La chantocracia "ilustrada"

Por Jorge Rachid

Si fuese en tiempo de tango lunfardo seguiría: “me mira sin comprender”, pero como es una descripción de la realidad, debería primero caracterizar la palabra “chanta”, que en nuestro país ha transformado el dialecto italiano “cianta-puffi” o clava-clavos por los trabajos improvisados o mal hechos, en alguien de no fiar, que carece de palabra creíble, poco o nada responsable, que no se compromete o finge cualidades que no tiene. En esta última descripción entra la “ilustración”.

Así descripta, la chantocracia vendría a ser el gobierno o el poder de los chantas si hubiese sucedido en épocas de Platón o Aristóteles, siglo V antes de Cristo.

Pero como sucede en nuestros días, donde el gobierno recibe del “poder” –tanto mediático como económico– cataratas de agravios con superficialidades, improvisaciones, improperios, tergiversaciones, distorsiones, ironizaciones, caracterizaciones, ocultamientos, mentiras, comunicación sesgada y todo aquello que implique “esmerilarlo”, al decir de conspicuos representantes de intereses afectados por acciones de gobierno.

Todo se da en un marco de intelectualidad, reflexión sesuda, de ilustración de las formas y lo políticamente correcto, de la pacatería o de la soberbia supuestamente ilustrada que le da título a esta nota.

Diferentes formas de presentar las cosas

Cuando se habla de las relaciones internacionales y se defiende la posición de la industria nacional con nuestro vecino, socio mayoritario, el líder del vecino país es un estadista, que obviamente en defensa de sus intereses plantea la invasión de su producción, mientras nuestra defensa del trabajo argentino, es estatista, está fuera del mundo o es agraviante a las relaciones MERCOSUR.

Cuando al mismo vecino se le compran aviones, cuyas partes esenciales serán producidas en el Area Material Córdoba recientemente recuperada por el Estado nacional, lo cual significa más trabajo argentino, se plantea que no es una tasa conveniente, pese a que va a equipar a nuestra aerolínea de bandera en un proyecto estratégico a largo plazo, devastada por la piratería financiera y vaciada por la privatización.

Se le da respuesta a un reclamo largamente solicitado por todos los sectores políticos y sociales sensibles y comprometidos con los más desprotegidos y desamparados, como es la asignación por niño, con las características de incluir escolaridad y salud en su control de inversión social de 10.500 millones anuales, y sin embargo las voces altisonantes denuncian clientelismo, demoras, angustias de colas insatisfechas entre otras dramáticas situaciones a que somos sometidos por una agenda que nos quieren imponer y que en algún lado se prepara, menos acá.

Y esto, ¿no se ve o deliberadamente no lo quieren ver?

Alguno de los que se oponen, ¿analizó seriamente lo que significa no solamente para la calidad de vida de millones de compatriotas niños y mayores, ese dinero destinado al consumo?

Significa más producción, más puestos de trabajo que debe ser el verdadero ordenador social, con un impacto en la macroeconomía de casi un punto de PBI de crecimiento. No lo encontrará, es negado, no existe, no tiene prensa, hay otros intereses.

Se acaba de lanzar la Planta Productora de Alta Tecnología en documentación con los últimos adelantos científicos, a un costo de 12 millones de dólares, con trabajo argentino que reemplaza la sustitución de documentación de los años 90 a un costo de 1.200 millones de dólares. Sí, leyó bien. El contrato Siemens con trabajo alemán cotizaba esa cifra. Hoy se realiza en la Argentina, con trabajadores argentinos, en 30 días como máximo de tiempo de espera y sin embargo la noticia pasó.

Ni enterados los argentinos de los gritos estentóreos, de los reclamos masivos, del tiempo convulsivo.

No significa que los argentinos estemos bien, ni siquiera significa ser oficialista ni opositor, sino decir la verdad y apostar a un futuro común, con políticas de Estado, sin jugar al desti-tuyente como único mecanismo de construir liderazgos alternativos.

Esto se ve como en el boxeo, donde la primera enseñanza es levantar la guardia, la segunda “es atacar para abrir la defensa con el jab de izquierda y noquear con el cross de derecha”. En nuestra política pasa los mismo: los que saben lo que quieren utilizan todas las herra-mientas, incluidos reclamos legítimos; los amplifican, los distorsionan, avanzan aliados con sectores que históricamente confrontaron, pasean por los medios siempre abiertos al efecto “pánico”, juegan la “moral doble estándar”, donde los que se alejan del gobierno son mo-ralmente lúcidos y los que se acercan son comprados en forma espuria. Abren por izquierda, cierran por derecha, reclaman por la pobreza de sectores desplazados en los ‘90 de la pirámide social, expulsados por la lógica neoliberal, siendo ellos mismos quienes critican hoy, desde un lugar de confrontación política-económica defendiendo sus intereses históricos.

Quieren disfrazar los objetivos que persiguen

La autodenigración, el flagelamiento, junto a la expansión de las certezas de que los argenti-nos somos incapaces, sucios como nadie en el mundo, incorrectos, altivos, ignorantes, son consignas difundidas por megáfonos con clara intención de crear cultura colonial y depen-diente. Puede el gobierno recuperar soberanía política frente al mundo y dirán que no entendieron la globalización. Se pueden crear herramientas sociales que instalen derechos en vez de actuar frente a la necesidad, y se plantearán cuestiones de manejo político. Nada cabe en el mundo de la confrontación cuando lo que está en juego son intereses. El consenso solicitado por los acostumbrados al pacto y la negociación, son los consejos de aquellos que actuaron siempre dejando conformes a los intereses lobbystas. No fueron criticados ni ofendidos hasta que la realidad del estallido les sacudió la irrealidad de creer que se gobierna con los poderosos y se humilla a los humildes. Es legítimo instalar la idea de la diversidad y de la polifonía que tiene toda sociedad. Aceptar que existen voces diferentes y diferentes miradas, pero desde políticas de Estado que profundicen los ejes estratégicos de la Nación, no que los postergue indefinidamente en nombre de la próxima elección.

Los argentinos nos hemos recuperado una y mil veces de crisis económicas, pero la recuperación de la identidad cultural que nos otorgue blindaje como pueblo, tardará años. No somos ni mejores ni peores que otros pueblos pero nos quieren hacer creer que somos menos; nos plantamos frente a la realidad desde el maniqueísmo del todo o nada en cada actitud y en cada decisión como si en eso fuesen la vida y la muerte de nosotros como Patria.

Hoy estamos en un camino sinuoso y difícil porque estamos cambiando las reglas del juego nacional e internacional y lo estamos haciendo entre todos, desde el gobierno recuperando decisión política que se llama soberanía, desde ciertos sectores de la oposición entendiendo que las reglas del juego democrático imponen derechos pero también obligaciones, desde sectores que se opusieron históricamente al neoliberalismo luchando desde la política sin avanzar contra las instituciones.

Quedan única e inmensamente solos los quieren mantenerse como dueños del poder, en su afán de reconquistar lo perdido en el 2001, que no son más que las prebendas económicas y la impunidad política. No son ya los militares, sino son los grupos concentrados con poder de fuego económico que no perdonarán la pérdida de las AFJP que les permitió apropiarse de 16 mil millones de dólares en 14 años. No están dispuestos a la aparición de nuevos actores en la comunicación social que lleve otra mirada al pueblo. Se inquietan por el avance de la macro economía con reglas de juego no ortodoxas de sus propios analistas económicos. Dicen que estamos fuera del mundo y no pueden explicar los 70 mil millones de comercio exterior. Les duele el doble superávit comercial y fiscal, aún en año de crisis internacional. Ahora nos aconsejan utilizar los casi 50 mil millones de reservas para que les compremos a ellos, los mismos que nos aconsejaron ajuste tras ajuste y, como broche de despedida, endeudarnos escandalosamente. Les duele que el país avance y lo haga bien sin ellos, los dueños del poder.

Denostaron a Yrigoyen, vapulearon a Perón, sueñan con presidentes adictos al neoliberalismo, denostan al peronismo, masacran al oficialismo, plantean a otros países lo impresentable que somos, piden autorización y consejos a una embajada para nombrar un jefe de policía nonata. Son, como dice el paisano de mi pueblo, “conservadores”. No saben de liberales, ni les hablen de globalización, pero saben catar al hombre como al vino en su paladar. Desde ahí nació la Patria aunque los dueños de los campos crean que es de ellos, es de los paisanos, del campo y de la ciudad que son los trabajadores. Por ellos existe el Peronismo y por ellos existirá.

jorgerachid2003@yahoo.com.ar

CABA – 23/11/2009

Compartir en Facebook



 

alojamiento web gratis
Otros servicios ofrecidos por HispaVista:
Videos, Loterías y Lotería de Navidad
Consigue una página web gratis o un
alojamiento web profesional con Galeón