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LUIS MATTINI
Ex dirigente del PRT-ERP, autor de "La política como subversión" y "Hombres y
mujeres del PRT-ERP". VER CURRICULUM
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"Pueden
esposarme la manos pero nunca la ideas"
Abril 2008
La semana pasada en un diario de Buenos Aires, que no menciono para no cometer
chivo, publicaron una nota sobre un joven de 19 años preso y condenado por
delito de secuestro; César González , autor de la frase que juega como título de
esta nota, quien cuenta cómo la literatura política le salvó la vida. Es un
artículo excelente firmado por Mauro Federico, el que nos relata que César usa
el seudónimo de Camilo Blajaquis; Camilo por Cienfuegos el comandante cubano y
Blajaquis por uno de lo militantes sindicales asesinados en Avellaneda, hecho
narrado en "¿Quién mató a Rosendo?" Además parece ser que la acusación es falsa
y el chico estaría injustamente condenado, sin sentencia firme, por un delito
que no cometió. La revisión está pendiente de la Corte Suprema.
Cómo digo, el artículo es excelente, pero debo ser sincero al confesar que lo
que más me impactó fue ver la ilustración de la publicación con una fotografía
de César en la biblioteca del Penal, con mi libro "Los Perros" en sus manos. Es
difícil explicar mis sentimientos; se podría imaginar cómo una noticia de una
venta record de ejemplares lo sacudiría a uno, podría fantasear que García
Márquez llegó a la Argentina y pidió darme un abrazo…la gloria para un escritor,
digo…sin embargo esa fotografía de Camilo Blajaquis leyendo "Los Perros", supera
cualquier satisfacción. Me hace sentir que valió la pena escribir y editar ese
libro solo para eso, para que lo leyera un joven víctima de la injusticia social
que dice que la literatura lo rescató para la vida.
Cartas
Profanas
(Novela)
Novela de la correspondencia Mario Santucho - Witold Gombrowicz
Mediante laboriosos hilos que entrelazan verdades y mentiras, y
sobre un trasfondo de distintas épocas, Luis Mattini urde una
interesante trama en la que sobresale el perfil de dos hacedores
sólo en apariencia muy disímiles entre sí: el original y escéptico
escritor polaco, apasionado por el juego de la literatura, y el
último guevarista en sentido épico, apasionado por el deber ser de
la revolución.
LUIS MATTINI, PEÑA LILLO y Editorial CONTINENTE presentan: CARTAS
PROFANAS
Viernes 2 de mayo de 2008 – 21:30 horas
Sala Domingo Faustino Sarmiento -
Feria del Libro
Invitados:
ENRIQUE LOFFREDA -
ESTER COHEN -QUIQUE PESOA |
Por una de esas grandes casualidades di muy rápido con su abogada, la muy
dispuesta María Florencia Arietto, y logré visitarlo en su prisión. Claro, él,
joven fanático del PRT, admirador de Santucho, no podía imaginar que el escritor
Luis Mattini fuera a visitarlo, estaba realmente emocionado. Lo que él
probablemente no supiera es que yo podía competirle en emoción.
Y mi emoción era perfectamente justificada, porque me encontré con un joven de
excepcional talento y, sobre todo, delicada sensibilidad. Una notable
sensibilidad para comprender las relaciones sociales que pone en tela de juicio
la epitesmología de las ciencias sociales dejando bien al descubierto la verdad
que se ocultaba detrás, aquello que los abrumadores "exitos" "científicos" de la
Modernidad empañó o relegó a la literatura y los filósofos marginales o no
académicos como Spinoza, y que hoy empieza a aparecer en las corrientes de
pensamiento: la primera :que toda teoría (al menos social) es una forma de
ficción.
Este chico ahora puede leer a Maquiavelo, Lenin, Foucaut , sobre las teorías del
poder, y los leerá con múltiple provecho porque será critico por naturaleza,
porque ya sabe qué es el poder y cómo éste se genera en las relaciones humanas,
y se reproduce en todo ámbito social. Lo que a otros nos costó cuarenta años
contrastando brillantes teorías con la tozuda práctica, él lo aprendió en su
maltratada adolescencia.
Una cosa que me llamó poderosamente la atención es el dominio del lenguaje, no
ya de su lenguaje comparado con sus pares de barrio o compañeros de infortunio,
sino comparado con la media de hoy en día, jóvenes y adultos instruidos que me
toca tratar y de quienes me espanta día a día la creciente pobreza. Me encontré
con gran riqueza de vocabulario y precisión expresiva. El chico es un escritor
en potencia y lo vuelca con mucha pasión en la poesía.
César edita una revista que se llama "¿Todo Piola?" Veamos por qué se llama así:
"Y el día llegó. Sí. Al fin ¿Todo Piola? Está en la calle. Al fin el sueño se me
hace realidad, aquel que nació una tarde calurosa en el pabellón tercero de
Belgrano. Meses y meses, noche y noches arquitecteando de qué se trataría, de
qué hablaría pero con una idea fija y que estuvo siempre: que esta revista sea
un grito que pide una oportunidad por más que los ganchos de las esposas
quiebren las muñecas. Que esta revista sea el abrazo segundero para el pibe que
esta re duro de pasta base y su alma desgarrada busca una salida.(…….) También
para que ese pibe ,que como yo está en una celda soñando con otra vida ,sepa que
se puede soñar, que a los sueños no los metieron en cana, Y por más que haya
formada una tela de mentiras impermeable que nos hace creer que nuestro destino
es la exclusión, la marginalidad y la delincuencia, nos paramos de manos y
exigimos otra vida. Lograr en otros lo que yo logré después de tanto esfuerzo,
sacarme la venda de los ojos que me impedía ver la realidad, la realidad que
todos los días vemos disfrazada. ". Esto es parte del editorial de presentación
escrito por él. Menciona al Instituto de Menores Manuel Belgrado donde estuvo
internado antes. Por otra parte está a punto de terminar el secundario y su
intención es estudiar sociología. Debo admitir que esta idea me desencantó,
porque a esa altura yo sentí que llevaba un par de horas hablando con un poeta
de 19 años, ya lo imaginaba dentro de unos años un gran escritor. Y claro, he
conocido poetas que se ganaban la vida, incluso participaban en actividad
social, como ingenieros, abogados, arquitectos, médicos, empleados bancarios y
hasta periodistas, ….profesiones no necesariamente incompatibles, cuando mucho
paralelas. Las tablas del derecho pueden compararse con fórmulas matemáticas de
aplicación práctica indiscutible, por así decirlo; es como decir que abogados e
ingenieros tienen algo útil en común y quizás ninguna relación con la poesía,
pero que tampoco es opuesto o contradictorio. Pero tengo para mí que la
sociología, como disciplina, como modo de conocer relaciones humanas, puede
devorar o castrar cualquier atisbo de poesía por antagónica.
De todos modos César, o sea don Camilo Blajaquis, es demasiado sensible e
inteligente y espero que, cuando se percate que los notables autores de
profesión sociólogos, que lo entusiasmaron con la sociología, lo hicieron en
carácter de pensadores y por facultades personales a pesar de sus lastres
académicos. Entonces decida estudiar un oficio más práctico y con menos riesgos
de "esposar ideas" como la sociología, para ejercer al máximo ese libre albedrío
mental y espiritual del que hoy puede gozar a pesar de su prisión física.
Fuente: lafogata.org
Macri,
el gobierno, la izquierda y otros engendros
Junio 2007
Luis Mattini considera que Macri es peronista, que los dilemas electoralistas
planteados por el gobierno fueron falsos, y que el sistema representativo está
liquidando la vida democrática. Charla con lavaca sobre Carrió y La Nación, la
frivolidad y las carteras de Cristina, la izquierda y el absurdo, tras la
elección porteña que tuvo el más bajo porcentaje de votantes de la historia.
Propuestas sobre otros modos de pensar la democracia.
Luis Mattini, a quien el documento de identidad se empecina en denominar Arnold
Kremer, está asombrado con el porcentaje de votantes de la segunda vuelta
electoral del domingo último. Representa no sólo el más bajo índice de votantes
en todas las elecciones a jefe de gobierno que hubo hasta ahora, sino también el
más bajo de toda elección presidencial o hasta legislativa desde que se volvió a
votar en 1983. Según los datos oficiales, alrededor del 32 % no concurrió a
votar, y poco más del 6 % votó en blanco o anuló su voto. Por eso, puede
deducirse que a Macri en realidad lo votaron el 37 % de los habitantes de la
ciudad, y a Filmus el 25%, lo cual es muy poco impresionante para hacer tapas de
diarios e ingenierías políticas.
Pero la percepción de Mattini agrega otro elemento: “Ni siquiera esos que
votaron se sienten representados. Se vota por el mal menor, y eso termina
liquidando a la democracia”. Cree, además, que a la democracia hay que
considerarla como una acción, no como una situación o como una institución
estática, y llega a la conclusión de que –desde ese punto de vista- esta es una
de las épocas con menor nivel de democracia activa que le ha tocado vivir.
Mattini es autor de varios libros (Hombres y Mujeres del PRT, La política como
subversión y El encantamiento político, de los revolucionarios de los ’70 a los
rebeldes sociales de hoy, entre otros) que proponen modos de análisis de la
política muy diferentes a los convencionales. Postula que estamos viviendo una
crisis civilizatoria donde ya están latiendo los embriones de un enorme cambio
social –a la vez imposible de predecir-. En 2006 publicó Los Perros (también
sobre Partido Revolucionario de los Trabajadores y el Ejército Revolucionario
del Pueblo) y está por editar una segunda parte dentro de unos meses. Después de
la votación que ratificó a Mauricio Macri como jefe de gobierno porteño, Mattini
conversó con lavaca
-Para mi el gobierno apunta a un mito de Buenos Aires, que es el progresismo,
que no me parece que sea una mayoría. Hay gente con prácticas sociales
progresistas, que se divorcia, tolera a los homosexuales, quiere libertad en el
arte y se preocupa por la cultura y la educación, pero a la vez es gente
conservadora, al estilo: que roben, pero que hagan.
-El gobierno relacionó a Macri más con la derecha y hasta con el fascismo.
-Se dedicaron demasiado a demostrar lo malo que es Macri, y no lo buenos que son
ellos. Eso trae problemas, porque hasta uno como yo, que rechazo a Macri por
piel, terminé viendo ridículos todos los cartelitos con las maldades de Macri. Y
no se puede decir que sea Pinochet o Hitler. No uno de esos enfrentamientos
históricos en que tenés que cerrar la boca porque se viene el protofascismo.
Macri es peronista...
-¿...?
- Sí, Macri es peronista, se hizo con el peronismo. Está claro que no tiene
ideología, pero socialmente, históricamente, está vinculado con el peronismo, ha
manifestado sus vínculos con Menem. ¿O se olvidan que en el macrismo hay
peronismo, como hay con Telerman? Entonces la cosa no está blanco y negro en ese
sentido. También lo puedo ver como un liberal de derecha, pero justamente eso
muestra lo que es la política hoy en día. Para mi gana por el desastre que son
los demás. En ningún caso me parece que se trate de ese dilema entre democracia
y fascismo.
-Y si lo era para el gobierno, ¿por qué dividir a los votantes entre Telerman y
Filmus en la primera vuelta?
-Si tenías el deber histórico de combatir ese enemigo fundamental, no tendrías
que haber hecho semejantes maniobras, la campaña sucia y todo lo demás, que
demuestran que la cosa no era tan así.
-¿Y qué es hoy en día la oposición?
-Una demostración del engendro que es la política. En el ARI puede haber gente
interesante, la muchacha que ganó en Tierra del Fuego (Fabiana Ríos, primera
mujer que gana una gobernación en la Argentina) viene del socialismo rosarino, y
tiene poco que ver con Elisa Carrió y sus convicciones. Ni sé cómo están juntas.
Carrió está cada vez más a la derecha, se nota en su discurso republicanista
gastado, sus posiciones con Hugo Chávez (presidente venezolano) y ese tipo de
cosas. Parece el diario La Nación: no estoy diciendo ningún exabrupto. Y ni
hablar de su fundamentalismo religioso. No tengo nada contra lo religioso, pero
hay formas y formas.
-¿Qué opina de la performance de la izquierda?
-La izquierda tiene una politica absurda. Me dicen que critico más a mis
hermanos de la izquierda que a la derecha, pero la izquierda repite siempre lo
mismo, se mete en una lógica del sistema representativo que no sirve para nada,
porque no puede producir ningún tipo de transformación por esa vía. Pido que no
me pongan el cuchillo en la garganta de decir si prefiero la dictadura, porque
es obvio que no digo eso. Estoy criticando un absurdo. La izquierda tiene que
entender que la política no pasa por el aparato administrativo del Estado, y sus
instituciones llamadas “políticas”.
-¿Por dónde pasa?
-Todo lo bueno, lo novedoso, por poco que sea, no pasa nunca por el aparato del
Estado, salvo que sea presionado. Las cosas interesantes y nuevas ocurren en
Gualeguaychý, Esquel, Famatina, Chilecito, las fábricas recuperadas, muchas de
las cosas que ustedes reflejan (referencia a lavaca y Mu). Pero la izquierda
¿qué hace? Un desgaste terrible para meter un diputado que no sirve para nada,
no porque sea buena o mala persona, sino porque ¿qué puede hacer? Patricia Walsh
se lleva el honor de haber propuesto la derogación de la Ley de Obediencia
Debida, pero para eso había todo un acuerdo previo del oficialismo para votar la
ley. Tiene mérito la propuesta, pero no se ve que pueda ir mucho más allá.
-Pero en la campaña los partidos plantean propuestas.
-Yo creo que tendrían que sincerarse: se presentan para financiar el aparato del
partido. Tenés un diputado, te dan una secretaría, lográs un lugar en el Estado,
algunos recursos para tus funcionarios. Una vez Alberto Piccinini (sindicalista
metalúrgico que llegó a la Cámara de Diputados) me dijo: “para lo único que
servimos como diputados es para darle una mano a los compañeros que están
luchando”. Pero eso es de una sinceridad total y en casos como el suyo, que son
absoluta minoría.
-Parlamentarios que no parlamentan, legisladores que no legislan.
-Las fábricas recuperadas son una experiencia de las más interesantes en lo que
uno puede pensar como verdadera acción política. Plantearon una reforma a la Ley
de Quiebras que es de la época de Martínez de Hoz y favorece a todos los
empresarios vaciadores. La ley está trabada en el Senado. Si no hay alguna
trenza, no sale. Entonces, ¿cuál es la política? ¿La de los trabajadores, o la
de los senadores? Lo mismo se ve en movimientos sociales, de base, que aparecen
como parciales pero terminan condicionando a las instituciones. Es el caso de
Gualeguaychú, que con un movimiento heterogéneo condicionó la política de dos
países y hace temblequear al Mercosur. Eso es politización. Ahí se vuelve a
equivocar la izquierda, que cree que hay que cortar el puerto para apoyar a
Gualeguaychú. Los porteños tendrían que cortar el puerto por lo que pasa en
Buenos Aires, por el Riachuelo y por una lista de calamidades ambientales que
posiblemente sea diez veces más grande que la de Gualeguaychú.
-¿Y cómo cree que queda el kirchnerismo después de la elección?
-Yo no soy ducho en estas cosas de la ingeniería política. Parece una cosa
universitaria eso de “ingenería”.
-Antiguamente la referencia era más artesanal: la rosca.
-O la trenza. Lo sintomático es que el Frente para la Victoria no gana casi
ninguna elección. Los que ganan son sus aliados K. Para mí el kirchnerismo
padece uno de los errores más graves que los setentistas podemos reconocer: el
pecado de la soberbia. Yo me tengo que hacer esa autocrítica como integrante de
esa generación, pero el gobierno está ensoberbecido como si se olvidara que
llegaron de casualidad.
-¿En quién piensa al hablar de soberbia?
- En Kirchner, por supuesto, y en el kirchnerismo en general, el progresismo,
mis viejos compañeros que no se dan cuenta dónde están parados. Otra vez, es
como que tenemos agarraod a Dios no sé de donde, y todo montado en entelequias.
No le quito el mérito a Kirchner de transformar esa casualidad en una
posibilidad real. Pero para mí está montado en dos andariveles que se agotan.
Uno, el de los derechos humanos, del que se está haciendo un mal uso. No
desconozco méritos a lo que se hizo, aunque me cansa un poco tener que aclararlo
siempre, pero a la vez nadie habla de los derechos humanos actuales, violaciones
permanentes, que hacen que todo lo del pasado se transforme al final en una
caricatura. Y ojo, que muchos de estos progresistas porteños, si tienen que
poner en la balanza los derechos o alguna molestia económica, se olvidan de los
derechos en un segundo. Y la izquierda cayó en el mismo mal uso de los derechos
humanos, porque su única consigna parece ser esa.
La otra cosa sobre la que se montó el gobierno es la bonanza económica, que le
permite un manejo de una masa de dinero impresionante, con planes de contención
y demás. Pero las bonanzas económicas vienen y se van. No dependen de la
voluntad del que gobierna.
-Pero ¿cómo observa la cuestión económica?
-El sistema productivo está montado en tres aspectos relacionados con la tierra.
Combustibles, minería y agricultura. Y eso se derrumba cuando cambian los
precios internacionales. Y aunque no se derrumben, ese modelo es una fábrica de
pobreza por definición.
-¿Por qué?
-Al tener cada vez mayor necesidad de tierra, y más ahora con los
agrocombustibles, expulsan a más gente, la empujan a las ciudades. Tampoco las
ciudades engendran una producción industrial hacia el mercado interno que sea
–como suele decirse- sostenible. Por eso hay una parábola. El modelo productivo
basado en el uso intensivo de la tierra es equiparable al 1 a 1 de Menem. Se
cae, y no sé donde vamos a ir a parar.
-Pero el gobierno se presenta como lo opuesto al menemismo y al
neoconservadurismo.
-Yo no digo que todo es igual, ni que cuanto peor mejor, lo que digo es que por
favor me demuestren que se ha transformado algo en el sentido que uno quiere la
transformación. Ojo, Menem también transformó, hizo autopistas, Puerto Madero,
edificios. Pero este modelo está destruyendo bases económicas reales. Producimos
cada vez menos alimentos, y más forrajes para los chinos o los europeos. Por
plata. Pero así se crea dinero, no riqueza. Se puede ver clarito en Santiago del
Estero. El gobernador actual (Gerardo Zamora) es mejor que el nefasto Carlos
Juárez, pero la dinámica económica avanzando sobre la frontera agrícola, hace
que los campesinos estén cada vez peor, por más que Juárez ya no esté.
-El gobierno exhibe cifras sobre baja de la desocupación y la pobreza.
-Puede haber un coletazo de un crecimiento debido al consumo (autos,
departamentos) y a la especulación (grupos inversores poco claros), no a lo
productivo. Pero el 50 % de los trabajadores está en negro, los niveles de
pobreza son enormes, la brecha entre ingresos es cada vez mayor, cosa típica de
país conservador. No se rompe con el mercado internacional, ni con la lógica
actual, y en ese sentido digo que la diferencia entre Macri y Kirchner no es
tanta.
-Volvimos a Macri, modelo del resurgimiento de las ideas de seguridad, mano
dura, criminalización de la pobreza y la protesta.
-No me cabe duda sobre que tenga mayores intenciones represivas. (Se ríe) Si uno
es federalista, tiene que sostener que la policía debe estar dirigida por cada
provincia. Pero ahora prefiero y me alegra que no se la den a Macri. De todos
modos, esto me hace acordar a cuando iba a subir Menem, había amigos que decían
“va a haber progroms (persecuciones sistemáticas a los judíos) en las calles de
Buenos Aires”. Y resulta que Menem terminó apretando por el lado que menos
esperaban todos: el Estado de Derecho. Con eso reventó a medio mundo. Sobre
Macri, tampoco creo que sea tan fácil reprimir a los piqueteros, barrer a la
Villa 31. una cosa es la intención, y otra la correlación de fuerzas. Telerman
no metió las topadoras porque no pudo. Que gane Macri me parece que a uno lo
afecta sobre todo psicológicamente: más de lo mismo.
-¿Qué puede pasar en octubre?
-Yo supongo que esto le cambiará algún plan a Kirchner. Soy de los que opino que
si se presenta Cristina, no gana las elecciones. Pero es una percepción
seguramente discutible. Yo creo que pierde. Para mí es la expresión de la
frivolidad extrema, cosa que no es Kirchner. Que Cristina se cuelgue carteras
que valen lo mismo que un departamento es una obscenidad. Siendo funcionaria
pública, senadora, aunque lo haya pagado de su bolsillo. Mucha gene lo percibe.
No es Eva Perón, que e cargaba de joyas como una revancha de los pobres.
-¿Quién le ganaría de los actuales opositores?
-Bueno, por eso decía que todo esto es discutible, porque tampoco hay quien se
le oponga. Pero insisto, estas ingenierías me parecen lo menos importante. La
cuestión de fondo es que este modelo productivo sigue siendo el que creó Menem,
continuado por la Alianza y ahora por Kirchner. Nadie modificó nada, salvo la
cuota de retención a los exportadores para manipular los planes sociales.
-¿Qué cosas le darían la impresión de que existe intención de realizar un
cambio?
-Muy a la ligera, le tomaría la palabra al gobierno con lo que dij que iba a
hacer, un plan nacional de transporte que permita qu elos ferrocarriles vuelvan
a todas partes. Un plan de salud en serio. Que se vaya a fondo en la cuestión de
la educación. Esto para mí incluye dar vuelta a la Universidad, que es la mayor
productora de mucha de la canallería actual, por el modo en que manipula el
conocimiento y el pensamiento en el área científica y en la social, para que
todo siga como está.
Otra cuestión sería poner un coto muy férreo del Estado sobre los elementos
productivos que tiene el país. El petróleo es obvio: Pino Solanas ya lo ha
explicado largamente. La cuestión de la minería es de una gravedad absoluta, y
nadie habla ni debate ni informa del tema, salvo las asambleas y medios que se
interesan por estos temas. Las leyes mineras de la época de Menem tendrían que
ser quemadas, son lo más criminal que hizo ese gobierno. Entonces uno dice ¿qué
pasa señor presidente, por qué no anula esas leyes escandalosas, si usted no es
un neoliberal? Cuando se ve lo que están haciendo en la Cordillera, se te achica
el corazón.
-¿Y dónde hay que buscar esos signos de vitalidad de la política que usted
menciona?
-Una paradoja es que a lo mejor el progreso proviene de quienes resisten al
progreso. Hay muchas asambleas que en la propia Cordillera se oponen a las
mineras, ya hablé de Gualeguaychú, Esquel, son pequeñas y múltiples experiencias
que muestran formas nuevas de política. La política no es lo que se ve en
televisión. La ecología ya no es un problema de gordos europeos, es un tema de
vida o muerte para nosotros. O las fábricas recuperadas, o cualquier intento por
dar vuelta y revisar todo lo que hace la Universidad.
-¿Se trataría de una democracia participativa?
-No me gusta esa idea, o en realidad no me gusta la idea de ponerle a algo un
sello. Digo: “Democracia participativa” y parece que encontré la solución y se
cerró el problema. Me parece espantoso por ejemplo que la Universidad ni piense
en estos temas. Que no pueda salirse de la lógica democrática para criticar a la
democracia. Yo entiendo a la democracia como verbo, como acción. Hay que hablar
de acción democrática. Si uno le agrega el adjetivo “participativa” parece que
resolvimos el problema. No me parece mal, lo que me parece mal es creer que es
una fórmula cerrada que resuelve el asunto. Tampoco estoy diciendo que esos
ejemplos como Gualeguaychú sean otra solución, sino interesantísimos campos de
experimentación para pensar los cambios y también los problemas de estas formas.
Para mi la democracia no es siquiera un estado institucional, que puede ser muy
poco democrático. Democracia no es votar. Votar es un acto pasivo de elegir a
alguien que haga las cosas. Democracia sería decir: hagamos las cosas nosotros.
Por supuesto, habrá personas, funcionarios, pero de los problemas nos hacemos
cargo todos. Lo que no hay que pensar es que todo, la democracia, como antes se
quiso hacer con el socialismo, se puede planificar de antemano. Lo peor que tuvo
el socialismo fue pensar que se podía planificar todo. La democracia para mi es
lo contrario: es acción.
-¿Y hoy?
-Para mi es uno de los momentos de menor acción como vida democrática, salvo la
época de la dictadura de Videla. Pero hasta en dictaduras más blandas, como la
de Onganía, los sindicatos actuaban, había movlizaciones, la gente se reunía,
discutiba, creaba situaciones, organizaciones, creaba cultura. Ahora uno nota
una cosa más declamativa, pero no real. De todos modos insisto en que hay
cantidad de experiencias que vuelven a mostrar la política como acción y que
rompen la peor lógica de este sistema representativo: la pasividad.
Fuente: lavaca.org
Pornografía
de la miseria o miserable pornografía
Mayo 2007
Sea cual fuere la valorización que se tenga del gobierno actual, de simpatía u
oposición, el hecho que Julio López siga desaparecido sin rastros debería no
dejarnos dormir tranquilos, por así decirlo, porque si bien los males sociales
son muchos, pobreza, bajos salarios, carestía, carencias de todo tipo, y la
larga lista, no todas las personas parecen suficientemente cristianas como para
conmoverse por el dolor ajeno. Pero esto es diferente, la sabia expresión "uno
sólo es suficiente" se nos vino encima. El fantasma se ha materializado, se ha
hecho realidad y esta frase se contrapone a la todavía en boga "por algo será".
Además se puede parafrasear todo lo acuñado por los artistas durante siglos de
represiones, las que no por conocidas están gastadas ni mucho menos: "primero se
llevaron a López, pero yo no era López", "Sentir en el propio rostro el
secuestro de López". Sin embargo, es alarmante cómo a la falta de decisión
política y energía del gobierno para ir a fondo en la investigación, le
corresponde una indiferencia generalizada, una especie de "naturalización" del
hecho. Yo no soy ningún timonel para decir con claridad operativa todo lo que el
presidente de la Nación y nosotros deberíamos hacer frente a la gravedad de este
"caso". No obstante ello, estoy convencido que no existe gobierno alguno que
pueda "naturalizar" algo sin determinado consenso, consciente o inconsciente, de
la población. Cierto es que se han hecho movilizaciones para exigir al gobierno
nacional, –actitud tan obligada como elemental–. impulsadas por decenas de micro
organizaciones a las que nos hemos sumado sin parar mientes que el volumen de
las banderas era mayor que las personas que las portaban. Lástima que con
demasiada frecuencia tal reclamo y tales actos, vienen pegados a la manipulación
política o a la pequeña reivindicación sectorial, pro gobierno o contra
gobierno, y ello le quita potencia, sinceridad y contundencia. Es precisamente
esa manipulación, esa utilización inescrupulosa, ese amarillismo de "izquierda",
de centro o de derecha, –que reemplaza con la denuncia de la desaparición de
Julio López, la falta de ideas frescas, originales–, el punto en que gobierno y
oposición coinciden, de hecho, para naturalizarla. Desde el poder, o bien por
impotencia o bien porque es la señal de la espada colgando, "no se pasen de la
raya porque vean lo que les puede pasar", y desde esa mezquina oposición porque
es la justificación a su pobreza política. Hablando con crudeza, pareciera que a
ninguno le "interesa" la aparición de Julio López, pues se terminaría tanto la
amenaza como la justificación.
Empecemos por afirmar que es al menos desubicado, por decirlo suave, reclamar la
aparición de Julio López detrás de una justa protesta por un aumento salarial y
una lista de demandas del orden sindical o social. Y encima gritando frente a
una cámara: "Porque los compañeros lucharon por nosotros". No muchachos,
aclaremos las cosas, lucharon por ustedes sí, por las futuras generaciones, pero
no para que un celular y una filmadora reemplacen al sujeto por la imagen; los
setentistas no lucharon por un aumento salarial o por más hospitales y más
escuelas; para eso está el sindicalismo, luchamos contra el salario; por una
revolución en la que imaginábamos una sociedad no de mejoras sino de eliminación
del salario, no más hospitales sino menos enfermos, no más escuelas sino dar
vuelta como un guante toda la concepción educativa que se emancipe de las
necesidades de la producción, de la lógica estatal y de la teoría del
conocimiento de la burguesía que nos impregna. Sobre todo contra la separación
entre trabajo manual e intelectual, fundamento de la sociedad clasista. Si no se
entiende este espíritu, esa diferencia de calidad, esa radicalidad por la que
valía la pena dar la vida por la vida, vamos a seguir dando empleo de cientos de
analistas que hoy se empeñan en "demostrar" la "pulsión de muerte" del Che
Guevara y los setentistas.
Y claro, sobre esa base de sujetos humanos peleando y no de imágenes, apoyábamos
e impulsábamos todas las reinvidicaciones por las necesidades inmediatas de la
población, como parte de ese horizonte muchísimo más ambicioso.
Una legítima manifestación de protesta y exigencia por Julio López podríamos
imaginarla como en esa foto del 19 de diciembre. Miles y miles de personas de
diversas identidades, sin otra bandera que la nacional y aún así ésta muy
discreta, porque el patriotismo y el espíritu solidario no necesita
emborracharse con colores, para colmo desteñidos. Salir a la calle –o la forma
de lucha que a Ud. se le ocurra, bienvenida sea la iniciativa– sólo por Julio
López bajo una única consigna: "Todos somos Julio López ".
En cambio tenemos la Biblia y el calefón. La cuantificación de los problemas
sociales sin cualificación es la mejor manera de diluirlos, de "naturalizarlos"
y desnaturalizarlos. Efecto de la sociedad de consumo, del credo cuantitativo y
estadístico que cautiva a progresistas y "revolucionarios". Como en el
supermercado, como en la televisión, como en la mayoría de la exposiciones de
arte actuales, como en la historiografía chatarra, todo es igual, nada es mejor,
un bife de chorizo o una hamburguesa de soja transgénica, lo mismo una
"instalación" de cajitas de cartón compradas en Jumbo que un óleo de Antonio
Berni, el trazo sublime de Carlos Alonso mezclado con las figuritas dignas de
Billiken de León Ferrari, Tulio Halperin Donghi tomando mate con Felipe Piña,
Evita con Cristina. Todo tiene igual calidad y jerarquía. Lo aleatorio y lo
estadístico. Un crimen pasional con los crímenes sociales. Un secuestro
extorsivo con fines de lucro con un secuestro por causas políticas. La salud de
Maradona con el mal de chagas o el sida. Un incendio en una discoteca y sus
dolorosas consecuencias, con el genocidio del terrorismo de Estado. Un
presidente que disimula su fragilidad con el autoritarismo de un César "justo",
con la dictadura más espantosa de que se tenga memoria.
Desde luego, que las personas que sufren directamente la pérdida de un ser
querido expresen su dolor y peleen con las armas a su alcance, de la forma que
fuere, es comprensible y justo, merecen toda nuestra incondicional solidaridad
en la lucha por el esclarecimiento y la justicia. Sobre el dolor no se pueden
establecer calidades; el territorio del dolor es sagrado y merece todo nuestro
respeto sea cual fuere su origen.
Pero eso no tiene nada que ver con la mezquina manipulación disfrazada de
solidaridad de modo tal que, oh! milagro, la derecha, el centro y la izquierda,
todos coincidimos en repudiar los hechos, casi con las mismas palabras.
Hasta aquí nada novedoso como descripción: Cambalache. Veamos si podemos hacer
una aproximación a la comprensión del fenómeno, más allá de sus explicaciones
"de última instancia" dadas por la disciplina económica.
Esa pérdida de cualidad en la visión de los problemas sociales, esa composición
de la totalidad como un mosaico veneciano trucho, como una simple yuxtaposición
cuantitativa de hechos, deja la paradójica consecuencia de su contrario: no
relacionar lo particular como consecuencia de un asunto general. No entender la
concordancia de las inundaciones y la pobreza con el modelo productivo, como si
todo fuera sólo cuestión de buena administración municipal, de obras
hidráulicas, sistemas de seguridad social y planes de emergencia para sujetar la
maldad de la naturaleza. No vincular los siniestros de tránsito, una de las
causas principales de muerte, sobre todo para los peatones, con el paradigma
industrial y la cultura del automotor; no enlazar la escasez de energía y la
falta de infraestructura pública en los barrios y las villas con la distorsión
en el modelo de desarrollo, el despilfarro en autopistas iluminadas, shoping o
urbanizaciones de lujo hacia el cielo.
Los ejemplos son al infinito, pero lo que quiero señalar es la persistencia –en
nosotros, claro– de un modo de pensar, más allá de las simpatías políticas de
cada uno. Un asombroso primitivismo de la razón, una opinología, un hablar al
divino botón, un uso insensato de las palabras que, a veces, pretende
sustentarse en el conocimiento "científico", entendiendo como tal un
conocimiento balcanizado por los expertos, en compartimentos cada vez más
parcializados y estancos. Una subdivisión hasta el infinito en disciplinas que
están probando cada vez más ser un simple medio de vida: dicho en forma llana,
una fuente de trabajo, en términos vulgares, un curro legal que se alimenta, –en
el sentido metafórico y gastronómico–, de ingresos provenientes del mismo
sistema productivo que analizan y a veces critican. La soja, la minería y la
pulpa para papel nos da de comer señores, no le vamos a morder la mano a quien
nos da de comer. Claro que esta no es una cosa sólo de los argentinos,
cualquiera bien informado sabe que la burocracia de los organismos
internacionales consume buena parte de la "ayuda" a los pobres, tal como aquí,
los estudios para resolver los problemas gastan más que el monto necesario para
su solución.
En su época constituyente, en la modernidad, en su necesidad de afirmarse como
nuevo para liquidar las viejas formas ,el poder capitalista fomentó la
superación del espíritu de aldea y el aprendizaje de la visión de conjunto. Para
ello rescató la historia del pensamiento, la jerarquización de conceptos y cosas
separándolas del mito. El sistema educativo laico y racional. La separación para
el análisis para luego juntar en la conclusión totalizante. Pero hoy, en esta
llamada posmodernidad, en esta época de sobrevivencia del capitalismo,
–sobrevivencia de la cual no sabemos si es agonía, pero está claro que si se
está muriendo, muere matando más que nunca–, este poder impulsa la actual
simplificación del pensamiento, con el mito de "la era del conocimiento". La
zoncería generalizada, (tomando prestada la expresión a Jaureche), la
banalización de los problemas humanos por medio de los complejos resortes del
poder, entre ellos la actual disciplina "comunicacional", a los cuales todos
contribuimos, tal como contribuimos al desarrollo de una lengua.
A propósito de la manipulación de la lengua como medio de dominación, los
ejemplos históricos son elocuentes, pero parece que no hay peor sordo que el que
no quiere oír. Para esta oportunidad tomemos dos: por un lado el de su
constitución misma, como obra natural colectiva, como patrimonio de una
comunidad que no se puede construir artificialmente por medio de legislaciones o
decretos de un Dictador. En ese sentido la lengua sirve como analogía didáctica
para comprender cómo se constituye el entramado del poder, entramado del cual
todos somos parte. Y su otra cara, la distorsión artificial de la lengua con el
objetivo expreso de lograr una ilusión de la igualdad entre los seres humanos,
como si nombrar una situación de otra manera, de una manera supuestamente no
ofensiva, eliminara la ofensa misma al hacer desaparecer, por arte y magia del
lenguaje, la diferencia usada para insultar. Los llamados eufemismos. Yo, Luis,
como muchos amigos saben, soy sordo, palabra bien clara, es decir soy diferente
a las personas con audición media; tengo una disminución física, una menor
"validez" de mi capacidad para escuchar; no soy "inválido", soy "minusválido" y
ello me crea problemas de comunicación, y hasta de "discriminación". Sin embargo
no cambia mi situación de sordera objetiva porque me llamen "hipoacústico", de
la misma manera que a un manco le falta la mano por más que ahora se lo llame
con ese vocablo (calco del inglés disabled) "discapacitado", sinónimo exacto del
muy castizo minusválido. Me imagino como se reiría Miguel de Cervantes de estas
zonceras criollas impuestas por la hegemonía lingüística anglosajona, si
escuchara decir: "El discapacitado de Lepanto". Y ni hablar de lo que podría
hacer el humor cordobés si supiera que ahora se debe rectificar el título de la
novela de Andrés Rivera por: "Ese Discapacitado Paz".
Sin embargo la ilusión democratizadora más difundida por los genios de la
comunicación, la que nos alcanza a todos, es el abuso del tuteo. ¿No entendieron
que la diferencia entre el Ud. y el tú (para nosotros el vos) se creó en forma
natural precisamente para discriminar? ¿No entendieron que es necesario
discriminar, diferenciar lo existente? ¿No entendieron que en el lenguaje
argentino y sobre todo en el porteño, la palabra "señor" fue resignificada por
la población y ya no indica pleitesía sino poner distancia? Si yo soy delegado
de mi sindicato yo discrimino entre mis representados y el patrón. A mis
compañeros los tuteo, al patrón jamás, no por pleitesía sino por marcar nuestra
distancia. "Disculpe, no soy ni de su misma clase ni de su mismo club, y a mucha
honra, señor". Me veo obligado, como parte de mis funciones, a hablar con ese
señor, pero ni lo tuteo ni permito que me tutee. Lo mismo ocurre en toda la vida
social y política: Si yo soy entrevistado por Quique Pesoa nos tutearemos porque
somos amigos o porque lo considero un compañero o porque está de este lado de la
vereda, aun discrepando en el tema de la entrevista. Pero si acepto una
entrevista de Mariano Grondona, soy el primero en poner el Ud. y el "señor", no
como señal de supuesto "respeto", sino de distancia y no permitir que el señor
Grondona me tutee, ello tanto con respecto a mi persona como al caso que
estuviera representando a determinado colectivo.
Antes de meterse a artificiales cambios de hábitos lingüísticos, debería
pensarse que la lengua, en tanto creación colectiva, es reflejo de la realidad
subjetiva y material. No es cambiando la lengua como cambiaremos la realidad,
sino al revés. Lo demás es parte de esa superstición llamada democracia. Nunca
más oportuna la afirmación de Tocqueville: "En la democracia todos se creen
iguales, pero no lo son"; ergo, en democracia todos nos tuteamos para creernos
iguales.
Desde luego, los medios son los formadores directos de esta homogeneización
funcional al mercado y obra del propio mercado globalizado. De eso se trata, de
que la razón "de última instancia", la "base material", "la estructura",
necesita la mediatización de la superestructura (para usar estas categorías
marxistas hoy discutidas) y esos instrumentos mediatizadores no caen del cielo,
están creados por personas formadas por el sistema educativo, con su base en la
Universidad, fecundo terreno de distorsión del lenguaje y base de esa mediación,
que luego se traslada como regalo envenenado al movimiento popular, por la vía
institucional o, la más de las veces y con mayor eficacia, por los militantes
"de izquierda" que asumen la jerga universitaria.
El capitalismo recrea así, invirtiendo, el mito bíblico, ese que cuenta que Dios
castigó a la humanidad por construir la Torre de Babel. Hace de las lenguas una
sola lengua, compuesta de vocablos de significados tan diversos que no nos
entendemos y tomamos como realidad lo que es discurso hueco. Con sólo leer las
cientos de consignas vacías en las pancartas de una marcha, supuestamente por la
aparición de Julio López, es suficiente para verificarlo. Una consigna es vacía,
no por irrealizable, sino cuando quienes las vociferan no demuestran capacidad
para sostenerlas con el cuerpo, de la misma manera que es vacía la imagen del
Che en las remeras de cuerpos no dispuestos a asumir las consecuencias de "ser"
guevarista.
La otra propiedad de la lengua es la polisemia, que hace posible que en una
consigna justa hay siempre muchos contenidos, incluso motivaciones distintas que
confluyen, –porque después de todo una consigna lograda es la expresión verbal
de un símbolo, una metáfora– pero si la "explicamos" en una lista cuantitativa,
la consigna pierde sentido, de la misma manera que la metáfora en poesía, cada
uno la siente, si la explicamos se fue al diablo la poesía. ¿Cuántos contenidos
y cuántos intereses movieron a la población de Buenos Aires el 19 de diciembre
de 2001? Me refiero a los que salimos espontáneamente el 19 por la tardecita,
que no tuvimos nada que ver con las reales o imaginarias conspiraciones en el
Gran Buenos Aires que habrían preparado el terreno. Variados motivaciones, sin
dudas. Sin embargo la consigna fue única "El estado de sitio se lo meten en el
culo" Una expresión de una calidad diferente a los cientos de reivindicaciones,
todas justas, que circulaban esos meses. Y la gente puso el cuerpo en esa
consigna que significó la caída del gobierno.
Si de verdad nos identificamos con Julio López, con el polisémico significado de
su segundo secuestro y desaparición, dejemos de hacer pornografía de la miseria,
para tratar de entender y actuar contra esta miserable pornografía.
Fuente: lafogata.org
La
"Operación Gaviota", último combate del ERP
Febrero 2007
18 de febrero de 1977. "La verdad llega. A veces hay que esperarla
mucho, pero llega. Lo sabemos los argentinos que nos tenemos que mover en el
reino de la mentira y la cobardía. En Alemania se acaban de conmemorar con
solemnidad los cien años del nacimiento de Georg Elser, el gran atentador, el
que quiso terminar para siempre con el régimen terrorista del nazismo de su país
alemán. Para lo cual intentó matar a Hitler. El atentado fue cometido por Georg
Elser solo. No logró su propósito por una mínima fracción de tiempo, ya que el
feroz asesino público se había retirado trece minutos antes que el explosivo
estallara en el Bürgerbräukeller, la cervecería de Munich donde los nazis
celebraban sus aniversarios. Pero lo que se acaba de realizar en Bremen no se
trató de un acto para lavar conciencias y quedar bien. No, fue un acto
absolutamente oficial donde se analizó con toda seriedad la obligación de todo
ciudadano libre de actuar contra los tiranos, de ofrecer su vida contra todos
los que pisotean la Constitución de un país y sus derechos humanos. La ciudad de
Bremen ha dedicado una semana de conferencias y discusiones acerca de si Georg
Elser, el valiente libertario, hizo bien en tratar de eliminar al político
asesino o no estaba en su derecho hacerlo. Y para que no quedaran dudas se llamó
a la ex presidenta de la Corte Suprema de Alemania, Jutta Limbach, para analizar
el tan discutido problema. Actualmente Jutta Limbach es presidenta del Instituto
Goethe e Internaciones, justamente los organismos alemanes que se dedican al
intercambio cultural con el exterior. Y Jutta Limbach justificó absolutamente el
atentado de Georg Elser contra el bestial tirano".
Osvaldo Bayer (Contratapa Página12)
Sé perfectamente que en estos tiempos no se puede hacer a la ligera la apología
de los magnicidios, aunque estos estén motivados como autodenfensa, en el
sentido del "legitimo derecho a matar" al tirano que bien sostiene Osvaldo
Bayer, como modo de evitar un mal mayor. Ello se debe a que la práctica
indiscriminada de atentados por parte del terrorismo actual, para responder al
terrorismo de Potencia, sin parar a mientes en las víctimas inocentes –y que,
curiosamente, casi nunca mata a tiranos, sean estos reyes, generales o
presidentes mesiánicos, y sí a trabajadores inmigrantes–, los ha desnaturalizado
y deslegitimizado y da lugar tanto al rechazo justificado desde la ética
militante, como argumentos a la hipocresía que desde Guernica y Dresden, pasando
por Hiroshima y Nagasaki hasta Vietnam e Iraq, derrocha el terrorismo de
Potencia, hoy monopolizado por el Estado teocrático estadounidense. Cierta
analogía se ha dado también con la guerra civil, siempre van a quedar dudas si
los males que se pretendió evitar, aceptando o eludiendo la guerra, no se
agravaron. Así lo decía el General Perón "entre la sangre y el tiempo opté por
el tiempo". Sin embargo, a conciencia o a pesar del General, resultó ambas
cosas, tiempo y sangre.
Adolfo Scilingo: "Yo tiré al
mar al guerrillero que quiso matar a Videla"
Entrevista por Juan Ignacio Irigaray (23 de marzo de 1996)
El represor arrepentido y ex capitán de corbeta de la Armada
argentina, Adolfo Scilingo, es el único militar que pasará el 20
aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 en la
cárcel. Scilingo destapó hace un año los "vuelos de la muerte" y
confesó haber echado a 30 prisioneros ilegales al mar. Según él,
ahora paga su sinceridad en una celda solo y procesado por presuntas
estafas.
En una entrevista con EL MUNDO en la cárcel de la ciudad de La Plata
(sur bonaerense), el ex oficial naval por primera vez identificó a
una de sus víctimas. Se trata del guerrillero que en 1977 falló en
un tiranacidio, mediante una bomba contra el avión del entonces
dictador militar, teniente general Jorge Videla.
Scilingo se considera un "preso político preventivo" del Gobierno de
Carlos Menem y del ex dictador y ex jefe de la Armada, Emilio
Massera, que a su juicio querrían frenar confesiones de más
represores arrepentidos.
Entre 1976 y 1977, Scilingo estuvo en la Escuela de Mecánica de la
Armada (ESMA). Por allí pasaron unos 4.500 guerrilleros y opositores
políticos, casi todos jóvenes. La gran mayoría recibió torturas y
fue a parar a la noche del Atlántico. Volaron engañados, vivos,
desnudos y adormecidos con Pentothal.
Dos décadas después aquellos muertos siguen como desaparecidos y la
Armada argentina asegura que no sabe nada del asunto. Scilingo sí
conoce del tema y aun entre rejas no quiere olvidar.
Pregunta.- ¿De qué lo acusan?
Respuesta.- Estoy preso desde el 2 de mayo pasado por el presunto
delito de estafas no reiteradas. El juez Osvaldo Solimine presumía
que no iba a poder afrontar las deudas que tenía para poner en
marcha el complejo de recreo que tenía en la Panamericana. Ahora lo
curioso es que el juez no estaba de turno, no había una sola
denuncia de nadie y no había ni un cheque rechazado.
P.- Entonces, ¿por qué cree que está preso?
R.- Mi confesión había crecido mucho y como se acercaban las
elecciones del 14 de mayo había que quitarme de la circulación. Se
equivocaron pensando que me iba a callar, al contrario me hizo muy
bien estar acá. Aunque parezca un disparate me hizo reflexionar
mucho sobre lo que había hablado.
P.- Pero, ¿qué clase de preso es usted?
R.- No me gusta hacerme el mártir diciendo que soy un preso
político; ahora bien, puede ser que me tengan acá para que sirva de
ejemplo y evitar posibles declaraciones de otros que hayan estado en
la ESMA. Un capitán de fragata muy conocido, cuyo nombre no voy a
dar, y que participó en los interrogatorios, iba a hablar
públicamente pero lo que ocurrió conmigo lo frenó.
P.- ¿Cómo se explica que usted esté preso y sus superiores acusados
de crímenes estén libres?
R.- Yo cometí el grave error de pensar que el Gobierno, y sobre todo
el presidente Menem, iba a abordar el tema de los desaparecidos, un
tema que no está terminado. Como comandante en jefe de las Fuerzas
Armadas, Menem podía ordenar a la Armada que rehaga las listas de
muertos. La Armada dice que las listas no están, pero eso no es
cierto.
P.- Las Fuerzas Armadas juran que no hay listas. ¿Usted cree lo
contrario?
R.- Exactamente, yo pido que se publiquen las listas de muertos y
que se diga en qué circunstancias murieron. En la ESMA había
tarjetas codificadas con los datos de cada prisionero. Todo eso fue
microfilmado y se hicieron tres juegos. Uno lo tiene Massera en una
computadora personal. Otro juego lo tiene el capitán de navío Jorge
Acosta, que puede ser que se haya desecho de ellas. El tercero fue
pasando de mano en mano de los comandantes y en septiembre de 1983,
el almirante Franco lo mandó a Suiza.
P.- ¿Usted cree que confió demasiado en el presidente?
R.- Mi gran error fue confiar en Menem. No les creí cuando me
dijeron que me fuera del país porque el Gobierno estaba molesto por
mi confesión, porque pensaba que iba a afectar las elecciones de
mayo de 1995. Yo entiendo que es un tema traumático para la Armada,
que no se animaban a decir: "Los tiramos dormidos desde aviones",
porque no es fácil. Pero yo ya les había facilitado las cosas con
mis declaraciones.
P.- ¿Hay un pacto de silencio en la Armada?
R.- Estoy convencido que hay compromisos políticos entre el Gobierno
Menem y el ex almirante Massera. Ahora mismo hay gente de la ESMA
trabajando en el mismo gobierno. El capitán de navío Acosta, dicho
por el ex almirante Massera, trabaja para el ministro del Interior,
Carlos Corach, y el jefe de gabinete, Eduardo Bauzá, en tareas de
inteligencia. También el teniente de navío Horacio Radice trabaja en
la Secretaría de Informaciones del Estado (SIDE) y participó en la
campaña electoral de Menem.
P.- O sea que, según usted, está preso del "menemismo" y el
"masserismo".
R.- Digamos que sí. A veces me acuerdo que un compañero mío me
anticipó que iba a tener muchos problemas si hablaba.
P.- ¿Pero Massera todavía tiene tanta influencia política?
R.- Mire, la conclusión que yo he sacado es que fuimos una mafia
encabezada por Massera como padrino y cuyo objetivo era la toma del
poder en forma elegante vía elecciones. En la ESMA no se hizo sólo
guerra antisubversiva. Se secuestró y asesinó a los diplomáticos
Elena Holmberg, Héctor Hidalgo Sola, el empresario Fernando Branca,
porque interferían los planes de la mafia.
El grupo de tareas llegó a poner una bomba en 1978 en la casa del
economista Juan Alemann porque estaba en contra de Massera y se
oponía a la realización del Mundial de Fútbol 1978.
P.- ¿Usted inculpó ante la Justicia al capitán Acosta como el
responsable de la desaparición de las monjas francesas Alice Domon y
Leonie Duquet?
R.- Sí. El pasó a ser el jefe de operativos en junio de 1976, cuando
al capitán de navío Salvio Menéndez le hirieron en un testículo en
una acción y quedó fuera de servicio. Acosta tomaba todas las
decisiones importantes. En 1984 volvió a la base naval de Puerto
Belgrano (sur) con un Mercedes y tres coches antiguos de colección,
o sea que ahorró mucho en la ESMA...
P.- ¿Y el ahora capitán de fragata Alfredo Astiz era tan bravo como
lo pintan?
R.- Astiz era por entonces un teniente de fragata que no tenía una
personalidad muy firme. No hizo más que cumplir órdenes. Como marino
le hubiese dado de baja por su desempeño en las islas Georgias en la
Guerra de las Malvinas. Ahí se enfrentó con los británicos y no
combatió. Fíjese, qué paradoja, él aparece ahora como un monstruo y
la cabeza de todo aquello, Massera dice que no se acuerda de nada...
P.- ¿Quién era el más duro entre los oficiales del grupo de
operativos?
R.- El peor era el capitán de fragata retirado William Wamon. Fue un
voluntario que volvió para luchar contra la subversión. Yo no estuve
presente pero contaban que era tremendo.
P.- Y usted, aparte de los vuelos, ¿no hizo nada más?
R.- Era jefe de Electricidad y Automotores.
P.- Las descargas eléctricas a los prisioneros, ¿no provocaban
cortocicuitos?
R.- No, porque cada picana eléctrica tenía reostatos e interruptores
automáticos por si saltaba la luz. Mi gente se ocupaba del
mantenimiento de las picanas. Cuando llegué en diciembre de 1976
había 3 picanas en otras tantas salas de torturas, pero antes hubo
hasta 14.
P.- ¿Cómo soportaban los gritos de dolor de los prisioneros?
R.- Se ponía música movida. Era la misma música que Acosta mandaba
poner para que bailaran de alegría los prisioneros antes de "volar",
porque los llevábamos engañados diciéndoles que viajaban al Sur. Me
parece que era música brasileña...
P.- Y los prisioneros, ¿qué hacían?
R.- Me acuerdo de una mujer que bailaba como loca. Otros más o
menos. Había uno de ellos que decía que no era cierto que iban al
Sur, se dio cuenta que los íbamos a matar. Yo había participado en
el operativo de detención. Era un oficial de los Montoneros. Barbudo
de unos 30 años. Quedó herido y lo llevé con toda celeridad al
Hospital Naval. En la ambulancia me arengaba agarrándome de la mano
porque le dolía la herida. Me respetaba, no me insultó. Me decía que
los equivocados éramos nosotros. Decía que era buzo y había actuado
en el atentado con bomba contra Videla en el Aeroparque, en 1977.
P.- ¿Qué pasó con él?
R.- Fíjese las cosas que tiene la vida. Yo tiré al mar al
guerrillero que quiso matar a Videla. En el primer "vuelo" de
prisioneros que me tocó dirigir, en junio de 1977, justo él estaba
en el grupo. Los presos esperaban en un lugar que llamábamos Avenida
de la Felicidad y él gritaba que los íbamos a matar. Después en el
avión estaban los 13 desnudos, dormidos, echados en el suelo del
avión y a punto de ser arrojados al mar.
El montonero se levantó como un fantasma. El teniente Vaca sacó una
cachiporra y le golpeó la cabeza. Como en cámara lenta el pobre se
llevó la mano a la cara. Vaca le pegó otra vez y se sentó despacio.
Después le pregunté al médico naval si no estaría despierto. Me dijo
que no, que era un acto reflejo. Siempre me quedó la duda, tenía dos
dosis de Pentothal. No pude saber el nombre, me gustaría saberlo
para darlo y decir: murió como un héroe, murió bien, murió como un
soldado.
P.- ¿A usted vienen a verlo sus camaradas a la cárcel?
R.- Sí, pero el jefe de la Armada almirante Enrique Molina Pico
ordenó que nadie puede hablar conmigo. Hasta recibe las grabaciones
de las conversaciones telefónicas que yo tengo desde aquí con mi
mujer. Si yo nombro a algún oficial, él lo llama para saber qué
relación tienen conmigo. Nos siguen de cerca y yo estoy aislado.
P.- La verdad pura y dura es que a 20 años del Golpe del 76 usted es
el único que está preso...
R.- Yo empujé para que se produjera el golpe. Pero ahora digo que se
cometió un genocidio. Eso ya no lo podemos desmentir y todavía
seguimos ocultando cobardemente las barbaridades que hicimos y
lamentablemente no se entiende la necesidad de la verdad. Lo hecho,
hecho está. Pero hay que limpiar a las generaciones de argentinos
que vienen. Dar una solución al tema de los desaparecidos. Ese es un
nombre tan aberrante que no lo va a tapar ni el tiempo ni las
alfombras rojas de los despachos oficiales ni el dinero del Estado.
Los familiares quieren saber qué pasó. La única persona que puede
encontrar una solución es Menem
Fuente: www.elmundo.es |
Por otro lado, la tradición marxista rechazó doctrinariamente el atentado
individual como supuesto acelerador de la lucha de clases, calificándolo de
terrorismo y sólo lo consideró legítimo en situaciones excepcionales. De alguna
manera lo jerarquizó aceptándolo sólo como parte de acciones militares dentro de
una estrategia de liberación, en donde la frontera del atentado con la táctica
de la emboscada a fuerzas militares puede llegar a ser difusa. En ese sentido el
Che es la expresión máxima de esa ética. Tal era también la postura del PRT-ERP,
el rechazo al terrorismo y a la pretensión de "ganar" espacios políticos por
medio de los atentados y, sobre todo, evitar la indiscriminación por el riesgo
que ello significaría para los civiles inocentes. Eso no lo eximió de algunos
graves errores, que asumió y se autocriticó en su oportunidad.
Es en ese contexto que se efectuó la Operación Gaviota, un atentado contra el
General Videla, no para acabar con la dictadura con un acto aislado, sino como
parte de la resistencia, un duro golpe a la cúpula castrense, desmoralizar a los
militares y sobre todo elevar la moral de la población ante esa demostración de
voluntad de la guerrilla. No es posible saber que "hubiera" pasado con la
eventual muerte de Videla, quizás no "hubiera" cambiado su rumbo esencial, como
tampoco había garantías que la muerte de Hitler hubiese cambiado la historia de
Alemania. Por lo tanto esta acción del ERP no es muy diferente de lo que se
propuso el ácrata alemán George Elser con Hitler y que hoy su país, no sólo lo
reivindica, sino que legitimiza. Osvaldo Bayer pone de ejemplo a la justicia del
país de sus ancestros. Eso está muy bien, y por ello es que creo corresponde
también conocer este intento del PRT-ERP y analizar qué nos diferencia de los
alemanes, porque: "Si Elser en su atentado habría tenido éxito, se hubieran
salvado los millones de inocentes", como afirma Bayer, la misma reflexión podría
hacerse en el caso argentino. ¿Hubiéramos evitado treinta mil desaparecidos? No
lo sé. No creo en la pretensión racionalista de leer la historia en subjuntivo;
lo que "hubiera" pasado queda para la imaginación de la literatura, no para la
historia; en cambio sabemos lo que pasó. Sólo se puede dar fe que efectivamente
el ERP actuaba pensando –como Elser– que sólo se podía frenar la ferocidad
represiva con acción; en cambio el partido comunista llamaba a la unidad cívico
militar apoyando a Videla para "cortar el paso al Pinochetismo", un supuesto
sector más "duro" de las FF.AA. El ERP no logró su objetivo y la historia da su
veredicto: fue la dictadura más sangrienta de todos los tiempos en este país y
no creo que pueda pensarse que más "suave" que la de Chile. No sabemos qué
"hubiera" sido, sabemos lo que fue. Por eso Bayer, tomando el caso de Alemania,
pone en discusión el rescate del derecho al tiranicidio, la actitud de
resistencia, sin perjuicio de lo que "hubiera sido", de eficacias, oportunidades
o cuestiones de conveniencia, porque nadie puede saber de antemano la resultante
de sus actos.
Repito, la intención de atentar contra el tirano estaba dentro de la concepción
de resistencia armada y no armada a la dictadura. La oportunidad la brindaba el
hecho que Videla y parte de sus gobierno solían trasladarse en el avión
presidencial Tango 02 partiendo del Aeroparque de Buenos Aires, un F 28, que
luego pasaría a la historia de la aviación. Se tuvo en cuenta la existencia de
un arroyo subterráneo que atraviesa la pista, el Maldonado, y se pensó en una
carga explosiva para hacer estallar al momento del despegue. El ERP –a
diferencia de la mortífera eficacia de Montoneros, quienes meses antes habían
volado un Hércules con tropas de gendarmería en el aeropuerto de Tucumán–,
realizó muy pocos grandes atentados con explosivos y cuando lo hizo adoleció de
fallas.
La operación la dirigió un explosivista del ERP, Alberto Strejer a quien le
decíamos La Tía. Desde el punto vista práctico, era muy complicada, había que
colocar una carga sobre el techo del túnel debajo de la pista, desplegar cientos
de metros de cables para accionar en forma eléctrica, ya que no se tenía
garantía que los sistemas de control remoto funcionaran dentro de los túneles.
Luego había que montar un puesto de observación con una referencia para indicar
al artillero el momento justo de accionar, cuando el avión pasara exactamente
por el sitio indicado. Sólo colocar una carga de cerca de cien kilogramos de
trotyl adosada a la bóveda desde una balsa flotando sobre el arroyo, ya era una
enorme dificultad práctica. El grupo, según este relato aproximado, estudió la
red pluvial y tomó un punto de ingreso por una acantarilla que estaba a una
considerable distancia del objetivo y trazó el itinerario subterráneo. Después
perforaron el piso de una citroneta y la estacionaron sobre una boca de tormenta
para entrar con todos los pertrechos sin llamar la atención, caminar por los
caños y navegar sobre el Maldonado hasta el punto exacto. Todo un trabajo de
ingeniería con la represión literalmente sobre sus cabezas. Supongo que la
estructura bajo la pista debería ser visible por sus características
constructivas, pues de lo contrario, asegurarse estar situados en el punto
preciso hubiera necesitado minuciosas mediciones muy difíciles de disimular. Se
extendieron los cables hasta el detonador que estaba en un punto en que se
aseguraba contacto visual con el observador para accionar en el segundo justo.
Nunca pude saber por qué razones Strejer decidió colocar una carga extra, de
potencia algo menor, hacia un costado de la pista.
La misión del observador, por su parte, sentado en las gradas de un estadio
cercano, no era fácil, debía distinguir con precisión al avión presidencial en
un aeropuerto de un intenso tráfico y no siempre con clima adecuado, a veces la
neblina dificultaba la visión. Tomar un punto de referencia para establecer
desde su ángulo de observación el momento preciso. Por otra parte la operación
tenía que estar montada y lista para accionar a la espera del viaje del tirano,
información obtenida por medio de la prensa. Fueron varios meses entre
preparación y espera del momento adecuado, con varios intentos que no se
llevaron a cabo por diversas circunstancias: malas condiciones climáticas,
cambio de planes presidenciales, no distinguir al aparato con precisión y, ante
la duda y el riego de producir una catástrofe con un avión de línea, abortar, a
pesar que cuanto más tiempo pasaba más peligro corría el equipo operativo.
Finalmente llegó el día D, el 18 de febrero de 1977, hace hoy exactamente
treinta años; los combatientes no lo sabían, nadie lo sabía, nadie lo podía
imaginar, pero ese sería el último combate de importancia del ERP en la
Argentina, después de siete años de lucha armada continua. La radio había
anunciado que el dictador viajaría con sus comitiva hacia Bahía Blanca; el
equipo tomó posiciones. El avión con Videla, Harguindeguy y Martínez de Hoz,
carreteó aproximándose al punto en que el arroyo cruza debajo de la pista, el
observador levantó el brazo cuando el Tango 02 pasaba por el sitio indicado y
con su tren de aterrizaje ya a una altura considerable del suelo; el operador
accionó el detonador. En la pista se produjo un crácter invertido, como
surgencia de un pequeño volcán, pero el avión, quizás por ser un poco menor de
tamaño que los comerciales, se había elevado lo suficiente como para que la onda
expansiva no lo desestabilizara; recibió una andanada de cascotes de hormigón y
se sacudió, no obstante el piloto lo pudo controlar y luego aterrizaría en el
aeropuerto militar del Palomar. La magnitud de la explosión fue insuficiente
para quitar sustento al aparato para que se estrellara. Al parecer habría
estallado sólo la carga adicional, la que habría expulsado a la carga principal
sin tampoco hacerla estallar por efecto de simpatía. Sólo hipótesis y
suposiciones, nunca pudo saberse qué pasó en ese túnel y existe escasa
información pública de parte de las autoridades sobre este hecho. El circuito
eléctrico había sido probado muchas veces antes de instalarlo. Lo cierto es que
el tirano salvó la vida y continuó su viaje, porque dios demuestra con harta
frecuencia estar del lado del poder. El equipo que efectuó el atentado no fue
capturado, pero Alberto Strejer, sería secuestrado y desaparecido meses después
cuando continuaba sus tareas militantes.
Escribe Osvaldo Bayer: "Nosotros, los argentinos, tuvimos dos Georg Elser. Se
llamaron Simón Radowitzky y Kurt Wilckens. Hicieron justicia con su propia mano
por el derecho de matar al tirano". Como vemos, no sólo los liberales suelen
contar la historia en forma sesgada; la década del setenta dio muchos Georg
Elser, varones y mujeres, entre ellos Alberto Strejer y su equipo cuyos nombres
quedaron en el anonimato; y sólo si empezamos a reconocerlos dentro de nuestro
campo, se podrá exigir a la instituciones del país que los reivindiquen como lo
hace Alemania, reconocer esa voluntad de resistencia que implica jugarse la
vida, y abrir una franca discusión político, filosófica y jurídica, sobre el
derecho al tiranicidio que incluye, en cada situación, no lo olvidemos, la
consideración ética sobre las consecuencias fatales para terceros inocentes de
ejercer tal derecho.

¿Dónde anda la política?
Enero 2007
Estamos viviendo la lenta agonía de una civilización. Una de sus expresiones es
el agotamiento de las vías emancipatorias que hasta ahora habían signado la
continuidad de la vida humana: al mismo tiempo es posible visualizar embriones
de presencia de una civilización alternativa en gestación, en prácticas sociales
que a su vez inspiran ciertos balbuceos del pensamiento radical. Las vías hoy
agotadas fueron, en la civilización moderna, en forma dominante, la organización
de la clase trabajadora ejerciendo su hegemonía sobre las demás clases oprimidas
para la captura, pacífica o violenta, del aparato del Estado y el intento de su
utilización como instrumento educador y coercitivo de esa clase trabajadora para
que, en su propia emancipación, emancipara al resto de la humanidad.
Asimismo el capitalismo ha alcanzado la hegemonía mundial, con la cruel paradoja
que las propias luchas anticapitalistas, a la larga ayudaron a la consolidación
del capitalismo. Habíamos luchado contra los capitalistas, no contra el
capitalismo.
Y hoy queda claro que esto no debería ser extraño, ya que el Estado Nacional, es
inherente al capitalismo, sistema que ha utilizado su aparato, expandiéndolo o
reduciéndolo según sus necesidades. Es más, la lucha de clases ha obrado como
acicate para la permanente adecuación del capitalismo, resolviendo las crisis
sistémicas con pragmática renovación. Así, por ejemplo, el agotamiento del
fordismo como forma productiva no se debe tanto al supuesto desarrollo
"autónomo" de la tecnología, como a la necesidad de enfrentar la potencia de la
clase obrera. La presión de los sindicatos obró como incentivo en la búsqueda de
tecnologías que contrarrestaran la dependencia del capital del trabajador
invirtiendo la correlación de fuerzas por la oferta de mano de obra. Lo que ha
quedado agotado entonces es, la vía estatal hacia el socialismo.
Si convenimos que el Estado Moderno es inherente al capitalismo, su instrumento
de dominación, toda política estatal o multiestatal no puede dejar de ser
capitalista, toda lucha en ese ámbito será por lograr una mejor tajada en la
torta, pero no por la torta misma. Y toda oposición dentro de su lógica, a la
larga ayuda a consolidarlo. Pretender que las Empresas estatales fueron y son
formas de socialismo ha sido una de las mayores estafas al intelecto por más
que, como servicios a los trabajadores sean preferibles a las privadas. Si es
cierto que el sistema productivo capitalista se caracteriza por la socialización
de la producción y la apropiación privada del producto, ello vale también para
el Estado. Podemos agregar el otro componente: capitalismo es trabajo
asalariado. Por consiguiente, un Estado que tiene millones de asalariados es,
por definición, un Estado capitalista. Y no existe Estado Moderno sin
asalariados.
Por lo demás, el neoliberalismo no "redujo" el Estado, no lo "ausentó", al
contrario, lo reorganizó fortaleciendo los resortes que más le convenía y
desarmando los que le perjudicaban. En nuestro caso, por ejemplo, nunca en su
historia el Estado argentino tuvo las fuerzas de seguridad interna más
numerosas, mejor educadas, mejor entrenadas y mejor pertrechadas. (¿Alguien de
mi edad recuerda cómo era el vigilante con un silbato, un 38 y, en caso de
"conmoción", como arma larga un winchester 30-30?) El Estado impulsó la
construcción de autopistas, y toda infraestructura acorde al neoliberalismo.
También afianzó los instrumentos políticos y jurídicos para implementar su
dominio.
Por el lado internacional, los continuos reordenamientos mundiales, desaparición
y resurgimiento de regiones de influencias, (Unión Europea, reagrupamiento
asiático, ALCA, Oposición del mundo musulmán, Mercosur, "No alineados", etc.) no
son más que las diversas formas constituidas del capitalismo como sistema
mundial, sin perjuicio de que eventuales contradicciones favorezcan a la lucha
emancipatoria. ¿Cómo se explica sino que Sadam en Iraq, otrora armado y apoyado
por los EUA para exterminar comunistas y enfrentar a Irán, hoy sea el Hitler de
Oriente medio? ¿O la memoria es tan frágil que se olvida cuando Europa dio aires
a Hitler? ¿O acaso alguien piensa que Irán, por citar el ejemplo de un país
enfrentado a EUA, es un "estado socialista", siquiera minimamente
"progresista"? ¿O vamos a seguir con el maniqueísmo "el enemigo de mi enemigo es
mi amigo"?
Por otra parte, el único principio absoluto que rige al capitalismo es la libre
circulación de la mercancía y, para su logro, poco importan las diversas formas
jurídicas de propiedad, políticas y culturales. China es ejemplo de cómo el
capitalismo puede desplegarse con propiedad estatal. Si en el pasado el
capitalismo necesitó armar un sistema conceptual de grandes principios, desde la
filosofía hasta lo jurídico, que se plasmó en la fortísima doctrina política
llamada liberalismo, y en las sagradas instituciones laicas (Partidos, División
de Poderes, Sufragio Universal, Cismas religiosos, Universidades laicas,
libertad de cátedra, humanismo, etc.) y formidables pensadores como Hobbes,
Locke, Hegel, fue porque estaba en pleno desarrollo de sus fuerzas
constituyentes y necesitaba esas armas para destrozar la resistencia del viejo
régimen, secularizar la sociedad para abrirla a la mercancía, por un lado, y
neutralizar, coptar o aplastar la resistencia de los explotados y oprimidos, por
otro.
Hoy, conseguida la hegemonía, constituidas sus fuerzas , ya no necesita de esos
instrumentos, por el contrario, desarrollar demasiado la inteligencia no es
aconsejable, a lo que podríamos agregar, quizás cierta senilidad. (Algunos
juristas califican de "petreos" los artículos fundantes de la Constitución
Nacional ) El llamado "neoliberalismo" es la prueba más palpable de este aserto:
pocas veces en la historia de las ideas se ha visto un pensamiento tan pobre y
estadistas tan mediocres como hoy. Invirtiendo aquel juicio de Marx en el
sentido que en una época que se necesitaban genios, surgieron los genios,
podríamos decir que hoy sólo se necesitan mediocres y surgen mediocres. La
mediocridad de la clase política de todo signo es el rasgo distintivo universal
de la época. Dicha mediocridad no tiene nada que ver con cuestión de genes, sino
con el estancamiento profesional de todo lo constituido, ahogando la
creatividad. La política es ante todo un arte y como tal, como arte, no admite
profesionalización, es decir no puede ser un medio de vida. Aquellos genios
vivían para la política, los actuales mediocres viven de la política,
preposiciones que establecen la diferencia sustancial. Dicho de otra manera,
profesionalizar la política es transformarla en administración (gestión, como
gusta decirse ahora)
La "cultura" (comillas necesarias para distinguirla de la "otra" cultura, que
vaya a saber uno por dónde anda) tampoco se puede profesionalizar sin el costo
de castrarla o al menos hacer el ridículo. Por eso es que la cultura,
manipulada, banalizada, burocratizada, por las secretarias nacionales,
provinciales y comunales, corre paralela y sin romperse los cuernos con la
mercantilización privada. Dos caras de una misma moneda. Sólo que, bien mirado
el asunto, la privada es más sincera, se llama a sí misma negocios del
espectáculo o por el estilo. Pero todo llega, ahora desde el Estado se propicia
la "industria cultural". Semejante monstruosidad conceptual, como la idea de
"industrializar" la cultura -similar a reemplazar las plantas ornamentales
naturales por las de plástico–, sólo es posible partiendo de una visión
mercantil. Con el control casi absoluto del sistema educativo y los medios de
comunicación, por medio de la comunión con las corporaciones, el Estado puede
coptar, seducir, sobornar y por último reprimir, para asegurar la continuidad.
Ahora bien, el Estado es por un lado un aparato material, pero dicho aparato no
podría funcionar de otra manera que en forma represiva, sino fuera también una
convención social. Una creencia colectiva de tal magnitud que impide pensar otra
cosa por fuera del Estado. Impide salir de la antinomia estatal-privado. Asi,
por ejemplo, la educación estatal es un dogma intocable, porque la única
"alternativa" que se nos ocurre sería "privado". Pero ¿quién dice que estatal es
público? ¿Estatal es colectivo? ¿No habrá llegado la hora de revisar esa palabra
"propiedad", que nos obliga a reemplazar la "propiedad" privada por la
"propiedad colectiva" sin salirnos de la idea de propiedad? ¿Y encima
identificando colectivo con lo estatal? ¿No se sabe acaso que la palabra
"propiedad" no existe en numerosas lenguas "primitivas"?
Para completar estas afirmaciones digamos que las clases ilustradas son las
sostenedoras principales del sistema, aun cuando en términos conscientes,
racionales, compartan las críticas y sobre todo el malestar. La Universidad es
el "nicho" (palabreja que me viene al pelo por su re-significado "anglo" de moda
en el mundo académico) donde se produce ese "malestar" que la misma Universidad
critica, precisamente por la "profesionalidad", la reproducción de la banalidad,
la mediocridad y la pobreza intelectual. ¿Demencia senil la mía? ¿La Universidad
que ha sido tradicionalmente el lugar de donde salieron la revolucionarios? ¿El
lugar donde están todos los iconos Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Stalin, El Che,
Mao, Evita, Rosa, Walsh, Santucho, Sendic, Fidel…. Pues se actúa en sus
nombres, a sus nombres y a pesar de sus nombres. ¿No se les ocurre pensar que la
inmensa mayoría de los políticos salen de la Universidad y los que no son
universitarios se rodean de asesores producidos por las "Altas casas de
estudios"? ¿Creen que el disparate llamado "industria cultural" es un invento de
algún político trasnochado de la bohemia de la calle Corrientes?. No señor eso
salió de algún licenciado por la Universidad, lo más probable "de izquierda" o
al menos "progre".
Claro pues que es necesaria la profesionalización, en el sentido técnico como
"el modo adecuado de hacer determinada cosa", alfabetizar, construir un puente,
tratar un enfermo, conducir un vehículo, actuar en un litigio jurídico, y así
hasta el infinito. Y en tal sentido, la palabra licenciatura es precisa, la
sociedad da licencia, habilita a una persona para ejercer ciertas profesiones
como modo de proteger a la comunidad. Y bueno, mientras no inventemos otra cosa,
será el Estado el que otorgue o valide esas licencias. Sin embargo dos
objeciones: la primera, que esto no es absoluto, pueden pensarse mejores
alternativas. (en Alemania por ejemplo, una persona puede acudir a un
"curandero", siempre que se haga responsable ella misma de las consecuencias y
no afecte a terceros) ; la segunda que no todas las actividades humanas
necesitarían de tal control, ni siquiera la mayoría, y ni hablar del arte en
donde la búsqueda de la "meta", el título absurdo, burocratiza y acogota la
creatividad a punto tal de desnaturalizar el arte.
La gran enseñanza es clara: la vía estatal de emancipación es una vía agotada,
por más que renovemos la locomotora y los coches, si no tomamos otra vía vamos
hacia la muerte. La muerte, si, literalmente hablando, porque la libre
circulación de la mercancía, aceitada por todos los Estados sin excepción,
alentada por el insensato optimismo de los tecnócratas está destruyendo el
planeta. Hoy los científicos discuten si es mayor el riesgo ecológico que la
hipótesis de guerra nuclear. En todo caso el campesino de Santiago del Estero
sabe que la topadora en tan destructiva como un tanque de guerra. Por eso la
preocupación ecologista no es un entretenimiento de pequeños burgueses europeos
eructantes, es cuestión de vida o muerte. Y los primeros en morir siempre son
los ayunantes.
La degradación actual de la política, incluida la corrupción generalizada, no es
más que la expresión la transformación de la política en simple administración
de un sistema hegemónico. La Política que desde Maquiavelo fue un arte para
transformar, hoy se ha convertido en una "ciencia" para administrar lo
existente.
Pero, como la vida sigue por debajo de la superficie que solemos observar, es
posible apostar a que "La política está en otra parte"
Esta expresión, que no es mía, sino recogida por un sencillo periodista, resume
en seis palabras la direccionalidad de toda acción que se proponga una genuina
emancipación. Se trata entonces de desplazar el eje de la lucha de los
tradicionales espacios de gestión estatal hacia allí donde se encuentra la
política en toda su potencialidad.
¿Dónde está la política?
Si la política no es administración de lo existente (gestión) como se pretende,
sino transformación, al serle robada su razón de ser por la hegemonía dominante,
la política, como una de las expresiones de la vida, dejó la piel, el nombre, la
apariencia en los lugares tradicionales y se lanzó a la búsqueda espontánea de
otros caminos. Parece ser que anda incursionando por lo biológico lo
antropológico y lo ecológico. No en el sentido disciplinario científico de tales
palabras sino en su sentido semántico. Vida, humano y ambiente.
Quizás sea así, quizás no, en todo caso para ver esos nuevos caminos, para saber
dónde está la política, es imprescindible moverse de lugar, salir de la
Academia, del Comité y del aparato del Estado y paraestatal.
Salir de la Academia porque las ciencias sociales se han manifestado al menos
estériles para orientar camino alguno. A lo sumo han servido –y muy
relativamente– para examinar lo pasado, nunca lo presente y mucho menos el
futuro. Más aun, contribuyen día a día a ocultar la metamorfosis de la política
en gestión, en particular las "ciencias políticas" son las encargadas de
rellenar la piel hueca que quedó tras el exilio de la política hacia otra parte.
Es posible aventurar también que el fracaso de la pretensión de encasillar el
arte de la política en "ciencia", ha dejado un hueco que parece ser ocupado por
la filosofía. El problema es que si la filosofía se hace política dejará de ser
filosofía y dificilmente será política.
Salir del comité, antesala de la gestión estatal, porque, por el contrario, en
la administración, la gestión estatal o paraestatal, encontraremos otra vez sólo
esa piel, la superficie de la política que salió a ensayar otras prácticas.
La experiencia del pasado reciente y la actual, muestra que lo que ha hecho
posible cambios son las acciones "espontáneas" de los grupos humanos que se
movilizan a partir de un evento concreto, obligando al propio Estado a
reaccionar. En rigor, allí está el movimiento real, vivo, lo otro, lo del
Comité, de la pantalla de TV, es "representación", espectáculo, ficción.
En efecto, mientras la representación de las "mayorías" con discurso e
intenciones a veces anticapitalistas, enfrentaban a los capitalistas con su
propia lógica y sus propias armas y quedaron aprisionadas por el capitalismo,
algunas "minorías" se rebelaban tanto contra el capitalismo como contra las
propias políticas de las "mayorías" y lucharon a pesar de todo, y es así como en
el mundo de hoy han logrado hacerse oír y abrirse espacios emancipatorios al
menos más sólidos que los del mundo del trabajo (movimientos feministas, de
defensa de la diversidad sexual, minorías étnicas, minorías de "diferentes",
minusválidos, ecologistas, etc.) ¿Que exagero? Hoy un minusválido tiene derecho
a viajar gratis en servicios públicos,(recientemente lograron incluso no pagar
peaje) mientras que un pobre o un desocupado tiene que hacer dedo. Además han
obligado al Estado a cumplir con una cuota de empleo genuino a las personas
discapacitadas, mientras el resto de los trabajadores desocupados reciben, en el
mejor de los casos, subsidios. Una pequeña ciudad del interior condiciona parte
de la política exterior del gobierno nacional y pone en jaque al Mercosur,
mientras que el mundo del trabajo organizado no logra modificar las relaciones
laborales. Una cooperativa de trabajadores recupera y pone en funcionamiento un
hotel de categoria internacional, mientras los Estados socialistas los
privatizan.
No se trata de pretender que esas minorías sean el "sujeto de la revolución",
menos aún adjudicarles el carácter de "vanguardia", no se trata tampoco de
olvidar que el conflicto esencial es capital-trabajo; se trata de investigar en
la práctica de esas minorías, su capacidad para lograr salir de la trampa de la
lógica capitalista, aun teniendo en cuenta que en el sentido consciente, muchos
de sus protagonistas no se definirían "anticapitalistas" y aún cuando pequeños
"triunfos" no representen riesgos para el capitalismo.
En nuestro medio, esas prácticas de verdadera política, ese "otra parte", se
visualizan en las fábricas recuperadas, ciertas prácticas piqueteras, los
movimientos campesinos que enfrentan los desmanes de la biotecnología o los
movimientos ecologistas como Esquel o Gualeguaychú. Y seguramente muchos más que
mi corta mirada no alcanza a ver, pero que podremos descubrirlas si, como dice
Raúl Zibechi, logramos mirar debajo de la superficie.
Y en esas prácticas están los embriones de la vida emancipada, no hacia un
estadio futuro sino en la propia presente acción. Porque en esas actividades la
organización, la fraternidad, la humanidad, la democracia, y la libertad, dejan
de ser una teoría, un estado, un postulado, una retórica (en cualquier caso
estáticas) para materializarse en una práctica, en un modo de vivir. En
particular la democracia deja de ser un sustantivo y una superstición para
transformarse en un verbo: Sólo hay democracia en la acción.
Por eso nuestra propuesta consiste en impulsar en el orden nacional un debate
activo con estos enfoques, de modo tal de avanzar en el tejido de una red que
articule y despliegue toda la potencia emancipadora que habita en estas acciones
sociales "espontáneas", caracterizadas por la diversidad de las motivaciones
concretas y con harta frecuencia por la heterogeneidad de clase, de ideas, de
prácticas y hasta de motivaciones.
Naturalmente que encontraremos serios problemas, fuertes contradicciones,
resurgimiento diario de relaciones de dominio, de lucha por micropoderes, de
mezquindades, dogmatismos y tendencias burocráticas y sobretodo el riesgo de la
llamada micropolítica con tendencias centrífugas que dificultan la articulación
de redes, que en su diversidad, apunten a un horizonte anticapitalista. Son los
nuevos desafíos de viejos problemas en nuevas prácticas que sólo podrán
resolverse en la acción misma de ir construyendo con el cuerpo un nuevo
pensamiento, en continua lucha contra la hegemonía dominante, para recoger lo
mejor de lo acumulado por la humanidad.
Porque si aquel fortísimo pensamiento que constituyó al capitalismo hoy es
senil, debemos advertir también que el formidable pensamiento emancipatorio
desarrollado desde lo Macabeos, Espartaco, el cristianismo primitivo, el
socialismo útopico, hasta Marx y sus sucesores, al no haberse podido desprender
del todo de la influencia del pensamiento dominante, hoy, como teoría, es
todavía demasiado joven o está demasiado retrasada con respecto a la riqueza de
las prácticas sociales que impulsa la fuerza de la vida.
Salir de la Universidad, salir de la Academia, salir del Estado, salir de la
lógica del salario, no significa abandonar mi medio de vida, el lugar en el que
me gano el puchero como empleado público, docente o médico. No significa tampoco
abandonar la pelea por mejores ingresos y condiciones de trabajo propia del
sindicalismo. Significa en primer lugar no creernoslá, precisamente eso,
entender que por "elevada" que sea la profesión, ese lugar es simplemente el
medio de vida que me ha tocado en suerte, pero no tiene nada que ver con la
política, a lo sumo sirve como cualquier biblioteca, como cualquier centro de
información, como Internet, como un lugar donde existen ciertos recursos, los
cuales, debo utilizarlos con inmenso cuidado, con celosa capacidad de
discernimiento porque, al igual que los fármacos, pueden ser tanto medicina como
veneno.
El Estado es una máquina de dominación por lo tanto el Estado es el lugar de la
impotencia emancipatoria. Pero el Estado impregna nuestras vidas, tanto por su
aspecto coercitivo como por la tradición cultural estatista. El gran debate es
cómo ejercer la política, es decir, cómo avanzar en logros de libertad, como
reemplazar al Estado y sus instituciones paraestatales, en particular el sistema
educativo, de su papel de mayor instrumento de organización social, en una
práctica que contenga en su despliegue los embriones para su de disolución.
Fuente: lafogata.org
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