
Democracia
y mercado
Por Jorge Rachid
Desde que el Consenso de Washington habilitó los caminos democráticos en América
Latina en los años 80 se empezó a comprender que al desandar el rumbo de los
golpes militares y los genocidios, no suponía un abandono de las áreas de
influencia, sino por el contrario nuevas formas de coacción y limitaciones al
ejercicio soberano de los pueblos.
Mas temprano que tarde al decir de Salvador Allende la condición del Mercado fue
excluyente para el Grupo de los 7 y los Organismos Internacionales en cuanto a
aceptar las democracias como tales. Si el pueblo votaba políticas nacionalistas
que jerarquizaban el Estado como ordenador social, automáticamente eran tachadas
de populistas y dictatoriales, porque atentaban contra la propiedad privada y
los intereses del libre mercado convertido en el semi Dios de la cultura de la
globalización y la modernidad.
Cuando un país emprendía un camino de emancipación, atrasaba el reloj de la
historia que había acabado con el Muro de Berlín y el comunismo, poniendo fin a
la llamada Guerra fría; se lo estigmatizaba como confrontando con la democracia
real, aquella que respeta el Mercado, favorece la entrada de capitales buitres,
endeuda para condicionar los modelos de desarrollo y permite la acumulación de
riquezas de las minorías en detrimento de las mayorías populares sometidas a la
exclusión, la marginalidad y la pobreza.
Esa etapa plena de neoliberalismo como discurso único, de fuerte entrismo
cultural, se caracterizó por mimetizarse en procesos populares que pretendieron
manejarse en un mundo mafioso con consignas localistas, creyendo en el mejor de
los casos que podían maniobrar en el poder.
Nada mas alejado de la realidad. El sometimiento y la humillación de los pueblos
en estado de fragmentación y de diáspora social, sumado a la entrega del
patrimonio de generaciones y generaciones por monedas teñidas en
privatizaciones, de corrupción y escándalo, le permitieron al poder socabar las
bases de los modelos solidarios construídos al calor de una concepción humanista
del hombre y de la vida que refleja la política cuando expresa un compromiso con
el pueblo.
No sólo pasó en nuestro país a partir del genocidio de la dictadura militar; el
genocidio social de los 90 y la deuda interna generada en nombre del peronismo,
por el mayor tráfico ideológico y malversación de la voluntad popular producida,
desde el fusilamiento de Dorrego y la defección de Urquiza a la causa federal.
Pasó en el mundo donde democracias consolidadas fueron denostadas por enfrentar
el Mercado como Venezuela Bolivariana o Bolivia Originaria, como los territorios
Palestinos donde el triunfo electoral del Hamas trajo el bloqueo de la Comunidad
Europea y EEUU con sus satélites, llevando al pueblo palestino a un campo de
concentración como la Franja de Gaza con un millón y medio de personas sometidas
al hambre y la sed. Sin embargo se apuntala las dictaduras como Pakistan,
Kuwait, emiratos Arabes, se segregó Kosovo de Servia, se atomiza a la ex
Yugoslavia en 6 países, se instala la tortura como método y el asesinato
selectivo como expresión política del combate al “eje del mal”
Se construyen Muros entre los hombres en medio de declamar la globalización del
mundo; todo pasa menos los seres humanos. Los capitales, la información,
Internet, las Bolsas, las mercaderías, la cultura, las modas, todo menos los
trabajadores, los verdaderos creadores de riquezas, que son perseguidos y
encarcelados por violar fronteras que según el poder ya no existen. Un verdadero
galimaitías de la irracionalidad de un mundo contradictorio.
Durante décadas el latiguillo fue “terminemos con el Estado de Bienestar”, ese
Estado elefantiásico y bobo que presentaban los actores neoliberales del
momento. El resultado fue el Estado Ausente que permitió endeudamientos sin
control, corrupción sin medidas, desocupación y dolor, privatización de la salud
y la educación, desolación del campo y los productores, cierre de fábricas,
emigración de nuestros hijos nietos de inmigrantes en busca de otros destinos,
fragmentación y unitarismo, diáspora social y marginalidad con pobreza,
indigencia, miseria y muerte.
Ahora cuando la crisis cunde, los EEUU colocan 50 mil millones de dólares para
un rescate bancario, o sea el estado liberal imperial recurre al Estado para no
ahogar a los señores financistas, el mismo Estado que vetó la ley para la salud
de los desamparados. Los gurues argentinos callados. Lula acaba de prohibir la
exportación de arroz para no deteriorar el consumo interno. Los gurues
económicos siguen callados. Bolivia quiere nacionalizar el recurso del gas y el
petróleo. Los gurues protestan. El sistema de salud de Gran Bretaña sigue siendo
estatal en un 95%. Los gurues no hablan. Queremos recuperar las Malvinas y
decirle al mundo que son argentinas y nos critican. España mantiene las colonias
africanas de Ceuta y Melilla y Francia las colonias del caribe y estados
controlados en Africa. Todos callan. En China hay Partido único pero es
mercadista. Aplauden. Cuba no es mercadista. Bloqueo y asedio. Correa de ecuador
es de Harvard pero es nacionalista y proteccionista. Se les escapó, pasa a la
demonización.
En nuestro país se critica el control de precios por ser contrario al Mercado y
se juzga a un funcionario mas por sus formas que por su compromiso con el cargo
y las leyes. Exigir trabajar en blanco es “un apriete”, controlar el facturar de
acuerdo a la ley es una prepotencia del Estado, pagar los impuestos es una
dictadura, mientras se calla que el 40% de los trabajadores lo hacen en negro,
sin beneficios sociales ni jubilatorios. Piden bajar el “gasto público” pero los
medios son capaces de convocar manifestaciones porque faltan gasas en los
hospitales públicos. Se cuentan los muertos en las rutas por fines de semana, se
callan los tres muertos obreros por día en la Argentina. Se dice lo que
conviene, no lo que sucede. Se crea la noticia en vez de relatarla, se convierte
en actores a quienes son observadores y opinadotes. Se ejerce la libertad de
empresa.
Quienes no queremos un Estado ausente ni la socialización de los medios de
producción, observamos absortos los actores sociales sin memoria ni autocrítica.
La canibalización del poder lleva a mayor fragmentación. Es el triunfo del
neoliberalismo. El autismo del poder lleva al aislamiento y aumenta su
debilidad. Es el juego de los enemigos de la distribución de la riqueza.
Privilegiar sectores en detrimento del otros es deteriorar la capacidad de
construir una Comunidad Organizada. Construír puentes de objetivos comunes
separa la paja del trigo y permite avanzar con masa crítica y pueblo organizado.
No será el Mercado el ordenador social del siglo. Si lo es nos quedamos sin
destino. La puja es de los alimentos y del agua y los argentinos debemos ser
sabios y prudentes en especial con las futuras generaciones. Una oportunidad hoy
puede ser el desastre del mañana. Integrarnos en la comunidad latinoamericana es
construir el futuro de los pueblos, con mas o menos recursos pero desde nosotros
como Patria Grande, lejos de las locuras bélicas del Imperio y de las
prepotencias salvajes de los capitales.
Democracia hacia un modelo social solidario que recupere el orgullo de ser
argentinos. Mercado sólo para las transacciones comerciales siempre y cuando no
afecten los intereses estratégicos del país. Integración con nuestros hermanos,
relaciones internacionales con todos, respetando la no intervención y no siendo
funcionales a intereses ajenos a nuestro pueblo.
Dr. Jorge Rachid
Bs.as. 24-04-08
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