CONVOCATORIA

Convoco a los que todos los días se levantan y salen a yugarla por migajas que no alcanzan, a que se rebelen.
Convoco a los que todos los días vacilan en ir o no ir al templo que envejece los corazones.
Convoco a los que caminan sin rumbo en una tarde cualquiera, buscando una razón.
Convoco a los pacíficos que no están cumpliendo con su deber a pesar de sus buenas intenciones.
Convoco a los que no comen lo suficiente ni se abrigan lo necesario y tienen sed torrencial.
Convoco a los pequeños de ambiciones que dejan a los demás ambicionar más de la cuenta.
Los convoco a dar vuelta el pulóver, a pegarle al prepotente y a escupir en la cara a los que no han sido convocados.
Los convoco a romper lo que no sirve, a perpetrar los robos necesarios, y a recuperar lo perdido.
Los convoco a cagarse en el miedo y patear las puertas donde encerrados están los condenados.
Los convoco a abrir las cárceles a ventilar las tumbas y a levantar las calaveras de los hermanos heridos de muerte.
Los convoco a abrazarse en las plazas del país, a escribir los muros, y a fusilar a los fusiladores.
Los convoco a no atar nada, sino a despedazar las cadenas.
Los convoco a agitar banderas y colores y correr liberados por las calles y por los campos húmedos de rocío.
Los convoco a ser sinceros, a putear a los hijos de puta, a desobedecer al tirano, a amar sin límites y a odiar.
Y si, a ésa convocatoria por impolítica no concurre nadie, ¡Mala leche! Quedan entonces convocados al entierro de la vida del que tuvo ésta pésima idea.
Sí a ésta convocatoria vienen algunos, pero no todos los convocados, no importa, en la próxima seremos más.
Y, si a ésta convocatoria, vienen todos los convocados, la cordura habrá invadido en Revolución nuestro país para siempre.

Eduardo "Carlon" Pereyra Rossi

6 DE JULIO DE 2009 - TODO VERDOR PERECERA - No sé por qué me vino a la mente ese título tan logrado de Eduardo Mallea, seguro que no por el contenido del libro sino por el título mismo. Me lo preguntaba en relación -claro está- del resultado de las últimas elecciones, que según los entendidos se corresponden a los de todas las elecciones legislativas del segundo período. La pregunta es ¿por qué pasa eso? La respuesta recurrente es fácil: el desgaste. Con semejante lógica no es desacertado pensar que las elecciones intermedias del segundo período serán poco favorables a cualquier oficialismo, sea del signo que fuere. Los porcentajes de Michetti -oficialista ella- en relación a los de Macri de hace dos años dan prueba de ello. Con semejante lógica tampoco es desacertado pensar que el matrimonio K habría tomado nota de ello y que por eso Nestor Kirchner resignó en su momento -erróneamente a nuestro entender- un segundo mandato presidencial en beneficio de su esposa. Quizás con la deducible intención de ir alternándose hasta el infinito. Nunca lo sabremos fehacientemente, pero es un cálculo bastante lógico.

Para una estructura política en ejercicio de gobierno -en la Argentina- algo sale mal en las elecciones legislativas intermedias. Toda gestión se desgasta, toda buena intención se desmorona, toda expectativa se diluye. Todo verdor perecerá. Lo que se nos ocurre como banalidad de primer orden es que gobernar no es tarea fácil ni sencilla. Que los límites de un gobierno para moverse con relativa autonomía tienen mucho que ver con los números de sus parlamentarios, pero que eso es insuficiente para conformar a todo el mundo y asegurar el éxito. ¿Cómo compatibilizar la avidez y mezquindad empresaria -el afán de lucro- con la necesaria distribución de la riqueza -salir de la pobreza-, o de dónde sacar lo que provoca tanta resistencia recaudar? En otras palabras: ¿Cómo se reparte la torta? La respuesta a este gran interrogante constituye, grosso modo, el corpus ideológico o doctrinario de las estructuras políticas que pugnan por gestionar, gobernar o administrar el Estado.

La entre nosotros llamada derecha -liberalismo o neoliberalismo- propone a grandes rasgos un Estado débil, previsibilidad de gestión, seguridad jurídica y social, todo espolvoreado con la sacrosanta libertad de mercado, que redundaría en la escasamente creíble teoría del derrame. El mal llamado populismo -que entre nosotros lo representa esencialmente el peronismo- propone un Estado fuerte, regulador y distributivo cuya función primordial es concretar la anhelada y siempre postergada justicia social. Ambos lineamientos se desarrollan en el universo del sistema económico capitalista. Ni el liberalismo ni el populismo pueden ir más allá de las coordenadas que indica el capitalismo. Dentro del capitalismo todo puede interrogarse, cuestionarse, reformarse: el rol del Estado, la regulación de la actividad privada y de los monopolios, la política impositiva y un largo etcétera. Fuera de ello nada es posible. Salvo una revolución, claro.

Hay quienes se solazan pensando que por fin ahora que Kirchner se ha desilusionado del PJ -que demostró ser ni tan aparatoso ni tan poderoso- retomará la perdida senda de la transversalidad, de la que nunca debió apartarse. Hay quienes, a priori, ya se contentan con reproches y estériles venganzas de novia abandonada, desovillando una larga lista de pasados maltratos y gritando en cualquier esquina que quiera escucharlos "¡antes sí, ahora no!", como si los caminos de la liberación fueran prolijos, previsibles y ordenados cual cónclave de escribanos.

En fin, lo de siempre: el gobierno, pese a la paliza sufrida, aún tiene potestad para elegir lo que quiere ser, o mejor dicho como quiere terminar su gestión: puede negociar cada una de las demandas de la oposición de derecha o abroquelarse en un frente transversal y progresista e impulsar las medidas pendientes. Kirchner es bastante pragmático, pero el pragmatismo no es garantía de nada, el fracaso de la política de alianzas exime de mayores comentarios. ¿Qué podemos esperar de (lo que queda de) este gobierno? Ojalá tuvieramos la respuesta. Solo se nos ocurren dos dichos o refranes populares. Uselos usted, querido lector, como mejor le convenga y le plazca: No hay mal que por bien no venga y difícil que el chancho chifle.   HS
 

3 DE JUNIO DE 2009 - REMEMBER - Desde fines del primer peronismo no se veía tanto odio contra un gobierno constitucional. "Remember", dijo el rey Carlos Estuardo al verdugo, que instantes después le cortó la cabeza por orden de Cromwell, el 30 de enero de 1649. A esta altura del partido quedan pocas dudas que el gobierno de Cristina es el más cuestionado, el más resistido, el más atacado y el más odiado desde la orgía de indignación gorila previo al golpe de Estado de 1955. Según cuentan las crónicas y protagonistas de la época, la escalada de burlas y la payasesca furia contra el gobierno peronista llegó al extremo ridículo de hacer correr la voz que el General Perón era homosexual, e incluso llegaron a trucarse fotos con escenas íntimas. Y eso que no existía el Photoshop ni las cadenas de emails.

Ni con Isabel Perón, ni en tiempos de la pizza y el champán, ni durante ni después del errático gobierno de la Alianza se ha visto y oído tanta extravagancia verbal, tanto periodista vociferar como insano en crisis su rabia opositora, ni tanto despliegue de pataletas de adolescente malcriado. Jamás los medios fueron tan abiertamente parciales ni estuvieron tan cebados en el ataque feroz hacia un gobierno. Quizás habría que recurrir al Chile de Salvador Allende, en los meses previos al golpe del 11 de septiembre de 1973, para encontrar un estado de similares emociones opositoras alteradas, cuando desfachatadamente desde la tapa de los medios, sin ambages ni vueltas, se pedía sin pudor la renuncia del presidente en ejercicio (ver gráfico).

No creemos recordar la virulencia opositora de estos días dirigida hacia ningún otro presidente constitucional antes de Cristina. Las caricaturas y el mote de tortuga con que se pretendía agraviar al viejito Illia eran de una inocencia tal que conmueve si se lo compara con los soeces carteles de "conchuda" dedicados, con candor de víbora, a la presidenta. Hay quienes dicen que los medios de comunicación promueven y prohijan ese plus de odio, que cualquiera puede constatar recorriendo los mensajes de lectores de los principales diarios argentinos en Internet: Clarín, La Nación y Crítica. Sugerir un poco de respeto por la investidura presidencial resulta de una impertinencia de tal ingenuidad que despertaría la risa sarcástica de los editores y los dueños de esos medios. Obviamente se rasgarían las vestiduras y tildarían ipso facto la sugerencia como un velado recorte hacia la libertad de expresión, y ya que estamos, contra la democracia y la mismísima república, que ellos no estarían dispuestos a tolerar.

Cosecharás tu siembra

Mientras tanto el goberno constitucional debe guardar las formas y tolerar con paciencia oriental y sin chistar la increíble caradurez e hijoputez de un vicepresidente que hace campaña y llama a votar contra el mismísimo gobierno que él integra. Debe tolerar y soportar que periodistas y opositores se mofen en cámara y promuevan abiertamente una desestabilización institucional. Debe tolerar y soportar que un escritor extranjero denigre descaradamente no solo a la presidenta elegida por la mayoría de los argentinos sino a toda una corriente política y a sus millones de adherentes y votantes. Debe toterar y soportar que insulten y arrojen piedras y huevos a diputados y gobernadores.

Nadie mejor que el llamado campo, esa entelequia que se utiliza para obviar que de lo que se está hablando es de intereses económicos sectoriales, conoce la metáfora del dicho cosecharás tu siembra. El ejercicio de la democracia supone la alternancia del poder, y es bueno que así sea. El asunto es que los opositores al actual gobierno son tan impacientes que quieren asumir, o gobernar, sin haber ganado previamente una elección. Siempre y cuando logren convencer al electorado que sus propuestas son buenas y factibles, no hay ninguna duda que alguna vez lo harán.

Remember.   HS
 

22 de marzo de 2009 - EL HORROR COMENZO CON UN GOLPE DE ESTADO CONTRA UN GOBIERNO PERONISTA -  "Correrán ríos de sangre", dicen que dijo la presidenta María Estela Martínez de Perón cuando los golpistas la secuestron. Y no se equivocó.

Los militares que quebraron el orden instititucional el 24 de marzo de 1976 justificaron el golpe militar "conscientes que la continuación normal del proceso (o sea la democracia) no ofrecía un rumbo aceptable para el país...", según el golpista Jorge Videla en el primer mansaje al país, cuando el gobierno legítimo y constitucional había convocado a elecciones para octubre de 1976, solo seis meses después.

El horror desatado por las Fuerzas Armadas argentinas durante el ejercicio ilegal del poder, con una saña y ferocidad inaudita en toda la historia del país, aún en épocas de la organización nacional y las guerras civiles del siglo XIX, hace olvidar que el disparador fue, precisamente, un golpe de Estado contra un gobierno peronista. Un gobierno débil, jaqueado por la violencia, errático en el rumbo económico, desprestigiado por los medios de comunicación, pero legal y democrático y con todas las instituciones de la república funcionando. Justificar el golpe a través de la suma de errores del gobierno de María Estela Martínez de Perón no significa otra cosa que dar retroactivamente el visto bueno a los golpistas, a un paso de convertirse en cómplices.

Porque a 33 años de la mayor tragedia argentina nadie puede dudar que el golpe no fue una cruzada en defensa de los valores occidentales y cristianos sino una deconstrucción del Estado industrialista, y que para ello era necesario el escarmiento feroz, el disciplinamiento social y la decapitación de toda una generación de díscolos y cuestionadores. No hablamos solo de guerrilleros sino de miles y miles de estudiantes, delegados gremiales, activistas sociales y militantes de organizaciones progresistas y de izquierda que no solo no simpatizaban sino que aborrecían de la lucha armada, que prácticamente ya estaba desarticulada en marzo de 1976.

Seguramente el gobierno de María Estela Martínez de Perón cometió muchos errores. Ninguno justifica el golpe. El 24 de marzo de 1976 no cayó Isabel, fue volteado un gobierno peronista. Sería bueno tenerlo en cuenta.   HS
 

15 de marzo de 2009 - ASI NOS VEN - El prestigioso sitio de investigación científica "Nuevo Mundo, Nuevos Mundos" ha hecho a este sitio objeto de análisis y recomendación. A quienes no conozcan "Nuevo Mundo, Nuevos Mundos" se trata de una revista virtual que, como ellos mismos explican en la presentación "El título refleja la orientación general de los estudios que se realizan en el Centro, en torno a dos áreas de investigación, Iberoamérica y el Mediterráneo occidental. Invitamos a los historiadores y antropólogos a participar en esta reflexión acerca de: los intercambios entre las Américas, España, Portugal, Italia y Francia (siglos XVI-XIX) ; la confrontación y las conexiones entre la América española y la América portuguesa (siglos XVI-XXI); la producción y recomposición de las identidades bajo sus múltiples formas y contextos sociopolíticos (siglos XV-XXI). La revista se va elaborando en torno a estas problemáticas a través de un debate, pero también de la presentación de artículos inéditos y otros materiales relacionados con los temas antes citados."

Una de las secciones de "Nuevo Mundo, Nuevos Mundos" es "Webselección al día", donde se publican evaluaciones de sitios por ellos llamados americanistas. En ella, la cronista Moira Cristiá (enero 2009) ha hecho una tan aguda como completa descripción de nuestro sitio, que nos permitimos reproducir, un poco por inevitable narcisismo y otro poco porque carecíamos de un enlace que explicara a nuestros visitantes qué es El Ortiba. Pues bien, Moira Cristiá nos ha facilitado la tarea.

El ortiba: cultura e historia argentina

Por Moira Cristiá

El ortiba, sitio de clara postura militante, es también, a nuestros ojos, un gran reservorio de material histórico y antropológico sobre la Argentina. El nombre del mismo es la inversión silábica de un término del lunfardo (el argot rioplatense): “batidor”. Dicho nombre fue probablemente empleado aquí de manera irónica, en tanto designa al “informante de la autoridad”, mientras que el sitio es netamente de contra-información o de denuncia. Pese a este carácter político evidente en sus editoriales y columnas de actualidad, El ortiba cumple una función de plataforma de divulgación de enormes cantidades de libros, ensayos, obras literarias, films documentales o de ficción de y sobre la Argentina.

Por fuera de los artículos vinculados a las noticias del momento y de su foro de distintas temáticas llamado el “cafetín virtual” -haciendo alusión a la práctica de sociabilidad de intercambio de opiniones en el ámbito de un café-, la democratización de documentación es el aspecto de interés para el investigador americanista. Por ello, recomendamos su visita para explorar las películas, cortos y videos documentales, los libros completos disponibles, ciertas imágenes de valor histórico o difícil acceso, así como entrevistas transcritas con personajes importantes de la historia o cultura argentina. Todo ello puede mirarse íntegramente en línea o descargarse para su uso personal fuera de conexión.

Para mencionar brevemente su contenido, debemos comentar sus secciones sobresalientes o “cuadernos”: de la memoria, de literatura, de psicología y de pensamiento. En la primera sección se dispone material de distinta naturaleza -texto, audio, video- relacionado con determinados acontecimientos históricos. En los cuadernos de literatura, con la misma organización en forma de tabla, se ubican las obras de escritores (en su mayoría latinoamericanos, con algunas excepciones de clásicos de otras latitudes). En la tercera sección, los cuadernos de psicología, se presenta, entre otras obras, los grandes clásicos de Freud y Lacan. Finalmente, en los cuadernos de pensamiento, veremos desde ensayos políticos clásicos hasta recientes obras de una variedad indiscutible.

Además, existen dos secciones de cultura popular: una dedicada al tango (con letras, música, videos y fotos de obras de arte de esa temática) y otra al fútbol. En esta última, llamada “pasión de multitudes”, se halla todo lo relativo a esa práctica tan arraigada en la Argentina (poesías, biografías, cantitos, “cargadas”, apodos, etc.). Por último, su caudal visual se compone de las secciones “100 imágenes” (del che, de Eva Perón, de Argentina), y “Mezcladito” (donde hay fotografías de Buenos Aires antiguo, noticias de la dictadura, información sobre Argentina, publicidad gráfica de esa país, documentos escaneados y registros de la televisión). Para terminar, se completa el panorama con los cincuenta videos de Historia Argentina producidos por el canal “Encuentro”.
Frente a esta riquísima documentación, la sistematización no es la ideal para explotarla al máximo. Careciendo de un buscador interno, el usuario se ve obligado a navegar en busca de aquello que desea. No obstante, en algunos casos existe un índice al principio de la página donde también se sugieren notas y enlaces relacionados o puede visualizarse el mapa del sitio. En suma, podemos afirmar que El ortiba es un archivo digital de gran valor, combinando documentos históricos y antropológicos (si contamos allí los registros de elementos de la cultura popular), que amerita una visita de aquel interesado por la Historia y la cultura argentina.

 

En algunas secciones los muñequitos y las estrellas representan nuestra subjetiva valoración y la cantidad de visitas

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¿QUE SIGNIFICA ORTIBA? Irónicamente el sitio lleva por título un término lunfardo, que es un argot utilizado en el Río de la Plata. Ortiba es el vesre (inversión silábica) de BATIDOR, pero ha perdido la D, pues no se utiliza DORTIBA, que sería la correcta inversión silábica de batidor, sino ORTIBA. En lunfardo ortiba o batidor es el informante, soplón o alcahuete que bate (informa) a la policía o alguna otra autoridad. Sinónimos lunfardos de ortiba son buchón, batilana, batistela y batilio (salvo buchón los últimos están en desuso). El término ORTIBA pasó luego a significar no solo al informante de la policía sino a cualquier persona que no puede conservar un secreto o confidencia. Actualmente el significado es menos restrictivo aún y los jóvenes lo utilizan para aludir a cualquier persona que no cumple con las expectativas esperadas ("Dale, no faltés, no seas ortiba"). [Podés consultar el Mataburro Lunfa]

AD FOR GRINGOS: The title of this website is an irony. Ortiba is an informant to police in lunfardo, and "vesre" of batidor. Vesre (reversing the order of syllables) is one of the features of the Buenos Aires argot of Spanish know as lunfardo. Natives of Buenos Aires use vesre sparingly in colloquial speaking, and never in formal occasions. Some tango lyrics make widespread use of lunfardo and vesre to highlight the intended underworld atmosphere. Most Argentines have been exposed to vesre through the media, but its use is not widespread outside of Greater Buenos Aires. Spanish speakers outside Argentina or Uruguay have a hard time understanding vesre.

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