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La Forestal es el nombre de una empresa argentina de capitales extranjeros que manejó buena parte de la actividad política y económica de un sector del norte argentino a fines del siglo XIX y a principios del siglo XX. Su nombre es tristemente recordado por haber significado la destrucción de una parte importante de los recursos naturales, la explotación de sus trabajadores y los oscuros contactos con el poder de turno.
La devastación natural
Esta empresa de origen inglés, pero además con capitales franceses y alemanes, fue iniciada en 1872 a raíz de un empréstito perjudicial que la Argentina obtiene con la empresa Murrieta de Londres. Esta firma llevó a la desastrosa explotación de 1.500.000 hectáreas de quebrachales en el Chaco Austral (norte de la provincia de Santa Fe, sur de la provincia del Chaco y noreste de la provincia de Santiago del Estero). Según algunas versiones, la explotación llegó hasta la zona de El Impenetrable chaqueño. La empresa exportaba postes y durmientes para el ferrocarril, rollizos y, esencialmente, tanino.
Mecanismos espurios
La firma se propagó y llevó adelante el usufructo, a saber: compra de tierras a precios miserables, subsidios de la Nación y de las provincias sin pagos de devoluciones y constantes sobornos a funcionarios públicos. Un caso por antonomasia era el de Lucas González, quien era uno de los representantes de la firma Murrieta en el país pero, a la vez, era el funcionario nacional encargado de negociar con la misma empresa sobre los alcances de la misma.
Estado dentro de un Estado
La Forestal resultó ser un gran negocio para sus múltiples dueños que contaba con ferrocarriles, puertos propios y pagaban a sus vapuleados trabajadores con vales que éstos a su vez debían de canjear en los almacenes de la mismísima empresa. El caso alegórico fue de Aniceto Barrientos de Villa Ana (Santa Fe) que, durante su vida de asalariado en la empresa, fue contabilizando cuántas veces recibía el mismo vale con el mismo número y llevando la anotación en un cuaderno registró 137 veces. La Forestal además tenía una fuerza propia de represión, la "gendarmería volante", financiada por la propia empresa y armada y uniformada por el gobierno provincial del gobernador Enrique Mosca quien sería luego candidato a vicepresidente por la Unión Democrática en 1945.
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Las huelgas: muerte y represión
Las grandes luchas obreras contra la empresa comenzaron en 1919 y que contaron con la colaboración de los anarquistas de la FORA además de socialistas y sindicalistas libres. La primera huelga en el mes de julio fue en reclamo de un aumento salarial, jornada de solo 8 horas de trabajo y suspensión de masivos despidos compulsivos. La segunda huelga, se produjo entre diciembre de 1919 y enero de 1920 en la cual el gobierno nacional movilizó a soldados del Regimiento de Infantería Nº 12 de Rosario con asiento en Rosario. La tercera huelga en La Forestal del año 1922 fue la más importante y culminó con una salvaje represión, lo cual la "gendarmería volante" y otras formaciones parapoliciales impunemente patrocinadas por el gobierno de Hipólito Yrigoyen actuaron despóticamente con un saldo de centenares de muertos y 19 dirigentes huelguistas condenados a la cárcel. En el cuaderno del capataz Aniceto Barrientos registraba lo siguiente: “a los muertos los apilaban uno sobre otro, le clavaban el cuchillo en la nuca por si estaban vivos, desde ese día tenía miedo de volver a trabajar porque nos miraban con odio, como si fuéramos perros sarnosos”.
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El final de la empresa
La firma se retiró del país en el año 1966 debido a la brusca caída de los aranceles internacionales de la madera y el tanino reemplazado por nuevos productos. La Forestal dejó graves consecuencias económicas, ecológicas, y humanas. La acentuación de la tala del quebracho para la ganancia capitalista agotó ese recurso natural, en lo humano y económico el 95% de sus trabajadores no pudieron jubilarse, muchos perdieron sus hogares, las industrialización fue destruida y los pueblos se empobrecieron y su gente alimentó los suburbios de las grandes ciudades creando villas miserias.
Consecuencias del negocio forestal
Santa Fe perdió casi el 90% de sus bosques [2004]
Los bosques y montes naturales de la provincia de Santa Fe apenas representan el 14 por ciento de los existentes en 1935. Eso es lo que se desprende del reciente informe de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación que comparó las cifras que pintan el paisaje de la deforestación impune que se generó en los últimos setenta años. Una pérdida varias veces millonaria en dólares que ningún gobierno provincial reclamó a favor de los santafesinos. Al contrario, a lo largo de la historia del siglo veinte, el Estado ha pagado precios muy altos por las tierras yermas, consecuencia de la depredación que generaron, fundamentalmente, dos grandes empresas: La Forestal, en el norte, y Celulosa, en el sur. Ambas firmas tuvieron un poder político superior al de los gobiernos locales que debieron controlarlas y que siempre obedecieron sus reclamos. Ahora que varios legisladores plantearon la necesidad de cuidar lo poco que queda de la flora autóctona también sería bueno que alguien, aunque sea una vez, reclame por los daños ocasionados a la población a través de la explotación irracional de la naturaleza.
El informe
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El trabajo fue realizado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en el marco del Programa de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación.
De 1.100.000 kilómetros cuadrados de bosques naturales que contabilizó el censo forestal de 1935 sólo quedan poco más de 330.000. En aquel entonces, el 39 por ciento del territorio nacional estaba cubierto de bosques; hoy, la superficie boscosa no llega al 12 por ciento.
"Un problema grave que estamos teniendo es la expansión desordenada de las fronteras agrícolas. Para frenar esta situación vamos a impulsar subsidios para quienes protejan los bosques y, aunque el Estado nacional no tiene injerencia directa sobre los recursos naturales (porque son patrimonio de las provincias), vamos a promover una ley de ordenamiento territorial, para asignar cantidades de hectáreas para cada uso", dijo Atilio Savino, titular de la Secretaría de Ambiente, que depende del Ministerio de Salud.
"Se están sacrificando superficies ricas en biodiversidad, destinándolas a fines bendecidos circunstancialmente por vaivenes del mercado de efímera duración. Se está extendiendo la frontera agropecuaria a fuerza de arrasar bosques y selvas y desplazar importantes comunidades rurales. Creo que debemos avanzar hacia una ecología social, a través de procesos productivos más sustentables", agregó el titular de esa cartera, Ginés González García.
El informe advierte, a su vez, que en esta pérdida de biodiversidad, en este empobrecimiento cualitativo de nuestros bosques, se juega la suerte del 40 por ciento de sus especies vegetales y animales. De hecho, ya hay unas cuantas amenazadas: corren peligro de extinción, entre otros, el pino paraná y el palo rosado, en Misiones; los lapachos, las quenoas y el roble amburana, en la selva de Yungas; el palo santo y algunas especies de quebracho, en el Chaco; y los alerces y algunas araucarias y cipreses, en el Sur.
Cada año, todavía, se desmontan unas 30.000 hectáreas de bosques. "Nosotros aseguramos que son muchas más. Estamos documentando qué está pasando con el 30% de bosques que nos queda y recibimos a diario denuncias sobre el tema. En Salta, hasta se están vendiendo reservas ecológicas para sembrar este cultivo", alerta Emiliano Ezcurra, de Greenpeace. Los lugares más castigados son las selvas de Yungas y la misionera, el monte chaqueño y Tartagal, en Salta.
El caso santafesino
En 1935, la superficie de bosques y montes naturales en la provincia de Santa Fe sumaba 59 mil kilómetros cuadrados.
Hoy, en 2004, apenas 8.253 kilómetros cuadrados.
Solamente el 13,98 por ciento de lo que había siete décadas atrás.
Es decir que se perdió el 86 por ciento de lo que había.
¿Quién se hace responsable por esos 50.747 kilómetros cuadrados de bosques y montes naturales que ya no existen en la provincia?.
¿Cuánto dinero representa semejante superficie que tuvo, además, un costo ecológico, sanitario y social de proporciones para los habitantes de Santa Fe?.
Detrás de ese saqueo también existe una historia de permisos otorgados por el propio Estado a favor de la explotación irracional de los recursos.
Asimismo se verifica un mínimo control de las ganancias que obtuvieron las grandes empresas dedicadas a la extracción y comercialización de los árboles.
Se cobraron impuestos mínimos en relación a los excedentes que tenían esas firmas y, a posteriori, se pagaron altos precios para la reestatización de territorios convertidos en virtuales desiertos.
Hacia mediados de los años noventa, el cálculo de lo que solamente fue explotado por La Forestal estiraba la cifra del costo ecológico a 3 mil millones de dólares.
Nadie reclamó por esta legítima acreencia que tiene el pueblo santafesino.
Esos 50.747 kilómetros cuadrados de bosques y montes naturales que ya no son, forman parte de tres procesos de explotación irracional de los recursos naturales: el quebracho colorado en el norte, el eucalipto blanco en el sur y el talado indiscriminado que ahora sirve de base para plantar soja en regiones que antes poseían una gran diversidad natural.
La Forestal
Treinta y siete cajas de hierro partieron del puerto de Liverpool el 10 de marzo de 1874, embarcadas en el buque "Gassendi". El destino era Santa Fe, traían 180.187 libras esterlinas.
Era el total de un empréstito celebrado por la firma londinense Murrieta & Compañía y el gobierno de la provincia con el objetivo de conformar el capital inicial del Banco Provincial de Santa Fe.
El crédito se había firmado el 22 de junio de 1872 y el apoderado de la prestamista era el doctor Lucas González, quien luego también arbitraría de representante del Estado santafesino a la hora de saldar la deuda.
En julio de 1881, la deuda era de 110.873 libras esterlinas y 3 chelines.
La provincia, a sugerencia del polifuncional Lucas González, decidió pagar ese compromiso con tierras fiscales.
Se le otorgaron, entonces, 668 leguas de territorio. Fue por medio de una ley de la propia legislatura santafesina sancionada el 5 de octubre de 1880.
"Los capitalistas de Londres cumplían a conciencia con su función, como que eran hombres de una nación imperialista; la responsabilidad debemos buscarla -a esta altura del estudio que realizamos- en tierra argentina, y a ella es ajena el pueblo, gobernado por el régimen de una democracia permanentemente escamoteada", escribió Gastón Gori en su imprescindible "La Forestal. La tragedia del quebracho colorado", editado en 1965.
La escritura debía ser firmada por el mismísimo Juan Bautista Alberdi que intervenía a nombre del gobierno, pero no lo pudo hacer por problemas de salud. Lo reemplazó un inglés, Federico Woodgate. Junto a Lucas González, firmaron "la entrega del Chaco santafesino en una extensión de 1.804.563 hectáreas".
El gobierno cobró 1.002.594 pesos, pero devolvió en juicios reivindicatorios la suma de 3.212.190 pesos.
Así nació la Santa Fe Land Company, después Compañía de Tierras, Maderas y Ferrocarriles La Forestal Limitada, después La Forestal Argentina Sociedad Anónima de Tierras y Maderas y Explotaciones Comerciales e Industriales.
En 1915, un diputado provincial de Santa Fe, Romeo Saccone, salió en defensa de La Forestal diciendo que "pretender gravar con un sistema impositivo elementos primordiales del progreso, cuando precisamente el Congreso Nacional para ayudar toda iniciativa privada, suprimió totalmente los derechos a la importación de rieles, no sería digno de una provincia que pretende y con razón ser uno de los exponentes más firmes del adelanto y de la civilización en este país". Esos eran los empleados de la empresa.
En 1965, cuando los ingleses decidieron retirarse del latifundio, el gobierno de la provincia decidió pagarles 2,5 millones de pesos la legua cuadrada de peor calidad y 3,75 millones de pesos por legua cuadrada de estancia. Decía Gori que con esto "siguen haciendo los ingleses sus negocios millonarios, mientras en esferas gubernativas se exhibe como un triunfo, lo que es una nueva conquista de la compañía que acumula ganancia sobre ganancia".
La empresa tuvo su propia bandera, su policía brava, sus ciudades, puertos y ferrocarriles, moneda propia y más de 20 mil trabajadores, entre los que no se contabilizaron los diputados, comisarios, jueces de paz y otros influyentes funcionarios que recibían distintos favores de la empresa, como queda dicho.
Hubo poblaciones que recibieron los nombres de algunos presidentes del directorio de la empresa, como sucedió con Patrick Ogilvie Campbell, que le prestó su apellido al lugar en donde suele vivir el ahora senador nacional Carlos Reutemann, Llambí Campbell.
La Forestal explotaba también campos en los departamentos del centro y sur provincial, como San Martín, Belgrano y General López. Un dominio sobre la mayoría del territorio santafesino.
Mientras tanto le pagaba a la provincia 300 mil pesos en moneda nacional pero tributaba casi 9 millones de pesos a la corona británica, según el balance del año 1916.
Entre 1947 y 1957, las ganancias de la empresa se calculaban en 50 millones de dólares y hacia 1963, sus excedentes eran del orden de los 750 millones de pesos nacionales.
En forma paralela, desaparecía el quebracho, se cerraban las fábricas y crecía la desocupación y las poblaciones iniciaban el exilio interno.
También estuvieron las huelgas heroicas de los obreros y hacheros de 1919 y 1921, salvajemente reprimidas y algunas denuncias contra la explotación en la legislatura provincial durante los años cuarenta.
Gastón Gori se lamentaba en 1965 que "en más de 2 millones de hectáreas no existe ni una sola biblioteca y un censo de lectores daría un índice cultural prácticamente nulo".
Contaba que en 1963, "La Gallareta se conmovía por el cierre de su fábrica de tanino; pero la Compañía ni remotamente se cerraba como consecuencia de un descalabro económico; por el contrario, sus ingresos brutos en ese año fueron del orden de los 547 millones de pesos, así como en 1962, después de la clausura en Villa Ana, fueron de 463 millones de pesos. Centenares de millones por un lado, desocupación y miseria por el otro", sostenía el notable escritor santafesino.
A cuarenta años del cierre de las últimas fábricas de tanino de La Forestal, los números oficiales de los censos forestales hablan del desierto que siguió a la empresa.
Solamente si la provincia oficiara de representante del pueblo santafesino tendría la posibilidad de demandar a los herederos de la firma en millones de dólares por exclusivamente el costo ecológico.
Lo social, lo humano, lo cultural, lo perdido por los impuestos mal cobrados, sumaría otra cifra sideral que por ahora ni siquiera puede ser mensurada.
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Celulosa
La leyenda cuenta que los rosarinos Joaquín Lagos y Enrique Fidanza disfrutaban en Roma del premio que les dejara un billete de lotería cuando el 15 de enero de 1927 leyeron las páginas de "Il Popolo di Roma". Ese papel estaba hecho con paja de trigo. La mencionada historia rosa sigue con el regreso de ambos a Rosario y su prédica a otros cerealistas y al italiano Umberto Pomilio, creador del sistema de transformación de la planta en papel. El 2 de febrero de 1929, con créditos del entonces Banco Provincial de Santa Fe, nació Celulosa Argentina en la ciudad de Capitán Bermúdez. Su primer directorio estuvo integrado por Eugenio Vogt, como presidente, Pomilio, Juan Tamburini, Silvio Gagliardi, Ciro Tonazzi, Santos Manfredi, Eduardo Grimaldi, Pedro Beristain y Antonio Morella.
Aquella fábrica de Capitán Bermúdez fue la primera planta del país dedicada a producir pasta celulósica. En febrero de 1931 la máquina importada de Alemania produjo las primeras 37 toneladas de papel. Un año después Celulosa realizó su primera exportación hacia el Paraguay.
Celulosa se convirtió en todo un símbolo de poder económico, político y social. Absorbió tres fábricas más antiguas, como Andino y Cía.; Papelera Argentina, con sede en Zárate, en la provincia de Buenos Aires, y la Compañía General Fabril Financiera, un desprendimiento de la Compañía General de Fósforos, con planta en Bernal, también en el primer estado argentino.
A partir de 1939 se asoció a la empresa inglesa Duperial a través de Electroclor, cuya planta era vecina de la original de Celulosa, en Capitán Bermúdez. El objetivo era elaborar productos derivados del cloro sobrante de la fabricación de la celulosa. En la primera mitad de los años cuarenta sustituyó la paja de trigo, como materia prima para la pasta, por la madera. Fue entonces, dice la historia oficial de la empresa, que se dedicó a plantar coníferas en el delta del Paraná y en Puerto Piray, en Misiones.
Pero la historia de Celulosa es también parte de la historia nacional.
Hacia 1996 formaba parte del principal acreedor externo de la Argentina: el Citibank.
En aquel año su primer trimestre exhibió una pérdida de 53 millones de pesos. La empresa decidió presentar un recurso de crisis ante el Ministerio de Trabajo de la Nación.
Cien trabajadores quedaron en la calle.
Uno de los representantes legales de la empresa era uno de los principales referentes del poder económico nacional: Daniel Funes de Rioja, el abogado que formó parte del selecto grupo de expertos que impuso la flexibilización laboral durante los años noventa.
En 1991 trabajaban 618 obreros y otros 250 fuera de convenio. Pero había otros 150 trabajadores invisibles, los hacheros.
Sumergidos en los montes de eucaliptos blancos en los llamados centros forestales de la empresa, las familias de hacheros sobrevivían sin agua corriente, ni luz eléctrica y con pocas posibilidades de higiene y salud.
El titular del centro forestal de aquellos años, ingeniero Guillermo García, contestó: "No he tenido posibilidad de ir a los bosques por falta de tiempo. No los conozco a los hacheros. Pero iría para satisfacer una curiosidad de tipo turística. Pero no desde el punto de vista operativo porque no me corresponde. Ya trasladé mi preocupación para que los responsables tomaran acción inmediata", le dijo a este cronista.
En aquellos tiempos de principios de los años noventa, se conoció la existencia de la
escuela 1231 que funcionaba en los propios territorios de la empresa.
En su momento, la ex secretaria general de la Asociación del Magisterio de Santa Fe, delegación San Lorenzo, Analía Semorile, explicó: "A mi me hicieron saber que no me acerque más a la tranquera que da entrada a los campos de Celulosa y donde funciona la escuela 1231. No puede ser que maestras tengan que estar saltando las tranqueras porque un capataz de Celulosa se le ocurra cerrar la tranquera para que los hijos de los hacheros no tengan clases", sostuvo.
La escuela en cuestión tenía siete cursos, una directora, Irma Benvenutti de Giacone y dos maestras. Aunque contaban con partidas para el comedor, no había dinero para cocineras, de allí que las propias docentes se encargan de preparar la comida para los cuarenta alumnos, en su mayoría hijos de los hacheros del monte de eucaliptos, propiedad de Celulosa.
"La escuela que dirijo pertenece al estado provincial, y, sin embargo, tanto la estructura edilicia como la casi totalidad de los bienes muebles que la misma posee, fueron suministrados por la empresa citada. Yo me pregunto, ¿no debe ser el estado quien garantice la educación e instrucción del pueblo?. ¿Por qué entonces, una escuela pública para funcionar decentemente tiene que depender de los dineros que Celulosa Argentina no tiene la obligación de dar?...", sostuvo la directora en una carta en que la defendía a la empresa.
Catorce años después los hacheros continúan en las mismas condiciones de existencia aunque la propietaria de la empresa sea la uruguaya Fanapel en un 85 por ciento del capital y haya vendido por un monto de 242 millones de pesos durante 2003 con una ganancia de 61 millones de pesos.
Celulosa ha sido la principal impulsora de la deforestación en la zona sur de la provincia pero su propia historia evidencia sus influencias políticas, judiciales y económicas, no solamente en la región sino también a nivel nacional.
Algunas ideas
La Forestal y Celulosa no son las únicas responsables de la desaparición del 86 por ciento de los bosques y montes naturales santafesinos, pero si tienen un alto grado de compromiso.
Ellas son las caras visibles de un negocio que no reparó en el mínimo sentido de futuro, no solamente en relación al medio ambiente, sino con respecto a las poblaciones vinculadas al negocio forestal.
Las historias de ambas empresas revela la subordinación de la clase política municipal y provincial a sus mandatos de cuidar y agrandar sus ganancias.
Y hasta se pone de manifiesto como en lugar de devolver algo de lo mucho que obtuvieron gracias al suelo y la gente de la provincia, cobraron indemnizaciones ilógicas impulsadas desde la legislatura.
Pero el tercer factor económico de depredación, desocupación, pobreza y migración interna que hoy sufre la provincia es lo que se oculta detrás del llamado boom sojero.
La pérdida de los bosques y montes santafesinos debe también mensurarse en dinero para que el estado intente una reparación para los habitantes de las regiones que más sufrieron y sufren estos procesos de devastación natural.
Un costo que puede calcularse a través del precio de cada hectárea o kilómetro cuadrado hoy convertido en tierra yerma.
Es hora, alguna vez, de convertirse en acreedores de aquellos que usaron todos los recursos a favor de sus propias ganancias sin reparar en ningún tipo de costo.
Fuente: www.edicionuno.com.ar
Murió Gastón Gori (17/11/04)
'TENEMOS QUE SER MENOS IGNORANTES'
Por Carlos del Frade
Gastón Gori escribió y publicó y le reeditaron un total de 87 libros, uno por cada año que vivió. Con intensidad, pasión, amor y rigurosidad. Un cuarto de siglo le llevó su investigación en torno a La Forestal y murió con una jubilación que apenas superaba los 600 pesos. El escritor y periodista que nació en Esperanza murió el 17 de noviembre de 2004, el mismo día que se inauguraba el Tercer Congreso Internacional de la Lengua que, seguramente, hubiera ninguneado su compromiso y fulgurante existencia subordinada a la palabra como herramienta de transformación social y denuncia permanente. Quienes lo conocimos sabemos de su humildad, su sentido del humor y su renovada rebeldía cada vez que se enteraba de una nueva etapa del saqueo. Dos años atrás lo vimos bajar de una combi con un gran costo físico para sumarse a la creación de una biblioteca popular surgida de una asamblea barrial que apostó al futuro y que bautizó al lugar con su nombre. Hoy Gastón ya no está. Pero es una definición absurda. Por eso elegimos volver a contar aquella postal de alegría, militancia, honestidad y extraordinaria capacidad que nos regaló cuando se inauguró la biblioteca en la zona oeste rosarina. Gastón es un imprescindible. Lo queremos mucho. Lo seguimos necesitando.
El lugar más luminoso del mundo
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En la lluviosa mañana del sábado 30 de noviembre de 2002, las asambleas barriales de Fisherton hicieron salir el sol.
Medio millar de pibes, que concurren a cinco escuelas del lugar, participaron del concurso de dibujos que sumaría el isotipo de la biblioteca popular inventada por los protagonistas de las asambleas.
Fisherton tiene 130 años y nunca antes, ningún funcionario, nacional, provincial o municipal, tuvo la idea se fundar una biblioteca.
Lo hizo la gente del pueblo.
Esa mañana de nubes, pintada de gris, los chicos que fueron con sus padres, hermanos y abuelos, supieron el significado de la palabra futuro.
Conocieron las cortinas hechas a mano por las vecinas, los estantes robados a la mugre de galpones abandonados, encontraron los marcos de las puertas pintados a nuevo, y comieron un bizcochuelo gigante cocinado en una panadería del barrio.
Vieron emocionarse a sus maestras, disfrutaron de títeres y bailes y descubrieron otra palabra nueva: dignidad.
La reconocieron en un viejito que para caminar se apoyaba en un bastón marrón, que vestía de traje y cuyos lentes hacía imaginar que no miraba lejos.
Era el hombre que llevaba el nombre de la biblioteca.
Gastón Gori, tejedor de la dignidad santafesina.
-Tengo ochenta y siete años y ochenta y siete libros publicados. Y como tengo pensado llegar a los noventa, necesito publicar tres libros más. Porque forzando las estadísticas quiere decir que tengo un libro por cada año de vida -dijo Gastón.
El hombre que durante un cuarto de siglo investigó La Forestal y descubrió las palabras como vínculos de historias individuales y colectivas, es apenas tenido en cuenta por los grandes medios de comunicación de la provincia.
Y hoy, cuando tanto se habla de los productos comerciales que semanalmente emite Telenoche Investiga, viene bien hacer un pequeño ejercicio intelectual.
¿De cuántas investigaciones que realizó Canal 13 usted se acuerda?. Difícilmente pueda decir con exactitud el contenido de más de tres trabajos a pesar de la enorme difusión que le dio el multimedios Clarín.
Sin embargo, cuando hoy los pibes de diecisiete años son explotados en los grandes supermercados de la ciudad, ellos, los mismos adolescentes, dicen que los tratan como en La Forestal.
Y ese concepto se hizo carne en la memoria del pueblo gracias al trabajo de Gastón Gori. Casi con seguridad ninguno de los chicos leyó el trabajo del esperancino, pero su obra se ha metido en la conciencia colectiva y ese es el mejor premio que puede tener un periodista de investigación. Que su obra lo trascienda y forme parte de los que son más.
-Yo repetí segundo grado porque no me daba la cabeza...Quería ser carpintero y todavía tengo el alma del carpintero...Si queremos ser una gran nación tenemos que leer más, tenemos que ser menos ignorante. Por eso es hermoso inaugurar esta biblioteca, porque es como un lazo que ahorca la ignorancia - sostuvo Gastón con su implacable lucidez de ochenta y siete años atravesados de coherencia, ética y búsqueda de la belleza y la verdad.
Por eso los chicos sintieron la alegría de sus padres, cuando este viejito los hizo reir; por eso los pibes se emocionaron cuando sus padres vibraron con las palabras de Gastón; por eso, ellos, los chicos de Fisherton, entenderán con el tiempo, cuando vayan una y otra vez a la Biblioteca, que ese sábado 30 de noviembre, fue el lugar más luminoso de la provincia, aunque lloviera y no estuviera el sol.
La luz viene del protagonismo de las asambleas barriales de Fisherton y de la vida de Gastón Gori, del futuro concreto y material que construyeron en Juan José Paso y Tarragona, a contrapelo de tanto cinismo e indiferencia que campean en estos crepusculares comienzos del tercer milenio.
Déjese tocar por esa luz, métase en esa biblioteca.
Ahí está el futuro, chiquito, sencillo y poderoso, tanto como la dignidad de Gastón Gori.
Fuente: argenpress.info
Gastón Gori, esperancino
17 de noviembre de 1915 - 17 de noviembre de 2004
Ese día tenía previsto presenciar en Santa fe una charla que brindaría el escritor mexicano Carlos Fuentes, quien estaba participando del congreso de la Lengua en Rosario, y en una breve escapada nos daría el gusto de poder verlo en la ciudad capital. Pero sucedió lo de Gastón Gori, así que concurrí a su sepelio en su tierra natal, Esperanza. Quizás tenga otra oportunidad de verlo a Carlos Fuentes. Pero lo de Gastón Gori, era más fuerte, sentí que aunque anónimamente, debía estar en el adiós a ese maestro y muchas veces fuente de trabajos historiográficos que había escrito.
Mientras me dirigía desde Santo Tomé, donde vivo hasta Esperanza, la mañana se presentaba luminosa y ya algo calurosa, un día de sol y cielo azul, muy típico de la provincia de Santa Fe. En el campo, los trabajadores agrícolas, sin dudas los nietos o bisnietos de aquellas "Familias fundadoras de Esperanza", hoy desparramados no sólo en lo que fue la colonia Esperanza, sino por todo el centro oeste santafesino, se aprestaban en sus labores del campo, los trigos ya estaban casi prontos para la cosecha.
El era de mi barrio, vivía a unas 3 cuadras de mi casa, había ido a mi misma escuela, la 315 "Aarón Castellanos", era de noviembre, el mismo mes en que nací, había andado por mis mismas calles y caminos, había visto el edificio del ferrocarril, cercano al Molino Angelita, escuchado los "pitos" o silbatos de las fábricas anunciando el comienzo o el final de las jornadas de los obreros y trabajadores, aunque años antes, pero era la misma mística percibida, la de un pueblo de trabajo y en eso se inspiró su obra, tal como lo que había vivido desde chico, en ese pequeña ciudad cosmopolita, entre agraria y urbana, entre campesina e industrial. Lo habían visto en esa calle San Martín dos cuadras al norte del ferrocarril, donde estaba el negocio de su padre, y por esa calle San Martín habían alguna vez estado juntos, José Pedroni, Paillet, Gori, Riva, Stessens y otros personajes que dió Esperanza y que tenían su ámbito de encuentro o de presencia en esas dos o tres cuadras al norte del ferrocarril. (Según el propio Gastón: Manuel Streiger; Evaristo Stessens; Omar Pedroni, hijo de José; el doctor Alfredo Heer , Armando Bruera, Lionel Robert )
Y así luego de las ceremonias, terrones de tierra, de esta tierra generosa de la que él tanto había hablado, fue cubriendo su féretro, allá en el cementerio de Esperanza, para volver a ser algún día otra vez parte del ciclo de la vida.
Hugo Zingerling
Esperanza despidió a Gaston Gori
El cortejo que traslada los restos del destacado escritor se detuvo frente al edificio municipal donde recibió el reconocimiento de la comunidad. Sus familiares participaron emocionados de la ceremonia que finalizó en el cementerio local. En cada lugar representantes del Movimiento por las Letras, el Centro de Estudios Históricos y el Intendente Municipal destacaron en sus mensajes su aporte y su generosa personalidad.
Una vez ingresado a la ciudad de Esperanza, el cortejo fúnebre se dirigió a la Escuela Normal, institución donde Gastón Gori se recibiera de maestro, para luego detenerse frente al edificio municipal.
Allí se escucharon reconocimientos de Ruben Leonardi por el Movimiento Esperancino por las Letras, un funcionario de la Secretaria de Cultura de la Provincia y del Intendente Municipal Rafael De Pace que entregó el último adiós en nombre de su ciudad natal.
Posteriormente todos los asistentes se dirigieron a la necrópolis local previo paso por la Escuela 315 Aaron Castellanos, lugar donde Gastón Gori cursara sus estudios primarios.
Finalmente en el Cementerio Municipal las palabras de despedida estuvieron a cargo de José Luis Iñiguez por el Centro de Estudios Históricos.
Por Normando Gil y Nicolás Loyarte | nloyarte@cableydiario.com
El sábado 4 de enero de 2003 el escritor santafesino recibió en su casa a un equipo periodístico de Cable & Diario y El Litoral.com. Aquella mañana calurosa fue inolvidable. Gastón iluminó con simpleza aspectos sorprendentes de su vida: sus afectos y predilecciones, su lectura crítica de la realidad y los anhelos para los que, él afirma, serán sus próximos tres años de vida. La conversación fue por momentos íntima, espontánea, mágica. Preciso y lento como su tortuga, Gastón recorrió su obra y habló de sus autores de cabecera. Subió la escalera angosta y oscura hacia una puerta vidriada para mostrar su desordenada biblioteca, el escritorio, testigo de su desconcierto, su tristeza y sus ansias de luz cuando escribió La Forestal en noches de Vigilia Retenida (sus borradores inéditos), y su primera máquina de escribir que azarosamente recupero hace poco. En el patio, sentado bajo el fresco de la Bignonia, el señor de lo picaflores compartió su mundo de pájaros, el trato cálido con su tero, su pato y las calandrias. En esta presentación, El Litoral.com pone a disposición de sus lectores el texto completo de la entrevista que testimonia la vida de uno de los escritores esenciales de nuestra provincia.
En el patio de la bignonia
...miles de hectáreas habré caminado por los campos, pero nunca encontré un pájaro muerto. Y cuando mueren en jaulas, siempre dicen que mueren de tristeza. Pero no es que mueren de tristeza, es que el final de la muerte es una muerte de tristeza, para el ser humano también. Agonía, qué quiere decir: la tristeza de morir... agonía, es la tristeza de morir. Todos morimos tristes cuando morimos por cosas naturales.
Y morimos —como decía el pastor protestante— ‘‘Y José era muy bueno y murió de su última enfermedad'' —comenzó Gastón Gori la charla.
Gastón, ¿está escribiendo?
Yo en este momento no estoy escribiendo libros. Pienso en libros, inclusive tengo concebidos libros, pero no voy a escribir. Porque tengo que hacerlo en forma manuscrita y la vista no me permite hacer bien las letras. Aunque puedo escribir bastante bien, por haber escrito millones de veces las palabras, pero no quiero escribir un libro. Esa es una de las razones.
Tengo una hija que revisa todo lo que yo escribí. Y es la única que puede leer mis manuscritos y no equivocarse. Inclusive corrige los errores que comente la desgrabadora, que a veces no sigue el sentido de las cosas y pone cualquier palabra.
¿No le gusta dictar?
No, dictar no me gusta. El estilo oral es una cosa y el estilo escrito es muy distinto. El fenómeno de cerebración es distinto. Ahora, hace poquito dicté un trabajo. ‘‘Perdido en los quebrachales'' se llama. No es muy largo, lo publicó un suplemento de Reconquista. Lo escribir casi por un compromiso con Julio Acosta, director de la editorial Ameghino. El me pidió que escribiese eso. En la contratapa dice que mi entusiasmo por el trabajo de La Forestal me llevó a perderme dos veces en los montes. Quería escribirlo y me ayudó una chica que vive en frente de mi casa que me sigue muy bien cuando dicto. Pero es muy difícil el tema. Escribirlo me resultó dificilísimo, por el fenómeno psicológico que hay que realizar. Lo alcancé a escribir y salió lindo, dice mi mujer, pero mi mujer no es que me ama, es chupamedia mía.
¿Gastón, no piensa escribir más?
No. Yo no pienso escribir otro libro más. Tengo motivos para hacerlo y tengo cosas concebidas, pero no lo voy a escribir.
¿Cuándo tomó esta determinación?
El hecho de que me haya disminuido la vista; por ejemplo: yo te miro a vos, y te veo dentro de un rato y no te reconozco. Además de la pérdida de la vista tengo un infarto cerebral crónico. Quiere decir que hubo muerte de neuronas. Entonces esta muerte de neuronas me afectó los hemisferios cerebrales donde la vista, el aparto óptico, manda las imágenes. Bueno, yo a eso no lo tengo más completo. Ese es un inconveniente muy grande, porque también me hace perder la memoria visual. Y perder aunque sea una parte de la memoria es perder ya una parte del pensamiento. Aunque sea perder la memoria inmediata, la antigua no. Yo me puedo acordar de muchísimas cosas viejas. Inclusive de demasiadas cosas me acuerdo, debería acordarme de menos.
¿Cuántos libros tiene publicados?
Hay 47 primeras ediciones, incluyendo algún folleto, y hay 40 reediciones de libros. Ochenta y siete veces me publicaron libros, y tengo 87 años. Y como he resuelto vivir hasta los 90 años me van a faltar 3 libros. Uno ya está casi en camino, después de los otros dos me faltaría elegir uno, porque el último libro que me gustaría reeditar es un libro que yo quiero mucho: se llama ‘‘La pluma incesante''. Es decir: 90 años y 90 veces se habrán publicado libros míos, y terminarlo con el libro ‘‘La pluma incesante'' sería muy simbólico, me gustaría mucho hacerlo. Y ya te digo, como voy a vivir 3 años más, eso está resuelto, en eso ya no hay problema...
¿Por qué dice eso? ¿Cómo puede usted determinar que va a vivir 3 años más?
Lo he resuelto.
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¿Y qué va a hacer dentro de 3 años?
Voy a vivir como vivo. Voy a vivir como vivo.
Pero, ¿por qué dice que va a morir dentro de 3 años?
Ah, yo digo 3 años como el límite de lo que yo he resuelto vivir. Pero si llego a los 90 años pido una prórroga (risas).
¿A quién se la pide?
Hay un ente que nosotros no podemos definir, (nocierto) (sic). Puedo pedírsela al destino, puedo pedírsela a Dios, por ejemplo; ése es el ente que no podemos definir. Dicen que hace todas las cosas, pero parate con Dios, ¿no? Porque a mí me mandó un infarto cerebral. Después, saco también en consecuencia que Dios no tiene memoria o no lleva anotado nada, porque me mandó un infarto cerebral y después ahora último me mandó un cáncer de próstata. ¿No vio en la libretita que ya era bastante? Hubiera puesto: ‘‘Le mando un resfrío, le mando una tos...'', cualquier cosa. Pero ¿por qué un cáncer? Si todo el que tiene cáncer, aunque sea de próstata, muere de cáncer, (nocierto). Pero yo creo que a pesar de eso, con la ayuda de los científicos actuales, 3 años más voy a vivir. Y si no vivo los 3 años más, vengan y repréndame: ‘‘¡Incumplidor! ¡Traidor! ¡Traidor! ¡Usted nos ha engañado! A ver, diga ahora ¿por qué nos ha engañado?''. Y yo no te voy a contestar nada (risas).
Teóricamente, si usted quiere vivir 90 años, la prórroga la tendría que pedir en el 2005.
Eso mismo, en el 2005 pediría una prórroga.
¿Entonces le quedan 2 años?
¿Dos años?
Estamos en el 2003.
Sí.
¿Qué día nació usted?
Yo nací el 17 de noviembre de 1915 (silencio). Así que 90 años sería en el 2005. Y bué, es un número hasta simpático.
Orden cronológico de ediciones y reediciones
GASTON GORI – FICHA BIBLIOGRAFICA
1940 – ANATOLE FRANCE…Ed. Porter Hnos. Bs. As. Ensayo.
1941 – SOBRE LA TIERRA ENSANGRENTADA, Porter Hnos. Bs. As. Ensayo.
1942 – MIENTRAS LLEGA LA AURORA, Porter Bs. As., poemas.
1943 – VIDAS SIN RUMBO, Ed. Colmegna, Santa Fe, cuentos.
1945 – Y ADEMAS ERA PECOSO… Ed. Castelví, Santa Fe, Cuentos.
1946 – SE RINDEN LOS NARDOS, Ed. Espadalirio, Santa Fe, poemas.
1946 – INTERMEZZO DE LAS ROSAS, Ed. Colmegna, Santa Fe, ensayo.
1947 – COLONIZACION SUIZA EN ARGENTINA, Ed. Colmegna, ensayo histórico.
1947 – EL INDIO, EL CRIOLLO Y EL GRINGO, Ed. Dpto. Estudios Etnográficos.
1948 – COLONIZACION, Estudio histórico y social. Ed. Colmegna, Santa Fe, cuentos.
1949 – EL CAMINO DE LAS NUTRIAS, ED. Colmegna, Santa Fe, cuentos.
1950 – HA PASADO LA NOSTALGIA, Ed. Colmegna, Santa Fe, ensayos.
1951 – VAGOS Y MAL ENTRETENIDOS, Ed. Colmegna, Santa Fe, ensayo.
1952 – LA PAMPA SIN GAUCHO, Ed. Raigal, Bs. As., ensayo.
1952 – Segunda edición de ANATOLE FRANCE, Ed. Colmegna.
1952 – Segunda edición de Y ADEMAS ERA PECOSO, _Ed, Colmegna.
1954 – FAMILIAS COLONIZADORAS DE SAN CARLOS, Ed. Colmegna, historia.
1955 – Segunda edición de EL CAMINO DE LAS NUTRIAS, Ed. El Litoral, Santa Fe.
1956 – LA MUERTE DE ANTONINI, Ed. Doble P., Buenos Aires, novela.
1958 – EL PAN NUESTRO, Ed. Galatea – Nueva, Visión, Bs. As., ensayo, social del campo.
1958 – EL DESIERTO TIENE DUEÑO, Ed. Doble P. , Buenos Aires.
1958 – ANIBAL PONCE, Ed. I.R.C.A.U., Buenos Aires, ensayo (folleto).
1958 – DIARIO DEL COLONIZADOR ENRIQUE VOLLENWEIDER, Ed. Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe.
1962 – EDUARDO WILDE, ED. Fondo Municipal, Santa Fe, ensayo.
1964 – INMIGRACION Y COLONIZACION EN ARGENTINA, Ed. Eudeba, Bs. As., ensayo.
1964 – Segunda edición de VAGOS Y MALENTRETENIDOS, Ed. Colmegna, Santa Fe.
1965 – LA FORESTAL, tragedia del quebracho colorado, Ed. Platina, Buenos Aires, ensayo.
1969 – ESPERANZA MADRE DE COLONIAS, Ed. Museo de la Colonización, Santa Fe, ensayo.
1971 – Segunda edición de INMIGRACION Y COLONIZACION EN ARGENTINA, Ed. Eudeba, Buenos Aires.
1971 – LA NARRATIVA EN LAREGION DEL LITORAL, Ed. Museo de la Colonización, Santa Fe, ensayo.
1972 – Tercera edición de Y ADEMAS ERA PECOSO, Ed. Diagraf, Buenos Aires.
1972 – LA TIERRA AJENA, drama de la juventud agraria. Ed. La Bastilla, Buenos Aires, ensayo.
1973 – FAMILIAS FUNDADORAS DE LA COLONIA ESPERANZA, Ed. El Colono, Esperanza.
1974 – Segunda edición de “LA FORESTAL, tragedia del quebracho colorado”, editorial “PROYECCION”, Buenos Aires.
1974 – Tercera edición de “VAGOS Y MALENTRETENIDOS”, ed. “Alonso”, Buenos Aires.
1974 – Segunda edición de “FAMILIAS FUNDADORAS DE LA COLONIA ESPERANZA”, Ed. Colmegna, Santa Fe.
1975 – POEMAS EN LA TORMENTA, Ed. Tupambaé, Santa Fe, Poemas.
1976 – PALABRAS DE REFUTACION GOZOSA, Ed. Tupambaé, Santa Fe, relatos.
1976 – NICANOR Y LAS AGUAS FURIOSAS, Ed. Tupambaé, Santa Fe, Relatos.
1976 – PASE SEÑOR FANTASMA, Editorial Tupambaé, Santa Fe, Cuentos.
[Recopilado hasta 1976 - proximamente desde 1976 hasta nuestros días]
Hugo Zingerling
Fuente: www.esperanza.gov.ar
"¡Güelga nomá, chamigo!"
Por Osvaldo Bayer
Es una constante de hierro: la historia les da la razón siempre a los luchadores de la dignidad, por más humildes que sean. Y tal vez, por humildes, sus figuras se recortan en el tiempo con más claridad. Sucedió allá por los años veinte. En la tierra del quebracho. A los hacheros se les comenzó a prohibir los pañuelos rojos que, como costumbre, llevaban al cuello, y las camisas rojas que vestían en el trabajo. Ese color acostumbrado en los habitantes de la región no se podía usar más porque, según los serviles empleados de la empresa inglesa La Forestal, era “comunista y anarquista”. La policía privada de la empresa se encargaba de proceder: trabajador que llevaba pañuelo rojo o camisa granate era obligado a desnudarse, le daban latigazos hasta desvanecerlo y le prendían un cintillo azul y blanco y le hacían gritar bien fuerte: ¡viva la Patria!
Todo esto en la Argentina de don Hipólito Yrigoyen, elegido por el pueblo, que mandó al ejército argentino a reprimir al gauchaje alzado que se había levantado al grito de “¡Oh, añá! ¡Güelga nomá, chamigo!”, levantando el puño y con pocos rémingtons “Colí”, de caños y culatas recortados, que les habían hecho llegar los anarquistas de Buenos Aires a través de los marineros de los buques del Paraná. Fue una solidaridad épica. La huelga reventó como una bomba de brazos alzados desde el Chaco santafesino, por el Chaco, Formosa, hasta el mismo Puerto Infierno, y la parte santiagueña desde Quimilí a Pampa de los Guanacos. Los obreros ferroviarios anarquistas pararon el Central Norte Argentino y el Provincial de Santa Fe para impedir el movimiento de tropas del 12 de Infantería, en el cual estaba el teniente Juan Domingo Perón. Pero no sólo los ferroviarios sino también los marineros de la FORA pararon las embarcaciones y las tripulaciones de los barcos extranjeros que venían a recoger la sagrada madera roja de los quebrachales se negaron a recibirla. Y los portuarios, con sus rostros arrugados de puro indios, escupían a los crumiros traídos de otras latitudes que servían por un pan y un vaso de vino a los señores británicos bajo el cielo impiadoso de un permanente sol despiadado. Dos millones de hectáreas poseían los gentlemen de Londres. (“¿Argentina? Oh, yes, yes, sí, sí, allá hablan portugués, buena carne”). Dos millones de hectáreas, dos millones de hectáreas. Dos millones... de madera noble, de madera dura como el hierro. Roja. Arbol tras árbol, de cien años de crecimiento, caían para Su Majestad Británica, y desaparecían para los hijos de la tierra.
Globalización de la injusticia, que se joda la negrada, son todos borrachos, haraganes, analfabetos, sucios, no saben ni hablar castellano, se maman. Metalen bala, nomás. En el mismo año, el 10 de Caballería fusilaba a los peones patagónicos en defensa de los latifundios británicos.
Los curas se metieron en sus templos a rezar y para agradecer la infinita bondad de Dios, nuestro Señor. Mientras los hijos de la Tierra gritaban “Oh, añá, güelga nomá, chamigo”. Pero la empresa británica no se anduvo con chicas, inmediatamente armó su propia policía. El mismo modelo que en los años setenta emplearía uno de los hombres más desdeñables de nuestra historia, López Rega: las tres A. Bajo el nombre de Liga Patriótica Argentina (fundada en Buenos Aires por el Perito Moreno, Monseñor D’Andrea, el acaudalado Manuel de Anchorena y Manuel Carles, funcionario radical). La Forestal contrató a temibles criminales que traían de la cárcel de Misiones y les puso sombreros cowboys que los obreros llamaban “sombrero galpón” a los cuales les adosaban una escarapela patria. Y salían a la búsqueda de obreros huelguistas para acribillarlos a balazos. La primera víctima fue el dirigente anarcosindicalista Francisco Coronel, el más querido por las peonadas y hacheros de Puerto del Infierno. Jamás ni el ejército ni la policía molestó a los cuadros criminales de la Liga pagados por la empresa extranjera. Al contrario, los protegieron para asegurar el éxito final. El monumento final a tanta crueldad e ignominia fue el incendio del local de la Federación Obrera y las viviendas de todos aquellos trabajadores que no se sometieron. El últimoen resistir fue el gaucho Altamirano, que cayó en poder de los bandidos de La Forestal, a quien no sólo lo curtieron a latigazos sino que le prendieron fuego a su casita donde vivía con su mujer y numerosos hijos. Todo en nombre de la libra esterlina. Pero el asesinato de obreros no fue lo más terrible de esta injusticia que entristece esas zonas, vacías ya de nobles bosques. En 1939, muchos años después de la huelga, el diputado Doldán denunciaba la verdadera consecuencia del capitalismo ladrón. El diputado Doldán denunciará en la Cámara de Diputados: “En el departamento Vera, sobre 4463 defunciones sólo 1533 enfermos tuvieron asistencia médica y cerca de 3000 no la tuvieron.
Estudiando las cifras de la mortalidad infantil desde 1928 a 1938, considerando los nacidos muertos y los fallecidos hasta los diez años de edad inclusive, el 42,5 por ciento corresponde a niños. Pero la cifra es más abultada porque muchas criaturas nacidas muertas o fallecidas poco después del parto no son denunciadas al registro civil, lo que ocurre en los parajes más apartados y boscosos. Y ahora viene otro párrafo que desbarata toda posible disculpa o interpretación contraria: en el distrito de Garabato el 80,5 por ciento de los fallecimientos corresponde a la juventud entre los once y los treinta y cinco años”. No sólo se habían llevado nuestros árboles sino también nuestros niños. Todo el mundo se calló la boca. A políticos, militares y a la Iglesia les pareció todo lo más natural. Estoy en la Feria del Libro. He comenzado a acariciar las tapas de un libro. Es La Forestal, de Gastón Gori, vuelto a editar después de más de treinta años. El maestro Gastón Gori, conciso, justo, valiente.
Pese a las represiones que sufrió en su vida de ochenta y cuatro años, que continúa en su denuncia constante, ve que muy poco es lo que ha cambiado.
Hace más de treinta años describía así el final de esta tragedia griega que es La Forestal, síntesis desgarradora de lo que fue capaz el primer mundo con las riquezas de las latitudes del sur. “La Forestal llegó, robó y se fue; casas desocupadas y entre yuyales, en cuyos derrumbes, grietas y descascaramientos trabajan el tiempo y las lluvias; viejas casillas despintadas con sus chapas retorcidas y sin gente que las habite; ranchos caídos. Derruida la antigua fábrica de tanino, la zona es la imagen del desaliento, es el saldo de la evacuación de La Forestal. Altos yuyos en los antiguos clubes y cancha de tenis de los altos funcionarios y en las explanadas de las playas donde defendieran su vida obreros en trágicas horas y donde el sudor de varias generaciones regara el suelo; yuyos en la vieja herrería, yuyos avanzando y cubriendo los vestigios de instalaciones para un ferrocarril que ya no existe; yuyos en los intersticios de puertas y ventanas de casas abandonadas. Rodeadas de tristeza en las caras de niños que piden limosna.” Pero la memoria revive. Este libro, La Forestal, de Gastón Gori, está de nuevo entre nosotros, testigo de la infame historia de la explotación del hombre y de la riqueza de la naturaleza. Ojalá los maestros enseñen a sus alumnos lo que ocurrió por los años veinte en tierra argentina para que comprendan aquel “¡Oh, añá! ¡Güelga nomá, chamigo!”, como el arma de la rebeldía contra nuestra tan actual humillación. Gracias, viejo maestro Gastón Gori, el de las tierras de mi niñez.
Fuente: Pagina/12, 04/99
Introducción de las notas de investigación sobre el auge y la decadencia de la compañía inglesa de tanino La Forestal, publicadas entre mayo y agosto de 1969 en la Revista Georama
Las ciudades fantasmas
Por Rodolfo Walsh
Hacía diez años que el hombre faltaba del pueblo y sabía que la fábrica se hallaba cerrada. Pero no le importó demasiado, porque sus intereses estaban en otra parte y ya no era peón ni capataz. Así que visitó a sus amigos y arregló sus asuntos sin pasar por la fábrica, hasta que una tarde sus pasos lo llevaron, cruzó distraído un puente, atravesó el portón y dice que el silencio lo hizo despertar. Hacía tiempo que el hombre no lloraba.
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La chimenea está allí: sesenta y cinco metros de ladrillo vertical en cuya punta supo flamear, los días de festejo, la bandera inglesa. Pero ya nadie sube sus peldaños oxidados. Las víboras fluyen por el canal de humo, asoman a los derrumbes, se meten en las oficinas desiertas.
-Este mes matamos cuarenta –dice Reinaldo Silva.
Las manos y los gestos del último empleado de La Forestal, en Villa Ana, reconstruyen los tres pisos que faltan entre las paredes con espesor de muralla, los huecos que fueron ventanas, las aserrineras convertidas en fosos. Bosta de caballo cubre el piso que presumió de parqué, y un retoño de ombú crece entre la invasora maleza amarilla.
Aquí se molía el quebracho, los rollizos empujados por el gato hidráulico gemían y se desintegraban contra las cuchillas de acero; aquí pasaba la cinta transportadora por el aserrín que iba a cocimiento. Uno puede imaginar a los hombres semidesnudos, cubiertos apenas por el chiripá, sudando entre nubes de vapor junto a las baterías de difusores, las tinas y los vácum, cortando con el brazo el chorro espeso y caliente que secaría tomando la forma de las bolsas, la cortante dureza del quebracho y su color, antes de ser embarcado para curtir los cueros y las pieles de medio mundo.
Pero es inútil. Las máquinas que trituraron un bosque han desaparecido; mojarritas nadan en la pileta que alimentó las baterías y sirvió de piscina a los gerentes; las calderas duermen amontonadas como grandes elefantes muertos.
La fábrica de tanino de Villa Ana no fue la primera, ni la última, ni la más importante entre las plantas de La Forestal clausuradas en los últimos veinte años. Pero ninguna dejó un testimonio tan impresionante de la caída de un imperio. A su alrededor, el pueblo agoniza desde 1957. Sus nueve mil habitantes se redujeron a tres mil. Diez mil hacheros de la zona emigraron o cayeron en primitivas formas de subsistencia.
No quedan huellas de sus ranchos de paja, pero el pueblo Forestal, que albergó a funcionarios y empleados, subsiste con sus casas de ladrillos encalados en color crema, sus galerías de tirantes rojos, sus techos a dos aguas. Cuatro de cada diez están hoy desocupadas, y una que ocupa media manzana con jardín acaba de venderse en setenta mil pesos.
Sobre la plaza, en una esquina, la puerta del único hotel permanece inexorablemente cerrada. Nada se mueve bajo el abrasador sol de la siesta. Un potrero donde pastan los caballos fue pista de aterrizaje; la cancha de golf donde se jugaron torneos internacionales ha sido removida por el arado. "Aquí vino la reina de Inglaterra", dice una voz que también parece ausente. Y ella misma contesta:
-Vivimos de recuerdos.
De los recuerdos más bien se muere, pero le voy a contar una cosa insignificante. No vale la pena que la anote. Yo tenía nueve años y estaba muerto de sueño, esperando que empezara el cine. Papá y mamá también, y todo el pueblo inquieto, porque era la época en que se alzaron los hacheros. Hasta que entró el gerente y se apagaron las luces. El cine empezaba cuando llegaba el gerente de La Forestal.
Fuente: www.revistacontratiempo.com.ar
Transformación ecológica y precariedad económica en una economía marginal. El Gran Chaco argentino, 1890-1950
Por Adrián Zarrilli
Univerisdad Nacional de Quilmes, Universidad Nacional de La Plata y CONICET, Argentina, trabajo presentado al XXII International Congress of the Latin American Studies Association, Miami, Florida. March 16-18, 2000
La relación sociedad-naturaleza
Existe una estrecha relación entre sociedad y medio ambiente, ya que los mismos son respectivamente subsistemas conformados del sistema global que se condicionan entre sí. Por consiguiente, el desarrollo histórico de una sociedad depende en medida considerable de su base ecológica y de sus recursos naturales, mientras que el tipo y grado de desarrollo afectan directamente esa base ambiental. Por ello resulta prioritario para un análisis bajo esta perspectiva, el reconocimiento exhaustivo de la base actual y potencial de recursos naturales de una sociedad. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la propia condición de "recurso" que se le atribuye a algún elemento de la naturaleza depende del conocimiento empírico, tecnológico y científico, tanto como de las prioridades sociales.
Los conocimientos científicos y tecnológicos están dirigidos a reproducir el estilo de desarrollo a corto plazo. La carencia básica es de análisis dinámicos, desde un punto de vista integral, que permitan interpretar dos subsistemas, el social y el natural, y sus interrelaciones. Un análisis integral tiene que incorporar las formas en que la acción antrópica influye sobre los sistemas, el grado en que se modifican algunos de sus atributos como estabilidad, elasticidad, etc, la comprobación de daños, los niveles de artificialización, así como su capacidad de adaptación ante los cambios de factores climáticos.
En ese sentido muchos de los diagnósticos han eludido entrar a fondo en la interpretación de las contradicciones sociedad-naturaleza que se dan en los modos de producción predominantes en nuestro continente. Los enfoques que atribuyen el origen del deterioro de la naturaleza al costo natural del progreso científico y tecnológico encubren la utilización que determinadas fuerzas sociales están haciendo de ella, estas consecuencias no son una fatalidad que esté implícita en el propio progreso, sino el resultado de las formas de desarrollo impulsadas por los sectores y grupos dominantes.
Aunque el hombre sea ,por lo general, quien desencadena con nuevas acciones los cambios en la interacción sociedad-naturaleza, en muchos casos son los cambios catastróficos o evolutivos de la propia naturaleza los que determinan las modificaciones de la sociedad. Sea que esta desencadene los cambios en las interacciones, o que no esté sino reaccionando frente a cambios ambientales, las acciones sociales están de todas maneras condicionadas cultural e históricamente por su experiencia, conocimientos y percepciones acumuladas en cuanto a las acciones mutuas hombre-naturaleza. Uno de los procesos formativos culturales más importantes es precisamente la adquisición de una sabiduría ecológica empírica en relación con las formas permisibles y tolerables de explotación de la naturaleza circundante, de cuya reproducción depende la supervivencia de la población.
Nuestro objetivo central es, entonces, el estudio de esta especialización de los recursos primarios en una región y un momento histórico determinados. Su transformación artificial, sus conflictos, grados de especialización, la racionalidad, la interacción y el deterioro progresivo de los mismos. Pero, primeramente, enunciaremos como abordaron la temática del medio ambiente las versiones clásicas y las alternativas a ellas.
Cada modo histórico de producción, cada sistema económico y social, ha combinado de manera específica el trabajo humano, los saberes, los recursos naturales y los medios de producción con el fin de producir (transformando y a la vez consumiendo recursos naturales), distribuir y reproducir los bienes necesarios en cada momento histórico para la vida. Es por ello que el objetivo esencial de la Historia Ecológica se centra en el conocimiento de la lógica económica, de las normas éticas y culturales propias de cada forma histórica de producción, ya que al influir en las prácticas de los agentes sociales en relación al medio, determinan el menor o el mayor grado de sostenibilidad de la producción. Dicho en otros términos: cada formación social de producción, entendida en su dobre vertiente de explotación del trabajo humano y de la naturtaleza, marca los límites históricamente precisos a la eficiencia en el manejo de los ecosistemas.
La destrucción ecológica, la sobreexplotación de los recursos naturales y la degradación ambiental han caracterizado los procesos de incorporación de las tierras boscosas a la economía capitalista. Los recursos ambientales han sido una condición, pero también una externalidad y un costo del proceso de producción de ganancias y excedentes económicos. Dos cuestiones se conjugaron en esta transformación: por una parte la valoración de la naturaleza, por parte de los actores sociales, que favoreció la sobreexplotación de los recursos. Por otra parte, la crisis de realización del capital y la innovación tecnológica que llevaron a reducir los ciclos de recomposición y revalorización del capital, lo cual generó procesos de producción destructiva capaces de multiplicar y acelerar la extracción de recursos no renovables, tal como ocurrió con las explotaciones forestales argentinas y del Gran Chaco en particular. Estas condiciones de reproducción del capital han llevado a desarrollar patrones productivos orientados a maximizar las ganancias de corto plazo, sin considerar las condiciones de conservación y regeneración de los recursos renovables, induciendo procesos que han degradado la calidad ambiental y los niveles de vida.
La riqueza forestal y el aprovechamiento de las maderas más buscadas, se constituyó a mediados de la década de 1890, en el atractivo económico más importante para la penetración en la zona del Gran Chaco Argentino. Pero esta incorporación del territorio boscoso a la producción capitalista no fue realizada con control estatal nacional o provincial, por el contrario solamente hubo algunas normativas legales aisladas. Esta situación permitió una explotación extractiva de carácter meramente coyuntural, sin intentar siquiera la reproducción de las materias primas, con los consabidos perjuicios socioeconómicos para la región.
Otro de los "vales" de La Forestal |
La explotación de los ecosistemas del nordeste argentino resultó totalmente contradictoria con las potencialidades naturales de regeneración del bosque y poco o nada se investigaron las posibilidades de regeneración artificial. Nuevamente es esta forma de explotación la que contrastaba con el conservativo sistema pampeano. La expoliación se basó en la cómplice indiferencia oficial: la política fue dejar hacer: el Estado hizo renuncia de su poder de policía aun cuando las denuncias provinieran de sus propios delegados.
La política ambiental del período considerado en el presente proyecto, puede ser caracterizada como de "inacción"; advirtiendo que durante todo este lapso, se explotaron los bosques con un criterio "minero", es decir, puramente extractivo, sin prever su reposición, lo que de hecho los transformó en un recurso no renovable.
Sí como se dijo, la explotación forestal, no mereció por parte del Estado mayor atención y control, el resultado directo se dejo sentir sobre los bosques que fueron talados, empleando generalmente mano de obra indígena o de zonas limítrofes, sin planificación económica alguna, llevada adelante por particulares a quienes sólo preocupaba su lucro personal o sectorial y que poco parece haber reinvertido en la región degradada. Desde la legislación propuesta por el presidente Nicolás Avellaneda en 1879-80, base de la ley de tierras de 1903 y del decreto del mismo año reglamentario de la explotación de bosques y yerbales, no se adoptaron resoluciones significativas hasta fines de los años 40. La destrucción de nuestros bosques, se vió facilitada por el económico y fácil acceso a las vías férreas y marítimas en la región subtropical y en el sur argentino. Mientras el fisco resultaba defraudado por las explotaciones clandestinas, que eludían fácilmente el sistema caduco de contralor puesto en práctica.
En este sentido la legislación forestal en el orden nacional resultó escasa y poco precisa y su aplicación generalmente ineficaz. Tales características se acentúan en el caso de la legislación provincial, dirigida fundamentalmente a obtener recursos fiscales, descuidando la preservación de los bosques y sus riquezas. En consecuencia, es factible advertir el desamparo de la región que podría estar asociado tanto a la inacción estatal cuanto a la ausencia de una burguesía local establecida.
Recién en 1948 con el dictado de la ley Nº13273 de defensa, mejoramiento y ampliación de bosques, se marca una ruptura en la comprensión del sistema de explotación forestal argentino. El Estado Nacional comienza a interesarse por las cuestiones referidas a la protección de los bosques, dando lugar a una legislación que llenó el vacío legal al que se hizo alusión. Es recién en ese año cuando el Poder Legislativo Nacional, emprenderá un estudio medular sobre el problema forestal, nombrándose al efecto una Comisión Especial Maderera y de Reforestación (de la cual participaron todos los sectores comprometidos directa o indirectamente con la cuestión forestal), que llega a término con el dictado de la ley, en el marco de una nueva orientación política y económica de la Argentina.
El Gran Chaco Argentino
En el nordeste argentino, la región del Gran Chaco (Formosa, Chaco, Norte de Santa Fe, Santiago del Estero y este de Tucumán y Salta) después de experimentar los resultados poco halagueños de una economía ganadera criolla y el ciclo azucarero que ese extingue frente al avance tucumano, ensaya –desde el último quinquenio del siglo XIX- la práctica de la explotación de su riqueza forestal quebrachera (1). .
La subregión este o Chaco santafesino es el área del quebracho colorado taninero por excelencia, cercana a las vías fluviales, donde se instalan las más importantes sociedades anónimas forestales de capital extranjero lideradas por "The Forestal Land, Timber and Railways Co. Ltd" con sede en Londres y "Las Palmas del Chaco Austral S.A.". Son ellas las que comercializan tanino y rollizos de quebracho con destino al mercado externo
(fundamentalmente a Alemania, Gran Bretaña, EEUU) desplegando actividades que procuraban ligar a la región –pero esencialmente a los intereses que ellas mismas representan- con las metrópolis.
En la región el obraje fue el núcleo urbano-forestal por excelencia, el que asegura la explotación de la riqueza boscosa; la cual una vez agotada deja tras de si terreno arrasado que no se reforesta. Detrás de la depredación avanza el ganado, la tierra se subdivide para formar medianas y pequeñas estancias con una riqueza pecuaria que no puede competir con la ganadería litoraleña de alta mestización a pesar de los sucesivos ensayos económicos practicados, dando muestras de las complejas causas que el fenómeno encierra (2).
La explotación del quebracho
La explotación del quebracho colorado es uno de los más sólidos ejemplos históricos acerca de la explotación capitalista extractiva de un recurso natural no renovable y de cómo este sistema expoliativo genera importantes consecuencias negativas socioeconómicas.
La industria del quebracho se estableció en la Argentina como consecuencia del descubrimiento efectuado en 1850 por un grupo de técnicos curtidores franceses y alemanes, de las bondades que ofrecía el tanante obtenido a partir del árbol de quebracho, especie forestal muy difundida en lo que se conocía como Parque Chaqueño o Chaco Austral, que comprendía el norte de la provincia de Santa Fe y las actuales provincias de Chaco, Formosa, Santiago del Estero, este de Salta y de Jujuy.
Ya desde las últimas décadas del siglo XIX comenzó a utilizarse la madera de quebracho en el proceso de curtiembre, los hermanos Harteneck utilizaron la madera de quebracho en su curtiembre de Pirfmansen, Alemania, y basados en los resultados positivos, decidieron la explotación en Sudamérica. En 1880 comienza la explotación de rollizos de quebracho colorado para diversas curtiembres nacionales, por medio de una aserrinera impulsada a vapor.
Para 1890 se inaugura en nuestro país la industria del tanino, con la instalación de la primera fábrica en Pehuajó, cerca del Empedrado (Corrientes) por una sociedad alemana de Hamburgo, Herwig y Schmidt.
A partir de ese momento empieza a gestarse lo que después sería The Forestal Land, Timber and Railway Co. Ltd. Por un lado, los hermanos Harteneck, quienes estaban estrechamente vinculados con dos firmas de Hamburgo (Herwig y Renner) instalan, con la colaboración del Sr. Carlos Casado, una fábrica en Calchaquí en 1898. Por otro lado, anteriormente la firma Portalis y Cía., que ya explotaba bosques, construye, en 1895, una fábrica de tanino en Fives Ville. La industria del tanino se expandía rápidamente a principios de siglo. Las exportaciones de tanino y rollizo eran las siguientes:
Tanino (exportaciones en toneladas):
1895 402
1900 5.957
1905 29.408
Rollizo (exportaciones en toneladas):
1895 172.949
1900 239.836
1905 285.587
Como vemos, era mucho más importante la exportación del rollizo que la de extracto de colorado. La primacía de la exportación de rollizo sobre el tanino recién se altera en 1913, año en que cambia la relación a favor del tanino (3).
En el marco de esta expansión, los directores de La Forestal del Chaco, deciden aumentar el volumen de su producción, para lo cual deben realizar nuevas inversiones de capital. En 1905 se entrevistaron con el Barón Emile de Erlanger de la firma Emile de Erlanger y Cía. De Londres, que se dedicaban a financiar empresas industriales en los países sudamericanos, a través del Banco Anglo Sudamericano controlado por ellos.
El Barón Erlanger aprobó la propuesta después de un estudio, y ya el 26 de marzo de 1905 se inscribe en el Registro Público de Comercio de la ciudad de Londres la constitución de The Forestal Land Timber and Railway Co. Ltd., con sede en Londres y con un capital de un millón de libras esterlinas, dividido en acciones ordinarias y preferidas por partes iguales. También se emiten 550.000 libras esterlinas en debentures con el 5% de interés anual.
Aquí comienza lo que podemos llamar el primer período de The Forestal, que se extiende hasta 1904. Durante 1902, las empresas Harteneck y Cía. Y Portalis y Co., se fusionan en una misma empresa donde también participa el Sr. Renner de la "Gerb und Farbstoffwerke H. Renner und C. Aktiengesellschaft" de Hamburgo. Alemania, que, ya anteriormente, comercializaba producción de tanino y fabricaba el mismo en Europa.
La nueva empresa se denomina Compañía Forestal del Chaco y pasó a ser la más importante productora de tanino de quebracho en el orden mundial. Su directorio estaba integrado por Carlos y Alberto Hartneck, Federico y Carlos Portalis, Víctor Negri, Brígido Terán y otros, con un capital social de m$n 3.000.000.
Entonces, La Forestal del Chaco posee: las fábricas de Calchaquí y Fives Ville, el F. C. Florencia-Basail y otras redes, con material rodante, locomotoras y vagones, edificios e instalaciones y el Puerto de Piracuá Miní, donde había almacenes, depósitos, talleres, aserraderos, curtiembres, etc. Además incorpora la fábrica de Empedrado, con 7.000 toneladas anuales de producción.
En el año 1903, la Forestal del Chaco instala otra fábrica en Villa Guillermina; simultáneamente construye un ramal férreo de Villa Guillermina al Puerto de Piracuacito sobre el Paraná, con la finalidad de embarcar tanino.
En 1904 se funda en el país La Argentina Quebracho Co., fundando como subsidiaria de la empresa norteamericana New York Tanning Extract Co. Compró 278.477 has. De bosques. Construyó una fábrica en Tartagal con capacidad de producción de 50 toneladas de tanino anuales y 70.000 toneladas de rollizos que exportaba a Nueva York. Empleaba 2.000 personas aproximadamente (4).
En 1904 la Cía. Industrial del Chaco instala una planta en Tirol. En 1906 y continuando con su expansión, la Forestal del Chaco monta una nueva fábrica en la Gallareta, provincia de Santa Fe, con una capacidad de producción de 7.000 toneladas de tanino al año.
Aquí se nos hace necesario introducir nuevos grupos que van a confluir en lo que se llamará The Forestal, Land, Timber and Railway Co., más tarde La Forestal Argentina.
El primero es el Sr. Cristóbal Murrieta & Cía., con quienes, por ley del 22 de junio de 1872, el Gobierno Provincial de Santa Fe contrató un empréstito, por intermedio de su apoderado en nuestro país, el Sr. Lucas González. Este caso será explicado oportunamente. Asimismo, es necesario agregar que Murrieta adquiere tierras en pago y luego las vende a la Santa Fe Land Co., que luego es comprada por The Forestal en el año 1914.
The Forestal Land, Timber and Railway Co. Ltd.
La historia comercial de la empresa que con los años sería conocida con el nombre genérico de La Forestal, es la inmensa influencia en la industria taninera y en el contexto social de las provincias del Chaco y Santa Fe.
Este es el panorama general de la explotación del extracto de quebracho hasta alrededor de 1906. Los bienes y tierras de La Forestal del Chaco en la provincia de Santa Fe fueron valuados en la suma de 764.072 libras esterlinas y los bienes y tierras ubicados en el Chaco en la cantidad de 294.072 libras esterlinas, lo que hace un total de 1.058.144 libras esterlinas (5) .
Según un memorándum de constitución de The Forestal, la Cía. Forestal del Chaco (por acuerdo celebrado en París) había convenido venderle "todas sus propiedades de toda clase, ferrocarriles, concesiones, privilegios, edificios, plantel de talleres, derechos, propiedades" por The Forestal.
Estos bienes comprendían:
propiedades sobre-----------------------472.000 has.
Derechos de explotación sobre-----------197.000 has.
Total-----------------------------------669.000 has.
Propiedades sobre-----------------------170 km. de vías férreas
Sobre los bienes inmuebles de la Cía. Forestal del Chaco, que pasaban a integrar el activo de The Forestal, se constituyó una hipoteca a favor de Sir Robert Harvey y del Barón Federico Alfredo de Erlanger como "fideicomisario de los bonos de la emisión de quinientas cincuenta mil libras esterlinas" con que se aumentaba el capital de la nueva compañía.
Al capital inicial de la Cía. Forestal del Chaco, evaluado como vimos en 1.058.144 libras esterlinas, los financistas ingleses aportan 550.000 libras esterlinas más, garantizadas con una hipoteca sobre los bienes de la Cía Forestal del Chaco, con lo cual llegan a 1.628.264 libras esterlinas; por medio de esto controlan su gestión.
El primer directorio de la empresa se constituye el 16 de agosto de 1906 y está integrado por: Presidente: Carlos E. Gunther (era también Director del Banco Anglo Sudamericano, controlado por Erlanger y Presidente de la Cía. De Extracto de Carne Liebig, o sea el frigorífico "Smithfield" y figuraban como directores el Sr. Herbert Elman (que también era Director de la British and Foreing Marine Insurance Co. Ldt), el Barón de Erlanger, H.M. Kersey D.S.O., banqueros, el Sr. H. Renner (Director de la Gerb und Farbstoffwerke H. Renner und Co. Aktiengesellschaft, que ya pertenecía a la Cía. Forestal del Cahco); el Sr. Harteneck y el Sr. Federico Portalis (6).
Las ventas de los productos elaborados se realizaban a través de un agente alemán (Otto Bolms) de Hamburgo, que actuaba en la Cía. Renner.
El libro de 50° Aniversario de La Forestal nos explica claramente el cartel organizado en la producción local; dice
"En el momento de la transferencia existía entre los fabricantes de extracto de quebracho un convenio para asegurar la colación de sus respectivos productos, a precios razonables y evitar una competencia ruinosa. El control de su convenio estaba en manos de la Cía. Forestal del Chaco, en su carácter de principal productos y, por lo tanto, a su debido tiempo fue transferido a la nueva empresa" (7). .
El período de expansión de La Forestal
En el período comprendido entre 1906 y 1914, The Forestal expande sistemáticamente sus dominios y organiza el mercado de tanino de quebracho, para lo cual ha heredado de la Cía. Forestal del Chaco, un mecanismo de regulación de precios controlado por ella misma.
Dicha expansión se produce en rápida progresión, quedando en 1909 consolidado el monopolio al obtener el control de ventas de la empresa Quebrachales Fusionados, su principal competidora (8).
Como ejemplo de la operatoría empresarial de The Forestal tenemos caso de la absorción de la Compañía de Santa Fe, que sirve de claro modelo de práctica monopolica.
Por ley del 22 de junio de 1872 el Gobierno Provincial contrató un empréstito con la firma Murrieta y Cía. De Londres, cuyo apoderado en nuestro país era el Sr. Lucas González.
Ocho años, más tarde, en septiembre de 1880, el Poder Ejecutivo Provincial, no habiendo podido saldar el empréstito, manda a las Cámaras un proyecto de ley donde plantea saldar lo adeudado en estos términos: por el artículo primero, la tercera parte de la deuda sería satisfecha con bonos del Tesoro, que devengarían intereses. Con el objeto de acelerar la amortización, estos bonos serían aceptados por el Estado Provincial en pago de tierras públicas.
Se construye un ferrocarril que irá a atravesar las tierras de The Santa Fe Land Co., cuya financiación no corre por cuenta de la misma empresa, siendo ellos los beneficiados. Por el contrario, se emiten bonos que son puestos en circulación, en los medios económicos de Santa Fe, además se presta dinero a la provincia para que ésta pueda financiar el ferrocarril, pero deberá devolver ese dinero más tarde a la propia empresa beneficiada por la construcción, que por otra parte, hace también el negocio industrial ya que construye el ferrocarril a través de una subsidiaria.
Compraron además 664 leguas cuadradas a $ 1.500 cada una en el mínimo permitido por la ley de 1880, Archivo del senado, tomo 22, actas 1880 (9). Murrieta y Cía pagó $ 1.002.594 por 1.804.563 has., adquiridas a la provincia y vendió al año siguiente, el 8 de agosto de 1884 a la Cía de tierras de Santa Fe, a razón de $ 5.292 la legua cuadrada con un 250 % de ganancia (10).
La transferencia de las tierras de Cristóbal Murrieta y Cía a la Santa Fe Co. Ltd., le significó a la primera una ganancia de $ 2.402.407, equivalente al doble de la deuda originaria de la Provincia con Murrieta.
Esta empresa subdividió una parte del terreno adquirido en lo que dieron en llamar colonial (San Cristóbal, Ñanducita, etc.) loteando extensiones variables que vendía a agricultores de la misma provincia que estaban invirtiendo los capitales formados en años de tareas campesinas.
Estos lotes se veían capitalizados por el paso del ya mencionado ferrocarril. De esa forma la empresa financiera realizaba captando no sólo el capital invertido más una ganacia, sino los capitales de agricultores locales, generados en años de trabajo productivo. El servicio prestado era sentar agricultores en zonas sin otra organización que el ferrocarril, que algunos años más tarde terminaron comprando.
En el informe del Sr. Marzoratti a la Secretaría de Industria señala:
"Asimismo, la nueva empresa (The Forestal Land, Timber and Railways Co. Ltd) recibió la concesión de los rollizos destinado a la exportación como asimismo el extracto de quebracho producido por la Santa Fe Land Co" (11).
O sea que había relaciones comerciales entre quien compraba rollizos y la Santa Fe Land Co. Y también entre ésta y la Cía Forestal del Chaco, a la que vendía rollizos. Estas relaciones se continúan con The Forestal, a la que vende toda su producción de rollizos, como así también una pequeña cantidad de tanino que producía.
En 1914, treinta años después de haberse constituido, la Santa Fe Land Co es comprada por The Forestal.
La espera de estos treinta años, desde la fundación de The Santa Fe Land Co. Hasta la venta de sus bienes a The Forestal, se debió a la extensa ocupación de extensos lotes fiscales que, previo pago de los impuestos, pasaron a su propiedad por la "ley de posesión treintañal", precisamente en 1914.
Superficie propiedad de La Forestal:
Santa Fe--------------------1.937.487 has
Chaco-----------------------328.688 has
Total------------------------2.266.175 has
La producción de tanino es ese período fue la siguiente:
1905 29.408 tons.
1910 53.251 tons.
1915 110.213 tons
En el año 1914 podemos decir que comienza un nuevo período para la industria del extracto de quebracho en nuestro país. Hasta la fecha de iniciación de la primera guerra, la política comercial de la empresa es marcadamente expansionista mientras controla completamente a su competencia y en parte la absorbe.
Con la guerra sobreviene una momentánea dislocación en el funcionamiento de The Forestal, ya que su aparato funcionaba en Hamburgo y su director en Londres.
Marzoratti dice en su informe: "al frente de la misma se encontraban funcionarios casi todos ellos de origen alemán" refiriéndose a la organización de The Forestal en la Argentina. Con la guerra, la empresa se ve obligada a organizar su propio aparato de ventas centralizado en Londres (12).
"Durante la guerra el gobierno Británico permitió que la Co. Retuviera parte de su personal, ya que la industria del quebracho fue considerada como una de las industrias clave para el esfuerzo de guerra por la causa aliada" (13).
A pesar del bloqueo de algunos países europeos, las ventas de extracto se expanden sin parar, en la siguiente progresión:
Año Toneladas
1914 80.153
1915 110.213
1916 97.574
1917 90.777
1918 132.956
1919 139.667
1920 101.627
"En realidad puede afirmarse que fue durante la iniciación del conflicto europeo de 1914 que se produce el auge y la proliferación de instalación de fábricas de extracto de Quebracho, la mayoría de las cuales se ubicaron en la zona del Chaco" (14).
Hasta superaba en toneladas y en valores a la exportación de tanino. Si tenemos en cuenta que casi toda la comercialización estaba controlada por The Forestal y los rollizos eran industrializados por fábricas europeas y norteamericanas, resalta el hecho de que precisamente se produce un auge de fabricantes nacionales de tanino y se invierten las tendencias del mercado internacional a favor del tanino contra el rollizo.
Ante el surgimiento de diez fábricas de tanino, The Forestal abandonó su política comercial anterior y adopta una nueva. En 1919, después de haber completado la organización de su estructura de ventas, con sede en Londres, organiza con los productores nacionales existentes en esa época, un cartel llamado "Pool de fabricantes de extracto de quebracho" en base de financiaciones y adjudicándose, a cambio de ello, el monopolio de ventas en los mercados internacionales.
El pool estaba integrado por diez empresas y The Forestal cubría cerca del 55% de la producción y se hacía cargo de toda la comercialización. El mismo se organizó en 1919 y duró hasta 1923.
Empresas que formaron el primer pool: Producción ton/año
- La Forestal 100.000
- Quebrachales fusionados 18.000
- Las Palmas del Chaco Austral 9.000
- La Formosa 9.000
- Campos y Quebrachales, Pto. Sastre 9.000
- Carlos Casado Ltda. 9.000
- Puerto Guaraní 7.500
- Puerto Galileo 5.000
- Atorrasagasti, Bargués, Piazza y Cía. 8.000
- Argentine Timber & Estates Co. 2.500
Total 177.000
Condiciones generales del pool:
Art. 2: La Forestal desempeñará el cargo de Agentes-Administradores-Vendedores
Art. 4: La Forestal se obliga a recibir por parte del pool el 70% de la referida producción máxima.
Art. 19: La Forestal entregará al fabricante 100 pesos oro sellado por tonelada. En caso que las existencias en Buenos Aires superaran las 15.000 toneladas. La Forestal tendrá el derecho de suspender los pagos a que se refiere este artículo hasta que bajen nuevamente a menos de 15.000 toneladas.
Art. 22: La Forestal no recibirá remuneración alguna por actuar como agentes vendedores, salvo la que se refiere en el artículo 24.
Art. 24: Si en el año calendario determinado el producto neto de las ventas del pool excedieran de $100 oro sellado por tonelada de extracto entregado al pool, el 20% de tal excedente corresponderá a La Forestal en retribución de sus servicios como agentes vendedores. El 80% restante se redistribuirá entre los fabricantes en proporción de su parte de producción total, es decir la cantidad efectivamente entregada al pool.
Art. 26: Quedan nombrados como liquidadores del pool la firma de Contadores Revisadores Señores Touche, Faller & Cía. (15).
Formación del 2° Pool 1926-1931 o "Convenio de Caballeros":
Como consecuencia de la antedicha ley de Represión de Monopolios y la desaparición del primer pool, se produce entre los productores una agresiva competencia de precios, que significó un gran perjuicio a la economía nacional; el 1° de marzo de 1926, La Forestal consiente en organizar un nuevo pool, esta vez llamado "Convenio de Caballeros".
Los integrantes del referido Convenio fueron los siguientes:
Firmas integrantes del Convenio: Producción ton/año
La Forestal (incluyendo Fontana y Refinería Argentina)-------- 164.210
Quebrachales Fusionados--------------------------------------25.656
Materias colorantes--------------------------------------------9.312
Nellen & Turk--------------------------------------------------6.684
Atorrasagasti, Bargués, Piazza y Cía---------------------------13.600
Carlos Casado Ltda-------------------------------------------11.520
Campos y Quebrachales Puerto Sastre-------------------------11.400
Demetrio Baranda---------------------------------------------11.000
Cía. Forestal del Puerto Sastre---------------------------------11.400
Las Mercedes--------------------------------------------------9.144
La Chaqueña---------------------------------------------------7.872
Walter Hinckeldeyn---------------------------------------------5.952
Francia Argentina----------------------------------------------7.592
Compañía Noruego Argentina-----------------------------------4.416
José Femenía--------------------------------------------------7.488
La Formosa---------------------------------------------------10.560
Total:-------------------------------------------------------317.806
Empresas adheridas al Convenio:
International Products Corporation------------------------------30.000
Empresas no integrantes del Convenio (Outsiders)
Guillermo Welbers-----------------------------------------------6.000
Enrique Pfahl---------------------------------------------------1.500
Otto Franke (ex Argentine Timber & Estates)---------------------2.500
Las Palmas del Chaco Austral------------------------------------9.000
Total:---------------------------------------------------------19.000
Empresas del Convenio: 317.806
Empresas adheridas al Convenio: 30.000
Empresas no integrantes del Convenio: 19.000
Total: 366.806
Estos datos fueron extraídos del informe Marzoratti.
Este "Convenio de Caballeros" tenía una duración de tres años.
A fines de 1928, al encararse la renovación del pool, se produce la novedad de que algunos de las fábricas anteriormente nombradas han ampliado su producción hasta sobrepasar las 450.000 toneladas totales. De todos modos, el Convenio se prolongó hasta 1931. Este pool, por acuerdo, debió terminar el 31 de diciembre de 1931, pero, a causa de su política de precios, que se consideró abusiva, se produjo una pronunciada disminución de la demanda.
Esto trajo aparejada fuertes discrepancias entre sus componentes, especialmente entre Quebrachales Fusionados y La Forestal. Como consecuencia de esto, este segundo pool se disolvió prematuramente en el mes de julio de 1931. La Forestal, en el momento de la ruptura, poseía alrededor de un millón de toneladas de tanino correspondiente a stock no vendido procedente de los fabricantes que integraban el pool fiscalizado por ella misma; luego, ante esta situación, resolvieron producir lo que dieron en llamar "una purga a la industria", declarando una significatividad baja en el precio de venta del producto.
En esta fecha, 1931, The Foerastal Land, Timber and Railway Co. Ltd., agrupándose con Fontana Ltda., y con D. Baranda Ltda., constituye La Forestal Argentina Sociedad Anónima Industrial, Comercial y Agropecuaria, a quien en adelante llamaremos La Forestal.
"La superficie de las tierras comprendidas en la operación era de 721.561 has. En Santa Fe y 467.937 en el Chaco, totalizando 1.189.498 has. Estas cifras evidencian que La Forestal había vendido y entregado ya en ésta época cerca de 1.200.000 has., prácticamente la mitad de los terrenos que poseía a fines de 1914 (16)" ". Extraído de "publicación de La Forestal.
La Forestal empieza a desprenderse de sus tierras.
A partir de este momento sólo se construyen cuatro fábricas más: La Verde en 1939, Monte Quemado en 1941, Santiago del estero en 1942 y, en el mismo año, Vinalito Yuto (Jujuy).
En 1932, La Forestal empieza a comprar acciones de Quebrachales Fusionados y en 1964 adquiere la mayoría del paquete accionario, eliminando así su mayor competidor.
A partir de entonces comienza un nuevo período en la industria taninera nacional, que podríamos caracterizar como de transición a la decadencia. Al año 1943, ya habían cerrado las plantas de Colonia Benítez (1932), Reconquista (1941) y Puerto Bermejo (1943).
En 1937 se forma el tercer pool hasta que en 1945 La Forestal deja de controlar la producción taninera. Entre los años 1946 y 1947, a causa de la segunda guerra mundial, se produce un nuevo auge de las exportaciones de extracto de quebracho, pero finalizado esto, ya se inicia un último proceso, que llega hasta nuestros días, produciéndose el cierre masivo de plantas productoras de tanino.
Entre 1930 y 1940, la situación, en lo que hace a la distribución geográfica de la industria, era la siguiente:
República Argentina:
Pcia del Chaco: 16 fábricas
Pcia de Santa Fe: 8
Pcia de Santiago del Estero: 2
Pcia de Formosa: 2
Pcia de Jujuy: 1
Pcia de Corrientes: 1
República del Paraguay:
Puerto Sastre: 1
Puerto Casado: 1
Puerto Guaraní: 1
Puerto Pinasco: 1
En esa distribución, la participación de las distintas provincias argentinas, en el porcentaje de establecimientos que cada una tenía con respecto al total del país, era la siguiente:
Pcia del Chaco: 53,4%
Pcia de Santa Fe: 26,6%
Pcia de Santiago del Estero: 6,7%
Pcia de Formosa: 6,7%
Pcia de Jujuy: 3,3%
Pcia de Corrientes: 3,3%
De esta forma, las fábricas argentinas, en número de treinta, representaban el 89,3% del total de plantas productoras de extracto de quebracho en el mundo, correspondiéndole a Paraguay, con cuatro establecimientos el 10,7%.
Surgen entonces con claridad tres períodos de instalaciones de fábricas: el primero es el del comienzo de la actividad industrial, o sea hasta 1909, el segundo comienza prácticamente con la primera guerra mundial (1915) y se extiende hasta 1925 y el tercero coincide con la segunda guerra mundial, 1939 a 1942; en ese año, 1942, se instala la última fábrica.
Asimismo se observan dos períodos de cierre: el primero va desde 1922 hasta 1934 y el segundo desde 1950 a 1962, que se continúa en forma sistemática.
Se puede señalar, asimismo, que el segundo período de cierre coincide con la implantación de un llamado plan de racionalización, tendiente a disminuir la capacidad del extracto de quebracho argentino, lo que se ejecuta a través del cierre de las propias fábricas de La Forestal y de otras, produciéndose el desmantelamiento de las mismas. En ese mismo período se aumentan las plantaciones de mimosa y se ponen en funcionamiento nuevas plantas de extracto de la misma, culminando esta situación con un acuerdo monopolístico de precios, que resulta ser más elevado de la historia y facilita, de esta manera, el afianzamiento de las fábricas elaboradas de extracto de mimosa. Esto último se lleva a cabo entre los años 1951 y 1956.
La Forestal, evidentemente, no tenía interés en el desarrollo de la competencia y en la posible perturbación de su acción monopólica, explicando esto en muchos casos, la compra de establecimientos, de paquetes accionarios, etc.
Por otra parte, teniendo en cuenta que muchas fábricas casi no trabajaron, se desprende que algunas de ellas se instalaban para luego ser vendidas y otras no disponían de la materia prima necesaria o, simplemente, no habían estudiado los proyectos a fondo (17). .
La existencia de los cupos de producción no siempre se utilizó con sano criterio y se observan frecuentes casos de cierres de fábricas con transferencia de cupos.
La mayor parte de los bosques chaqueños fueron aprovechados mediante el otorgamiento de concesiones, sin tomar en cuenta el valor real de la madera en pie o lo que costaría reponer los bosques explotados. Generalmente las cláusulas sobre regeneración del bosque cuando existieron no fueron respetadas. Además la desaparición de grandes extensiones boscosas provoca daños visibles al medio ambiente y otras alteraciones no menos importantes pero más difíciles de evaluar. Entre las promeras tenemos: erosión, formación de dunas, desertificación, avalanchas, embancamiento de ríos, extinción de especies. Entre las segundas: cambios climáticos y aumento del dióxido de carbono. (18).
Conclusiones
Las inversiones nacionales trascienden la frontera y expanden la explotación forestal al Chaco paraguayo. Sus beneficios y capitales invertidos están a salvo, los de las economías marginales no; porque la reinversión allí no se produce. La ausencia de una burguesóa local con asentamiento en la región deja un lugar vacante en estos territorios nacionales y provinciales que los sectores más influyentes de la economía metropolitana y de la región pampeana. A pesar de no ser el Nordeste argentino una región aislada –ya que cuenta con los rieles de tres compañías ferroviarias y una adecuada red fluvial- su marginalidad se mantiene. Razones políticas y socioeconómicas explican una situación de desequilibrio interregional que, paradójicamente, alimenta la permanencia, fortalecimiento y hegemonía de la elite dirigente de base agroexportadora que da sustento a la Argentina Moderna
La destrucción ecológica, la sobreexplotación de los recursos naturales y la degradación ambiental han caracterizado los procesos de incorporación de las tierras boscosas a la economía capitalista. Los recursos ambientales han sido una condición, pero también una externalidad y un costo del proceso de producción de ganancias y excedentes económicos. Dos cuestiones se conjugaron en esta transformación: por una parte la valoración de la naturaleza, por parte de los actores sociales, que favoreció la sobreexplotación de los recursos. Por otra parte, la crisis de realización del capital y la innovación tecnológica que llevaron a reducir los ciclos de recomposición y revalorización del capital, lo cual generó procesos de producción destructiva capaces de multiplicar y acelerar la extracción de recursos no renovables, tal como ocurrió con las explotaciones forestales argentinas y del Gran Chaco en particular. Estas condiciones de reproducción del capital han llevado a desarrollar patrones productivos orientados a maximizar las ganancias de corto plazo, sin considerar las condiciones de conservación y regeneración de los recursos renovables, induciendo procesos que han degradado la calidad ambiental y los niveles de vida.
La racionalidad económica capitalista se caracteriza por el desajuste entre las formas y ritmos de extracción, explotación y transformación de los recursos naturales y las condiciones ecológicas para su conservación, regeneración y aprovechamiento sustentable. La aceleración en los ritmos de rotación del capital y en la capitalización de la renta del suelo para maximizar las ganancias o los excedentes económicos en el corto plazo pudieron ser causales que generaron una creciente presión sobre el medio ambiente. Esta racionalidad económica aparecer asociada con patrones tecnológicos que tienden a uniformar la explotación y a reducir la biodiversibilidad.
La sociedad humana conforma su medio ambiente, pero al mismo tiempo su supervivencia y desarrollo exigen la explotación del mismo. Se encuentra así en una situación de juez y parte con respecto a la naturaleza, ya que la explotación del medio ambiente interfiere con los ciclos ecológicos mencionados anteriormente. Estas interferencias pueden ser asimiladas por los ecosistemas, ya que éstos gracias a su heterogeneidad y complejidad, poseen una capacidad relativamente amplia de "absorción de interferencias", de regeneración y autorreproducción. Pero si exceden ciertos límites, la intensidad o persistencia de la interferencia pueden llegar a desorganizar los ciclos regeneradores y reproductivos de los ecosistemas, a tal punto de producir un colapso ecológico, exigiendo los consiguientes reajustes sociales. En este sentido, es posible considerar a esas interferencias, sus grados de intensidad y sus reajustes sociales, como medios aptos para conocer la situación y evolución de las regiones forestales nacionales y particularmente en el llamado Gran Chaco.
Notas
1. BORRINI, Héctor. "La industria a fines del siglo XIX en el Territorio Nacional del Chaco". En: Octavo Congreso Nacional y Regional de Historia Argentina". Bs As, 1988.; GIRBAL-BLACHA, Noemí. "Reflexiones sobre la historia rural y la situación agraria de las economías extrapampeanas. El caso del Gran Chaco Argentino y la explotación forestal (1895-1930)". En: BJERG, M. y REGUERA, A. Problemas de historia agraria. Tandil, UNCPA, 1995, p. 272.
2. GIRBAL-BLACHA, Noemí. "Reflexiones sobre...op.cit. p.273.
3. CONSEJO FEDERAL DE INVERSIONES (1973). Diagnóstico sobre fabricación de resinas fenólicas. Provincia del Chaco. Bs As, Serie Técnica 22, p.23
4. Idem, p.24
5. Idem, p.28
6. Monitor de Sociedades Anónimas, 1906
7. La Forestal al Servicio de la Grandeza Argentina. p.7
Período 1906-1914- Expansión de The Forestal.
1906- Recibe la concesión de los rollizos destinados a la exportación y del extracto de quebracho producido por la Santa Fe Land Co.
1907- El Directorio de The Forestal decide construir su propia flota fluvial.
1908- Compra la totalidad del paquete accionario de la Cía. El Tanino, elaboración de extracto de quebracho, con fábrica en El Mocoví.
1909- Toma el control de ventas de su principal competidora: la Cía Quebrachales Fusionados, consolidando el monopolio.
1909- Se hace cargo de la colocación en el exterior de la producción de Carlos Casado Ltda y de Puerto Galileo, empresas paraguayas.
1909- Compra en su totalidad la Cía Argentina de Lanchas.
1910- Compra el Ferrocarril Ocampo. Ya en esta fecha posee 26.000 cabezas de ganado en sus tierras.
1913- Compra las tierras de la Santa Fe Land Co. (1).
1913- Compra la Cía de Tanino de Santa Fe con las propiedades ganaderas de San Cristóbal, las Cuñas y Barrancosa, 95 Km. De ferrocarril y otros bienes.
1913- Compra la Argentine Quebracho Co. Con fábrica en Tartagal.
8. Empréstito de Cristóbal Murrieta y Cía.
9. Idem P.100
10. Consejo Federal de Inversiones...op. cit, p.28-29
11. informe del Sr. Marzoratti a la Secretaría de Industria y Minería (expediente N° 20003/59 del 2 de enero de 1959, p.33
12. Informe Marzoratti, pág. 35
13. Idem.
14. Informe Marzoratti, pág. 36.
15. Consejo Federal de Inversiones...op.cit.p.33
16. La Forestal al servicio de la grandeza Argentina,, p.112
17. Consejo Federal de Inversiones... Diagnóstico...34
18. SALCEDO, S. y LEYTON, I. "El sector forestal latinoamericano". En: SUNKEL, O. y GIGLIO, N. Estilos de desarrollo y medio ambiente en la América Latina. México, FCE, 1980, p.454.
Fuente: http://revista-theomai.unq.edu.ar/numero1/artzarrilli1.htm
Las economías regionales argentinas y la globalización. El caso de Santiago del Estero y la explotación del quebracho colorado
Por Raul Dargoltz - rauldarg@arnet.com.ar
Aportado por: Revista Trabajo y Sociedad, Indagaciones sobre el empleo, la cultura y las prácticas políticas en sociedades segmentadas - www.geocities.com/trabajoysociedad
El actual modelo económico y productivo triunfante en el mundo, que ha permitido las grandes desigualdades sociales entre los países ricos o desarrollados y los pobres o subdesarrollados se basa fundamentalmente en una constante necesidad de crecimiento cuantitativo. Y es en este crecimiento donde se encuentra la clave del beneficio y por consecuencia de la acumulación del capital y de la concentración de la riqueza de las transnacionales, que son los verdaderos amos del mundo”.
El fenómeno integrador (si es válido llamarlo de esta forma) se apoya en los convenios de libre producción de las grandes corporaciones multinacionales. Ellas se adelantaron a los gobiernos y cada vez tienen una mayor participación en un mundo sin fronteras. Para dar sólo una pauta del poder alcanzado por las transnacionales digamos que las ventas realizadas por las 37.000 Empresas Transnacionales (ETS) existentes actualmente frente a las 7.000 que se registraban en 1970 colocaron productos entre sí en sus mercados domésticos por casi seis billones de dólares. Muy por encima de los cuatro billones que el mundo negoció en mercaderías y servicios durante 1992. (World Investiment report 1993,Unctad).
Las ETS gastan más que los países líderes en la investigación y desarrollo de tecnologías. El gasto combinado de las diez más grandes transnacionales de los Estados Unidos, por ejemplo sobrepasa el de los gobiernos de Francia y el Reino Unido. Este poder de la ETS es uno de los rasgos distintivos de la actual situación de la economía mundial., de la denominada “globalización de los mercados”.
Y en este mercado globalizado es necesario producir mucho y consumir otro tanto, pues es la única forma de mantener en funcionamiento los engranajes del sistema. Y en esa lógica del “crecimiento al máximo”se ignora totalmente las consecuencias internas(de desequilibrios económicos, sociales y políticos) y externas( de agotamiento de los recursos naturales y humanos y el impacto sobre el medio ambiente).
La producción y el consumo son dos polos que se encadenan y constituyen la médula central de la acumulación y el beneficio de estos “nuevos amos del mundo” que por supuesto carecen totalmente de corazón y de sentimientos. Es ilustrativo señalar que "...desde 1900 la población del planeta ha venido aumentando hasta triplicarse con creces. La Economía se ha multiplicado por veinte. El consumo de combustibles fósiles es hoy treinta veces mayor que entonces, y ha sido cincuenta el factor de incremento de la producción industrial. Cuatro quintas partes de este incremento han ocurrido desde 1950”.
Este crecimiento ha generado un denominado “Nuevo Orden Internacional”que oculta cada día mayor desigualdad económica y social y ha acentuado la condición de pobreza de casi el 70% del planeta donde viven millones de marginados que fueron arrojados de este mundo informático y de la era de la gran revolución tecnológica.
Esta desigualdad se manifiesta sobretodo en la Periferia, donde queda cada vez más claro que el “subdesarrollo”no es un estadio del “desarrollo”, sino que es producto del “desarrollo del centro”. Son dos caras de la misma moneda, pues el libre mercado es un sistema que produce y reproduce desigualdad mundial. Esta supuesta “libertad de los mercados”que los países ricos imponen como política a los pobres mientras que ellos ejercen cada vez más un feroz proteccionismo, no funciona para proteger el agua, la capa de ozono, los bosques para no agudizar el efecto invernadero.
Y esta economía mundial que nos imponen ha creído escapar a las leyes de la naturaleza y oculta que la riqueza del Centro es pura ilusión, pues desde la revolución industrial el modelo productivo ha estado convirtiendo “capital ecológico en capital económico”.
Pero seríamos ciegos si no advertimos como este sistema económico funciona como un sistema abierto al medio ambiente, pues utiliza recursos naturales y produce desechos y es en este sentido que coincido con Daly sobre la diferencia que existe entre “CRECIMIENTO” Y “DESARROLLO”. Crecimiento sería el aumento cuantitativo a escala física, mientras que desarrollo sería la mejora cualitativa.
Por ejemplo un ecosistema puede desarrollarse sin crecer y totalmente lo contrario el actual sistema económico que necesita crecer a toda costa, sin que ello implique el desarrollo de sus partes. Pareciera, en una especie de espejismo, que la economía ha podido funcionar al margen de la naturaleza. Pero ésta es frágil, sabia y finita y condicionará en un futuro (lo está haciendo ahora) el despliegue del modelo productivo.
Por ahora afecta este modelo económico a la Periferia (la sequía del Sahel y de Somalía, la desaparición de los bosques tropicales y del Amazonia; la extensión del cólera en Latinoamérica facilitado por la insalubridad de las aguas; etc.), pero cada vez más los estudios que han ido apareciendo a partir de los primeros años de la década del setenta, desde Instituciones que pertenecen al propio sistema, remarcan la inviabilidad del crecimiento tal como se plantea.
Los daños irreparables al entorno medio ambiental son de tal magnitud que el último informe del Club de Roma alerta acerca de que:”El tiempo se está acabando, y algunos problemas ha alcanzado ya una magnitud que impide abordarlos con éxito”.
Los santiagueños somos conscientes que lamentablemente el tiempo se esta acabando y los bosques y los hombres que perdimos son irrecuperables. pero aun nos queda muchas cosas por conservar todavía.
Santiago del Estero y el NOA: Antecedentes históricos
La historia de América Latina es la historia de la destrucción de sus recursos naturales. Desde la conquista y colonización hasta nuestros días fue la región de las venas abiertas al decir de E. Galeano.
Santiago del Estero, la vieja ciudad del Barco, no escapó a este destino trágico. Su historia es la crónica de un largo proceso de empobrecimiento. De madre de ciudades, la provincia más antigua y de donde salieron las principales expediciones fundadores de la mayoría de las ciudades más importantes del país, hoy es una provincia estancada, destruida y con uno de los mayores índices de pobreza.
Más aún no sólo perdió su peso económico y político, sino que también fue descapitalizándose humanamente, producido por la erosión inmigratoria hacia las zonas industrializadas del país, donde viven cerca de la mitad de sus hijos.
El Noroeste, el Centro, Cuyo y el Litoral constituyeron las regiones que integraron la realidad económica y social vigente en el actual territorio argentino durante los siglos XVI hasta fines del siglo XVIII. No había una economía nacional por la inexistencia de un mercado con un intercambio considerable de capitales, mano de obra y mercancías entre las distintas regiones. Existía un marcado equilibrio entre estas "economías regionales de subsistencia" como las denomina Aldo Ferrer, en la primera etapa de iniciación de la actividad económica en nuestro territorio. (1)
Entre estas regiones, la del Noroeste abarcaba a las actuales provincias de Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán y fue durante toda la época colonial la de mayor importancia relativa dentro del territorio argentino, debido fundamentalmente a su cercanía al centro minero de Potosí. La población de la región representaba el 40% del total y tenía la mayor producción, teniendo en cuenta la especialización en el rubro textil.
La llamada "ropa del Tucumán", elaborada del algodón cultivado en las provincias norteñas, sobretodo en Santiago del Estero, fue artículo de alto valor comercial y también motivo de lucro y explotación de la mano de obra indígena y fue exportada a Potosí y al Virreinato del Perú donde se necesitaba ropa de trabajo para la numerosa población minera.
El algodón fue el oro y la plata que carecía la región y fue utilizado en un comienzo para el hilado de la ropa, para luego convertirse en un excelente factor de comercio y de intercambio, muy solicitado por la población, usándolo como moneda. Hasta el salario del gobernador se pagaba de esta forma.
Los tejidos de algodón del Noroeste fueron los productos de intercambio comercial que dieron origen al comercio internacional argentino. El obispo Victoria, inauguró el intercambio comercial con el extranjero al enviar estos productos, por el puerto de Buenos Aires vía Brasil, un 2 de septiembre de 1587, fecha instituida por ese motivo como el Ida de la Industria Nacional.
La región del Noroeste gozaba de relativa prosperidad y buscaba su evolución, al igual que todo el interior, hacia formas artesanales de producción vinculadas al mercado interregional.
El litoral fue durante la Colonia el área más atrasada y menos poblada del territorio argentino. A mediados del siglo XVIII su población ascendía a sólo 50. 000 habitantes que vivían en una área marginada dentro del orden colonial.
Recordemos que Buenos Aires estaba con su puerto cerrado por disposiciones virreinales gracias a las cuales se había logrado proteger a las industrias del interior contra los productos ingleses competitivos. De allí que estas florecieran convirtiéndose en el principal fundamento económico del interior argentino.
Pero la derrota sufrida por la tendencia revolucionaria morenista y el pase del control gubernativo a manos del grupo comercial porteño abrieron el puerto de Buenos Aires a un librecambismo que enriqueció a la "pandilla del Barranco", nombre por el que se conocía a las clases comerciales del puerto de Buenos Aires hábiles para todo tipo de contrabando. Por el contrario esta política aperturista iba a empobrecer al interior del país.
Y entonces, diezmadas por las guerras de la independencia donde lucharon sus hijos con valor, arruinadas por las mercaderías europeas que destruyeron sus artesanías, usurpadas sus rentas por Buenos Aires, las provincias argentinas se hicieron pobres.
Aparecieron los caudillos, viejos generales de la independencia, Pancho Ramírez, Ibarra, Felipe Varela, Bustos, Artigas, Güemes, entre otros que al mando de sus tropas irregulares defendieron como podían las autonomías provinciales resistiendo a la política centralista ordenada desde el puerto de Buenos Aires en manos de los estancieros del Plata y los comerciantes porteños.
La guerra civil fue inevitable. Era Buenos Aires y su política librecambista que creaba la "barbarie" provincial al impulsar con esta política el separatismo.
La metrópoli ya no iba a ser Buenos Aires sino Londres. El comercio porteño pasa a ser simplemente un agente comprador y exportador y el interior una colonia.
Proteccionismo y librecambio: un debate actual
La máxima de Lord Gobden: Inglaterra sera el taller del mundo y la América hispana la granja de Inglaterra se hizo realidad con la fragmentación de América Latina bajo los intereses económicos regionales y la ayuda del colonialismo inglés.
De este modo se frustraron las posibilidades de desarrollo y el país quedó limitado a producir los productos requeridos por la industria europea. Y en el interior empobrecido, aislado totalmente, surgía también un patriciado local que malvendió irremediablemente sus mejores tierras que fueron a parar en las manos de la oligarquía terrateniente y vacuna del puerto de Buenos Aires ligada al extranjero.
De esta forma las oligarquías provinciales remitían a Buenos Aires los capitales provinciales sin dejar ninguna compensación productiva.
Y para esa dominación los ingleses y en menor medida sus aliados franceses y europeos, tuvieron un arma fundamental: la famosa libertad de comercio. O para emplear un lenguaje moderno tan conocido, la famosa "apertura de los mercados".
Como vemos no es un concepto nuevo. No hay una política "neoliberal". Es la vieja política del librecambio "hacia afuera" de sus fronteras y colonias y proteccionismo "hacia adentro".
Los "hábiles industrialistas", como los llamaron Agüero, representante de los comerciantes españoles y Yañiz, síndico del Cabildo, en el famoso debate de 1809 sobre la apertura del puerto de Buenos Aires, aliados a los ganaderos y comerciantes del puerto de Buenos Aires fueron los responsables de la destrucción de las artesanías del interior. 
Destruidas las artesanías del interior por el triunfo de la política del puerto de Buenos Aires e incorporado el país al modelo agro- exportador obliga a la provincia a sobrevivir con las nuevas condiciones impuestas por las oligarquías locales y el capital británico.
A comienzos del siglo XIX en Santiago del Estero existieron molinos harineros, atahonas a tracción animal, que aprovechaban la excelente cosecha agrícola de la zona de regadío del Río Dulce. El trigo de Santiago del Estero se exportaba a Córdoba y a Tucumán en largas filas de carretas construidas también en la provincia aprovechando sus tupidos bosques. Esta incipiente industria servía, sobretodo, para sostener una economía de subsistencia.
En el último tercio del siglo XIX es importante destacar el intento industrialista del francés Pedro San Germes que inaugura un gran ingenio azucarero en Santiago del Estero, en el año 1879, el Contreras, al que le suceden una docena de establecimientos del mismo tipo. (2)
Se trataba de capitales locales o cuyos titulares residían en la provincia, que importaron modernas maquinarias de Francia para moler la caña y producir la mejor azúcar del país. El ejemplo del francés San Germes estimuló a los agricultores la plantación de materia prima propia en la tradicional zona de riego del Dulce(Capital, Banda y Robles). Pero la alianza o tela de araña trágica entre los capitales azucareros tucumanos, el ferrocarril inglés y posteriormente el francés, La Forestal del Chaco y la Banca E. Tornsquist que se unieron, entre otras cosas, para extraer y desarrollar la producción azucarera de Tucumán terminó por arruinar la embrionaria industria azucarera santiagueña.
El ferrocarril de Buenos Aires y Rosario llegó directamente a Tucumán, corazón del azúcar, aislando los viejos pueblos de Santiago del Estero y a la capital, la madre de ciudades. Los ingenios azucareros santiagueños, peligrosos competidores de los tucumanos, del otro lado del Dulce, del trazado ferroviario inglés, no pudieron colocar su excelente producción y el francés San Germes, el más grande industrial de la provincia, tal como lo había nominado el pueblo, se suicida arrojándose al trapiche de su propio establecimiento.
Fue el comienzo del fin de esta industria que tantas expectativas había generado y el meritorio intento de los industriales santiagueños de insertarse a la economía nacional a través de una de las pocas actividades agro- industriales protegidas del interior y orientadas al mercado nacional.
Los países industrializados habían ya resuelto que Santiago del Estero iba a convertirse en el principal proveedor de las maderas duras para el trazado ferroviario y para los postes que iban a alambrar las grandes estancias de la pampa húmeda, proveedoras de la carne y los cereales que el mercado europeo necesitaba.
La mesopotamia santiagueña, enmarcada por los ríos Dulce y Salado, base territorial tradicional del poblamiento y de la economía provincial, constituida por las tierras del regadío del centro oeste, zona donde se erigieron los modernos establecimientos azucareros, ya no sería el escenario del principal factor dinamizador y de articulación con el sistema agro-exportador.
Por el contrario una región totalmente desconocida, ignorada del territorio provincial, el Chaco santiagueño, lugar al que sólo osaba ingresar el indígena, y el mielero, sería la elegida para que Santiago del Estero cumpliera un rol decisivo y muchas veces olvidado, en la economía nacional. Allí estaba el "bos