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A
mediodía anocheció
Por
Ramón Carrillo - Allá en la tierra santiagueña, en el
viejo cementerio entre unas piedras dispersas se encontró hace tiempo una lápida
con esta inscripción: Chaupi Punchaupi Tutayara. Según la leyenda, tales palabras
se grabaron en la tumba de un príncipe hijo del sol, muerto en plena juventud, mereciendo
en grado sumo el cariño de sus súbditos: la inscripción quiere decir sencillamente
"A mediodía anocheció".
Acabo de recordar la frase ahora, el corazón oprimido por la angustia ante el destino
de EVA PERON. Destino misterioso y profundo el de esta mujer que entró en la inmortalidad
como una princesa del sol. El mediodía es la plenitud del día. Sol alto y esplendoroso
derramando su fuerza creadora, haciendo brotar de las entrañas de la tierra el máximo
de las potencias que en ella se encierra.
Así EVA PERON, asciende en breves años hasta el ápice de su mediodía y con cariño inconmensurable por la humanidad doliente de su patria y de más allá de la patria derrama el conjunto increíble de sus obras y acciones, todas ellas enderezadas al mismo fin: La felicidad de los más humildes, de los más olvidados, de los más desgraciados; también a su conjuro, mediante su fuerza sin limites físicos, aquilatado por un sufrimiento tremendo, EVA PERON transforma al lado de su Líder y el nuestro la fisonomía y la esencia del pueblo argentino.
Los niños, los ancianos, las mujeres, los obreros, los enfermos de la carne y el alma, los rebeldes, los sin paz interior, los escépticos, los desesperanzados, los señalados por los aciagos signos del infortunio, reciben el amor de EVA PERON hecho creaciones que perdurarán mientras perdure la vida de los pueblos.
Transcurrirá tal vez mucho tiempo para
valorar las gigantescas y universales dimensiones del espíritu de EVA PERON que
ahora la contemplamos sólo como un hecho nacional e histórico. Quienes hemos tenido
el honor de trabajar cerca de ella sabemos que era imposible substraerse al influjo
inextinguible de EVA PERON, a su singularísima captación de las necesidades del
pueblo, las permanentes y las circunstanciales, a su magnético dinamismo, a su fortaleza
realizadora. Subía su vida, como el sol a mediodía.
Y ahora también comprendemos por qué para ella no hubo pausa en la lucha, ni reposo
alguno, ni baladí entretenimiento, ni un paso atrás ante los obstáculos de la incomprensión,
de la mala fe, y hasta de la hostilidad que surgían ante ella, como surgen siempre
ante los visionarios porque su personalidad evade el orden común.
Su fiebre de amor por el pueblo era contagiosa; emanaba de ella y transcurría por
todos los canales de la vida argentina, haciendo surgir de la nada, esas realidades
que se llaman FUNDACION EVA PERON. Ciudades Infantiles, Hogares-Escuelas, Ciudades
Estudiantiles, Hogares de Tránsito, Hogares de Ancianos, Policlínicos, Escuela de
Enfermeras y también la ayuda oportuna al sumergido para dignificarlo; la participación
femenina en la vida política, social y gremial de la Nación incluso económica con
su plan agrario todo en fin, lo que recibe hoy en beneficio el pueblo de la patria;
este pueblo que antes jamás, entregó a nadie su corazón y que ahora lo ha encerrado
en un solo nombre: EVITA.
Y al mediodía anocheció. Belleza, juventud, satisfacciones, descanso, todo ofrendó
EVA PERON en aras de su amor por el pueblo, generado en su amor al Líder, compañero,
guía y esposo. Sobre ella anocheció. Pero la hermosura del destino de EVA PERON,
es la hermosura del bien.
Y lo impresionante de esta noche humana que nos atribula a todos los argentinos
como la pérdida de algo propio, se compensa apenas con el convencimiento absoluto
de que, hoy, mañana y siempre, EVA PERON vivirá en el amor de los humildes que son
los elegidos de Dios y por eso Dios la recibirá en su seno entre el canto de los
ángeles.

Evita
Perón o viva el cáncer
Por Enrique
H. Panaro
Tu voz ronca de bronca rebelde comenzó a apagarse aquel 26 de julio del 52. Apenas
había comenzado el segundo gobierno de tu esposo; y ni vos ni él imaginaban que
alguna vez, ya muertos, ni siquiera los dejarían descansar en paz. Tu cuerpo embalsamado,
Evita, poco después del golpe de Estado del 55, sería secuestrado, ocultado, humillado
por tus enemigos y quizás los mismos bárbaros, tres décadas después, también profanaron
la tumba del general Juan Domingo Perón para robarle su gorra, sable y dos manos
serruchadas. Vaya a saber con qué rito macabro habrán celebrado su cobarde proeza.
Antes de suspirar dolorida y sin fuerzas, ¿oíste en tu memoria el pitazo de la locomotora
que el 3 de enero de 1935 te había traído a Buenos Aires desde tu pueblo provinciano?
¿O fue una campana de estación de trenes o de iglesia la que a las veinte y veinticinco
del 26 de julio de 1952 te anunció el fin?
¿Qué habías hecho para merecer lo escrito, Viva el cáncer, en una pared cercana adonde morías? Sólo tenías treinta y tres años y te odiaban tanto tus enemigos y te amaban tanto los descamisados del pueblo que, debajo de fotos tuyas, como si fueras una santa, encendieron velas en tu memoria y rezaron por tu descanso eterno... y durante días desfilarían ante tu cuerpo inmóvil para verte por última vez.
¿Qué habías hecho? Vamos, Evita, dímelo.
Cuando comenzó el primer gobierno de Juan, inicie la Cruzada de Ayuda Social con
la que se hicieron obras urgentes: saneamiento en barrios humildes; fundación de
comedores escolares, hogares de tránsito; donación de instrumental médico en hospitales;
distribución gratuita de alimentos, remedios, ropa, calzado y juguetes para Navidad
y Reyes a los niños más necesitados. Fue una acción rápida, improvisada, pero eficaz.
Después se organizó la Fundación Eva Perón.
Sí, se creó a mediados del 48. Ya no se trataba de beneficencia, de limosna, sino de restituir derechos, de dar lo que correspondía, comenzando por los más débiles: los niños y los ancianos. Se construyeron policlínicos en los alrededores de Buenos Aires —Ezeiza, Avellaneda, Lanús y San Martín— y decenas de hospitales en el interior, miles de escuelas, hogares para ancianos y hogares para huérfanos, colonias de vacaciones, jardines de infantes, residencias para estudiantes del interior. El país que olvida a sus niños renuncia a su porvenir. El tren sanitario equipado con la mejor aparatología llegaba a los rincones más apartados de la Argentina. Y también fuimos generosos con importantes donaciones a países que atravesaban por situaciones difíciles: Bolivia, Perú, Ecuador, España, Italia, Francia, Israel.
¿Es verdad que sacabas dinero a los ricos?
La ayuda social se solventaba con donaciones,
principalmente, de los sindicatos y partidas del presupuesto nacional; lo demás,
sólo fueron calumnias. ¿Cuántas denuncias hubo cuando cayó nuestro gobierno..?
Tras el golpe de Estado de septiembre de 1955 que derrocó al gobierno justicialista,
una comisión investigó la administración de la Fundación Eva Perón y no registró
ninguna denuncia por contribución forzada. En noviembre de ese año, el general Aramburu
desplazó del gobierno de la “Revolución Libertadora” al moderado general Lonardi
e incautó el féretro con el cadáver de Evita, depositado en custodia de la Confederación
General del Trabajo. El cuerpo de Evita estuvo en un furgón en la calle, en la sede
de la Inteligencia del Ejército, en la casa de un coronel que enloqueció. Finalmente
lo sepultaron secretamente en un cementerio de Milán, Italia, hasta que en 1971
—en otra operación oculta de otro gobierno militar, “Revolución Argentina”— el cadáver
de Evita fue entregado al general Perón que por entonces residía en la quinta “17
de Octubre”, Puerta de Hierro, Madrid, donde constató y documentó con fotografías
las consecuencias del mal trato sufrido por el cuerpo embalsamado de su ex esposa.
María Eva Duarte de Perón, Evita, actualmente yace en el Cementerio de la Recoleta
de Buenos Aires, en la bóveda de su familia. En un nuevo aniversario de su fallecimiento
recibirá flores, velas encendidas y palabras de discurso. Tal vez lleguen a ella
desde lejos voces sufrientes de millones de desocupados y empleados con salarios
miserables, quizás oiga los ruegos de comida de los que aún hurgan en la basura
o de los viejos y los niños que vagan sin rumbo por la ciudad y hace tiempo que
ya no son los privilegiados de la Argentina.
26 de julio de 2006
www.enriquepanaro.com.ar
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MI MENSAJE
[Texto completo]

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Del cielo cayó una rosa,
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INTRODUCCION - En estos últimos tiempos,
durante las horas de mi enfermedad, he pensado muchas veces en este mensaje de mi
corazón. Quizás porque en "La Razón de mi Vida" no alcancé a decir todo lo que siento
y lo que pienso, tengo que escribir otra vez. He dejado demasiadas entrelíneas que
debo llenar; y esta vez no porque yo lo necesite. No. Mejor sería acaso para mí
que callase, que no dijese ninguna de las cosas que voy a decir, que quedase para
todos, como una palabra definitiva, todo lo que dije en el primero de mis libros,
pero mi amor y mi dolor no se conforman con aquella mezcla desordenada de sentimientos
y de pensamientos que dejé en las páginas de "La Razón de mi Vida". Quiero demasiado
a los descamisados, a las mujeres, a los trabajadores de mi pueblo, y por extensión
quiero demasiado a todos los pueblos del mundo, explotados y condenados a muerte
por los imperialismos y los privilegiados de la tierra. Me duele demasiado el dolor
de los pobres, de los humildes, el gran dolor de tanta humanidad sin sol y sin cielo
como para que pueda callar. Si, todavía quedan sombras y nubes queriendo tapar el
cielo y el sol de nuestra tierra, si todavía queda tanto dolor que mitigar y heridas
que restañar, cómo será donde nadie ha visto la luz ni ha tomado en sus manos la
bandera de los pueblos que marchan en silencio, ya sin lágrimas y sin suspiros,
sangrando bajo la noche de la esclavitud! Y como será donde ya se ve la luz, pero
demasiado lejos, y entonces la esperanza es un inmenso dolor que se rebela y que
quema en la carne y el alma de los pueblos sedientos de libertad y justicia! Para
ellos, para mi pueblo y para todos los pueblos de la humanidad es "Mi Mensaje".
Ya no quiero explicarles nada de mi vida ni de mis obras. No quiero recibir ya ningún
elogio. Me tienen sin cuidado los odios y las alabanzas de los hombres que pertenecen
a la raza de los explotadores. Quiero rebelar a los pueblos. Quiero incendiarlos con el fuego
de mi corazón. Quiero decirles la verdad que una humilde mujer del pueblo -¡la
primera mujer del pueblo que no se dejó deslumbrar por el poder ni por la gloria!-
aprendió en el mundo de los que mandan y gobiernan a los pueblos de la humanidad.
Quiero decirles la verdad que nunca fue dicha por nadie, porque nadie fue capaz
de seguir la farsa como yo, para saber toda la verdad. Porque todos los que
salieron del pueblo para recorrer mi camino no regresaron nunca. Se dejaron
deslumbrar por la fantasía maravillosa de las alturas y se quedaron para gozar
de la mentira. Yo me vestí también con todos los honores de la gloria, de la
vanidad y del poder. Me dejé engalanar con las mejores joyas de la tierra. Todos
los países del mundo me rindieron sus homenajes, de alguna manera. Todo lo que
me quiso brindar el círculo de los hombres en que me toca vivir, como mujer
de un presidente extraordinario, lo acepté sonriendo, "prestando mi cara" para
guardar mi corazón. Sonriendo, en medio de la farsa, conocí la verdad de todas
sus mentiras. Yo puedo decir ahora lo mucho que se miente, todo lo que se engaña
y todo lo que se finge, porque conozco a los hombres en sus grandezas y en sus
miserias. Muchas veces he tenido ante mis ojos, al mismo tiempo, como para compararlas
frente a frente, la miseria de las grandezas y las grandezas de la miseria.
Yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle, por eso no me deslumbró
jamás la grandeza del poder y pude ver sus miserias. Por eso nunca me olvidé
de las miserias de mi pueblo y pude ver sus grandezas. Ahora conozco todas las
verdades y todas las mentiras del mundo. Tengo que decirlas al pueblo de donde
vine. Y tengo que decirlas a todos los pueblos engañados de la humanidad. A
los trabajadores, a las mujeres, a los humildes descamisados de mi Patria y
a todos los descamisados de la tierra y a la infinita raza de los pueblos! como
un mensaje de mi corazón.
MI MENSAJE

TENIA
QUE VOLAR CON ÉL
En "La Razón de mi Vida" dije con mis pobres palabras cómo un día maravilloso de mi existencia me encontré con Perón. El ya estaba en la lucha. Lo recuerdo como si lo viese, con la mirada llena de brillo, con la frente levantada, con su limpia sonrisa, con su palabra encendida por el fuego de su corazón. Vi desde el primer momento la sombra de sus enemigos, acechando como buitres desde la altura o como víboras pegajosas desde la tierra vencida. Vi a Perón demasiado solo, excesivamente confiado en el poder vencedor de sus ideales, creyendo en la primera palabra de todos los hombres como si fuese su propia palabra, limpia y generosa, sincera y honrada. No me atrajeron ni su figura ni los honores de su cargo y, menos, sus galones de militar. Desde el primer momento yo vi su corazón, y sobre el pedestal de su corazón, el mástil de sus ideales sosteniendo cerca del cielo la bandera de su Patria y de su Pueblo. Vi su inmensidad, una soledad como la de los cóndores, como la de las altas cumbres, como la soledad de las estrellas en la inmensidad del infinito. Y a pesar de mi pequeñez, decidí acompañarlo. Por seguirlo, por estar con él, hubiese sido y hubiese hecho cualquier cosa menos torcer la ruta de su destino. Fue cuando le dije un día: "estoy dispuesta a seguirlo, donde quiera que vaya". Poco a poco yo entré también en sus batallas. A veces porque me provocaron sus enemigos. Otras, porque me indignaron sus traiciones y sus mentiras. Había decidido seguirlo a Perón, pero no me resignaba a seguirlo de lejos, sabiéndolo rodeado de enemigos y ambiciosos que se disfrazaban con palabras amistosas. Y de amigos que no sentían ni el calor de la sombra de sus ideales. Yo quería estar con él los días y las noches de su vida, en la paz de sus descansos y en las batallas de su lucha. Ya sabia que él, como los cóndores, volaba alto y solo. ¡Y sin embargo yo tenía que volar con él! Confieso que no medí desde el principio toda la magnitud de mi decisión. Creí que podía ayudar a Perón con mi cariño de mujer; con la compañía de mi corazón enamorado de su persona y de su causa, pero nada más. Pensé que mi tarea, junto a su soledad, era llenarla con la alegría y con los entusiasmos de mi juventud.
MI CORONEL
Y así emprendimos el camino: alegres y felices en medio de la lucha. Un día me confesó que yo, su pequeña "giovinota" como solía llamarme, era la única compañía sincera y leal de su existencia. ¡Nunca como ese día me dolió tanto mi pequeñez! ¡Ese día decidí hacer lo posible para acompañarlo mejor! Recuerdo que le pedí que fuese mi maestro y él, en las treguas de su lucha, me enseñó un poco de todo cuanto pude aprender. Me gustaba leer a su lado. Empezamos por "Las vidas paralelas" de Plutarco y seguimos después con las "Cartas completas de Lord Chesterfield a su hijo Stanhope". En un tiempo me enseñó un poco de los idiomas que él sabia: inglés, italiano y francés. Sin que yo lo advirtiese, fui aprendiendo también a través de sus conversaciones la historia de Napoleón, de Alejandro y de todos los grandes de la historia. Y así fue que me enseñó también a ver de una manera distinta nuestra propia historia. Con él aprendí a leer en el panorama de las cuestiones políticas internas e internacionales. Muchas veces me hablaba de sus sueños y de sus esperanzas, de sus grandes ideales. Metida en un rincón de la vida de "mi Coronel", se me ocurre que yo era algo así como un ramo de flores en su casa... Nunca pretendí ser más que eso. Sin embargo, la lucha que se libraba en torno de Perón era demasiado dura, muy grandes sus enemigos, casi infinita su soledad y demasiado grande mi amor para que yo pudiese conformarme con ser nada más que un poco de alegría en su camino.
LAS PRIMERAS SOMBRAS
La mayoría de los hombres que rodeaban
entonces a Perón creyeron que yo no era más que una simple aventurera. Mediocres
al fin, ellos no habían sabido sentir como yo quemando mi alma, el fuego de Perón,
su grandeza y su bondad, sus sueños y sus ideales. Ellos creyeron que yo "calculaba"
con Perón, porque medían mi vida con la vara pequeña de sus almas. Yo los conocí
de cerca, uno por uno. Después, casi todos lo traicionaron a Perón, algunos en octubre
de 1945, otros más tarde. Me di el gusto de insultarlos de frente, gritándoles en
la cara la deslealtad y el deshonor con que procedían o combatiéndolos hasta probar
la falsía de sus procedimientos y de sus intenciones. Yo me quedé sola junto a mi
coronel hasta que se lo llevaron prisionero. Desde aquellos días desconfié de los
amigos encumbrados y de los hombres de honor y me aferré ciegamente a los hombres
y mujeres humildes de mi pueblo que sin tanto "honor", sin tantos títulos ni privilegios
saben jugarse la vida por un hombre, por una causa, por un ideal. ¡O por un simple
sentimiento del corazón! Aquellas primeras grandes desilusiones me hicieron ver
con claridad el camino: Perón no podía creer en nada ni en nadie que no fuese su
pueblo. Desde entonces se lo he dicho infinitas veces en todos los tonos de voz
como para que nunca se le olvide, en medio de tantas palabras con que mienten su
honor y lealtad los hombres que rodean por lo general a un presidente. Los pueblos
de la tierra no sólo deben elegir al hombre que los conduzca: deben saber cuidarlo
de los enemigos que tienen en las antesalas de todos los gobiernos. Yo cuidé por
mi pueblo a Perón y los eché de sus antesalas, a veces con una sonrisa, y a veces
también con las duras palabras de la verdad que dije de frente con toda la indignación
de mi rebeldía.
LOS ENEMIGOS DEL PUEBLO
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Los enemigos del pueblo fueron y siguen siendo los enemigos de Perón. Yo los he
visto llegar hasta él con todas las formas de la maldad y de la mentira. Quiero
denunciarlos definitivamente. Porque serán enemigos eternos de Perón y del pueblo
aquí y en cualquier parte del mundo donde se levante la bandera de la justicia y
la libertad. Nosotros los hemos vencido, pero ellos pertenecen a una raza que nunca
morirá definitivamente. Todos llevamos en la sangre la semilla del egoísmo que nos
puede hacer enemigos del pueblo y de su causa. Es necesario aplastarla donde quiera
que brote si queremos que alguna vez el mundo alcance el mediodía brillante de los
pueblos, si no queremos que vuelva a caer la noche sobre su victoria. A los enemigos
de Perón yo los he conocido de cerca y de frente. Yo no me quedé jamás en la retaguardia
de sus luchas. Estuve en la primera línea de combate; peleando los días cortos y
las noches largas de mi afán, infinito como la sed de mi corazón, y cumplí dos tareas.
¡No sé cuál fue más digna de una vida pequeña como la mía, pero mi vida al fin!
Una, pelear por los derechos de mi pueblo. La otra, cuidar las espaldas de Perón.
En esa doble tarea, inmensa para mi, que no tenía más armas que mi corazón enardecido,
conocí a los enemigos de Perón y de mi pueblo. Son los mismos. iSí! Nunca vi a nadie
de nuestra raza y la raza de los pueblos! peleando contra Perón. A los otros en
cambio, si... A veces los he visto fríos e insensibles. Declaro con toda la fuerza
de mi fanatismo que siempre me repugnaron. Les he sentido frío de sapos o de culebras.
Lo único que los mueve es la envidia. No hay que tenerles miedo: la envidia de los
sapos nunca pudo tapar el canto de los ruiseñores. Pero hay que apartarlos del camino.
No pueden estar cerca del pueblo ni de los hombres que el pueblo elige para conducirlos.
Y menos, pueden ser dirigentes del pueblo. Los dirigentes del pueblo tienen que
ser fanáticos del pueblo. Si no, se marean en la altura y no regresan. Yo los he
visto también con el mareo de las cumbres.
LOS FANÁTICOS
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Solamente los fanáticos -que son idealistas
y son sectarios- no se entregan. Los fríos, los indiferentes, no deben servir al
pueblo. No pueden servirlo aunque quieran. Para servir al pueblo hay que estar dispuestos
a todo, incluso a morir. Los fríos no mueren por una causa, sino de casualidad.
Los fanáticos sí. Me gustan los fanáticos y todos los fanatismos de la historia.
Me gustan los héroes y los santos. Me gustan los mártires, cualquiera sea la causa
y la razón de su fanatismo. El fanatismo que convierte a la vida en un morir permanente
y heroico es el único camino que tiene la vida para vencer a la muerte. Por eso
soy fanática. Daría mi vida por Perón y por el pueblo. Porque estoy segura que solamente
dándola me ganaré el derecho de vivir con ellos por toda la eternidad. Así, fanáticas
quiero que sean las mujeres de mi pueblo. Así, fanáticos quiero que sean los trabajadores
y los descamisados. El fanatismo es la única fuerza que Dios le dejó al corazón
para ganar sus batallas. Es la gran fuerza de los pueblos: la única que no poseen
sus enemigos, porque ellos han suprimido del mundo todo lo que suene a corazón.
Por eso los venceremos. Porque aunque tengan dinero, privilegios, jerarquías, poder
y riquezas no podrán ser nunca fanáticos. Porque no tienen corazón. Nosotros sí.
Ellos no pueden ser idealistas, porque las ideas tienen su raíz en la inteligencia,
pero los ideales tienen su pedestal en el corazón. No pueden ser fanáticos porque
las sombras no pueden mirarse en el espejo del sol. Frente a frente, ellos y nosotros,
ellos con todas las fuerzas del mundo y nosotros con nuestro fanatismo, siempre
venceremos nosotros. Tenemos que convencernos para siempre: el mundo será de los
pueblos si los pueblos decidimos enardecernos en el fuego sagrado del fanatismo.
Quemarnos para poder quemar, sin escuchar la sirena de los mediocres y de los imbéciles
que nos hablan de prudencia. Ellos, que hablan de la dulzura y del amor, se olvidan
que Cristo dijo: "¡Fuego he venido a traer sobre la tierra y que más quiero sino
que arda!" Cristo nos dio un ejemplo divino de fanatismo. ¿Qué son a su lado los
eternos predicadores de la mediocridad?
NI FIELES NI REBELDES
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"¡Viva el cáncer!, escribió
alguna mano enemiga en un muro de Buenos Aires. La odiaban, la odian
los biencomidos: por pobre, por mujer, por insolente. Ella los desafía
hablando y los ofendía viviendo. Nacida para sirvienta, o a lo sumo
para actríz de melodramas baratos. Evita se había salido de su lugar.
La querían, la quieren los malqueridos; por su boca ellos decían y maldecían.
Además Evita era el hada rubia que abrazaba al leproso y al haraposo
y daba paz al desesperado, el incesante manantial que prodigaba empleos
y colchones, zapatos y máquinas de coser, dentaduras postizas, ajuares
de novia. Los míseros recibían estas caridades desde al lado, no desde
arriba, aunque Evita luciera joyas despampanantes y en pleno verano
ostentara abrigos de visón. No es que le perdonaran el lujo: se lo celebraban.
No se sentía el pueblo humillado sino vengado por sus atavíos de reina.
Ante el cuerpo de Evita, rodeado de claveles blancos desfila el pueblo
llorando. Día tras día, noche tras noche, la hilera de antorchas: una
caravana de dos semanas de largo. Suspiran aliviados los usureros, los
mercaderes, los señores de la tierra. Muerta Evita, el presidente Perón
es un cuchillo sin filo." |
Yo he medido con la vara de mi corazón la frialdad y el fanatismo de los hombres.
Los dos extremos han desfilado permanentemente ante mis ojos. El paisaje de estos
años de mi vida es un inmenso contraste de luces y sombras. En todos los momentos
de esta vida mía me es dado contemplar y sufrir ese tremendo encuentro del fanatismo
y de la indiferencia. Confieso que no me duele tanto el odio de los enemigos de
Perón como la frialdad y la indiferencia de los que debieron ser amigos de su causa
maravillosa. Comprendo más y casi diría que perdono más el odio de la oligarquía
que la frialdad de algún hijo bastardo del pueblo que no siente ni comprende a Perón.
Si alguna cosa tengo que reprocharle a las altas jerarquías militares y clericales
es precisamente su frialdad y su indiferencia frente al drama de mi pueblo. Sí,
no exagero: lo que sucede en nuestro pueblo es drama, auténtico y extraordinario
drama por la posesión de la vida, de la felicidad, del simple y sencillo bienestar
que mi pueblo venia soñando desde el principio de su historia. El 17 de octubre
fue el encuentro del Pueblo con Perón. Aquella noche inolvidable se selló el destino
de los dos, y así empezó el inmenso drama... Frente a un mundo de pueblos sometidos
Perón levantó la bandera de nuestra liberación. Frente a un mundo de pueblos explotados
Perón levantó la bandera de la justicia. Yo le sumé mi corazón y entrelacé las dos
banderas de la justicia y de la libertad con un poco de amor... pero todo esto -la
libertad, la justicia y el amor, Perón y su pueblo-, todo esto es demasiado para
que pueda mirarse con indiferencia o con frialdad. Todo esto merece odio o merece
amor. Los tibios, los indiferentes, las reservas mentales, los peronistas a medias,
me dan asco. Me repugnan porque no tienen olor ni sabor. Frente al avance permanente
e inexorable del día maravilloso de los pueblos también los hombres se dividen en
los tres campos eternos del odio, de la indiferencia y del amor. Hay fanáticos del
pueblo. Hay enemigos del pueblo. Y hay indiferentes. Estos pertenecen a la clase
de hombre que Dante señaló ya en las puertas del infierno. Nunca se juegan por nada.
Son como "los ángeles que no fueron ni fieles ni rebeldes".
CAIGA QUIEN CAIGA
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Yo he visto a Perón peleando incansablemente por su pueblo frente a las fuerzas
dominantes de la humanidad. Este capítulo está dedicado a ellas. No puedo callar
porque sería mentirle a mi pueblo y a todos los pueblos de la tierra que han sufrido
y sufren la despiadada prepotencia de los imperialismos. Es hora de decir la verdad,
cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Existen en el mundo naciones explotadoras
y naciones explotadas. Yo no diría nada si se tratase solamente de naciones, pero
es que detrás de cada nación que someten los imperialismos hay un pueblo de esclavos,
de hombres y mujeres explotados. Y aún las mismas naciones imperialistas esconden
siempre detrás de sus grandezas y de sus oropeles la realidad amarga y dura de un
pueblo sometido. Los imperialismos han sido y son la causa de las más grandes desgracias
de una humanidad que se encarna en los pueblos. Esta es la hora de los pueblos,
que es como decir la hora de la humanidad. Todos los enemigos de la humanidad tienen
las horas contadas. ¡También los imperialismos! En la hora de los pueblos lo único
compatible con la felicidad de los hombres será la existencia de naciones justas,
soberanas y libres, como quiere la doctrina de Perón. Y esto sucederá en este siglo.
Aunque parezca ya una letanía de mi fanatismo sucederá, "caiga quien caiga y cueste
lo que cueste".
LOS IMPERIALISMOS
¡Los imperialismos! A Perón y a nuestro pueblo les ha tocado la desgracia del imperialismo
capitalista. Yo lo he visto de cerca en sus miserias y en sus crímenes. Se dice
defensor de la justicia mientras extiende las garras de su rapiña sobre los bienes
de todos los pueblos sometidos a su omnipotencia. Se proclama defensor de la libertad
mientras va encadenando a todos los pueblos que de buena o de mala fe tienen que
aceptar sus inapelables exigencias.
LOS QUE SE ENTREGAN
Pero más abominable aún que los imperialistas son los hombres de las oligarquías
nacionales que se entregan vendiendo y a veces regalando por monedas o por sonrisas
la felicidad de sus pueblos. Yo los he conocido también de cerca. Frente a los imperialismos
no sentí otra cosa que la indignación del odio, pero frente a los entregadores de
sus pueblos, a ella sumé la infinita indignación de mi desprecio. Muchas veces los
he oído disculparse ante mi agresividad irónica y mordaz. "No podemos hacer nada",
decían. Los he oído muchas veces; en todos los tonos de la mentira. ¡Mentira! ¡Sí!
¡Mil veces mentira...! Hay una sola cosa invencible en la tierra: la voluntad de
los pueblos. No hay ningún pueblo de la tierra que no pueda ser justo, libre y soberano.
"No podemos hacer nada" es lo que dicen todos los gobiernos cobardes de las naciones
sometidas. No lo dicen por convencimiento sino por conveniencias.
POR CUALQUIER MEDIO
Nosotros somos un pequeño pueblo de la tierra, y sin embargo con nosotros Perón
decidió ganar, frente al imperialismo capitalista, nuestra propia justicia y nuestra
propia libertad. Y somos justos y libres. Podrá costar más o menos sacrificio ¡pero
siempre se puede! No hay nada que sea más fuerte que un pueblo. Lo único que se
necesita es decidirlo a ser justo, libre y soberano. ¿Los procedimientos? Hay mil
procedimientos eficaces para vencer: con armas o sin armas, de frente o por la espalda,
a la luz del día o a la sombra de la noche, con un gesto de rabia o con una sonrisa,
llorando o cantando, por los medios legales o por los medios ilícitos que los mismos
imperialismos utilizan en contra de los pueblos. Yo me pregunto: ¿qué pueden hacer
un millón de acorazados, un millón de aviones y un millón de bombas atómicas contra
un pueblo que decide sabotear a sus amos hasta conseguir la libertad y la justicia?
Frente a la explotación inicua y execrable, todo es poco. Y cualquier cosa es importante
para vencer.
EL HAMBRE Y LOS INTERESES
El arma de los imperialismos es el hambre. Nosotros, los pueblos sabemos lo que
es morir de hambre. El talón de Aquiles del imperialismo son sus intereses. Donde
esos intereses del imperialismo se llamen "petróleo" basta, para vencerlos, con
echar una piedra en cada pozo. Donde se llame cobre o estaño basta con que se rompan
las máquinas que los extraen de la tierra o que se crucen de brazos los trabajadores
explotados... ¡No pueden vencemos! Basta con que nos decidamos. Así quiso que fuese
Perón entre nosotros y vencimos. Ya no podrán jamás arrebatarnos nuestra justicia,
nuestra libertad y nuestra soberanía. Tendrían que matarnos uno por uno a todos
los argentinos. Y eso ya no podrán hacerlo jamás.
EL ODIO Y EL AMOR
En años de lucha he aprendido cómo juegan su papel en el gobierno de los pueblos las fuerzas políticas nacionales e internacionales, las fuerzas económicas y espirituales de la tierra, y cómo se disfrazan las ambiciones de los hombres. Yo he visto a Perón enfrentándolos de pie, sereno e
Me
rebelo indignada con todo el veneno de mi odio, o con todo el incendio de mi
amor -no lo sé todavía-, en contra del privilegio que constituyen todavía los
altos círculos de las fuerzas armadas y clericales. Tengo plena conciencia de
lo que escribo. Sé lo que sienten y lo que piensan de esos círculos los hombres
y mujeres humildes que constituyen el pueblo. Todos los pueblos de la humanidad.
Yo no los condeno personalmente. Aunque personalmente me combatieron y me combaten
como enemiga declarada de sus propósitos y de sus intenciones. En el fondo de
mi corazón, yo no deseo otra cosa que salvarlos con mi acusación, señalándoles
el camino del pueblo por donde llega el porvenir de la humanidad. Yo sé que
la religión es el alma de los pueblos y que a los pueblos les gusta ver en sus
ejércitos la fuerza pujante de sus muchachos como garantía de su libertad y
expresión de la grandeza de su Patria. Pero sé también que a los pueblos les
repugna la prepotencia militar que se atribuye el monopolio de la Patria, y
que no se concilian la humildad y la pobreza de Cristo con la fastuosa soberbia
de los dignatarios eclesiásticos que se atribuyen el monopolio absoluto de la
religión. La Patria es del pueblo, lo mismo que la Religión. No soy antimilitarista
ni anticlerical en el sentido en que quieren hacerme aparecer mis enemigos.
Lo saben los humildes sacerdotes del pueblo que me comprenden a despecho de
algunos altos dignatarios del clero rodeados y cegados por la oligarquía. Lo
saben los hombres honrados que en las fuerzas armadas no han perdido contacto
con el pueblo. Los que no quieren comprenderme son los enemigos del pueblo metidos
a militares. Ellos desprecian al pueblo y por eso desprecian a Perón, que siendo
militar abrazó la causa del pueblo aún a costa de abandonar en cierto momento
su carrera militar. Yo veo no sólo el panorama de mi propia tierra. Veo el panorama
del mundo y en todas partes hay pueblos sometidos por gobiernos que explotan
a sus pueblos en beneficio propio o de lejanos intereses. Y detrás de cada gobierno
impopular he aprendido a ver ya la presencia militar, solapada y encubierta
o descarada y prepotente. En este mensaje de mis verdades, no puedo callar esta
verdad irrefutable que se cierne como la más grande sombra cubriendo los horizontes
de la humanidad. Es necesario que los pueblos destruyan los altos círculos de
sus fuerzas militares gobernando a las naciones. ¿Cómo? Abriendo al pueblo sus
cuadros dirigentes. Los ejércitos deben ser del pueblo y servirlo. Deben servir
a la causa de la justicia y de la libertad. Es necesario convencerlos de que
la Patria no es una geografía de fronteras más o menos dilatadas sino que es
el pueblo. La Patria sufre o es feliz en el pueblo que la forma. En la hora
de nuestra raza, en la hora de los pueblos, la Patria alcanzará su más alta
verdad. Es necesario que los ejércitos del mundo defiendan a sus pueblos sirviendo
la causa de la justicia y de la libertad. Solamente así se salvarán los pueblos
de caer en el odio contra "eso" que antes se llamaba Patria, y que era una mentira
más ¡una bella mentira que inventó la oligarquía cuando empezó a vender la dignidad
del pueblo, es decir la dignidad augusta y maravillosa de la Patria!
LOS
AMBICIOSOS
Evita:
la difamación y el odio de la oligarquía
Perón
y Evita se complementaron magníficamente. Perón puso genialidad, formación intelectual
y capacidad de trabajo para crear un movimiento nacional y conducir un gobierno
de progresivo reformismo, y Evita agotó su vida al servicio de Perón y de su causa.
Nada hizo ella que no aprobara previamente el Conductor.Oscar Bidegain
Oscar
Bidegain, cronología comentada de un patriota
Por Roberto Baschetti
1905. Un 3 de septiembre nace en Azul, provincia de Buenos Aires.
1927. Se recibe de doctor en Medicina
en la Universidad Nacional de Buenos Aires; especializándose en Cirugía y Clínica
Quirúrgica. Cabe acotar con respecto a su profesión, que como cirujano nunca mandó
una cuenta u honorarios a los pacientes que le confiaron su vida.
1931/43. Durante la Década Infame actúa oponiéndose a la entrega económica del país
en diversos sectores del nacionalismo (Legión Cívica Argentina. Acción Nacionalista
Argentina. Alianza Libertadora Nacionalista). Rememora Bidegain esa época: “Fue
en el ambiente universitario donde se produjeron las circunstancias y alternativas
capaces de orientar mi inquietud definitivamente: huelgas, conflictos estudiantiles
contra el gobierno de Alvear, la campaña electoral en que fue reelecto Yrigoyen,
los discursos de Cantoni en Buenos Aires, la intromisión imperialista de Estados
Unidos en Nicaragua, fueron creando un clima que no olvidaré jamás. Una vez graduado
me sentí ubicado con naturalidad en las organizaciones nacionalistas de tendencia
popular. Con esos antecedentes y principios apoyé la revolución del 4 de junio de
1943 e ingresé al peronismo”.
1945. Se incorpora al Partido Laborista que propicia la candidatura de Perón a la
primera magistratura. Enfrenta electoralmente a la Unión Democrática que nuclea
a sectores de la izquierda cipaya, con estancieros y oligarcas, como así también
partidos políticos del régimen; todo bajo la tutela del embajador de EE:UU. en Argentina,
Mr. Spruille Braden.
1946. Ingresa al Partido Único de la Revolución Nacional, antecedente inmediato
del Partido Peronista. También en el curso de este año funda el Partido Peronista
de Azul.
1947. Resulta electo presidente del Consejo del Partido Peronista de Azul y Convencional
Provincial. Deportista excelso (ver año 1949) luego de obtener el Campeonato Mundial
de Tiro por Equipo en Estocolmo, Suecia, le es otorgada la Medalla Peronista al
Mérito Deportivo.
1948. En las elecciones del 7 de marzo es elegido Diputado Nacional por la provincia
de Buenos Aires, para el período 1948/52. Entre sus proyectos más significativos
como legislador se encuentra aquel que enuncia la “Afirmación de la soberanía sobre
el mar y la plataforma submarina hasta 200 millas, sobre las Islas Malvinas y sus
adyacencias”.
Solía hacer llegar su voz clara en el recinto parlamentario cuando debía defender
el proyecto peronista: “Revolución en paz, con la participación voluntaria de mis
comprovincianos, a quienes concientizamos para que se sumen a esta empresa de liberación,
que no es exclusivamente obra de gobierno, sino realización del pueblo”.
1949. A nivel deportivo, se consagra Campeón Mundial por Equipos en la categoría
Revólver. En años anteriores había salido Campeón Argentino de Tiro en Pistola Libre
y Campeón de Conjunto y Recordman de Maestros Tiradores en Santiago de Chile, entre
otros logros.
Contrae enlace con María Antonia Moro, su entrañable compañera de toda la vida,
tanto en el amor como en su proyecto político. Tuvieron dos hijas, Gloria y Cristina,
quienes supieron y saben llevar con orgullo el apellido paterno. Ambas también fueron
perseguidas por sus ideas peronistas revolucionarias y debieron partir al exilio
luego del golpe militar del ’76.
1949/51. Es nombrado Tesorero del Consejo Provincial del Partido Peronista en la
Provincia de Buenos Aires. A posteriori se lo designa Interventor Reorganizador
del Partido Peronista de los Territorios Nacionales de Chaco, Formosa y Misiones.
1952. Es reelecto como Diputado Nacional para el período 1952/58. Tiene muy claro
su rol en el bloque cuando afirma que: “El mejor gobierno no es el más liberal en
principios, sino aquel que hace la felicidad del pueblo”.
1955. Alcanza la presidencia del Bloque de Diputados Nacionales del Partido Peronista.
Durante los bombardeos gorilas a Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955 se presenta
con su arma para defender el orden constitucional contra los alzados. El edecán
presidencial, Mayor Cialceta, le hace saber que el General Perón solo autoriza a
los militares a tomar las armas.
1955/57. Desde el 24 de octubre de 1955 y hasta el 26 de noviembre de 1957 es encarcelado
por la tiranía de Rojas y Aramburu y procesado conjuntamente con otros legisladores
y el propio General Perón por “asociación ilícita” en el Parlamento y por “traición
a la Patria” al haber votado el Segundo Plan Quinquenal. Todos su bienes son interdictos
por la dictadura militar. (Recién pasados siete años, en 1962, le fueron reconocidos
como legítimos y bien habidos). Lo alojan primero en la penitenciaria de avenida
Las Heras y luego en la cárcel de Caseros: Lorenzo Miguel recuerda la acción desplegada
en el encierro obligado, por Don Oscar: “Bidegain nos daba ánimos a todos”. El mismo
Bidegain tiene su parecer sobre la revuelta militar que lo tuvo como víctima: "Cuando
la reacción se impuso en 1955, atrasó el reloj en 100 años, en una vana tentativa
de reimplantar la dependencia económica, la injusticia social y el vasallaje. Por
eso tiene vigencia todavía la convocatoria de Perón cuando dice que ’Pensamos en
una nueva Argentina, profundamente cristiana y profundamente humanista’. Esa finalidad
humanista llevó a cabo una reforma económica para instalar la economía social, muchos
años antes que los Papas reclamasen a los países y a los pueblos reformas económico-sociales
que ya había sostenido con firmeza la doctrina peronista”.
1957. En la Resistencia, el general Perón lo designa integrante del Comando Táctico
Nacional Peronista.
1958. Es víctima de un atentado con explosivos por los servicios de inteligencia
del Estado. Sabe porque es atacado: “Nada ha superado en el país a la doctrina peronista.
Está en el corazón de los viejos que acompañamos a Perón y se ha arraigado en la
juventud. El peronismo es un frente ideológico jamás reconocido antes en la Argentina.
Está aglutinado por un ingrediente que abunda en el Pueblo: la lealtad. Por eso
ha soportado persecuciones, cárceles, martirios, fusilamientos y está hoy más fuerte
que nunca”.
1959/60. Miembro de la Delegación Nacional designada por el General Perón para representarlo
en el país. Nuevamente la casa en que mora es objeto de un atentado nocturno, cuando
arrojan explosivos que destruyen por completo el balcón del primer piso.
1960/69. Se dedica de lleno a la reorganización política del peronismo en su ciudad
natal.
1970. Un 8 de octubre es confirmado -conjuntamente con el Dr. Héctor J. Cámpora-
como Delegado Representante de la provincia de Buenos Aires en el Congreso Nacional
del Partido Justicialista.
1971. Por su idoneidad y compromiso con la causa popular es designado para actuar
en varios cargos partidarios: Delegado para la Reorganización Electoral del Partido
Justicialista en el Chaco; Secretario Delegado para la Reorganización del Partido
Justicialista en la Provincia de Buenos Aires; Congresal Nacional del Partido Justicialista;
Miembro del Consejo Nacional del Partido Justicialista.
En su enfrentamiento natural con la dictadura militar de Lanusse, trata por todos
los medios de evitar el derramamiento de sangre argentina: “Desde 1955 hasta ahora,
el Pueblo ha sufrido penurias sin cuento y su estado de ánimo es de creciente irritación.
Brotes violentos eclosionan por todas partes: la juventud quiere la lucha activa
en su ansiedad por cambios revolucionarios. Creo que el Gobierno no tiene que echar
más leña al fuego, puesto que después de 5 años con la suma del poder sólo avista
la perspectiva afligente de la Revolución Social. El paso decisivo debe darlo las
Fuerzas Armadas, enfundando las armas y tendiendo su mano al Pueblo, facilitando
el retorno incondicional de Perón y rehabilitando las estructuras políticas partidarias
heridas de muerte desde 1955”. También tiene palabras de reconocimiento para el
anciano Líder exiliado: “Yo conozco a Perón, su grandeza de alma y su patriotismo;
su entrañable amor por el Pueblo. Y conozco el inmenso ascendiente que tiene en
nuestra Patria, en América y en el llamado Tercer Mundo. Sabemos también el afecto
que le tienen los jóvenes que no lo conocieron pero han podido apartar de sus ojos
las patrañas difamatorias con que la Oligarquía pretendió durante 15 años desfigurar
su gigantesca imagen”.
1972. Bidegain es designado organizador del Partido Justicialista de la Provincia
de Buenos Aires, controlando las afiliaciones; promoviendo el cotejo democrático
interno sin proscripciones y reorganizando los cuerpos orgánicos estatutarios. Sobre
el particular recibe el reconocimiento de Perón, en una carta fechada en Madrid,
el 23 de mayo: “Tengo la impresión que de una manera general, las cosas marchan
bien. No descarto las grandes dificultades que ustedes deben enfrentar allí, pero
considero también que la dictadura militar las tiene peores. La mejor comprobación
de su acertada gestión es haber conseguido, dentro del galimatía dominante, la preponderancia
de las ’listas únicas’ y el orden y tranquilidad en los comicios internos, por todo
ello le hago llegar mi felicitación más sincera. Un gran abrazo. Juan Perón”.
Asimismo es integrante de la Comisión Pro Retorno del General Perón a la Argentina.
Luego de 18 años de lucha, el 17 de noviembre: ¡¡Perón Vuelve!!
1973. La campaña electoral lo tiene como uno de los principales animadores. Como
si fuera un pibe más, derrocha entusiasmo y fe en los miles de actos partidarios
organizados por la Juventud Peronista. Su palabra clara y señera marca el camino:
“Verdadera democracia es la que garantiza un gobierno para todos, sin entenados
y en paz” dirá en una entrevista que le hace el diario “El Día” de la ciudad de
La Plata antes de las elecciones. El 11 de marzo es electo Gobernador de la Provincia
de Buenos Aires en la primera vuelta electoral. La salud pública será una de sus
principales preocupaciones: “Debemos atender en forma prioritaria las exigencias
del ser humano (...) Vamos a garantizar un régimen sanitario que ofrezca la mejor
asistencia en cualquier lugar de la Provincia; no como ahora que hay centros especiales
de asistencia privilegiada, mientras en otros lugares se carece de todo”. La educación,
otra prioridad: “Nosotros vamos hacia un Estado revolucionario pacífico que iremos
concretando paulatinamente. Una de las medidas fundamentales que debemos tomar son
las que garanticen a todos los habitantes la escolaridad barata o gratuita. Con
el correr del tiempo esperamos también tener una escuela formativa...queremos que
los niños aprendan a ser amigos, compañeros, compatriotas, que tengan cariño y amor
a la tierra, al suelo y que aspiren para el país lo mejor, dedicándole el máximo
de sus esfuerzos”.
En este mismo año, el Gobernador Oscar Bidegain conjuntamente con el Jefe del Estado
Mayor de las Fuerzas Armadas, General Raúl Carcagno, organiza el Operativo de Reconstrucción
Provincial “Manuel Dorrego”, dirigido al auxilio de los habitantes de una extensa
región bonaerense inundada en el sector centro-oeste de la misma. Trabajan codo
a codo los soldados conscriptos y suboficiales del Ejército Argentino, el gobierno
provincial y los militantes de Juventud Peronista adscriptos a la tendencia revolucionaria
del peronismo. Durante tres semanas de trabajo conjunto, los muchachos peronistas
ayudaron a reparar 7 centros hospitalarios, 34 escuelas, 12 caminos, 6 estratégicos
canales de desague, 2 cementerios, 3 puentes, 300 cuadras en zonas urbanas, un hogar
de ancianos y más de 50 viviendas.
Siempre en 1973, el 14 de noviembre, en el Salón Dorado de la Gobernación, Bidegain
preside el acto de promulgación de la Ley que a su vez deroga expresamente a otra
injusta (Ley 139, del 28 de julio de 1957) que declaraba “reo de lesa patria” al
Brigadier General Juan Manuel de Rosas. En consonancia con esta resolución, el Salón
de Acuerdos llevará el nombre del caudillo federal reivindicado.
1974. El 24 de enero se ve obligado a renunciar a la Gobernación. Estaba acosado
por la derecha burocrática y traidora del propio peronismo y por la izquierda revolucionaria
que seguía con sus acciones armadas pese a que el país transitaba por un ámbito
democrático y con un gobierno elegido por el pueblo. Una vez muerto Perón, en octubre,
la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) de origen parapolicial, organizada
y protegida por el “Brujo” López Rega, lo condena públicamente a muerte.
1975. El 20 de noviembre, el matutino “La Nación” hace saber en su primera página
que “Ordenóse la captura de Oscar Bidegain”. Es por una falsa acusación que lleva
adelante el Ejército pro golpista, allanando un campo de su propiedad, donde dice
haber encontrado 6.500 proyectiles de guerra. (En rigor a la verdad eran balas calibre
22 que fueron adquiridas por la Federación Argentina de Tiro para distribuirlas
entre los integrantes del equipo argentino cuando actuara en competencias internacionales.
Munición que debido a su antigüedad de más de 20 años se encontraba en un estado
de deterioro muy grande y no apta para su uso). Ilustrativo al respecto es el documento
N° R212141Z que el embajador norteamericano en Argentina, Robert Hill, envía a su
gobierno aclarando sobre el pedido de captura que pesa sobre Bidegain: afirma que
las balas “tenían unos 23 años” y que “tanto las Fuerzas Armadas como los peronistas
ortodoxos buscan una buena causa para proscribir al Partido Auténtico, sea que se
encuentren pruebas o no de que participe en actividades terroristas”.
Evidentemente, lo quieren sacar del medio. Pero Don Oscar no se amilana y presenta
pelea con el fin de recuperar el Movimiento Peronista. Es fundador del Partido Peronista
Auténtico (de entrada nomás, consiguen 80.000 afiliaciones) y es elegido por sus
pares Presidente, en el Congreso Nacional partidario realizado en Córdoba en diciembre,
bajo la advocación de Perón y Evita. En su discurso de cierre fustigó a las grandes
empresas monopólicas “que a la vez que intensifican la concentración de capitales
e incrementan sus ganancias elevan los precios y provocan despidos, todo lo cual
trae como consecuencia una inflación incontenible e incontrolable. A los trabajadores
hay que defenderles el salario real, afectando los ingresos de los monopolios y
la oligarquía”. Vale la pena recordar que el local para el Congreso que iba a ser
utilizado en las deliberaciones, fue arrasado con explosivos un día antes, por paramilitares
del III Cuerpo de Ejército del Comando Libertadores de América (versión cordobesa
de la Triple A), por lo que debió elegirse de urgencia, un segundo ámbito.
En ese mismo mes, un decreto del P.E.N. proscribe al Partido Auténtico (anteriormente
ya le habían prohibido usar el aditamento de “Peronista”.
El Dr. Bidegain, también es expulsado del Partido Justicialista por los oportunistas
y alcahuetes de turno a pesar de haber cancelado su afiliación públicamente con
anterioridad y haber fijado a través de solicitadas periodísticas, su clara posición
a favor de un peronismo nacional, popular y revolucionario que cumpliera con el
mandato popular. (“Bidegain no está solo. Tiene detrás a miles y miles de verdaderos
peronistas. A los que les roban el salario y el esfuerzo. Todos los que son perseguidos
por decir la verdad. Los que luchan por la Liberación Nacional y Social de la Patria.
Los que no se rinden ante la intimidación y el miedo. Los que no se entregan a los
monopolios. Lo siguen los viejos peronistas defraudados por este gobierno que ha
suplantado el programa votado el 11 de marzo y el 23 de setiembre y que ha desvirtuado
las banderas peronistas. Lo siguen los jóvenes que construirán la Patria Liberada.
La mentira tiene patas cortas. Por eso no podrán proscribir al Partido Auténtico,
que preside este auténtico peronista y viejo soldado del Movimiento. Pero en esta
hora crucial Bidegain es, además, un símbolo”. Solicitada del Partido Auténtico.
La Opinión. 26-11-75).
1976. La sangrienta dictadura oligárquico-militar instalada el 24 de marzo lo incluye
en una burda “Acta Institucional” que nuevamente -como en 1955- pone en interdicción
todos sus bienes hasta 1980, cuando le son devueltos una vez más “sin menoscabo
de su buen nombre y honor”. También le suspenden el pago de sus haberes jubilatorios
obtenidos después de 30 años de servicios ininterrumpidos.
1977. Acorralado por los militares golpistas, acosado por una caricatura de Justicia
y perseguido por los grupos de tareas de la dictadura para asesinarlo, es obligado
por sus compañeros a viajar al exterior para preservar su vida. Se deja crecer la
barba para siempre. En el exilio denuncia la feroz represión que lleva a cabo la
Junta Militar y desarrolla numerosas actividades ligadas a la defensa de los derechos
humanos en Argentina. En la ciudad de Roma, el 20 de abril, representando al Partido
Auténtico fue cofundador, juntamente con la organización político-militar Montoneros
y otros representantes, del Movimiento Peronista Montonero (MPM) con el fin de bregar
políticamente por la recuperación democrática de Argentina, constitucionalmente
avasallada por la dictadura militar genocida. Estos objetivos fueron documentados
públicamente en un manifiesto fundacional de 8 puntos, que fue difundido a escala
mundial.
1979. En su carácter de ex legislador es invitado por el Parlamento Europeo a participar
de una Conferencia Interparlamentaria Europea y Latinoamericana realizada en la
capital de Italia.
1980. En representación del MPM (rama política), en Ginebra, Suiza, actúa como miembro
informante ante el Tribunal Permanente de los Pueblos “Lelio Basso”, sobre la violación
fundamental que sufre el pueblo argentino a través de secuestros, torturas, desapariciones
de personas y asesinatos cometidos por la dictadura videlista. Su participación
y denuncia fundamentada, ayuda a que toda esa barbarie, sea definida como “crímenes
contra la humanidad”.
1982. Acompañado del Dr. Ricardo Obregón Cano (ex gobernador de Córdoba) y contando
con el apoyo de personalidades latinoamericanas de once países intenta regresar
a la Argentina para defender las Islas Malvinas atacadas por el invasor inglés.
Bidegain, concretamente se ofrece “como combatiente, como médico o como instructor
de tiro”. La dictadura militar no solo le impide pisar suelo patrio sino que ignora
olímpicamente su pedido. El embajador argentino en Lima, contralmirante Luis Sánchez
Moreno, les comunicó la negativa, en una entrevista de apenas dos minutos. En este
mismo año, debe recordarse, ambos veteranos dirigentes peronistas eran con Rodolfo
Puiggrós integrantes de la última conducción del MPM en el exilio, conjuntamente
con Mario Eduardo Firmenich, Fernando Vaca Narvaja, Roberto Cirilo Perdía, Eduardo
Pereira Rossi y Raúl Clemente Yaguer. Estos dos últimos -Pereira Rossi y Yaguer-
como se sabe, fueron asesinados a su regreso a la Argentina, en acciones separadas,
cuando estaban empeñados en reorganizar la resistencia a la dictadura en desbande
por las espontáneas luchas populares.
1983. Con la vuelta del sistema democrático e instaurado un gobierno constitucional,
regresa a nuestro país nuevamente en compañía del Dr. Obregón Cano, siendo éste
último detenido a requerimiento de un juez remanente del llamado “Proceso de Reorganización
Nacional” (Siro de Martini); empeñado seguramente en perseguir a los opositores
al sistema injusto, que este personaje, desde el poder judicial había servido gustosamente.
Bidegain también recibe orden de arresto por el mismo juez el 21 de diciembre. Visto
que la persecución no concluye, Don Oscar nuevamente parte al exilio. Antes de irse
tiene tiempo, en una conferencia de prensa, para anunciar la disolución del MPM
con motivo de hallarse cumplimentadas sus finalidades fundacionales.
1986. Desde Madrid, el 11 de noviembre da a conocer una carta abierta que simboliza
su compromiso siempre vigente. “Hoy, noviembre de 1986, estoy todavía en el exilio.
Son 10 años de oposición y denuncia de la violación de los derechos humanos cometidos
en Argentina. El ejercicio de esa actividad política en el exterior ha ido esclareciendo
la realidad de la tiranía oligárquico-militar y sus atrocidades (...) Desde aquí
abrigo la esperanza, que el peronismo se consolide unificado para retomar el camino
de la victoria electoral y que la juventud idealista motorice la actividad política
conducente a la liberación nacional y social, y que todos los dirigentes de nuestro
campo político antepongan las soluciones que el país y su pueblo reclaman, a sus
legítimas ambiciones personales. Creo, como lo afirman en su libro Roberto Perdía
y Fernando Vaca Narvaja que ’existe otra Argentina posible’”.
1987. Para enero se conocen declaraciones suyas que hacen referencia a la coyuntura
política nacional. Por su clarividencia y anticipo de lo que vino, conviene recordarlas:
“Hasta ahora el gobierno del presidente Alfonsín, no se ha desprendido de la gravitación
y la influencia de los enfoques oligárquicos, que han acompañado a la UCR en la
sistemática oposición al peronismo. Históricamente, la oligarquía nativa solidariamente
apoyada por militares que siempre han afirmado gobernar en nombre de las Fuerzas
Armadas (comprometiendo el prestigio de dichas instituciones), ha tratado de anular
a los partidos mayoritarios -peronismo y radicalismo- para destruir el sistema democrático,
abriendo las puertas a la penetración imperialista, endeudar astronómicamente a
la Nación destruyendo paralelamente las fuentes de trabajo y someter lo que con
Perón se llamó soberanía, a una vergonzosa dependencia, quedando el pueblo argentino
’a la intemperie’, sin trabajo, mal pagado y desprotegido”.
1989. Luego de recibir el indulto presidencial, en el mes de diciembre, regresa
a la Argentina y se radica en su querida ciudad de Azul.
1993. El 30 de septiembre, con 88 años de edad, con problemas hemiplejicos y cardíacos
y después de dos décadas, Oscar Bidegain regresa a la Casa de Gobierno de La Plata.
Fue recibido con todos los honores por el entonces gobernador Eduardo Duhalde. Observador
lúcido, Don Oscar tuvo tiempo para reclamar: “Al lado de los cuadros de Perón y
de Yrigoyen falta el de Juan Manuel de Rosas...”. Es que precisamente el Ministerio
del Interior lo había convocado con anterioridad, para que participara de los actos
de repatriación de los restos del Restaurador.
1994. Es declarado Ciudadano Ilustre de la provincia de Buenos Aires, el 7 de septiembre,
por decreto N° 2632 del Poder Ejecutivo Nacional; con tal motivo recibe en su casa
a las autoridades bonaerenses que le entregan una medalla alusiva.
También es reconocido como Deportista Ilustre y Ejemplo para la Juventud. El 15
de diciembre de este año fallece rodeado de los suyos a la edad de 89 años. El escritor
Miguel Bonasso con acierto, lo describió así: “Fue poseedor de una barba y de una
palidez de hijodalgo toledano con las que atravesó intacto los años, las cardiopatías
y los destierros. Don Oscar era uno de esos viejos peronistas ortodoxos que un observador
superficial, más atento al discurso que a los hechos, podría hasta considerar medios
’fachos’. Pero en realidad fue uno de esos hombres del 45 que, por miles de razones,
incluídos los azares familiares, supieron sintonizar con los jóvenes utopistas de
los 70 y correr la suerte de los que se jugaban la vida, antes de sumarse al bando
de los verdaderos fascistas, que fueron sus victimarios. Más allá de las etiquetas,
malentendidos y tragedias, ha muerto un individuo perteneciente a una especie castigada,
que ojalá no haya entrado en extinción: lo que solía llamarse un patriota”.
2004. El Concejo Deliberante de Azul aprueba el proyecto presentado por el compañero
concejal Julio Varela de bautizar la calle Moreno -prolongación sur- de esa ciudad
con el nombre de “Avenida Gobernador Dr. Oscar Bidegain”.
Es Justicia.
Las
pequeñas historias de la Argentina Feliz
El sueño del pibe
EVITA Y JUAN MANGUCIO
Por Guada Aballe
En 1952 Juan Mangucio tenía doce años y era un chico de Gualeguaychú, provincia
de Entre Ríos. Su ilusión más grande era conocer personalmente a Perón y a Evita.
Un día le escribió una carta a Evita diciéndole que quería conocerla, ella le contestó
diciendo que le comunicara cuando deseaba venir a Buenos Aires para enviarle los
pasajes.
Y
Juancito viajó a Buenos Aires el 19 de abril. Le habían despachado a Buenos Aires
un giro telegráfico para que pudiera pagarse los gastos del viaje y los de la persona
que lo acompañaría. El chico vino con su mamá, y como invitados de Evita que eran,
se hospedaron en un lindo hotel hasta que un automóvil pasó a buscarlos para hacerles
conocer Buenos Aires.
A las siete de la mañana del día 20 Juancito y su mamá llegaron a la residencia
presidencial.
Se encontró frente a Evita mientras su mamá lloraba de emoción, su sueño se había
convertido en realidad.
Evita y Juan Maguncio conversaron sentados en un sofá. Cuando ella le preguntó si
deseaba algo Juan expresó sus deseos de poder conocer al General Perón. Evita le
dijo que lo llevarían a la casa de Gobierno para que lo conociera pero por si no
lo pudiese ver, iban a retratarse juntos debajo del busto del presidente.
Cuando se fue Juancito tuvo que ir a buscar la bicicleta que Eva le había obsequiado.
Al otro día se realizó un importante acto en la Casa de Gobierno donde el general
Goes Monteiro condecoró a Eva Perón en nombre del gobierno del Brasil. Juan Mangucio
estuvo en primera fila entre el público y desde allí pudo ver al presidente.
Fuente: www.reinodeguada.blogspot.com
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