
Los sucesos a
través de la radio (1) |
Los sucesos a
través de la radio (2) |
La "Revolución Libertadora"
El 16 de junio de 1955, elementos disidentes de la Armada argentina y de su
sección aérea lanzaron una rebelión en Buenos Aires (bombardeo de Plaza de
Mayo). Sin embargo, el Ejército de Tierra se mantuvo leal al gobierno y el
levantamiento fue pronto sofocado. En las semanas siguientes aumentó la tensión
a medida que distintas facciones dentro del gobierno y de las Fuerzas Armadas
tomaban posiciones. Finalmente, el 16 de septiembre de 1955, grupos insurgentes
de las tres armas lanzaron una rebelión concertada, llamada la 'Revolución
Libertadora' después de tres días de enfrentamientos, durante los cuales
murieron unas 4.000 personas, Perón dimitió y se refugió en una cañonera
paraguaya anclada en el puerto de Buenos Aires. El 20 de septiembre, el líder de
los insurgentes, el general de división Eduardo Lonardi, asumió la presidencia
provisional, prometiendo restablecer la democracia.
Desde el balcón de la Casa Rosada expresó en su discurso que no habría ni
"vencedores ni vencidos" y que el régimen instaurado duraría lo mínimo necesario
para reorganizar el país.
Eduardo Lonardi fue presidente por pocos meses debido a que no hizo un corte
duro con el peronismo. Perón se marchó al exilio,
primero a Paraguay y posteriormente a Venezuela, República Dominicana y España.
La llamada "Revolución Libertadora", triunfante en setiembre de 1955 se extendió
hasta 1958, fecha que asumió nuevamente un presidente elegido por sufragio
popular, Arturo Frondizi.
Pero en esos tres años se sucedieron en la Presidencia Nacional el General
Eduardo Lonardi y el General Pedro Eugenio Aramburu. En ambas Presidencias el
Almirante Isaac Rojas ocupó el cargo de vicepresidente de la Nación
conjuntamente con la Junta Consultiva, integrada por representantes de los
partidos opositores al peronismo.
|
|
El Golpe de Estado de 1955 fue presentado ante la opinión pública como la
recuperación de la tradición republicana, iniciada en la Revolución de Mayo de
1810, frente al gobierno de Perón caratulado de "segunda Tiranía". La primera,
según el pensamiento liberal, había sido el gobierno de Juan Manuel de Rosas
La dirigencia gremial comprometida con el gobierno depuesto renunció y fue
reemplazada por una nueva, también de tendencia peronista.
En un principio no se intervino la C.G.T., tratándose de buscar un acercamiento
con sus líderes.
El Congreso Nacional se disolvió; las provincias fueron intervenidas; a los
miembros de la Corte Suprema de Justicia se los dejó cesantes; se creó una
Comisión Nacional de Investigaciones destinada a actuar contra el peronismo.
La política de Lonardi, respaldada por ultracatólicos y nacionalistas, despertó
la oposición de quienes reclamaban medidas más duras y nada conciliadoras.
Un golpe interno en las Fuerzas Armadas, determinó el día 13 de noviembre su
reemplazo por el General Pedro Eugenio Aramburu como Presidente Provisional de
la Nación, asociado al Almirante Isaac Rojas, nuevamente como vicepresidente.
Cuando
un no golpista era "traidor a la patria"
Por Jorge Gaggero
Historias como la del capitán de corbeta Adolfo Cordeu, jefe de la ESMA, que no
se sumó al alzamiento del 16 de junio de 1955, fueron silenciadas por años por
el consenso antiperonista en la Armada.
En el marco de enfrentamientos cada vez más agudos entre la Iglesia y el
gobierno peronista, el 16 de junio de 1955, 34 aviones militares descargaron
toneladas de bombas sobre la Plaza de Mayo: mataron a 364 personas y 800
resultaron heridas. El intento de matar a Perón se transformó en un bombardeo a
la población civil. El levantamiento, en el que participaron conspicuos
dirigentes radicales, conservadores y socialistas, fue reprimido y sus
referentes huyeron al exterior o fueron apresados.
Esa misma noche, el Vaticano excomulgaba a Perón. El capitán de navío Adolfo Cordeu, jefe de la ESMA en ese momento, fue uno de los pocos altos oficiales de la Armada que no se incorporaron a los rebeldes. Cordeu era legalista y había jurado no participar en ningún golpe de Estado. Cuando los militares antiperonistas ganaron finalmente en septiembre de ese mismo año, la actitud legalista de Cordeu le valió la baja, marginación y difamación. Una historia poco conocida del alzamiento de junio de 1955.
|
|
Síntesis de la carta del capitán de navío Adolfo V. Cordeu, jefe de la Escuela
de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la jornada del 16 de Junio de 1955, al
triunfante jefe de la marina ‘revolucionaria’ de septiembre, almirante Samuel
Toranzo Calderón. El capitán Cordeu -uno de los jefes más destacados de su
promoción- resistió con éxito, al frente de los suboficiales y de unos pocos
oficiales leales, los tenaces intentos de los sublevados de junio para levantar
contra el orden constitucional a la unidad bajo su mando. Buenos Aires, 18 de
noviembre de 1955
Al Sr. Alte. Samuel Toranzo Calderón
"Ante la imposibilidad de entrevistarme con Ud.,... recurro a este medio
robándole unos pocos minutos de atención para plantearle un problema de
conciencia que su hombría de bien no puede menos que atender."
"Después del 16 de Junio fui relevado del comando de la ESMA y, previo pasaje
por la Penitenciaría Nacional, revisto adscripto a Personal hasta hace pocos
días en que fui pasado a ‘disponibilidad’ como operación previa a mi retiro ‘de
oficio’. Si mi situación obedeciera a causas de carácter profesional o
simplemente de confianza de las anteriores o actuales autoridades de la Marina,
personalmente no tendría objeción que formular por tratarse de un problema
subjetivo que solamente cabe al superior o su conciencia resolver."
| Las víctimas de la Fusiladora Víctimas directas de la represión de la revolución fusiladora Ramón Raúl Videla Carlos Yrigoyen Rolando Zanetta Miguel Angel Mauriño Ejecutados en la Unidad Regional de Lanús 10|6|56 Clemente Braulio Ros Norberto Ros Osvaldo Alberto Albedro Dante Hipólito Lugo Capitán Jorge Miguel Costales Teniente Coronel José Albino Irigoyen Ejecutados en José León Suárez 10|6|55 Carlos Alberto Lizaso Nicolás Carranza Francisco Garibotti Mario Brión Vicente Rodríguez Ejecutados en Campo de Mayo 11|6|56 Coronel Eduardo Alcibíades Cortínez Coronel Ricardo Santiago Ibazeta Capitán Néstor Dardo Cano Capitán Eloy Luis Caro Teniente de Banda Néstor Marcelo Videla Teniente 1° Jorge Leopoldo Noriega Ejecutados en la Escuela de Mecánica del Ejército 11|6|56 Sargento Hugo Eladio Quiroga Suboficial Principal Miguel Angel Paolini Suboficial Principal Ernesto Garecca Cabo Músico José Miguel Rodríguez Ejecutados en la Penitenciaría Nacional 11|6|56 Sargento Músico Luciano Isaías Rojas Sargento Ayudante Isauro Costa Sargento Carpintero Luis Pugnetti Ejecutado en La Plata 11|6|56 Teniente Coronel Oscar Lorenzo Cogorno Ejecutado en la Penitenciaría Nacional 12|6|56 General de División Juan José Valle Ejecutado en La Plata 12|6|56 Subteniente de Reserva Alberto Juan Abadié |
"Pero todo obedece a la convicción general... de que en la revolución del 16 de
Junio yo estaba comprometido con fuerzas revolucionarias y con su jefe, y que
posteriormente fui convencido o ‘comprado’ por el Alte. Teseire para no salir
con mis fuerzas y que a ello se debió el fracaso" (de la misma)...
"Dentro de mi terrible amargura, a esta altura de la vida soy lo suficiente
mente realista para comprender que toda la actuación en la Institución, que
todos mis actos con respecto a los hombres de la misma -inspirados en un solo
objetivo, el bien sin vulnerar y aún más exaltando los principios humanos
fundamentales- no tendrían ningún valor ante la tacha infamante de ‘TRAIDOR’."
"En el período del 16 de Junio al 16 de Septiembre,... no puede imaginarse el
Sr. Alte. el cúmulo de humillaciones recibidas, por supuesto ninguna frente a
frente, el panfleto que corrió por todo Buenos Aires, las cartas anónimas a mis
familiares, amigos e inclusive a todos los dueños de departamentos de mi casa,
tildándome de traidor. Las amenazas de todo tipo y forma que obligaron a cambiar
mi número de teléfono por otro reservado. La opinión de casi toda la Marina, que
me señalaba peor que a un leproso,y por encima de eso la sensación de que los
muy pocos que todavía se acercaban lo hacían con aprensión y con cierta
caridad."
"Mi posición en la Marina, cualquiera sea la resolución, es muy difícil porque
el daño de la calumnia y la infamia no se repara nunca. No obstante ello, un
deber ineludible hacia mi hogar, familiares y esos muy pocos amigos me obligan a
dirigirme al Sr. Alte. ..."
"Está en sus manos hacer conocer la verdad, para lo cual le solicito se exprese
por escrito, dejando perfectamente aclarado el hecho que el Capitán Cordeu no
había sido hablado por Ud. ni por ninguno de sus Jefes para participar en la
revolución del 16 de Junio, y para que esta afirmación sea creída (el hecho de
que Ud. y yo lo sepamos no es suficiente) es necesario que Ud. indique qué Jefes
de mi Escuela o de la Escuela de Guerra estaban hablados para hacerse cargo de
mi Comando y hacer salir a la Escuela en apoyo de sus objetivos."
"Comprendo, Sr. Almirante, los pocos instantes de que Ud. dispone, pero a través
de lo expuesto -que es un pálido reflejo de la realidad- podrá darse una idea de
la importancia que para mí reviste, por ello me permito insistir en que esa
carta dirigida a mí o al Sr. Ministro, con amplia libertad para utilizarla en la
forma más conveniente, sea lo más clara, amplia y precisa posible..." Respuesta
de Toranzo Calderón, recibida por Cordeu el 21 de Noviembre de 1955 (de mano del
Teniente de Fragata Salas). Buenos Aires, 18 de Noviembre de 1955
Contraalmirante I.M. Samuel Toranzo Calderón
Sr. Cap. de Nav. Adolfo V. Cordeu
|
"He leído detenidamente su carta y, con referencia a lo que en ella me
solicitara, pongo en su conocimiento que -efectivamente- durante la preparación
del Movimiento del 16 de Junio no se habló con Ud. respecto de su ingreso al
mismo, porque teníamos casi la certeza de que no obtendríamos su colaboración
(como quedó confirmado cuando telefónicamente se lo instó a detener a Perón,
quien al parecer había pensado refugiarse en la Escuela de Mecánica) y por ello
lo mantuvimos totalmente ajeno a la citada preparación."
"Es indudable que, considerando que únicamente Ud. y algún otro Jefe de ese
Instituto serían los únicos (sic) que no intervendrían, habíamos tomado las
medidas convenientes para plegar la Escuela a nuestra causa."
"Si ello no se realizó en la forma que estaba previsto, fue debido a
circunstancias ajenas a nuestra voluntad, que interfirieron en los planes
proyectados."
"De lo expresado surge que, no habiendo estado en combinación con nosotros en
ningún momento, en realidad no nos pudo haber traicionado."
Cordeu fue obligado a pasar a retiro en diciembre de 1955 por una "Junta Asesora
Revolucionaria". Un "Tribunal de Honor" de la Marina decidió su absolución, en
razón de su "falta absoluta de culpabilidad". El "Tribunal" estableció que "no
puede reprocharse al Capitán Cordeu no haber salido con su fuerza" y que "tampoco puede acusársele de deslealtad ya que su actitud fue perfectamente
clara". Esta decisión, a diferencia de la primera, no fue informada al público
por la Marina (sus jefes decidieron mantenerla "Secreta"), lo que reforzaba su "linchamiento público".
|
El golpe del 16 de septiembre |
Por esta razón, Cordeu insistió hacia fines de 1957 en su demanda de reparación
moral, en una carta dirigida al director general del Personal Naval:
"En los últimos años (de mi carrera) goberné a miles de hombres y cientos de
cadetes para quienes la dudosa posición de quien fue su Comandante tiene que
haber dejado el sabor amargo de las primeras desilusiones de la carrera. La
Superioridad tiene todos los elementos de juicio para hacer justicia, no por mí
sino por ellos, que recién seinician y son la Marina del mañana. Para ello, todo
lo que pido con todo respeto, pero firmemente, es que se les haga conocer la
verdad, que se sintetiza en los siguientes puntos:
"1) El Capitán Cordeu no traicionó a nadie el 16 de Junio. No fue hablado para
participar en el movimiento. Producido el intento revolucionario, no fue ni
convencido ni comprado para no salir con la Escuela de Mecánica."
"2) El Capitán Cordeu fue culpable, jugando su carrera y la seguridad de los
suyos, de omitir en sus declaraciones al Consejo de Guerra y al Ministerio de
Marina (en el período previo al 16 de septiembre de 1955) todo aquello que podía
perjudicar a sus camaradas, inclusive a quienes le habían sido desleales."
"3) El Capitán Cordeu fue culpable, a riesgo de su vida, de defender su Comando
impidiendo que la Escuela de Mecánica fuera arrastrada por quienes -sin medir
las consecuencias y solamente gobernados por sus impulsos- pretendían hacerla
salir, lo que hubiera significado la pérdida de muchas vidas inútilmente."...
Los reclamos de Cordeu nunca fueron atendidos hasta hoy y tampoco los de la
mayoría de los miembros de las Fuerzas Armadas que intentaron entonces y en los
años sucesivos defender o recuperar el orden constitucional, durante el largo
período de odio y revancha que se inició con los bombardeos del 16 de junio.
En sus reclamos formales a la triunfante Marina ‘revolucionaria’, el capitán
Cordeu no podía referirse a otros importantes elementos de juicio. Estos datos
complementarios sí eran conocidos por su familia y amigos. Los más destacados
son los siguientes:
Después del levantamiento de 1951, encabezado por el general Menéndez, un grupo
de jefes de la Marina al que pertenecían Cordeu y su hermano José Angel (también
capitán de navío) se juramentó para no apoyar ningún futuro intento de
levantamiento contra el orden constitucional. A este grupo de juramentados
pertenecía el almirante Isaac Rojas, que conduciría junto al General Lonardi el
golpe de septiembre de 1955.
El 16 de junio de 1955 Cordeu habló por teléfono desde la ESMA con Hugo
Guillamón, edecán naval del Presidente, para preguntarle si Perón estaba cuerdo
(los conspiradores sostenían que se había vuelto loco). La confirmación de que
el Presidente estaba "en pleno uso de sus facultades mentales" terminó de
despejar toda posible duda.
|
|
Los hermanos Cordeu no eran "peronistas", eran legalistas por convicción. El
otro marino, José Angel, se desempeñaba como agregado naval ante los gobiernos
europeos y fue también pasado a retiro después de septiembre "por peronista". El
hermano menor médico, Matías, había sido simpatizante de Forja y admirador de
sus principales figuras, entre las que se destacaba Arturo Jauretche. El más
joven de los Cordeu había participado, además, en la jornada del 17 de octubre
de 1945.
Los "revolucionarios" victoriosos del ‘55 cantaban con entusiasmo en sus
desfiles la "Marcha de la Libertad" y levantaban la voz para entonar su verso
preferido: "¡Mil veces una muerte argentina!" ( un remedo, quizás, del coro
final del Himno Nacional: "¡Oh juremos con gloria morir!"). No imaginaron las
miles de "muertes argentinas" que sumarían las luchas políticas que desgarraron
al país durante las siguientes décadas.
Fuente:
www.causapopular.com.ar
El
golpe y la resistencia peronista
Por Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info)
"Con las armas lo echaron, con las armas lo traeremos"
Porfirio Cena
Miembro de la Resistencia Peronista de Córdoba
El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe de Estado y cae el gobierno
peronista, el proceso se venía incubando y a diferencia de muchos que opinan
sobre el inicio de la Resistencia Peronista nada mejor que hablar con los
resistentes peronistas.
Juan Carlos Cena y su padre Porfirio Cena fueron miembros activos de la
Resistencia en la provincia de Córdoba, luego de la muerte de Eva Perón, el
propio Porfirio le dice a su hijo que se vienen momentos duros.
|
|
Luego de las bombas sobre Plaza de Mayo, Porfirio Cena y otros resistentes se
empiezan a organizar, la resistencia ferroviaria y la resistencia en todos los
lugares, son los trabajadores que quisieron formar las milicias, son quienes
aplaudieron las armas compradas por Evita, la única forma de resistir el golpe
era organizándose y llevando adelante la lucha para no permitir la caída del
gobierno peronista. Estos resistentes le reprocharon a Perón porque no castigó a
los responsables de aquella masacre que fue el bombardeo sobre Plaza de Mayo,
así lo sostiene Juan Carlos Cena.
Porfirio Cena decía: "Con las armas lo echaron, con las armas lo traeremos´,
recuerda su hijo.
Antes de iniciar el diálogo con Cena vale relatar que esto que anticipamos
pertenece a un trabajo de investigación que está realizando, es un homenaje a
los resistentes que aún quedan vivos y a los que ya no están.
Cena es, a pesar de muchos, un historiador del Movimiento Obrero, viene desde su
seno y la lucha lo ha llevado a luchar y escribir. Luego de la debacle final del
ferrocarril, la escritura y el trabajo de investigación lo ganaron. Entre sus
trabajos por salir están los que permanentemente sigue que es el problema del
ferrocarril, pero está su investigación sobre la Resistencia Peronista, y la
Historia del Movimiento Obrero, además, de la Historia de las Masacres en la
Argentina, todos trabajos que está finalizando y que tienen anticipos que
demuestran que rompe con algunas frases hechas y largas exposiciones que distan
mucho de ser veraces.
Este reportaje es un adelanto…
Un poco de historia previa
Luego del bombardeo a Plaza de Mayo del 16 de junio, donde la marina de guerra y
la fuerza aérea, esta realiza su bautismo de fuego asesinando al pueblo que
estaba en las inmediaciones de la plaza, buscan el levantamiento para derrocar a
Perón, hay otros instantes donde en esos tres meses serán claros, el final se
venía anunciando.
Previo al 16 de junio había habido una numerosa movilización de Corpus Christi,
el 11 de junio, donde se enarbolaron la bandera nacional y la papal en una
movilización que fue desde la Catedral Metropolitana hasta el Congreso de la
Nación. El 12 fue otro día aciago, era domingo, una bandera se quema en aquella
movilización contra Perón y esto vale para desagravios y también los ánimos
encendidos de un lado y otro, huevos, piedras y cachiporrazos en la misma
Catedral.
El 13 Perón habla y responsabiliza a la iglesia de no querer la pacificación,
aquí es que decide expulsar a los monseñores Tato y Novoa y por supuesto Roma
excomulga a Perón, los ánimos estaban caldeados. El 14 hay un paro decretado por
la C.G.T Confederación General del Trabajo en memoria de Eva Perón y desagravios
a la bandera argentina. El 15 hay allanamientos y clausuras a las sedes
parroquiales de la Acción Católica.
El desenlace siniestro se da el 16 con el bombardeo a Plaza de Mayo… 350
muertos, aunque testigos de aquella etapa refieren que fueron solicitados a la
anterior Municipalidad, en la oficina de Cementerios, la reserva de 700 ataúdes.
Los heridos son más de 2.000, sin contabilizar los lisiados por vida.
Luego de sofocar el levantamiento de aquel 16 de junio viene un proceso complejo
que terminará con el golpe de estado.
El ejército ganancioso sobre aquel complot y con la marina en contra y también
la novel Aeronáutica, arma creada durante el gobierno peronista, es el
interlocutor válido de Perón; así transcurren esos meses en forma rápida y de
caída. Los ministros Borlenghi de Interior, el de Educación, Transporte,
Agricultura y Ganadería y el Secretario de Medios el cuestionado Raúl Apold
renunciaron en aquellos días. Además, renuncia Vuletich al frente de la C.G.T.
En julio el enfrentamiento con la iglesia fue cada vez mayor, se acusó a Perón y
al gobierno de querer armar una iglesia por fuera de Roma, Arturo Frondizi,
Vicente Solano Lima y Luciano Molinas de los distintos espectros políticos
fustigaron duramente al gobierno de Perón.
El 15 de agosto se denunciaba un complot para asesinar al presidente Perón y por
otro lado desde los estamentos del gobierno y del partido gobernante se iba
dando por finalizado la tregua ante la falta de colaboración por parte de los
partidos opositores, las cartas estaban echadas, el proceso se iba decantando,
rápidamente. El golpe era algo que se esperaba, desde el mismo ejército que
mantenía aún su lealtad al gobierno se iban perfilando los grupos golpistas y
opositores.
El 6 de septiembre, días antes del inicio del golpe, los dirigentes de la C.G.T.
Confederación General del Trabajo le ofrecen al presidente Perón que los seis
millones de trabajadores sean parte de las milicias populares para la defensa
del gobierno constitucional. La repuesta fue rápida, el general Lucero Ministro
de Guerra no estaba de acuerdo, Perón no avanzó en la idea y el golpe sobrevino.
El 2 de septiembre el golpe fallido de Díaz Balaguer y el 16 Lonardi, general
retirado viaja a Córdoba para ponerse al frente del golpe militar, Aramburu y
Rojas eran los otros sectores. Luego de cuatro días, Perón se retira del
gobierno con aquel planteo de la sangre o el tiempo.
Luego sobrevino sobre la Argentina tres años de un golpe militar que implantó el
decreto 4161 de represión a todo aquello que fuera peronista, nombrara a Perón y
Evita o luciera los símbolos peronistas, esto acarreó cárcel para miles y miles
de hombres y mujeres que se resistieron a ser proscriptos.
Rosario capital del Peronismo
Muchos se preguntan ¿por qué Rosario?, es la ciudad más importante de la
provincia de Santa Fe, y la Capital del Peronismo. Esa ciudad con puerto propio
y de aguas más profundas que el puerto de Buenos Aires, ciudad que compite y
compitió con los porteños de Buenos Aires en cuanto al nivel y la importancia de
sus puertos y de su realidad industrial.
Rosario supo tener un cordón industrial importante, que protagonizó cientos de
luchas ocultas por los historiadores, sociólogos y cientistas sociales de todo
tiempo, lugares emblemáticos que enfrentaron siempre a las dictaduras de turno,
el famoso cordón rojo del Paraná que fue invadido y destruido a fuerza de
ocupaciones militares durante la década del 70, anticipando el último genocidio
del golpe militar del ´76.
El mismo 16 de septiembre de 1955, apenas iniciado el golpe contra el gobierno
constitucional peronista, aparecieron los resistentes en Rosario, durante 7 días
con sus noches soportaron el asedio de los golpistas. El general Bengoa con
refuerzos militares, armamento y municiones suficientes sitia a la ciudad
provocando una guerra civil en Rosario, algo que describe en su trabajo Beba
Balvé. Sitiados, sin alimentos, sin armamento, las fuerzas leales a Perón, el
Regimiento Militar II de Infantería de Rosario junto a los trabajadores del
cordón industrial y el pueblo pelean y avanzan sobre los sectores enemigos de
los Libertadores del centro de la ciudad y las fuerzas armadas.
Durante siete días mantuvieron en vilo a la ciudad y a las fuerzas golpistas que
nunca pudieron entrar para arrancar los bustos de Perón y Evita, por ese motivo
Perón la declara la Capital del Peronismo. Allí la resistencia peronista fue una
de las más feroces y activas. Tenía una base social amplia y de esas filas hay
que contabilizar al general Valle. En esos días de guerra civil, en Rosario, el
golpe se cobró más de 400 muertos entre niños, mujeres y hombres de distintas
edades, además de cientos de heridos.
Las purgas y las luchas políticas entre los golpistas
Es dable destacar que luego del golpe y habiendo asumido el general retirado
Eduardo Lonardi como presidente, bien pronto se vio la lucha interna de ambos
sectores: uno que buscaba recrear un peronismo sin Perón, los nacionalistas que
se mostraban con un perfil más populista y el otro sector era de corte
oligárquico y pegado a las multinacionales, donde militaban las huestes de
Aramburu, Rojas y quienes, posteriormente, se harán del gobierno golpista.
A partir del primer día de octubre se llevan adelante las purgas en el ejército
y entre ellos quedan pasados a retiro 44 generales con historia peronista, como
así numerosos oficiales, en tanto Perón era descalificado por el Tribunal de
Honor, entre los firmantes estaban los generales Basilio Pertine, Víctor Majó y
Carlos von der Becke.
El entonces mayor Alejandro Agustín Lanusse, jefe de Granaderos jugó a favor del
desplazamiento de Lonardi. Las cartas se habían vuelto a echar, se profundizaba
el proceso oligárquico y liberal, la línea que se imponía en este nuevo golpe
militar.
Juan Carlos Cena miembro de la resistencia peronista
Un párrafo destacado para aquellos que desde las fábricas, los barrios, del seno
del movimiento obrero, desde las estructuras de los cuerpos de delegados y
comisiones internas hicieron el engranaje de aquella forma de resistir el golpe,
con la consigna de Perón Vuelve. Centros esenciales de la industrialización
sirvieron como base del accionar resistente, también es importante destacar que
desde otras formas partidarias aportaron y fueron parte de resistir el golpe
militar.
En 1956 se produce en la ciudad de Córdoba una huelga de la Unión Obrera de la
Construcción encabezada por el dirigente comunista Canelles que une sus fuerzas
con la Resistencia. Todo el proceso que se dará en Rosario, Córdoba, el primer y
segundo cordón industrial de la provincia de Buenos Aires, en la provincia de
Tucumán y en Tafí Viejo, donde se encuentran los talleres ferroviarios más
emblemáticos, Altos Hornos Zapla, los cañeros de la Fotia, Minera Aguilar, Jujuy
y las Pirquitas, cuyo líder era el minero Avelino Bazán y tanto más son lugares
fundamentales de aquellos años de luchas. También entre los ferroviarios y entre
los metalúrgicos, obreros de la construcción, textiles, mecánicos, de todos los
lugares aparecieron resistentes, cientos de dirigentes salieron de las filas de
la Resistencia.
En el diálogo con Juan Carlos Cena le preguntamos:
¿Podemos hablar de un inicio de la Resistencia Peronista?
No hay una fecha de inicio, no hay un inicio porque la clase obrera siempre
estuvo en estado de resistencia, empieza a organizarse luego de la muerte de Eva
Perón y había conversaciones reflexiones entre los compañeros, eso pasaba en mi
casa, y el que llevaba adelante estas charlas era mi padre.
Luego del bombardeo, si tomó fuerza la organización, y comienzan las reuniones,
en mi casa en Guinazú, Córdoba, se hacían reuniones de los ferroviarios. Otra
fue la estación Sarmiento, otra en Avellaneda, cerca de Deán Funes, las otras
que recuerdo fueron en la Reducción de Tucumán donde mi tío Cacho Cena jugaba un
papel importante y después empezaron a moverse. Hubo reuniones en San Cristóbal,
Santa Fe, y otros lugares ferroviarios, todo esto antes del golpe de estado.
Aunque ya contestó en parte, de todas formas muchos periodistas, escritores,
historiadores, sociólogos sostienen que hay un inicio y una terminación de la
Resistencia,
¿Qué opina usted?
No se puede opinar desde la ignorancia, y no se puede investigar un fenómeno
como el de la Resistencia Peronista que no tiene tutor.
¿Cómo es eso?
Que no hubo ningún ideólogo, intelectual o político que armara la Resistencia
Peronista.
O sea, no tiene padres.
Exactamente, no tiene padres, en realidad el Movimiento Obrero es el padre de la
Resistencia Peronista, no tiene ese tipo de padres. Y en algunos campos
académicos, podríamos decir, eso molesta.
¿Cómo se puede definir la Resistencia Peronista?
Muy sencillamente, es la respuesta sustancial del Movimiento Obrero peronista al
golpe de estado del ´55. La Resistencia Peronista asume la defensa de la
identidad peronista. El partido peronista se había borrado y los burócratas como
Alonso entre otros, no guardaron ni luto, porque a los quince días ya estaban
reunidos, primero con Lonardi y después con Aramburu.
¿En qué lugares fue fuerte la Resistencia Peronista?
|
|
La Resistencia Peronista fue fuerte en las grandes concentraciones obreras.
¿Cómo cuales?
Zona industrial de la provincia de Buenos Aires, el primer cordón: La Plata,
Berisso y Ensenada, Rosario, Córdoba y Tucumán como centro que abarcaba toda la
zona norte.
¿Qué es el CIPON?
El CIPON es el Comando Interseccional Peronista de Obreros del Norte, es la
primera manifestación organizativa de la zona Norte del país con centro en los
Talleres de Tafí Viejo. Donde en esos Talleres de Tafí Viejo se los conocía como
los Mau Mau.
¿Por qué Mau Mau?
Porque los comparaban con los guerrilleros negros del Africa, Kenya, porque era
el Ejército de Liberación que luchaba contra los ingleses y su dirigente era
Yomo Kenyata, lo que hacían era que a los prisioneros ingleses les cortaban la
cabeza y los ponían en una pirca.
Porque los Mau Mau de Tafí Viejo le habían cortado, simbólicamente, la cabeza a
dos jefaturas del taller, o sea, los corrieron.
¿Cuáles fueron los códigos éticos y militantes de los resistentes?
Bueno, eran códigos éticos que tenían que ver con la clase obrera, honestidad,
valentía, abnegación y firmeza en los principios. Nunca dañar algo que le
pertenezca al pueblo. Nunca cometer una acción que genere víctimas del pueblo.
Duros con los traidores y delatores…
La disciplina era férrea en el núcleo central, pero también había políticas de
alianzas que pertenecían a otras corrientes políticas e ideológicas.
Teníamos amor a la Libertad…
¿Cómo eran las acciones?
Las acciones podemos decir eran diversas, muy diversas, desde un sabotaje que
tenía que ver con la interrupción de servicios, el cuidado de los compañeros que
estaban en las primeras líneas, es decir en los sindicatos, a esos compañeros se
los protegía.
Por ejemplo en Tafí Viejo el 17 de octubre colocaban 17 bombas de estruendo,
nunca los pudieron apresar a los compañeros, días antes se reforzaba la policía
provincial y aparecía la Gendarmería. La Resistencia tiene que ver con la
alegría por luchar, esas 17 bombas eran un divertimento, y una burla al sistema
porque el peronismo seguía vivo, a pesar de burócratas y dirigentes del partido.
También tuvimos traidores. Augusto Vandor, Eleuterio Cardoso, Alejo Simó de
Córdoba entre otros.
Muchos pensarán que a pesar de lo que dice hubo víctimas. Ahí va la pregunta:
¿Me puede referenciar que acciones fueron adjudicadas a la Resistencia y que no
las hizo la Resistencia?
La voladura de la estación de servicio Shell de Córdoba que produjo 11 víctimas,
no fue hecha por la Resistencia, la hizo la policía. Y algunos historiadores se
la adjudican a la Resistencia Peronista, craso error…
Volviendo a su padre: ¿Sabía que su papá era miembro de la Resistencia?
No, lo supe al tiempo, fue muy prudente cuando comenzó a anoticiarme de la
Resistencia, poco a poco hasta que ingresé a la misma, a partir de ahí vivía con
mis viejos, pero del tema no se hablaba más porque yo pasé a otra área, a
capacitarme con unos instructores. Algunos habían estado en la Guerra Civil
Española.
¿Cuál fue su primera tarea?
Mi primera tarea fue de correo y después en la organización ferroviaria, que sí
se coordinaba por todo el país, no, como dicen algunos que era anacrónica y
desorganizada.
Las viejas comisiones internas, los cuerpos de delegados, o las comisiones
ejecutivas pasaron a la clandestinidad, desde ese lugar comenzó la Resistencia y
a través de ella, la reorganización y la recuperación de los sindicatos.
Más o menos se impulsaron más de 55 huelgas generales y parciales, esta actitud
que se puede ampliar mucho más, molestaba tanto a los militares golpistas, como
los burócratas sindicales, como Alonso y compañía.
¿Cuándo decide ser parte de la Resistencia Peronista?
El golpe de estado del 16 de septiembre me sorprende en el depósito de
locomotoras de Alta Córdoba, ahí veo que desde las escuelas católicas las
Mercedarias y el Corazón de María salían chicas y chicos, curas y monjas
blandiendo la bandera del Vaticano, y gritando Cristo Vence y muera Perón, era
la demonización de Perón y el peronista. Nosotros éramos peronistas, habíamos
vivido en la época de él, algunos acarreaban sobre sus hombros viejos fusiles
máuser, ese fue el primer cachetazo. El segundo la detención de mi padre y el
tercero, pero yo ya era parte de la Resistencia son los fusilamientos de León
Suárez. Fueron tres momentos que definen mi participación político y sindical.
¿Qué edad tenía?
Tenía 19 años y desde ese momento no paré más…
¿Y qué pasa con la vida de cualquier joven de 19 años y una militancia como
estar en la Resistencia Peronista?
Nosotros seguíamos igual, yendo a los bailes, porque yo siempre fui muy
feminista… risas…, seguí jugando al fútbol, seguí siendo un joven, éramos
jóvenes, pero comprometidos con los ideales. ¿Se entiende? No necesitábamos
poner cara de guerra para pelear por nuestros proyectos y los ideales que
creíamos justos…
Con esa tonada cordobesa que no se ha sacado, a pesar de los años que vive en
Buenos Aires, arrastra la r, que hace sonora y risueña cuando nos dice que no
ponían cara de guerrrrrrra…
Juan Carlos Cena nos cuenta en el Guardapalabras, memoria de un ferroviario lo
siguiente:
"No era joda pertenecer orgánicamente a la Resistencia, era como un baldón
aunque nadie lo supiese. Pertenecer era no andar vacío, y menos siendo joven
cuando la carga de romanticismo es grande. Pertenecíamos a algo prohibido,
luchábamos para hacer regresar al ausente prohibido, al innombrable que llegaría
para encabezar una insurrección también prohibida. Era una conjura y ser un
conjurado era cuestión de valentía. Uno llevaba el fervor, el convencimiento de
ser la avanzada de todo el proceso insurreccional. Por eso cualquier tarea era
importante, y también la pérdida de viejos y queridos hábitos y la adquisición
de otros, odiados pero necesarios".
¿Cómo vivió el decreto 4161?
No lo viví, no le dimos bola… risas… seguíamos poniendo con carbón en las
paredes, Perón Vuelve, esa prohibición era toda una tentación.
Con sus recuerdos a cuesta y su permanente militancia le preguntamos que cosas
importantes dejó la Resistencia Peronista y que críticas hace a aquel proceso?
| Emplazan un busto del
general Valle en un cuartel del Ejército
(Marzo 2007) El Ejército emplazará en la Escuela de Ingenieros de la fuerza un busto del general Juan José Valle, quien fue fusilado en 1956 tras encabezar un fallido levantamiento cívico-militar contra la Revolución Libertadora. La ceremonia se realizará a las 11 en dicho establecimiento, que desde el año pasado lleva el nombre del militar. El acto será presidido por la ministra de Defensa, Nilda Garré, quien estará acompañada por el Jefe del Ejército, Roberto Bendini. Como parte del homenaje, el Director de la Escuela de Ingenieros recibirá el sable y un arma que pertenecieron a Valle, y que ahora pasarán a ser parte del patrimonio de esa institución. Valle fue uno de los líderes del levantamiento cívico-militar de 1956 contra la Revolución Libertadora, y que tuvo el objetivo de restaurar el orden constitucional tras el derrocamiento del gobierno de Juan Domingo Perón, ocurrido un año antes. La rebelión fue rápidamente sofocada por el gobierno de facto, que fusiló a 18 militares -entre ellos Valle- y 13 civiles, entre el 10 y el 12 de junio de 1956. Fuente: Clarin.com Palabras del jefe Estado Mayor
General del Ejército General Bendini |
La Resistencia no era una organización afiatada y homogénea, en cada lugar
tenían comportamientos distintos, en Rosario la historia del movimiento obrero
rosarino influenciado por anarquistas, socialistas y comunistas tiene que ver
con sus rasgos particulares. En Tafí Viejo se creó la Federación Obrera
Ferrocarrilera, en 1909, adherida a la FORA, la influencia de la ideología
libertaria perduró y se hizo carne en toda la zona norte.
En Córdoba es otro tema, la cuestión era ser anticlerical. El clericalismo y el
anticlericalismo como respuesta comienza en 1918 con la Reforma Universitaria.
El fuerte de la Resistencia Peronista en Córdoba estaba en la Fábrica Militar de
Aviones, Talleres Córdoba y el Sindicato de la Unión Obrera Metalúrgica, pero
nosotros los ferroviarios nos coordinamos por todo el país. Es la particularidad
del oficio ferroviario, la de viajar y conectarse.
La Resistencia Peronista también estuvo integrada por compañeros de otras
corrientes políticas e ideológicas. También fuimos infiltrados. El general
Iñiguez cumplió una tarea de desarme a toda la Resistencia obrera peronista
nacional. A nosotros en Córdoba, el comisario Gordillo miembro de la Resistencia
Peronista nos delató durante el Plan Conintes, domicilio por domicilio. Era un
hombre de Iñiguez.
¿Las consecuencias cuales fueron, aunque parezca una pregunta tonta?
Nos reprimieron brutalmente…
¿Cuál es la actitud de los resistentes con el pacto Perón – Frondizi y la
intermediación de John William Cooke?
Son los 800.000 votos en blanco.
¿Era un caudal más que importante?
Es el primer acto de rebeldía de los peronistas contra Perón, contra las
directivas del Viejo. A un requerimiento de un periodista cuando le nombró sobre
los 800.000 votos en blanco, Perón contestó, socarronamente: "esos son más
peronistas que todos".
¿Por qué se habla de la toma del Lisandro de la Torre, en 1959, como el momento
de la Resistencia?
Eso lo dicen los que no conocen integralmente las acciones de la Resistencia
Peronista en el orden nacional, y lo que no dicen de los hechos del Frigorífico
es que, esta es la segunda acción territorial de la Resistencia Peronista. La
primera fue la toma de Tartagal, la segunda el Frigorífico y la tercera Monte
Caseros y en el medio la toma de los cuarteles militares de Rosario.
¿Cuál es su opinión del dirigente Sebastián Borro?
Sebastián Borro es hijo de la clase obrera. La clase obrera lo eligió y él supo
corresponder, él fue la voz de todos y el portador de la palabra de todos, no es
un burócrata como lo citan algunos académicos, solo puedo decir de estos pseudos
académicos, que son unos eunucos, quieren y no pueden, por no decir, quieren y
no saben.
¿Por qué lo cuestionaron tanto a Borro?
No únicamente a Borro, sino a otros dirigentes peronistas, como al negro Atilio
López. Critican a Borro y a Atilio López, desde las orillas del Movimiento
Obrero, no conocen sus profundidades, ni la relación social que existe, ni las
contradicciones que hay en su seno. Todas son calificaciones peyorativas.
¿Es por esto de ser peronista?
Por supuesto, es la herencia gorila de la Unión Democrática. Se dicen
progresistas y revolucionarios y son funcionales al sistema, no vale la pena
seguir opinando. No aportan a entender el pasado de nuestro país que es entender
e interpretar la realidad, pero comprendiendo los procesos históricos y sus
identidades en esencia.
¿Cómo sintetiza toda esta etapa?
Yo, desde el ´55 vengo naciendo de nuevo, a veces retrocedía un poco, comparaba,
me daba cuenta que en cada nacimiento me parecía que mejoraba un tantito, no era
solamente la Resistencia sino lo que pasaba en el mundo. Teníamos a Cuba como
ejemplo de América Latina, y los intentos insurgentes en Africa y los países
Arabes, y Argelia. En la China Mao le daba un plato de arroz por día a su
pueblo, que eran 800 millones de armas, 800 millones de platos, 800 millones que
morfaban dignamente. Y después la batalla contra las moscas, la prostitución y
el opio. Dar de comer y limpiar en un solo acto revolucionario.
Cuando uno es joven, no le teme al vuelo de sus propios pájaros, y más cuando
creen que vuelan alto. En nuestro caso era la defensa de las ideas del gordo
Cooke, y la simpatía romántica por Fidel Castro, el Che Guevara, y Camilo
Cienfuegos, la posición a favor de la enseñanza laica, y lo más irritante para
los autoritarios, no esperar instrucciones acerca de cómo pensar.
Pertenecer a la Resistencia era una distinción aunque no se viese el distintivo
en la solapa. Era el sufrimiento, el coraje, el compañerismo compartido, la
lealtad a un ideario, empezó por el ´55 y se concretó ni bien desembarcaron los
milicos y continúo por un largo período; sufrió transformaciones, se modificó,
pero siempre hubo Resistencia, aunque tuviera otro nombre. Cada uno de nosotros,
los que pasamos por la Resistencia quedó marcado, no fue igual la marca, ni
salimos todos del mismo modo: hubo quien salió hacia la izquierda, y quien salió
hacia la derecha, hubo otros pero fueron los menos.
La división del peronismo se reflejó en la Resistencia, cuya base era el
movimiento obrero peronista. Unos lo querían para el golpismo y los enjuagues
cuarteleros, otros para la insurrección popular.
¿Me puede nombrar aunque sea con nombre de pila algunos resistentes?
El Vasco
El Tuerto Longo
El Medio Pollo Pérez
Don Francisco Mor
El Cutiti Díaz
El Chichilo Díaz
Toto Romero, que por suerte vive.
Raúl Lechessi
Tableta Gutiérrez
Y por supuesto mi viejo y mi tío Cacho, El Porfirio y Cacho Cena.
Vale pensar en el proceso de quiebre que produce aquella ofensiva resistente, el
poder político y económico divide sus aguas y sobreviene un golpe dentro del
golpe, que es la salida de Lonardi, la mirada más ecléctica del golpe, queda
afuera la fachada nacionalista del golpe que da paso al golpe siniestro, desnudo
y claro encarnado en las figuras que asumen la conducción política de la
denominada Revolución Libertadora, toda esta realidad es inducida, impulsada,
las contradicciones rompen el proceso, porque actúa sin miramientos la
Resistencia Peronista. Es en definitiva la clase obrera con una identidad que se
une a otras identidades y entiende que los golpes de estado son para sepultar
sus luchas.
Luego analizar aquel golpe es pensar otro tipo de Estado, proyecto de nación y
en definitiva el avance sobre el proceso más independiente e industrializado,
mirando hacia el mercado interno y protegiendo la industria nacional.
Las aguas de aquel tiempo histórico, del estado de bienestar que se introdujo
entre el proceso político terminada la Segunda Guerra Mundial supo tener en el
peronismo un interlocutor válido.
Lo real desde el punto de vista humano fue la represión, persecución y la
paulatina lucha por liquidar todas las conquistas obreras y sociales conseguidas
al calor de luchas históricas en el Movimiento Obrero organizado.
Perón eligió el tiempo, la sangre, evidentemente, fue puesta por millones de
hombres y mujeres que soportaron la persecución. Los años de proscripción de la
mayor fuerza política fueron 18, y luego otro proceso que merece un análisis
aparte.
Juan Carlos Cena no niega, ni oculta su historia dentro del peronismo, se ríe
ante las bromas de otros que le dicen que el peronismo le puso zapatos. Sus
lecturas y su militancia después siguen.
Se cumple medio siglo de aquel golpe de estado, y muchos no tienen la fortaleza
de condenarlo como un genocidio más. Por el contrario intentan dibujar
disculpas. Ningún golpe de estado puede ser mejor que un gobierno democrático.
También hay que decirlo, luego de los sucesivos y siniestros golpes de estado en
nuestro país, esta democracia de más de dos décadas quedó maniatada a los
preceptos golpistas.
El Guardapalabras nos ofrece una de las tantas sabidurías de aquel maestro y
amigo anarquista, don Américo Catáneo: "la gente se entretiene con discusiones
mediocres, mientras los liberales están en aprontes y con paciencia amasan su
ofensiva en democracia. En definitiva, a pesar de que los milicos se van,
persistirá la falta de libertad…"
Como final en palabras de Juan Carlos Cena: "A partir del 16 de septiembre de
1955 comienza el desmontaje de una formación ideológico de carácter nacional,
dentro del campo social y político".
Qué
votaron los cañones
16 de septiembre de 1955
Por José Luis Di Lorenzo
El proyecto de país que se destruyó a sangre y fuego era el de distribuir para
crecer, el de la visión política espacial, el del pleno empleo como garante del
mayor nivel salarial, el de la integración latinoamericana.
La década del ‘45 fue precedida por la primera década infame, la del treinta, en
la que el conservadurismo terrateniente se apropió del poder mediante el fraude
y gobernó el país oligárquicamente en sociedad explícita con Gran Bretaña.
Es el coronel Perón quien, desde el Departamento Nacional del Trabajo, luego
Secretaría, inaugura una nueva institucionalidad que incorporó a los
trabajadores, quienes de ese modo dejaron de hacer política contra el Estado
para pasar a hacerla con el Estado.
Desde el 2 de diciembre de 1943 se concretan las primeras e importantes medidas
laborales y sociales: se crea el fuero laboral para resolver conflictos que
antes debían solucionarse en forma privada; se otorgan aumentos salariales por
decreto; se crea el sueldo anual complementario; se celebran convenios
colectivos de trabajo bajo la tutela del Estado, se dictan 111 leyes laborales,
todo hasta 1945.
| La clase obrera y el pueblo
no van ni al purgatorio Por Juan Carlos Cena "En lo político, lo real es lo que no se ve" (José Martí) El 16 de septiembre de 1955, un golpe de estado derrocaba a Juan D. Perón. Es el umbral de otra época, donde se alternarán tiempos de democracia restringida, y dictaduras militares. La proscripción del peronismo, principal fuerza política del país, obligó a sus militantes a generar prácticas de lucha entre las bases de los trabajadores peronistas, que se transformaron en las primeras manifestaciones de resistencia obrera, luego llamada Resistencia Peronista. Resistir era la consigna. El Gobierno Provisional presidido por el general Pedro E. Aramburu, inauguraba una nueva fase de la Revolución Libertadora: habían desplazado al general Lonardi, una hegemónica política liberal, donde se implementaría un programa económico privatista, el desmantelamiento del modelo estatal-industrialista, distribucionista del peronismo y la desarticulación de las instituciones socio-políticas peronistas: Unidades Básicas, sindicatos, y otras organizaciones y agrupamientos. En el campo de las organizaciones laborales, el gobierno fijo como objetivo principal, desperonizar a los trabajadores. Comenzaba la resistencia obrera peronista, que luego se extendió a otras identidades políticas. Rosario, no bien se dio el golpe de Estado, fue uno de los lugares más resistentes: ese día, obreros del puerto, de la zona sur, de los mataderos con sus caballos, del frigorífico Swift, estibadores, las mujeres con el pecho desnudo, como el 17 de octubre de 1945: Gente y más gente rumbean para el centro de Rosario, esta ciudad es prácticamente tomada por el pueblo peronista. Levantaron barricadas en las calles, en las esquinas, cortaron el tránsito. La huelga paralizó la 'capital durante varios días'. Pasaron por arriba a la policía que no atinaba a nada. 'Un poco más al sur de Rosario, entre las barriadas más pobres, está Villa Manuelita, con una sola calle principal, Abanderado Brandoli, de barro mejorada con empedrado grueso como lecho para las vías del tranvía número once. Ahí está el frigorífico Swift, único pasaporte a la dignidad para los habitantes de la villa miseria. (...) Ellas sabían de las novedades del alzamiento de Córdoba y que con ojos angustiados se miraban entre sí preguntándose, sin palabras, qué pasaría con el frigorífico. (...) Con el ajetreo, a una de ellas se le desabrochó la blusa y asomaron sus pechazos blancos apenas atrancados por el último botón de la cintura. Parece la imagen de la República Francesa enarbolando como bandera el delantal blanco de su hombre. En eso, giró su cabeza hacía la entrada de la villa y, dirigiéndose hacía un enemigo aún invisible, empezó a agitar al aire la ropa y a decir con fuerza, pero gravemente: ¡Vengan! ¡Tiren! ¡No le tenemos miedo! ¡Viva el general Perón! ¡Viva la compañera Evita!. La vorágine se había desatado. Ligadas por un acuerdo mudo, ancestral, comenzaron a bloquear las vías del tranvía con enormes piedras, levantándolas con una fuerza descomunal. '¡Villa Manuelita no se rinde! ¡Viva Perón! ¡Mueran los traidores! ¡Viva Evita! ¡No van a pasar!. Los gritos se entrecruzaban en diferentes lenguas, dialectos y acentos pero, juntos decían una sola frase ¡Viva Villa Manuelita! Llegaron los militares, se inició la represión. Por la calle Abanderado Brandoli avanza una formación de soldados que había llegado con la orden de tomar el tanque de agua. (...) La mujer del pecho desnudo comenzó a golpearse y dejaba surcos en cada gesto salvaje convertido en imán para el resto de las mujeres que empezaron a desabrocharse las blusas y a sacar sus pezones, únicas armas para defender la supervivencia. ¡Villa Manuelita no se rinde! ¡No hay libertad con hambre! ¡Evita vive! (...) de una casilla llevaron una pila de delantales blancos. Las mujeres empezaron a unirlos con alfileres, uno al lado del otro, hasta reunir varios metros de tela blanca. Sobre la bandera improvisada escribieron, con brea, bien clarito 'Todos los países reconocen a Lonardi. Villa Manuelita no lo reconoce' (...) de la columna de jinetes, tres soldados se apearon y lentamente se acercaron al tanque. Venían con la orden de quitar la bandera que desafiaba al general rebelde. Las mujeres arrastraban a sus hijos pequeños que lloraban y los alzaban consagrándolos hacia Dios que, a lo mejor, estaba en el cielo: ¡Adelante..! ¡Mátenlos!...¡Asesinos!...¡mátenlos!...¡tiren cobardes!' Los tres soldados se dieron media vuelta y volvieron corriendo. Dicen que uno iba llorando. Y Villa Manuelita, firme, no se rendía! (No me olvides. Memoria de la Resistencia Peronista 55-72-Edit. Biblos-Carulli-Caraballo-Cafiero-Charlier. Rosario fue tomada por el pueblo peronista. Se alzaron contra el golpe militar pero no tenían nada más que las manos, la indignación y mucha bronca. La huelga paralizó a la capital del peronismo durante varios días. Perón había dicho que prefería el tiempo a la sangre. En esa ciudad y otros lugares del país, hubo sangre en las calles del pueblo que derramaron en su nombre por un largo tiempo. El pueblo se quedó con la sangre en el tiempo. Sólo los tanques pudieron hacer retroceder a los resistentes rosarinos. Pero nunca penetraron al centro de Villa Manuelita. Día 16 al 21 de septiembre de 1955, en la ciudad de Córdoba, la Aeronáutica junto a civiles, tomaron por asalto casi todos los sindicatos. Ocuparon la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA). Un grupo de civiles partidarios de la Revolución Libertadora convocó a una reunión para hacerse cargo del gremio. Compañeros delegados, activistas peronistas y comunistas, encabezados por los compañeros Guardia (Resistencia Peronista), y Canelles (Partido Comunista), se opusieron a tal maniobra. Este era uno de los primeros pasos de unidad que se daban, para resistir a este nuevo proyecto de país El 9 junio se produce un alzamiento militar encabezado por el general Valle, properonista, en varias guarniciones. El día 10 se impone la ley Marcial. Después de dos días de resistencia el levantamiento fue derrotado. La represión fue brutal y precisa: veinte militares y nueve civiles fueron fusilados sin que éstos hubiesen matado a ningún partidario del gobierno. Los trabajadores (civiles) participantes fueron masacrados en los basurales de la localidad de León Suárez, provincia de Buenos Aires sin ningún tipo de juicio. La clase obrera en su conjunto resistió desde 1955 hasta esa fecha, período donde fueron violentamente reprimidos. Desde los tiempos de la masacre de La Patagonia no se fusilaban obreros; los militares repitieron la masacre en los basurales de José León Suárez. A pesar de ello y de todos los compañeros caídos, torturados y detenidos, jamás pudieron desarticularlos ni vencerlos. Al contrario, la clase obrera peleó palmo a palmo el poder al capitalismo, en el marco de la lucha de clases; resistió, se organizó y salió a dar batalla. El gobierno resolvió llamar a elecciones. Frondizi ganó después de pactar con Perón y con las fuerzas de izquierda. Asumió el 1º de mayo de 1958. Las luchas continuaron y la represión no cesó, era una constante. Hay huelgas en los gremios bancarios, médicos, petroleros (YPF), el 27 de noviembre de 1958 el gobierno decretó la movilización militar al gremio ferroviario. Los encarcelaron en los propios lugares de trabajo. Al iniciarse 1959, Frondizi soportó uno de los actos resistentes más significativos de la clase obrera: la toma del frigorífico Lisandro de la Torre, hecho donde participó activamente el activismo de la Resistencia Peronista, con Sebastián Borro a la cabeza. Fue la primera acción territorial de la Resistencia Peronista. El 14 de febrero de 1960 se implantó el Plan Conintes -Plan de Conmoción Interna. Sancionado durante el gobierno de Perón y reglamentado por el de Frondizi, para combatir al terrorismo y, ordenó el procesamiento de los trabajadores detenidos por un tribunal militar. Los trabajadores ingresaban a la década del '60 resistiendo y combatiendo, cara fue su libertad para el poder económico y político. Durante todo el gobierno de Frondizi los conflictos no se detienen. Frondizi, éste, todo lo que pactó con Perón y las otras fuerzas políticas, lo tiró por la borda y obedeció los requerimientos de los yanquis. Hay movilizaciones, huelgas, marchas, actos asambleas en forma permanente. Ante esta situación desbordante, las fuerzas armadas depusieron a Frondizi, haciendo jurar a José María Guido como presidente de la República. Las luchas continuaron. De nuevo elecciones. Ganó el Doctor Arturo Illia, con el peronismo proscrito. Nombró como canciller a Zabala Ortiz, que participó en el bombardeo a Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955, junto a Roque Carranza, luego Ministro de Defensa de Alfonsín, dejó víctimas esparcidas por la plaza, las calles, los ómnibus incendiados con trabajadores, mujeres y niños en su interior. Este fue un salvaje acto represivo contra el pueblo. Fue el primer estallido. La oligarquía descargaba sin piedad sobre el pueblo todo ese odio rancio acumulado, de linaje. Ese bombardeo salvaje demostró una vez más, que a los factores de poder no les tiembla el pulso, ni escatiman absolutamente nada, para no perder en la confrontación de la lucha de clases. Toda la sociedad simiesca aplaudía las muertes, no existía en ellos aflicción cristiana, sino el gozo oligárquico de la muerte de clase. La muerte era de los otros, fueron 350 muertos y más de dos millares de heridos. Ellos no olvidaron nunca la lucha de clases. En esta puesta en práctica, utilizaron la violencia sin medir ningún costo. Ellos sólo miden: la ganancia máxima. Al fin, para la oligarquía vacuna y sus socios nacionales y extranjeros, el 26 de junio de 1966 fue depuesto el doctor Arturo Illia. Los tres comandantes: Marina, Aeronáutica y Ejército en nombre del orden, derrocaron al doctor Illia. Un oficial de caballería, el general Juan Carlos Onganía es nombrado democráticamente por estos tres, Presidente de la República. Perón dice: que es un general pundonoroso y hay que prestarle atención; agregó más adelante: hay que desensillar hasta que aclare. La burocracia sindical obedeció. Todas las organizaciones que representaban al gran capital nacional y extranjero, la sociedad Rural, ganaderos y terratenientes, el doctor Arturo Frondizi desplazado, también, por un golpe de estado, apoyaron a este golpe de Estado. Muchos repudiaron el golpe de estado, emitieron documentos y se pusieron en estado de alerta. Pero el intelectual, doctor en física, Ernesto Sábato le cantaba así al golpe: Llegó el momento de barrer prejuicios y valores apócrifos que no responden más a la realidad (...) por eso la gente ha sentido un profundo sentido de liberación. Ojalá que la serenidad. La discreción, la fuerza sin alarde que ha manifestado Onganía en sus primeros actos sea lo que prevalezca, y podamos al fin, levantar la gran Nación. No bien se hicieron cargo la represión fue lo primero. Las bases sindicales resultaron los estamentos organizativos más golpeados. Es que es allí donde se manifestó la oposición al régimen no bien éste asume. Son intervenidos los Sindicatos Ferroviarios y de Prensa de la Capital Federal, Personal de la Universidad. El SUPA, -Sindicato Unico de Portuarios Argentinos-, decretó un paro con movilización en la zona del puerto de Buenos Aires, se oponen al intento de cambiarles las condiciones de trabajo, los trabajadores portuarios resistieron la medida, son brutalmente reprimidos, son los iniciadores de la resistencia en las calles, en esta etapa que recién comenzaba. Los portuarios fueron los primeros en resistir el proyecto de la dictadura de Onganía... llegó el momento de barrer prejuicios, había alentado Sábato. Fuente: www.argenpress.info |
La Argentina de por entonces cuestionaba lo que se dio en denominar la
"democracia formal", fundada en el fraude electoral y en los pactos de cúpula
entre políticos conservadores y radicales, condenando escandalosos negociados
ocurridos en la época que los involucraban, como el de la Chade y el de los
terrenos de El Palomar.
Si bien los precios mayoristas habían aumentado un 65,5 por ciento entre 1938 y
1945 y el salario real apenas un 12,3 por ciento, el inicio del reconocimiento a
los derechos de los trabajadores por el gobierno del general Edelmiro J. Farrell
preocupó a los hasta entonces dueños del poder. Trescientas diecinueve entidades
patronales dieron a conocer el "Manifiesto del Comercio y la Industria" por el
que protestaban contra la nueva legislación laboral del gobierno. Esta proclama
del 16 de junio de 1945 fue suscripta por la Cámara Argentina de Comercio, la
Industria y la Producción, Bolsas de Cereales, la Cámara de Grandes Tiendas y la
Cámara de Exportadores, a las que un día después adhirieron la Sociedad Rural y
Confederaciones Rurales Argentinas, agregando su reclamo contra el que
consideraban el abusivo "Estatuto del Peón".
Aquella Argentina, la de la Segunda Guerra Mundial, estaba dividida en
aliadófilos y germanófilos. Una coalición integrada por socialistas, comunistas,
conservadores, radicales y demócratas progresistas, en septiembre de 1945,
expresa su enfrentamiento a las políticas que tildan de nazi-fascistas mediante
la marcha de "la Constitución y la Libertad", que simbólicamente es encabezada
por el embajador norteamericano Spruille Braden. Convocadas las elecciones
nacionales, el 24 de febrero de 1946 la fórmula Perón-Quijano obtiene el 56 por
ciento de los votos venciendo a la de la Unión Democrática que postulaba a
Tamborini-Mosca y representaba a los partidos de la coalición "democrática".
Transcurridos los primeros seis años de gobierno, en 1951, el presidente Perón
plebiscita su gestión, logra 4.580.000 votos contra 2.300.000 de la Unión Cívica
Radical. El sesenta y seis por ciento de los argentinos lo respaldan.
Sin embargo, los "demócratas", argumentando que intentaban asesinar a Perón,
ametrallan y bombardean al pueblo en la Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955
para luego derrocar al gobierno popular y constitucional mediante el golpe
militar de septiembre de 1955. Casualmente en las mismas fechas pero diez años
después del "Manifiesto del comercio y la industria", y de "La marcha de la
Constitución y la Libertad".
Qué tenían que destruir
En la década de 1945-1955 se sentaron las bases del Proyecto de la Justicia
Social, proyecto de país truncado autoritariamente, cuyos pilares constitutivos
son la soberanía política, la independencia económica, y la justicia social. La
idea dominante es la de pasar de la política representativa a la participativa,
construyendo la comunidad organizada como visión superadora del agotado modelo
de la partidocracia liberal. Modificando la legitimidad formal expresada en
aquello de que "el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus
representantes", por la construcción de una nueva legitimidad, la real, en la
que "la verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el Pueblo
quiere y defiende un solo interés: el del Pueblo. El Gobierno es del Pueblo para
el Pueblo –agrega– cuando es realmente ejercido por el Pueblo, condición que
sólo puede realizar un Pueblo que posee conciencia, organización y personalidad
social".
En lo económico, el justicialismo plantea la economía social, que es aquella que
pone el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar
social. Se trata de una filosofía de vida, simple, práctica, popular,
profundamente cristiana y profundamente humanista, que procura realizar el
equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad. Doctrina social que
realiza la justicia social dando a cada persona su derecho en función social. El
eje central de la nueva concepción es la armonía: nadie se realiza en una
comunidad que no se realiza.
El peronismo asume el agotamiento del proyecto agroexportador impulsando la
industrialización. Modifica la estructura económica del país, cancela la deuda
externa originada en el gobierno de Bernardino Rivadavia, nacionaliza los
servicios públicos, regula los precios y salarios, universaliza la previsión
social y la salud pública, califica y también universaliza la educación cuya
currícula es el nuevo proyecto de país, genera una fuerte redistribución del
ingreso hacia los más postergados, haciendo realidad aquello de que donde hay
una necesidad hay un derecho.
Las conquistas sociales son institucionalizadas en la Constitución de 1949, que
lleva a la cúspide de la pirámide normativa otra Argentina, la productiva, con
empleo, salarios justos, protección a la niñez y la ancianidad, acceso a la
salud, a la educación, a la vivienda, dueña de sus recursos naturales y de sus
servicios públicos. El trámite y derogación de facto de esa norma constitucional
resulta un caso ejemplar de cómo el cuestionamiento formal fue funcional a que
se nos quitaran importantísimos derechos a todos los argentinos.
Durante su trámite, los opositores a la reforma constitucional cuestionaron el
quórum para la votación (si dos tercios del Congreso o dos tercios de los
presentes), crítica que terminó siendo la justificación confesa de su posterior
derogación por el golpe de Estado de 1955, de la que los mismos "demócratas" de
la Unión Democrática, que se oponían porque habían perdido poder político y
visto afectados sus intereses económicos, participaron activamente. El trasfondo
y la realidad era que la oligarquía no podía admitir que se consolidaran
constitucionalmente los derechos sociales conquistados por el Pueblo.
Para no discutir obviedades, basta constatar qué paso con nuestros niños, con la
educación, con la salud pública, con los mayores, con las jubilaciones, con el
empleo, con la vivienda, con el nivel de los salarios, con los recursos
naturales, con los servicios públicos, con el endeudamiento externo, con la
soberanía política, con la independencia económica. Lo que querían y lograron
era quedarse con lo que nos corresponde a casi tres tercios de los argentinos.
El proyecto de país que se destruyó a sangre y fuego era el de distribuir para
crecer, el de la visión política espacial, el del pleno empleo como garante del
mayor nivel salarial, el de la integración latinoamericana, el de hospitales
públicos que garantizaban que la salud no fuera un negocio para pocos, el de la
Universidad Obrera, el de la ciencia y tecnología pueblocéntrica, el de la
integración de nuestro interior, el de la planificación y sus dos planes
quinquenales, el que llevó a más del 50 por ciento de la riqueza la
participación de los asalariados, el que mientras se construía el nuevo país
socorría con la transitoria e indispensable ayuda social, el de la solidaridad
con los pueblos hambreados, el que donó trigo y carnes a la Europa devastada.
Demasiado para los mercaderes que sentían que demagógicamente se estaba
repartiendo lo que por un supuesto derecho natural les correspondía solamente a
ellos.
Un dato es irrefutable, al justicialismo había que derrotarlo por las armas
porque tenía ganado el corazón y reconocimiento de la gran mayoría del pueblo.
Lo que ocurrió en 1955 y en 1976 también. No se debe olvidar que el golpe de
1955 tuvo un cauce, que motorizó el odio y la división de los argentinos. Camino
que transitó falacias, sofismas, blasfemias. Se apelo a Santo Tomás de Aquino y
el tiranicidio para justificar el quiebre de la voluntad popular ametrallando al
pueblo en aquel junio del ‘55, a levantar la quema de iglesias para ocultar la
mutilación y muerte del verdadero templo de Dios, el hombre. A cuestionar por
antinacional los acuerdos de 1955 con la Standard Oil que en realidad resentían
los intereses petroleros británicos. A difamar a las jovencitas que concurrían a
la UES, a demonizar a Perón, a Evita y a los peronistas.
Sin embargo, había objetivos concretos absolutamente emparentados con la
Argentina oligarca, la que no bien fue derrocado Perón liquidó el IAPI,
liberalizó la economía, privatizó los depósitos bancarios, incorporó a la
Argentina a los organismos internacionales de crédito, privatizó las empresas
del Estado, decretó la apertura a las inversiones extranjeras, liberó las
importaciones, elimino las barreras arancelarias. Sin duda los grandes
perjudicados fueron los asalariados a quienes mediante una devaluación del orden
del 120 por ciento se les disminuyó su poder de compra y el nivel de
participación en la distribución de la riqueza que habían logrado.
Sangre o tiempo
Destruir lo construido fue un objetivo que se mantuvo constante a manos de los
"demócratas" realmente germanófilos. Los beneficiarios y partícipes del poder
político residual de por entonces se encargaron de silenciar las atrocidades
perpetradas contra la democracia. Es más, aún se escucha a quienes fueron
comandos civiles horrorizarse cuando manifestantes orinan en la Plaza de Mayo,
pero nada dicen ni dijeron de quienes bombardearon ese lugar donde nació la
Patria.
No sólo se trató de balas, asesinato, muerte. Hasta nuestros días llega la
discusión de que Perón huyó, que no tuvo valor para enfrentar la sedición, que
si Evita viviera... Lo que no quieren ver ni admitir es que hubo una decisión
clara, no acompañar un baño de sangre entre argentinos, evitando que
eventualmente los jacobinos de la libertad, autodenominados libertadores,
dividieran a la Argentina en dos, quedándose con el sur petrolero en alianza con
Gran Bretaña.
Cincuenta años después de que nos privaron de la libertad en nombre de su
defensa, de quienes fueron inmisericordes "en nombre de Dios", de quienes decían
defender la Fe y demostraron ser los mercaderes que se apoderaron del templo, es
importante tener memoria, y aunque el pueblo sí perdona, no debe olvidar.
El bombardeo a la Plaza de Mayo, el golpe de 1955, el golpe de 1976, el
autoritarismo fueron instrumentos del egoísmo de unos pocos que se creen los
mejores, superiores, los predestinados, cuando solamente defienden sus propios
intereses y las posiciones logradas. Es necesario revisar la historia para no
tropezar con la misma piedra, porque aquellos que lo único que quieren es
atesorar despreciando al que no tiene porque consideran que es lo que se merece,
han quebrado la voluntad comprando y cooptando voluntades, disciplinándonos –o
intentando hacerlo– mediante la exclusión y por la necesidad de sobrevivencia,
y, aunque con otros ropajes, el ‘55 sigue presente.
Aquella barbarie les costó a los trabajadores algo más de cinco billones de
pesos, que dejaron de disponer para mantener su nivel de vida, a lo que se le
debe sumar el costo de su salud prepaga, de educar privadamente a sus hijos, de
los servicios que si bien son públicos son un pingüe negocio privado. Riqueza
que no se perdió, simplemente paso al bolsillo de los pocos que alentaron y
alientan conculcar los derechos ciudadanos.
Nuestro pueblo ya ha puesto su sangre, 50 años después es tiempo de remediar lo
social reconociendo la verdad histórica y asumiendo que todo proyecto inconcluso
llama, reclama. El proyecto que nos arrebataron y sigue pendiente es el de la
Justicia Social, necesario para volver a armonizar.
Fuente:
www.sitioima.com.ar
A
50 AÑOS DEL GOLPE MILITAR QUE DERROCO A PERON
Memorias de
un conscripto
Por Aníbal Ford
1 Junio 16. Estoy haciendo guardia en el Comando de la Primera División
Blindada. Vienen, desde Santa Fe, haciendo quilombo, los que incendiaron San
Nicolás de Bari. Tipos muy diferentes a los que había visto en las
manifestaciones peronistas. ¿Lumpenaje? Vienen corriendo a dos muchachos que
buscan la puerta del Instituto de Cultura Religiosa Superior. Yo intento
cruzarme con el máuser, pero el capitán que está al lado mío me dice: "Quédese
aquí soldado" y mira con placer la corrida. ¿Miraba la historia como Hegel o
sabía que había algo trucho en esos grupos? Pero el cinco por uno existió.
También el patrullero que desde atrás seguía tranquilamente a los manifestantes.
2 Entre junio y septiembre nunca dormí menos en mi vida. Por la situación
hacíamos guardia día por medio. En las puertas, en las ventanas, en la terraza
del comando. Había un sargento que estaba cagado porque los comandos baleaban a
los centinelas. El se iba bien adentro y nos decía: "Cuídense, soldaditos, no se
asomen demasiado". Y yo me dormía apoyado en el máuser e intentando –estaba en
segundo año de Letras– leer el machete de La Divina Comedia que el tano Marone
nos hacía estudiar de memoria. Pero más allá se cocinaban otras historias. En la
facultad se decía que Marone tenía detrás del retrato de Perón uno de Mussolini.
3 Aunque el panorama político estaba denso, el bombardeo fue sorpresivo. Hasta
poco tiempo antes en la División Operaciones teníamos que dibujar enormes mapas
de la Mesopotamia para que los generales jugaran a la guerra con Brasil,
principal hipótesis de conflicto de la Argentina en ese momento. La historia dio
un vuelco. El jefe de Operaciones, el teniente coronel Ayala, desapareció y se
fue con Aramburu a levantar Curuzú Cuatiá. Al poco tiempo andaba por los
pajonales. Algunos sunchos peronistas decían: "Cuando venga lo vamos a cagar a
tiros". Pero cuando volvió, después del 16 de septiembre, triunfador, cambió el
discurso. Con espíritu de "libertadores" le decían: "¿Por qué no nos llevó con
usted mi teniente coronel?". Un año antes Ayala se había encargado de peronizar
a la policía de la provincia de Buenos Aires. Eso dicen o decían. En este país
los bandazos políticos son muy frecuentes. Como las traiciones.
4 La situación en el comando, sin mandos, fue muy extraña. Era imposible saber
bien qué estaba pasando. Una noche nos encerraron en un salón, sentados, con el
máuser entre la piernas. Esperando no sabíamos bien qué. Cuando se oyeron unas
enormes explosiones, se conjeturó rápidamente que el almirante Rojas había
comenzado a bombardear Buenos Aires. Pero no era así. Las explosiones provenían
de los disparos de los tanques Shermann contra el edificio de la Alianza
Libertadora Nacionalista. Yo no sé si la situación era de desinformación, de
entrega o de incompetencia. Aunque pienso que debe haber habido traiciones en
ese momento que todavía deben estar en carne viva. Como la carne de primera
calidad que se llevaban los oficiales a sus casas en esos días preliminares en
que un mayor de esgrima llevó a Pacheco, el ex cantor de Fresedo, al comando. Y
que con su voz finita cantó Vida mía.
5 En el comando el ambiente era mesturado. Había desde soldados universitarios,
fubistas, ya gorilas, hasta muchachos de los sectores populares, laburantes que
no trabajaban en los escritorios, sino en la cocina o en los depósitos. Yo me
acuerdo de un gordo grandote que golpeaba las paredes y decía: "¡Yo quiero salir
a pelear! ¡Yo quiero defender a Perón!". A veces pienso que la resistencia
peronista nació ahí, en el arranque de la Libertadora, espontáneamente. Aunque
nada es espontáneo. Todo tiene su historia, sus tiempos largos.
6 No sé si fue el 16 de septiembre que me llamaron a casa a las dos de la
mañana. Yo salí rajando. Como la costumbre era viajar al lado del conductor del
tranvía, recuerdo que me explotó la caja de conexiones eléctricas arriba de la
cabeza. Llegue rápido porque vivía cerca. Un teniente primero me dio una 45 y me
felicitó. Era el mismo que me había sacado a salto de rana limpio en una reunión
de instrucción, porque cuando había hablado críticamente de las sublevaciones yo
le pregunté qué había sido el ’43. Y con él me tocó estar de guardia cuando
comenzaron los festejos de la "Libertadora".
Estábamos en la puerta y la gente pasaba alborozada sin ver que había muchas
caras tristes. De duelo. Yo no era muy peronista, pero me molestaba tanta
alegría. Entonces le dije: "Esto es una mierda, mi teniente". Para qué lo habré
dicho. Comenzó a gritarme que eso era la libertad, la vuelta a la democracia,
pero no oí más porque me fui al mazo. Además tenía mucho sueño. Un sueño que
sigo teniendo.
Página/12, 16/09/05
Palabras
sobre la Resistencia Peronista
Por
Andrés Framini
(...). A la Resistencia se suman los militares. Qué garantía para nosotros con
la experiencia que tenían los militares para esos caso as¡. Teníamos contacto
con los compañeros, con la mayoría que después fueron fusilados, con Costales,
con el Coronel Cogorno, con los hermanos Yrigoyen, con todos los militares que
se habían sumado a esto y que tanta importancia tenían para la Resistencia. El
Gral. Valle estaba preso, preso en un barco, pero desde ahí ya había empezado a
preparar la revolución. Había ido buscando contactos y cuando salió en libertad,
juntamos a todos los sectores que representaban la Resistencia y resolvimos tres
cosas importantes: la primera, seguir adelante y hasta el fondo para derrocar la
dictadura; la segunda: llegamos al convencimiento de que por la vía democrática
no los sacábamos, entonces el único camino que nos quedaba era el de la
revolución y decidimos prepararnos en el terreno de nuestros enemigos; tercero:
se reconoció como jefe del Movimiento al General Valle y al General Tanco.
Elegimos el día: el 9 de junio. Recuerdo que el 8 estaba con Valle y, en el café
de "Los Angelitos" nos encontramos con los suboficiales que eran los encargados
de tomar la radio donde íbamos a lanzar la proclama que era el primer golpe que
íbamos a dar para salir a combatir. Y a hora que hablo de la proclama quiero
recordar (ustedes han leído lo que es esa proclama, el contenido de la proclama
que es lo más incruenta posible), que fue revisada hasta el último momento por
dos grandes compañeros peronistas, porque les teníamos fé y confianza, dos
peronistas de raza, dos compañeros comprometidos hasta el tuétano con la
revolución: los compañeros José María Castiñeira de Dios y Enrique Olmedo.
El comando estaba en la calle Alsina, en Avellaneda, enfrente de la plaza.
La primera resolución del comando fue nombrar una comisión que saldría a tomar
la escuelita que estaba al lado de la cancha de Racing y que, desde allí se
largaría la proclama por radio; entre algunos de la comisión estaba el gran
compañero Costales, Pepe Yrigoyen, Lugo y otros más. A los diez minutos nos
llaman y nos dicen "Ya tomamos la escuelita", pero a la media hora nos dicen:
"no hablen más para acá porque estamos rodeados". Pasa una hora y el asesino de
Rojas anuncia por radio el fusilamiento de los revolucionarios y dá los nombres
que eran los de los compañeros que habían tomado la escuelita. No había pasado
una hora cuando aparece otra información: en Lanús son asesinados otros
compañeros entre los que estaban los hermanos Ross. Por si fuera poco, después
nos llega la noticia del fusilamiento del Coronel Cogorno en La Plata. La única
buena pero que no alcanzaba era que el Capitán Filipaux había tomado Santa Rosa.
Por suerte después él se salvó del fusilamiento.
Lo último fue cuando levantaron a los compañeros que simulaban estar mirando una
pelea, los cargaron, los llevaron a José León Suárez y mientras bajaban del
camión, los mataban fusilándolos por la espalda.
Aramburu y el juicio histórico
El 29 de mayo de 1970 un comando montonero secuestró en su domicilio al teniente
general Aramburu. Dos días después esa organización lo condenaba a muerte y
enumeraba los cargos que el pueblo peronista alzaba contra él. Los dos primeros
incluían "la matanza de 27 argentinos sin juicio previo ni causa justificada" el
9 de junio de 1956.
El comando llevaba el nombre del fusilado general Valle. Aramburu fue ejecutado
a las 7 de la mañana del 1º de junio.
La ejecución de Aramburu provocó una semana más tarde la caída del general
Onganía, cuya dictadura ya había sido resquebrajada otro 29 de mayo el año
anterior por la epopeya popular del Cordobazo, y postergó momentáneamente los
proyectos de los sectores liberales que veían en el general ajusticiado una
solución de recambio para la fracasada Revolución Argentina.
El dramatismo de esa muerte aceleró un proceso que suele llevar años: la
creación de un prócer. En cuestión de meses los doctores liberales, la prensa,
los herederos políticos canonizaron a Aramburu mediante el uso irrestricto del
ditirambo y la elegía. Paladín de la democracia, soldado de la libertad, dilecto
hijo de la patria, militar forjado en el molde clásico de la tradición
sanmartiniana, gobernante sencillo y probo que rehuía por temperamento los
excesos de autoridad, son algunos de los conjuros que escamotean a la historia
el perfil verdadero de Aramburu. Dos años después tenía su Mausoleo, ornado de
virtudes.
La matanza de junio ejemplifica pero no agota la perversidad de ese régimen. El
gobierno de Aramburu encarceló a millares de trabajadores, reprimió cada huelga,
arrasó la organización sindical. La tortura se masificó y se extendió a todo el
país. El decreto que prohibe nombrar a Perón o la operación clandestina que
arrebata el cadáver de su esposa, lo mutila y lo saca del país, son expresiones
de un odio al que no escapan ni los objetos inanimados, sábanas y cubiertos de
la Fundación incinerados y fundidos porque llevan estampado ese nombre que se
concibe como demoníaco. Toda una obra social se destruye, se llega a cegar
piscinas populares que evocan el "hecho maldito", el humanismo liberal re
trocede a fondos medievales: pocas veces se ha visto aquí ese odio, poca s veces
se han enfrentado con tanta claridad dos clases sociales.
Pero si este género de violencia pone al descubierto la verdadera sociedad
argentina, fatalmente escindida, otra violencia menos espectacular y más
perniciosa se instala en el país con Aramburu. Su gobierno modela la segunda
década infame, aparecen los Alsogaray, los Krieger, los Verrier que van a anudar
prolijamente los lazos de la dependencia desatados duran te el gobierno de
Perón. La República Argentina, uno de los países con más baja inversión
extranjera (5% del total invertido), que apenas remesaba anualmente al
extranjero un dólar por habitante, empieza a gestionar esos préstamos que sólo
benefician al prestamista, a adquirir etiquetas de colores con el nombre de
tecnologías, a radicar capitales extranjeros formados con el ahorro nacional y a
acumular esa deuda que hoy grava el 25% de nuestras exportaciones. Un solo
decreto, el 13.125, despoja al país de 2 mil millones de dólares en depósitos
bancarios nacionalizados y los pone a disposición de la banca internacional que
ahora podrá controlar el crédito, estrangular a la pequeña industria y preparar
el ingreso masivo de los grandes monopolios.
Quince años después será posible hacer el balance de esa política: un país
dependiente y estancado, una clase obrera sumergida, una rebeldía que estalla
por todas partes. Esa rebeldía alcanza finalmente a Aramburu, lo enfrenta con
sus actos, paraliza la mano que firmaba empréstitos, proscripciones y
fusilamientos.
Fuente:
NAC&POP
A 50 años del derrocamiento del gobierno constitucional y democrático del
General Perón
No nos une el espanto sino el amor
Por Oscar Castellucci
Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra
historia; una historia "del otro lado", en la que el espanto vale apenas uno y
cinco el amor.
Conscientes de que "la historia la escriben los que ganan", los epígonos de las
fuerzas cívico-militares sediciosas que derrocaron al gobierno legítimo del
General Perón en septiembre de 1955 han impuesto, en el campo histórico, que,
para ser considerado "objetivo", se requiere la condición sine qua non de
manifestarse antiperonista (se admite cierta moderación, es cierto, y hasta la
segmentación de aspectos parciales, pero no la inconsecuencia a lo esencial del
principio).
Para todas las miradas que se d