era un hombre muy sensible.
-¿Cuándo deriva tu actividad gremial en la Facultad hacia una actividad gremial
más general?
-Bueno, yo tuve una militancia de 10 o 12 años en el Partido Socialista, y
después empecé a trabajar en los gremios. Primero se hizo una marcha de los
arroceros desde Charqueada a Montevideo, donde yo participé. Después la
movilización de los trabajadores de la remolacha en Paysandú. Ahí también
estuvimos presos y procesados por entrar en las plantaciones sin autorización
del dueño, en San Javier. Y después organizamos a los trabajadores de «El
Espinillar» en un sindicato que todavía dura, que es el de «Unión de Regadores y
Destajistas de El Espinillar», que ya eran cañeros. Después saltamos a las
cañeras del norte de Bella Unión, donde se levantó UTAA. Simultáneamente yo
trabajaba ya como procurador en Paysandú, y tenía el escritorio en la sede de
los sindicatos de Norteña y Paycueros. Era una especie de asesor de esos
sindicatos, y de otros de Paysandú, y de los problemas laborales en general de
los trabajadores.
-O sea que en sindicatos capitalinos prácticamente no actuaste.
-Bueno, trabajé un año en el «Sindicato de Almacenes al por Mayor», como
funcionario rentado, y antes en la Defensoría de Menores de Montevideo, como
subjefe.
El surgimiento del MLN
-¿Cómo le explicarías a las nuevas generaciones por qué surge el Movimiento de
Liberación Nacional?
-Bueno, tendría que situarlos en la época. A través de todas esas luchas
sindicales fuimos bastante perseguidos: en aquella época se usaba que ante cada
conflicto se dictaban Medidas Prontas de Seguridad. Entonces, supongamos que
había un conflicto en Montevideo, nosotros estando en Paysandú éramos detenidos.
Es decir que figurábamos en una lista de militantes sindicales que eran
detenidos automáticamente cada vez que se dictaban las medidas, ¡y a veces ni
sabíamos que habían sido decretadas! Era habitual que uno llegara al trabajo y
lo llevaran preso.
-¿En qué años era eso?
-Y. en el 60, 61.
-¿Era gobierno colorado?
-No. Era blanco, «chicotacista». El Jefe de Policía de Paysandú era
«chicotacista». Era una época en que no se podía decir que no hubiera derechos
civiles, sólo que no los había para ciertos sectores: nosotros estábamos
supeditados a esas represiones. Todo eso creaba una situación de rebeldía porque
ni siquiera te permitían trabajar: yo trabajaba en esa época como procurador e
iba todos los días al Juzgado, pero evidentemente nadie confía en un profesional
al que cada pocos días lo meten en un calabozo ¿no? Incluso hacía defensas
penales y muchas veces me encontraba con mi defendido en un calabozo (risas).
Sí, sí, pasaban cosas como ésa, de verme los presos en Paysandú y decirme «Raúl:
¿cuándo nos van a dejar ir?», y yo «voy a ver si salgo yo primero» (carcajadas)
porque muchas veces ni se habían dado cuenta que yo llegaba como preso. Por eso
es muy difícil explicarle a la juventud cuál era el panorama de la época. Todo
eso fue in crescendo; hubo manifestaciones; hubo muertos en las manifestaciones;
después hubo prohibición de Partidos: fue una escalada de violencia. Y nosotros
mismos, como movimiento cañero, hicimos un conflicto con todas las leyes
laborales a favor, porque había violación de todas esas leyes, y no conseguíamos
ni siquiera que se aplicaran las leyes sobre salario ni nada.
-Y ahí hicieron una huelga ¿no?
-Entonces tuvimos que ir a un conflicto con la empresa cañera que se llamaba
CAINSA. Acampamos frente a ella, la policía nos pidió si podíamos descongestinar
la carretera y nos ofreció un monte ahí en Itacumbú. Y bueno estuvimos tres
meses a monte con toda la familia, en carpa y demás. Después tuvimos que tomar
la fábrica con toda la dirección adentro, y ahí recién conseguimos un convenio
para el pago de todo lo que nos debían. Vinimos a Montevideo en camiones,
pidiendo la ley de 8 horas para el trabajador rural y la expropiación de un
latifundio de Silva y Rosas para dar trabajo a la gente. Bueno, acá fuimos
recibidos también con represión: terminamos todos presos en Miguelete, y
volvimos allá sin lograr ni la ley de 8 horas (que nunca hubo quorum en el
Parlamento para tratarla) ni la expropiación de ese latifundio. Ambas cosas se
lograron después: la expropiación del latifundio por Colonización, y se sacó la
ley de 8 horas por convenio. Y después por convenio de la OIT, ratificado por
ley de país, para ese tipo de plantaciones.
-¿Quién tiene ahora el latifundio? ¿Colonización?
-Lo tomó en aquel momento, en el 70, luego lo tomó la dictadura militar y.
-¿No han hecho nada ahí, no?
-Bueno, gente adicta a la dictadura (sargentos jubilados y gente así) es la que
lo tiene.
-Todo verde el campo.
-. y el campo sigue ahí, a medio explotar. Todavía hay fracciones que las ocupa
el Ejército, y hay fracciones sin destino. No le dieron una buena colonización.
La gente que se movilizó por eso nunca accedió a ningún pedazo de terreno. Es
una enorme extensión, está al borde de la arrocera, tiene irrigación del río
Uruguay y de los arroyos de la zona, pero permanece prácticamente inexplotado.
-Hablamos de las 8 horas como si fuera una cosa normal... ¿de cuánto era la
jornada del trabajador cañero en esa época?
-En época de zafra trabajaba -y trabaja- unas 12 horas. Nosotros pedíamos 8
horas para que les pagaran como horas extras el resto. Lo mismo ocurre en las
estancias: todavía no tienen ley de 8 horas. El peón de la estancia tiene un
salario bajísimo. Ahora es de 14 mil pesos, y si tuviera las 8 horas, como está
más horas en el campo podría tener un aumento en su sueldo. Una ley de 8 horas
que al fin y al cabo fue aprobada hace 70 años para industria y comercio, fue
aprobada en 1915.
Socialismo a la uruguaya
-¿Seguís siendo socialista, en el viejo sentido de la palabra?
-Bueno, sí. O sea, nosotros tenemos un objetivo socialista. Lo cierto es que
nosotros nunca fuimos demasiado esquemáticos y menos ahora que ha habido una
serie de experiencias donde las mismas experiencias socialistas se han ido
rectificando. Nostros estamos con esas rectificaciones y estamos por un
socialismo adaptado a la uruguaya, y siempre luchamos por él.
-¿Podrías definir en pocas palabras qué es «un socialismo a la uruguaya»?
-Bueno, hay una mentalidad en el país. Nosotros no estamos en una sociedad que
haya sido zarista como la Unión Soviética, ni en una sociedad presidida por
mandarines como China. Tenemos cierta tradición democrática muy arraigada en la
mentalidad del pueblo, por libertades y todo eso, y nosotros tenemos que adaptar
el socialismo a la realidad uruguaya. Un socialismo que sea compatible con toda
esa tradición, digamos libertaria, de todo el pueblo uruguayo.
-¿Existen líderes campesinos?
-Bueno, yo diría que de un campesino a otro campesino hay afinidad, hay una
afinidad de una cantidad de gente que estuvimos en la Universidad, con nuestro
hábitat anterior. Y a raíz de eso uno entra mejor en el medio rural que en el
medio urbano. Por eso pienso que yo ni siquiera creo que haya ayudado mucho a
los cañeros, simplemente participé en los campamentos. Pero sí puedo alternar
con la gente de campo ¿no?
-Hablando con el senador Ricaldoni, fuera del reportaje, nos decía que la
izquierda insiste en la palabra «campesino» que no tiene andamiento popular: ¿tú
encontrás otra palabra para sustituir la de «campesino»?
-Sí, sí. Aquí al campesino se le llama «chacrero».
-¿Paisano.?
-Sí, «paisano» se usa en forma más genérica para el peón de estancia, porque.
-¿Pero estás de acuerdo en que «campesino» en Uruguay no es una palabra
adecuada?
-No, absolutamente. Yo, por lo menos, no la uso. Acá hay chacreros y después,
hay lo que podríamos llamar granjeros: gente con capital, con máquinas. El
chacrero es la persona que no tiene más que el terreno y su fuerza de trabajo.
El otro ya tiene algún pequeño capital, ya sea ordeñadora si tiene un tambo, o
máquinas y tractor, si tiene una granja.
-¿Los cambios que este país reclama pasan por la reforma constitucional?
-No los cambios, pero sí tal vez una manera de destrabar el sistema político de
desbloquearlo. Ahora tenemos un panorama político dividido en tercios, algunos
de los cuales son mayores que otros, pero sin que se vea a través de las
compulsas de opinión que vaya a haber un partido mayoritario. Y eso se ha
reflejado en que el sistema está trabado, porque ni el gobierno puede mandar
proyectos al Parlamento que puedan ser aprobados, porque no tienen la mayoría
necesaria, ni la oposición -que sí la tiene- puede sacar sus proyectos porque se
los veta el Ejecutivo. Lo peor es que eso no tiene visos de cambiar, porque
puede ser que la minoría mayor cambie de color, pero siempre será una minoría.
Entonces yo diría que, por lo menos para que salga un aumento a los jubilados,
se impida la extranjerización de la tierra o salga un presupuesto que contemple
la enseñanza, la salud y demás, que no considero que sea un cambio porque eso
existió antes en el país. Pero sí tal vez fuera imprescindible una reforma
constitucional.
-¿No le parece un desatino que la izquierda esté discutiendo eso en este
momento, cuando hay temas más importantes?
-No, porque entre los temas importantes que tiene el país está el aumento a los
jubilados, que va a ser trabado por un veto, y está una modificación en el
presupuesto a favor de los empleados públicos y como la gente sin perjuicio de
los cambios profundos que llegarán un día, tiene que vivir hoy.
-Si hay reforma, a los jubilados no les aumentan hoy: con buena suerte les
aumentarán de aquí a tres años, porque la reforma se va a aplicar después de las
elecciones, no ahora.
-Sí, sí, pero el panorama, si no se hace la reforma, es que tengamos ocho años
de empate...
-Además con reforma o sin reforma los colorados dicen que hoy hay financiación,
así que.
-Sí, sí. Pero simultáneamente dicen que el país está prosperando y la gente de
abajo está cada vez peor. Entonces, en algún lado hay prosperidad como para
sacar esa financiación.
El Frente como opción
-Tú decís que hay tres partidos. Yo te haría dos preguntas: la primera si el
Frente Amplio es un partido o un conglomerado de partidos. Y la segunda: ¿el MLN
es un partido aparte?
-Bueno, yo aludí a tres grandes fuerzas, con el término «partido» en el más
amplio sentido. Hay otros partidos, la Unión Cívica y otros menores. Yo diría
que, tomando las bancadas parlamentarias como respondiendo a una fuerza cada
una, se da esa situación de bloqueo y de impotencia para sacar iniciativas por
un lado y por el otro. Entonces hay que procurar que el sistema funcione, porque
si el sistema está trabado, el que se beneficia es el que tiene el mango de la
sartén. Entonces no podemos decir que no funciona: al contrario, funciona a
favor del sector oligárquico.
-De todas maneras te pregunto: ¿para ti el Frente Amplio es un partido o un
conglomerado de partidos?
-Bueno, yo diría que el Frente Amplio, por su propia definición, es un
conglomerado de partidos, y está lejos de ser algo tan homogéneo como podría ser
un partido.
-¿El Partido Colorado y el Nacional son más homogéneos o más heterogéneos?
-Bueno, se llaman «partidos» pero son realmente frentes donde convive gente que
apoyó la dictadura, con gente que se opuso a ella.
-O sea que el MLN se va a presentar a las elecciones.
-Bueno, yo no podría vaticinar eso. Lo que sé es que nosotros nunca tuvimos una
posición abstencionista, pero no podría decir si se va a presentar una lista a
las elecciones o va a apoyar la lista más afín, o va a dejar en libertad de
acción a sus militantes para votar a discreción dentro de las fuerzas que les
parezcan más afines a nuestras posiciones, como pasó en el 71.
-De todas maneras, esa posición que es electoralista, puede favorecer la entrada
al Frente Amplio.
-Sí, sí. Evidentemente los cálculos funcionan en todos lados, y el Frente Amplio
perdió la Intendencia de Montevideo por 15.000 votos en la última elección...
"Desde luego que no me gusta hablar de cuando estuve preso. pero supongo que hay
que hacerlo porque hay mucha gente que no conoce ese período ¿no?"
Una foto para el recuerdo: la vieja y querida "patota" con el entrevistado, en
su casa del Barrio Palermo. De iz1quierda a derecha, Alberto Silva (con su ex
look guerrillero) el Dire (con pelo, sin panza y sin canas) Sendic y Pedro
Silva. En el espejo, Caula y Pilar. Dos detalles anecdóticos: nos recibió a las
8 de la mañana ¡con una botella de grappa! (él no la probó) y fíjense dónde
tenía el enchufe: detrás del espejo, al mejor estilo tatucera... Así eran los
tiempos.
Wilson y la reforma agraria
-En la época en que usted estaba en actividad junto a los cañeros, el Ministro
de Agricultura era Wilson Ferreira Aldunate. El se jacta de que hizo una buena
gestión como Ministro: ¿usted cómo la juzga?
-Bueno, él hizo un proyecto de reforma agraria del cual no hemos tenido noticias
en esta nueva edición de su plataforma política.
-¿Era bueno ese proyecto?
-El proyecto era muy progresista respecto a lo que había en la época.
-El análisis que usted hizo de ese proyecto fue el que perdió en la avioneta
¿nunca más lo recuperó?
-Sí, justamente... no recordaba ese incidente. Yo había hecho un análisis de ese
proyecto y había hecho un fichero, que siempre estoy haciendo alguno.
-Tenga cuidado con los ficheros.
-¿Cómo?
-Que tenga cuidado con los ficheros (risas).
-(Sonriéndose) Sí, pero éstos son de datos económicos.
-No, si yo no le digo nada.
-Hay ficheros que funcionan contra nosotros , ¿vio?, pero hay otros que
funcionan a favor. Sí, al bajar en Melilla intentaron detenernos ahí, y bueno,
tuvimos que dejar eso que venía en el equipaje. Nos zafamos justo ahí, nos
escapamos en un vehículo que nos había venido a buscar.
-¿Tuvo tiempo de rehacerlo? ¿No apareció más?
-No, no apareció más. Pero continuamente, al hacer lecturas, voy haciendo
fichas. Pero también, al final es como la tela de Penélope que se vuelve a tejer
continuamente. Y ahora estoy tratando de poner uno en la computadora.
-Eso te iba a preguntar, porque te oí hablar de computadoras: ¿aprendiste a
manejarlas?
-Sí, más o menos. Por lo menos tengo un programa de fichero y voy pasando las
cosas ahí
-¿No te asustan esas máquinas?
-No, no, no. Soy partidario de todas las ventajas que trae la nueva tecnología.
-¿Te chocó mucho ver por primera vez una computadora?
-No, no. Yo leo muchas revistas científicas, como «Scientific American» en su
versión castellana, que se llama «Investigación y Ciencia», y ahí se da un
panorama continuo. La estuve leyendo a partir de que se liberarizaron las
lecturas en los cuarteles, y desde luego que tenía bastante tiempo para leerlas
y repasarlas. Y ahí también hice un fichero (se ríe), entonces más o menos seguí
el proceso de las sucesivas generaciones de computadoras.
Dictadura y autocrítica
-Raúl, me parece que todos tenemos el prejuicio de hablar de esa época un poco
triste de la dictadura.
-Mmm.
-¿A ti te pasa lo mismo?
-Bueno.
-Me refiero a tu experiencia personal, también.
-Bueno, desde luego que no me gusta hablar; pero supongo que hay que hacerlo
porque hay mucha gente que no conoce ese período ¿no? La verdad que no es la
mejor conversación para esta etapa, pero entre el referéndum y demás estamos
reviviendo los episodios de entonces.
-Cuando llegó la democracia, ustedes -como casi todos los uruguayos-, ¿hicieron
las autocríticas respectivas?
-Bueno, nosotros, en una coyuntura muy especial, fuimos receptores de la
violencia. Vamos a decir blanco privilegiado de esa violencia. Y en determinado
momento reaccionamos, viendo que no había otra perspectiva para el país; después
de haber intentado la lucha política y la lucha sindical durante años. Antes de
llegar a eso tuvimos por lo menos 20 años de militancia tradicional, sea en
partidos de izquierda o en la lucha sindical. Entonces podría decirse que
agotamos todas las formas que puedan imaginarse para la lucha en favor de los
sectores pauperizados de la población. E iniciamos esa experiencia, y tratamos
de hacerlo contemplando la mentalidad uruguaya, buscando la menor violencia
posible en un movimiento de ese tipo. Fue entonces que se realizaron todas esas
acciones tan festejadas internacionalmente por la imaginación que se ponía para
evitar la violencia: la fuga masiva del Penal, las tomas de cuarteles, todo eso.
-Pero también estaban los escuadrones de la muerte.
-Claro. Después nos tomó el Escuadrón de la Muerte, al cual al principio
resolvimos, orgánicamente, no contestarle. Pero seguían cobrando víctimas, y en
determinado momento entramos en la escalada de violencia, en lo que nosotros
siempre llamamos la guatemalización de la guerrilla, que era lo que justamente
queríamos evitar. Pero al final nos tomó, y en el último período, cuando ya se
dibujaba la dictadura, entró el Ejército... y bueno, ¡ya no nos tiraban con
caramelos! Y nosotros menos. Entonces fuimos concientes de que estábamos
perdidos, e hicimos una estrategia de pelear hasta el último cartucho sabiendo
que estábamos derrotados. Y fue en ese período en que los dirigentes nos
comprometimos a no caer ilesos, y felizmente los que habíamos jurado hacer eso,
lo cumplimos y caímos todos ese día.
-Ahora, ¿fue error de ustedes, o fueron las circunstancias las que no
permitieron que se evitara esa "guatemalización" de la guerrilla?
-Bueno, las estrategias de acá se dibujan quizás en lugares muy remotos. Y
ustedes lo ven repetido ahora en Colombia, por ejemplo, donde hay un acuerdo de
paz y matan por cientos a los militantes, para obligarlos a volver a la
guerrilla. Entonces, acá también, nosotros íbamos creciendo en la opinión
pública en aquella época de la Monty, del Casino San Rafael, y de todas aquellas
acciones espectaculares. Y en lo que para mí fue una estrategia bien dibujada:
se buscó obligarnos a la violencia; tomaban militantes, los destrozaban todos, y
los tiraban en una playa. No había interrogatorio, y no había nada, porque a las
pocas horas de haberlos apresado los tiraban completamente mutilados en las
playas, como pasó con varios compañeros.
-Es cierto.
-Nosotros vimos bien claro cuál era la intención inicial; en esa época todavía
estábamos en Punta Carretas, y resolvimos no responder a ese intento de llevar a
otro nivel la lucha del Movimiento. Y después salimos en la fuga del Penal y
siguieron las muertes por parte del Escuadrón. Entonces se capturó a un miembro
del Escuadrón, el cual dio los nombres de los integrantes, cómo se habían hecho
los secuestros de los compañeros, quiénes habían intervenido. Ahí ya no
estábamos nosotros en la dirección: nosotros estábamos en el interior del país,
en los montes, y coincidió que se revió la práctica anterior y se hizo un 14 de
abril en que se atacaba a los miembros del Escuadrón de la Muerte (ver pregunta
sobre el tema en el recuadro adjunto). Bueno, eso trajo la consiguiente
mortandad de compañeros. Y después los sobrevivientes del Escuadrón de la
Muerte, como Campos Hermida, como Castiglioni, como todos los que estaban
sindicados y marcados en ese volante que largamos el 14 de abril, siguieron
matando gente en Orletti y en otros lados. O sea que el Escuadrón de la Muerte
siguió funcionando, ahora con el viento a favor de la dictadura.
Los nuevos militantes y la fama
-¿A qué se debe que la mayoría de la militancia del MLN esté formada por jóvenes
que ni siquiera los conocieron en el período de su acción principal?
-Y yo pienso que nosotros en este momento tenemos como una especie de examen de
autenticidad. Entonces, en un panorama confuso nosotros prosperamos, que es lo
que pasa ahora. Tal vez si hubiera una propuesta unánime de la izquierda, las
simpatías se desplazarían más.
-Bueno, hay quienes dicen que ustedes también son confusos y que en definitiva
no proponen nada...
-Nosotros salimos con una propuesta de no pago de la deuda externa, pasaje de
las tierras del Banco Central a Colonización, parar el proceso de
extranjerización de la tierra, de medidas drásticas contra la Banca... y todo
eso hace dos años. Hace dos años y pico que la formulamos, y en su momento fue
criticado por imposible... pero ya hay países que no pagan la deuda externa.
Países serios, conservadores, como el gobierno brasilero que no pagó.
-¿Qué es eso de «serio» como sinónimo de «conservador»?
-Bueno, se supone. Nos acusaban de que no era una propuesta seria... Estos
tienen patente de serios desde el momento que siguen una tradición de política
conservadora.
-Pero el MLN, en el exterior, tiene patente de serio. Y de alguna manera se tomó
como modelo de guerrilla urbana.
-Bueno, sí. Hay, digamos, una propaganda, hay una identificación de la gente del
exterior que uno no sabe a qué se debe. Yo pienso que un poco ayudaron las
películas, y toda la literatura, porque uno va a un país como Francia y
encuentra seis, siete libros sobre los Tupamaros. Entonces yo no sé si esa
simpatía recae sobre la organización tupamara o sobre una leyenda que se.
-¿Tú pensás que hay una idealización.
-Sí, sí.
-Tú en Uruguay sos una persona polémica, pero en el exterior sos,
indudablemente, una persona famosa: ¿te pesa eso? ¿Lo sentís cuando salís al
exterior?
-Bueno, desde luego yo no estoy hecho para la vida pública. Pero es un
instrumento más para imponer determinadas ideas, para llevar adelante y para que
sean oídas determinadas ideas. Porque si no fuera así ustedes no me harían un
reportaje, y eso pasa con toda la prensa a nivel mundial. Nosotros hemos estado
hablando de todos esos problemas de la deuda en el seno mismo de los países
europeos, que son los causantes mismos de este problema, y eso llega al gran
público. Entonces te diría que sin ser cómodo es útil.
-¿Por qué «no está hecho para la vida pública»? ¿Por qué tantas timideces para
un reportaje? ¿Por qué no quiere hablar por televisión? ¿Por qué se paró duro en
el acto del Atenas y leía como un escolar la proclama? ¿Por qué es tan tímido?
¿Por qué.
-... (se pone colorado).
-¡Pará, pará! Dejá que conteste.(risas).
-Estee. (suena el timbre y cruza un compañero de Sendic para atender la puerta).
¡Que conteste él! (risas). Bueno, hay una idiosincrasia marcada por la infancia.
Me imagino que habrás leído a Freud... No te lo recomiendo (risas), pero te
diría que sí, que las vivencias de la infancia marcan toda una personalidad. No
vas a encontrar eso sólo en mí, sino en toda la gente que se ha criado en el
campo. En cambio, si esa misma persona se hubiera criado en Buenos Aires donde
hay un ambiente competitivo desde la infancia, de repente sería un porteño más:
tan insoportable como cualquiera de los que vienen acá (carcajadas). Entonces,
yo no te puedo contestar: yo te diría que hay que remitirse a la idiosincrasia
de cada uno.
-Pero usted convendrá conmigo que en su caso es mucho más marcado, porque hay
otra gente del interior que es Senador, que es Diputado, que no es tan así.
Chicotazo hablaba todo el día.
-Bueno, pero.
-En su caso es más acentuado.
-Bueno, pero Chicotazo era un hombre de la ciudad que se alzó, imitó las
palabras, se puso un pericón atrás y apareció como hombre del interior.
-Saquemos a Chicotazo y pongamos otro cualquiera, porque los hay.
-Vale aquello de «zapatero a tus zapatos»: cada cual sabe la vocación que tiene.
Yo me siento incómodo ante la televisión, como vos decís, y me siento cómodo
estudiando economía o haciendo un artículo sobre una situación. Entonces si sigo
una cosa, no veo por qué tengo que hacer otra.
-Está claro que no va a ser candidato a Presidente... (risas).
-Hay un Presidente argentino, que ahora no recuerdo el nombre, que nunca habló
en público. Un presidente de principios de siglo.
-Pero era a principios de siglo.
-Sí, pero.
-No había televisión.
-Bueno, .
-¿O sea que Sendic puede perfectamente ser Presidente?
-No, pero es perfectamente compatible una personalidad pública con no hablar en
público. Y yo te diría que mucha de la gente que sale todos los días en
televisión, en vez de ganar popularidad, la pierde.
-¿Eso va por Sanguinetti?
-No, no sé: a Sanguinetti le preparan muy bien sus intervenciones. Yo te diría
que.
-¿Va por Seregni, entonces.?
-(no contesta) . que el efecto del medio de difusión es tan lapidario a veces
como la ausencia total en el mismo ¿no?
La imagen pública y el futuro
-¿Qué le gustaría que la gente pensara de Raúl Sendic?
-Y bueno, yo pienso que ven una persona a la cual se acercan sin ninguna clase
de limitaciones.
-¡Salvo que sean periodistas!
-Salvo que sean periodistas (sonríe). Esto de que uno vaya a una oficina pública
y lo reconozcan como uno del montón, digamos... Nunca he visto cortedad en el
trato, que era un poco el miedo que yo le tenía al título de «dotor» ¿no? Yo
realmente hice hasta la mitad del último año de abogacía, y no me recibí de ex
profeso, porque ya automáticamente tendría otra categoría. Un Procurador podía
andar en moto, o caminando por los cañaverales, pero no se ve tan natural que
eso lo haga un doctor, un abogado.
-¿Le tenés miedo a la televisión? ¿Qué pasaría por ejemplo si te invitara
Jolivet, por ejemplo?
-No... yo pienso que hay gente más adecuada. No le tengo miedo al diálogo, he
aceptado muchos en la radio. Incluso con llamadas telefónicas bastante agresivas
y demás. Pero no me veo actuando frente a una cámara de televisión.
-¿Qué espera Sendic de los años que siguen? Es evidente que los proyectos que
Sendic tenía cuando se fue a trabajar con los cañeros, están como distantes.
¿Qué perspectivas hay?
-Bueno, yo creo que esos proyectos los seguimos persiguiendo, porque yo pienso
que no están distantes sino que los problemas se han agravado, y hoy día lo que
faltan son propuestas. Si no hacés propuestas le estás dando paso a los sectores
más retardatarios.
-Pero el MLN en los 70 quería hacer una revolución... y en el 89 quiere hacer
una reforma constitucional.
-No, ni el 70 estaba preparado para hacer una revolución.
-Quería dije, quería.
-Sí, sí. Nosotros siempre queremos una revolución social. Ahora, para el 89
nosotros no hemos tomado posición sobre ninguna reforma. Lo que yo le decía era
un comentario a las preguntas sobre la reforma, pero de antemano aclaré que yo
no pensaba en un cambio a través de una reforma constitucional: no ya en una
revolución sino en un cambio. Y dije que simplemente podía servir, que estaba
concebida para destrabar el sistema político. Pero nosotros ni hemos estudiado
esos proyectos ni hemos participado en ellos, ni hemos tomado posición respecto
a ellos. Ustedes saben que nosotros en determinado momento propusimos limitar el
pago de la deuda externa a través de una recolecta de firmas, porque no teníamos
otra forma: faltaba un proyecto de reforma constitucional que dijera que no se
pagan deudas de los gobiernos ilegales. Ahora, eso no es una revolución todavía.
Justamente en estos días Carlos Julio Pereyra presentó un proyecto exactamente
igual: que no se pagan deudas de los gobiernos de facto. La idea era incorporar
eso mismo a la Constitución, lo cual le da otra fuerza que si se pone sólo en
una ley: eso logra que se desaliente la financiación generosa que tuvo el
gobierno dictatorial ahora en nuestro país y en Argentina, y actualmente en
Chile.
-¿Qué opina de lo que dijo hace poco Paulós?
-Sí. Habló algo de transfusiones de sangre, que son ciertas. Lamentablemente no
todos los caídos heridos tuvieron tanta asistencia como yo, eso hay que
señalarlo ¿no? Pero eso no estaba exento de cálculos políticos, porque a mí el
mismo Jefe de la Marina me dijo «Nosotros te salvamos porque no estamos
dispuestos a hacer un segundo Che Guevara». En cambio hubo otros que estaban
heridos mucho más levemente que yo, y sin embargo murieron sin asistencia.
Entonces no puede tomar un caso aislado de los otros.
-¿Y acerca de lo que dijo de que «dejaran de verlos como enemigos»?
-Y sí, yo pienso que yo no siento odio por ellos, no siento odio por ningún
oficial. Lo que siento es repudio.
-La derecha sigue amenazando a la opinión pública con que los Tupamaros pueden
volver a tomar las armas. ¿Hay alguna respuesta para eso?
-Bueno, nosotros ya hemos respondido con nuestra legalidad y lo estamos
cumpliendo. Y la derecha sabe muy bien que lo estamos cumpliendo. Porque sin
perjuicio de que hay algunas acciones, la derecha sabe -y sobre todo los
encargados del Ministerio del Interior y de Defensa- que no estamos nosotros ahí
en la cosa.
-¿Eso quiere decir que de alguna manera la derecha sigue necesitando a los
Tupamaros con las armas en la mano?
-Justamente. De la misma manera que largaron el Escuadrón de la Muerte para
llevarnos a una etapa más violenta de la lucha, ellos se justifican en sus
medidas represivas y de control y no desmantelamiento del aparato golpista, con
un peligro que siguen manteniendo.
-De todas maneras ¿te parece que el MLN puede lavar esa imagen ante la opinión
pública?
-Bueno, el MLN tiene una imagen bastante lavada.
-¿«Lavada» o «limpia»?
-Lavada. Desde el momento que la opinión pública nunca los vio como enemigos a
pesar de haber recibido una dosis de propaganda que podía matar un elefante.
Nosotros salimos del período dictatorial, y durante ocho o más años estuvo la
prensa escrita y la radio publicando calumnias sobre nosotros, salimos con el
mismo contingente de adictos que teníamos antes. A nosotros nunca nos pudieron
llevar a una desbandada de apoyo popular como se llevó a otras guerrillas.
Los años largos
-¿Es cierto que le pegó un piñazo al doctor que le estaba sacando una muela sin
anestesia?
-No, no, eso fue.
-Su hermana me dijo que era cierto.
-El asunto fue así: me llevaron arrastrando al dentista. Como manera de
atenderme me llevaban arrastrando de la celda, encapuchado y arrastrándome . ésa
es la manera de llevarte al dentista ¿no? (sonríe con sorna). Entonces vino el
oficial, que era un capitán, y me dijo «este hombre no tiene visita, no tiene
recreo». Y yo le dije «bueno, sobre todo recreo», porque a mí hacía un año que
no me daban recreo. Y entonces dijo «no tiene recreo», y yo «sí, sí, sobre todo
recreo». Entonces derechito, como estaba enfrente, le pegué una trompada a
través del barrote. Y bueno, me dijo que me iba a denunciar al tribunal, y yo
qué sé. Una cosa que no tiene nombre. Nosotros estábamos en una situación tal
ahí que no teníamos nada para perder, entonces no hacíamos caso a nada. Nos
«limpiaban» la celda y nos dejaban sin nada, entonces no teníamos nada que
perder. Llegado un momento no te dan recreo, no te dan nada, ni te dan lectura,
no te dan nada, entonces llegaba un momento en que nos tenían que dar algo para
poder. Entonces, aunque vivíamos dentro de una celda, vivíamos bastante libres:
decíamos lo que se nos antojaba, hacíamos caso a lo que se nos antojaba.
-¿Se hicieron muy largos esos años?
-Y sí, sobre todo en la época en que no teníamos lectura. Se hicieron largos,
sí.
-Comentaba hace poco Mauricio Rosencof que se comunicaba con su eventual
compañero de cárcel en clave de Morse: ¿ustedes habían aprendido Morse o se las
ingeniaron en la cárcel?
-Sí, había gente que hablaba con las manos, y desde luego con los golpes porque
se van haciendo las letras con tantos golpes según la colocación de la letra en
el alfabeto. Yo pienso que el preso siempre de alguna manera busca comunicarse.
Pero también a nosotros nos ponían en calabozos muy lejos y con un guardia
permanente paseándose en el corredor.
-Dentro del horror permanente de esa experiencia: ¿deja algo positivo?
-Y bueno, positivo. (hace una pausa). Yo creo que era Goethe que decía que el
carácter se forma en la sociabilidad, y que en la soledad se hace más profundo,
o algo así. Permite meditar. El talento decía él, pero yo pienso que más bien es
la profundización de las ideas. Y bueno, de alguna manera uno ahora echa de
menos la posibilidad de meditación y demás. Y si hay algo positivo es en
definitiva la ventaja de poder tener tiempo para pensar, para meditar las cosas.
-¿Por qué eligió Palermo para vivir?
-Bueno, esta es la casa de mi abuelo materno.
-Los tiempos de Punta Carretas no fueron tan duros ¿no? Incluso usted fue
prisionero estando Otero...
-Cuando yo estuve ahí no estaba Otero, fue posterior. Y en general el régimen
era que te soltaban en el patio o al recreo a las ocho de la mañana y te metían
a las siete de la tarde. Si queríamos entrar a comer entrábamos, pero podías
pasar todo el día en la cancha de fútbol, caminar, lo demás.
-O escribiendo hojillas para fumar.(risas)
-O haciendo mensajes en las hojillas de fumar... Y además alternaba con todos
los presos, entonces tenía todos los días una persona distinta para dialogar.
-¿El día de la fuga estabas nervioso, o estabas seguro que salían?
-¡Ah, no! La fuga tuvo muchas postergaciones, así que. Se había hecho un túnel
para la casa de enfrente pero la casa estaba más alta de lo que se calculaba,
entonces hubo como un metro y medio extra de excavación que significó varias
horas. Así que nosotros salimos de las celdas a una celda al final del corredor,
supongamos a las 10 de la noche, y a las 12 hubo un relevo y todavía estábamos
ahí. Y vimos por un espejito al guardia que relevó que abría las ventanitas,
veía los muñecos en las camas, iba cerrando las ventanillas: ¡todo eso lo
veíamos más bien con bastante nervio! Y todavía después de eso del relevo, pasó
como una hora y pico antes de que pudiéramos salir.
-La leyenda dice que había varios guardias acomodados...
-No, realmente no había porque hubo cantidad de requisas en esos días,
inesperadas. Y bueno, un poco de suerte también. Además el plan se había
propagado ya entre los presos comunes, porque nosotros tuvimos que recurrir a
ellos porque estaban en la planta baja. Entonces aquello realmente no se podía
postergar un día más.
El monaguillo Sendic
-Ese compromiso social que se trasunta en toda tu vida; ¿tiene algo que ver con
el amor al prójimo de los Evangelios?
-Bueno, le cambian de nombre, pero la solidaridad humana es el amor al prójimo.
Y cuando el Evangelio está hablando de amor, está hablando de sentir los
problemas ajenos como los propios.
-¿Nunca fuiste creyente?
-Sí, estuve incluso como monaguillo en la Iglesia.
-¿Te tomabas el vino?
-Nunca me tomaba el vino...
-Yo fui monaguillo y me tomaba el vino...
-Bueno, aún dentro de los monaguillos puede haber distintas categorías (risas)
-¿Quién le cocina? ¿Se hace la cama? ¿Qué hace en la casa?
-Todas las tareas propias de la casa.
-¿Y los mandados?
-No, no.
-¿La gente te reconoce por la calle?
-Sí, sí. A partir de que se publicaron cantidad de fotos, sí.
-¿Por eso es que no quiere fotos?
-Seguro, sí.
Raúl Sendic Antonaccio
Nació en la zona rural de Chamangá, al sur del departamento de Flores, el 16 de
marzo de 1925. Pasó su niñez en Trinidad, y vivió en el campo hasta los 18 años.
Hizo escuela rural, y en el liceo comenzó su militancia gremial, incluyendo unas
movilizaciones llamadas "democracias" tanto en Flores como en Durazno. En
Montevideo estudió Derecho, pero nunca llegó a "dotor": abandonó faltándole el
último examen. En 1956 asitió como representante del Partido Socialista al
Congreso Internacional de Roma. Como sus hermanos se habían trasladado a
Artigas, él subió a Bella Unión en 1957, donde inició su célebre miltancia con
los cañeros y la UTAA. En 1960 viajó a Cuba y en 1963, tras dirigir el asalto al
Tiro Suizo, es requerida por primera vez su captura, permaneciendo largos años
clandestino. Participó como fundador en el MLN. Fue apresado en 1970,
participando de la fuga de Punta Carretas de 1971. En 1972 fue nuevamente
detenido, tras un intenso tiroteo que lo dejó gravemente herido. Tras 13 años de
detención en condiciones infrahumanas, fue liberado en marzo de 1985, retomando
la dirección del MLN hasta que funda el Movimiento por la Tierra. Falleció en
París el 28 de abril de 1989, víctima de la extraña y fulminante enfermedad de
Charcot. Uno de sus hijos, Raúl, es hoy representante nacional por el Movimiento
26 de Marzo.
Bochando. y arrimando
-¿Jugaba al fútbol?
-Sí.
-¿Era bueno?
-Y. ¡más o menos! (se ríe). Acá mismo en Montevideo, jugué acá en Racing, en
Sayago.
-¿Y a la taba o a las bochas?
-A las bochas sí, porque tenía una cancha de bochas en mi casa, pero.
-¿Y era bueno bochando... o arrimando?
-Bueno, va con demasiada segunda intención la pregunta: no tengo por qué
contestarla (risas)
-¿Dónde y cómo nació el sobrenombre de «Bebe»?
-Ah, bueno... son seudónimos que se pone uno.
-¿Pero te decían así de chico?
-No, a mí siempre me dijeron Raúl. Son seudónimos.
-Sí, pero podían haber elegido otro.
-Sí, pero tuve varios seudónimos, lo que pasa es que a medida que uno va cayendo
.
-«Bebe» es el que más quedó.
-Sí, es el que más quedó.
-¿Qué otros seudónimos tuviste?
-Bueno, tuve uno que no recuerdo ahora; después tuve el de «Rufo» que fue el
último que tuve.
"Yo soy Rufo y no me rindo"
-Visto con la perspectiva que da el tiempo, ¿para tí el 14 de abril fue un
error?
-Bueno, yo te diría que con la perspectiva que da el tiempo se habrían ahorrado
muchas vidas si hubiera habido un exterminio total del Escuadrón de la Muerte.
Porque aún cuando yo caí herido en la Marina y vino Campos Hermida, un
sobreviviente del Escuadrón, y dijo «Este es Sendic, y hay que matarlo» (estaba
mi compañera, que estaba semiinconciente, escuchando) el oficial de la Marina,
que se llamaba Campos también, le dijo «No. Yo no tengo orden de matarlo y voy a
llamar a la ambulancia». Yo estaba muy desangrado y cuando estaba ya arriba de
la ambulancia, Campos Hermida subió y me dijo «Bebe, estás frito, Bebe».
-¿Ya estabas conciente ahí?
-Ahí lo pude reconocer. Es el mismo que está ahora acusado de las muertes en el
Complejo Orletti en Buenos Aires, y acusado por compañeros que lo vieron ahí.
Entonces, yo diría que la acción contra el Escuadrón de la Muerte, y el
compromiso que había hecho público Sanguinetti ante Juan Pablo Terra, de
disolver ese Escuadrón, no se cumplió. Y a raíz de eso hubo decenas de muertes
que todavía están impunes. Si hubiera que hacer un juicio histórico, creo que
habría que meter todo esto. Y habría que ver cuántas muertes se hubieran
ahorrado si los que se comprometieron a que ese Escuadrón no iba a ser castigado
pero iba a ser dispersado, como dijo Sanguinetti a Juan Pablo Terra, enviando
algunos al interior y otros «a navegar» como dijo él sabiendo bien que había
integrantes de la Marina. ¡Cuántas muertes se hubieran ahorrado, digo, si eso se
hubiera cumplido! Se hubieran ahorrado decenas de muertes que se consumaron
después a través de los sobrevivientes del Escuadrón y de otra gente que se unió
después en Orletti.
-Aquello de «Yo soy Rufo y no me rindo», ¿fue verdad o leyenda?
-Bueno, ahí pasó que hubo un tiroteo: la Marina rodeó aquella manzana en la
Ciudad Vieja y éramos tres personas en un pequeño apartamento dentro de una casa
bastante humilde. Entonces ellos empezaron a desmontar la cerradura para entrar,
y yo les tiré un tiro a través del vidrio, un vidrio esmerilado, y ellos tiraron
también, que no me dieron. Ahí abandonaron el corredor, digamos, el zaguán ¿no?
Y yo hice un tiroteo largo de una media hora. Ellos no podían entrar porque
tiraban desde el zaguán para adentro, pero no podían entrar al corredor, porque
a pesar de que nosotros tirábamos muy esporádicamente, eso bastaba para que no
pudieran entrar. Entonces hablaron por los parlantes, y se entregaron los dos
que estaban conmigo, que eran mi compañera actual y otro compañero. Y después,
para que ellos no tomaran represalias sobre los que se habían entregado,
pensando que era una trampa al quedar uno adentro, yo les dije que yo era fulano
de tal -y les dije mi nombre real- y que tenía la directiva de no entregarme
vivo y que iba a tirar un tiro. Entonces tiré un tiro y siguió el tiroteo. En
ese ínterin ellos habían metido gente por atrás, entonces cuando yo fui a
asomarme para tirar, me tiraron de atrás y me atravesaron la cara así (hace un
gesto indicando el recorrido de la bala que lo hirió).
-¿Te sentiste cerca de la muerte en esos momentos?
-Sí, sí, pero realmente cuando yo llegué al hospital la enfermera dijo que no
tenía pulso. Había perdido mucha sangre.
-¿No fue un error para el MLN que Ud. estuviera justo en ese lugar cuando se da
esa situación?
-Sí, sí, pero también vivíamos a salto de mata en esa época. Ya habían caído
todos los compañeros.
-¿Nunca pensaron salir del país, antes de llegar a eso?
-Sí, pero la estrategia nuestra era de aguantar hasta el último cartucho para
salvar la imagen. Ya sabíamos que estábamos derrotados, tratábamos de salvar la
imagen, y en eso caí. Y por eso tenemos derecho a este segundo tiempo ¿no?
-¿Tiraste muchos tiros en tu vida?
-Más o menos, no podría contarlos, realmente (risas). En aquella oportunidad
nomás debo haber tirado unos veinte, porque fueron dos cargadores de pistola.
Movimiento
Liberacion Nacional Tupamaros
Por
Julio Marenales
Para comprender la aparición de una organización clandestina en la década de los
sesenta, es necesario describir brevemente el marco histórico en el cual se
des-arrolló.
El Uruguay, por mucho tiempo fue categorizado como la "Suiza de América". El
fundamento objetivo de esta categorización estaba dado por varias razones.
Era un país con menos de 3 millones de habitantes, con una densidad demográfica
de unos 16 habitantes por kilómetro cuadrado, con población integrada en su
ma-yor parte por descendientes de inmigrantes europeos. Eso, además, dio de
hecho un peso a los elementos culturales europeizantes, los cual marcó una gran
dife-rencia con el resto de la América Latina, de fuertes influencias
afro-indígenas. En el Uruguay la cuestión indígena fue saldada en el siglo
pasado con el exterminio de la población aborigen. Más allá que esa población
revistó en los ejércitos artiguis-tas y se mixturó con la población de la
campaña, lo que hizo que la influencia de lo indígena en la nacionalidad se
expresara de manera poco ostensible pero nada despreciable.
La economía del Uruguay tiene su principal fundamento en el campo. No hay
mi-nerales, por lo menos en cantidad explotable, no hay petróleo, que se sepa,
por lo tanto la única fuente de riqueza es la tierra. En el Uruguay el principal
rubro eco-nómico es la ganadería. Esta se sigue practicando en forma extensiva,
con pastu-ras naturales. De esta manera, el máximo de animales que puede
soportar el campo uruguayo, es de 9 millones de cabezas de ganado vacuno. La
ganadería, desde el tiempo de la colonia hasta alrededor de 1930, tuvo un
desarrollo sosteni-do. Pero a partir de esa fecha, cayó en un estancamiento, del
cual sólo sería posi-ble salir con un cambio muy profundo en el modo productivo.
Pero está demostra-do que cada terrateniente en particular no está dispuesto a
encarar ese cambio.
Como indicación muy esquemática podríamos decir lo siguiente: a principios de
siglo, cuando el Uruguay tenía 1 millón de habitantes, en números redondos
te-níamos 9 millones de cabezas de ganado vacuno. Quiere decir que como poder de
compra, teníamos 9 cabezas de ganado vacuno por habitante. Cuando la población
se acercó a los 3 millones el poder de compra en el comercio exterior se redujo
a la tercera parte. Dado que la redistribución de los ingresos ganaderos es lo
que ha sostenido la actividad económica del país, una reducción tan drástica de
los ingre-sos relativos, trajo graves consecuencias, en el largo plazo. Las
consecuencias económicas del estancamiento productivo no se notaron en lo
inmediato, pues la segunda guerra mundial, por un lado permitió vender toda la
carne disponible tan-to vacuna como ovina, y por otro lado redujo drásticamente
las importaciones de todo tipo, debido a que las potencias centrales volcaron
toda su capacidad produc-tiva al esfuerzo de guerra. O sea, que hubo una especie
de ahorro forzoso. Pero además, comenzó el desarrollo de una industria de
sustitución de importaciones que generó muchos puestos de trabajo y dinamizó el
mercado interno.
Hacia la ruptura.
Finalizada la segunda guerra mundial y cuando sus efectos benéficos para el
Uruguay comenzaban a mermar, la guerra de Corea trajo un cierto respiro. Pero
eso no duró mucho. Se inició entonces una espiral inflacionaria que comenzó a
afectar seriamente el poder de compra de los salarios. La clase obrera, que con
el relativo desarrollo industrial había crecido y se había fortalecido, se lanzó
entonces a la resistencia de las medidas restrictivas en materia salarial,
defendiendo el poder adquisitivo de los salarios logrados en años de lucha. Al
mismo tiempo pelea por organizarse y por niveles de salarios dignos, al punto de
que también en ese aspecto el Uruguay se destacaba del conjunto de la geografía
latinoamericana. Las clases dirigentes del país acusaban a los trabajadores
organizados de ser los responsables de la inflación, por los continuos aumentos
de salarios que reclamaban. Comenzó una escalada represiva contra los
trabajadores organizados.
En ese marco económico social, al comienzo de la década de los '60, se
organizaron los trabajadores de la caña de azúcar en el Norte del país. Estos
trabajadores trabajaban y vivían en condiciones infrahumanas. Organizaron
marchas recorriendo el país, caminando, cruzando pueblos y ciudades del Interior
informando de su situación. Primero plantearon el cumplimiento de las leyes que
existían para los trabajadores rurales, que por cierto eran malas leyes, pero ni
esas cumplían las patronales de las plantaciones de caña de azúcar. Luego
plantearon la expropiación de un latifundio improductivo, que ni tan siquiera
era explotado con los métodos tradicionales. Este latifundio tenía una
superficie de 22.000 hectáreas. En un país en el cual se acusaba a los
trabajadores de ser responsables de la inflación, los trabajadores cañeros del
departamento de Artigas pedían tierras para trabajar. Los cañeros realizaron
cuatro marchas hacia la capital, Montevideo. Recibieron apoyo solidario de mucha
gente. Un grupo de militantes provenientes de los partidos de izquierda, de los
sindicatos y militantes independientes, resolvieron dar un apoyo decidido a los
compañeros cañeros. En el proceso de trabajo solidario, se fueron haciendo una
serie de constataciones. Una de ellas y muy importante, era que el gobierno,
ante las demandas de gente que quería trabajar, contestaba con dura represión,
violando una legalidad que él, primero que todos, tenía que respetar. Por otra
parte la represión contra los trabajadores era generalizada. Habían comenzado a
organizarse bandas fascistas, se atentaba contra los locales de partidos
políticos de izquierda, se atentaba contra personas, en algunos casos se les
habían tatuado —con elementos cortantes— esvásticas nazis. Incluso fue asaltada
la Universidad de la República por bandas fascistas con la complicidad del jefe
de Policía de Montevideo. En el ambiente político se manejaba la posibilidad de
un golpe militar, al punto que la única central sindical, la Convención Nacional
de Trabajadores (CNT), en 1964 aprobaba un Plan de resistencia al golpe de
Estado.
El coordinador.
El apoyo militante al movimiento de los trabajadores cañeros se agrupó en un
organismo que se denominó Coordinador, que precisamente, coordinaba la acción de
las distintas personas que estaban realizando el trabajo solidario. Ante el
clima de violencia, y reiteradas violaciones a la legalidad de las bandas
fascistas con la complicidad policial muchas veces e incluso violaciones de la
propia Policía, los militantes del Coordinador resolvieron actuar, llegando a no
respetar las leyes vigentes, y si fuera necesario, utilizando incluso
procedimientos violentos. En una de las marchas cañeras hubo violentos
incidentes en Montevideo, donde resultó muerta una persona por un disparo
efectuado contra los trabajadores por individuos de derecha. Se pretendió
inculpar a los trabajadores y a raíz de ese episodio, Raúl Sendic, que era
asesor letrado del sindicato de los trabajadores cañeros (UTAA) y al cual se le
quiso adjudicar la responsabilidad del hecho, pasó a la clandestinidad. Los
militantes del Coordinador cumplieron un proceso de discusión política de varios
meses. En esa discusión se analizó la situación de la izquierda, los
acontecimientos de la Revolución Argelina, la Revolución Cubana y los procesos
de lucha política latinoamericana. Respecto a la izquierda uruguaya, se
reconoció su aporte a las luchas sociales del Uruguay, pero se concluyó que
había experimentado un proceso de adaptación al sistema, de tal modo que ya no
generaba en los sectores populares reales ideas de cambio profundo de un régimen
que progresivamente iba extendiendo la pobreza en más amplias capas de la
población. Debe tenerse presente que la fuerza más importante de la izquierda
era el Partido Comunista, muy supeditado a la geopolítica de la ex Unión
Soviética y por lo tanto enfocando su accionar político por las necesidades del
enfrentamiento Este-Oeste. En esas discusiones se efectuaron críticas muy duras
contra lo polemista de la izquierda y su fragmentación. También se analizó el
descreimiento de la gente hacia las políticos, que habían llegado a graves
posturas demagógicas. Durante ese proceso de discusión, en el seno del
Coordinador se fueron perfilando dos tesis, ambas con el fundamento de la
necesidad de comenzar a actuar en política de un modo diferente.
La identidad tupamara.
Una tesis sostenía el planteo clásico del partido político con su aparato
armado. La otra tesis, proponía un planteo estratégico defensivo, y la
estructuración de una organización político-militar, pues desde siempre, las
clases adineradas que han detentado el poder real y el control del Estado con
sus aparatos coercitivos, han recurrido a la violencia, cuando la resistencia a
su opresión, por parte de los pueblos, se ha vuelto peligrosa para sus intereses
y privilegios. Finalmente se arribó a un Congreso, que se denominó Convención en
el cual se definió la cuestión.
Se aprobó la tesis político-militar, se estructuró un reglamento, se aprobó una
Estrategia Defensiva, pues la correlación de fuerzas era totalmente desfavorable
para el movimiento popular. Iba a ser una organización clandestina, cuya primera
tarea sería construir las bases materiales para una organización de este tipo.
Sus objetivos políticos serían una paciente acumulación de fuerzas, más
precisamente, una contribución a la acumulación de fuerzas del campo popular, ya
que nunca se pensó que una sola fuerza política sería capaz de resolver los
problemas de un país.
La organización se definió como socialista desde el principio. Con esto se
quería significar solamente una sociedad en la cual el centro de la actividad
humana fuera el hombre y no la ganancia. Esa sociedad se iría conformando en el
proceso histórico. El MLN nunca tuvo ni tiene modelo de sociedad. Se entendió —y
se sigue pensando así— que cada pueblo con su historia y su idiosincrasia se irá
dando las formas sociales necesarias a su desarrollo. Se salió de la Convención
sin nombre, que se adoptó meses después. La Convención se efectuó en enero de
1966. La designación de la nueva organización como Movimiento de Liberación
Nacional-Tupamaros tiene como fundamento la manera cómo el MLN ha entendido y
entiende que se darán los procesos de lucha político- social en nuestros países.
Partimos del reconocimiento de nuestra condición de países dependientes.
Imposible que un pueblo pueda decidir sobre su destino si no rompe los férreos
lazos de dependencia. Entra aquí la cuestión nacional. En esta lucha, para el
MLN, es necesario aglutinar todas las fuerzas posibles, aún aquellas que no se
planteen un cambio social profundo, pero que sí estén dispuestas a enfrentar al
Imperialismo, por ser también sus víctimas. Esta concepción se enfrentó en su
momento con la que sostenían los partidos comunistas, que estaban definidos por
la confrontación Este-Oeste.
La Organización comenzó a construir las bases materiales que se había propuesto.
El 22 de diciembre.
En diciembre de 1966, en la preparación de una operación de finanzas, hubo un
enfrentamiento con la Policía en el cual resultó muerto un compañero. Comenzaron
a realizarse detenciones de amigos de ese compañero, entre los cuales
lógicamente había integrantes del MLN-T. Su dirección consideró que desde el
punto de vista de la seguridad era necesario que varios compañeros y compañeras
pasaran a la clandestinidad. Este suceso ocurrió el 22 de diciembre de 1966. A
partir de esa fecha en el transcurso de los días, fueron pasando a la
clandestinidad unos 22 compañeros. La Policía allanó locales, en uno de los
cuales en un enfrentamiento murió otro compañero. Toda la infraestructura
montada fue desmantelada. Hay que agregar la pérdida de las casas de los
compañeros y compañeras que pasaron a la clandestinidad, que aunque sus familias
ignoraban esas actividades, para muchos efectos las casas prestaban utilidad.
Fue un momento muy difícil que se pudo superar gracias a la solidaridad de gente
que no sabían en realidad qué era esa organización que de pronto aparecía a la
luz pública. Antes de este suceso del 22 de diciembre, había operado incluso
utilizando el nombre de Tupamaros, pero más bien parecía un grupo que una
organización estructurada. La Organización se había venido planteando un
crecimiento muy cuidadoso, atendiendo que para ingresar e integrar una
organización clandestina, es necesario aprender las reglas de funcionamiento
clandestino que son muy estrictas. El acontecimiento de diciembre obligó a un
cambio total en el enfoque. Se vio que era necesario un trabajo político y un
crecimiento, como única manera de asegurar la continuidad de la Organización. La
primera tarea que se hizo necesaria, fue construir nuevamente una
infraestructura mínima, ya que no era correcto comenzar un trabajo político
desde los locales que nos habían brindado la solidaridad. Se comenzó a construir
cabañas en los balnearios pues era la zona donde existían menores dificultades
para adquirir terrenos. Además, la construcción de las cabañas proveía la
cobertura apropiada para pasar desapercibidos. Comenzó un lento crecimiento
tanto en infraestructura como numérico. Se instaló una nueva base en la zona
denominada Pajas Blancas. Esa base es la conocida como "Marquetalia".
Posteriormente se instaló otra base cerca de la ciudad de Pando.
Mientras se construía esa infraestructura, por un tiempo la Organización se
mantuvo sin operar. Había ganado las elecciones el general Gestido, persona con
prestigio de honesto y que había despertado esperanzas en mucha gente. Era
necesario esperar su desgaste. Pero la espera no fue larga pues este hombre
murió y lo sucedió el vicepresidente Pacheco Areco. Pacheco Areco actuó con mano
muy dura. Gobernó con medidas permanentes de Pronta Seguridad, es decir, Estado
de Sitio. Fue una dictadura disfrazada. Tuvo la habilidad de no disolver el
Parlamento, pero lo desconoció por completo y gobernó por decreto.
La toma de Pando.
Ante la nueva situación creada, el MLN, comenzó una escalada operativa que llega
al copamiento de la ciudad de Pando. En esa operación se toma el cuartelillo de
Bomberos, la central telefónica, dos bancos de los cuales se expropia el dinero
y la Comisaría, en donde hay un enfrentamiento con heridos y un muerto por parte
de la Policía. La operación, bien ejecutada en su primera parte, por errores
cometidos en el repliegue deviene en un fracaso militar. Mueren tres militantes
y son apresados una treintena, entre ellos un compañero de dirección.
Paradojalmente, con la operación Pando ocurrió un fenómeno que también se dio el
22 de diciembre de 1966. A una derrota en el plano militar sucedió un
crecimiento político. Ese crecimiento que tuvo lugar después de Pando, a la
larga marcó a la organización y fue uno de los factores que contribuyó a su
derrota posterior. El crecimiento tan acelerado no permitió la formación
adecuada de los militantes clandestinos. Este no sólo se dio a lo interno, sino
también a lo externo. Comenzaron a surgir los CAT (Comités de Apoyo a los
Tupamaros). Algunos de esos CAT tenían contacto con la Organización, pero
probablemente la mayoría eran "silvestres", que actuaban autónomamente
integrándose intuitivamente en los lineamientos estratégicos del MLN.
Estrictamente, el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros nunca fue una
guerrilla. Realizaba operaciones de pertrechamiento y de propaganda armada. La
guerrilla, en cambio, es una forma de acción militar. Su objetivo es destruir
las fuerzas vivas y materiales del enemigo. El MLN se planteaba una estrategia
de acumulación política. Se diferenciaba del resto de la izquierda tradicional
en su metodología de acción política. Se realizaron muchas operaciones de
copamiento para hablar con los trabajadores y hacer planteos políticos. El MLN
estaba estructurado en columnas, que integraban alrededor de 100 personas,
además de lo que se llamaba" la periferia de apoyo"de cada columna.
El principio organizativo era de círculos concéntricos. Al centro, en el núcleo
interior, estaba la organización, hacia fuera los círculos se iban ampliando y
su relación era más laxa. La necesidad de un trabajo político cada vez mayor
obligó a organizar una columna política. Se le llamó la columna 70. Esta
columna, a su vez, era la que tenía el vínculo con un organismo legal que se
creó y que fue cofundador de la coalición de izquierda Frente Amplio. Ese
organismo se llamó Movimiento de Independientes 26 de Marzo, por la fecha en la
que el Frente Amplio salió a la luz pública.
Los caminos del golpe de Estado.
La acción clandestina en territorio dominado por el enemigo es muy costosa y se
tienen grandes pérdidas humanas y materiales. Ante la necesidad de rescatar de
las cárceles la experiencia acumulada en los militantes que se encontraban en
prisión, la dirección resolvió organizar fugas de prisioneros.
El 8 de marzo de 1970, fugaron de la cárcel de mujeres 8 compañeras por el
portal de la capilla del establecimiento.Posteriormente, en la noche del 29 al
30 de julio de 1971, 38 militantes fugaron por un túnel realizado desde afuera
por sus compañeros. Finalmente, por otro túnel que se excavó desde adentro de la
cárcel de Punta Carretas, en la madrugada del 6 al 7 de setiembre de ese mismo
año se fugaron 111 militantes. Si bien las dos fugas proporcionaron una
militancia experimentada, también es cierto que recargaron a una organización
clandestina con integrantes también clandestinos. La organización era
clandestina pero sus integrantes en su mayor parte eran personas legales. Ante
el intenso accionar de la organización el gobierno, con el apoyo del Parlamento
decretó el Estado de Guerra Interno. Junto con esta medida se unificaron las
fuerzas represivas. La Policía, que era la que tenía a su cargo la represión,
había sido desbordada. Ahora con las fuerzas conjuntas ( el Ejército, la Marina
y la Fuerza Aérea) se integraban a la represión con amplios poderes. Se aplicó
la tortura generalizada como medio de obtener información. Hubo graves
violaciones a los derechos humanos, capítulo que aún hoy, 1997, permanece sin
cerrar. Como se había dicho anteriormente, el crecimiento acelerado que había
tenido lugar después de la derrota de Pando no permitió una transmisión adecuada
de las normas de funcionamiento clandestino, y por lo tanto la
compartimentación, elemento clave de la seguridad, no se mantuvo con
rigurosidad. La compartimentación debía mantener a la Organización dividida en
compartimientos herméticos separados, de modo que si la represión destruía una
parte, las otras no quedaban afectadas. No hubo tiempo de desarrollar en la
nueva militancia la actitud, que es lo esencial en la compartimentación, el no
querer saber más de lo necesario para funcionar. Con la aplicación generalizada
de la tortura, la represión pudo lograr elementos informativos suficientes como
para desarticular al MLN. No fueron apresados todos los integrantes y
colaboradores pero sí una cantidad tal que el conjunto perdió toda capacidad
operativa. La mayor parte de los dirigentes de los distintos niveles fueron
apresados o muertos, y se perdió la capacidad de regeneración, pues acto seguido
de la derrota se instauró la dictadura militar, que barrió con el conjunto del
movimiento popular, partidos políticos de izquierda, sindicatos, etcétera.
Mu-chos militantes y simpatizantes del MLN pudieron irse al exilio,
contribuyeron de manera importante a la solidaridad, pero no lograron
reorganizar al MLN.
Tal vez la consecuencia más dramática de esta desarticulación , en el año 1972
fue que se constituyó en condición necesaria para el golpe de Estado del 27 de
junio de 1973. La respuesta del movimiento obrero y popular fue una formidable
huelga general con ocupación de los lugares de trabajo que duró quince días.
Pero la fuerza del movimiento obrero ya estaba desprovista del apoyo militar que
representaba el MLN, por lo que la dictadura cumplió con el diseño estratégico
de su ofensiva, que jerarquizó el enfrentamiento con éste en un primer tramo de
su avance, para luego caer sobre un movimiento popular inerme y carente de
respaldo armado.
Durante todo el primer período de la dictadura, ninguna fuerza política tuvo
presencia real -porque no fueron permitidos los partidos políticos, ni tan
siquiera los de los representantes de la burguesía, los dos partidos
conservadores del país, el Nacional y el Colorado-. La dictadura cívico-militar
se fue desgastando, y además dejó de contar con el beneplácito de los Estados
Unidos, agregado esto a que comenzó a gestarse, desde el comienzo de la década
del ‘80, una resistencia sorda por parte del pueblo, todo lo cual hizo que los
militares resolvieran replegarse en orden hacia los cuarteles. Hicieron un pacto
con personeros de los partidos políticos y permitieron la realización de
elecciones, que llevaron al gobierno nuevamente a uno de los partidos
conservadores tradicionales del país, el Partido Colorado.
La reorganización.
Por la presión popular, el nuevo Parlamento aprobó una ley de amnistía, por la
cual salieron en libertad todos los presos políticos. Los integrantes del
antiguo Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, fueron convocados por los
viejos dirigentes para discutir la pertinencia o no de la reorganización del
MLN. Se realizaron tres plenarios consultivos que reunieron a unos 500
militantes. Esos plenarios facultaron a estas cabezas dirigentes a constituirse
en una dirección provisoria, para convocar a todos los antiguos integrantes y
simpatizantes para discutir los nuevos lineamientos políticos y resolver en una
nueva Convención. Los presos habían sido liberados en marzo de 1985.
Transcurrieron varios meses y en diciembre de ese año se reunió la Tercera
Convención Nacional del MLN. En ella se establecieron acuerdos básicos, pero se
hizo evidente que sería necesario un largo proceso de discusión y práctica
social, para llegar a un conjunto de definiciones que sintetizaran las muy
diferentes experiencias vividas por los militantes, en la cárcel, en los
diferentes exilios y en el propio Uruguay. La Convención ratificó algunas
definiciones establecidas en un encuentro clandestino realizado en 1968, que se
le denominó Simposio. Esas definiciones se refieren a la utilización del
Materialismo Dialéctico como herramienta científica para el conocimiento y
transformación de la sociedad. Funcionamiento en el Centralismo Democrático,
esto es, organismos de decisiones colectivas, responsabilidades individuales,
supeditación de las minorías a las decisiones de las mayorías, distintos niveles
de organismos con responsabilidad de dirección y, como elemento esencial, total
democracia y participación en las instancias de toma de decisiones fundamentales
y funcionamiento jerarquizado en las instancias de ejecución de tareas.
Se ratificó la concepción de continentalidad de la lucha, entendiendo que la
liberación nacional de cada país dependiente será imposible sin una acción de
conjunto por parte de los países dependientes. Entre otras resoluciones, también
se aprobó un nuevo reglamento para el ordenamiento del funcionamiento político
del MLN.
En general, los dirigentes de los partidos conservadores del Uruguay vaticinaron
una corta vida a esta nueva aparición del Movimiento de Liberación
Nacional-Tupamaros. Este comenzó a desarrollar su tarea política. Hacia 1987, se
iniciaron conversaciones con distintas personas y organismos políticos para ver
si sería posible llegar a algunos acuerdos para un trabajo político conjunto.
Esas conversaciones se prolongaron por espacio de más de dos años. Al final se
lograron acuerdos que permitieron la conformación de un organismo político que
se denominó Movimiento de Participación Popular (MPP), y que se definió como un
movimiento de lucha por la liberación y el socialismo. Quiere decir que este
movimiento no sería solamente de carácter electoral, sino de lucha política en
todos los ámbitos posibles, también incluido el electoral. El Movimiento se
presentó en las elecciones de 1989 logrando dos diputados. Actualmente, 1997,
cuenta con dos diputados en la Cámara baja y un senador en la Cámara alta.
El M.L.N. hoy
El MLN integra el MPP, como así también la coalición de izquierda Frente Amplio,
porque considera que los instrumentos políticos tienen que ser diversos, para
poder realizar la acción política en los diferentes ámbitos. El MLN sigue siendo
una organización política relativamente cerrada, desde el momento que no se
define como una organización de masas sino como una organización de cuadros y
militantes. El aspirante a ingresar a ella, aparte de ser conocido y presentado
por algunos de los integrantes del MLN, tiene que cumplir un proceso al cabo del
cual y realizada una evaluación favorable, se integra como miembro pleno.
El MLN entiende que la lucha por la transformación profunda de la sociedad, esto
es, una transformación revolucionaria, lo es no por los métodos utilizados, sino
porque esa transformación abarcará todos los aspectos de la estructura social y
será un largo proceso.
Esa transformación se irá operando a medida que el desarrollo social vaya
conformando un nuevo tejido social, elaborando una nueva escala de valores, todo
ello orientado hacia una nueva estructura , que tenga como centro las
necesidades humanas de todo orden y en donde no exista la injusticia y la
explotación del hombre por el hombre. Si bien se considera que en el fundamento
último de la sociedad, está la forma cómo los integrantes de ella producen lo
que necesitan para vivir, siendo que esas necesidades son valores de carácter
histórico, o sea cambiantes en el tiempo, la transformación no se da de manera
automática a medida que el ser humano va acumulando saber y experiencia, sino
que hay una interacción permanente entre individuos y marco social.
Por ello, aunque los seres humanos están condicionados por el medio social en el
cual han crecido, tienen un importante margen de maniobra, lo cual hace que el
desarrollo social no sea lineal, en una sola dirección. Las civilizaciones
desaparecidas son elocuente ejemplo de ello. Por lo tanto es necesaria la acción
político-social para trabajar en el sentido del cambio social. Muy
sintéticamente, eso es lo que fundamenta la actuación política del MLN. Su
estrategia política es una estrategia defensiva de acumulación. Esto es así
porque la correlación de fuerzas es desfavorable para el movimiento popular. Esa
acumulación se entiende en varias direcciones: en aumento numérico de voluntades
dispuestas a la lucha, en organización, en experiencia, en avances en el campo
de la teoría, etcétera. Esa acumulación además tiene que operarse también en el
plano internacional, con otras fuerzas progresistas y revolucionarias de otros
países, pues el MLN nunca ha pensado que pueda ser posible el socialismo en un
solo país. Se ha definido desde su aparición en la década de los sesenta, por la
lucha prolongada. Manteniendo siempre su definición de lucha por los intereses
de las clases explotadas, es partidario de todas aquellas alianzas políticas que
sin contravenir aquel principio, permitan avances en ese sentido. El MLN no
rechaza ningún método de lucha política, entendiendo que la metodología está
condicionada por la coyuntura histórica.
No es una organización política electoralista, sin embargo participa en la lucha
electoral, pero sin adjudicarle la principal importancia, considerándola un
frente más. No considera los sistemas políticos establecidos, aún aquellos en
los cuales se realizan elecciones, como verdaderas democracias. Para el MLN no
existe la democracia como enunciado general. Han existido en el proceso
histórico diferentes tipos de democracia. La democracia como la entiende el MLN,
tiene por lo menos tres dimensiones: la política, la económica y la social. Con
esto se quiere significar que los pueblos y no ciertas castas dirigentes, tienen
que ser los que tomen las decisiones más importantes que afectan sus destinos.
Cuáles mecanismos participativos lo harán posible, será creación que surgirá en
el proceso de desarrollo de la práctica social y no una elaboración de
laboratorio político. El MLN considera que en el siglo veinte se han realizado
importantes experimentos sociales a gran escala, sin embargo aún no se han
encontrado fórmulas eficaces de participación social. La división de la
sociedades en clases con intereses antagónicos es el escollo principal, por lo
tanto es requisito indispensable la eliminación de las clases, que tienen una
antigüedad de por lo menos 5.000 años. Es una tarea gigantesca.
Fuente: Editorial Ultimo Recurso, Rosario, Santa Fe
Raúl Sendic, una vida dedicada a la lucha por la liberación del pueblo
Mario Roberto Santucho
A través de una larga tradición de luchas populares que comienzan en el siglo
pasado, han surgido -al calor de los conflictos obreros y de los combates
armados contra los opresores-, muchos militantes revolucionarios que son ejemplo
y bandera para los hombres y mujeres del Uruguay, Raúl Sendic es uno de ellos,
seguramente uno de los más altos exponentes. Su vida es un ejemplo de
consecuencia revolucionarla al servicio de pueblo, mantenida también desde las
cárceles del régimen.
Para el Movimiento de Liberación Nacional -Tupamaros-, su nombre no significa
sólo el de uno de sus fundadores y dirigentes más queridos si no que es sinónimo
de una práctica revolucionaria y de un estilo de trabajo que es guía para todos
los militantes, en el largo y duro camino a recorrer hacia la liberación
nacional y el socialismo.
Evocar hoy su figura es levantar ese ejemplo de lucha, pero es también llamar a
una solidaridad redoblada para arrancarlo de las inicuas condiciones en que la
dictadura lo mantiene como rehén.
Raúl Sendic nació en el departamento de Flores el 16 de marzo de 1926. Cincuenta
años de vida que resumen tina rica experiencia de lucha sindical Y política.
Hijo de una familia campesina de modestos recursos, vivió de cerca, desde su
adolescencia, las injusticias a que son sometidos los trabajadores rurales.
Realizó sus primeros estudios en el interior del país y, cuando su familia se
traslada a Montevideo, continúa sus estudios de Derecho al mismo tiempo que
trabaja.
Militó desde joven en el Partido Socialista y llegó a ser Secretario de la
Juventud y luego miembro del Comité Ejecutivo. Más tarde abandonaría el PS por
discrepancias de su línea política.
UNA VIDA DEDICADA A LA LUCHA POR LA LIBERACION DEL PUEBLO
En 1957 se va al interior y comienza a impulsar el trabajo gremial en el
departamento de Paysandú, donde los obreros remolacheros estaban en conflicto.
Allí promueve la creación de] Sindicato único de Obreros Rurales. Luego se va a
Salto, con otros compañeros, y se crea el URDE (Unión de Regadores y Destajistas
de El Esponillar) en una planta que pertenecía al Estado.
Ante la organización de los trabajadores se toman represalias y muchos de ellos
son despedidos; finalmente el sindicato es reconocido pero sus dirigentes pasan
a integrar una lista negra que es difundida por todo el país.
Sendic aparecía como el "asesor jurídico" pero era uno de los impulsores reales
de todo ese movimiento, junto con otros dirigentes, Dutra y Severiano Peralta.
como Jorgelino como relata un compañero cañero: "Sendic empieza a aparecer como
un fantasma para los gringos, como un agitador de la clase obrera. Se empieza a
hacer público su nombre. En ese momento también se desatan huelgas en otras
fábricas de Paysandú (Paylana y Paycueros) que también lo tienen como asesor' ".
Después se entrega de lleno a organizar a los "peludos" (cañeros) en el
departamento de Artigas, limitando con Brasil. En toda la zona del litoral hay
varias empresas azucareras, algunas con capitales yanquis, que explotan
plantaciones de caña de azúcar y las industrializan. Es decir, que hay un
trabajo propiamente "de chacra" (como le llaman los cañeros) que es la
plantación y el corte de la caña (trabajo zafra]) y un trabajo de fábrica.
En esa zona, especialmente en Artigas, hay muchos trabajadores provenientes del
sur de Brasil, y las condiciones son particularmente duras. Los obreros trabajan
más de 10 horas diarias, viven en pequeñas chozas ("aripucas") de techo de paja
y cuya parte más alta se encuentra a un metro cincuenta del suelo; son
construidas por los propios cañeros. La mayoría de ellos tienen familia numerosa
que soportan las mismas condiciones deplorables: los niños carecen de lo más
elemental; asisten a la escuela dos o tres años y luego se incorporan al trabajo
de la tierra.
En aquella época -fines de la década del '60- los cañeros desconocían todas las
normas legales que pudieran protegerlos, y al no estar organizados eran víctimas
de una explotación miserable.
En los primeros meses del '61, se comenzó el trabajo de concientización,
distribuyéndose los compañeros en varias empresas de al zona. Empieza una labor
paciente, hablando con los "peludos"; se les explicaba cuánto debía ganar un
peón rural, cómo los gringos se quedaban con gran parte de lo que les pertenecía
a ellos; el derecho que tenían de cobrar asignación familiar, a trabajar una
jornada de ocho horas, etc. Esta tarea de esclarecimiento se hacía especialmente
por la noche, yendo de casa en casa, pues quienes la hacían ya estaban
detectados por las empresas, por lo que era necesario trabajar clandestinamente
para evitar las represalias y el intento seguro de Impedir toda organización.
Les explicaban a los "peludos" que no estaban solos, que había un abogado que
los apoyaba, asesorándolos. Y ellos preguntaban por "u home" pues así llamaban a
Sendic en un acento semi abrasilerado.
Empezaron a reunirse en pequeñas asambleas y se comenzó a hablar de sindicato:
la necesidad de unirse para no seguir siendo explotados por los ,'gringos". En
agosto del '61 ya había 500 afiliados al sindicato, y el carnet llevaba el
nombre de UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas).
El 4 de setiembre de ese año, se funda oficialmente el sindicato; la asamblea
tiene lugar en Bella Unión, con la presencia de Sendíc. Así relata un cañero el
acontecimiento: "Allí vieron los peludos a un hombre tranquilo y observador. Los
peludos observaban constantemente su manera de ser. Esperábamos ver un abogado
de traje, cuello duro y corbata; en su lugar vimos un abogado de alpargatas,
vestido sencillamente y comiendo el mismo guiso que comíamos nosotros".
El primer triunfo fue la llegada de inspectores de trabajo a controlar a las
empresas. Éstas promovieron entonces un sindicato amarillo para crearse un
interlocutor, y con él firmaron un convenio aumentando los salarios pero
desconociendo la deuda anterior.
Entonces los trabajadores decretaron la huelga en enero del '62 y decidieron
acampar con sus familias. Fue una rica experiencia de discusión cotidiana -con
amplia participación- sobre los pasos a dar, sobre la distribución de tareas y
de víveres que se compartían. Era necesario burlar el cerco policial para buscar
alimentos, y para llegar a las plantaciones a convencer a los desocupados de
otras regiones que eran traídos especialmente a trabajar, supliendo a los
huelguistas.
En abril, y ante el impasse de la situación, se resuelve aplicar otra medida;
abandonan por la noche el campamento, y al amanecer ocupan las oficinas de la
empresa, un grupo mantiene detenido al administrador yanqui hasta que se obtiene
el pago de toda la deuda.
La acción de los trabajadores lograba la aplicación de la ley que no hacían
respetar los inspectores de trabajo.
Una forma de lucha se ponía en práctica; Raúl Sendic era su inspirador.
El sindicato cañero siguió creciendo. Su consigna fue entonces la que podía
movilizar a todos los trabajadores rurales: la tierra para quienes la trabajan".
Esta lucha se tradujo en tres marchas realizadas sobre Montevideo, en que los
cañeros recorrieron a pie buena parte de¡ país, con enorme sacrificio, haciendo
conocer sus exigencias, realizando mítines, popularizando su lucha, poniéndose
en contacto con otros sectores de trabajadores.
Por la tierra y con Sendic" expresaban sus pancartas, y en esa consigna se
resumía claramente el objetivo de la lucha y un liderazgo incuestionable.
DE LA LUCHA SINDICAL A LA PRÁCTICA POLITICA REVOLUCIONARIA
Todo ese trabajo de organización de los trabajadores rurales, de lucha contra el
amarillismo sindical, está alimentado por una concepción que lo vertebra: cómo
enfrentar la violencia de los explotadores con la violencia revolucionaria. Hay
una coherencia total entre esa práctica concreta y la comprensión cabal de cuál
era el proceso que vivía el Uruguay, un país que todavía en esa época podía
disfrazar la esencia de la dominación de clase con una aparente
institucionalidad formal, que cada vez decaía más ostensiblemente en la medida
que la crisis avanzaba.
Haber avizorado ese desenlace en un Uruguay que dormía una "siesta feliz", fue
la visión certera de Raúl Sendic que, premonitoriamente, escribía en 1961: "El
régimen que impera en nuestro país tiene una cara y una careta. La careta es esa
apariencia de libertad y democracia que sólo experimenta la gente rica y que se
muestra para el exterior. Pero la democracia burguesa en nuestro país, como la
democracia burguesa en todos lados, no resiste la prueba de fuego de la lucha de
clases. Aquí ha caído por completo la careta y ha quedado al descubierto una
cara siniestra, que evoca las macabras faces de¡ fascismo".
El diagnóstico era exacto, las conclusiones de ese análisis suponían la
necesidad de organizarse y pasar a la acción, superando prácticas verbalistas y
discusiones esterilizantes en que se debatía la izquierda. El MLN-Tupamaros
estaba naciendo.
Los cañeros de la UTAA constituirían una de las vertientes fundadoras de la
organización, que se sumarían al núcleo inicial de proletarios urbanos y de
intelectuales revolucionarios.
En julio de 1963 la expropiación de armas al Club de Tiro Suizo marcaba la
iniciación de la lucha armada en Uruguay. Pero, todavía habría de pasar algún
tiempo para que los Tupamaros, tras una preparación silenciosa, surgieran a la
luz pública.
Raúl Sendic debe pasar a la clandestinidad: durante seis años se moverá de un
punto a otro del país, participando, dirigiendo, asumiendo pequeñas y grandes
tareas en la Organización. Es dificil discernir el papel jugado concretamente
por él en el MLN. Su influencia se confunde con la historia misma de la
organización, y es así por lo menos hasta su primera caída en Almería.
Una práctica constante de dirección colectiva en el MLN, unida a las propias
características personales de Raúl Sendic -que siempre lo impulsaron a la acción
anónima y callada- hace que sea muy dificil separar lo que pertenece a su
orientación personal.
Sin embargo, los principios centrales en que se basó su acción y la de los
compañeros fundadores, están expuestos claramente y corroborados en la práctica:
-La lucha armada como la forma estratégica principal de lucha para alcanzar el
poder y comenzar la construcción del socialismo.
-La necesidad de forjar la unidad de los revolucionarios a través de la lucha
cotidiana, del propio quehacer.
-El antiimperialismo consecuente, que no es sólo una consigna, sino que se
materializa, por ejemplo, en el desenmascaramiento del papel de la CIA en el
Uruguay a través de sus agentes.
-La concepción guevarista de la continentalidad de la lucha, expresada en
términos muy claros: "Es un derecho y un deber que las organizaciones
revolucionarias colaboren con sus máximas posibilidades en la construcción y
elaboración de la estrategia continental. El imperialismo se apronta a librar
una guerra a muerte por su supervivencia en nuestro continente, es, por tanto,
dable esperar una dura y prolongada lucha. Es correcto orquestar una estrategia
continental que racionalice la aplicación de fuerzas y recursos en donde mayores
rendimientos puedan proporcionar".
En la dirección señalada hay todavía un largo camino a recorrer, pero el MLN
apuntaba correctamente ya en 1968 a la idea que más tarde comenzaría a
concretarse en la creación de la Junta de Coordinación Revolucionaria.
Raúl Sendic pertenece a la generación de revolucionarios que, alentados por el
ejemplo luminoso de la Revolución Cubana y de la figura señera del Comandante
Guevara, iniciarían en América Latina una experiencia de lucha guerrillera.
Más allá de los errores que se demostraron en esa práctica, es innegable que esa
etapa fue rica en aportes valiosos al desarrollo del proceso revolucionario
latinoamericano, el más trascendente fue, sin duda, haber puesto al orden del
día la violencia revolucionaria, rescatándola como un elemento esencial de la
teoría marxista-leninista.
UN ESTILO REVOLUCIONARIO - UN EJEMPLO DE COMBATIENTE
En la trayectoria militante de Raúl Sendic se destacan algunos rasgos
particulares que son siempre señalados por todos los que han militado junto a
él. Lo más característico es, sin duda, su humildad para encarar todas las
tareas, para pasar desapercibido, como un compañero más. De pocas palabras,
observador profundo, conocedor de quienes lo rodean; así expresa un compañero
esta característica: "Una cosa grande que tiene Raúl es que sabe definir a los
hombres 'al metro' para lo que sirve cada uno. Es una persona que te da
confianza. Esté donde esté no te protege, en el sentido de una actitud
paternalista, en el sentido de disimular una situación grave, sino que aporta la
serenidad necesaria para afrontarla y aprovechar las posibilidades existente?.
Paciente, tenaz en el trabajo, decidido siempre, pronto a asumir él primero las
responsabilidades y los riesgos desde sus largos años de clandestinidad, pasando
por la histórica fuga del Penal de Punta Carretas, hasta los últimos meses de
libertad, el año '72. Cuando la represión arreciaba sobre el MLN y Sendic era
buscado en toda la ciudad, él se negó a abandonar el frente de lucha y
permaneció en Montevideo.
Hay un constante ejemplo personal en el estilo de vida, en el trato a los
compañeros, que le han hecho ganarse el respeto y la admiración de todos; hoy su
figura de revolucionario es indiscutida para todo el pueblo.
Cuando en setiembre de 1972, las Fuerzas Armadas -tras desatar un operativo de
20.000 hombres en su búsqueda- lo cercan en una casa de la ciudad vieja en
Montevideo y lo intiman a rendirse, Raúl Sendic resiste hasta caer herido, con
la cara atravesada por una bala. "Yo soy Rufo y no me entrego", les respondió
mientras resistía. No se atrevieron a matarlo, pero luego intentarían sin éxito
liquidarlo lentamente en la prisión por medio de un régimen de reclusión de
características brutales. Durante varios meses permaneció encerrado en un pozo
sin luz (un aljibe), desde donde su único contacto con el exterior era la comida
que le bajaban por una cuerda. Hoy está recluido en un cuartel del interior del
país, en completo aislamiento.
Desde 1973, la dictadura lo mantiene como rehén, en la misma situación que otros
ocho compañeros, dirigentes de la Organización: Julio Marenales, José Mujica,
Jorge Zabalza Eleuterio Fernández Huidobro, Adolfo Wassen, Henry Engler y
Mauricio Rossencoff.
Torturados bárbaramente, en condiciones verdaderamente inhumanas de detención,
se persigue la destrucción física, la locura o la muerte de estos
revolucionarios.
La respuesta de Sendic, cuando se les comunicó su calidad de rehenes de régimen,
que podrían ser fusilados en cualquier momento, fue terminante "Podrán
fusilarnos, pero no podrán detener la lucha del pueblo".
La misma actitud de firmeza inquebrantable ante el enemigo, la misma confianza
que siempre mantuvo en las reservas del pueblo, la confianza segura -y más aún
el convencimiento- de que nada se opondrá a la marcha victorios de los
explotados, porque ese es el sentido en que camina la historia.
Desde la prisión, lo mismo que antes desde su puesto de combate, Raúl Sendic
encarna -junto a los miles de patriotas prisioneros- la voluntad de lucha del
pueblo oriental y su determinación de vencer.
Fuente: La Fogata
A 16 años de la muerte de Raúl
Sendic
La tozudez por descubrir "las cosas que están detrás de las cosas"
POr
Víctor Carrato
El próximo 28 de abril se cumplirán 16 años del fallecimiento del líder tupamaro
Raúl Sendic. Es difícil que en Uruguay exista alguien que no haya oído hablar de
él. Sin embargo, pocos conocen su libro Reflexiones sobre política económica.
Apuntes desde la prisión. Muchos de los más estrechos compañeros de Raúl Sendic
no recuerdan hoy -a veinte años de publicado- su libro Reflexiones sobre
política económica. Apuntes desde la prisión. Consultados por CARASyCARETAS, el
senador Eleuterio Fernández Huidobro y el escritor Mauricio Rosencof prefirieron
abstenerse de emitir comentarios sobre la obra, a pesar de que reafirmaron el
inmenso aprecio que ambos sienten por su compañero de siempre. Ninguno pareció
tener muy frescos los contenidos de las reflexiones económicas de Sendic.
En su libro sobre el líder tupamaro, el periodista Samuel Blixen lo describe con
una instantánea definición: "Esa cualidad que asombraba -'como un saber de la
realidad que no se sabía de dónde lo sacaba'- provenía, quizás, de una vieja
costumbre, un entrenamiento de toda la vida, la tozudez por descubrir 'las cosas
que están detrás de las cosas'. Sus compañeros, sus conocidos, estaban
habituados a esas genialidades, y los desconocidos no tardaban en captarlas".
Cuando llevaba diez años como rehén de la dictadura, aislado en las peores
condiciones en que un hombre puede ser (mal) tratado, en 1983 Sendic comenzó a
escribir los Apuntes. Le bastaron cinco meses, entre culatazos, refriegas,
torturas y puertas rotas, para elaborarlos, desde marzo a agosto de 1983.
Acumular conocimientos
Trasladado por diversos cuarteles, de Rocha a Treinta y Tres, a Minas y otra vez
a Rocha, Sendic continuaba estudiando y llevaba sus Apuntes. Blixen dice en su
libro que el líder guerrillero "ha aplicado a sí mismo lo que recomendaba a sus
hijos: 'De lo que se trata es de acumular conocimientos sin detenerse a
meditarlos: es incompatible la acumulación monstruosa de datos con una reflexión
detenida de cada uno. Después viene el desquite porque podes analizarlos con un
panorama total'." Blixen revela corno logró Sendic hacer salir su libro fuera de
los cuarteles aun antes de ser trasladado al Penal de Libertad para
posteriormente ser liberado el 14 de marzo de 1985, a la edad de sesenta años.
"En algún momento de 1983, cuando todavía su hermano Victoriano deambulaba por
los cuarteles con muestras dentales para resolver los problemas de las prótesis,
Sendic solicitó autorización para devolver a sus familiares un libro de
odontología, relativamente costoso, que le habían prestado. 'Nosotros le
llevábamos los dientes, él los marcaba donde le molestaban y nosotros los
hacíamos arreglar.
Fue un problema eterno', cuenta su cuñada Elita, que acompañaba a Victoriano a
las visitas pero no podía entrar. 'El día que devolvieron el libro, Raúl le
insistió a Victoriano para que lo leyera.
'¿Qué tendrá ese libro?, me preguntaba yo'." Victoriano lo sospechó, y en la
tapa dura del libro encontró las pequeñas hojitas de fumar donde Sendic había
resumido sus apuntes sobre economía.
"Copiamos a máquina aquellos apuntes y se los mandamos a Alberto, con un hermano
mío que viajaba a Europa y que no sabía lo que llevaba. Después le pregunté a
Raúl cómo había podido pegar tan bien la tapa del libro, y me explicó que lo
había pegado con el polvo adhesivo para prótesis dentales", cuenta Elida Menoni
de Sendic.
El vínculo entre lo económico y lo humano
En 1984 se publicó en México una primera versión del libro de Sendic, bajo la
supervisión de su hermano Alberto, que vive en Francia. El prólogo, escrito por
Mario Benedetti, llama la atención del lector sobre "las peculiares condiciones
en que el trabajo fue compuesto, como signo inequívoco de una voluntad
indoblegable". Salvando las distancias, Benedetti compara la obra de Sendic con
la del "notable historiador belga Henri Pirenne (1862-1935), alguien que durante
la Primera Guerra Mundial se enfrentó con coraje a los alemanes". Sin poder
consultar ningún texto ni verificar ninguna fecha, Pirenne escribió "a solas con
su memoria" su Historia de Europa.
Por eso Benedetti habla del diálogo del preso con su memoria para rescatar lo
que, a su juicio, es lo más relevante del trabajo: "la tenaz vinculación de lo
económico con lo sencillamente humano, y sobre todo en cierta inesperada
transfusión de calidez y comprensión en la fría enunciación de las cifras y
porcentajes". Benedetti simplemente se asombra por "el hecho de que un ser
humano pueda sobreponerse al resentimiento, a la tentación del odio, a la
frustración, al descalabro político, al aislamiento de la familia, al silencio
obligatorio, y también a la propia desconexión con los inevitables relevos y
transformaciones que, en su teoría y en su práctica, ha experimentado el
pensamiento económico en toda una década. Me asombra comprobar cómo ese obligado
y nada vocacional anacoreta puede moverse con objetividad, con lucidez y hasta
con humor en la compleja urdimbre de la economía".
Reflexiones sobre política económica
Sendic tituló la primera parte de su primer capítulo 'Otra concepción de la
economía'. A diferencia de la clásica definición de la economía como la
satisfacción de las necesidades mediante la atribución de recursos escasos,
Sendic sostenía que los recursos son limitados, las necesidades también, pero el
consumo suntuario es ilimitado. Por eso subraya que "el objetivo de la
organización económica es la atribución de recursos escasos, estableciendo
prioridades entre los posibles usos, para lograr una producción que asegure
alimento, salud v máximo desarrollo y bienestar posibles para cada uno de los
integrantes de la población, para lo cual hay que buscar una distribución
equitativa y el mínimo desperdicio".
Para hacerlo bien claro, recurre al ejemplo de comparar la economía de un país
con la de una familia: "los gastos de diversión del hijo mayor no pueden privar
de alimentos al hijo menor". Empero reconoce que las cosas no se manejan así a
escala de un país, ya que "las prioridades de consumo y producción son desviadas
hacia capas privilegiadas. Y es este tipo de sistema que usualmente estudian los
tratados de economía". En cambio, para él la economía es como un edificio en el
cual, si se desea agregar algo a la fachada, no se puede quitar material a los
cimientos. Sendic distingue tres tipos de consumo: el de subsistencia (alimentos
y medicamentos), el necesario para el bienestar y el no esencial o suntuario:
"Los dos primeros tienen un límite. En cambio, el consumo no esencial crece
indefinidamente, pasando de un artículo a otro".
El mercado no es todo
De manera conceptual Sendic distingue dos sectores en la economía, el de la
producción comerciable de bienes y servicios, que se autofinancia con sus
ventas, y aquél cuya producción final no tiene como destino la comercialización,
es decir, la enseñanza, la salud, la defensa, etcétera. "El primer sector puede
representar el 80% del total de la producción y una parte de ella se transfiere
por vía de impuestos para solventar al segundo sector", afirma. En el mercado
están comprendidos ambos sectores. El trabajo también entra en el mercado, tanto
para el primero como para el segundo sector. Sin embargo, para Sendic el mercado
no lo es todo: "Reducir toda la economía al mercado es menospreciar el factor
humano en la producción", subraya.
Lejos del reduccionismo que hace centro en los mercados, pero lejos también de
dejar de reconocerlos y de valorar su influencia, Sendic prefiere volver una y
otra ve/ sobre el factor humano: "En realidad, con la máxima tecnología actual,
la mano de obra para el primer sector puede ser abatida al 50% de la fuerza de
trabajo (30% para bienes y 20% para los servicios)". "Es objetivo también de la
organización económica el de proveer la alimentación y necesidades básicas de
aquéllos que, en el segundo sector, no venden su producto en el mercado",
agrega. Comparte con Schultz, premio Nobel de Economía, que los gastos en
alimentación, salud y enseñanza son inversiones productivas.
¿Qué inversión, qué consumo y dónde?
Bajo el título 'No al globalismo', el fundador del Movimiento de Liberación
Nacional (MLN) se interroga sobre qué inversión, qué consumo y dónde son
necesarios. Afirma que "el pensamiento económico tradicional está enfermo de
globalismo". Su argumentación refiere a que las "subas de renta per cápita" de
ciertos países se basan en los bajos salarios que practican, pero ¿de qué otra
forma se distribuye la renta per cápita si no es a través de los salarios?
Sendic entiende que existe una inversión deseable, así como un consumo deseable,
y que lo contrario son "garrotazos de ciego sobre la economía", aunque "rnuy
adecuados al intento de manejarla por decretos".
Los recursos humanos
Uno de los capítulos más disfrutables de Reflexiones sobre política económica es
sin duda el tercero, que trata sobre los recursos humanos. Véase con qué
sencillez plantea sus ideas: "Dentro de los recursos naturales de un país
-clima, agua, suelo, topografía, vegetales, fauna-está el mayor o menor
potencial económico humano. Es lo que quedó en Europa después que la Segunda
Guerra destruyó todo: gente que sabía poner en marcha una producción de alta
tecnología. Por esa razón el Plan Marshall de ayuda tuvo espectacular respuesta
allí y no en otros lados. Una inversión en maquinaria tiene diez años de vida:
una inversión en la alimentación, la salud y la enseñanza fructifica durante
cuarenta años".
"El Bebe sostuvo que el proletariado estaba condenado por el proceso
tecnológico, y a los que estábamos en una postura ortodoxa nos pareció herejía",
comenta Jorge Zabalza en el libro ya citado de Samuel Blixen. Pero el Bebe, que
siempre fue un heterodoxo, iba aún más allá. Retomando el principio socialista
de "cada uno según su capacidad", Sendic acota que no se refiere a la capacidad
intelectual o adquirida simplemente. Sostiene que se debe respetar la
idiosincrasia de la gente "porque el trabajo debe ser lo más voluntario y
deseado posible". Agrega: "Algunas personas funcionan mejor el equipo y otras
solas, lo que no quiere decir para sí. Un número creciente tendrá conciencia
social del trabajo, pero no se puede asumir que ésta es la motivación de todos,
hasta que no se logre que sea así".
Los sacrilegios del Bebe
Insiste con sus 'herejías' cuando, si bien confiesa ser partidario de un Plan
General para el Desarrollo Económico, enfatiza, al mismo tiempo, la importancia
de la iniciativa individual. Así concluye con una fórmula tan sorprendente corno
expresada de manera tan sencilla que asombra: "A la iniciativa individual y al
Plan hay que casarlos para evitar el desperdicio y la desigualdad". Quizás
inspirado en la lectura del Che Guevara, Sendic se explaya sobre el interés en
la producción y la creatividad, a la cual opone la cruel enfermedad de la
burocracia. El incentivo económico no es el único motor de la economía
capitalista -sostiene con firmeza-, hay otras motivaciones. A título de ejemplo
destaca la realización que se logra al automantenerse.
"Es el hombre siempre persiguiendo sus proyectos y realizándose en sus obras, y
es así que muchas personas que han vivido huyéndole al trabajo terminan
recibiendo una prescripción de laborterapia en el diván de un psicoanalista.
Otros escapan al trabajo físico y terminan en el aerobismo o practicando
ejercicios tediosos en un gimnasio." Sendic concluye que entre los proyectos por
los cuales el hombre se realiza, existen muchos que están ligados al consumo y
pueden ser logrados con un mayor trabajo: "Se debe destruir la mentalidad de
lograr ingresos injustos explotando a otros, pero admitir que uno trabaje más
que otro para realizar sus proyectos. La buena formulación de la consigna sería,
pues: 'a cada uno según sus necesidades básicas; cubiertas éstas, a cada uno
según su trabajo'." Atento a la justicia social, enemigo a muerte de lo que
considera explotar a un semejante, quien alguna vez también fue monaguillo no
promueve un igualitarismo a rajatabla. Otra herejía del Bebe.
Algunas enseñanzas de la historia
Bajo este título Sendic trata de resumir el conocimiento que la testaruda
práctica de la tecnología ha aportado a lo largo y ancho del mundo. Así, por
ejemplo, sostiene: "La toma del control de toda la industria y de la agricultura
en un país con la máxima tecnología actual significaría solamente el control de
un cuarto de la economía". Lanza un alerta a despistados candidatos o ingenuos
creyentes ortodoxos cuando dice: "Ya hay una respuesta a la pregunta '¿se logra
el pleno empleo con la máxima mecanización de la producción?'. Esa respuesta es
no. Puede haber un aumento temporal en los países subdesarrollados, o en uno que
usurpa una cuota abusiva en el comercio mundial, pero con la tecnología actual
se está bajando el porcentaje de empleo en la industria, la agricultura, el
transporte, las comunicaciones".
El problema agrario
Desde su juventud, Raúl Sendic se sintió inclinado por los temas agropecuarios.
Nació y se crió en el campo, mantuvo las clásicas caracte