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EL ENTORNO
La trama íntima del aparato duhaldista y
sus punteros
(TEXTO COMPLETO)
Daniel Otero
Capítulo Cinco.
De shopping
Me comprás, mamí?
Algo mejor, Fabiana Cantilo
Achacar.
tr. Asaltar, chacar. "Si lo relojeaban con tanto vento no sería dificil
que lo achacaran: había que junarlos dos veces".
En Uruguay úsase también con la significación
de cobrar un objeto cualquiera que está en venta, por sobre el precio corriente.
Dícese: "esto es un achaque".
Afanar
V. tr. (Voz de orígen español popular). Estafar, timar, robar.
También dícese del cobrar en demasía. "... comenzaron a cantar:
Paredón, paredón a todos los que afanaron...'", (La Prensa, 1º Secc. pag 8;
27/5/1973.
Afano.
m. Acción y efecto de afanar. "Ché, no les dá verguenza.
¡Esto es un afano!
Diccionario de Voces Lunfardas y Vulgares, Fernando Casullo.
Un asesor de la gobernación que ahora es juez me preguntó
el día de la sesión, si yo estaba en contra de la ley:
- Si, le dije.
- Debe haber algo en esta ley -me confió él-,
porque desde la Gobernación, en la calle 6, a la Legislatura,
en apenas cuatro cuadras, aumentó 30 millones.
Relato de un legislador bonaerense
Los Robinson. La compulsa
A las cinco de la tarde del 17 de setiembre de 1992 en el Salón Dorado de la
Jefatura de la Policía bonarense se inició un negocio. Y el oficial subinspector
Gustavo Soarez de Souza sería, 18 meses después, el primer muerto.
A los escribanos de la Provincia, Héctor Savoia y Martín Berterreche, les tomó
dos horas y veinte minutos el trámite de recibir las seis ofertas. La Policía
bonarense quería comprar 30 helicópteros.
El 8 de ese mes cursaron la invitación para intervenir en una compulsa de
precios a las empresas Raca SA, Aviacom SRL, Aerofalcom SA, Tursol, Hangar Uno y
Aero-Link SA. Y ese día cada empresa tenía allí a su representante sentado en el
Salón Dorado:
- De la Jefatura nos dijeron que querían escuchar propuestas y conocer precios.
Tenían intenciones de comprar, pero no habían definido nada, recordó uno de los
asistentes.
Las especificaciones mínimas que debían cumplir las ofertas eran: 30 aeronaves
de alas rotativas -monoplazas, biplazas o de tres plazas, de pequeño porte-;
autonomía mínima de dos horas y media, más cuarenta y cinco minutos de reserva;
sistema de comunicación aeronáuticos y aceptación de los policiales; capacidad
de gancho de carga y posibilidad de ser equipados con camillas para evacuación
médica o transporte de elementos de ayuda; capacidad de operar con flotadores y
aterrizar en terrenos no preparados; y capacidad de vuelo estacionario en
condiciones de desembarcar tripulantes o izar rescatados con alto margen de
seguridad |1|.
En representación de la Policía bonaerense participó de la apertura de ofertas
el Director de Administración y Finanzas y el Director de Logística, el
mencionado comisario mayor Alberto Tachi, ascendido y nombrado por Klodzyck. La
secretaría de Seguridad provincial envió a dos funcionarios. Un civil y un
comisario.
La oferta de Robinson Helicopter Company, Inc. llegó a través de su
representante en Argentina. El hombre de Hangar Uno, mientras se desarrollaba la
compulsa, en voz muy baja le dijo a uno de sus competidores sentado a su lado:
- Yo vengo acá por obligación. Imagináte que si la policía dice que quiere
comprar y yo no me presento, los yankis van a decir que me estoy durmiendo. Pero
esto es para vos...
Darío Valincenti tenía 28 años y era oficial de la Fuerza Aérea Argentina.
Cumplía una misión para encontrar puntos de aterrizaje alternativos al
aeropuerto de Camet, en la ciudad de Mar del Plata. Fue el segundo muerto.
Aunque no el último:Cinco de las seis oferentes cotizaron 30 helicópteros. Cada
propuesta comercial incluyó distintas alternativas técnicas. Se especificó el
valor individual de repuestos, accesorios y de los cursos de capacitación para
el personal. La firme intención de concretar la operación se desprendía de los
30 renglones que ocupó cada propuesta en el acta de la compulsa.
Excepto Hangar Uno, que apenas destinó nueve renglones a su oferta. Sólo cotizó
un Robinson R 22 a U$S 113.800, y un lote de repuestos a U$S 19.388. El más
barato.
No siendo para más, siendo las diecinueve horas y veinte minutos, se da por
finalizado el acto. Leída que les fue se ratifican de su contenido todo ante mi
doy fe |2|.
Siguen las firmas.
Notas:
1. Solicitud de Cotización. La Plata, 8 de setiembre de 1992. Volver
2. Acta de la Apertura de Ofertas. Volver
Golpeando las puertas del cielo
En enero del 93 el ex juez federal de Mar del Plata, Eduardo Luis Pettigiani,
todavía era secretario de Seguridad. Dos años después intentará alcanzar la
intendencia marplatense como candidato justicialista. Ante el fracaso de la
misión, el gobernador lo va a recomendar para integrar la Suprema Corte de
Justicia de la provincia. Y fue aceptado.
Cinco -de los seis- participantes de la compulsa de precios se enteraron del
resultado por los diarios. A primera hora de la mañana del 13 de enero del 93,
sobre el escritorio del jefe, había un reclamo en la Jefatura de la Policía
bonaerense, en Calle 2 entre 51 y 53. Pettigiani, en su despacho, tenía una
copia:
Con fecha 15 de diciembre de 1992, y luego de tomar conocimiento por medios
periodísticos de la posible compra de helicópteros marca Robinson modelo R 22,
por parte esa Fuerza, solicitamos por carta documento (Expreso Nº 4820) se nos
confirmara el carácter de la recepción del primer contingente de un total de 40
unidades de dichos helicópteros y se nos concediera vista de las actuaciones
pertinentes. En la seguridad de haber expirado generosamente el plazo fijado
para la obtención de una respuesta fehaciente a dicha carta documento, debemos
entender que las versiones periodísticas aludidas corresponden a un aviso de
preadjudicación |3|.
Las empresas invitadas por la Policía a la compulsa, nunca fueron informadas de
su resultado. Tampoco en el caso que fue solicitado por escrito.
Pettigiani defendió casi con vehemencia el sistema de compra directa, en lugar
de la licitación pública, como mecanismo de compra del Estado. Al hacerlo
planteó un interrogante notable:
- ¿Y si en la licitación yo le manejo el pliego? (..) La contratación directa
está permitida -agregó el funcionario- y nosotros utilizamos un sistema previo
de concurso de precios que le da total transparencia |4|.
El titular de una de las empresas convocadas objetó la compra de los Robinson.
Quiso hacer uso de su derecho a la transparencia, pero abandonó el intento
cuando crecieron las presiones a su alrededor. Al punto que, misteriosamente,
notó que cada día vendía menos.
- Ni repuestos le compraban.
Antes de dar un paso al costado, el empresario reclamó por escrito aunque sin
suerte la transparencia que, un año después, Pettigiani enarboló en su
declaración de prensa.
Al no haber sido concedida la vista solicitada -escribió el participe de la
compulsa-, nuestra empresa ha resuelto objetar por este medio dicha decisión,
por entender que el helicóptero seleccionado no cumple con la totalidad de las
especificaciones mínimas requeridas, que se especifican en la carta de
invitación a cotizar, existiendo además fundadas dudas sobre la evaluación de
las aeronaves ofrecidas.
Elena Cordani vive en Escobar. Habita un chalet espacioso, con un jardín amplio
y arbolado. Tiene parrilla y hamaca, donde juegan sus hijos. A las 15,40 hs. del
22 de agosto de 1995 no había nadie en casa. Las ocupaciones de los integrantes
de la familia -los chicos en la escuela y los padres en el trabajo-, les impidió
ser testigos de un fenómeno desconocido en el barrio: la caída de dos
helicópteros en el jardín de su casa |5|.
Nuestra empresa sostiene que el Robinson R 22 no cumple con las siguientes
especificaciones mínimas que se solicitan en la carta de invitación a cotizar,
encabezó el empresario su reclamo y pasó a detallar:
1- "Autonomía mínima de dos horas y media, más cuarenta y cinco minutos de
reserva".
El R 22 no cumple con dicho requerimiento en razón de que en su manual de
operaciones en la página 2-8 indica que la capacidad usable del tanque de
combustible es de 72,7 lts., y que el consumo aproximado es de 30 lts/h., por lo
que la autonomía es de 2 hs. y 24 minutos en total, sin reserva.
2- "Sistema de comunicaciones aeronáuticos y aceptación de los policiales".
En la página 7-13 del manual de vuelo del R 22 bajo el título "Precaución", se
especifica que no deben instalarse otros equipos electrónicos que no sean los
específicamente aprobados por fábrica. Por lo que para utilizar cualquier equipo
electrónico de uso policial se deberá requerir una autorización especial, con la
posibilidad de que dicha autorización sea denegada por la fábrica, y la Policía
encuentre limitaciones en su operación por dicha causa.
3- "Capacidad de gancho de carga y posibilidad de ser equipada con camillas".
El R 22 no cuenta con camillas para evacuación médica ni tiene posibilidad de
instalar bandejas para transporte de carga externa de elementos de ayuda,
búsqueda o rescate. La operación con gancho de carga limita seriamente las
performances, especialmente a lo relacionado con la carga a transportar,
autonomía y velocidad.
4- "Potencia suficiente para operar dentro de los márgenes normales de manual,
en las condiciones de temperatura extrema que se presentan en la provincia de
Buenos Aires, tanto en época invernal como estival".
En el manual de vuelo del R 22 se especifica claramente que el enfriamiento
satisfactorio del motor se demostró hasta una temperatura de 38 grados
centígrados. Estas temperaturas son fácilmente alcanzables durante el verano,
por lo que es evidente que la operación del helicóptero en esas condiciones
configura una situación de riesgo potencial.
5- "Deberá asegurarse el mantenimiento total de los aparatos por personal de la
Fuerza en el terreno de operaciones".
Al menos para cumplir con la inspección correspondiente a 2.000 horas de vuelo,
los R 22 deben ser enviados mandatoriamente a fábrica -en EE.UU.- los componente
principales. esto trae aparejado que una Fuerza como la Policía, que en este
momento está siendo capacitada para efectuar el mantenimiento de helicópteros
Bolkow BO 105, notablemente más complejos, deba enviar los componentes
mencionados a un centro de mantenimiento con características monopólicas, ya que
no existe otro similar para comparación de precios o condiciones. Es evidente
que no cumple con la especificación requerida de asegurar el mantenimiento total
de los helicópteros en el terreno de operaciones.
Se adjunta manual del R 22.
Nada haría cambiar la suerte de la compulsa de precios. La decisión estaba
tomada.
El 25 de noviembre de 1992, el gobernador aprobó con su firma y por decreto la
contratación directa de 40 helicópteros. La referida compra -señala el decreto-
tiene por finalidad proveer a la repartición policial de un equipamiento moderno
y adecuado para incrementar su accionar en la prevención y represión de
ilícitos, como así también realizar un mejor control de rutas y asistir a la
comunidad en casos de accidentes y/o, teniendo en cuenta la amplitud del
territorio provincial y la dispersión demográfica de la población, procurando
aportar seguridad y tranquilidad a la sociedad en su conjunto.
Además, el Decreto Nº 3608 aclara que se realizó una compulsa de precios en el
país y en el exterior.
En abril de 1995 -tres años después- se conoció un informe de la Administración
Federal de Aviación de los Estados Unidos: de los 855 R 22 existentes en ese
país 339 tuvieron accidentes, por lo que el organismo se reservó hasta el 31 de
diciembre de 1997 para estudiar y tomar medidas sobre la capacidad de
operatividad de estas aeronaves y, eventualmente, disponer la prohibiciòn de
vuelo. Un dictamen similar había emitido la propia Policía y la Prefectura Naval
Argentina, un año antes de efectuarse la compra.
La cinta ya estaba cortada. El 2 de enero de 1993, en la plazoleta Armada
Argentina, sobre el boulevard marítimo marplatense, Duhalde -acompañado por
Pettigiani y Klodczyk- lanzó el Plan Piloto de Seguridad Provincial y el
Operativo Sol.
La ceremonia se pensó como una postal turística.
Bajo el sol veraniego la bonaerense expuso los Robinson R 22, sin matrícula, y
los Monza GL, sin patente.
Notas:
3. Carta enviada por AVIACOM SRL. Fue firmada por Norberto Andrés Bahamonde,
socio gerente. Adjuntó: Copia del Manual de Vuelo del R22, copia solicitud de
cotización del 9-9-92, y copia carta documento -Expreso Nº 4820- del 15-12-92.
Volver
4. La Nación, 7-3-94. Volver
5. Página/12, 23-8-95. Volver
Las pericias
28 de febrero de 1994. El helicóptero despegó del Aeropuerto de Mar del Plata
con dos ocupantes, el piloto y un pasajero. En la comunicación con la TWR-MDP
previo al despegue, el helicóptero se identificó:
- Policial 298, dijo el piloto en su único y último contacto radioeléctrico |6|.
Luego de 15 minutos se tuvo conocimiento del accidente. La TWR-MDP intentó
comunicarse con el Policial 298, sin resultado.
La aeronave fue hallada en Cobo, a 18 kms. al norte de Mar del Plata, impactada
contra el suelo e incendiada parcialmente. Los dos ocupantes fallecieron al
momento del accidente.
A las 12,50 hora local -15,50 UTC- el oficial subinspector Gustavo Soares de
Souza, piloto privado de helicóptero Nº 51.960, y Darío Oscar Valincente,
oficial de la Fuerza Aérea Argentina, subieron al Robinson en un vuelo que tenía
como finalidad ubicar posibles lugares aptos para el aterrizaje y despegue de
los helicópteros policiales, mientras desarrollaban tareas de control del
tránsito sobre la Ruta 2.
El número de serie del R 22 policial era 2298. Al momento del accidente no tenía
matrícula. El Certificado de Aeronavegabilidad es de fecha 3 de julio de 1993.
La Inscripción como propiedad de la Policía bonaerense y el Certificado de
Matriculación de la aeronave tienen fecha de emisión 22 de julio de 1993. Sin
embargo, la documentación del R 22 fue entregada a la Policía tres días después
del accidente, en marzo del 94.
El R 22 voló sin matrícula. Por eso el piloto se identificó con la torre de
control del aeropuerto de Camet como Policial 298, que eran las últimas tres
cifras del número de serie de la nave. De todos modos, ésta fue una
irregularidad menor.
Pedro Anastacio Klodczyk, el mejor Jefe que ha tenido la Policía en toda su
historia, firmó la resolución 83290 el 29 de noviembre de 1994. Ocho meses
después del accidente la fuerza dió por concluido el sumario interno por doble
muerte. Por un lado, determinó que el helicóptero siniestrado no es reparable,
debiendo instrumentarse su baja de los respectivos registros y, además,
estableció que corresponde dictar el pertinente acto administrativo, declarando
ajeno al servicio el fallecimiento del causante. La Policía no quería hacerse
cargos de los muertos.La resolución de Klodczyk estuvo basada -según suscribió-
en el dictamen pericial de la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación
Civil de la Fuerza Aérea Argentina. Se trata del único organismo con
jurisdicción para realizar el análisis, investigación y peritaje de todos los
accidentes de aviación que ocurren en el país. Para el jefe policíal no se
comprobaron fallas técnicas, de material o mantenimiento, que hayan sido
causales del accidente y el origen del mismo se ha debido a fallas operativas.
No se pudo apreciar ninguna falla mecánica -señaló la resolución policial-,
constatándose asimismo el perfecto estado de las bujías, circunstancias que
llevan a concluir el buen funcionamiento del motor, sin existir la posibilidad
de falta de combustible.
El informe de la Junta de Investigaciones de la Fuerza Aérea, sin embargo,
reveló otra cosa:
A las 12,50 del 28 de febrero de 1994 el viento en superficie era de 15
kilómetros. La visibilidad era buena y la temperatura agradable, 27º. La ciudad
entraba en los últimos días de la temporada veraniega.
Cuando murió Gustavo Soares de Souza tenía 25 años. No era el único integrante
de la familia que pertenecía a la bonarense. Su padre y su hermano, todos de
Berazategui, compartieron su vocación. Y con suerte parecida.
Su hermano era oficial. En un accidente ocurrido tiempo atrás al suyo, en la
localidad de Lanús, recibió quemaduras graves en todo el cuerpo, especialmente
en la cara. El patrullero policial en que viajaba explotó por la utilización de
gas trucho, según una fuente que tuvo acceso a la investigación de los hechos.
El padre, suboficial mayor retirado, era un hombre de corazón frágil. A los tres
meses de la caída del R 22 sufrió un ataque cardíaco que puso fin a su vida.
Gustavo de Souza tenía cumplidas 293 horas de vuelo. En avión 43,7 y en
helicóptero 249,3. El informe de la escuela de vuelo donde se le impartió el
curso de piloto privado indica que tanto en el aspecto teórico de asignaturas
como en el práctico el piloto fue poco permeable al aprendizaje. En el aspecto
teórico superó esas dificultades con un buen esfuerzo de estudios. En el aspecto
de vuelo -señala el informe- logró un desempeño normal a bordo del helicóptero.
El primer vuelo lo realizó el 14 de octubre de 1993, y el curso lo finalizó el 6
de enero de 1994. A los 52 días un médico policial, a cargo de la autopsia,
certificó su muerte. Las lesiones que presentan el tripulante y el pasajero, en
particular el tipo de lesiones sufridas, son características de las
desaceleraciones bruscas que se sufren en caídas de helicópteros.
En cuanto a las lesiones en las piernas -agrega- y su relación con la posición
del control de rotor de cola, se observa que el pedal estaba todo hacia la
izquierda, correspondiendo esto con la quebradura de la pierna izquierda del
piloto en posición estirada.
Los primeros que comprobaron las muertes fueron las personas que se presentaron
a tratar de ayudar, tras la caída de la nave en un campo cercano a la Estación
de Cobo, del entonces Ferrocarril Gral. Roca. Sólo encontraron parte del
plástico del parabrisas a 6 metros del R 22, el resto más alejado, ya que la
caída fue de apenas 7 metros. Los que intentaron los primeros auxilios y sacaron
a los tripulantes del helicóptero, dijeron que el piloto sobrevivió unos 5
minutos, pero al comprobar que no podían hacer nada, dejaron todo en manos de
los bomberos y policías que arribaron al lugar tiempo después del accidente.
La cronología de los hechos anteriores al accidente son tan vertiginosos como,
se supone, la caída a tierra de un R 22. Y demostraron, a la vez, que las
necesidades políticas deberían respetar la legislación vigente. Incluida la ley
de la gravedad.
Los tiempos políticos:
* El 8 de setiembre de 1992 se invita a seis empresas a participar de una
compulsa de precios por 30 aeronaves.
* El 19 de setiembre de 1992 se realiza dicha compulsa.
* El 25 de noviembre de 1992 Eduardo Duhalde y Carlos Dellepiane, gobernador y
ministro de Gobierno, respectivamente, firman el Decreto 3608 que autoriza la
compra directa de 40 Robinson R 22.
* El 11 de enero de 1993, la secretaría de Seguridad y la Jefatura de Policía
reciben una objeción de compra de los R 22, presentada por una empresa
participante de la compulsa de precios.
* El 22 de julio de 1993 la aeronave recibe el certificado de Incripción como
propiedad de la Policía bonaerense.
* El 14 de octubre de 1993 Gustavo de Souza realiza su primer vuelo de
capacitación en R 22.
* El 1 de enero de 1994 se inicia el Operativo Sol.
* El 5 de enero de 1994 Gustavo de Souza finaliza el curso de instrucción.
* El 28 de febrero de 1994 de Souza y Valincenti fallecen.
* El 9 de mayo de 1994 la Jefatura de la Policía recibe una carta documento de
la Caja Nacional de Ahorro y Seguro que rechaza la denuncia de siniestro
referente al accidente del helicóptero Robinson R 22 Mat. 2298.
La revista americana Aviation Safety publicó el 15 de noviembre de 1990 un
artículo sobre los R 22. El margen de error en el Robinson es delgado como una
navaja, llevó la nota como bajada de un título expresivo: Helicóptero de alto
riesgo.
El entrenamiento en fábrica -dice la nota- es obligatorio para los instructores
que quieran tomar parte en el programa de seguridad de Robinson. Hay también un
mínimo de requerimientos de experiencia. Los requisitos de las tasas más bajas
de seguridad incluyen 150 horas de experiencia en vuelo en R 22, si ese es el
único helicóptero que han volado, o por lo menos 50 de experiencia en R 22, de
un total de 300 horas de vuelo en helicóptero.
De Souza contaba al momento de morir con 190 horas de vuelo en R 22 y un total
de 249 en helicóptero. Para reunir los requisitos de fábrica, cuanto menos,
faltaban 50 horas de vuelo. Y para cumplir los requisitos de la póliza de
seguros faltaban 250 horas.
De acuerdo al rechazo de la denuncia de siniestro, la Caja de Ahorro y Seguro
señaló que de Souza y Valincenti no se encontraban debidamente habilitados
conforme lo estipulado en el artículo 6 de la póliza, y aclaró que no cubría
personas transportadas, aún en operaciones de rescate |7|.
El Estudio Santamarina, a cargo de los peritajes y liquidaciones de seguros, ya
le había anticipado por nota -fechada el 7 de abril de 1994- al director de
Operaciones Aéreas de la bonaerense, comisario general Héctor Bassino, que de
acuerdo a la póliza de seguros vigente las tripulaciones de tales helicópteros
están restringidas a instructores con más de 500 horas de vuelo, o vuelos
operativos donde ambos tripulantes deben tener como mínimo licencia de vuelo
aprobada por el fabricante |8|.
El comisario Bassino conoce de R 22: por milagro salvó su vida cuando cayó a
tierra con una de éstas aeronaves en la zona del Delta, acompañado por Pablo
Beberina, secretario de juzgado federal Nº 1 de San Isidro.
Contrariamente a lo que había querido leer el comisario Klodczyk -y lo puso por
escrito en una resolución que llevó su firma-, el peritaje de la Junta de
Investigaciones de la Fuerza Aérea no pudo descartar con total comprobación una
detención del motor por falta de combustible.
La improvisación fue total. Lo dice la Fuerza Aérea:
El primer vuelo se desarrolló sin novedad, volando un tiempo aproximado de 1,2
hs.. Esta anotación se obtiene a través del Jefe de Operaciones del Operativo
Sol, pero no es coincidente con la que anotó en un borrador la operadora de la
TWR. El aeropuerto no llevaba registro oficial de los vuelos locales de
patrullaje de la Policía, lo que no permitió hacer una investigación más
detallada y precisa, debiendo remitirse las investigaciones a borradores,
anotaciones y otros elementos que aportaron los testigos operativos en este
accidente.
Los pilotos de los R 22 debían garantizar a la población en su conjunto una
seguridad que no estaban en condiciones de ofrecérsela a sí mismos. La
modernidad resultó desconcertante para la bonarense. Nadie confirmó oficialmente
si el R 22 tenía el combustible suficiente para volar sin el riesgo de
precipitarse a tierra, tal como ocurrió.
- Era lo mismo subirse al Torino que al Robinson, graficó una fuente que
participó de la investigación.
Mar del Plata recibe turistas de todo el país. Es un buen escenario para montar
una escenografía sobre las políticas de seguridad en la provincia. Y había que
mostrar a la bonarense ingresar al siglo XXI. El precio era lo de menos.
Notas:
6. Informe de la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil,
Comando de Regiones Aéreas. Llevó la firma de su presidente, Brigadier Horacio
José Viola. Investigador Operativo: My. D. Miguel Filipanics. Investigador
Técnico: S. M. Rodolfo Malacalza. 19-9-94. Volver
7. Carta Documento de la Caja Nacional de Ahorro y Seguro a la Policía
Bonaerense. Firmada por Carlos Bonicalzi, Jefe de Departamento. Caución y
Riesgos Varios, 9-5-94. Volver
8. Carta del Estudio Santamarina, firmada por el Ing. Raúl Santamarina, al
Comisario General Héctor Bassino, Director General de Operaciones Aéreas de la
Policía bonaerense, 7-4-94. Volver
Lo barato sale caro
Doctor: Le adjunto documentación técnica que será de su interés para el buen
trabajo que usted lleva adelante referente al equipamiento de helicópteros de la
Policía bonarense.
Un helicóptero que tiene tan graves limitaciones y cuidados en el vuelo no puede
ser apto para tareas operativas policiales. Además su condición de monomotor no
le permite ser usado en todo el espacio aéreo.
¿Sabía usted que en los años 80 el representante de Robinson en la Argentina era
la firma ALPIER S.A. -léase Alberto Pierri-
Sepa disculpar que no me identifique, pero deseo contribuir como un simple
ciudadano -no soy comerciante del ramo- sin padecer las molestias de que fue
objeto usted por atreverse a tratar el tema. Justamente supe de su actuación por
la nota de La Nación. Lo felicito: buena suerte y espero que este informe le sea
útil.
CHOPPER |9|
Hangar Uno, con oficinas en el aeropuerto de Don Torcuato, está considerada una
de las firmas pioneras en la comercialización de helicópteros. Se la reconoce
también como una activa lobbista que buscó la liberación de los cielos porteños
para el vuelo de helicópteros privados. Según declaraciones periodísticas de su
titular, Guillermo Tufró, su escuela de capacitación entrena más de 150 alumnos
por año, a 10 mil dólares por curso. Y uno de cada tres alumnos compra su propio
helicóptero |10|.
Hangar Uno representa en la Argentina a la firma norteamericana Robinson
Helicopter Company Inc. Los precios de sus productos pueden oscilar entre los
110 y los 275 mil dólares. Extrañamente esas variaciones también se producen
entre helicópteros del mismo tipo y modelo. Al menos esa es la conclusión que
surge luego de comparar distintos presupuestos extendidos por la firma.
El 28 de octubre de 1996 el juez federal de San Isidro Roberto Marquevich
realizó 60 allanamientos. El juez salió a la calle con la sospecha de una
presunta defraudación fiscal. Tenía puesta la mira en las empresas
comercializadoras de helicópteros, repuestos y en sus escuelas de capacitación.
Hangar Uno fue una de las que recibieron la visita del juez.
En los procedimientos Marquevich secuestró documentos que apuntalaron sus
sospechas de evasión fiscal e irregularidades en la matriculación de aeronaves.
La anomalías, según los trascendidos de prensa, fueron numerosas: aeronaves que
no contaban con la matrícula correspondiente, presunta evasión de IVA y
Ganancias, ausencia de facturas y, además, uso de máquinas y materiales por
encima de la cantidad de horas autorizadas, violando elementales normas de
seguridad. El juez desconocía que la bonaerense recibió la matrícula y
documentación de un R 22 cuando jamás volvería a volar.
El que tiene plata hace lo quiere. Pero no es lo mismo ser propietario que
administrador de los dineros públicos. En julio de 1993, el entonces secretario
de seguridad Eduardo Pettigiani, estaba dispuesto a gastar la plata de la
provincia. Según sus cuentas el equipamiento necesario para lanzar el Plan de
Seguridad provincial iba a redondear una cifra cercana a los 145 millones de
dólares. Pero costó más.
Parte de esos mayores costos son los valores pagados a Hangar Uno por los R 22.
Al parecer, la empresa aplicó una estrategia de comercialización basada en la
cara del cliente.
Los hechos: El 26 de octubre de 1990 Hangar Uno remite un presupuesto al Comando
de Aviación Naval de la Armada Argentina: de acuerdo a conversaciones mantenidas
oportunamente -señala el texto- pasamos a cotizar una oferta de leasing por
cuatro helicópteros Robinson R 22, Mariner, Año 1991. Los mismos se cotizan en
base a un equipamiento que Hangar Uno considera adecuado dadas las necesidades
de la Armada:
* R 22 Mariner U$S 108.850.-
* Equipos especiales recomendados U$S 19.600.-
* Kit completo de esquis y patín de cola U$S 4.000.-
* Pintura básica gris naval U$S 1.500.-
* Desarmado/embalaje para transporte U$S 1.700.-
* Total FOB USA U$S 135.710.-
Esos valores se aproximan a los precios con que Robinson Helicopter Company
comercializó oficialmente los R 22 cinco años después, según un listado de
precios a enero de 1995, en Estado Unidos, y con equipamiento standar incluído:
R 22 Mariner U$S 134.500.-
R 22 Beta Police Helicopter U$S 125.850.-
R 22 Beta U$S 125.850.-
El precio que pagó la provincia de Buenos Aires por los R 22 superó esos
valores. El Decreto 3608, que aprobó la contratación directa, se funda en la
compulsa de precios de setiembre de 1992. Sin embargo, en noviembre de ese año
-dos meses después- se pagaron precios más altos a los ofertados y en distintas
condiciones a las requeridas.
El representante de Hangar Uno ofertó un R 22, en lugar de los 30 que solicitó
el pliego. Tal como se desprende del acta el precio unitario del helicóptero lo
estableció en U$S 113.880, y un set de repuestos y accesorios a U$S 19.388.
Pero la operación se concretó en base a la inversión de una regla básica del
comercio: a mayor cantidad mejor precio unitario.
Los importes pagados según el Decreto 3608 fueron:
* 27 R 22 Beta U$S 3.496.095.- Precio Unitario U$S 129.485.-
* 10 R 22 Mariner U$S 1.433.350.- Precio Unitario U$S 143.335.-
* 3 R 22 IFR U$S 435.555.- Precio Unitario U$S 145.185.-
* 6 Set de accesorios U$S 109.140.- Precio Unitario U$S 18.190.-
* 1 Cto. de repuestos U$S 1.521.015.- Precio Unitario U$S 38.025.-
El secretario Andrés Pettigiani invocó la transparencia de la contratación
directa cuando se realiza previamente una compulsa de precios. En este caso, al
menos, se alteraron las condiciones y los valores establecidos en el acta de la
convocatoria de ofertas. Todo hace suponer que la operación, entonces, se
negoció por fuera de ese marco.
Uno de los participantes de la compulsa puso su queja por escrito:
La cotización pedía hasta 30 helicópteros. Posteriormente y por medio de
entrevistas periodísticas el Sr. Gobernador y el Sr. secretario de Seguridad
mencionaron la compra de 40 unidades. Si dicho cambio de actitud se hubiese
puesto en nuestro conocimiento es evidente que ante la posibilidad de venta de
una cantidad mayor de unidades, hubiésemos tenido la posibilidad de mejorar
sensiblemente los precios y condiciones de nuestra oferta.
La lógica comercial de este empresario lo dejó afuera de la operación. Hangar
Uno cotizó unitariamente al R 22 en U$S 113.880, pero por tratarse de una
operación sobre 40 unidades lo elevó a U$S 129.485, en su modelo más económico.
Por lo expuesto objetamos la compra de 40 R 22 para la Policía bonaerense y
solicitamos se efectúe una Licitación Pública formal con un pliego de
requerimientos donde se contemplen claramente los ensayos de evaluación en
vuelo, que deberán cumplir los helicópteros ofrecidos, además de las
especificaciones mínimas solicitadas.
Aprovechamos la oportunidad para reiterar la solicitud de vista de las
actuaciones para la adquisición de los mencionados helicópteros, inspirados en
los dichos del Sr. Presidente de la Nación y del Sr. Gobernador, en el sentido
de que los actos del Gobierno deben ser públicos para mantener su transparencia.
En la seguridad de que si encontramos en dicha vista elementos de juicio
suficientes que avalen la adquisición mencionada, nuestra Empresa se compromete
a efectuar, por este medio, las rectificaciones y/o retracciones que
correspondan.
Por último cabe mencionar que nuestra Empresa se reserva el derecho de efectuar
las presentaciones y apelaciones que considera necesarias.
El hombre se reservó sus derechos. Sintió tan de cerca las presiones y le
aparecieron tantos obstáculos en su actividad comercial, que optó por meter las
apelaciones en la guantera del auto. Situación parecida a la que atravesó el
abogado de la familia de una de las víctimas del accidente R 22 en Mar del
Plata. Amenazas telefónicas, avisos de explosivos, su automóvil violentado y
hace pocos días a su casa particular le arrancaron las rejas y le robaron,
fueron las circunstancias que lo llevaron a denunciar lo que considera una feroz
persecución, señala una nota publicada por La Nación, el 14 de marzo de 1995.
Tras la aparición de esa denuncia, el abogado recibió en su domicilio de Mar del
Plata documentación sobre los R 22. Firmado por Chopper el anónimo revela una
supuesta relación entre los helicópteros Robinson y Alberto Reinaldo Pierri,
como titular de la firma ALPIER S.A., representante de la marca. Chooper estaba
equivocado.
En la calle Donovan 869, de Lanús Este, funcionó en los primeros años de la
década del 80 la empresa ARPIER S.A., -con R y no con L-, representante
exclusivo de Robinson Helicopter Company, Inc. Según un folleto promocional de
la firma Ud. puede fácilmente manejar y guardar el helicóptero en su hangar sin
ayuda de terceros.
Además de las virtudes de los R 22 el folleto daba a conocer otros servicios de
la empresa: ARPIER S.A., con sus talleres propios en los Hangares del Aeropuerto
Internacional de Don Torcuato, asegura un excelente servicio post venta, con
atención profesional de asesoramiento, sérvice y mantenimiento, y disposición de
un ámplio stock de repuestos. Además, ARPIER S.A. ofrece la posibilidad de
incluir en la operación de venta de la aeronave un sencillo curso de piloto, que
le permitirá aprender su maravillosamente simple manejo |11|.
La lógica de compra de la bonaerense es extraña: pagó valores más altos a los
cotizados en una compulsa por helicópteros que, además, tenían el vuelo
prohibido.
Notas:
9. Anónimo recibido en su domicilio por el Dr. Andrés Barbieri, abogado de la
familia De Souza, y ex asesor letrado de la Unidad Regional IV de la Policía de
Mar del Plata. Volver
10. Raúl Dellatorre, Página/12. 29-10-96. Volver
11. Texto original de un folleto promocional de ARPIER S.A.. La copia que obtuvo
ésta investigación tiene una serie de escrituras manuscritas. Puede leerse: En
Argentina C/U u$s 80.000.-. En USA, u$s 45.000.-. Sr. Lorenzo o Pierri. Además
de la dirección y teléfonos de Lanús impresos, a mano están escritos dos números
de teléfono de San Justo. Volver
Los Monza. Escenas de Poliladrón
- Policía..., todo el mundo quieto.
- ... nosotros no hicimos nada...
- Está todo controlado, Chino.
Rodríguez y el Chino |12|
Se trata de la irregularidad estatal con el mayor número imaginable de testigos.
Los hay por millones. Merece estar incluida en el Guinnes:
- ¿Porqué no están patentados los vehículos de la Patrulla bonaerense?, preguntó
ésta investigación.
- ¿Cómo que no tienen patente? -exclamó la asesora de la Dirección Nacional del
Registro Automotor-. Todos los vehículos deben tener patente...
- Bueno, hay cerca de 3000 patrulleros de la Policía bonaerense que no tienen
patente.
- No le entiendo bien qué quiere saber...
- Porqué circulan sin patente.
- Bueno, pero eso se lo tiene que preguntar a la Policía bonaerense.
- Lo hicimos, pero no dan respuesta.
- En el Registro del Automotor se hace la inscripción. Nosotros no controlamos
la circulación de los autos inscriptos.
- Esta bien, pero los vehículos tampoco están inscriptos.
- Si no están inscriptos para nosotros no existen.
- ¿Pueden circular así?
- Teóricamente, no.
- Ustedes no hacen el control. ¿Quién lo debería realizar?
- ... justamente..., la Policía de la provincia de Buenos Aires. Parece un
contrasentido, ¿no?
En 1992 la Policía bonaerense no necesitaba cambiar su moral ni incorporar la
ética. La depuración era un concepto inexistente. Los patrulleros brasileños en
las calles del Conurbano, por arte de presencia, iban a traer la seguridad y
tranquilidad reclamada en los barrios. Esos patrulleros, además, serían el
vehículo ideal para transportar a los uniformados bonaerenses al Siglo XXI.
El objetivo era de tanta trascendencia que los medios para alcanzarlo, incluso,
podrían tolerar desprolijidades. A favor de ese detalle sobresalía el hecho que
no había modo de descubrirlas. ¿Quién iba a reclamar la documentación vehícular
a un patrullero de la Policía? Es ella, precisamente, quien tiene a su cargo los
operativos de control caminero. Por lo tanto, ninguno de los 2400 Monza
comprados en octubre de 1992 y agosto de 1993, y los adquiridos en diciembre de
1994 -para reponer el tercio averiado-, tienen chapa patente. Es más, ni
siquiera cuentan con la documentación imprescindible para circular. Dicho sin
vueltas: son patrulleros truchos.
Sobre música insidental. Clima de suspenso. Se escucha una voz que dialoga:
- Bien querido, eh. Muy bien. Estoy muy contento con tu trabajo, che. Tomá, ésto
es lo que faltaba, Ibañez le da un sobre con un fajo de billetes y un papel con
anotaciones. El malandra lo agarra. Y toma nota, en silencio, del nuevo trabajo:
- Y ahora necesito que me hagas otro favor -sigue Ibañez-. Hay un par de nombres
ahí adentro que quiero que me los caminés..., ¿eh?. Andá averiguándome todo lo
que hacen. Movimientos, rutinas..., pero todo..., todo lo que hacen. ¿Está
claro?.
- ...
- Bien pichón. Andá.
El patrón lo palmea y se sube al coche. Enciende el motor. Agarra el celular y
marca un número. Arranca y se va hablando con alguien, pero como si estuviera
solo. Se pierde en una calle desierta y oscura de Ciudadela. Apenas se ven las
luces traseras del coche. Vuelve la música insidental. Y empieza la propaganda
|13|.
El 9 de diciembre de 1995 la gobernación publicó en el diario Crónica un
suplemento, de doce páginas, a todo color: 1991-1995 Cuatro años de
realizaciones bonaerenses, llevó por título. Y agregó: Nunca se hizo tanto en
tan poco tiempo. Entre los logros de la primera gestión de gobierno -al día
siguiente Duhalde asumiría su segundo mandato- se incluyó la Seguridad. El mayor
equipamiento con que haya contado la Policía, rescató el título del recuadro
dedicado al tema, acompañado por dos fotografías.
Los elementos centrales de la política del área para remarcar, en ese día de
balances, eran: 1) La Policía bonaerense cuenta con un equipamiento como jamás
había conocido, revirtiendo un atraso de más de 20 años; 2) Fueron adquiridos
2406 patrulleros, duplicando la cantidad existente a 1991, y el número de
helicópteros creció de 2 a 42. El nuevo sistema de comunicaciones está al nivel
de los mejores del mundo; y 3) Se registraron éxitos sin precedentes,
desbaratando poderosas organizaciones de narcotraficantes y las llamadas
'superbandas'.
Las fotos eran un fiel ejemplo de la política de seguridad provincial, basada en
la cantidad de artefactos comprables. Una pertenecía a la presentación en
sociedad del equipamiento adquirido: En la Plaza Dardo Rocha, de La Plata, con
la Catedral como fondo, se ve una primera formación con los Robinson R 22 y doce
filas infinitas de patrulleros. La otra fotografía es un detalle de los Monza:
puertas y capot abiertos, en exposición. Claramente se ve que no tiene patente.
La decision de reequipar a la bonaerense se tomó en los primeros días de 1992. A
mediados de abril de ese año, Duhalde acordó con Domingo Cavallo, en ese
entonces ministro de Economía de la Nación, la compra de los primeros 1400
patrulleros.
- Es una lástima que se halla dejado de fabricar el Falcon, que era el
tradicional auto de patrullaje, se lamentó el gobernador por esos días |14|.
Sus asesores en mecánica automotriz le habían hecho saber que los autos de
fabricación nacional no son aptos para éstas tareas. Por lo tanto estaba
decidido a importar vehículos especiales. La queja presentada por la terminal
Sevel y por la asociación que nuclea a las plantas locales pronto quedó en el
olvido.
- Para dotar a la provincia de un sistema de seguridad a la altura de los
mejores del mundo es necesario adquirir 1500 patrulleros, anunció el gobernador
y anticipó que iban a estar a disposición de la Policía desde abril de 1993. Y
así ocurrió.
Para efectuar la adquisión de los Monza -al igual que en el caso de los
Robinson- se recurrió a una ley secreta de 1978. La firma de sus impulsores, al
pié del texto, exhímen de todo comentario: Alfredo Martinez de Hoz, Albano
Harguindeguy y Jorge Rafael Videla.
El 6 de setiembre de 1994 Nicolás David Timpero -argentino de 72 años de edad,
estado civil casado,instruyendo, domiciliado en la localidad de Temperley- viajó
a la ciudad de La Plata. Tuvo que hacerlo en micro. Su coche -un Renault 4S,
modelo 1974- estaba secuestrado judicialmente. El hombre tenía una mezcla de
bronca e impotencia. Le habían quitado su auto por una falta menor en un
operativo caminero.
Juntó sus atributos -sobre todo la bronca- y se fue a La Plata. A las 13,15 de
ese día le dijo al Fiscal de Cámaras que venía a a relatar hechos que podrían
constituir delitos de acción pública.
Se guardaron las forman:
- Jura pronunciarse con verdad respecto de sus circunstancias personales, le
preguntaron.
- Si, respondió el hombre.
Y se pronunció: que desea denunciar que los móviles policiales comprados en
Brasil por la provincia de Buenos Aires circulan sin patente y sin el decreto de
aduana como para poder circular. Que los únicos coches que se encuentran en
condiciones de circular son los del Jefe y Sub Jefe de Policía. Que nada más
tiene que denunciar, con lo que concluye el acto, previa e íntegra lectura por
parte de la Secretaría, la ratifica, firmando después del señor Fiscal de
Cámaras por disposición superior, y por ante mí de todo lo que doy fé. Siguen
las firmas.
La maquinaria judicial se puso en movimiento. La causa -Nº 65.638, Juzgado
Criminal Nº 6- quedó en el limbo judicial. Sin embargo, en su órbita, reveló que
los patrulleros circulan carentes de toda documentación.
En el bar de Dana no hay clientes. El Tarta está solo, los codos apoyados en el
mostrador le sostienen la cabeza. Entra Heráclito -el buche-. Nervioso y
asustado lo interroga:
- ¿Dónde está el Nene?
- Yo que sé. ¿Qué pasa? ¿Pasa algo?, responde y repregunta el Tarta.
- ... el Moncho Nuñez..., es caño ese tipo. Anduvo averiguando por el Nene.
- ¿Y?
- Se corre la bola -le contesta Heráclito a los gritos- que labura para Ibañez.
- ¿Y...?
El Plan de Seguridad mostró su eficiencia en Avellaneda, uno de los primeros
distritos del Conurbano que recibió las patrullas. Transcurridas una semanas,
fue el mismo gobernador quien explicó los alcances del éxito de su política:
- Los ladrones -afirmó- se trasladaron a Lanús.
Cabe aclarar que el partido de Lanús, vecino de Avellaneda, pertenece también a
la provincia de Buenos Aires.
Nota:
12. Textos originales de un capítulo de la serie Poliládron, Canal 13. Volver
13. Textos originales de un capítulo de la serie Poliládron, Canal 13. Volver
14. Brief, CD Rom, Archivo Periodístico, 28-4-92. Volver
21770. La ley secreta
La Ley secreta 21770 fue promulgada -con la legalidad cuestionable de un
gobierno de facto- el 27 de marzo de 1978. Y fue utilizada dos décadas después
por el gobierno democrático de la provincia de Buenos Aires, según se declaró,
para evitar el pago de impuestos y derechos de importación.
Una ley secreta es, por sobre toda las cosas, un impedimento para la publicidad
de los actos de gobierno. Y una afrenta al derecho a la información de los
ciudadanos de una república.
Su uso, sin embargo, no se ajustó a lo dispuesto por la propia Ley. Y además, el
objetivo podría haber sido otro. Si bien no hay manera de comprobarlo, su
condición de aplicación también secreta le impide desmentirlo.
La idea inicial que impulsó la Ley 21770 provino, en realidad, del ex general
Ramón Camps -judicialmente responsable de miles de asesinatos y aplicaciones de
tormentos-. El hombre, en esos años, era el Jefe de la Policía de la Provincia
de Buenos Aires. Su paso por la fuerza marcó la época. Y lo hizo al punto que
aún hoy se mantiene su influencia. Para tratar a los detenidos, para resolver
investigaciones, para aniquilar enemigos -reales o supuestos- e, Incluso, para
reequipar a la bonaerense.
Una vez aprobado el anteproyecto por el gobernador, fue derivado al despacho de
Alfredo Martinez de Hoz, ministro de Economía. Los Chicago Boys le dieron forma
definitiva. Y de allí fue elevado al Excelentísimo Señor Presidente de la
Nación, el ex general Jorge Videla, principal responsable de la época más triste
y negra de la historia argentina. Sacado de la cárcel por voluntad individual de
otro presidente, Carlos Menem.
En febrero de 1978 el proyecto tenía la redacción definitiva. La característica
de secreta apuntaba, sencillamente, a que la guerrilla no se entere del
equipamiento incorporado a la Policía. En 1992, resulta evidente que las
condiciones se habían modificado. La más elemental era que el país había
recuperado las instituciones republicanas y democráticas. Y uno de sus valores
esenciales es la transparencia. Un claro contraste con el secreto y la
clandestinidad de los gobiernos autoritarios y de facto.
Pero no fue entendido así por el gobierno de la provincia de Buenos Aires, que
recurrió a una ley de la dictadura para modernizar a la Policía de la
democracia.
- ¿Un amargo?, jefe, le ofrece Rodríguez al comisario Chappe. Entra Gabriel a la
Brigada y anuncia:
- Jefe, llamaron de una guardería. Se afanaron un pibe. Acá está la dirección.
- Encargate Chino, ordena el jefe.
El Chino y el Negro salen de la escena. Se palpan la 9 milímetros y se alejan.
- Ahí le dejé el amargo, jefe, grita Rodríguez desde la vereda.
Entra la oficial Verónica Vega. Saluda al jefe. Vuelve a la actividad después
del parto. El Nene Carrizo fue papá -¿qué talco?-:
- ¿Cómo estás?, pregunta el jefe. Vega exclama y contesta:
- ... bien. Bien, muy bien.
- ¿Y el bebé?
- También. Lo dejé en una guardería.
- ¿En qué guardería, Vero?
Se acelera el sonido. La escena cambia con velocidad.
Se estima que el total de leyes secretas almacenadas en el Congreso de la Nación
asciende a 131. Algunas son tan secretas que ni siquiera se conoce su número. Su
acceso, incluso, es restringido para los legisladores. Para conocer el contenido
de una ley secreta el legislador debe mencionar el número por anticipado y,
únicamente, se le permite su lectura.
Hay leyes secretas, y yo afirmo a la Honorable Camara que en los anales
parlamentarios argentinos hay trece o catorce leyes absolutamente secretas. Mas,
en el Senado de la Nación existe un libro de Leyes Secretas. No se conocen sino
los números, y casi podria afirmar que ni siquiera la fecha, mucho menos el
contenido, señaló el diputado Juan González Calderón en la Camara de Diputados
de la Nacion, en la sesión del 31 de octubre de 1923.
Los gobiernos militares iniciados en 1966 y en 1976 provocaron una avalancha de
leyes secretas. Por lo menos se tienen registradas 57 pertenecientes a esos
períodos. Para que se cumpla esa condición, el único requisito que debía cumplir
el texto que se convertiría en la norma era estar precedido por el sello secreto
en la primera página. Una alternativa que tuvieron esos gobiernos fueron las
leyes reservadas. No se publicaron en el Boletín Oficial pero podían aparecer en
otras fuentes. Por ejemplo en el Boletín Reservado del Ejército.
La Ley 21770 -a la que ésta investigación tuvo acceso-, no solo es secreta en
cuanto a su contenido. Lo es también en sus efectos. Todo importación que se
efectúe bajo el amparo de ésta ley está eximida, no solo de impuestos, sino
también de controles aduaneros.
Los decretos 2905, 3215, 3512 y 3608, firmados por Duhalde, autorizaron la
contratación directa para la adquisición de los patrulleros, helicópteros y
pistolas destinadas a la Policía bonaerense. Y lo hicieron bajo el amparo de las
disposiciones de la Ley 21770/78, para la excepción de los derechos de
importación que otorga el mismo, tal como aclaran los mismos decretos de compra.
Esta ley de facto permite el ingreso de elementos sin verificación previa. Es
decir, no hay control aduanero que determine que lo declarado coincide con lo
efectivamente ingresado. Es decir: que en el baúl de un Monza se incluyan
sustancias ilegales, por ejemplo
Para que los beneficios sean aplicados deben cumplirse una serie de requisitos
que, presumiblemente, no han sido tenido en cuenta:
- A quien autoriza a importar es a la Policía de la provincia de Buenos Aires.
- Debe constar la autorización de los ministerios de Interior y Defensa.
- Debe tratarse de material secreto de seguridad.
- Deben tenerse en cuenta las posibilidades de la industria nacional para
satisfacer la provisión de los bienes.
En los decretos que dispusieron la contratación directa para la compra de
patrulleros no consta la autorización de la autoridad nacional -ministerios de
Interior y Defensa-. Un patrullero es material de seguridad relativo. Pero, es
evidente, que no se trata de material secreto.
Además, la importación no la efectuó la Policía de la provincia de Buenos Aires
-a quien autoriza la Ley- sino TATE S.A., un concesionario local de General
Motors, con domicilio legal en la localidad de Florencio Varela, República
Argentina.
Todo Terreno
El Tarta y Heráclito encuentran al Nene en la calle. Estaba marcando un negocio
desde la 4X4. Cuando los vé, se cabrea:
- ¿Qué hacen acá? No levanten la perdiz... píren de cá...
- Tenemo' un dato que te puede inte-interesar, dice el Tarta.
- Por hoy banco..., chicanea el Nene.
- No, no. No me jodás -pide Heráclito y confiesa-. Ibañez anduvo averiguando por
vos...
- ... ese dolobu me la quiera dar... Lo vamos a tener que delatar. Dale
vamos..., suban, suban, ordena el Nene. Se escuchan sirenas de patrulleros sin
patente y arrancan sin hacer olas. Cambia la escena.
En línea generales, los considerandos de los decretos que autorizaron la compra
por contratación directa de los patrulleros Monza y LUV -4X4-, son la síntesis
de la politica de seguridad del gobierno bonaerense. Cinco años después de haber
puesto la firma sobre estos decretos, Duhalde confesará públicamente que su
política fue un fracaso. La autocrítica, sin embargo, no incluyó ninguna actitud
reparadora. Es decir, no hubo quien pague los platos rotos.
Los decretos: En lo referente a las características técnicas, calidad de los
materiales y adecuada respuesta de comportamiento para la prestación del
servicio requerido por la Repartición, se ha expedido la Dirección de Logística
de la Policía -a cargo del comisario mayor Alberto Oscar Tachi, de quien
anteriormente se ofreció una reseña-, aconsejando la presente contratación por
reunir las unidades a adquirir las condiciones necesarias y suficientes para las
tareas a que serán destinadas. (..)
Para poner en funcionamiento el programa, afín de brindar óptimas condiciones de
seguridad, fundamentalmente al Conurbano Bonaerense y Partidos aledaños, resulta
necesario proceder a la importación de determinados vehículos aptos para todo
tipo de procedimientos. (..)
La proporción de pick-up respecto a los automóviles tiene relación directa con
la particular geografía de las distintas regiones que integran la provincia de
Buenos Aires.
Los estudios realizados sobre las características y estado de las vías de
comunicación terrestre entre las dependencias que componen las distintas
Unidades Regionales, ha permitido obtener un cuadro de situación real a partir
del cual podrá llevarse a cabo una racional distribución de dichos vehículos en
todo el territorio de la provincia.
En lo referente al equipamiento específico de la fuerza en materia de móviles
policiales, la misma se basa en la concepción de una Policía dinámica, que
permita actuar en forma preventiva, principalmente disuasiva y en una inmediata
respuesta anta la comisión de cualquier ilicitud.
Para eso resulta imprescindible contar con cantidad y calidad de medios de
traslación y equipamiento radial y policial, para dar así una respuesta más
eficiente a dicha problemática.
La eficiencia de estos patrulleros, según el ex secretario de Seguridad Alberto
Piotti, tiene una vigencia limitada a los tres años de uso. En mayo de 1995, el
funcionario dialogó con el diario La Capital, de Mar del Plata, sobre el
criterio de la gobernación para el equipamiento de la bonaerense:
- Vamos a renovar -los patrulleros- por tercios, a razón de 800 por año. Serán
del mismo tipo y marca que los actuales, pues resultaron muy efectivos y
económicos. Cada unidad cuesta unos 9500 pesos y es más caro arreglarlos que
comprar nuevos, aseguró Piotti.
Cada Monza costó 9.600 pesos y cada pick-up LUV 15.000 pesos. Esos valores no
incluyen los costos de seguros de transporte -unos 90 pesos por unidad- y los de
flete -330 y 490 pesos por unidad-, desde Brasil y Chile, respectivamente.
La bondad de estos precios, no debe olvidarse, se basa en la excisión de
impuestos aduaneros.
Esta política de renovación por tercios de la dotación de patrulleros tiene un
primer beneficiario. TATE S.A. aseguró su quintita. A razón de 800 Monza por año
tiene confirmada -y sin mover un dedo- una venta de 7.680.000 pesos.
El 22 de enero de 1994, a la altura del kilómetro 443 de la Ruta 11, cerca de
Villa Gesell, hubo un accidente. La pick.up LUV Nº 09056, de la Policía
bonaerense, volcó. Era manejada por el sargento Mario Farías, de 31 años de
edad. Quedó parapléjico.
- Camila..., Camila..., Camila, grita Ibañez.
- Shh..., lo tengo durmiendo.
- Qué, te agarró un ataque de maternidad ahora.
- Ibañez -dice Camila-, te quiero pedir algo.
- Vos sabés lo que yo quiero. Quiero que Vega y Carrizo vengan al pié. Eso
quiero, insiste.
-
Si, pero después, cuando eso pase, con el bebé ¿qué vas a hacer?
- Y a vos qué te importa.
- Me importa. Porque te quiero pedir que me lo dejes, ¿puede ser?
- ¿A vos?- Si.
- ¿Vos lo vas a criar?
- Si, ¿porqué no?
- No me hagas reír.
- Te estoy hablando en serio, Ibañez. Quiero que me lo digas ahora. Vos me lo
tenés que dejar a ese bebé. Yo lo quiero...
- Pará un poco, nena. No te hagás la loca conmigo. Todavía no te perdoné lo de
la otra vuelta. No te abusés. Encargáte del bebé que yo tengo muchas cosas que
hacer, grita Ibañez. Pega un portazo y se vá.
El Operativo Sol estaba en marcha. Al sargento Frías le habían encomendado, en
la jerga policial, un QTH. En lenguaje de calle, un operativo imagen en las
inmediaciones de Villa Gesell:
- Señor, usted se queda en la camioneta las 24 horas. Y no me la mueve para
nada, ordenó el superior.
- Pero, señor, qué hacemos cuando queremos comer, preguntó el sargento.
- Si usted quiere comer se camina los doce kilómetros hasta el pueblo, trae los
sanguchitos y come. Pero la camioneta no me la mueve.
Según una fuente cercana a la demanda -por daños y perjuicios- iniciada contra
la Policía por el accidente, Frías fue destinado a una actividad para la que no
estaba habilitado -no era chofer- y no había recibido la capacitación. Por otra
parte, la fuente señaló que entre las barbaridades que se dispusieron cuando se
compraron los patrulleros fue el que las chocaba quedaba en 'disponibilidad
preventiva'. La medida buscaba disminuir los accidentes, pero ante el temor de
quedarse sin el salarios los agentes no salían a correr a los delincuentes. En
su lógica decían:
- Escucháme..., yo no me voy a quedar sin el sueldo. Que los corra otro...
El vuelco de la LUV del sargento Frías en Villa Gesell, además, obligó a la
superioridad a tomar mayores recaudos. Seis días después del accidente, desde la
Unidad Regional IV, se envió un radiograma a todas las unidades de la
jurisdicción. El texto, pragmático y de fácil cumplimiento, ordenó: Por razones
técnicas y de mayor estabilidad, todas las dependencias que hayan recibido
camionetas LUV, deberán colocar en la caja trasera una bolsa de arena.
- A que no sabés quien firmó ese radiograma, preguntó la fuente.
- No.
- Mirá lo que son las vueltas de la vida: fue el reemplazante de Klodzyck en la
Jefatura de Policía, el comisario Adolfo Vitelli |15|.
Notas:
15. El testimonio pertenece a un letrado con acceso a la causa. Solicitó reserva
de su nombre. Entrevista del autor. Volver
La gestoría policial
Art. 24.- Cada automotor, durante su existencia como tal,
se identificará en todo el país por una codificación de dominio
formada por letras y números, las que deberán figurar
en el título y demás documentos. Dicha codificación deberá
ser reproducida en placas identificatorias visibles exteriormente,
que se colocarán en la parte delantera y trasera del automotor.
Régimen Jurídico Automotor.
Decreto Ley 6582/58 Ratificado por Ley 14467.
La denuncia efectuada en 1994 por Nicolás Timpero, vecino de Temperley, derivó
en una causa judicial. La 65.638, tramitada en el Juzgado Criminal Nº 6, del
departamento Judicial de La Plata, a cargo de juez Claudio Bernard. La foja 178
lleva la firma de Pedro Klodzyck. Allí, el jefe que más duró en el cargo en la
historia de la provincia, reconoció que los 2400 patrulleros no tienen dominio.
Es decir, ni siquiera están reconocidos por el Registro Nacional de la Propiedad
del Automotor.
- Quiero que busquen por todos lados -ordena a los gritos el comisario Chappe-.
Hablen con los buches, avísen a todas las taquerías y a las brigadas. Y no
quiero que vuelvan hasta que traigan a esa mina, ¿está claro?
- Si señor, murmura el Chino.
Un saxo tristón acompaña la imagen de Vega. Está destruída.
Los papeles:
Una vez más el comisario Alberto Tachi protagonizó la escena. El 21 de diciembre
de 1993 -un año después de haber recibido los primeros vehículos- la Dirección
de Logistica elevó un informe a la superioridad. Objeto: Inscripción patrulleros
0 KM en Reg. Nac. Prop. Automotor.
Los trámites, según el informe, buscaban alguna vía de blanqueo de los
automóviles. Esa vía, además, debía ser sin cargo, o al menos barata. El
Superior Gobierno de la provincia de Buenos Aires no quería gastar plata en
impuestos nacionales.
De este informe, además, se desprende que no existe ninguna documentación sobre
el parque automotor de la Policía del Siglo XXI:
Los trámites se iniciaron para obtener: la inscripción inicial del vehículo
importado; la inscripción de dominio; placas patente; fórmula cédula del
automotor; legajo; formulario 01 (datos registrales del titular); y formulario
12 (verificación del automotor).
Esta operación tenía en esa fecha un costo de 250 pesos por vehículo. Por lo
tanto, lo que se buscaba evitar de pagar era un total de 600 mil pesos. Cifra
equivalente a los gastos reservados de un gobernador bonaerense.
El informe preliminar de la Dirección de Logística fue derivado a la Asesoría
Letrada. Esa dependencia debía buscar el mecanismo para la eximisión en base a
los antecedentes en este terreno. En su dictamen señala: Vista la requisitoria
efectuada cabe expresar que las cuestiones atinentes a inscripción de dominio
son regidas por el decreto Ley 6582/50 (..) que establece que 'los trámites que
se realicen ante el Registro Nacional de la propiedad Automotor, deberán abonar
el arancel que fije el Poder Ejecutivo nacional, salvo los casos expresamente
exceptuados por la reglamentación'. En este sentido (..), las excepciones del
pago del arancel no están incluidos los trámites de la naturaleza del que nos
ocupa. La Asesoría Letrada, de todos modos, sugiere iniciar las gestiones
tendientes a obtener por vía de excepción la regalía pretendida, ante el
ministerio de Justicia de la Nación.
Esa gestión, efectivamente, se llevó a cabo. Pero sin éxito. El 2 de marzo de
1994 la Dirección Administrativa -a cargo de Fabián Fernández Garello-, de la
secretaría de Seguridad emitió otro informe donde reconoce la gestiòn ante el
Subdirector Nacional de los Registros Automotores, Enrique del Canto. Las
respuesta del organismo nacional fue contundente: las unidades patrulleras deben
cumplimentar necesariamente con el trámite de inscripción de dominio, de
conformidad con la normativa vigente.
Dos días después, el 4 de marzo, el comisario Tachi deriva el expediente a la
División Automotores. Ordena presupuestar la inscripción dominial. A los cuatro
días el sub oficial mayor Padreo Castellani le hace saber que se constituyó en
la Seccional Nº 1 del Registro Automotor de La Plata. Para esa fecha los precios
habían cambiado. La inscripción dominial, los formularios 13A, 12 y 01, el
título y la cédula del automotor, las placas patente y el alta en la Dirección
de Rentas, tenían un costo unitario de 350, 10 pesos. Por lo tanto, de los 600
mil pesos iniciales para regularizar los 2400 vehículos se había pasado a
842.340,60 pesos.
Hasta el 4 de abril de 1994 el expediente no incorporó novedades. Pero ese día
se detuvo definitivamente.
Música insidental. Viene un tipo caminando por una vereda de Ciudadela. Es de
noche. Se ven sombras difusas. Se abre la puerta de una 4X4. Baja Carrizo y
apura al tipo. Es Ibañez. Se miran cara a cara:
- ¿Qué tal?, lo sobra.
- Vos sabés Ibañez que me tenés podrido. Y ésto se terminó acá, dice el Nene y
lo apunta con el ñoca.
- No, no, no. No seas atolondrado. Tengo a tu nene...
- ... ¿qué?...
- Si. Ya me enteré que era tu hijo..., lo chupamos en una guardería.
- Te juro que te voy a matar.
- Ya te dije que no sea tan atolondrado. Oíme una cosa, si vos querés volver a
ver a tu hijo de nuevo con vida me vas a tener que escuchar muy bien, idiota.
Vos vas a trabajar para mí. Porque gracias a vos me voltearon mucha merca,
mucha. Y vos la vas a recuperar toda, toda. Hasta el último gramo. Y si no,
¿sabés lo que voy a hacer con tu hijo? Exactamente lo mismo que hice con tu
papá...
Música insidental. La silueta de Ibañez se va caminando por una vereda de
Ciudadela. A lo lejos, se oyen ladridos de perros y sirenas de patrulleros sin
patente. Tanda. Doce puntos de ráting se relajan. Algunos hicieron záping.
Con la firma de Pedro Klodzyck se puso punto final a los trámites de
regularización de los vehículos. En realidad, según el ex Jefe, nunca se
deberían haber llevado a cabo.
(..) la requisitoria formulada habría sido, a juicio del suscripto, -Klodzyck-
interpretada erróneamente por el entonces Director General de Administración de
la secretaría de Seguridad, Dr. Fabián Fernández Garello -único no uniformado
involucrado en las gestiones-, quien tuvo a su cargo los trámites ante las
autoridades del Ministerio de Justicia de la Nación, toda vez que lo que se
pretende no es soslayar el trámite de inscripción del dominio, que resulta
obligatorio por imperativo de la ley, sino, realizar todos los trámites que
resulten necesarios al efecto tendientes a lograr una exención o disminución del
pago de aranceles, que evitaría el drenaje de recursos de las arcas fiscales del
Estado provincial en favor del Estado Nacional.
Tateshow
Mirá Ruso, para vivir así
es mejor no morirse nunca...
Alberto Olmedo
Aron Tate Ostrowiecki, el Ruso, se inició en el negocio de la venta de coches en
la esquina del viejo Canal 7. Su oficina era una mesa del bar La Rambla. Allí
conoció a Alberto Olmedo. El capitán Piluso era habitué de ese local. Todas las
tardes tomaban café y charlaban :
- Los que venden autos son unos delincuentes, pero vos tenés una cara de
ángel..., dijo Tate que le decía Olmedo en los primeros años de la década del
sesenta. Entre ambos y desde esos días construyeron una relación que se mantuvo
hasta la muerte del Manosanta |16|.
Para Olmedo y Tate la amistad era un culto. Por eso no hicieron negocios. Tate
nunca le vendió un coche al Negro Olmedo. Con la Policía bonaerense, en cambio,
no tuvo prejuicios.
Tate tiene varias aptitudes que lo distinguen. Una es su habilidad para vender
automóviles. La otra es su capacidad para contar cuentos y chistes. De ambas
supo hacer una, y con esas armas se ganó la vida. Podría decirse, como él mismo
reconoce, que es un buen versero.
El hotel donde se guardó Camila con el bebé está rodeado. Empieza el operativo
de rescate.Canas en toda la manzana.
- ¿A dónde está?, pregunta el Nene.
- Adentro -contesta Vega-. Pero no sé dónde carajo se metió.
Tiros. Música insidental. Agentes uniformados y de civil ocupan posiciones. Usan
de escudos árboles y coches estacionados. Detrás de uno de ellos aparece Ibañez.
Tiene una llamada en el celular:
- Hola.
- Ibañez, no puedo hablar fuerte, murmura despacio Camila .
- ¿Dónde estás?
- En la tercera habitación del primer piso. La que da a la calle lateral.
- Bueno, asomáte a la ventana que te voy a buscar.
Ibañez manda a los suyos que vayan por el frente:
- Entretengan un poco del otro lado, ordena.
El hombre es propietario -por lo menos- de dos agencias General Motors: TATE
S.A., en Capital Federal y en Florencio Varela, y del restaurant Bruja's de
Punta del Este. Pero también incursionó comercialmente en el rubro bailantero y
en el de los juegos de azar.
La revista Alegría reflejó el primer boom de la música tropical en los noventa.
El Nº 5, de marzo de 1991, eligió a María Julia Alsogaray para su sección con
opiniones de famosos, y al Faro Tropical como 'El baile del mes'. La ex
interventora de ENTel, Somisa y luego secretaria de Ambiente Humano reconoció su
predilección para moverse con ritmos calientes. Venía de unas vacaciones en
Punta del Este, donde se había atrevido a bailar sobre una mesa en la discoteca
Bulldog, durante una presentación de Ricki Maravilla:
- Le perdí el miedo al ridículo -reconoció Marijuly-, ya no soy tan rígida.
Ahora me animo a hacer cosas que antes ni hubiera soñado. Desde chica me gustó
la música. Y la verdad es que ésta onda tropical tiene tanto ritmo que cuando
empieza a sonar resulta imposible no moverse...
Para Marijuly el fenómeno bailantero era una cuestión de Estado. O por lo menos
se debió a una gestión de su gobierno: La Argentina estaba viviendo con
demasiada solemnidad -dijo la funcionaria menemista-, y la culpa la tienen los
gobiernos anteriores. Por eso, lo que experimentamos ahora nos llega como una
ráfaga de aire fresco. Y la aceptación de ésta música que hoy hace furor es una
prueba de lo que digo...
Cinco páginas más adelante de los pareceres de Marijuly la revista Alegría
presentaba a sus lectóres El Faro Tropical. La bailanta se acababa de inaugurar.
Había sido montada sobre las instalaciones de una antigua estación de servicio:
El Faro de los Caminantes, un legendario punto de referencia sobre la Ruta 2, a
la altura del kilómetro 24.
Se trató de una bailanta bien puesta: tenía una capacidad para 5000 personas. El
equipo de sonido, luces y las máquinas de efectos especiales costaron 60 mil
dólares. El detalle más característico de la decoración eran las paredes,
pintadas en blanco con olitas y pescaditos en colores flúo. Llegaron a trabajar
45 personas, destinadas en tareas de seguridad, estacionamiento, entradas, disc
jockey, locutor y los encargados de la barra.
Entre los números musicales que pasaron por el Faro Tropical, según recuerdan
algunos bailanteros memoriosos, se destacan Pocho La Pantera, Los de Bohío, Lía
Crucet y Los del Málaga. También hay quien recuerda haber visto en ese local al
intendente de Florencio Varela -en esos días-, y luego presidente del Ente del
Conurbano, Julio Carpinetti.
En el primer piso de la bailanta Tate tenía su reservado. Sobre el escritorio
había una foto suya donde se lo veía sonriendo junto al presidente Carlos Menem.
Somos muy amigos, le confió a un ex empleado. Hombre de placeres mundanos, dicen
los que aseguran conocerlo que a ese sitio subían las minitas que querían tirar
el fideo.
Sus allegados confían que Tate siempre se dedicó a la venta de automóviles. Y
que tuvo épocas buenas y de las otras. Representó varias marcas y también se
dedicó a la importación. Uno de sus Mercedes Benz, dice gente cercana a él, fue
comprado por Lucho Aviles. Otros recuerdan un lejano incidente con varios
camiones de transporte autos. Cargaban con 100 Peugeot 504 y misteriosamente
desaparecieron de la faz de la tierra.
En cuestiones de papeles de autos un ex empleado carga con feos recuerdos. Un
compañero de trabajo en la bailanta, por abusar de la fortuna terminó entre
rejas y, además, sin empleo:
- El disck jockey recibió como pago un Peugeot 504, usado, color celeste, y a
los pocos días lo detuvo la policía. El asunto es que el auto era robado y
terminó preso. Yo no se en que terminó la historia, pero ese DJ a la bailanta no
volvió más...
Cuando el furor tropical comenzó a decaer, y los números dejaron de ser
atractivos, bajó la cortina y apagó las luces del Faro. Pero abrió un Bingo.
La vieja estación de servicio, luego de un par de temporadas de veladas
bailanteras, se convirtió en una sala de juegos. En este caso, las fuentes
aseguran que el entusiasmo por ésta actividad surgió después de conocer los
números del Bingo Avenida. Instalado en Lomas de Zamora, ese bingo es explotado
por el Club Atlético Banfield. En las noches de furor, cuando la novedad del
bingo explotó en todo el Conurbano, podían llegar a obtenerse ganancias de hasta
cinco mil pesos por hora.
En este caso, la amistad con Julio Carpinetti fue relevante. Le facilitó la
documentación de una fundación -se verá más adelante-, para habilitar el local.
Pero siempre se vuelve al primer amor. Pasado el entusiasmo inicial de los
bingos, Tate volvió a los automóviles. Y volvió con todo. De pronto obtuvo la
representación de una marca que apenas participaba en el mercado argentino. Y lo
más importante, un cliente dispuesto a comprarle 2500 vehículos de contado.
El sitio que reconoce como predilecto es su quincho: El Quincho de Tate. Lo hizo
construir dentro de un viejo garage de la Av. San Juan. Con ladrillos a la vista
y decorado en estilo de mesón español, los dos amigos -Tate y Olmedo- pasaron
allí largas e inolvidables horas:
- Este quincho tiene mucha intimidad, el Negro -Olmedo- me dijo varias veces que
es un lugar ideal. Venía a cenar a la salida del teatro, entre las doce y media
y la una menos cuarto de la noche, a festejar el rating. Si yo estaba acostado,
me levantaba para atenderlo. Nos quedabamos hasta las ocho de la mañana,
comiendo, tomando y contándonos anécdotas.
En ese quincho todos los años Olmedo festejaba su cumpleaños. Su amigo Tate le
hacía la fiestita con payasos, globos, regalos y piñata.
- A veces venía cuando yo trabajaba, me hacía compañía. Si había clientes se
tapaba con un diario para que no lo reconocieran, y se mataba de risa del verso
que yo les metía...
Entre sus clientes, tal ves el más importante, está la Policía de la provincia
de Buenos Aires. Le vendió más de 3000 automóviles. Una cifra que seguramente en
los días del bar La Rambla, con su cara de ángel, no soñó que llegaría a vender
en toda su vida.
La participación de TATE S.A. en esas operaciones, sin embargo, generó una serie
de interrogantes que no tienen quien los resuelva.
Los hechos:
La primera operación, por 1.400 vehículos, se autorizó a través del Decreto
2905, del 22 de octubre de 1992. El artículo 1º, además de una descripción de
los autos, señala: Aprobar la contratación directa a realizar por Policía (..)
ante la firma TATE S.A.. El Decreto 3215, del 20 de agosto de 1993, por el que
se adquirieron otros 1000 vehículos, repite la misma redacción: aprobar la
contratación directa a realizar por la Policía ante la firma TATE S.A..
Dentro de la documentación que forma parte de los legajos, se incluyen los datos
de forma de la operación: mantenimiento de la oferta, plazo de entrega y forma
de pago. Y, también, se conforman los datos de la firma adjudicataria. Entre
ellos su domicilio legal: en la provincia de Buenos Aires, Ruta 2, Km 24,500,
Florencio Varela.
Si fue la Policía quien tuvo a su cargo la importación de los patrulleros la
compra nunca pudo haberse efectuado ante un vendedor local -como es el caso de
TATE S.A.-. Sencillamente porque en ese caso no se hubiera tratado de una
operación de comercio exterior -una importación-. En ese caso, entonces, hubiera
quedado excluída la utilización de la Ley secreta 21770, que brindó el amparo a
la operación.
Pero como la compra, efectivamente, se efectuó ante TATE S.A. no corresponde la
aplicación de la Ley 21770, por cuanto a quien autoriza a importar es a la
Policía bonaerense.
En todo caso, para estar comprendidas dentro de la norma secreta, las
operaciones debieron haberse efectuado de modo directo entre el comprador
-Policía- y el fabricante -General Motors-. En síntesis: TATE S.A. y la Ley
21770, se excluyen mutuamente.
- Te voy a matar, perra. Te voy a matar..., se promete Vega en voz baja. Camina
agazapada por los pasillos del hotel. Lleva el caño agarrado con las dos manos,
a media altura. Como en las películas.
Música insidental. Un piano marca el tiempo. Se oyen jadeos. A la vuelta del
pasillo termina el capítulo. Pero todavía faltan diez minutos.
- Policía. Métase adentro ya, le grita Vega a un despistado que asomó la cabeza
por ese pasillo.
Camila emprendió la retirada. Aparecen algunos heridos.
- Llámen a una ambulancia, ordena alguien. El piano no cesa.
Ibañez está en la vereda. Y Camila le hace señas desde la ventana del primer
piso.
- Ahí te lo mando.
- Dale, dice Ibañez y agarra el paquete. Adentro está el bebé de Vega y el Nene.
Se desata la balacera: Tiros de escopeta y de revolver. Autos acelerados,
frenos, gritos. Ruidos de botas en las casas. Toques de puertas. Quejas, por
dioses, platos rotos. Estaban dando la telenovela. Por eso nadie miró pa' afuera
|17|.
Música insidental. Predominan las cuerdas. Chellos y violas. Más tiros. Llantos
de bebé.
- Se acabó Camila -dice Vega que le apunta con el ñoca-.
Te vas a dejar de joder. De atrás aparece Gabriel:- Ya está, Vero. Rescatamos a
tu hijo.
- No, grita Vega. No terminó. De atrás aparece el Nene:
- ...Vega..., dice Carrizo para decirle que no la mate. Ahora tenemos mucho por
vivir, parece decirle. Largo silencio de Vega. Por fin, dice:
- Llevátela Gabriel. Llevátela.
- Vení, puta, le dice Gabriel y se la lleva. Carrizo y Vero cambian miradas. Se
aflojan...
Son las diez menos cinco. Tú amor es un karma, canta Fito. Vega y el Nene se
casan por segundo año de éxito consecutivo. Fiesta en una quinta. Brindis entre
canas y chorros. En la puerta quedó estacionada la 4X4 del Nene y una patrulla
bonaerense. Se ve con claridad que no tiene patente. Todo en orden.
Aparecen los títulos sobre-impresos. Pues me he enamorado -cantan Los
Chunguitos-/ te quiero y te quiero/ solo deseo/ estar a tu lado/ soñar con tus
ojos/ besarte los labios...
Son las diez de la noche y en el 9 empieza Grondona.
Notas:
16. Los testimonios de Arón Ostrowiecky fueron extraídos de la publicación
Queríamos tanto a Olmedo, Periodismo por Periodistas, TEA. Abril de 1991. Volver
17. Desapariciones, Los Cadillacs, En vivo en Buenos Aires. Letra y música de
Rubén Blades. Volver
Comunicaciones. La mentira tiene patas cortas
Hace tres años, cuando asumi el gobierno bonaerense,
nuestra policia tenia enormes carencias, fundamentalmente
en lo que hace a equipamiento, y ahora
vemos que está modernizada y que va camino a ser la
fuerza que yo quiero para el nuevo siglo.
Eduardo Duhalde
Madrugada del 25 de enero de 1997. Calle Troya, Pinamar. El dueño de casa, Oscar
Andreani, festeja su cumpleaños. Desde la vereda se escuchan algunas notas de
New York, New York. Pero a los vecinos le preocupaban los ocupantes de un
automóvil estacionado en las inmediaciones:
- ¿Qué hacen acá?, ¿ustedes quiénes son?, preguntó Diana -una vecina-
- Somos custodios, le respondió un gordo desde adentro del coche.
- ¿Custodios de quién?, insistió la mujer
- Ya te vas a enterar...
El gordo dibujó una sonrisa. Llamó a uno de los suyos que estaba de campana en
la esquina. Parecía el jefe. Se acercó al grupo. La miró a Diana con sorna.
Después de un breve silencio le dijo:
- Estamos mirando la fiesta.
Ese diálogo terminó en un expediente judicial..
Diana cruzó la calle. Le avisó a uno de los guardias oficiales de la fiesta que
había sospechos merodeando en la cuadra. El hombre se dirigió hacia el auto
donde estaban los mirónes. A los pocos minutos regresó al sitio donde había
quedado Diana, frente a la escena. La previno:
- Métase adentro -le dijo-. Lo que pasa acá es muy raro.
- Si ustedes no llaman a la policía, la llamo yo, le contestó Diana.
- Deje, nosotros no encargamos...
El llamado se hizo. En dos oportunidades se avisó a la Policía bonaerense de
Pinamar que había caras extrañas. Y que eran protagonistas de actitudes
sospechosas. La primera etapa de las comunicaciones funcionaron correctamente.
Eso no evitó que el fotógrafo José Luis Cabezas haya sido secuestrado antes de
recibir un balazo en su cien, lo que le quitó la vida.
La segunda comunicación no se produjo. Desde la comisaría de Pinamar no se
alertó a ningún patrullero para que concurra al lugar de los hechos.
La falla fue humana.
La solicitada:
La población necesita, reclama y exige un sistema de seguridad que evite el
incesante crecimiento de la actividad delictiva, diariamente revelado, por los
medios de comunicación y también por las estadísticas en materia de daños y
atentados contra la propiedad y las personas. (..)
... los procedimientos del gobierno provincial, (están) destinados a un único e
intransferible objetivo: dotar a los bonaerenses del más moderno y adecuado
sistema de seguridad. Pagando por lo mejor, el mejor precio. (..)
Comunicaciones:
* Se consultaron precios a 4 empresas representativas: General Electric,
Johnsson, Motorola y Alcatel, recibiéndose sólo ofertas de estas dos últimas,
líderes mundiales en telefonía y radiocomunicaciones.
* La oferta de Alcatel resultó la más económica -30 millones menos que la más
próxima- ofreciendo asimismo la ventaja de un sistema de última generación a
nivel de los mejores del mundo.
* Se trata de un sistema virtualmente imposible de ser interferido o captado por
otros equipos, y comprende encriptados, microondas, centrales telefónicas
digitales, telesupervisión, sistema de identificación inmediata y permite
equipar a 30 mil agentes.
* Permite un ahorro de aproximadamente 7.200.000 pesos por año, sólo en
comunicaciones telefónicas -el gasto anual asciende a 12 millones de pesos-.
(..)
Es falso que el sistema de compra sea ilegal, pués está perfectamente encuadrado
dentro de la legislación vigente. (..) Es un sistema utilizado habitualmente por
todos los gobiernos.
Secretaría de Seguridad. Gobernación de la provincia de Buenos Aires.
La solicitada que la secretaría de Eduardo Pettigiani consideró oportuno dar a
conocer, bajo el título La mentira tiene patas cortas, apareció publicada en la
edición de Clarín del 27 de marzo de 1993. El proceso de compra del sistema de
comunicaciones de la Policía tuvo irregularidades que lo llevaron a los estrados
judiciales. Y a cuatro años de los hechos aún no había salido.
La ley que autorizó a la provincia a endeudarse hasta la suma de 110 millones de
dólares a efectos de adquirir el sistema llevó por número el 11388. Y para
obtener su aprobación se echó mano a todo tipo recursos: intentos de extorsión,
adulteración del contenido de la versión taquigráfica de una sesión del Senado,
presiones de representantes diplomáticos extranjeros hacia legisladores
provinciales opuestos a levantar la mano y amenazas a empresarios. Y además se
le mintió a la opinión pública.
La apertura de ofertas para la compra del sistema de comunicaciones repitió el
proceso que se utilizó para la compra de los Robinson. Se denunciaron
irregularidades hasta en la fecha prevista para la presentación del proyecto: el
31 de agosto del 92 la Dirección de Comunicaciones -a través del envió de un
fax- fija como fecha límite para la presentación de la propuesta técnico-
económica el día 23 de setiembre de 1992, a las 10 hs. El mismo día, horas
después, las empresas convocadas reciben otro fax que deja sin efecto el fax
anterior. El día siguiente, a través de otro fax, se informa que la propuesta
podrá ser presentada hasta el 18 de setiembre, a las 10 hs.
Finalmente sólo se recibieron las propuestas de Alcatel y Motorola. La empresa
que presentó la oferta desestimada en ningún momento tuvo una comunicación
oficial sobre la decisión final en cuanto a la contratación.
La noche del 30 de diciembre de 1992 en la Legislatura bonaerense hubo una
fiesta. Entrada la madrugada ingresaron los mozos con el servicio de lunch. Se
descorcharon botellas de champagne y whisky. Los legisladores del oficialismo
tenían motivos para festejar. Pero nunca los revelaron.
El Día de los Inocentes -una vez más- se convertíria en una jornada
significativa para el duhaldismo: en 24 horas la Legislatura aprobó un proyecto
que, ni siquiera, había pasado por las comisiones. El tratamiento fue, a la luz
de los hechos, unicameral. Entró como proyecto del Ejecutivo en Diputados el 29
de diciembre, y salió por el Senado el día siguiente con fuerza de ley. No hubo
análisis de comisiones ni debate en el recinto, por la sencilla razón que no
hubo tiempo para ello:
Art. 1.- Autorízase al Poder Ejecutivo provincial a endeudarse hasta la suma
equivalente a dólares estaudounidenses ciento diez millones, a efectos de
adquirir un sistema integral de comunicaciones para la Policía de la provincia
de Buenos Aires, y que cubrirá todo el territorio provincial |18|.
Se trató -por la cifra involucrada- de una de las operaciones más importantes
del gobierno provincial. La envergadura fue tal que, incluso, conmovió al
mercado mundial de las comunicaciones móviles. La firma beneficiada fue una
empresa estatal francesa: SOFREMI-Alcatel. La representación diplomática de su
país consideró que era oportuno influir de modo directo sobre los encargados de
votar la aprobación de la operación:
Cuando se estaba negociando la compra de los equipos de comunicación vino a
vernos un funcionario del gobierno socialista francés. Trataron de cambiar
nuestra oposición a esa operación. Hubo una reunión con el agregado comercial de
la embajada de Francia -en la oficina que tienen en el edificio de Sevel, en
Capital-. Quería convencerme de que la compra era excelente. El francés, sin más
trámite, me dijo:
- Usted pertenece a un Partido amigo del nuestro. No pueden negarse a que se
concrete ésta operación |19|.
El trámite parlamentario:
El artículo 35 de la Constitución provincial señala que no podrá autorizarse
empréstito alguno sobre el crédito general de la Provincia, ni emisión de fondos
públicos, sino por ley sancionada por dos tercios de votos de los miembros
presentes de cada Cámara.
El Ejecutivo envió el proyecto de ley el 29 de diciembre de 1992. Fue tratado
ese mismo día, sobre tablas. De acuerdo al Reglamento de la Cámara de Diputados
se necesita el voto de los dos tercios de los miembros presentes del Cuerpo para
autorizar ese tratamiento -o sea sin que el proyecto sea analizado por las
correspondientes comisiones de la Cámara-. Como el justicialismo y sus aliados
no contaban con el número necesario de legisladores, violaron el Reglamento.
Recurriendo a un ardir, consistente en pedir un cuarto intermedio sin hora, lo
que se aprobó por simple mayoría. Posteriormente, el día 30 de diciembre, en
horas de la madrugada -aproximadamente a las 2,30 hs.- entró el justicialismo al
recinto, sin comunicarlo al Bloque de Diputados radicales y le dieron media
sanción al proyecto |20|.
A las 11 de la mañana del anteúltimo día de 1992 el Senado inició la sesión:
- Sr. Presidente, los legisladores radicales queremos una copia del proyecto que
se somete a votación, pidió el presidente del Bloque, Héctor Bertoncello, al
presidente del Cuerpo.
- Sr. Senador, por secretaría se entregará una copia al Bloque. Después de
votarlo, contestó Rafael Romá.
El proyecto de ley, que ya contaba con media sanción de Diputados, se trató a
libro cerrado. A esta irregularidad se agregó el desconocimiento del artículo
134 del Reglamento de la Cámara de Senadores: En ningún caso podrán ser tratados
sin despacho de comisión los proyectos que autoricen gastos.
Finalizada la sesión el Bloque del radicalismo pidió la versión taquigráfica.
Nos encontramos con que se ha inventado un pedido de que el Cuerpo se constituye
en comisión, para cumplir así con el artículo 134 del Reglamento. Esto
constituye para la legislación penal argentina el delito de falsedad ideológica
|21|.
El trámite de compra:
La secretaría de Seguridad de la provincia publicó la solicitada en marzo de
1993. Allí anunció que consultó a cuatro empresas para que presenten sus ofertas
para proveer el sistema de comunicaciones.
La consulta, como se verá, no es el trámite adecuado para concretar una
operación por 110 millones de dólares. Además, esas empresas no gozaron de las
mismas condiciones para presentar sus ofertas.
La siguiente es una enumeración de las irregularidades más notorias a juicio de
un legislador opositor que participó de la sesión y del proceso de compra:
Un empresario que remitió fax a la Policía denunciando irregularidades recibió
amenazas para que cesara en sus críticas.
No se brindó al resto de las empresas suficiente información. Tenemos noticias
que el requerimiento que se dio a algunas empresas, luego de un mes de solicitar
esa información, constaba de una hoja y hablaba de un sistema troncalizado
-diferencia técnica sustancial respecto al comprado-.
Algunas empresas recibieron la carta para que cotizen el 1 de setiembre de 1992,
con la exigencia de presentar la oferta el 18 de setiembre, dos semanas después.
Cuando algunas empresas cuestionaron la forma del trámite al secretario de
Seguridad, Eduardo Pettigiani respondió que era "una decisión política".
Ante el cariz que tomaban las cosas la empresa SOFREMI-Alcatel remitió una carta
en la que "el Estado francés garantiza" el contrato. Como prueba "de buena
voluntad" Alcatel entregó en comodato a la Policía 200 radios para patrulleros.
Si la operación no se concretaba, podrían ser devueltos sin cargo.
El Decreto de compra:
La adquisición del Sistema Integral de telecomunicaciones, de acuerdo al decreto
que la dispuso a través de la contratación directa, estableció un único y
excluyente fundamento: la urgente e imprescindible necesidad de proveer los
medios de comunicaciones a las nuevas unidades móviles -patrulleros Monza- y
aéreas -helicópteros Robinson- adquiridas recientemente |22|.
La solicitada de la secretaría de Seguridad bonaerense dedicó un párrafo a la
compra de l
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