EMILIO MARIN |
Bolivia:
Santa Cruz hace caso omiso a la Corte Nacional Electoral y la OEA
La Corte Electoral de Bolivia consideró ilegal el referéndum de autonomía de
Santa Cruz y hasta la OEA opinó en ese mismo sentido. Pero la derecha sigue
viento en popa con su votación del domingo 4.
(La Arena) Para los latifundistas, sojeros, mineras, trasnacionales del gas,
exportadores de aceite, etc, y para los intereses políticos que los defienden,
la llegada al poder de Evo Morales e 2006 fue una pésima noticia.
Y en particular para las clases dominantes en la zona de oriente, de los cuatro
departamentos de la “Media Luna” (Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija), fue una
señal de alerta para mostrar los dientes y mantener el status quo.
Esa gente no se quedó en palabras. Recientemente una comisión gubernamental
encabezada por el viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, fue recibida a
tiros en la hacienda del estadounidense Ronald Dean Larsen, donde este se había
atrincherado con su hijo boliviano Duston Larsen Zurita.
Ese incidente ocurrió en el Chaco boliviano, cuando el funcionario,
acompañado de periodistas e indígenas guaraníes, quería cumplir su cometido
de verificar títulos de los propietarios de tierras. Es que el gobierno de
La Paz tiene decidido respetar los títulos legales, pero recuperar las
tierras fiscales para entregarlas a comunidades de pueblos originarios. Y
sobre todo en esa zona, donde ha comprobado la existencia de muchísimas
situaciones de esclavitud laboral de los pueblos guaraníes.
El jefe del Centro Cívico de Santa Cruz e hijo de
inmigrantes croatas, Branco Marinkovic, negaba en un reportaje al enviado de
Clarín (27/4) la existencia de esa lacra. “Hay pobreza pero no hay esclavitud,
los dueños de esas estancias también son pobres”, mentía Marinkovic, principal
animador del referéndum separatista.
Si la nacionalización de los yacimientos de gas y la reformulación de los
contratos que gobiernos anteriores habían firmado a total beneficio de
multinacionales, había generado la oposición de Petrobras, Repsol, British
Petroleum, etc, las medidas conducentes a cierta reforma agraria generaron la
declaración de guerra de los grandes productores agropecuarios y exportadores.
Hubo cortes de rutas de éstos, disgustados por las disposiciones oficiales de
restringir las exportaciones de aceites hasta que bajaran los precios internos
de los productos. Cualquier similitud con el lock out de la Sociedad Rural en
Argentina no es pura coincidencia.
Marinkovic y el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, con el apoyo clamoroso del
empresariado y la militancia de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC), ratificaron
la votación del 4 de mayo que decidirá la autonomía, más bien la “kosovización”
de Santa Cruz. El actual embajador norteamericano en La Paz, Philip Goldberg,
fue antes diplomático en Yugoslavia y promovió el separatismo de Kosovo, que
varios años después fue proclamado “país independiente” y reconocido por Estados
Unidos. ¿Acaso Goldberg fue designado por la administración Bush en el Altiplano
con un plan similar?
Apoyo de los amigos
La derecha boliviana, como canta Roberto Carlos, tiene un millón de amigos y
muchos amigos con millones de dólares. El titular del Senado, Oscar Ortiz,
pertenece a ese extremo del espectro político, por la bancada del Poder
Democrático y Social (Podemos), del ex presidente Jorge Quiroga. Ortiz salió de
gira por Latinoamérica, para pedir que los gobiernos envíen observadores al
referéndum, para tratar de darle visos de legalidad.
En tal misión ya estuvo en Colombia, donde fue recibido por el canciller
Fernando Araújo, en Perú y México. También pasó por Argentina y Brasil, pero sin
mucho suceso, que en cambio obtendrá en EE UU, donde seguramente lo recibirá el
subsecretario del Departamento de Estado, Tom Shannon.
La Corte Nacional Electoral de Bolivia declaró inconstitucional en marzo último
tanto el mencionado referéndum como el que promovía a nivel nacional el gobierno
de Morales. Este último estaba orientado, según el resultado que hubiera, a
validar o quitar los mandatos del propio presidente y los prefectos
(gobernadores), a fin de destrabar la crisis política que se vive desde la
finalización en Sucre de la Asamblea Constituyente en diciembre del año pasado.
En esa ocasión se votó una nueva Carta Magna, una victoria del Movimiento al
Socialismo (MAS, oficialista) y sus aliados, que la oposición no reconoció.
Frente al veto de la Corte, el presidente Morales aceptó levantar su plebiscito
pero los prefectos rupturistas siguieron adelante con los suyos. Y el primero de
la serie se celebrará el 4 de mayo.
El fallo del tribunal boliviano fue considerado correcto por la OEA, que fulminó
como “ilegal” la votación cruceña. Y otro tanto hicieron las Cortes Supremas de
catorce países de la región, que adhirieron a esa resolución, entre ellas la
CSJN de Argentina, el Consejo Electoral Andino y el Consejo de Expertos
Electorales de Latinoamérica.
Obcecada, la derecha boliviana desplegó todas sus velas para llegar a lo que
considera “el amanecer de una nueva Bolivia”, según la definición de Marinkovic.
La OEA hizo ingentes esfuerzos para evitar esa votación. El sábado pasado reunió
en Washington a los cancilleres de los países miembros, asistiendo por Bolivia
David Choquehuanca. El secretario general de la entidad, José Miguel Insulza se
quejó de que los prefectos no le habían contestado favorablemente una iniciativa
para abrir con urgencia una negociación con Morales. El tiempo de un posible
diálogo se agota y se teme que el plebiscito desate una ola de violencia, según
advirtió el secretario político de la OEA, el argentino Dante Caputo.
La polarización
Frente al hecho casi consumado del referéndum opositor, los partidarios más
radicalizados de Morales habían pensado en marchar masivamente hacia Santa Cruz
y dificultar la votación. Al final prevaleció la tesis presidencial, más
mesurada, de hacer manifestaciones masivas en las ciudades, a favor de la unidad
nacional y en contra de la secesión.
Ese discurso de la unidad del país fue enarbolado enfáticamente por Morales en
las últimas semanas. En particular, lo hizo en la ceremonia donde se festejaron
los 45 años de la creación de la Escuela Naval, una forma indirecta de
recordarle al mundo, y especialmente a Chile, que aún reclama la salida al mar.
La jefatura castrense dijo estar al servicio del país, lo que el MAS leyó como
apoyo a la continuidad del gobierno. Pero, por la experiencia latinoamericana en
la materia –la última comprobación fue en Caracas durante el golpe contra Hgo
Chávez en abril de 2002-, de ciertas lealtades castrenses de palabra cabe dudar
y aguardar el resultado práctico cuando las crisis estallan.
No es descabellado pensar que algunos bolsones autoritarios de las Fuerzas
Armadas del altiplano se sienten más a gusto con el embajador Goldberg y los
prefectos de derecha, antes que con Morales y sus amistades con Cuba, Venezuela
e Irán.
El incidente armado en la hacienda del norteamericano Larsen podría ser un
poroto al lado de los que se vienen. La Unión Juvenil Cruceñista, que ya actuó
como fuerza de choque contra los campesinos, anunció la creación de una “Guardia
Civil” de hasta 15.000 hombres. Se está entrenando como fuerza paramilitar bajo
la jefatura del ex comandante de la policía del departamento, Wilfredo Torrico.
El presidente de la UJC, David Sejas, confirmó a los medios que están formando
esa “Guardia Civil”. Aunque Torrico explicó que se están reuniendo “por las
noches en las canchas polifuncionales para entrenarnos sobre las movilizaciones
y la propia vigilia de los recintos electorales” (Página/12, 25/4), habría que
ser muy ingenuo para creer en esa finalidad. El ex comandante policial y sus
muchachos no emulan precisamente a Mahatma Gandhi.
En el otro extremo del arco político, antiimperialista, Chávez organizó una cita
del ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas) adonde concurrieron, además
de él y Morales, el presidente nicaraguense Daniel Ortega y uno de los
vicepresidentes cubanos, Carlos Lage.
El comunicado, difundido por Prensa Latina (23/4), sostuvo que las naciones
vinculadas al bloque ratificaron “el apoyo incondicional” al gobierno de La Paz
“en los esfuerzos que realiza para derrotar los planes desestabilizadores y a
favor del proceso de transformación histórica de Bolivia en paz y democracia”.
OEA
aprobó una declaración de condena a Colombia
Siguiendo la política de Bush, Uribe hace masacres, invade Ecuador y provoca
a Venezuela
El presidente colombiano hizo una carambola a tres bandas. En una misma
jugada asesinó a miembros de las FARC, invadió para ello suelo ecuatoriano y
difamó a Chávez como socio de terroristas. Obvio: Bush lo apoyó.
EMILIO MARÍN
En realidad la carambola fue a cuatro bandas, porque hay que sumar la
decisión de matar a Raúl Reyes para impedir que prosperara la negociación
con Francia para la liberación de Ingrid Betancourt. Reyes llevaba este
asunto y el canciller galo, Bernard Kouchner, admitió que era su contacto.
La masacre fue consumada el 1 de marzo, cuando la aviación colombiana
ingresó a territorio ecuatoriano y bombardeó un campamento donde Reyes y
otra veintena de guerrilleros dormían. Las bombas, misiles y metralla dieron
el resultado esperado: 22 muertos y tres mujeres heridas, que ahora están
siendo atendidas en Quito. Posteriormente las tropas colombianas volvieron a
violar la soberanía para recoger los cuerpos de Reyes y Julián Conrado, y
llevárselos como trofeos.
La primera versión que dio Alvaro Uribe a su colega ecuatoriano Rafael
Correa fue una mentira: que las tropas colombianas perseguían a los
guerrilleros y que éstos se internaron en suelo ecuatoriano, por lo que sus
soldados habían entrado en el otro país, de lo que pedía disculpas.
La versión del ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, distinta, también
faltaba a la verdad. Según Santos sus tropas fueron atacadas desde un
campamento guerrillero allende la frontera y a los colombianos no les quedó
más remedio que seguirlos en “legítima defensa”.
El gobierno de Correa envió sus militares al lugar y supo de los cadáveres
en paños menores o pijamas. Estaba ante una masacre, por un lado, y ante un
pisoteo de su soberanía territorial, por el otro, agravado por las mentiras
de la Casa de Nariño. Fue entonces que el tranquilo Correa decidió retirar a
su embajador en Bogotá y romper relaciones con el mal vecino, además de
pedir de urgencia una reunión de la OEA.
La organización que nuclea a 34 países se reunió en Washington y luego de
hacer un obligado cuarto intermedio por falta de acuerdo de Colombia con el
texto propuesto por Ecuador, finalmente aprobó ayer una resolución que
critica la violación de fronteras aunque no menciona expresamente el
operativo militar colombiano. “Describe al delincuente pero no le pone
nombre”, graficó el representante de Venezuela, Jorge Valero.
La gran mayoría de naciones expresó su solidaridad a Ecuador, excepto
Estados Unidos, cuyo representante Robert Manzanares reiteró que "respalda
completamente los esfuerzos del gobierno de Colombia y el presidente". Tal
apoyo había sido manifestado dos veces por George Bush, quien blanqueó que
Uribe lo había tenido al tanto de la crisis. Y, para dar mayor aval, terminó
urgiendo a los legisladores demócratas y republicanos que aprueben el
Tratado de Libre Comercio con Colombia. ¿Después se enojan cuando Chávez
califica al colombiano de “cachorro” de Bush?
Ganó y perdió
Uribe ganó dos cosas. En primer término, se perfiló como el gobernante más
obediente con la administración Bush, lo que seguramente devengará más
avales políticos, financieros y militares de los que ya ha recibido desde
2002.
También ganó en eliminar físicamente a uno de los mayores dirigentes de las
FARC y de ese modo propinó un golpe muy duro a esa organización y al proceso
de canje humanitario que Reyes estaba piloteando.
Pero allí termina la parte gananciosa y comienza la columna del “debe”.
Es que en política Uribe perdió entidad, al aparecer como organizador de
masacres frente a quien negociaba el intercambio humanitario de prisioneros.
Incluso su figura decrece ante Chávez, que apadrinaba ese intercambio y
había logrado seis liberaciones unilaterales de la insurgencia.
Bombardear campamentos donde la gente duerme, a traición, se asemeja
bastante a las prácticas norteamericanas en Irak y a las israelitas en Gaza.
Esto le dio letra a Chávez para alertar contra que Colombia se convierta en
el “Israel de América Latina”.
Uribe logró matar a Reyes pero se compró un grave conflicto diplomático con
Ecuador. Aparece ahora como el obstáculo para la unidad de los pueblos de
América Latina y el violador de la carta de la OEA. Lo que capitalizó por un
lado lo perdió ampliamente por el otro. No hay que olvidar que en los
últimos años hubo en la región un auge de los valores de la
autodeterminación y soberanía nacional, reafirmados frente a la injerencia
norteamericana. A contramano de esa corriente, el de la Casa de Nariño
aparece como virrey de ese imperio desprestigiado, capaz de violar fronteras
con tal de cumplir sus encargos.
Tal servil es la administración colombiana con Washington, que provocó un
cortocircuito con Sarkozy, interesado en seguir la negociación con Reyes
para sacar de la selva a Betancourt. De lo dicho por Kouchner como del
propio comunicado guerrillero, surge que el dirigente asesinado estaba
arreglando con representantes de París la libertad de la franco-colombiana.
También en este aspecto se está frente a una política pronorteamericana: que
nadie, ni siquiera los socios-rivales europeos, pongan un pie en el “patio
trasero”. Ya dijo Monroe en 1823 para quién debía ser América.
Tambores de guerra
Las declaraciones de Bush en apoyo de Uribe atacaron simultáneamente al
presidente venezolano. Si había alguna necesidad de demostrar que la masacre
del 1 de marzo apuntaba por elevación contra Chávez, a partir de entonces
eso fue una verdad entendida. El uribismo, primero por medio del jefe de
Policía Oscar Naranjo y luego directamente en la voz del presidente, citó
presuntos datos de la computadora supuestamente de Reyes para acusar a
Caracas de financiar la fuerza de Manuel Marulanda Vélez.
La acusación –risible, puntualizó el canciller venezolano Nicolás Maduro-
sostuvo que el bolivariano habría entregado 300 millones de dólares a las
FARC. Los agentes más burdos de inteligencia sostuvieron que esa era la
plata que la guerrilla le había “cobrado” a Chávez por darle protagonismo
con la suelta de rehenes.
Alguien con ganas de burlarse del jefe de Estado colombiano podría
conjeturar que si fuera cierta esa denuncia, querría decir que las FARC
tienen vía Chávez y el narcotráfico un presupuesto mayor al que el “Plan
Colombia” entrega anualmente a Bogotá. Es que contaría con 1.000 millones de
dólares procedentes de la droga y con 300 millones de Chávez. Hablando en
serio: ni el gobierno de Venezuela pagó por las liberaciones ni la guerrilla
es un grupo de narcotraficantes como agita EE UU.
A propósito de esa calumnia tan reiterada también en los medios argentinos:
¿por qué nunca EE UU ni Uribe pudieron mostrar ni un solo raviol de cocaína
supuestamente vendido o comprado por las FARC? Si alguien de Colombia tenía
o tiene vínculos con el tráfico ilegal de narcóticos, ese es Uribe, antiguo
amigo de Pablo Escobar Gaviria y el cartel de Medellín.
El nivel de mentiras del gobierno colombiano se ha desbordado desde el 1 de
marzo, al punto que anunció va a denunciar a Chávez ante la Corte Penal
Internacional por “patrocinio y financiación de genocidas”.
Igualmente falsa fue la denuncia del policía Naranjo y del ministro Santos,
de que las FARC estaban por adquirir 50 kilos de uranio para fabricar bombas
sucias. En esto puede ser que de algún montaje anterior de la CIA ahora se
haya “copiado y pegado” para acusar a las FARC. Por ejemplo, del que acusaba
también falsamente a Saddam Hussein de haber comprado uranio en Nigeria. Un
poco más de inventiva, señores del Pentágono…
Con Colombia invadiendo países y acusando a otros de financiar terroristas,
era previsible que los afectados tomaran medidas. Además de romper
relaciones diplomáticas y llevar la cuestión a la OEA, Ecuador acercó más de
3.000 efectivos a la frontera con Colombia (586 kilómetros). Por su parte
Chávez movió 9 batallones a la raya divisoria (2.219 kilómetros) y advirtió
al colombiano que ni piense en repetir allí lo del 1 de marzo porque sería
la guerra.
"Se escuchan con fuerza en el sur de nuestro continente las trompetas de la
guerra como consecuencia de los planes genocidas del imperio yanqui",
escribió alguien que algo conoce del tema internacional: Fidel Castro.
Para que esos instrumentos dejen de sonar no basta con mediar entre
Colombia, Ecuador y Venezuela, tal como intentan Brasil y Argentina.
Mientras Uribe esté en el poder y Bush en el suyo, seguirán interpretando
una partitura mortal, la única que saben.
Acicateado
por la injerenccia directa estadounidense
Recrudece el conflicto entre los presidentes de Venezuela y Colombia
Los dos presidentes se dicen de todo. Hugo Chávez sostiene que Alvaro Uribe
es un peón de George Bush. Y el colombiano dice que el chavismo tiene un
proyecto expansionista. Hay una extrema tirantez bilateral fogoneada por
Washington.
EMILIO MARÍN
La recíproca enemistad entre los presidentes de Venezuela y Colombia no
empezó en enero de este año ni tampoco en noviembre pasado. Viene desde que
Alvaro Uribe tomó las riendas del poder en la Casa de Nariño, Bogotá, en
agosto de 2002. Fue a partir de entonces que se deterioraron las relaciones
bilaterales por la política antichavista que tomó Colombia. Esta incluso le
dio asilo político al golpista venezolano Pedro Carmona Estanga y a otros
varios cabecillas militares de ese intento de deponer a Chávez e incluso
asesinarlo.
Desde ese instante se supo que la convivencia entre dos gobiernos de signos
tan disímiles iba a ser muy problemática, a pesar del intenso movimiento del
comercio entre las dos naciones. La economía colombiana basó parte de su
crecimiento en las ventas a una Venezuela de billetera con petrodólares.
Pero la política mostraba a Chávez y Uribe como el agua y el aceite. No sólo
por los proyectos tan opuestos sino también por la intervención de Estados
Unidos en la política colombiana. Centenares de militares norteamericanos en
la base de Tres Esquinas y otras unidades en Colombia, más otros centenares
de “contratistas” de Dyncorp y otras empresas de mercenarios, no sólo eran
vistos como herramienta para combatir a las FARC y el ELN, las guerrillas.
Chávez siempre sospechó que los norteamericanos desembarcaban con todos sus
petates en el vecino para, eventualmente, agredir a Venezuela. Y en el
último mes ha creído ver en la serie de visitas de altos funcionarios
estadounidenses a Colombia, que se detallará más adelante, una pista que
reforzaba sus temores.
En cuanto a la historia reciente del desencuentro, la fecha a marcar es el
21 de noviembre de 2007, cuando el jefe de Estado colombiano desconoció a
Chávez como mediador entre la Casa de Nariño y la insurgencia de las FARC
para auspiciar un intercambio humanitario de prisioneros. Uribe quitó ese
rol a su colega sin siquiera avisarle por cortesía. Lo hizo en forma pública
y descomedida, sin otro fundamento que la estimación de que con esa
facilitación las FARC estaban ganando terreno ante la opinión pública
interna e internacional. La excusa puesta fue, obviamente, otra, que el
bolivariano había hablado por teléfono con el general colombiano Mario
Montoya y eso era una violación a lo convenido.
Los enviados de Bush
Se conoce que Uribe ha sido el mejor aliado de la administración Bush en
Latinoamérica. A la hora de combatir “el terrorismo” según parámetros de
Washington, de erradicar los cultivos de coca según los flexibles criterios
del Norte, de firmar y promover en la región los tratados de libre comercio
que dejan más dividendos en el socio mayor que en los apéndices, etc, el
mandatario colombiano ha demostrado su alineamiento sin remilgos con la Casa
Blanca.
Y en consecuencia, aquél obtuvo del Norte lo que demandaba, comenzando con
una ayuda militar cercana a los 800 millones de dólares anuales, destinados
al programa antiinsurgente rebautizado actualmente “Plan Patriota”, y
siguiendo por la concesión de un TLC que hace días Condoleezza Rice, de
visita a Bogotá y Medellín, se comprometió a que fuera ratificado por el
Capitolio.
La secretaria de Estado no fue la única funcionaria que pisó tierra
bogotana. También lo hicieron, en rápida sucesión, el titular del Comando
Sur del Ejército norteamericano, almirante James Stavridis; el zar
antidrogas, John Walters y el jefe de la Junta de Estado Mayor de las
Fuerzas Armadas norteamericanas, almirante Michael Glenn Mullen.
Cada uno de aquéllos aprovechó su pasada para disparar con munición gruesa
contra Chávez. Walters, por ejemplo, visitó oficialmente ese país y el 20 de
enero último declaró: "creo que es el tiempo para enfrentar el hecho de que
el presidente Chávez se está convirtiendo en un gran facilitador del
tránsito de cocaína a Europa y otras partes de este Hemisferio".
El almirante Mullen acusó al bolivariano de estar “desestabilizando la
región”, un sambenito que los antecesores en la Junta de Estado Mayor y
sobre todo los jefes del Comando Sur, ya venían colgando a Chávez hace años.
Por su parte, Rice manifestó que en el conflicto entre Uribe y Chávez su
país apoya claramente al primero.
Estos avales al gobierno colombiano pueden estar indicando que en Washington
necesitan mover a otro país la base militar de Manta, que entre 1999 y 2009
tendrán operable en Ecuador. El presidente Rafael Correa ya expresó que no
le renovará la licencia. Y todo indica que ese centro bélico aeronáutico
será movido a Colombia. El Pentágono está buscando pista y lo más lógico es
que la encuentre en ese país, si en definitiva los aviones que operan en
Manta lo hacen en función de la guerra contra las FARC.
La alianza entre Uribe y sus generales con el gobierno estadounidense se
reforzó desde el 10 de enero último, cuando la guerrilla hizo un desagravio
a Chávez y liberó a dos de sus retenidas, puestas en manos de la Cruz Roja y
los enviados de Caracas. Ese fue un golpe de nocaut para el establecimiento
colombiano, aumentado al día siguiente cuando el bolivariano, en su discurso
ante la Asamblea Legislativa, pidió a los gobiernos del mundo, comenzando
por el de Colombia, que reconocieran a las FARC y el ELN como “fuerzas
beligerantes” y les quitaran las etiquetas de “terroristas”. En ese momento
Uribe se echó en brazos de EE UU definitivamente.
¿Quién amenaza a quién?
Está claro que las relaciones bilaterales están harto deterioradas. Luego
que Uribe lo cesara como mediador, Chávez ordenó el regreso en consulta a
Caracas de su embajador en Bogotá, Pavel Rendón, que no ha vuelto desde
entonces.
Las autoridades colombianas no quieren el acuerdo humanitario propuesto por
las FARC y tomado en serio por Chávez mediante su auspicio a liberaciones
parciales de retenidos por la guerrilla. A las dos liberadas del 10 de enero
siguió el anuncio, el 31 de enero, de otras tres libertades dispuestas
unilateralmente por los insurgentes de Manuel Marulanda.
Caracas aceptó inmediatamente mediar para la concreción de esa nueva etapa,
que favorecerá a tres ex legisladores capturados por los rebeldes hace seis
años.
En vez de colaborar con esa estrategia chavista de avanzar paso a paso con
libertades que destraben una negociación más amplia, el primer mandatario
colombiano auspició un clima revanchista contra las FARC y Chávez en la
marcha del 4 de febrero. Si bien la consigna central de los organizadores de
esa numerosa manifestación en Bogotá y otras ciudades fue el “No a las
FARC”, en un segundo plano bien audible y visible estuvo la diatriba contra
el presidente venezolano, acusado de ser “cómplice de la guerrilla” y de
injerencia en los asuntos internos colombianos.
Aunque formalmente fue presentada como “independiente” del gobierno, los
medios que propagandizaron esa marcha admitieron que éste había puesto toda
su estructura para la organización, además de mostrar a Uribe y al general
Montoya participando de la marcha en Valledupar.
La situación es grave. El bolivariano denunció el 16 de enero que
funcionarios del gobierno uribista estaban complotados con EE UU para
cometer un magnicidio en Venezuela. Esas acusaciones se reiteraron a fines
de ese mes, cuando Caracas fue sede de la VI Cumbre de países integrantes
del ALBA. Allí se aseveró que EE UU estaría promoviendo una guerra entre los
dos países sudamericanos.
Por otro lado el ex viceministro de Justicia colombiano Rafael Nieto sostuvo
que “tras la decisión de la Asamblea Nacional de Venezuela de retirar el
mote de terroristas a las FARC, el siguiente paso sería otorgarles
beligerancia y en dos o tres años les darían ayuda militar".
En línea con esa línea de pensamiento proestadounidense, el general Harold
Bedoya Pizarro, ex comandante de las Fuerzas Militares, afirmó que "todo
indica que va a haber una agresión de Venezuela en la que está metida
seguramente Cuba".
Es improbable que se llegue a los tiros. Pero algo es seguro: la relación
bilateral está prácticamente rota y seguirá así al menos hasta 2010, cuando
vence el mandato de Uribe. Después puede mejorar, salvo que éste se fabrique
un tercer mandato prohibido por la Constitución, algo para lo que puede
servirle perfectamente la marcha pro-guerra de ayer.
Primarias
en EE UU con vistas a las generales de noviembre
Ganar elecciones siempre es costoso pero llegar a la Casa Blanca mucho más
Se estima que en noviembre próximo habrá un presidente o presidenta
demócrata, luego de los dos mandatos de George Bush. Eso está por verse. Y
aún cuando eso ocurra, habrá que ver de quién se trata.
EMILIO MARÍN
Entre republicanos y demócratas los candidatos que se lanzaron a la arena de
las primeras superan las dos decenas, veintiuno para ser exactos. A simple
vista parece una democracia pletórica de oferta, libérrima, pero se reduce a
un bipartidismo tradicional. Para colmo, los representantes del partido que
tiene por emblema al burro se parecen más de la cuenta a los que publicitan
al elefante.
Al interior de esas agrupaciones, determinadas familias mantienen las
riendas del poder. Si se atiende a los últimos presidentes, está es la
nómina: George Hebert Bush, William Clinton y George W. Bush. Si Hillary
Rodman de Clinton llegara a ganar las internas demócratas y suponiendo que
después se impusiera en las generales del 4 de noviembre próximo, querría
decir que esas dos familias se habrían turnado en Washington entre 1989 y
2012. Habría que agregarle que Bush padre fue vicepresidente de Ronald
Reagan antes de llegar él mismo al poder.
Puede ocurrir que alguna vez gane un don nadie y de escasos recursos. Pero
la regla es que sea alguien que ya fue gobernador o senador o congresista,
de aceitados aparatos y machacona propaganda. Y sobre todo, de muchos
millones de dólares para gastar.
Esta carrera a la Casa Blanca costará unos mil millones de dólares. Puede
que más. ¿De dónde proviene tanta plata? El Estado aporta a los partidos una
vez que éstos tienen sus candidatos pero para el lanzamiento de las
candidaturas, la propaganda inicial y las primarias, que insumen muchos
millones de dólares, es decisivo el aporte privado.
Muchas grandes empresas y bancos aportan para tal o cual candidato, en rigor
a tal y cual candidato, pues ponen huevos en las dos canastas para no perder
en ningún caso. Dicho sea de paso, esa costumbre de poner plata a más de un
partido tradicional, fue imitada por los empresarios argentinos en 1989,
1999 y 2003. Sabiendo que en 1995 Carlos Menem y en 2007 Cristina Fernández
ganaban con amplitud, los cotizantes se concentraron en ellos. No hubo dos
canastas.
Las mafias también son aportistas. Por caso, en 2000 la mafia
cubano-americana con base en La Florida fue artífice de la victoria de Bush.
Algunos opinólogos han dicho que las campañas norteamericanas son cortas.
Falso. En octubre del año pasado, en Filadelfia, trece meses antes de la
votación general, ya los aspirantes demócratas tuvieron su primer debate. Le
siguió un segundo cruce, en noviembre, en Las Vegas. Se trata de campañas
largas y particularmente onerosas, no aptas para pobres.
Hillary u Obama
Como en muchas otras partes del mundo, en Estados Unidos también fallan las
encuestas de opinión. Hasta mediados y aún finales del año pasado, la
mayoría sostenía que la esposa del ex presidente Clinton era nombre puesto
para el partido demócrata. Y en función del descrédito republicano acarreado
por Bush, tal afirmación conllevaba el vaticinio que la mujer llegaría sin
inconvenientes al Salón Oval.
Más cerca de las primeras primarias, la estrella de Hillary había decaído
frente al empuje del senador por Illinois, Barack Obama, pero de cualquier
modo seguía siendo favorita. Chasco. En Iowa, en el medio-oeste, los
“caucus” (asambleas partidarias) del 3 de enero último, fueron ganadas por
Obama, con la senadora por Nueva York llegando en tercer lugar, precedida
por el ex senador John Edwards.
Los pronósticos tampoco acertaron por el lado republicano en el debut, pues
ganó el ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee, predicador
bautista-evangelista extremadamente conservador y reaccionario. Ninguna
encuesta lo tenía en ese podio.
Los demócratas estaban muy contentos porque la concurrencia a los “caucus”
fue muy numerosa, según su opinión. Alrededor de 220.000 personas. En la
compulsa de sus adversarios participaron algo más de 100.000 vecinos. La
suma total da 330.000 votantes, en un estado donde la población supera los
3.000.000. Esos números fríos no parecen dar mucha base para la
autocomplacencia de los directivos de los dos partidos en competencia.
La siguiente parada de la caravana bipartidista fue en Nueva Hampshire, en
el norte. Otra vez el chasco de las encuestas, que daban por descontada la
victoria de Obama entre los demócratas y no preveían el buen suceso del
senador por Arizona John McCain, entre los republicanos.
El resultado final allí fue que Hillary Clinton se recuperó del traspié de
Iowa, sacando cinco puntos de ventaja sobre la cosecha de Obama. En el otro
bando, McCain postergó al multimillonario mormón Mitt Rommey, ex gobernador
de Massachusetts.
Todos los precandidatos demócratas compitieron en Iowa y Nueva Hampshire, en
cambio hay uno del otro partido que aún no salió a la cancha: el ex alcalde
neoyorquino Rudolph Giuliani. Este se ha concentrado en estados más grandes,
donde tiene más posibilidades de reunir más votos y delegados para la
convención nacional partidaria. Ahora apuntó sus cañones a La Florida.
El resto de la troupe seguirá recorriendo el itinerario de oficio y llegará
a Nevada, Michigan y Carolina del Sur, buscando el voto, repitiendo las
consignas que según sus equipos de campaña y de marketing tienen más
aceptación en cada lugar. Hasta ahora el lema más repetido es “yo soy el
cambio”, lo que puede ser interpretado como una señal que, después de los
dos mandatos de Bush, parte de los norteamericanos quiere algo diferente.
Límites del “cambio”
La economía estadounidense dio algunos signos de crisis financiera el año
pasado, cuando el sector hipotecario de riesgo llevó a pérdidas de las
empresas y bancos relacionados.
El secretario del Tesoro, Henry Paulson, confirmó que la crisis hipotecaria
no ha tocado fondo aún y que se espera un menor crecimiento de la economía
para 2008. La Reserva Federal debió inyectar varios centenares de miles de
millones de dólares al sistema bancario y crediticio, para que no hubiera
tantos ajustes, cierres y recesión. De todos modos el desempleo aumentó al 5
por ciento, sumando al pesimismo general.
Eso favorece las chances demócratas, engrosadas en el orden internacional
por la continuidad de la cruenta guerra en Irak y Afganistán, la
inestabilidad y asesinato de Benazir Bhutto en Paquistán, el aumento del
barril de petróleo a 100 dólares, etc.
Los que ven con simpatía el sistema político electoral estadounidense,
llaman la atención sobre el progreso que implica tener la posibilidad de
optar para la presidencia por una mujer o un afroamericano.
Ese progreso es relativo. Hillary Clinton como senadora por Nueva York votó
la invasión a Irak y los presupuestos de guerra solicitados por Bush para
continuar las masacres. Ella ha dicho que no es partidaria de un retiro
pronto ni unilateral de las tropas. También ha planteado que no cambiará la
política de bloqueo hacia Cuba (su marido machacó en 1996 con la ley Helms-Burton
de endurecimiento de aquella medida concertada con los republicanos y la
mafia de Miami).
En fin. Las cuestiones de género existen pero no superan lo esencial de la
política, determinado no por el sexo sino por la clase social a la que se
representa. De lo contrario habría que pensar que la revolución social
comenzó en Alemania cuando Angela Merkel arribó a la cancillería.
El caso de Obama es parcialmente diferente al de Hillary. Es un
afroamericano con raíces familiares en Kenia por parte de padre y en Kansas
de madre, nacido en Hawai, que estudió en Columbia y llegó a la senaduría en
2004, oponiéndose a la guerra en Irak. Entre sus pocas puntualizaciones, ha
prometido que traerá de regreso a las tropas y que cerrará la prisión ilegal
de Guantánamo. También que se ocupará del cambio climático, asunto donde su
país carga con el descrédito de haber retirado la firma del Protocolo de
Kyoto.
Los propagandistas de Obama lo comparan con John F. Kennedy. Es sintomático
que no lo hagan con los grandes líderes negros como Martin Luther King o
Malcom X, luchadores con distintos métodos por la causa de los derechos
civiles y las reivindicaciones de su postergada gente.
El senador es otra cosa, super moderada y engranaje adaptado al sistema
político y el establishment, aunque en rol diferente al de Colin Powell y
Condoleezza Rice. Las publicaciones ya han comenzado a elogiar a su mujer,
Michelle, como futura Primera Dama. Es una linda morena pero allá también
los adulones la ven alta, rubia y de ojos azules.
La
semana política
Con los K en El Calafate, el que quedó al horno fue Mauricio Macri
Después de un año movido, el matrimonio presidencial descansa en El
Calafate, donde Néstor Kirchner reflexiona sobre su incursión colombiana. En
el foco del conflicto porteño quedó Mauricio Macri, al horno.
EMILIO MARÍN
Salvo excepciones, enero es así: la clase política vacaciona. Algunos en
Pinamar, con mala fama desde el crimen de José Luis Cabezas, muchos otros en
Punta del Este y el resto en otras playas del exterior. El matrimonio
Kirchner recaló en el sur profundo, destino turístico cinco estrellas en los
últimos años y allí descansa. La derecha lo hostiga por medio de la “tribuna
de doctrina” que le endilga ordenar viajes aéreos desde Buenos Aires para
llevarles el delivery.
Esas acusaciones no son nada en comparación con las que hizo un diputado de
Recrear, en el sentido de que el ex mandatario habría viajado a Colombia
como “garante de los guerrilleros”.
Al margen de esa barbaridad de un sello electoral decadente, lo cierto es
que la excursión de Kirchner por aquellos pagos no terminó bien. No sólo
para él sino también para Hugo Chávez y especialmente para los familiares de
los retenidos por las FARC, luego que se frustrara el Operativo Emmanuel.
El niño en cuestión estaba en una institución estatal de Bogotá. Quiere
decir que vivía en un lugar supuestamente más acomodado que un campamento
guerrillero en la selva. A su madre y a una ex congresista, también rehenes,
no les llegó el momento de la libertad porque el presidente colombiano no
permitió condiciones mínimas de libertad de movimientos pedidos por los
insurgentes para esa entrega.
Ahora se vino a saber, o a confirmar, que a las operaciones del ejército en
la zona se sumaron amenazas de muerte, espionaje y otras maniobras contra
Kirchner y los delegados internacionales que paraban en Villavicencio.
Ante la publicación sobre esos peligros para K y la comitiva de garantes, la
embajada de Colombia en Argentina se indignó con Clarín. El comisionado de
Paz de Colombia, Luis Restrepo, por su parte, calificó a esas informaciones
como “paranoicas y fantasiosas”.
El canciller Jorge Taiana, que por ahora no tomó vacaciones, puso la cara en
numerosos reportajes para explicar que el Operativo Emmanuel no terminó en
un fracaso. Dijo que hablar en esos términos sería entrar en una discusión
futbolística sobre victoria o derrota, y que había que poner las cosas en
perspectiva. En el haber, señaló, está una mayor consideración internacional
sobre la existencia de rehenes y la necesidad de su liberación. Esto es
verdad, aunque en la óptica del canciller sonó casi como si el único rehén
que importara fuera Ingrid Betancourt, siendo que de ese lado hay 45
retenidos y en las cárceles de Alvaro Uribe unos 500 guerrilleros farianos.
Como se frustró la última etapa de las liberaciones de fin de año, la
derecha política cargó contra Kirchner y Chávez. Elisa Carrió, Roberto
Lavagna, Francisco de Narváez y otros exponentes de ese segmento estimaron
que lo de Argentina había sido un “papelón” y que el gobierno debía poner
distancia final con Caracas.
El único de esa fauna que no tuvo tiempo para ocuparse del tema fue Mauricio
Macri, a quien no le faltaban ganas. A Mauricio, como lo presentó el
marketing de junio, se le ocurrió debutar con despidos masivos de empleados
municipales de la Capital y tuvo la inevitable respuesta. Un lío bárbaro.
Menemismo tardío
Al final, tanto bombo con que la derecha macrista se había modernizado con
el PRO y presentaba un rostro más amable, para terminar escrachado con la
caricatura de Drácula y los colmillos en los afiches de enojadísimos
huelguistas.
Haber reunido a más de 15.000 trabajadores en la Plaza de Mayo un 4 de enero
al mediodía, con el calor sofocante, no fue una proeza de Amadeo Genta ni
Patricio Datarmini, los eternos burócratas del gremio municipal porteño, ni
de su padrino de ocasión, Hugo Moyano. No. Fue una creación del propio
Macri, un incapaz e insensible que despidió a 2.300 empleados acusándolos de
cobrar 4.000 pesos y ser ñoquis, y simultáneamente intervino la obra social
Obsba por 180 días prorrogables, designando allí a Jorge Rey, un ex
directivo del familiar grupo Socma.
Las razones de las cesantías fueron rebatidas por fuentes gremiales: los
afectados cobran cuatro veces menos que lo afirmado por el jefe de gobierno,
y en todos los casos tienen tareas asignadas. La medida contra la obra
social también fue rechazada. Rey no pudo ingresar al edificio de Obsba y se
impugnó que el ejecutivo tenga facultades para decidir estos temas por
decreto. ¿Lo obligarán a ir a la Legislatura, presentar un proyecto,
debatirlo y aprobarlo mediante una ley, pagando ese costo político?
Para colmo, los telegramas con despidos no pararían en los 2.300. El
gobierno de la Ciudad admitió que tiene bajo la lupa a otros 26.000
contratados por lo que el ojo patronal puede poner a otros miles en el
índex. Sobre esta base estadística es que el camionero jefe de la CGT, en su
discurso de plaza de Mayo, acusó al ingeniero de promover un “genocidio
laboral”.
El mandamás del PRO se ubicó por propia decisión en una posición
absolutamente impolítica: aparece generando desempleo mientras deja al
gobierno K la muletilla de que bajó la desocupación.
Obviamente no es que aquél sea un tonto. Tomó la decisión de cesantear con
la intención de ganar la simpatía del medio pelo porteño. Pero uno de sus
errores fue atacar a varios blancos al mismo tiempo, pues al elevar el
impuesto ABL en algunos casos más del 250 por ciento, en los días previos,
se malquistó también con esas casi seguras bases sociales de apoyo. Ahora es
posible que aún en barrios de clase media alta haya algún atisbo de simpatía
por los despedidos municipales y se piense que al ingeniero se le fue la
mano…
La legisladora Gabriela Cerutti, ex periodista, criticó las acciones del
oficialismo y puso un dedo en la llaga. Advirtió que pelearse con los
sindicatos porque son un freno a las privatizaciones, es parte de la lógica
de los ´90. De eso se trata. En el fondo Mauricio, que es Macri, es un
menemista tardío. La verdad está más cerca de los colmillos del afiche que
del candidato buenito que no quería polemizar con nadie en una campaña
“propositiva”.
Por cierto, no hay que caer en la simplificación de pensar que los
conflictos sindicales se originan sólo en la Capital. Hay una política de la
UIA y demás cámaras empresarias a nivel nacional y un plan económico que
continúa Cristina Fernández, que no atienden los reclamos de los
asalariados. Macri queda como el malo de la película pero hay más villanos.
Nacionalismo de cartón
Como era de prever, la cancillería argentina emitió un comunicado oficial el
3 de enero, conmemorando el 175º aniversario de la usurpación británica en
las islas Malvinas. El documento reitera que la Argentina tiene en este
asunto reclamos “permanentes e irrenunciables”, lo que está en línea con el
sentimiento mayoritario de la población (siempre habrá una minoría que
piense y sienta como colonizada).
La cartera de Taiana repitió también una justa crítica al gobierno inglés,
de que se ha negado a negociar con Argentina y ha seguido con actos
unilaterales de variado tipo. Londres desoyó de esa manera las
recomendaciones de Naciones Unidas y otras instancias internacionales como
la OEA, las Cumbres Iberoamericanas, el Movimiento de Países No Alineados,
el Grupo de Río, el Mercosur, etc.
No puede tomarse como paliativo el reciente mensaje del premier británico
Gordon Brown a la comunidad isleña donde les sugiere que reciban amablemente
a los familiares de argentinos que viajen para homenajear a sus muertos de
1982.
Después de 175 años de la usurpación y luego de 25 años del fin de la guerra
ganada por Margaret Thatcher, ha pasado mucho tiempo como para que Argentina
pueda tolerar la continuidad de esa ocupación militar de una parte de su
territorio.
Aún hoy, con la flamante presidenta, el país sigue siendo “aliado especial
extra OTAN”, triste condición que Bill Clinton certificó para Carlos Menem
en 1998. Si no se renuncia a eso, ¿qué mínima esperanza puede quedar en que
se buscará en serio la soberanía en el archipiélago? No se puede ser
simultáneamente socio de la OTAN y malvinero.
Ese contrasentido podría leerse a la luz de la novela de Andrés Rivera, “Traslasierra”,
donde un ex nazi refugiado en Chile cita al dramaturgo marxista alemán,
Bertolt Brecht: “estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo,
equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo”.
Traducido al criollo, el Palacio San Martín y el gobierno K emiten periódica
y espasmódicamente gacetillas de prensa con expresiones de deseos de que las
Malvinas vuelvan al seno nacional. Pero no tienen ningún plan serio para que
ese objetivo sea alcanzado algún día del mediano plazo.
Y no estamos hablando de cañonazos (a los que no habría que renunciar de
antemano y unilateralmente) sino de medidas políticas y económicas que
obliguen a Londres a abrir las manos como en Hong Kong y Macao.
¿Qué apuro puede tener el Foreing Office en negociar? Si sabe que en 2007 el
entonces presidente Kirchner y el gobierno de Chubut prorrogaron por 40 años
la concesión del área de Cerro Dragón para Pan American Energy. Espera
concretar este año una decisión similar en Santa Cruz, con Cristina y Daniel
Peralta. Así las hermanitas perdidas a las que cantaba Atahualpa Yupanqui no
volverán a casa.
¿Con
qué empresas deben firmar convenios de investigación las universidades públicas?
Punto de debate para la nueva ley de educación
superior
Casualidades o no, los dos empleados de las
empresas que tenían el convenio de investigación –Verdú SA y la multinacional
belga De Smet-, fueron dados de alta en Río Cuarto. La doctora Giacomelli, que
no pertenecía al equipo investigador -y que según su esposo se oponía al
proyecto en cuestión- murió y dejó cuatro huérfanas.
La muerte de seis investigadores, profesores y estudiantes de la Universidad
Nacional de Río Cuarto actualiza un debate muy importante. Las universidades
públicas están cada vez más colonizadas por los monopolios.
Por Emilio Marin
El primero que murió tras el incendio provocado por el volcamiento de
un barril de 200 litros de hexano fue Juan Politano (22), estudiante de
Ingeniería Química. El último de la serie fue el investigador Miguel Mattea
(58), ex decano de la facultad de Ingeniería en cuya Planta Piloto se produjo el
accidente.
Entre uno y otro fueron falleciendo los internados en el Instituto
del Quemado de la capital provincial: Liliana Giacomelli (41), doctora en
Química; Carlos Ravera (64), ingeniero químico; Damián Cardarelli (43),
ingeniero químico, y Gladys Baralla de Simone (52), investigadora.
Como se verá, fallecieron personas de todas las edades en una tragedia anunciada
porque en los meses previos hubo quejas por la locura de almacenar una veintena
de tachos del solvente en un lugar cerrado y de concurrencia de mucha gente.
El juzgado federal que lleva la causa prometió “novedades para los próximos
días”. Pero el tiempo de la justicia, incluso cuando se adelanta una hora, no es
el de los argentinos de a pie y menos el de los familiares de las víctimas. El
tema ha desaparecido de los titulares y noticieros de radio y TV; ahora, con
treinta días de feria judicial, tiene menos posibilidades de salir a superficie.
Por eso este cronista lo pone sobre el tapete. Es un material doblemente
trágico: las seis muertes por un lado, y la colonización de las universidades
por los monopolios, por el otro.
Esa penetración empresaria es alevosa. Oscar Spada, el rector de la Universidad,
fue requerido en la última reunión del Consejo Superior sobre el número de
convenios en vigencia con el mundo de los negocios. Dio esta respuesta: “la
información de la Universidad la puedo dar pero la respuesta de la Fundación
Universidad de Río Cuarto no está asegurada porque es una entidad autónoma, que
posee su propia personería jurídica”.
Así se blanqueaba que los privados firman convenios con las universidades y
también con las fundaciones de estas universidades, de las que pueden ser
socios, aprovechar para desgravar impuestos y, como en esta coyuntura, eludir o
dilatar las informaciones. La tragedia evidenció que en esos laboratorios, donde
los capitalistas financian proyectos en su propio beneficio, mandan éstos. El
rector, el Consejo Superior y los consejeros, están pintados. Sería bueno
cambiar esto radicalmente en una nueva ley de Educación Superior.
La colonización
En el laboratorio siniestrado se trabajaba con la destilación de aceites para el
biodiésel. Esta industria tiene el patrocinio del gobierno nacional,
particularmente del ahora gobernador bonaerense Daniel Scioli, y se está
reagrupando en el gran Rosario. Allí se han cortado las cintas de las primeras
fábricas donde se asocian monopolistas locales –Aceitera General Deheza- con
extranjeras como De Smet, la suiza Glencore y la trasnacional Bunge.
La fabricación de los biocombustibles es impulsada por la administración Bush
como vía de negocios para sus multinacionales y también para eludir el peso de
los productores y exportadores de petróleo de la OPEP. El presidente cubano
Fidel Castro abrió fuego contra estos proyectos, denunciando que las potencias
van a utilizar el maíz y las oleaginosas para producir combustibles en vez de
alimentos. En la Universidad de Río Cuarto tuvieron más afinidad con De Smet,
AGD (del senador Roberto Urquía) y la línea bajada al mundo desde Washington.
En el Consejo Superior de la UN de Río Cuarto, un consejero planteó: “es preciso
saber qué, quién es y para quiénes estamos investigando”. Esto es correcto.
Debería ser siempre el punto de partida, saber qué y para qué se está
estudiando, y no como en este suceso, como corolario de una tragedia.
No será fácil sacar a luz quiénes son los que han anudado acuerdos pues hay que
revisar los protocolos con las universidades, las fundaciones, el Conicet, la
agencia de Ciencia y Técnica que conducía Lino Barañao, las agencias o
secretarías de las provincias, etc.
Una idea aproximada surge del cálculo del delegado de ATE en el Conicet, Juan
Manuel Sueiro: “más de 40 institutos científicos están en convenio con las
universidades públicas. Esto desdibuja las competencias de cada organismo y la
seguridad queda comprometida”. Sueiro se refería a la seguridad, pero algo más
grave: la dirección política, económica y cultural de los proyectos, que
succionan recursos humanos y materiales de casas de estudios pagadas por el
Estado.
Más casos
En la nota anterior (LA ARENA 15/12), se alertó sobre el accionar de Pecomagro,
Ledesma, Repsol-YPF, Barrick Gold y Minera Alumbrera Limited. Estos monopolios
aprovechaban las investigaciones en la Universidad de Buenos Aires, Salta, UTN,
Universidad de San Juan y de Tucumán, respectivamente.
Ahora se amplía la lista de estos negocios que dejan migajas en las facultades
–y a veces muertos-, y grandes ganancias al patrón o capitalista.
Techint aprovecha la repatriación de científicos hecha por el Conicet, y
“compensa” con la financiación de tres becas para esa dependencia.
La UTN de Córdoba inauguró un laboratorio de investigación de software con la
estadounidense Motorola, que pone los ingenieros y jefes. La gacetilla de prensa
informó beatíficamente que el “objetivo es generar conocimiento
teórico-práctico”. Le faltó puntualizar para beneficio de quién. Motorola logró
con José M. De la Sota grandes beneficios para radicarse en la provincia,
exenciones impositivas, alquiler del edificio y posterior construcción de uno
nuevo a cargo de la Provincia-Municipalidad más una parte de los salarios de sus
empleados. Así es fácil…
El laboratorio Biosidus exporta el 75 por ciento de su producción a 40 países.
Para eso tiene acuerdos con la UBA y la Universidad Favaloro. A ésta no se la
cuestiona porque se supone que es una universidad-empresa privada; a la UBA sí.
Oil Fox produce biodiésel, que exporta en su totalidad. Como la anterior,
factura en dólares y euros, pero paga en pesos las investigaciones realizadas
por Ingeniería de la UBA, el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y la
Universidad Nacional del Litoral.
Biocientífica tiene convenios con la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA
y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
Algunos de estos datos fueron difundidos en un seminario realizado a fin de año
por la Fundación ExportAr, donde mandan los representantes de grandes empresas,
como Gustavo Svarzman del Standard Bank (capitales sudafricanos y grupo Werthein).
Un lugar menor tienen los académicos como Luis Roces, vicerrector del ITBA.
“Nuestra preocupación es cómo el mundo académico puede acompañar a las empresas
en la producción y la exportación”, dijo sin ruborizarse Félix Peña, titular del
consejo académico de ExportAr. “El divorcio entre universidades y empresas es
algo del pasado”, apoyó el condescendiente Roces.
Si alguna vez hubo divorcio, ahora hay un contubernio y no por decisión de
algunos funcionarios despistados o algunos rectores. Es una política vertical
que decidió Néstor Kirchner y que sigue Cristina Fernández. El canciller de
ambos, Jorge Taiana, aclaró en ese seminario que se trata de una política de
Estado para generar más exportaciones. En sus palabras, para eso “hace falta la
interacción del sector público, privado y las instituciones académicas”. O sea
que la interacción (léase colonización) de De Smet en Río Cuarto no era la
excepción sino la regla.
Claro que puede haber un vínculo positivo entre ciencia y economía. Pero la
condición básica es que no sea con monopolios privados, ni nacionales ni
extranjeros. Las universidades, el Conicet, el INTI, etc, deberían articular
proyectos sólo con empresas estatales o mixtas de mayoría estatal, con
instituciones gubernamentales y sociales, cooperativas, fábricas recuperadas y
Pymes privadas argentinas de hasta 100-120 empleados. Las firmas grandes y
extranjeras que investiguen a su cargo, que ya succionaron más de la cuenta de
la teta del Estado y junto con el Banco Mundial trasfundieron el virus del
mercantilismo.
Fuente: www.laarena.com.ar
Hugo
Chávez pone en marcha la Operación Transparencia
Hay muchos riesgos, pero si los rehenes salen ilesos, será una victoria de
Chávez y FARC
La “Operación Transparencia” fue concebida por la guerrilla de Colombia como
una forma de desagravio al presidente venezolano, luego que Alvaro Uribe
cesara unilateralmente su mediación. Si sale bien, todos ganarán menos
Uribe.
EMILIO MARÍN
En Colombia se libra una guerra civil revolucionaria. Se puede tomar como
jalón el Bogotazo de 1948, donde fue asesinado el líder popular Gaitán. O se
puede partir de 1964, cuando los campesinos cooperativistas de Marquetalia
fueron atacados por miles de efectivos del Ejército. Fueron rechazados por
milicias que en ese momento fundaron las FARC, al mando de Pedro Antonio
Marín (alias Manuel Marulanda Vélez).
Con una medición u otra, son muchos años de enfrentamiento entre los
latifundistas y grandes empresarios representados por el Estado (o el
“establecimiento” como lo llaman allá), y los sectores sociales más
humildes. Unos y otros tienen sus formaciones militares: el ejército de un
lado, a menudo secundado por paramilitares ligados al narcotráfico, y las
formaciones guerrilleras (FARC y en menor medida el ELN), del otro.
Ese enfrentamiento es negado por Alvaro Uribe porque según su particular
óptica no hay un conflicto armado sino simplemente una lucha contra el
terrorismo y el narcotráfico, sambenito que le cuelga a Marulanda. La
mayoría de los observadores, cualesquiera fueran sus simpatías políticas,
reconocen que hay una guerra y dos bandos enfrentados.
Una expresión del conflicto es que hay rehenes. Unos 500 guerrilleros están
en cárceles y dos dirigentes fueron extraditados a Estados Unidos (“Sonia” y
“Simón Trinidad”). La guerrilla mantiene retenidos a 45 congresistas,
policías, militares y tres agentes de la CIA cuya avioneta fue derribada.
Uno y otro sector quieren recuperar a los suyos, pero es la insurgencia que
desde hace años viene insistiendo en un intercambio humanitario. Uribe no
fue devoto de esto porque confiaba en el rescate a manos de sus brigadas de
elites instruidas por militares norteamericanos.
Desde el punto de vista oficial, entrar en negociaciones con “terroristas”
no era políticamente correcto: el aniquilamiento era la única política
posible. Una negociación podía darles prensa internacional y posicionarlos
como una fuerza beligerante, que se le plantaba de “tú a tú”. Podía ser
visto como señal de debilidad cuando Uribe no se siente débil ni nada por el
estilo, pues en 2006 ganó su reelección y mantiene un índice de popularidad
del 70 por ciento, según sondeos con margen para dudas.
Por eso desde 2002, a lo largo de los mandatos uribistas, una negociación
con las FARC con vistas a intercambiar prisioneros, no fue una gestión
oficial sino iniciativa de aquéllas. El 10 de diciembre último, de visita en
Buenos Aires, Uribe expresó: “el rescate por la fuerza de los rehenes es un
derecho irrenunciable de mi gobierno”.
Es muy importante precisar quién quería el intercambio y quién no.
Rol de Chávez
La intransigencia gubernamental tuvo momentos de cierta apertura. No fueron
enteramente suyos sino respuestas a presiones del frente interno y exterior.
Entre los primeros, el movimiento de los familiares de los retenidos, sobre
todo luego del fracaso sangriento de operativos de rescates en la selva.
Entre los segundos, las demandas de gobiernos como el de Francia,
sensibilizado con el caso de Ingrid Betancourt, ex candidata presidencial de
nacionalidad colombo-francesa, que lleva casi seis años en cautiverio.
El gobierno de George Bush, que atizó la guerra en Colombia con una
inversión millonaria en armas, equipos y numerosos asesores, puso alguna
módica ficha a la vía negociadora. Lo motivaba el deseo de saber qué
posibilidades había de que fueran liberados sus tres agentes hechos
prisioneros en 2003. Después echó para atrás.
Las posiciones de los dos bandos estuvieron bien demarcadas a lo largo de
2007. La guerrilla pedía el despeje militar de los municipios de Pradera y
Florida, en el departamento del Valle del Cauca, equivalente a 800 km2. El
presidente y los altos mandos retrucaban con que no habría despeje sino una
zona de 150 km2 sin población ni presencia armada de las FARC, con
observadores internacionales. ¿Cómo entraban al lugar los rebeldes con sus
rehenes? Y sobre todo, ¿con qué garantías de seguridad se retiraban?
Además de no contestar a esos interrogantes básicos, Uribe trabó el posible
diálogo al poner como condición que los guerrilleros liberados debían irse
del país. Marulanda los quería de nuevo en sus frentes, excepto a los muy
enfermos.
Así fue que la exploración no pasó ni la primera prueba. No hubo ninguna
plática directa.
Ante la renovada presión nacional e internacional, en agosto último la
senadora Piedad Córdoba, opositora, obtuvo de Uribe la designación como
facilitadora de una posible mediación. Tal perspectiva levantó vuelo cuando
el presidente Hugo Chávez tomó ese rol, luego de ser aceptado tanto por su
colega colombiano como por la jefatura insurgente. El 31 de agosto, en
reunión de los dos mandatarios en Colombia, quedó oficializada la nueva
intentona.
Cuando había habido conversaciones del bolivariano con el comandante Iván
Márquez, del secretariado rebelde, y aparentemente se iba a liberar un
primer grupo de retenidos como gesto de buena voluntad, el 21 de noviembre
Uribe informó al mundo que cesaba la mediación chavista. La excusa, un
llamado telefónico desde Caracas al general colombiano Mario Montoya, no
vale la pena repetirla.
Iniciativa de Marulanda
De Manuel Marulanda Vélez se han escrito muchas infamias, como vincularlo
con el narcotráfico. Otras cosas fueron ciertas, como que es el guerrillero
más viejo en actividad. Pero no se habla tanto de sus méritos como político
y la actual concertación a punto de concluir para la liberación de dos
rehenes demostraría su muñeca política.
Este cronista dice que son dos y no tres los rehenes por una cuestión
elemental: Clara Rojas, ex compañera de la fórmula tan poco votada con
Betancourt es una rehén; Consuelo González de Perdomo, ex congresista, otra.
Pero el niño Emmanuel, que Rojas tuvo con un guerrillero, no es ningún
rehén. “Ese niño es la mitad nuestro” puntualizó un artículo en la página
web de Anncol (Agencia de Noticias Nueva Colombia). El chico no nació
secuestrado como sostienen Uribe y medios afines; nació como fruto de una
relación consentida entre su madre y un guerrillero, que es distinto.
Mostrando realismo y sensibilidad, ese padre deja que el niño se vaya con su
madre a pesar de los sentimientos encontrados (¿quién sabe si volverá a
verlo alguna vez?).
El comandante máximo de las FARC concibió esta jugada que está a punto de
concluir: dejar en libertad a dos mujeres y permitir que una de ellas se
lleve a su hijo. No pidió nada a cambio y fundamentó el paso dado como un
desagravio a Chávez, luego del golpe asestado por la espalda desde la
presidencial Casa de Nariño.
El jefe rebelde sabe que si este operativo termina exitosamente, la vida de
dos mujeres habrá renacido junto a sus familiares y el prestigio de la
guerrilla dará un brinco.
Además se posicionará mejor Chávez en el concierto latinoamericano, actuando
de hecho como el mediador que Uribe quiso cesar y no pudo, en este punto.
Como aquél armó una comitiva con representantes de siete países, seis
latinoamericanos más Francia, el “Operativo Transparencia” no sólo reducirá
los peligros de tiroteos en el momento crítico de la liberación. También
mete cuñas en la relación de algunos de estos países y la administración
Bush, casos evidentes de Argentina y Francia.
Los diarios estadounidenses reflejaron fastidio porque Chávez es el
personaje central en este primer lote de liberados. El papel de malo de la
película, que Bush le adjudica, no se condice con esa mediación humanitaria
agradecida por muchos países y ni qué hablar por los familiares de los
retenidos.
Aún falta lo más delicado y no se puede descartar que Uribe o militares
cercanos, intenten algún manotazo represivo o alguna provocación. Sería peor
para el gobierno pues todo se volverá en su contra.
La madre de una de las inminentes liberadas, al elogiar por TV a “los
señores guerrilleros”, dio una postal de cómo está cambiando mucha gente
respecto a los insurgentes. Los trata con respeto. La etiqueta de “asesinos”
y “narcos” la mantienen Uribe y un sector de la población que tiene posición
tomada en el conflicto. Muchos otros ven con simpatía el gesto de las FARC y
querrán más: que haya canje y posteriores negociaciones de paz. Esa puede
ser la siguiente jugada del guerrillero más viejo y posiblemente más zorro
del mundo.
Ex
represores empiezan a ser trasladados a las cárceles comunes
Por Emilio Marín
(La Arena) El ex represor Héctor Febres, al que faltaban cuatro días para
conocer su sentencia, murió envenenado o se suicidó con cianuro. Ese fue el
disparador del traslado de ex represores a cárceles comunes.
Como el dictador chileno Augusto Pinochet, el subprefecto torturador de la Esma
Héctor Febres, murió formalmente inocente. Faltaban días para que emitiera su
fallo el tribunal que lo estaba enjuiciando por torturas a cuatro sobrevivientes
del centro de exterminio montado por la Armada. Organizaciones de derechos
humanos tenían alguna remota esperanza de que el muerto dijera algo sobre el
destino de tantos bebés nacidos en cautiverio. A Febres se lo había acusado de
llevar y traer esa valiosa carga, pero a esos datos se los llevó el cianuro.
Hace dos semanas el preso VIP en la base Delta de la Prefectura amaneció muerto,
con cianuro en su estómago. ¿Quién se lo suministró? ¿Lo habrá tomado ex profeso
para suicidarse o bien lo envenenaron? Y en tal caso, ¿sería alguien de su
entorno o alguno de los miembros de Prefectura que supuestamente debían
custodiarlo?
Estas preguntas flotan en el ambiente, con dos prefectos y la esposa y dos hijos
del occiso, detenidos. La familia le echa la culpa al oficial que cenó con el
detenido la última vez. Pero los uniformados podrán argüir que en los últimos
días hubo medio centenar de invitados a una fiesta de bautismo de una nieta de
Febres y que allí pudo entrar cualquier cosa, no sólo el veneno.
Las acusaciones cruzadas permitieron
correr un poco más el velo sobre las condiciones del lugar de 'detención':
dos ambientes, con balcón y vista al río, con teléfono celular, internet y
televisor con DVD. Las visitas no tenían días ni límites horarios, ni eran
revisadas, y, como si eso fuera poco, había una pileta y una cancha de
tenis.
Con ese confort, el
detenido pudo suicidarse de sólo pensar que en pocos días más, como
condenado, lo iban a trasladar a la cárcel de Marcos Paz. Esta
hipótesis de la depresión tiene la alternativa de que algunos ex
represores pudieron envenenarlo para cerrarle la boca, ante el temor
de que fuera a decir parte de todo lo que sabía. La pastilla evitó
que se filtrara algo sobre los 400 chicos que las Abuelas de Plaza
de Mayo siguen buscando con una valentía ajena al muerto.
El juez Sergio Torres, al que los organismos humanitarios le habían
pedido sin éxito el traslado de los represores a cárceles comunes,
debió volver sobre sus pasos y resolver ese traslado. Al menos
quince procesados en la causa Esma, como Alfredo Astiz y Jorge
'Tigre' Acosta, fueron fletados a Marcos Paz, donde los espera
Christian Von Wernich para que escuchen sus misas.
De todos modos, tanto Torres como los camaristas Guillermo Gordo,
Ricardo Farías y Daniel Obligado, del Tribunal Oral Federal nº 5,
fueron denunciados ayer por los organismos de derechos humanos ante
el Consejo de la Magistratura. Fueron acusados de haber convalidado
que los grupos de tareas siguieran en sus VIP.
VIP o en casita
Desde la anulación de las dos leyes de impunidad, en agosto de 2003,
la reanudación de los juicios por violaciones a los derechos humanos
permitió reabrir numerosas causas, 210 en todo el país.
Según el informe del Ministerio Público Fiscal a marzo de 2007 había
253 presos por delitos de lesa humanidad (según el Cels hoy son
286), de los cuales sólo 45 se encuentran en penales. Otros 82
cumplen arresto domiciliario, en tanto 72 están distribuidos en 17
cuarteles. A esa fecha había 32 represores en dependencias
policiales, siete en unidades de la Gendarmería y siete en
hospitales. Cuatro ex militares están en prisiones comunes de
España, con pedidos de extradición.
O sea que a la fecha del mencionado informe, sólo 45 estaban
recluidos en penales aunque con la importante salvedad de que sólo
una minoría eran miembros de las Fuerzas Armadas. La mayoría de los
uniformados está en cuarteles o dependencias de sus respectivas
fuerzas, custodiados por quienes pertenecen a la institución.
Muchos de los procesados, incluso los que alguna vez estuvieron
condenados a reclusión perpetua, como el ex teniente general Jorge
Rafael Videla, está en su propio piso del barrio de Belgrano.
Luciano B. Menéndez, que mandó matar en Córdoba y otras nueve
provincias bajo jurisdicción del III Cuerpo de Ejército, también
duerme en casa en el barrio de Bajo Palermo, Córdoba. Las pilas de
expedientes en su contra no le alteran el ritmo familiar, salvo
cuando vienen manifestantes a abuchearlo o cuando lo trasladan a
algún juzgado del interior, pero en ambos casos la policía
democrática lo cuida y ayuda a esquivar los huevazos.
Astiz, que había perdido grado militar hace años, seguía disfrutando
de excelentes condiciones de vida en una base de la Armada en
Zárate. En julio fue enviado al Instituto Penal de las Fuerzas
Armadas, ubicado en Campo de Mayo, donde siguió gozando de
prerrogativas, en un establecimiento ubicado dentro de un cuartel
militar que recién en enero tendrá custodia del Servicio
Penitenciario Federal. Será lo único parecido a una prisión común.
Apariencias, nada más.
Cárcel común y efectiva
Entre otros argumentos de peso, los abogados de derechos humanos
sostienen que los procesados y condenados de uniforme no están en
tal condición por haber violado artículos del Código de Justicia
Militar sino del Código Penal. Y debería agregarse, del derecho de
gentes.
En consecuencia, no deberían estar arrestados en cuarteles sino en
cárceles comunes, como cualquier hijo de vecino, y en condiciones
más graves porque los otros presidiarios no fueron parte de un plan
de exterminio sistemático con desaparición de miles de personas y
supresión de identidad a muchos de sus hijos.
Esa rigurosidad ni siquiera se cumple en los módulos 1 y 2 de Marcos
Paz donde están los 'de lesa' humanidad como Wernich, Miguel
Etchecolatz, Raúl Guglielminetti, Norberto Cozzani, Luis Patti y
otros. Esos pabellones ahora están más colmados con la llegada de
Astiz y el grupo de tareas de la Esma.
Pero aún en ese establecimiento, los ex represores no tienen
custodia interna sino externa, tienen funcionamiento de organización
y comunicación fácil con el exterior. Tan es así que luego de la
desaparición de Julio López, el juez Arnaldo Corazza ordenó un
allanamiento a ese lugar. El procedimiento fue relativamente pobre
en resultados porque a los detenidos les habría llegado un oportuno
aviso. No se hallaron celulares pese a pruebas de que esos aparatos
eran utilizados casi libremente en el lugar.
En 2006 el director de Seguridad del Complejo de Marcos Paz,
prefecto Héctor Altamirano, ordenó al personal que estos detenidos
debían tener 'trato privilegiado', lo mismo que las visitas que
reciben. Los definió como 'presos políticos'.
Por eso las condiciones de esos torturadores difieren notablemente
de las impuestas al resto del penal. Por ejemplo, los familiares de
Etchecolatz y cía pueden entrar alimentos y otros bártulos sin
límites, sin ser revisados como el resto de los visitantes. Luego se
endurecieron un tanto las reglas y se les hacen abrir los bolsos o
carteras, nada más. De las revisiones de las visitas en las
cárceles, nada de nada. Sería bueno que los tratos vejatorios no
existieran para nadie, sobre todo para los visitantes de quienes
cometieron delitos pero no fueron protagonistas del genocidio.
En algunas provincias se están adoptando medidas para trasladar a
los militares a establecimientos penitenciarios, caso de los ocho
presos por la masacre de Margarita Belén. Este lote irá al Instituto
Penal de Campo de Mayo, a los lugares dejados libres por la patota
de la Esma. En otras, como Córdoba, la justicia sigue siendo
cómplice d elos genocidas y dice que analizará 'caso por caso' antes
de enviarlos a la cárcel.
Videla, Menéndez y Cristino Nicolaides tienen suerte de que aquí no
se haya adoptado la metodología de los aliados de la Segunda Guerra
para juzgar a los nazis. En Nuremberg varios jerarcas fueron
condenados a la pena de muerte y otros fueron a la cárcel. El
tristemente célebre Rudolf Hess estuvo en Spandau, cerca de Berlín,
entre 1946 y 1987, cuando terminó suicidándose. Los norteamericanos
y británicos habían querido suavizar las condiciones e incluso darle
la libertad a Hess en 1974, al cumplir los 80 años. Los soviéticos
se opusieron a eso y a la flexibilización de tener televisión,
radio, un sillón y una alfombra. Astiz y demás genocidas deben
alegrarse de ser argentinos y de que sus crímenes no fueran juzgados
como en Nuremberg.
Se
firmó nomás el acuerdo comercial con Israel
Lamentablemente el Mercosur hizo con Israel el primer acuerdo
extra-continental
La XXXIV Cumbre del Mercosur tuvo sus aspectos positivos, aunque está a la
vista, tras dieciséis años, el “techo” de este bloque comercial y político.
Lo nuevo, y negativo, fue la firma del tratado con Israel.
EMILIO MARÍN
La reunión de los presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con
su colega chilena “asociada” Michelle Bachelet y el eterno candidato a
ingresar como miembro pleno, de Venezuela, se llevó a cabo durante dos días
en su sede de Montevideo.
Como lo más importante –en materia de acuerdos- se había firmado unos días
antes en Buenos Aires, relativo a la creación del Banco del Sur, en la cita
montevideana lo que insumió más tiempo fueron los debates políticos y los
discursos.
Lamentablemente allí lo único concreto fue el demorado Tratado de Libre
Comercio del Mercosur con Israel. Este puede ahora pavonearse con que es el
primer estado fuera del área latinoamericana y caribeña seleccionado por
aquellos socios para firmar un acta tan importante que abarca al 90 por
ciento del comercio bilateral.
Los discursos políticos de los presidentes sobre temas generales –y algunos
específicos como la injerencia norteamericana en la región- fueron
interesantes, aunque fuertemente acotados por ese mal paso en dirección a
Medio Oriente.
Cristina Fernández de Kirchner, investida como presidente pro-témpore del
bloque del sur, recibió de Tabaré Vázquez el martillo y la tablita que
simbolizan esa función semestral. Y tuvo palabras de agradecimiento para el
anfitrión, al que había maltratado en su discurso de asunción el 10 de
diciembre, sin posibilidad de réplica. El charrúa se portó como un caballero
en su casa, pues no dio una respuesta diferida a ese párrafo del discurso de
su colega argentina. Eso sí, en las afueras del hotel donde la cumbre
sesionó lunes y martes, un par de uruguayos mostraron un largo pasacalles
que decía: “Bienvenida Sra. Presidenta Fernández de Kirchner, disfrute del
Uruguay tranquila, Aquí somos educados. No agredimos a nuestros huéspedes,
especialmente si no tienen posibilidad de respuestas”.
La XXXIV edición tuvo un ambiente tranqui, casi de reconciliación entre
Argentina y Uruguay, vínculo que viene deshilachado por la cuestión de las
pasteras. Esta vez no hubo ataques ni réplicas, aunque el asunto no está
resuelto ni mucho menos. Pero algo es algo mientras la Corte de La Haya
estudia el caso.
El agradecimiento de CFK y Lula da Silva, tuvo un condimento interesado:
Uruguay desistió de firmar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
Esta posibilidad la venía meneando el neoliberal ministro de Economía,
Danilo Astori, poniendo en riesgo la unidad del Mercosur, pero fue derrotada
en un congreso del Frente Grande. De allí la buena onda argentino-brasileña
de estos días con Tabaré.
El resto del condimento político lo pusieron Cristina y Hugo Chávez, con sus
denuncias del rol estadounidense en Latinoamérica. Ella volvió a criticar al
“operativo basura” que en su óptica sería la maniobra de la valija con los
800.000 dólares, recalcando que hay quienes no quieren gobiernos amigos sino
“gobiernos empleados”. Era, sin nombrar a nadie, un estiletazo contra
Washington; el bolivariano se encargó de ponerle los nombres y apellidos
explícitos.
Firmaron con Israel
El verborrágico mandatario venezolano, quizás como gesto hacia CFK y Lula,
no dijo ni una palabra sobre el acuerdo firmado en sus narices con Israel.
Se podrá pensar que muchas veces la diplomacia y el comercio tienen razones
que el corazón y la política no entienden.
Lo único concreto firmado en Montevideo el martes 18 fue esa asociación con
el Estado que representa las peores causas en Medio Oriente y otros lugares
del mundo (son conocidos los vínculos que Israel tuvo con los dictadores
genocidas del “plan Cóndor”, especialmente el Chile de Pinochet y la DINA, y
los de Centro América, sobre todo Guatemala de Ríos Montt).
La foto del canciller Jorge Taiana con el ministro de Industria y Comercio
israelí Eliahu Yishai y el mencionado Tabaré, inmortalizó ese momento. El
acta fue rubricada por el mandatario uruguayo, que se despedía de su
presidencia pro-témpore.
Según la página del ministerio israelita de Comercio, lo firmado supone que
los productos suyos tendrán un 40 por ciento de rebaja en los aranceles al
ingresar en los mercados argentino, brasileño, uruguayo y paraguayo. Tal
limitación desaparecerá a los diez años, para los productos agrícolas e
industriales israelitas.
Según la Agencia Judía de Noticias (AJN), la expansión del intercambio con
Tel Aviv será un excelente negocio para nuestro país “pues Argentina e
Israel lograron en 2006 un volumen de comercio global de casi 224 millones
de dólares, con un saldo favorable para Argentina de más 45 millones. En lo
que va del 2007, el intercambio arrojó un saldo positivo para la Argentina
de 97 millones de dólares, de acuerdo con informes oficiales difundidos en
Buenos Aires”.
Sin embargo tal superávit puede desaparecer a medida que los productos
israelitas entren en mayor número y libres de aranceles o con éstos muy
bajos. Además, del intercambio global de los cuatro países con Israel, surge
que aquéllos tuvieron este año un déficit actual de 203 millones de dólares,
pues sus importaciones desde Tel Aviv crecieron 40 por ciento,
particularmente las brasileñas. Así lo certificó el Buró Central de
Estadísticas israelí, según la mencionada AJN.
En las objeciones a lo acordado no hay sólo ni principalmente una cuestión
de dólares de exportaciones e importaciones sino política. El premier
israelita Ehud Olmert, que hace tiempo busca sobrevivir con menos del 8 por
ciento de imagen positiva entre los habitantes de su país, tiene ahora para
presentar una victoria diplomática. Olmert valoró que el tratado comercial
“será un puente” entre su país y Latinoamérica y servirá “como base para el
avance de más y mejores conexiones internacionales”.
El rol argentino
El 8 diciembre de 2005, 7 de Kislev 5766 según el calendario judío, se había
firmado también en Montevideo un acta-acuerdo entre las partes. En esa
ocasión por Israel la rubricó el embajador en Uruguay, Yoel Barnea, junto
con los cancilleres Jorge Taiana, Celso Amorim (Brasil), Leila Rachid
(Paraguay) y el anfitrión Reinaldo Gargano.
Esas firmas se repitieron esta semana para firmar el acta definitiva, con
los cambios de Rubén Ramírez Lezcano en reemplazo de Rachid y del ministro
Yishai en lugar de Barnea. De ese modo lograron superar el escollo
insuperable en julio de 2006, cuando en la cumbre XXX del Mercosur en
Córdoba capotó la intención del acuerdo con la llegada de Fidel Castro y
sobre todo la guerra israelita contra El Líbano.
Cómo será de negativo lo suscripto este martes, que al final Israel tendrá
cierto poder de veto sobre Venezuela, que hace nueve años viene manifestando
su interés en entrar al pacto. Según AJN “el bloque tendrá un plazo de 270
días, según lo establecido en el documento que se firmó en Montevideo, para
consultar a Israel si acepta la incorporación del país caribeño en el
convenio”. Increíble pero real.
Otro aspecto calamitoso es que el tratado da mayor realce a las normas de la
OMC, lo que movió a críticas al “Congreso de los Pueblos” reunido en la
capital uruguaya como espacio alternativo al de los presidentes. El artículo
2 del TLC plantea “establecer las condiciones y mecanismos para negociar un
Área de Libre Comercio, en conformidad con las reglas y disciplinas de la
Organización Mundial del Comercio”.
Si bien todas las cancillerías involucradas tienen su cuota parte en la
concepción de un tratado tan lesivo a los intereses de los pueblos
latinoamericanos y de Medio Oriente, especialmente el palestino, la mayor
responsabilidad corrió por cuenta del Palacio San Martín.
El ministro del Interior de Israel, Meir Sheetrit, estuvo en la cancillería
dos días antes de la firma. Fue a agradecer a Taiana por el apoyo que dio
Argentina a la negociación para el tratado de libre comercio con Israel. El
salto cualitativo de las relaciones bilaterales lo marcó Néstor Kirchner con
su discurso antiiraní en la 62º Asamblea General de la ONU, en setiembre
último.
En el mismo instante en que el Mercosur daba tan alto certificado político y
comercial a Israel, las tropas de este “portaaviones norteamericano” en
Medio Oriente daban muerte a diez palestinos en Gaza y Cisjordania. ¿Será
que la consideración de los derechos humanos que tan a menudo hace Cristina
de Kirchner no incluye a los sufridos palestinos?
Incesante
extranjerización de la economía argentina
Con Néstor Kirchner siguió la extranjerización y seguro que Cristina le dará
luz verde.
Distintos informes dieron cuenta de que en estos cuatro años se profundizó
la penetración de multinacionales en sectores clave de la economía
argentina. No hay señales de que este proceso se detenga.
EMILIO MARÍN
Por ahora resultará difícil arrebatarle el campeonato de la
desnacionalización a Carlos Menem pues en su segunda presidencia (1995-1999)
la venta de activos argentinos a capitales extranjeros alcanzó los 71.000
millones de dólares. En ese paquete un peso notable tuvieron las
privatizaciones, donde la percepción de precios viles en la mayoría de los
casos fue una inyección de metálico para sostener la convertibilidad.
Pero no hay cosas imposibles en la vida, ni para bien ni para mal. En esta
última opción, resalta el que durante el gobierno de Néstor Kirchner, entre
2003 y 2007, se vendieron 438 empresas argentinas por 18.700 millones de
dólares. La estadística lleva la firma de la consultora de Orlando Ferreres,
ex viceministro durante el menemismo y que por lo tanto no está exento de
responsabilidad como para arrojar la primera piedra.
Semejante traspaso de firmas de diversos rubros durante el kirchnerismo
implica un abandono de la tesis presidencial según la cual iba a recrear una
“burguesía nacional”.
En ese tiempo inicial el patagónico hacía reuniones con pequeñas y medianas
empresas de Apymes, la Federación Agraria y la banca cooperativa. Después
llegó la etapa “realista” y el diálogo preferencial y casi único se
estableció con la Unión Industrial, los banqueros de Adeba, los antes
denostados supermercadistas de Coto y Cencosud, los directivos de las
terminales automotrices, etc.
Esa degeneración del planteo de 2003 tuvo sus reflejos concretos en la
economía doméstica, tal como se desprende de la data provista por Ferreres.
En rigor ese fenómeno de desembarco de tiburones de la economía mundial en
nuestras playas es mayor. Es que amén de devorar sardinas argentinas también
engulleron –“proceso de fusión y adquisición” dice el léxico depurado de la
economía- a empresas que ya eran extranjeras.
Un informe de la CEPAL elaborado por los investigadores Gabriel Bezchinsky y
Marcelo Dinenzon, sostiene que entre 2002 y 2006 los extranjeros compraron
por 4.075 millones de dólares en el rubro petrolero. Pero el 71,6 por ciento
fueron transacciones entre foráneos, pues las estadounidenses OXY y Apache
compraron Vintage y Pionner respectivamente.
Pero en uno u otro caso pierden los argentinos. Por eso el 13 de diciembre,
al cumplirse un siglo del descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia,
Cristina Fernández no festejó ni recordó nada. La Pan American Energy
(conformada por British Petroleum y Bridas), en solicitadas a toda página,
se pavoneó con que “es la mayor empresa de upstream de la Argentina”. En el
área de Cerro Dragón (Chubut y Santa Cruz) explota 2.200 pozos que le
reportan 14.000 m3 de crudo por día.
Como se sabe, Kirchner instruyó a los gobernadores de esas provincias para
que renegociaran la concesión de Cerro Dragón por 20 años, con opción a
otros 20.
Las vaquitas ajenas
Más allá de las quejas de los productores agropecuarios por las retenciones
y otras políticas oficiales que tratan de contener parcialmente el aumento
del precio de los alimentos en el mercado interno, el panorama del sector es
francamente de auge.
Un dato. A fines de setiembre se supo que el aumento de precios de los
granos había engordado el precio de la cosecha 2007-2008 en 5.000 millones
de dólares. El valor de exportación será de 21.000 millones.
Pero ese dineral no irá a los chacareros, cooperativistas y muchísimo menos
a los trabajadores rurales, sino a los pulpos cerealeros Bunge, Nidera,
Cargill, La Plata Cereal y otras, hegemónicamente extranjeras. El boom del
campo no es para todos.
Varias de estas compañías están apostando al biodiésel y han inaugurado las
primeras plantas en el gran Rosario. Lo hicieron en octubre Vicentin y los
suizos de Glencore, que previamente había adquirido a Oleaginosa Moreno, al
cortar las cintas de Renova. Bunge “Argentina” y Aceitera General Deheza
empezaron a producir en Ecofuel SA. Junto con otras fábricas en
construcción, elaborarán 440 mil toneladas de biodiésel anuales.
Los fabricantes de maquinaria, de parabienes. En ese lote aún quedan algunos
argentinos, como Metalfor o Mainero, con agregados de último momento como
Pauny.
Pero ellos morderán una parte menor del negocio. La estadounidense Agco, con
sede en Georgia (EE UU) y sus marcas Massey Ferguson, Challenger, Agco Allis
y Valtra), la alemana Claas y la italiana Fiat por medio de Case New
Holland, se llevarán lo sustancial. En diciembre estuvo en Buenos Aires
Martin Richenhagen, presidente de Agco, y puntualizó que su escudería
alcanzó un nivel récord de ventas en nuestro país y Sudamérica.
Si se habla de carnes, las novedades fueron que los brasileños de Friboi-JBS
se quedaron con el frigorífico Col-Car, sumado a su nave estrella comprada
antes, el Swift. Otros capitales brasileños, Marfrig, adquirieron Estancias
del Sur (Unquillo), Best Beef (Vivoratá) y están en trámite final para
comerse las hamburguesas Paty, de Quickfood.
La leche también es propiedad extranjera, excepto SanCor, Manfrey y un par
de otras plantas. Pero la tendencia asusta: Molfino pasó a ser canadiense
(del políticamente incorrecto nombre Saputo), Milkaut vio irse a los
chilenos de Bethia y los reemplazó con los franceses de Bongrain, y
Adecoagro, del grupo Soros, adquirió La Lácteo.
Un cacho de cultura
No sólo de pan vive el hombre. Importa y mucho en una sociedad moderna el
destino de los medios de comunicación, que forman o deforman la información
con las consecuencias obvias de elevación o idiotización del público.
Algunas ya contaminaban la conciencia de los argentinos desde el público
infantil hasta el geronte, como la editorial Atlántida, de Constancio Vigil,
con su variada gama de revistas. Ahora pertenece al grupo azteca Televisa,
de tan buena sintonía con Cristina Fernández. Otro empresario mexicano,
Angel González, le compró canal 9 al enriquecido Daniel Hadad, que supo ser
vocero de prensa de los “carapintadas”, luego se alineó con el menemismo y
por último acompañó a Kirchner a la comida con inversores de Wall Street, en
setiembre de 2006.
No hay que culpar tanto a tal o cual empresario porque en definitiva la
culpa es del gobierno K que prorrogó por diez años la concesión de las
licencias de radio y televisión. Esta administración mantuvo una ley de
radiodifusión legada por la dictadura, con lo que se ganó el beneplácito de
casi todos los propietarios, descontando a los controlantes de “La Nación”,
que mantienen una oposición cercana a la Sociedad Rural y los bonistas
defaulteados del exterior.
Por su parte Clarín, que se precia de ser el gran diario argentino, ya no lo
es tanto. En 1999 vendió el 18 por ciento del paquete de todo el multimedios
al banco norteamericano Goldman Sachs, en 500 millones de dólares.
Esa asociación del “clarinete” se hizo más cruda en estos días. El 8 de
diciembre el propio matutino titulaba: “Confirman la adquisición de
Multicanal (de Clarín) por Cablevisión”. Allí se detallaba que el trámite de
tal adquisición había sido iniciado en octubre de 2006, para conformar el
“primer sistema regional de video y banda ancha” integrado por Cablevisión,
Multicanal, Teledigital y Prima. Los accionistas de dicho sistema son “el
grupo Clarín, con el 60 por ciento de las acciones, y Fintech Advisory,
fondo de Estados Unidos, con el 40 pro ciento restante”.
Tales proporciones son engañosas porque sugieren que Herrera de Noble y sus
gerentes tendrían la mayoría. Como se detalló recién, el multimedios ya
había vendido casi el 20 por ciento a Goldman Sachs y habría que ver si fue
la única operación.
Volviendo al conjunto de la desnacionalización de estos cuatro años últimos,
el informe de Ferreres afirmaba que los capitales norteamericanos eran los
responsables del 34 por ciento de las transferencias, seguidos por los
brasileños con el 24 por ciento. El dato viene bien para despejar las
incógnitas que algunos despistados siembran sobre quién es el imperio más
fuerte que ronca en las pampas. El embajador Earl Wayne ya lo había
admitido: tienen 450 empresas estadounidenses en el país, con una planta de
155.000 empleados.
La extranjerización es un fenómeno negativo pero para la nueva presidenta es
positivo pues la inversión foránea crearía empleo y aportaría tecnología y
capitales, leyenda que el peronismo repite contradictoriamente desde 1952.
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