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Abogado, egresado de la la Universidad Católica de Mar del Plata, aporta desde el Derecho y la investigación periodística a la difusión de la memoria histórica social y el Terrorismo de Estado, del que fue víctima durante la Noche de las corbatas. Autor de Luna Roja. Reside en Mar del Plata. VER CURRICULUM |
A 31 años... sepulturas vacías
Pocos en Mar del Plata estaban enterados, que un mes atrás, más precisamente
el 13 de junio, la Policía Federal de Neuquén había también “detenido” al
abogado Jorge Roberto Candeloro junto a su esposa, Marta Hayde García. Estos
pocos, eran nada menos que un grupo de asesores civiles que colaboraban con
los militares en la lucha antisubversiva , uno de los cuales, por casualidad,
según los dichos de un testigo que declaró en el Juicio por la Verdad de Mar del
Plata, ubicó a Candeloro en el sur del país. De allí, su apresamiento y traslado
a la ciudad balnearia fue solo un trámite, que culminó con el asesinato del
abogado el 28 de junio de ese año. Fuente: www.elortiba.org Cuerpos de Abogados (1977), foja del Sexto Cuerpo de la Causa
890 del Juicio de la Verdad de Mar del Plata. Cartografia de desaparecidos (julio 1977)
Por Carlos A. Bozzi
“Si hoy pudiera preguntar o al tal vez cuestionar...la existencia de un Dios que
no se atreve a caminar...Echaría bajo tierra los recuerdos más remotos, de
aquellos locos tontos que vinieron a cantar....Hoy sostengo sin temblor, de qué
Dios vienen a hablar, aquellos que ya perdieron toda su dignidad...Entre golpes
y requisas se han llevado todo lo mío, entre pactos y palabras se han cagado en
el amor...Y mantengo y sostengo y no dejo de preguntar, de que Dios vienen a
hablar los que destruyen a la humanidad”.( *)
Han pasado 31 años desde aquel anochecer del 6 de julio de 1977, cuando Fuerzas
Militares y Policiales, dependientes del Grupo de Artillería de Defensa Aérea
601, con asiento en la ciudad de Mar del Plata, daban comienzo a uno de los
operativos de desaparición de personas, que mayor impacto causó a la ciudadanía
local, al secuestrarse en forma simultanea a cuatro abogados marplatenses.
Dos días después, otra acción de las mismas fuerzas conjuntas, detenía
ilegalmente dos abogados más, llevándose también a la esposa de uno ellos,
embarazada de 4 meses y medio. El 13 de julio, la cifra de secuestrados se
incrementó con el apresamiento de otras cuatro personas.
De las once personas secuestradas entre el 6 y el 13 de julio de 1977, solo
sobrevivieron cuatro. El cadáver del Doctor Norberto Centeno fue encontrado en
un camino vecinal el 11 de julio, los restantes seis cuerpos nunca fueron hallados y los restos del Doctor Candeloro, pese al comunicado de la autoridad
militar sosteniendo que el abogado había sido “abatido” al intentar escapar,
tampoco fueron entregados a sus familiares.
Todo este inmenso operativo fue bautizado como “La Noche de las Corbatas” y
tuvo como escenario un centro clandestino de detención ubicado en la misma Base
Aérea de Mar del Plata, utilizando las instalaciones de un viejo radar donde se
“reunía a los secuestrados y posteriormente desaparecidos” de toda la zona.
Muchos años después, por iniciativa del Colegio de Abogados de Mar del Plata, se
instituyó el día 6 de julio de cada año como "Día del Abogado Víctima del
Terrorismo de Estado” , recordándose en dicha fecha y en todos los Colegios de
Abogados del país este suceso ,como así también la desaparición y asesinato de
más de 100 colegas durante aquellos trágicos años.
Con el tiempo “La Noche de las Corbatas” se constituyó en un icono que simboliza
el accionar de la represión estatal contra el ejercicio de la profesión,
recordando año tras año, la persecución sufrida por los abogados argentinos,
muchos de los cuales salvaron sus vidas después de largos cautiverios.
El nombre de “La Noche”, rememora aquel decreto dictado por Adolf Hitler,
conocido con el nombre de “Nacht und Nebel Erlass” (Decreto de Noche y Niebla)
con la finalidad de secuestrar personas y no dar a conocer el paradero de las
mismas a los miembros de su familia. Tal como explicara Hitler: "La intimidación
eficiente y perdurable se consigue solamente con la pena capital o con medidas
por las cuales los familiares del criminal y la población no conozcan el destino
del criminal”. Los propios secuestradores, muchos años después, bautizaron de esa
manera a tal cruento episodio.
Han pasado ya, treinta y un años. Poco a poco se va descubriendo el velo de esa
noche y despejando la niebla del olvido. Las declaraciones de muchos testigos y
los dichos de algunos “arrepentidos”, van aclarando el panorama de las razones
que tuvo el poder militar para hacer desaparecer a estas personas. La Justicia
de Mar de Plata cuenta con infinidad de pruebas. Solo falta un importante
detalle: comenzar los procesos contra los implicados.
A la falta de concreción de este, reitero, más que interesante detalle, se suma también el total desconocimiento de la ubicación de los cuerpos de los abogados asesinados y también de las personas secuestradas y desaparecidas junto a
ellos.
El ocultamiento de los cuerpos, la negativa de la posibilidad de sepultura y la
frustración del derecho al duelo, en un hecho sin precedentes en la historia de
la humanidad, aun hoy sin justificación alguna para todos los que habitan el
suelo nacional.
El derecho de enterrar a los muertos es una constante desde el mismo origen del
hombre y ni la muerte en la guerra era obstáculo para la devolución de los
cadáveres de los parientes. Sófocles decía que: “Se trata de un principio moral
reconocido desde la antigüedad, el derecho de los familiares de enterrar a sus
muertos, que proviene de leyes no escritas y firmes de los dioses que no son de
hoy ni de ayer sino de siempre y nadie sabe a partir de cuándo pudieron
aparecer”.
Ante el silencio de los represores conviene ir rastreando archivos, declaraciones antiguas, recortes de diarios, revistas y todo otro documento público que
ande suelto por ahí, pues la imposibilidad de acceso libre e irrestricto a los
archivos de la Ex Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de
Buenos Aires (Dipba), en custodia de la Cámara Federal de La Plata, hacen aún
mayor dificultoso esta búsqueda.
Ya a fines de 1983 y principios de 1984 el ex cabo Raúl David Vilarino, en
declaraciones a la Revista “La Semana” había deslizado que las fuerzas militares asentadas en la zona de Mar del Plata, utilizaban una vieja casona, camino a
la localidad de Santa Clara del Mar, cercana a los cuarteles del Grupo de
Artillería de Defensa Aérea, para torturar y asesinar personas. Las fotos de los
interiores de esa vivienda aparecieron publicadas en esa oportunidad y varios ex
detenidas aseguran haber sufrido cautiverio allí.
El 28 de abril de 2005, un ex agente de inteligencia que integró los grupos
operativos de la zona, declaró al Diario “Clarín”, que los cuerpos de los aboga-
dos asesinados se encontraban enterrados por la zona de la localidad de Santa
Clara del Mar. Incluso, dibujó un croquis publicado por el mismo matutino. Eso
sí, por datos más precisos, exigió una importante suma de dinero. La misma
noticia se reprodujo por el Diario “Los Andes” de Mendoza.
Ampliando esa información, al día siguiente, en el mismo periódico porteño, el
corresponsal Juan Carlos Algañaraz afirma que ,según dichos del declarante,
este puede aportar datos sobre 17 tumbas ubicadas en la zona.
El 19 de mayo del mismo año, la agencia “Europoa Press” difundía que Oliveros
había ratificado todos sus dichos ante el juez español Grande-Marlaska. Según
dijo entonces, sabía de la existencia de fosas porque se lo había contado el
militar Nicolás Cafarelo, que fue chófer del general retirado del Ejército
argentino, Alfredo Arrillaga.
Casualmente - o no- el pasado año, una persona sustituyendo mi identidad, envió
varios correos electrónicos a distintos medios nacionales, bajo el título:
“Revelación sobre abogados desaparecidos en Mar del Plata en 1977“
y transcribiendo párrafo por párrafo diversos artículos que anteriormente se habían publicado en la pagina web “El Ortiba”, le agregó a uno de esos artículos
una significativa frase: “ Arrillaga fue el encargado de dar el tiro de gracia
en la nuca a cada uno y ordenar su disposición final”.-
Estos correos electrónicos-que reitero no son de mi autoría- tuvieron directa
relación con alguna disputa interna dentro del Circulo Militar del Ejército,
involucrando a los ex militares Domínguez, Shaw, Góriz y Arrillaga. A los tres
primeros no los conozco e ignoro el fondo de la cuestión.
Revisando las actuaciones del Juicio por la Verdad de Mar del Plata, un
testimonio reservado da cuenta de similares detalles. Los abogados podrían haber
sido enterrados clandestinamente por la zona de Santa Clara del Mar y además
reafirma sospechas anteriores: uno de los responsables de “La Noche de las
Corbatas” fue el ya policía fallecido , Miguel Angel Fuster.
En el mismo sentido, años atrás, Ricardo Daniel Giordano, otro ex agente de
inteligencia integrante de las fuerzas represivas de Mar del Plata, compareciendo voluntariamente ante el Juez Baltazar Gastón Real, ratificaba similares
sospechas. Nombraba los mismos actores, describía la misma zona: Santa Clara del
Mar. La declaración efectuada el 14 de abril de 1997 fue remitida al Tribunal
Oral Federal de Mar del Plata.
El 8 de noviembre del año 2000, el diario “La Nación” publica que en una causa
tramitada por ante el Tribunal Oral Federal N° 6 de la Capital Federal contra
otro ex agente de inteligencia , el chileno Enrique Lautaro Arancibia Clavel, se
habían difundidos informes de la Inteligencia del Ejercito Argentino, con
importantes datos sobre la década del 70. Remitidos esos informes al Tribunal
Federal de Mar del Plata, en una de sus páginas se dice:
“Punto 18: En agosto de 1977 fueron apareciendo en la ciudad de Mar del Plata,
los cadáveres de 5 o 6 abogados izquierdistas. Operó Coronel Camps, Jefe de
Policía. Pcia. Bs. As”. (Informe obrante en la causa “Colegio de Abogados
de Mar del Plata y otros s/Desaparición Forzada de Personas”, expediente 890,
Fojas 670).
Compulsados los diarios de esa época, no se han encontrado noticias sobre este
hecho, lo que no implica mucho. La noticia pudo haberse ocultado o no haberse
publicado, pero varios archivos secretos de la embajada de Estados Unidos en
Argentina, confirman el hallazgo de 16 cuerpos en los costas cercanas a Mar del
Plata a partir de junio de 1977....Las cifras y las fechas son por demás
elocuentes.
Ignoro el valor probatorio de estos archivos. Lo que sí puedo afirmar con
orgullo que en el “ Memorándum N° 202-X” de fecha 28 de julio de 1978 entre las
publicaciones que se envía a la Dirección de Inteligencia del Ejército Argentino
para su evaluación, se menciona el Número 18 de la revista “PLANTEO” de la cual
fui director y editor. Era una publicación local, que en ese entonces tiraba
unos mil ejemplares y el número “analizado” se había publicado en junio de 1974,
cuyo tema central había sido “el final de la píldora anticonceptiva”, lo que
indica que estos “informes secretos”, algún sentido revisten .
Siguiendo con lo anterior, la figura de Camps ha sido muy poco mencionada por
estos sucesos, aunque se debe prestar mayor atención a la misma. Hay un hecho
importante: el 19 de julio de 1977, pocas horas antes, de que el Ejército
simulara un enfrentamiento armado con el propósito de “liberarme” de los
subversivos que me tenían secuestrado, “enfrentamiento” en el cual masacraron
a tres personas, dos de las cuales se transportaron desde la ciudad de La Plata,
el ex coronel ya estaba instalado en la ciudad con toda su plana mayor... ¿Observando
o fiscalizando el operativo?. Este dato, coincide con otro archivo de la misma
embajada norteamericana , en el cual le atribuye la autoría de los secuestros de
los abogados por orden del Comandante del Primer Cuerpo de Ejército.
Los cuerpos de las personas asesinadas en “La Noche de las Corbatas “ no
aparecen. Los indicios apuntan a zonas cercanas a Mar del Plata, donde -no es un
dato menor- en 1975 los escuadrones de la “Triple A” pretendieron ocultar
mediante un enterramiento clandestino el cuerpo de María del Carmen Maggi, que
por casualidad, fue descubierto en marzo de 1976 en la zona de la localidad de
Mar Chiquita, aledaña a la de Santa Clara del Mar.
En el Cementerio Parque de Mar del Plata muchas sepulturas esperan se
identifiquen los restos de sus ocupantes. Los rótulos que las señalan dicen “NN”,
o sea NINGUN NOMBRE, pero muchas personas tienen la certeza que en alguna de
ellas, se encuentra SU SER QUERIDO. Así lo demuestran esos solitarios “tachitos
repleto de flores” que cotidianamente suelen aparecen frente a estas tumbas,
ramitos de flores colocados por seres tan anónimos como sus ocupantes...¿O no
tan anónimos?.
Las sepulturas de los abogados asesinados no solo están vacías, ni siquiera aún
existen. A 31 años de estos hechos, no solo las sepultaras están vacías, sino
también los responsables están sin proceso. Sin proceso no hay condena o
absolución. Y sin proceso...¿Será Justicia?.....
* Del Libro:”Los sueños no se inflaman”, Suyai Malen García Gualda-2004. Eco
Ediciones. Cooperativa de Trabajo Red Eco Ltda.
Carlos A. Bozzi
Sobreviviente de La Noche de las Corbatas
07-07-2008

Plano dibujados por R. Oliveros (publicado en Diario Clarin,
28/04/05)

Más sobre La Noche de las Corbatas
Por
qué triunfamos en el Mundial de 1978
Por Carlos A. Bozzi
El "Proceso de Reorganización Nacional", más conocido como el último gobierno
cívico-militar que mediante la aplicación de un "Terrorismo de Estado" pocas
veces visto en la historia argentina provocó la desaparición de miles de
argentinos, preparó cuidadosamente el aparato de propaganda que difundió las
bondades del Campeonato Mundial de Fútbol que se jugó en 1978.
Más allá de las virtudes futbolísticas del equipo y el gran apoyo de la prensa
en pos de mostrar al mundo un país normal, "derecho y humano", es interesante
desempolvar antiguas directivas dirigidas al personal docente de la Provincia de
Buenos Aires para ser transmitidas a los alumnos de todas las escuelas del
primer estado argentino.
En el Comunicado Número 53 del Ministerio de Educación de dicha provincia, de
fecha 6 de junio de 1978, se transcribe la Directiva Número 040, que en algunas
de sus partes dice:
"Nuestro país vive los momentos previos a la realización de un importante acontecimiento.
Elegido como sede del Mundial de Futbol 1978, su realización excede el marco
de lo meramente deportivo, para hacer sentir su influencia en las diversas
esferas del quehacer nacional. Es este un momento de euforia que la escuela
no puede desaprovechar. Por el contrario, la oportunidad exige la
implementación de valiosas experiencias de aprendizaje que canalicen el
entusiasmo y el interés de los alumnos, hacia el logro de objetivos
educacionales...Pero mucho más importante será sin duda, utilizar el evento
deportivo para la promoción de conductas y actitudes que coadyuven a la
formación de una personalidad capaz de actuar con responsabilidad en todas
las circunstancias, aceptando generosamente la derrota tanto como
alegrándose con mesura en los triunfos, aplaudiendo al vencedor, este o no
en el propio campo. En este Campeonato no esta en juego solo un titulo
deportivo sino el prestigio de un país y de un pueblo El mundo nos mira,
demostremos entonces que somos capaces de unir nuestras fuerzas en una
empresa común y actuar con verdadera vocación de servicio... Todo docente ha
de procurar que cada uno de sus alumnos tome conciencia de ello. .porque
contribuirá a consolidar actitudes que superarán en el devenir del
tiempo..." "...el perder o ganar el mismo torneo
tiene escasa importancia. Lo fundamental es que el mismo se convierta en
instrumento idóneo para aventar prejuicios sobre nuestro país, para afirmar
nuestra esencia como Nación ..Hoy el país se ha reencontrado con la victoria y
ha reencontrado en sí mismo la fe, no solo de la posibilidad de "hacer" sino de
"ser"...
Con posterioridad a la victoria deportiva, el 21 de agosto del mismo año, bajo
el título "Después del Mundial", se obligaba a cada escuela a difundir el
Comunicado Número 66 del mismo ministerio de educación:
"...Finalizado el acontecimiento, ha llegado el momento de evaluar serenamente
sus resultados, no solo deportivos, sino desde el punto de vista de la actitud
de un pueblo que sin distinciones, ni sectarimos, supo obrar al unísono.
Triunfamos porque el equipo futbolístico actuó con responsabilidad, seriedad,
esfuerzo, sacrificio y superando las circunstancias adversas, sin desalentarse;
al contrario ante la posibilidad de un resultado negativo ,se fortificaba para
volver a armarse espiritualmente, retomar el comando y efectuar los avances
inteligentes y penetrantes necesarios para no fracasar. Detrás de ellos,
veinticinco millones de argentinos que los impulsaban y la firmeza y el
equilibrio de un director técnico fiel a sus convicciones al que solo preocupaba
alcanzar digna- mente la meta, que se fijaba con mesura, sin ostentaciones ni
demagogia."...
"Triunfamos porque el Campeonato Mundial sirvió para que los argentinos
asumiéramos un rol protagónico, sacudiéramos nuestro letargo, nos
despojáramos del pesimismo perdedor que nos envolviera en las últimas
décadas. Triunfamos porque se transmitió al mundo la imagen de un pueblo
organizado ...porque aventamos perjuicios sobre nuestra realidad, porque nos
mostramos al orbe espontáneos, jubilosos, actuando en plena libertad y en
ejercicio responsable de derechos y obligaciones, tal como lo garantiza
nuestro ordenamiento jurídico ..."
"...Triunfamos a nivel docente bonaerense, porque lo puntualizado en la
Directiva 040 se convirtió en estrategias educativas que superaron el marco del
aula y fueron transferidas a la comunidad...".
En tal marco y con tanta inspiración docente, poco más es lo que se puede
ampliar acerca de la utilización del Campeonato Mundial de Futbol 1978 ,para
encubrir la realidad que se vivía en esos momentos en el país.
Obvio es que no quedan dudas. Triunfamos. Y vaya si triunfamos.
Delitos
de lesa humanidad en Mar del Plata
Por Carlos A. Bozzi
En un extenso y fundado fallo, el Tribunal Oral Federal en lo Criminal d la
Ciudad de Mar del Plata, dictaminó que los asesinatos cometidos en esa ciudad
por la llamada "Concentración Nacional Universitaria" (CNU) en la década de los
años 70, deben ser considerados delitos de lesa humanidad.
Por primera vez en su historia, la Justicia local resume detalladamente las
andanzas de este grupo de civiles, de signo paramilitar, que asoló la ciudad
desde aquél fatídico lunes 6 de diciembre de1971, cuando irrumpiendo
violentamente en el Aula Magna de la Universidad Provincial de Mar del
Plata, asesinó a la joven Silvia María Filler mientras participaba de una
asamblea estudiantil.
Según recuerdan algunos, esta agrupación había nacido en la
ciudad de La Plata en 1967 bajo inspiración del filólogo tradicionalista Carlos Disandro, docente de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la
Universidad Nacional de La Plata, con una orientación nacional-falangista,
reivindicándose como auténticamente peronista. Dos años más tarde se organizó en
Mar del Plata, conformada en su mayoría por estudiantes de la Facultad de
Derecho, dependiente de la Universidad Católica de Mar del Plata. Otras voces,
en cambio aseguran que realmente la CNU nació y se conformó íntegramente en la
ciudad balnearia, con posteriores lazos de unión en la CGT local en la
conducción misma del Partido Justicialista y en varios sindicatos afines al
peronismo de derecha.
A partir de fines de 1973 participó no solo en la luchas internas del peronismo,
sino también en la pelea del peronismo ortodoxo contra agrupaciones y militantes
de la izquierda socialista, según sea la ciudad en donde desarrollara su
actividad. Así en La Plata el 5 de diciembre de 1975 asesina a 8 jóvenes
integrantes del Partido Socialista de los Trabajadores que habían participado en
una huelga fabril. También operó en Bahía Blanca, junto a sectores de las "Tres
A", bajo la cobertura de las autoridades de la Universidad del Sur.
En Mar del Plata, su accionar violento se dirigió casi exclusivamente contra los
sectores de la Juventud Peronista (JP) y de la Juventud Universitaria Peronista
(JUP), siendo responsable de numerosos asesinatos aún impunes, que precisamente
esta sentencia ordena investigar, desempolvando antiguos pero no menos valiosos
expedientes judiciales, que la justicia local -federal y
provincial-llamativamente archivó a poco de suceder cada hecho.
La aparente excusa que dio origen a tantos homicidios resultó ser el asesinato
del abogado Ernesto Piantoni, jefe político de la organización, ocurrido el 21
de marzo de 1975 y que ningún grupo armado se adjudicó en ese momento.
Sin embargo en un reciente proyecto de ley, presentado por la diputada nacional
Nora Raquel Ginzburg, que procura se indemnice a los "Causa habientes de
personas fallecidas por el accionar de grupos terroristas subversivos en el
período 1960-1989", se dice: "La revista Estrella Roja Número 52, órgano del PRT-ERP,
de fecha 9 de abril, adjudica el hecho a Montoneros". De paso, es interesante
acceder a este proyecto de ley, pues en el mismo existen una cantidad enorme de
datos, difíciles de recopilar exclusivamente para la ocasión de una simple tarea
legislativa.
En cuanto a su entrenamiento militar, algunos también recuerdan en los años 75,
el paso por Mar del Plata de Santiago Cruciani, suboficial del Ejército, quién
bajo los alias de "El Tío", "Mario Mancini" saltó a la fama por ser unos de los
más crueles torturadores del Centro Clandestino de Detención "La Escuelita",
dependiente del V Cuerpo de Ejercito con asiento en Bahía Blanca.
Posteriormente, cuando Cruciani regresó a Mar del Plata, instaló la "Agencia de
Investigaciones y Seguridad Privada" (VIP) con domicilio en la calle 25 de Mayo
3324,continuando su relación con el grupo de la CNU .En dicha agencia supo
prestar servicios Eduardo Ullúa, una de las personas mencionadas en el fallo del
TOF y que un testigo señala como Jefe del Comando de la CNU en Mar del Plata,
bajo la órbita del Destacamento de Inteligencia del Ejército en dicha ciudad.
Obviamente a esta persona se le imputan varios homicidios, muchos de ellos a
punto de ser esclarecidos por la tarea de este tribunal.
En un interesante articulo publicado en la pagina web "Izquierda.Info" titulado
" La Derecha Peronista Marplatense", Carlos Petroni describe lo siguiente: "La
ciudad de Mar del Plata presentó, en relación con lo antedicho, un desarrollo
del peronismo de derecha eficazmente articulado, destacándose ante todo su
temprana vertebración, incluso durante aquellos períodos cuando desde Madrid el
respaldo se dirigía principalmente a las "formaciones especiales". A pesar de
ello fueron precisamente las tendencias derechistas del peronismo local las que
desataron la violencia política dentro del movimiento, teniendo por su parte una
responsabilidad mayor en los inicios de la violencia política en Mar del Plata,
a través del asesinato de Silvia Filler, estudiante de arquitectura, el 6 de
diciembre de 1971... estos grupos se nutrieron principalmente de dos sectores
sociales: estudiantes y profesionales de sectores conservadores de la pequeña
burguesía, u obreros cercanos a las tendencias burocráticas del sindicalismo.
Mientras que la Concentración Nacionalista Universitaria (CNU), la Juventud
Peronista Comando de Organización (CdO), la Alianza Libertadora Nacionalista (ALN),
el Sindicato de Abogados Peronistas (SAP) y la Agrupación "Rojo Punzó"-
Movimiento de la Juventud Federal pertenecieron al primer tipo; la Juventud
Peronista de Mar del Plata (JP - MdP), la Juventud Sindical Peronista y el
Comando Revolucionario de la Juventud Obrera Peronista (CR-JOP) se edificaron
desde el ámbito sindical. De todas estas organizaciones la Concentración
Nacional Universitaria, fue indudablemente la más importante en la ciudad; no
desde su peso en el movimiento de masas, sino principalmente dado su profuso
accionar en marcha al ejercicio de la violencia".
Es así que el tribunal mediante la sentencia dictada, decidió reabrir la
investigación por los asesinatos de Roberto Alejandro Wilson, Rene Arnaldo Izus,
Enrique Elizagaray, Guillermo Enrique Videla, Jorge Enrique Videla, Jorge
Lisandro Videla, Bernardo Alberto Goldemberg, Norberto Daniel Gasparri, Jorge
Alberto Stoppani, María del Carmen Maggi, Juan José Tortosa, Ricardo Emilio
Tortosa, Roberto Héctor Sammartino, Victor Hugo Kein, Jorge Dell Arco, Hilmar
Giles, Juan Manuel Crespo y Emilio Azorín, sin perjuicio de continuar con la
recepción de pruebas respecto de otros homicidios de los que se pueda tomar
conocimiento, considerándolos delitos de lesa humanidad e imprescriptibles.
(Nota: Sobre Wilson, ver en esta página web: "De las
Tres A al Pozo de Banfield".)
El Tribunal encuentra probado que el grupo aludido actuaba protegido y con la
anuencia no solo de las estructuras del Estado Nacional, sino también de
integrantes de la Justicia Federal local y de la Universidad Nacional de Mar del
Plata, con cobertura de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, de la
delegación de la Policía Federal Argentina de la ciudad y del Poder Judicial
Provincial , como así también bajo protección de las autoridades militares
asentadas en el "Grupo de Artillería de Defensa Aérea", (Gada 601), que a partir
del 28 de octubre de 1975 fue designado cabecera de la Subzona 15, Area 51 y 52
,dependiente del Primer Cuerpo de Ejercito, Zona I, por lo que existiendo
numerosos precedentes judiciales similares, es procedente la persecución penal
de los hechos detallados anteriormente.
A más de numerosa prueba testimonial, el Tribunal también ha basado su veredicto
en informes de inteligencia originados en la Prefectura Naval Argentina, en
partes emitidos por la ex Dirección de Inteligencia de la Policía de la
Provincia de Buenos Aires, en el testimonio de Orestes Estanilao Vaello ante la
CONADEP en el año 1984 entre otros, llegando a la conclusión final, que después
del 24 de marzo de 1976, muchos de los integrantes de la CNU pasaron a engrosar
las filas de los grupos de tareas de la Subzona Militar 15, actuando incluso en
la llamada "Noche de las Corbatas", hecho ocurrido el 6 de julio de 1977. (Nota:
Ver en esta pagina web: "La Larga Noche de las Corbatas"
).
En forma minuciosa e impecable el Tribunal, integrado por los Jueces Falcone,
Portela y Parra, saca a la luz numerosas actuaciones judiciales abiertas con
motivo de los asesinatos ocurridos en aquella época, llamativamente cerradas a
los pocos días de los hechos sin investigación alguna . Como ejemplo de ello, se
puede mencionar el hallazgo del titular registral de uno de los vehículos
utilizados en operativos de la CNU. No es un dato menor: treinta años después,
en breve tiempo y mediante una prolija requisa, los jueces pudieron probar que
el vehículo pertenecía al Sindicato de la Carne y Afines de la Capital Federal,
de íntima y estrecha ligazón con la CNU.
Estremece el relato que los mismos asesinos difundieron sobre los últimos
momentos de la vida de María del Carmen Maggi (imágen que encabeza esta nota),
Decana de la Facultad de Humanidades y Secretaría General de la Universidad
Católica de Mar del Plata, secuestrada por dicho grupo el 9 de mayo de 1975,
mofándose que la joven mártir "los perdonaba porque no sabían lo que hacían".
Quizás, por primera vez en la historia judicial del país, un tribunal argentino
considera que el Poder Judicial Federal de aquella época ha incurrido en
gravísimas omisiones a la hora de investigar los asesinatos de este grupo
paramilitar y reabre la investigación para esclarecerlos.
Igualmente, los jueces dejan en claro que no se investiga a las personas por
pertenecer a determinada organización sino por los delitos en que habrían
participado, bajo el amparo de la protección estatal. Y así dicen en unos de sus
párrafos: "Lo expuesto precedentemente resulta perfectamente aplicable a la
magnitud, gravedad e impunidad con la cual se condujeron los autores, cómplices
y encubridores de los delitos hasta ahora investigados. El avance de la pesquisa
seguramente irá aumentando su número, ya que lamentablemente se desconoce la
cifra real de las víctimas de las tristemente célebres Triple A y CNU. La acción
penal emergente de tales hechos no se encuentra prescripta como erróneamente
sostiene el fiscal general, ni tampoco le corresponde ejercerla a este Tribunal
como afirma en su dictamen; por el contrario, en nuestro carácter de
funcionarios públicos debemos velar por la realización de una exhaustiva
investigación de estos hechos lo que hasta ahora, a pesar de haber transcurrido
más de treinta años, no se ha efectivizado. La justicia debe abrirse a las
víctimas del terrorismo de Estado, no cerrarse... Debe recordarse que la Corte
Suprema de Justicia, in re: "Arancibia Clavel" consideró, con apego a la
definición mencionada, que formar parte de una agrupación destinada a perseguir
opositores políticos, por medio de homicidios, desaparición forzada de personas
y tormentos, con la aquiescencia de funcionarios estatales, constituía delito de
lesa humanidad y un atentado al derecho de gentes tal como lo prescribe el
artículo 118 de la Constitución Nacional".
Es indudable que la "CNU" como brazo colateral de la "Triple A" en Mar del
Plata, fue un aparato que actuó bajo la protección estatal y esta resolución,
después de muchos años, vuelve a poner las cosas en su lugar, remitiendo toda la
documentación recopilada por el Tribunal a la Fiscalía Federal, para que se
reabran las causas para juzgar a sus integrantes, investigación de la que sin
duda alguna surgirán los nombres de otras víctimas y también los de otros
victimarios.
Carlos A. Bozzi
Sobreviviente de "La Noche de las Corbatas"
Descargar
Copia de Resolución Judicial sobre CNU (doc zip 86K)
[Imágen: María del Carmen Maggi y Monseñor Pironio]
"¡Chau Ale... deciles que me llevan..!"
Por Carlos A. Bozzi
Nuevamente el Equipo de Argentino de Antropología Forense logró identificar los
restos de otro de los jóvenes asesinados por el Terrorismo de Estado en
Argentina durante la década del setenta. Se trata de Stella Maris Bojorge ,
quien fue a secuestrada en la madrugada del 2 de julio de 1977 de su domicilio
paterno y cuyos restos fueron hallados a fines del pasado año en el Cementerio
de la ciudad de La Plata.
El comienzo de la historia
Aún no había transcurrido la medianoche del 1° de julio de 1977, cuando un grupo
fuertemente armado irrumpe en el domicilio de Stella Maris Bojorge Puricelli ,
23 años, aterrando a esta tranquila familia domiciliada en la ciudad de
Mercedes, Provincia de Buenos Aires,
Stella Maris, se había recibido en la Escuela Normal de su ciudad natal en el
año 1971 y posteriormente ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad
Nacional de La Plata, cursando hasta el tercer año. Cuando cinco años más tarde
abandonó la carrera, retornó a casa de sus padres y al momento del secuestro
viajaba periódicamente a la Capital Federal donde estudiaba inglés en las
"Academias Pitman".
Ese primer viernes de julio,hacía solo unas pocas horas que había regresado a Mercedes para hacerse atenderse por un problema de salud, cuando es sorprendida en su propia casa por el referido grupo.
"Para
sorpresa de los secuestradores, se encontraban en la vivienda varios
familiares: Stella, sus padres, cinco hermanos, un cuñado y una sobrina a
quién el día siguiente le festejarían su primer año de vida... Los hombres
fueron llevados a una habitación, los obligaron a colocarse de rodillas, les
ataron manos y pies y cubrieron sus rostros con fundas. Posteriormente
fueron trasladados a un dormitorio y atados a los elásticos de las camas.
Las mujeres fueron encerradas en el baño y en otras habitaciones.." narra en
su relato el padre de Stella Maris ante la Conadep.
Ya al ingresar, preguntaron por "Pepón" y "Perica", dos amigos de la joven, que
estudiaban en la Facultad de Agronomía de La Plata. Intensificado el
interrogatorio sobre Stella Maris, otra de sus hermanas que ingresó a la
vivienda sin percatarse de lo que ocurría, también escuchó cuando inquerían por
estos dos estudiantes universitarios. Fue la última en ver a Stella Maris,
cuando aproximadamente a la una de la madrugada, se retiran los secuestradores
con su botín. Con suma entereza, la joven atinó a decir: ¡Chau Ale!...Deciles
que me llevan...!!!
Arturo Carlos Bogorje, en busca de su hija, inmediatamente acudió al Regimiento
6 de Infantería de la ciudad de Mercedes, a cargo del Teniente Coronel Justo J.
Rojas Alcorta, quién lo recibió el 4 de agosto, sin aportar ninguna solución a
la angustia familiar.
A los cuatro días de esta infructuosa entrevista, el señor Bojorge recibe dos
llamados telefónicos ,citándolo a una entrevista en la ciudad de Luján para
negociar la libertad de la muchacha. En la oportunidad, tres personas abordaron
su automóvil portando armas largas y equipo de radio comunicación, asegurando
tenerla cautiva y proponiendo liberarla a cambio de información sobre el
paradero de un familiar a quién buscaban. Aseguraron que Stella Maris "no tenía
cargos graves y no militaba de un año y medio atrás, después de la muerte de una
compañera", por lo que era factible su libertad siempre y cuando se les
proporcionen los datos que necesitaban.
Ante la negativa del hombre, el grupo se retira, no sin antes amenazarlo con
nuevos secuestros. Es así que cumpliendo su promesa, el 31 de agosto lo
secuestran junto a dos familiares más. Durante un día entero es sometido a
torturas para que proporcione el paradero de la persona a quien decían buscar,
pero al no obtener información deseada, todos son liberados.
Obviamente la familia recurrió a la justicia, pero sin resultado alguno. También
se acudió a la Iglesia Católica, institución que a través de la Conferencia
Episcopal Argentina respondió el 26 de mayo de 1978 en nombre y representación
del Cardenal Raúl F. Primatesta. En dicha misiva el secretario del Cardenal
lamenta que al prelado le resulte imposible conceder audiencias en Buenos Aires,
dado que por su residencia permanente en Córdoba, cuando venia a la Capital lo
hacía fugazmente y solo por asuntos atinentes a la Conferencia Episcopal.
Y concluye el acongojado prelado: "De todas maneras, las autoridades
eclesiásticas poco pueden hacer en angustiosos problemas como el de Uds. Aun que
se han obtenido algunos resultados generales, en nuestras intervenciones por
casos particulares los esfuerzos han sido siempre infructuosos. Dios les ayude y
les conforte en tan penosos momentos".
Y DIOS AYUDO...
El 4 de enero del año 1984 se difunden públicamente relatos de sobrevivientes
del Centro Clandestino de Detención "La Cacha" y en el listado de personas
vistas aparece el nombre de Stella Maris. Allí había estado cautiva "La Ratona",
apodo con que se la llamaba familiarmente.
En ese listado, se menciona a Carlos Alberto Weber (Pepón), joven por el que
habían preguntado los secuestradores aquel 1° de julio de 1977 y novio de Stella
Maris desde hacía años. Los testimonios brindados en el Juicio por la Verdad de
la Ciudad de La Plata a partir del año 1999 y las investigaciones realizadas por
la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos de la Argentina, aportaron los datos
faltantes, pudiéndose así develar también la identidad de "Perica", la otra
estudiante buscada.
Se trataba de Stella Maris Giourgas, 23 años, quién había sido secuestrada en la
ciudad de La Plata el 22 de junio de ese mismo año. En cambio el secuestro del
soldado conscripto en ese entonces se había producido en las inmediaciones del
Batallón de Comunicaciones Comando 601, en la localidad de City Bell, provincia
de Buenos Aires, seis días más tarde cuando sus superiores le "ordenan realizar
una diligencia fuera del cuartel".
Y LA FAMILIA TRIUNFO
Todos los datos reunidos coincidían: Stella Maris había estado cautiva en "La
Cacha" al menos hasta finales de septiembre de 1977. Varios sobrevivientes lo
aseguraron e incluso habían conversado con ella.
Con impresionante tenacidad los hermanos de la joven reunieron pequeñas pistas,
entrevistaron a numerosas testigos, buscaron en libros de hospitales y en
registros de cementerios de los alrededores de la ciudad de La Plata y también
pidieron a la Cámara Federal de La Plata poder acceder a toda actuación judicial
relacionada con personas cautivas por aquella época en "La Cacha".
A partir de todos estos datos lograron ubicar ocho cuerpos ingresados como "NN
al Cementerio platense en la madrugada del 22 de septiembre de 1977 y que fueron
"encontrados" por la policía en las cercanías de la localidad de Berazategui,
sospechándose que dichas muertes correspondían al resultado de un "traslado de
prisioneros" retirados de "La Cacha" para su ejecución.
Tal la técnica de "la inteligencia militar" y el marco de desinformación a que
se sometía a la sociedad durante el gobierno civico-militar, las 8 personas
-todos jóvenes entre 25 y 30 años- habían sido asesinadas en distintos grupos y
en calles cercanas entre sí.
Así uno de ellos estaba compuesto por dos masculinos y un femenino, el otro
grupo incluía a dos femeninos y un masculino y el tercer grupo era una pareja.
Con ello se simulaba el escenario de un importante operativo antisubversivo y el
abatimiento de toda una "célula extremista", aunque las actas de defunción
encontradas por la familia Bojorge denunciaban otra realidad al consignar la
causa de las muertes de la siguiente manera: "Destrucción de masa encefálica por
múltiples heridas de bala". Según las Actas del Registro Civil el hecho
aconteció a las 4,30 de la mañana y llamativamente seis certificados de
defunción están firmados en forma entrecruzada por dos médicos. Se pretendía
conformar el escenario de un crimen perfecto.
Así las cosas, en octubre del pasado año (2007), por orden de la Cámara Federal
de La Plata el Equipo de Antropología Forense comenzó con los estudios de ADN
sobre los 8 cuerpos. Uno de ellos aún presentaba restos de la vestimenta que
llevaba Stella Maris la madrugada de su secuestro. Coincidían pulóver, pantalón
y calzado. Era un indicio alentador que se confirmó cuando a mediados de febrero
los exámenes científicos dieron resultado positivo: uno de los cuerpos hallados
era el de la joven mercedina, que desde la primera semana de marzo descansa en
su ciudad natal.
La historia deja más de una enseñanza, pues en el caso, el esfuerzo y la
tenacidad de toda una familia logró reunir una impresionante cantidad de datos,
que -vaya paradoja- estaban en poder del mismo Estado que asesinó a la joven
secuestrada. Es bueno que el ejemplo sirva para que muchos otros sigan similar
camino y quizás se obtengan mejores resultados , en esta búsqueda que ya lleva
largos y penosos años.
Aunque también el tema merece otras reflexiones. Una dedicada al Estado Nacional
y otra sobre el actuar de las Fuerzas Armadas en la década del 70, que merecen
una amplia discusión.
Desde hace años la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha sostenido que el
Estado debe garantizar el derecho a la verdad y la obligación del respeto al
cuerpo y del derecho al duelo, siendo su obligación investigar y castigar a los
responsables de todo crimen sobre personas desaparecidas, arbitrando las medidas
necesarias para determinar el modo, tiempo y lugar del secuestro y la posterior
detención y muerte y el lugar de la inhumación de los cuerpos de todas ellas.
Y "...si el aparato del Estado actúa de modo que tal violación quede impune y no
se restablezca en cuanto sea posible a la víctima la plenitud de sus derechos,
puede afirmarse que ha incumplido el deber de garantizar su libre y pleno
ejercicio a las personas sujetas a su jurisdicción" (Extraído del fallo de la
CSJN en los autos . "Suárez Mason, Carlos Guillermo s/ homicidio, privación
ilegal de la libertad, etc. (causa 450). Aguiar de Lapacó, Carmen s/recurso
extraordinario".13 de agosto de 1998).
Es obvio que ejemplos como este, muestran que la actividad del Estado en este
sentido, es al menos tibia e indecisa para colaborar en la enorme tarea que aún
resta realizar, quedando la iniciativa siempre en manos de familiares u
organismos de derechos humanos.
La segunda reflexión apunta al accionar de las Fuerzas Armadas en la década del
70, cuando aplicaron la metodología no solo del asesinato de personas
indefensas, sino también la del ocultamiento de los cuerpos, en un hecho sin
precedentes en la historia de la humanidad, aun hoy sin justificación teórica o
doctrinaria posible.
El derecho de enterrar a los muertos en el pensamiento de casi todos los pueblos
antiguos había sido concedido aún con relación a los condenados a una muerte
infamante o a los enemigos de la guerra y era juzgado como un castigo terrible
el desconocer el destino de los restos de una persona lo que la asimilaba a un
animal. Los pueblos civilizados, ya desde la misma Ilíada, prestaban suma
atención al destino de los cadáveres, considerándolo como un rasgo distintivo
frente a otras tribus a las que calificaban de impías por despreciar el cuidado
de aquellos.
La muerte en la guerra no era obstáculo para la devolución de los cadáveres de
los parientes, medida adecuada a los usos y costumbres tanto del mundo helénico
como del romano, considerándose una profanación cuando no se actuaba conforme a
esos usos. Los orígenes de la tradición cristiana giran en torno a la devolución
del cuerpo de Jesús por Poncio Pilatos y las reliquias de los muertos en la
persecución eran tenidas en gran aprecio a punto tal que la reunión de los
cristianos alrededor de las reliquias de los santos y de las iglesias
construidas sobre ellas, se convirtió en un rasgo específico de la civilización
cristiana... (Del voto del Dr. Bossert en el fallo citado)
"Se trata de un principio moral reconocido desde la antigüedad, el derecho de
los familiares de enterrar a sus muertos, que proviene de leyes no escritas y
firmes de los dioses que no son de hoy ni de ayer sino de siempre y nadie sabe a
partir de cuándo pudieron aparecer" (Sófocles, "Antígona", v. 455-459. ed.
Madrid, Alianza Ed. 1997, versión de José M. Lucas de Dios, p. 185. Voto del Dr.
Bossert ).
Esta es otra de la cuestiones pendientes y al no cerrarse definitivamente se
afecta un... "Derecho cuya vulneración configuró en todos los tiempos la
perpetración de una impiedad. Es una noción que el hombre opone al salvajismo...
Cuestionar ese derecho implica negar que un sujeto posee una dignidad mayor que
la materia. Y ello afecta, no sólo al deudo que reclama, sino a la sociedad
civil, que debe sentirse disminuida ante la desaparición de alguno de sus
miembros, "una sociedad sana no puede permitir que un individuo que ha formado
parte de su propia sustancia, en la que ha impreso su marca, se pierda para
siempre (Robert Hertz, "La muerte", Alianza Editorial Mexicana, 1990, p. 91. (Id.
Anterior).
Por ello, nunca más acertadas las palabras del distinguido jurista, cuando
concluye en sus apreciaciones, manifestando: "El juicio del tiempo sobre cada
conducta puede ser variable en el plano político, porque a la luz de la
experiencia es dable ver quién acertó y quién equivocó el camino. Pero el juicio
en el plano moral es inequívoco. Hubo quienes defendieron y quienes
menospreciaron la dignidad humana".
LA NOCHE DE LAS ESCOPETAS
Pero la historia no termina aquí. ¿Que suerte corrieron los jóvenes Carlos
Alberto Weber, "Pepón" y Stella Maris Giourgas, "Perica" por quienes tambien
habían preguntado los secuestradores aquellas ultimas horas del 1° de julio de
1977?
Otras investigaciones, pudieron determinar que fueron ejecutados la noche del 19
de julio de aquel mismo año en el camino que une la Ruta de la Costa hacia la
localidad de Santa Clara del Mar y la Ruta Nacional Numero 2, en los alrededores
de la ciudad de Mar del Plata.
Habían sido sacados del Centro Clandestino de "La Cacha" y transportados en un
automóvil Ford Falcon que resultó "interceptado" por una patrulla militar. En el
asiento delantero se encontró el cuerpo de Weber, en el trasero el de la joven
Giorguas y amordazado y vendado en el baúl de ese vehículo estaba yo. De ahí me
sacaron unos soldados. El "Ford Falcon" pertenecía al Doctor Norberto Centeno,
asesinado siete días antes en el Centro Clandestino "La Cueva", instalado en la
Base Aérea de Mar del Plata, en el hecho que se conoció como "La Noche de las
Corbatas".
La prensa aludió a la noticia como un triunfó sobre la subversión y el Esta do
en una misma acción sumó: una liberación, le atribuyeron mi secuestro a
Montoneros, mataron secuestrados, recuperaron el automóvil del Dr.Centeno
reforzando la teoría de que también había sido muerto por dicha organización y
se vendió la operación como un éxito de las fuerzas legales.
A más de ello, las Fuerzas Armadas pretendían atribuir a "organizaciones
extremistas" el cautiverio del resto de los abogados secuestrados en "La Noche
de las Corbatas", que en ese momento permanecían prisioneros en "La Cueva" y que
aún hoy se encuentran todos desaparecidos.
La mayoría de los tiros fueron de escopeta y el hecho, a la luz de la historia,
resulta ser un homicidio, cuya autoría ha sido confesada públicamente por sus
propios ejecutores, al difundir por los diarios la noticia de "un enfrentamiento
armado" que solo fue uno de los tantos crímenes de la época.
Las víctimas en este caso, son los testigos vivientes de este fraude y su
"palabra" nunca podrá ser desvirtuada.
Pero, aún queda la incógnita ¿ cómo y porqué estos jóvenes fueron trasla- dados
hasta Mar del Plata para semejante simulación? ¿ en dónde encaja una y otra
historia? ¿ que mecanismo perverso ideó tremendo sistema de eliminación de
personas?,.
A pesar de todo, siempre alguna luz se enciende. La más importante -por ahora-
es la de Stella Maris Bojorge que brilla sobre su cielo de Mercedes. Es seguro,
también, que pronto se develará el misterio de lo acontecido con sus com pañeros
en aquel siniestro camino marplatense.
Carlos A.Bozzi
Sobreviviente de La Noche de las Corbatas
(Imágen: Stella Maris Bojorge)
Al igual que Bussi en aquel tiempo
Por Carlos A. Bozzi "Aparecieron abandonadas en Catamarca... Investigan la Extraña Desaparición de
25 Personas en la Ciudad de Tucumán... El gobierno provincial ordenó ayer la
realización de una exhaustiva investigación para determinar fehacientemente
las circunstancias por las cuales 25 tullidos, ciegos, enajenados mentales y
vagabundos que acostumbraban a transitar por las calles céntricas de la ciudad
de San Miguel de Tucumán, fueron encontrados abandonados en un camino del
departamento de Santa Rosa, al sureste de la capital de Catamarca".
El diario catamarqueño "La Unión"
reveló que "parias, mendigos, lisiados, ciegos y enajenados mentales han
aparecido librados a su propia suerte a lo largo de la Ruta Nacional 67, entre
Bañado de Oventa y Los Altos, Departamento de Santa Rosa, a la vera del camino,
bajo extrema condiciones de supervivencia, que significan una sonora bofetada a
los más elementales principios humanos y cristianos... esas personas fueron
conducidas a Catamarca desde la vecina provincia de Tucumán, a bordo de un
vehículo oscuro, de carrocería metálica integral..."
Gracias a la valiente denuncia
periodística -a pesar de las condiciones de censura en la época- el malthusiana
operativo del entonces Gobernado Bussi fracasó, al pretender trasladar hacia
otros lugares, a personas que tornaban indeseable el espacio público de los
tucumanos.
Hace casi 31 años, muy poco tiempo para la historia de los países, los diarios
nacionales recogían una extraña noticia:
Ante la repercusión periodística, el entonces Gobernador Antonio Domingo Bussi,
tomó contacto con su par de la Provincia de Catamarca para "interiorizarse
de la situación", y según las crónicas de aquel 20 de julio de 1977, destinó
el avión provincial con el fin de evacuar a aquellas personas hacia su lugar
de origen.
La similitud con el desalojo violento efectuado por el Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires y la Policía Federal Argentina de 90 personas, entre ellas 30
niños, que permanecían asentados frente a la plaza Barrancas de Belgrano, no
puede evitarse y al menos merece unas líneas de reflexión.
El hecho, tratado en extenso por todos los medios periodísticos nacionales,
puede rotularse como un intento parecido al del aquel entonces - protagonizado
por el militar Domingo Bussi- con distintos matices, pero en el fondo con el
mismos objetivo: limpieza del espacio público de personas no aptas para vivir en
sociedad.
El episodio del año 1977 se elaboró en la clandestinidad y fue ejecutado
mediante la fuerza de las armas, contra personas "indeseables" en la sociedad.
En el "operativo de la calle Pampa" se argumentó razones legales, para APLICAR
LA LEY mediante el uso de la fuerza indiscriminada.
Curiosamente, en estos últimos tiempos y en especial desde el comienzo de la
nueva gestión comunal en la Ciudad de Buenos Aires, se apelan a estos dos
conceptos: la ley y el uso de la fuerza pública para lograr su acatamiento,
sobretodo contra los sectores más indefensos de la sociedad.
Dejando de lado principios básicos de contención se apela a la represión,
eludiendo sencillas gestiones de mediación se recurre a la coerción y todo bajo
la excusa de actuarse en cumplimiento de leyes ,de dudosa aplicación, en casos
don de está en juego la vida, la salud, la alimentación y el derecho al trabajo
de toda persona que habita el suelo de este país.
Peligrosamente, bajo distintos tipos de discursos pero con un objetivo similar,
se asimilan hechos del pasado y del presente. Cuando se cruza la frontera del
sentido común , la razonabilidad de las actuaciones del poder público dejan de
tener sustento en cualquier norma legal.
Hace ya tiempo, el ex coronel Ramón Camps, decía orgulloso: "Nosotros no matamos
personas, matamos subversivos". Dentro de poco alguien dirá: "Eran solo
cartoneros".
Imposible olvidar que "los crímenes contra la humanidad siempre son crímenes de
la humanidad. Perpetrados por ella... Las grandes atrocidades, de las cuales
después la sociedad reniega, son precedidas por pequeñas atrocidades cotidianas,
con las que ya convivimos", en una constante histórica repetida continuamente a
lo largo de la vida de los argentinos ("El Horror Económico", Viviane Forrester,
Fondo de Cultura Económica, 1997).
No existe ley ni norma municipal alguna que pueda aplicarse contra la libertad
de las personas y más aún apelando al uso de la fuerza. Olvidar este simple
concepto , provoca hechos como el comentado, que comienzan a inscribirse en la
historia de un nuevo "autoritarismo blanco", cuyo bautismo aconteció en el
reciente "Operativo de la Calle Pampa" de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en
este año 2008. Quién sabe si no estamos ante el comienzo de otros
procedimientos, que esta vez incluyan camiones, en los cuales se transporten a
todos los cartoneros restantes al conurbano bonaerense.
Carlos A. Bozzi
Febrero 2008
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Es aquí donde adquiere dimensión la búsqueda de archivos en los diarios y
revistas de años atrás, para convertir esos pequeños trazos de la historia, en
documentos recuperados para que sean eficazmente utilizados por la justicia en
el juzgamiento y castigo de los responsables penales de estos hechos.
La historia comienza por mediados de agosto de 1977, cuando en la "Subzona
Militar 15" ,dependiente del Comando del Primer Cuerpo de Ejercito y a cargo del
Coronel Pedro Alberto Barda, se inician investigaciones para "desbaratar" un
grupo de activistas del "PCML", que estarían entrenándose militarmente en un
campo de la zona de General Pirán, localidad próxima a Mar del Plata. Esta
actividad "militar", también se encontraría respaldada por el funcionamiento de
un pequeño taller, instalado en la propia ciudad balnearia, destinado a la
reparación de armas de poco calibre.
Con esta tesis y de acuerdo a la metodología de la época, comienzan a
desaparecer los "sospechosos". Así el 25 de agosto es secuestrada Stella Maris
Marazzato y cinco días más tarde, Roberto Carlos Lavagna. El 2 de septiembre
desaparece Eduardo Alberto Caballero, dos días más tarde Juan Raúl Bourg, el 7
del mismo mes le toca el turno a Alicia Isabel Rodríguez, esposa de Bourg y ese
mismo día a Juan Manuel Barboza, Silvia Elvira Ibañez de Barboza y José Adhemar
Changazzo. Concluyendo el operativo el 30 de septiembre son secuestrados Eduardo
Aristóbulo Herrera y el 4 de octubre Vicente Saturnino Ianni. En total 10
personas.
El campo de General Pirán era propiedad de Juan Raúl Bourg y su esposa y nunca
se probó que fuese utilizado para entrenamiento militar alguno. Su propietario
fue "detenido" mientras desarrollaba tareas propia de la chacra.
Sin embargo el Coronel Barda, pocos días más tarde a la detención de su
propietario, ya ha dictado una sentencia. Extiende un certificado al
arrendatario de aquel campo, con este texto: "... el Señor Ernesto Salvador
Aguinaga ...se hace presente en ésta, al solo efecto de solicitar continuar
explotando una parcela de terreno arrendada en el Pdo. De Pirán, por ser dicho
terreno parte de una propiedad de un supuesto delincuente subversivo (Raul
Bourg). Asimismo se deja constancia que la relación con el dueño del campo
arrendado es solamente de carácter comercial y su conocimiento del mismo es por
vencidad. Por la presente el Comando de la Subzona Militar 15 autoriza al señor
Ernesto Salvador Aguinaga a continuar con la explotación de la parcela que
arrendó al señor Raúl Bourg, debiendo antes cualquier situación pedir referencia
de la presente autorización al citado Comando Militar sito en Camet, MAR DEL
PLATA, AGRUPACION DE ARTILLERIA DE DEFENSA AEREA 601. Fdo Coronel Alberto Pedro
Barda, 20 de Septiembre de 1977"
El hecho clave que permite desentrañar el meollo de todos estos secuestros,
resulta ser el procedimiento llevado a cabo aquel 7 de septiembre, cuando es
"detenido" el matrimonio Barboza junto al joven Changazzo. La acción militar se
desarrolló en la finca de la calle Ortiz de Zárate 6260, donde funcionaba un
taller de reparación de ciclomotores y en un disimulado subsuelo, otro taller de
reparación de armas livianas de poco calibre.
El
inmueble era propiedad de Juan Manuel Barboza, ex estudiante de la Facultad de
Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de La Plata, casado con Silvia Elvira
Ibañez, también estudiante de Periodismo de la misma Universidad. A la joven sus
compañeros la conocía como "Gorrión", daba clases particulares a chicos de su
barrio, tenía un hijo de corta edad y al momento de los hechos estaba embarazada
de tres meses. Casualmente fue la única "detenida" en la vía publica, al
descender de un colectivo cuando regresaba de una visita a su médico. José
Adhemar Changazzo, el tercer secuestrado en ese día, había nacido en la ciudad
de Trenque Lauquen y se había radicado en Mar del Plata, donde trabajaba como
mecánico en el taller de Barboza.
Algún detalle debe haberse escapado del libreto, pues las fuerzas militares
también secuestran una cuarta persona, que resultó ser un menor que casualmente
se encontraba en el taller de la calle Ortiz de Zarate. El joven, que vivía en
la casa lindera al allanamiento, fue liberado a los pocos días, pero quizás para
disimular "la equivocación" ante los vecinos de la popular barriada del puerto
de Mar del Plata, el Comando Militar decide convocar una conferencia de prensa,
citada para el 14 de octubre de 1977.
Y allí concurren medios nacionales y periodistas locales, que después reflejarán
en diarios y en noticieros televisivos los resultados de la exposición militar.
Así el Diario "La Prensa" -único medio que brindó un extracto de la noticia-
relata al día siguiente toda la historia anterior, agregando que los ocupantes
de la vivienda " lograron darse a la fuga horas antes de que se concretara los
allanamientos". En cambio, para el periodista de Canal 13, los integrantes de la
cédula extremistas, ya habrían sido detenidos, tal como se aprecia en el video.
Tanto en los registros gráficos como en el fílmico se aprecia que la conferencia
de prensa estuvo dirigida por el Coronel Leandro Marquiegui, segundo jefe de
inteligencia de la Agrupación de Artillería de Defensa Aérea de Mar del Plata,
"Gada 601", cuyo superior inmediato en esa área, era el entonces Coronel Alfredo
Manuel Arrillaga.
Las noticias -documento único e irrebatible- demuestran que tres de los jóvenes
secuestrados en los primeros días de septiembre, se encontraban con vida y en
manos de las Fuerzas Armadas al momento y al día en que se brindó la conferencia
de prensa.
No es difícil deducirlo ante la siguiente noticia, publicada el 23 de noviembre
en el Diario La Opinión: "Miércoles: MAR DEL PLATA, Bs.As.- Fueron hallados en
la cercanías de Mar del Plata, los cuerpos sin vida de cuatro hombres jóvenes.
Los cadáveres, tres de los cuales, aunque se carece de información oficial, ya
fueron identificados serían Eduardo Alberto Caballero, Saturnino Vicente lanni y
José Changazzo, se encontraban en las cercanías del barrio La Florida, sobre la
ruta 2, a la salida de la ciudad. Los cuerpos estaban acribillados a balazos y
según los vecinos no se escucharon estampidos de armas de fuego"
En realidad la noticia había sido tergiversada. Los cuerpos fueron hallados el
17 de noviembre en el Barrio "Colinas de Peralta Ramos", cercano a la Base Naval
de Mar del Plata y en una finca de la calle Puán 1819, plena zona portuaria
marplatense.
Aprovechando la cobertura de aquella conferencia de prensa del mes de octubre,
esta vez todos los diarios nacionales difunden otro comunicado del Primer Cuerpo
de Ejército, en el cual se anuncia a la población que el 12 Octubre en la misma
zona portuaria de Mar del Plata, tras un intenso enfrentamiento había sido
abatidos tres extremistas del Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP), cuyos
nombres son: Jorge Cesar Sánchez (a) Cacho, Delia Isabel Ibarra (a) Lita y
Victoriano Saturnino Correa (a) Bocha,.obviando lógicamente decir que los dos
primeros nombrados habían sido secuestrados en mayo y el restante en agosto de
1977.
Se ha podido establecer que la mayoría de los jóvenes secuestrados en los
primeros meses de septiembre fueron internados en la Base Naval de Mar del
Plata. De la suerte y destino de ellos, poco se sabe, salvo sobre Eduardo
Aristóbulo Herrera, cuyo cuerpo acribillado a balazos apareció por el mes de
octubre en las costas marplatenses, en cercanías de la unidad naval mencionada.
Otro detalle curioso, pero macabro de por sí, es el hecho que solamente el
Diario "La Prensa" y el Canal 13 de Buenos Aires, se hicieron eco del "descubrimiento de la fábrica de armas", novedad que no fue reflejada por ningún
otro medio periodístico nacional. En cambio, todos los demás diarios, con la
misma fecha -15 de octubre- difundieron la noticia del "abatimiento de los
extremistas del ERP". Hasta el momento, la razón de estas omisiones permanecen
en un cono de sombras, más aún si se tiene en cuenta la manipulación de los
medios de comunicación por parte de las Fuerzas Armadas, en la década del 70.
Como se aprecia, la "Perla del Atlántico" no era la ciudad tan "feliz" que los
argentinos creían. La ferocidad e impunidad con que la represión asoló sus
costas, tiene pocos parangones, pero sin embargo, por suerte, existen documentos
que han resguardado, quizás sin pretenderlo, pruebas irrefutables, en base a las
cuales en el presente año serán juzgados en Mar del Plata, los responsables de
estos hechos.
La importancia de la "noticia" radica en que más allá de lo escrito, hoy al
rescatar pedacito a pedacito cada recorte de un diario o de un film, se puede
reconstruir la historia pasada, configurando una base documental fabulosa, que
demuestra acabadamente que la mayoría de las detenciones producidas por el
Estado Argentino en el llamado Proceso de Reorganización Nacional,
posteriormente se convertían lisa y llanamente, en desapariciones de personas.
Carlos A.Bozzi
Abogado
Sobreviviente de La Noche de las
corbatas
Carlos
Bozzi: Luna Roja - Desaparecidos de las playas marplatenses
Notas de tapa relacionadas:
La Triple A dentro del Ejército (16/03/08)
Distinguen libro sobre crímenes de la dictadura
(17/05/08)

Luna Roja es un testimonio sobre el accionar del Terrorismo de Estado en Mar del
Plata durante la dictadura. Su autor, Carlos Aurelio Bozzi, es abogado,
sobreviviente de la Noche de las corbatas y activo
comunicador social de hondo compromiso con la causa de la Memoria. El libro
(Ediciones Suárez, 509 paginas) será presentado en la 3º Feria del libro de Mar
del Plata, Sala Armando Chulak, el 7 de octubre a las 19 horas. Aquí presentamos
un adelanto del mismo. El texto también puede ser descargado en un
documento pdf.
Luna Roja es el fenómeno que muestra el atardecer,
cuando se alejan las luces del día y las aguas del mar tornan a un color rojizo,
imagen típica de las costas acantiladas. En una síntesis entre la belleza del
paisaje y el horror de la muerte de esos años, el satélite de la tierra, testigo
solitario de aquellos crímenes, no por casualidad adquiere los colores de la
sangre, dándole así el nombre al lejano balneario marplatense.
El balneario "Luna Roja", situado a unos pocos kilómetros de la ciudad de Mar
del Plata, en los años ‘70 no era el más concurrido de la zona, pero sí uno de
aquellos lugares imposibles de olvidar por la belleza de su paisaje. Aún hoy,
desde la altura de la ruta, se observa un pequeño curso de agua bajando
zigzagueante hacia la playa, mezclando el verde de la vegetación con el amarillo
de la arena y la espuma blanca depositada por las olas, a lo largo de la orilla.
Luna Roja - Desaparecidos de las playas marplatenses
Cercano al famoso complejo Chapadmalal y a unos 20 minutos del centro de la ciudad, quienes escapaban de la multitud agolpada en los balnearios de "Punta Mogotes" y el "Alfar", lo adoptaron como lugar exótico de la costa.
Dionisio Emilio Ituarte, enfermero del Cuerpo Médico Regional de la Policía de la Provincia de Buenos, observaba atónito el lento incendio de la antigua Tienda "Los Gallegos", un símbolo de aquella Mar del Plata de los años 60.
Acompañado del Dr. Carlos E. Petra, médico legista-policial, escucharon un impresionante estampido similar, al sonido de un trueno. Media hora después, son convocados de urgencia a lo que momentos antes había sido una pequeña vivienda, en la bajada del balneario "Luna Roja". Era la madrugada del viernes 4 de agosto de 1978.
Al llegar se encontraron frente a una imagen dantesca. A pesar de la oscuridad
reinante, era posible observar algunos restos humanos diseminados por el área.
Entre el humo y los escombros de la destruida vivienda, un enjambre de bomberos,
policías, personal civil y miembros de las Fuerzas Armadas en ropas de combate,
se movían revolviendo todo cuanto encontraban a su paso.
La noticia periodística del día siguiente, explicaba: ".. Mar del Plata, Bs.
As.-... El matutino "La Capital" informó en la víspera que cuatro elementos
terroristas, aparentemente tres mujeres y un hombre, hallaron horrible muerte en
un local abandonado de la zona balnearia ‘Luna Roja' donde los terroristas
estaban preparando un artefacto explosivo de alto poder, el que imprevistamente
explotó".
Muchos años después, una sobreviviente de la Escuela Mecánica de la Armada,
recordó que con motivo del hecho, el "Tigre" Acosta leyó esa noticia en voz
alta. Intencionalmente comentó a los gritos: "...qué hijo de puta "Fibra". Mirá
lo que hizo", a la vez que reía y explicaba a "sus" prisioneros los detalles del
macabro operativo.
Se refería a un integrante del Servicio de Informaciones Navales, trasladado por
fines del año 1977 a Mar del Plata desde aquél centro clandestino de reclusión.
En ese entonces, revestía el grado de Teniente de Navío y su nombre real era
Francisco Lucio Rioja. Su sola presencia sembraba el terror entre los
prisioneros de la "ESMA" "...Era muy temido, terrible porque en las sesiones de
tortura la descarga eléctrica era tan fuerte que se prendían y apagaban las
luces del lugar…" afirmó Graciela Daleo, recordando el paso de "Fibra" por ese
centro clandestino de reclusión.
La acción militar había sido una represalia al asesinato de la hija del
Almirante Armando Lambruschini, ocurrido unos días antes, cuando un comando de
la organización "Montoneros" colocó un artefacto explosivo en el domicilio del
marino, provocando además grandes daños materiales.
Ciertas o no las expresiones atribuidas al famoso "Tigre" Acosta, el hecho es
una muestra de los especiales rasgos de crueldad que caracterizó a la represión
en Mar del Plata, sin piedad, con total impunidad y utilizando todo tipo de
métodos para eliminar lisa y llanamente a las personas secuestradas.
Este trabajo de investigación, ordena fecha por fecha las más de 290
desapariciones de personas que tuvieron a Mar del Plata como lugar del hecho,
las que afectaron a jóvenes de esta ciudad perseguidos y hallados en otras
partes del territorio nacional y los asesinatos de diversas personas traídas a
Mar del Plata para su ejecución, simulando falsos "enfrentamientos armados",
durante el periodo de los años 1976 a 1977.
Los casos tratados han sido extraídos de diversas base de datos, elaboradas
desde tiempo atrás por las distintas organizaciones de Derechos Humanos o los
proporcionados por los sobrevivientes de los centros de reclusión diseminados
por todo el país y los incorporados en la reciente actualización efectuada por
la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Se incluyeron también casos
ocurridos en ciudades cercanas a Mar del Plata, como Necochea y Miramar.
Pero fundamentalmente, la investigación está basada en las denuncias que en el
año 1984 efectuaron familiares directos de personas desaparecidas ante la
Delegación local de la Comisión Nacional de Personas Desaparecidas, la que
realizó una trabajosa y encomiable labor. Es de observar que en aquella
oportunidad fueron recibidas cerca de 270 denuncias por el período de los años
1976 a 1983, de las cuales 221 se referían a desapariciones de personas, por lo
que en esta investigación se amplían considerablemente los casos.
También se han extraído testimonios vertidos en los Juicios por la Verdad, que
llevan adelante distintos tribunales judiciales del país, especialmente el
Tribunal Oral Federal en lo Penal de Mar del Plata, los que en muchos casos
brindan innumerables detalles sobre la ruta seguida por las personas
desaparecidas. Asimismo se ha incorporado el relato de quienes, secuestrados y
posteriormente liberados en el periodo tratado, han identificado a aquellos que
afectaron su persona y su libertad.
El listado de personas desaparecidas agregado en un anexo final es bastante
completo y si bien es posible la existencia de omisiones, ellas se deben a la
gran dispersión de los datos existentes, lo cual configura un aliciente para
incorporar nuevas historias al período tratado, enriqueciendo de esta manera
toda futura investigación.
En otro anexo se incorpora una lista -indicativa-de los recursos de Habeas
Corpus presentados tanto ante los Tribunales del Fuero Ordinario de la Ciudad de
Mar del Plata, como así también ante los Tribunales Federales locales y de otras
jurisdicciones del país, señalándose en cada caso, la resolución final del
proceso, detallando si se han impuestos costas pecuniarias a quien se presentó
solicitando informes sobre el paradero de un ser querido. Este listado, no obsta
a la existencia de otros recursos judiciales existentes en distintos juzgados de
la ciudad o de la provincia.
Intencionadamente se evita el relato truculento y los detalles de los
innumerables y horribles tormentos sufridos por sobrevivientes o por personas
desaparecidas, tratando de describir el periplo de cada uno de los afectados de
privación ilegítima de la libertad y sus consecuencias, sin más agregados.
Es de notar que esta investigación tiene la amplia posibilidad de extenderse con
más casos y mayores datos brindados por personas que han sido afectadas por el
terrorismo de Estado y aún se encuentran a pesar del tiempo transcurrido, bajo
el impacto emocional que les ha causado tan traumática experiencia,
impidiéndoles testimoniar sus padecimientos.
Es posible adelantar al lector, que la mayoría de los datos volcados aquí son de
antigua data, hecho indicativo que desde el comienzo mismo del Proceso de
Terrorismo de Estado, la mayoría de los afectados brindaron a la justicia
pruebas suficientes sobre la suerte corrida por sus familiares. Sin embargo, en
su momento, nada de ello fue tenido en cuenta por aquella, que obvió investigar
todo delito e ilícitos que aún, en su gran mayoría, se encuentran impunes. En el
fondo, no se dice nada que no se sepa, pues como se verá todo fue escrito y
denunciado anteriormente.
La lucha de los organismos de derechos humanos ha sido inclaudicable desde el
mismo momento en que las Fuerzas Armadas tomaron el control del país. Así, en
septiembre del año 1977, "Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones
Políticas" acercó a la Embajada de Estados Unidos un extenso informe titulado "Situación Represiva en la Argentina", que en su parte inicial decía:
"La
dictadura ha sancionado un cúmulo de "leyes" en virtud de las cuales crea
Tribunales Militares, puede aplicar la pena de muerte, etc. Por ley 21.460 la
sustanciación de los sumarios –es decir la instrucción– queda en manos de las
Fuerzas Armadas y policiales, aún en los supuestos que actuara la justicia
civil. Pero la dictadura actúa ilegalmente aún en relación a su propia
legalidad; la mayoría de los detenidos son literalmente tragados por la tierra,
son negados y se convierten en verdaderos rehenes; muchos son sometidos a "procedimientos por izquierda" es decir matados, según la jerga militar; los
pedidos de prisioneros se concretan diciendo: "envíen tantos bultos" –tantos es
el número y bultos los prisioneros a matar–. Así han desaparecido miles, decenas
de miles, por lo tanto resulta imposible que la dictadura de a conocer la lista
de detenidos y explica que el Ministro Harguindeguy haya expresado: es política
oficial no dar nombres de los detenidos..".
Para esa fecha, el informe ya estimaba en 20.000 las personas desaparecidas,
dato este corroborado en fuentes militares que al año siguiente elevaban la
cifra en 2.000 personas más, según las listas que las Fuerzas Armadas habían
elaborado en el Batallón 601 de Inteligencia Militar. (1)
Es posible encontrar alguna que otra contradicción en las declaraciones de los
familiares al denunciar los secuestros de sus seres queridos, especialmente
referidas a horarios, algunas veces hasta en días y otras veces sobre detalles
de personas o acompañantes. Pretender uniformidad y coherencia ante semejantes
situaciones, puede arrastrar al investigador a la tentación de la búsqueda de
coincidencias, que la mayoría de las veces no son históricamente exactas,
desvirtuando el objetivo final de la tarea.
Las consecuencias de la represión, como producto de una operación prolijamente
preparada, con el ocultamiento de los muertos, pruebas deformadas y datos
suprimidos, aún abraza con sus tentáculos a las historias pendientes. Pese a
toda dificultad, el trabajo tendiente a enlazar con coherencia todas estas
historias, se presenta como una tarea imprescindible y en última instancia a eso
apunta "Luna Roja".
Si no se entiende que la "desaparición forzada de personas" fue una acción
cuidadosamente estructurada por el Estado Argentino, destinando ingentes
recursos y personal a participar de la misma, es casi imposible poder
reconstruir paso a paso el destino final de cada uno de los afectados. Y cuando
se habla de "agentes del Estado" la referencia necesaria apunta a la palabra "burocracia", es decir al conjunto de empleados estatales a los cuales se los
destinó el tratar a cada persona como un simple expediente, más allá de toda
razonabilidad y sentimiento. Quizás, porque no, en el estudio de la mecánica de
esa burocracia, esté uno de los grandes secretos que puede develar el destino
final de cada uno de los seres desaparecidos.
Mariano Francisco Chaparro fue secuestrado el 20 de agosto del año 1976 en la
ciudad de La Plata. Lo golpearon mucho cuando lo detuvieron, hasta que: "bueno
negro, perdoná ¡metimos la pata con vos…" Quedó solo, a un costado, paralizado,
sin saber que hacer... "¡Chaparro! ¡Chaparro! Yo tenía tanto miedo, que me
costaba contestar, hasta que uno me dijo: ¡Che estúpido, sos vos! Me agarró de
los pelos, me sacó afuera, me puso en el pasillo y dijo: quedate acá tranquilo,
que ya vamos a ver que hacemos con vos…". Después lo liberaron.
Daniel Shulz, estudiante de biología de la Universidad Nacional de Buenos Aires,
secuestrado en noviembre de 1976, cree haber estado en el sótano de algún
edificio céntrico de la Policía Federal. Maltratado y golpeado, fue ubicado
cerca de una puerta de donde no se atrevió a moverse durante horas. Finalmente,
un guardia le dijo: "¿Que haces acá? Ya tendrías que estar afuera...".
El abogado platense José Miguel Barthé se encontraba en casa de un matrimonio
amigo, cuando allí irrumpe un numeroso grupo de hombres armados que reducen y
maniatan a los presentes. Mientras se llevaba a cabo el operativo, la esposa de
su amigo protestó por el maltrato: "Usted se queja señora… –respondió uno de los
asaltantes–...¿Qué tendríamos que decir nosotros que hace tres días seguidos que
estamos trabajando sin dormir…?"
El mismo Chaparro en otra parte de su relato dice: "¿Por qué me largaron? Porque
la verdad que no estaba metido absolutamente en nada, porque ya le digo: nunca
estuve metido en el extremismo. Era peronista, pero hay muchos
comentarios...sobre ¿cómo le puedo decir...? Ehhh, yo me acuerdo bien que cuando
nos trajeron de vuelta a casa, el tipo que manejaba nos explicaba: "Estos chicos
son una picardía, son unos perejiles y los mandan a pintar para que den la cara,
sabemos que no tienen nada que ver, pero no se puede tener sueltos a estos tipos
porque son un peligro".
Rubén Gustavo Jaquenod cuenta: "El que me estaba interrogando me dijo: Te voy a
levantar la capucha, cerrá los ojos bien cerrados porque en eso te va la vida…
Yo creo que, ni con Loctite, tenía los ojos tan cerrados. Me levantó la capucha
y en ese momento el jefe,...me vio la cara, y esa es una gran duda que creo que
me voy a llevar a la tumba. Fue inmediato. Mal y con fastidio le dijo al otro:
¿Pero quién trajo acá a éste hombre…? O sea, yo infiero que es alguien a quien
conocía, no se cómo, ni quién, ni dónde, ni cuándo... Porque, evidentemente...
Bueno, es una duda que tengo y supongo que va a quedar como duda toda la
vida,... me aflojé, yo me acuerdo que me volvió a poner la capucha y se me caían
las lágrimas debajo dela capucha… Siguieron cuchicheando… Cuando se fue el otro,
el jefe digamos, me hizo unas pocas preguntas más y bueno cuando terminó me
dijo: Bueno, ya está... Y bueno, pero entonces ¿está todo claro, me van a dejar?
Y me dice: No, no –dice– no te entusiasmes que vamos a comprobar si todo lo que
nos dijiste es verdad". (2)
Este modus operandi del ejecutor directo de la orden estaba y estuvo, si se
quiere, un escalón debajo de la ideología de quien planificó todo el aparato
represivo en Mar del Plata. En el escenario local, la reacción militar fue
especialmente cruenta, debido a la particular extracción del personal
burocrático destinado a los grupos de tareas, cuadros militares que en los
primeros años de la represión resultaran fuertemente influidos por estamentos
civiles sumamente conservadores, que le brindaron total apoyo y colaboración.
El período que va de 1970 a 1975 la ciudad de Mar del Plata se vio sumergida en
una sangrienta lucha política, especialmente entre la derecha y la izquierda del
peronismo, cuyos detalles reflejados en las noticias de los diarios de la época,
no hacen otra cosa que predecir un anunciado final de violencia y muerte.
La primera, representada por sectores afines a la CGT tradicional, contaba con
el beneplácito de las autoridades centrales del Movimiento Nacional
Justicialista, de la propia conducción del Partido Peronista y el apoyo
logístico de grupos como el "Comando de Organización", la "Juventud Sindical
Peronista" o la "Concentración Nacional Universitaria". Estas agrupaciones,
abandonando todo intento de participación política, prontamente se convirtieron
en sectores de choque, con destacadas acciones de violencia en distintos ámbitos
de la ciudad. Enfrente estaba la izquierda peronista, mayoritariamente
representada por la "Tendencia Revolucionaria del Peronismo" y varias
agrupaciones de la izquierda socialista, objetivos a eliminar de la escena
política por aquellas primeras fuerzas, bajo el pretexto de un accionar
disolvente y pernicioso para el conjunto de la sociedad.
A todo esto, debe agregarse un panorama ciudadano compuesto por un empresariado
temeroso de aperturas a variantes de diálogo comunitarios, una conformación
social y política de ciudad que nunca alcanzó a tener identidad propia,
sintiéndose siempre avasallada por extraños ajenos a sus intereses, un silencio
total de las entidades intermedias que no atinaron a buscar su espacio de
expresión y la exasperante prudencia de un Obispado Católico, que después de la
actuación de Monseñor Eduardo Francisco Pironio y la desaparición de la
Licenciada María del Carmen Maggi, mantuvo una posición prescindente. Como
broche final, la cuestionable actitud de la Justicia, que al igual que en otros
lugares del país, distraídamente miró hacia otro lado.
La suma de todos estos factores facilitaron, consciente o inconscientemente, que
Mar del Plata, en relación a su población, ocupe el tercer lugar entre las
ciudades del país con mayor cantidad de personas desaparecidas.
Por eso, "Luna Roja" es un intento de rastrear estos caminos a partir de
pequeños datos, extraídos de grandes historias que el lector tendrá la libertad
de unir, desentrañando de esa manera, el camino que acerque a la verdad completa
de cada uno de los casos expuestos.
Para un segundo tomo se ha previsto analizar los hechos ocurridos en el período
1978 a 1982, como así también las desapariciones de aquellos que –bajo bandera–
fueron secuestrados de los mismos cuarteles militares, agregando otra mancha más
a la historia de los crímenes en Mar del Plata.
"Luna Roja" es la imagen de muchas voces cuyo eco aún resuena en las calles de
la ciudad, es la historia final de personas que crecieron disfrutando sus
playas, sus escuelas, sus barrios y sus fábricas, es la presencia de una
generación con un promedio de edad no superior a los 25 años, con una visión
crítica de la realidad de aquel entonces, sin que ello les haya impedido vivir
plenamente sus años de juventud.
Literalmente borrados de la faz de la tierra, difícil es plasmar un canto a la
vida tras experiencias con tanto dolor. Sin embargo las huellas de su paso por
esta tierra han quedado visibles. Sus vidas no han sido en vano y seguramente
entre una o muchas estrellas que tapizan ese cielo marino, el rostro de cada uno
de los que ya no están, se encuentre siempre presente.
NOTAS
1 Fuente: El Historiador y Diario "La Nación".
2 Rubén Gustavo Jaquenod, fue secuestrado en la ciudad de La Plata, el 28 de
junio de 1977. Declaró ante la Cámara Federal de esa ciudad el 23 de febrero del
año 2000.
Primera
señalización de un centro clandestino de exterminio en la Provincia de Buenos
Aires
La
Secretaría de Derechos Humanos de la Nación junto a su par de la Provincia de
Buenos Aires procedieron a inaugurar un monolito con la inscripción: "AQUÍ
FUNCIONO EL CENTRO CLANDESTINO DE DETENCION LA CUEVA", en el ingreso mismo de la
Base Aérea de la Ciudad de Mar del Plata. La unidad militar esta situada en el
kilómetro 400 de la autovía que une la ciudad balnearia con la Capital Federal.
El acto fue presidido Eduardo Luis Duhalde (Secretario de Derechos Humanos de
la Nación) conjuntamente con Sara Derotier de Cobacho(Subsecretaria de
Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires), Marcelo Marán (Secretario de
Cultura de Mar del Plata) y Ledda Barreiro, abuela de Plaza de Mayo y
sobreviviente de dicho centro clandestino.
Previamente autoridades, sobrevivientes y familiares directos de personas que
fueran asesinadas en ese centro de terror, recorrieron los casi 1500 metros de
distancia que existen entre la puerta principal de la Base Aérea y el edificio
de concreto semisumergido en tierra. En realidad lo único que queda inalterable
de aquel pasado es ese kilómetro y medio, pues el edificio, a partir del año
2000, fue reiteradamente modificado. Tanto es así, que la escalera de acceso a
la antigua torre de vigilancia del radar, torre muy visible antaño desde la
misma ruta y que las cámaras de televisión filmaran el pasado año, en esta
recorrida ya no se visualizaba más. Había sido tapiada.
El detalle no es menor. De esa escalera de hierro (ver la fotografía) los
torturadores de La Cueva, según narran testigos sobrevivientes, tuvieron
encadenada a una persona durante más de una semana.
El monolito construido y que frente a la misma entrada de la base aérea insertó en tres pilares las palabras: JUSTICIA, VERDAD Y MEMORIA, será un testigo permanente del accionar conjunto de las tres fuerzas, a pesar de las desmentidas recurrentes de la Aeronáutica Argentina.
Dicha fuerza no solo prestó sus
instalaciones al Ejercito para utilizar ese edificio como centro clandestino de
detención, sino también proporcionó a soldados conscriptos que daban los
alimentos y custodiaban los prisioneros. No solo eso, sino que también permitió
el acceso de los automóviles que ingresaban al predio con los secuestrados en su
interior. Sin autorización de los jefes de la Base Aérea, esos móviles nunca
hubieran podido acceder a su interior. Alguien abría la reja de acceso a los
prisioneros que traía el personal de Grupo de Artillería de Defensa Antiaérea
(Gada 601) ,cabecera de la Subzona N° 15, dependiente del Primer Cuerpo de
Ejercito.
Cuando en el Juicio a las Juntas de Comandantes prestó declaración el comodoro
Ernesto Alejandro Agustoni, Jefe de la Base entre los años 1976 a 1977, ante una
pregunta de los jueces, respondió: " La Fuerza Aérea, señor, no detuvo a ninguna
persona en Mar del Plata".
En ese entonces, no se pudo probar la conexión interfuerzas y por ello, el ya
fallecido Comodoro fue declarado inocente de todos los asesinatos cometidos en
el interior de su unidad.
Sin embargo, la verdad siempre llega, prontamente se probará la responsabilidad
compartida de todos los hombres de armas que prestaron servicios en aquella
época en estos cuarteles.
No solo eso, sino que también existen diversas declaraciones de testigos que
aseguran haber visto civiles – sobre todo profesionales del derecho- acceder sin
restricción alguna a la Base Aérea y al mismo Centro Clandestino de Detención.
Los próximos pasos judiciales determinaran estas responsabilidades.
Mas allá de lo anterior, esta señalización de un Centro de Detención Clandestino
constituye el primer acto de este tipo en la Provincia de Buenos Aires y fue
logrado gracias al empuje de sobrevivientes que pasaron prisión en sus
instalaciones y de los organismos de derechos humanos de la ciudad de Mar del
Plata, en un hecho sin precedentes.
Entre marzo de 1976 a fines de 1978 pasaron por el lugar más de 200 personas
secuestradas, muchas de las cuales fueron asesinadas, aun mujeres en estado de
gravidez, cuyos hijos se siguen buscando. En el lugar fueron también asesinados
los abogados secuestrados en la bautizada "Noche de las Corbatas".
Hoy ,en la ciudad de Mar del Plata, comienza a soplar una breve brisa de
justicia. Los que ya no están y fueran asesinados solo por tener ideas
distintas, no estarán tan solos. En el camino, muchos más los están acompañando.
Carlos A. Bozzi
Sobreviviente de La Noche de las Corbatas
Septiembre 2007
www.elortiba.org













¿De
qué hablamos cuando hablamos de seguridad?
Por Carlos Bozzi
Es sabido que los consejeros de seguridad y sus instituciones proliferan cuanto
más aumenta el desconcierto ante el delito. No es un fenómeno nuevo. Mas bien
es reiterativo.
La seguridad pública como bien social es un concepto que va más allá de la
inmediata protección contra el delito. Constituye la base necesaria para el
ejercicio de la libertad, se vincula directamente a la existencia de un Estado
democrático y a la participación de los derechos básicos del bienestar social.
Actúa como elemento único para garantizar el desarrollo de una mejor calidad de
vida.
Pero el ciudadano mide la seguridad como una "sensación". Percibe que existe
mayor o menor seguridad, que está más o menos protegido, que debe o no cambiar
de conductas ante un fenómeno que se recrea permanentemente, sin alcanzar a
comprender la razón de este avance ininterrumpido.
Es que a diferencia de otras políticas públicas, la de seguridad debe dar
respuesta a dos niveles diferentes: el subjetivo y el objetivo, la sensación y
las amenazas reales.
Esta relación entre sensación subjetiva y causas objetivas requiere de una
dosis de serenidad y equilibrio fundamentalmente por parte de la prensa y de
los decisores públicos. La sensación de inseguridad se retroalimenta y
adquiere peligrosas formas de irracionalidad, con notorias oscilaciones y
variantes, en plazos muy breves ante hechos aberrantes de impacto público.
Todos
los días o casi todos los días, se corrobora esta afirmación. De
ahí que las políticas de seguridad deban apuntar en dos direcciones: reducción
real de las circunstancias de riesgo (modificación de las condiciones objetivas)
y transmisión de una imágen de seguridad (condiciones subjetivas). Ambas tareas están relacionadas, aunque nunca o casi nunca son percibidas por el
ciudadano. Y es lógico, porque el ciudadano no vive de estadísticas sino de
sensaciones cotidianas, y en ese marco las políticas de información colocan el
tema de la seguridad más cerca del sensacionalismo que del contexto real.
Y aquí es donde está el punto central: la definición de la "SEGURIDAD" es en
definitiva la batalla que determinará LA POLITICA A SEGUIR.
Antiguamente definir una política de seguridad era razonablemente claro: se
trataba de cómo desarrollar sistemas de control de la criminalidad, lo que en la
práctica se traducía en buscar formas de sancionar lo más eficazmente posible a
los infractores.
Posteriormente, a medida que se fueron desarrollando las propuestas en torno a la
prevención y las causas del delito, el objetivo pasó a ser la reducción en el
número de infracciones delictivas. En esa medida la temática fue volviéndose
cada vez más compleja e incorporando a un mayor número de actores.
Como consecuencia de esas nuevas políticas el ciudadano común pregunta
angustiado: ¿Quién nos cuida? ¿Cómo nos cuida? ¿De quién o de qué se nos
protege?. Y obviamente desembocamos sin querer en el último eslabón de la
cadena, que resulta ser nada menos y nada más que EL POLICIA.
EL POLICIA: hombre o mujer, cuya misión es la de solucionar la serie de
desaguisados lentamente construidos por todos los actores de la sociedad. ¿O
no?
Buscamos al POLICIA PERFECTO. El que conoce la ley igual que un abogado y posee
la habilidad de un juez para distinguir el bien del mal. El que tiene los
conocimientos de medicina de un médico y la ternura de una enfermera,. El que
arranca con la velocidad de un atleta olímpico, atiende con los modales de un
diplomático japonés y razona con la inteligencia de un profesor universitario.
En cualquier circunstancia, sea "groncho" o "cheto", el oficial arriesgaría su
vida para proteger los bienes "mundanos" del más rico, conformándose al mismo
tiempo con un salario que le impide disfrutar de bienes "mundanos" propios.
Si un ser humano tuviese todos los atributos necesarios para ser el policía
perfecto, probablemente se dedicaría a otra cosa. Le seria mas fácil ser
presidente. ("En busca del Policía Perfecto"- Andy Rooney,Oficial de la Policia
de Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica.-)
En 1829 fue creada la Policía Metropolitana de Londres bajo la supervisión de
Sir Robert Peel. Construir ese cuerpo profesional, de competencia municipal y
con sólido respeto ciudadano no resultó una tarea fácil. Peel redactó un
documento, conocido como "Principios para la Aplicación de la Ley" y sus nueve
puntos resultan hoy de una asombrosa actualidad . He aquí algunos:
- La misión básica de la existencia de la policía es impedir la delincuencia y
los disturbios, en lugar de que sean reprimidos por la fuerza militar y la
severidad del castigo legal.
- La capacidad de la policía para efectuar su tarea depende de que su
existencia, sus acciones y su comportamiento reciban la aprobación pública y de
la habilidad de la policía para procurarse el respeto del público y
conservarlo..
- Debe reconocerse siempre que en la medida en que se logra la cooperación del
público disminuyen proporcionalmente la necesidad de emplear la fuerza física y
la coacción para lograr los objetivos de la policía.
- Conservar en todo momento una relación con el público que haga realidad la
tradición histórica de que la policía es el público y el público es la policía:
la policía sólo consta de miembros del público a los que se les paga para que
dediquen su atención en todo momento a los deberes que incumben a cada uno de
los ciudadanos en el interés del bienestar y la existencia de la comunidad.
- Reconocer siempre que la prueba de la eficacia policial es la ausencia de
delitos y desórdenes y no la evidencia visible de la acción policial al
enfrentarlos.
Mas de 170 años tienen estos principios y en esta historia, ajustes políticos y
discusiones semánticas, transformaron esa visión de la policia. En la década de
60 la Corte Suprema de Estados Unidos intervino haciendo prevalecer los derechos
individuales por sobre los del Estado. Se llegó así al famoso Caso Miranda
contra Arizona (1966) mediante el cual se dictaminó que la policía tiene la
obligación de informar a los sospechosos de lo siguiente: 1) derecho a
permanecer callado, 2) lo que diga puede utilizarse en su contra, 3) tiene
derecho a la presencia de un abogado, 4) si no puede pagar un abogado se le
proporcionará uno de oficio. Si no se cumple con esta información los resultados
del interrogatorio no podrán utilizarse en sede judicial.
Esa Corte fue considerada pro-delicuente (en la actualidad sería considerada
garantista), pero nadie pudo comprobar un aumento en los índices de
delincuencia a partir de estas decisiones.
Las distintas transformaciones sociales hicieron comprender que la politica del
"garrote" no era la solución y por ello nacieron las llamadas políticas de una "Policía Orientada a la Comunidad y a la Resolución de Problemas". Y en este
concepto, surgen dos temas claves, de difícil solución:
1. El objetivo final de la policía no es la detención del delincuente sino la
resolución de un problema.
2. El problema suele ser demasiado complejo como para que lo resuelva sólo la
policía.
En el fondo, más importante que las nuevas propuestas de organización policial
(¿cómo hacer?), es el debate abierto en torno a cuál es el objetivo de la
policía (¿qué hacer?).-
Hace algunos años, el modelo de la eficiencia policial traducido en "luchar
contra la de lincuencia mediante la aplicación de la ley", se volcaba a un
simple axioma : existe un enemigo a enfrentar, el delincuente y una sola forma
de enfrentarlo: la aplicación de la ley. Esto no provocaba históricamente duda
alguna.
Nadie puede negar que esta visión penal, reduciendo la acción policial a lo
coactivo es limitada y parcial ante un mundo cada vez más complejo .Es que la
detención del delincuente y el cumplimiento de la ley - en esta teoría- se
vuelve un fin en sí mismo ,en lugar de ser el medio para un objetivo más
complejo: la seguridad de las comunidades.
La seguridad publica es el resultado en ultima instancia de las necesidades de
la sociedad en la cual se inserta el ciudadano-funcionario destinado a custodiar
bienes comunes.
En tanto y en cuanto TODOS LOS ACTORES DE ESTE COMPLEJO TEMA no asuman su rol, especialmente el Estado mediante políticas de contención adecuadas y el
Servicio de Justicia se vuelva creíble, aplicando penas en forma igualitaria a
todos sin importar condición alguna, la situación se tornará incontrolable por
más expertos dedicados al estudio de la problemática. La Seguridad Pública no
es patrimonio de un gobierno o partido político. Pertenece a la esencia de una
sociedad civilizada y por ende debe ser traducida como Política de Estado
permanente.
Siguiendo estas pautas, la proclamada teoría de la "mano fuerte" o "policía
dura", se vuelve un debate de suma cero, ya que el accionar de quienes están a
cargo de la seguridad pública inevitablemente se convierte en una tarea
conjunta con la sociedad entera, principal destinatario de una política mucho
más coherente con sus necesidades.
Mientras tanto, EL POLICIA -no inocentemente- seguirá convirtiéndose en el mal
de todos los tiempos. Será el sujeto definido, como la FALLA DEL OSCURO HUECO DE
LA SEGURIDAD. Los actores políticos saben muy bien que es más redituable
proclamar una "titánica" lucha contra la INSEGURIDAD, en vez de proponer el lema
de CONSTRUIR LA SEGURIDAD ENTRE TODOS.
Se trata obviamente de un debate aún abierto. Muchas propuestas deben ser
sujetas a la prueba de la práctica y eventualmente rechazadas o modificadas,
pero siempre partiendo del principio que sin debate general no hay solución
posible.
Es importante hablar con sinceridad. El tema de la Seguridad Pública no es un
asunto específico de la policía. Ni lo fue ayer. Ni lo es hoy. Conviene no
olvidarlo.
Carlos Bozzi
Abogado
A
30 años de la Noche de las corbatas, un sobreviviente recuerda el horror
(Télam) En julio de 1977 fueron secuestradas once personas en Mar del Plata,
seis de ellas abogados. Cinco laboralistas fueron asesinados. Carlos Bozzi
relató su calvario a Télam y señaló que fue "la última operación de
represión masiva que vivió esta ciudad a 16 meses de instaurada la dictadura
militar".
Por José Luis Ponsico
Entre la tarde del 6 de julio de 1977 y la madrugada del 13 fueron
secuestradas once personas en Mar del Plata, seis de ellas abogados. Hoy, se
recuerdan 30 años de la tragedia.
Aquella orgía de sangre quedó grabada en la memoria colectiva como "La noche
de las corbatas", enlutando a la familia judicial marplatense. Uno de los
sobrevivientes, Carlos Bozzi, relató su calvario a Télam treinta años
después.
Cinco laboralistas fueron asesinados. El Colegio de Abogados marplatense recordó las trágicas muertes de Norberto Centeno, Jorge Candeloro, Salvador Manuel Arestín, Raúl Hugo Alaiz y Tomás Fresneda.
|
De próxima aparición |
Los secuestros conmovieron a toda la ciudad. Centeno, tenía 57 años. Su antiguo socio en el estudio jurídico, Jorge Candeloro, tenía veinte años menos. El resto, no llegaba a 28 años de edad de promedio.
"Creo que fue la última operación de
represión masiva que vivió Mar del Plata a 16 meses de instaurada la dictadura
militar", evocó Bozzi, especialista en Derecho Laboral, de 55 años, que regresó
del exilio hace un tiempo.
Bozzi, que había sido titular del Centro de Estudiantes de Derecho de la
Universidad Católica local, en 1973, militaba en la Juventud Peronista. Tenía 21
años. Cuatro años más tarde, graduado en Derecho, fue secuestrado.
"Era un grupo fuertemente armado de la Policía bonaerense en tiempos del temido
general Ramón Camps, se supo después. También participó un grupo de Inteligencia
de la Fuerza Aérea. Por eso nos llevaron a la Base Aérea, en Camet", reseñó
Bozzi.
El contexto político local del régimen militar era otro: en una primera etapa el
Ejército tenía el control absoluto de todos los operativos, pero al cabo de un
tiempo, otras fuerzas de seguridad intervinieron en Mar del Plata.
Para Bozzi "la CNU (Concentración Nacional Universitaria) que remitía como
aparato de Inteligencia del GADA 601 ya no actuaba exclusivamente. Eran fuerzas
combinadas y cada una funcionaba por su cuenta", puntualizó.
"El doctor (Norberto) Centeno era uno de los laboralistas más prestigioso de la
ciudad y artífice de la Ley de Contrato de Trabajo 20.744 promulgada por el
gobierno de (Juan) Perón, en 1974. Centeno era peronista ortodoxo", reseñó.
"La teoría que actuaban grupos de tareas entre las distintas fuerzas armadas fue
avalada por otros testimonios, cuando debí declarar en el Juicio por la Verdad
el 16 de mayo 2005", refirió.
"Paralelamente, luego se supo un grupo paramiilitar fue a buscar a Jorge
Candeloro, ex socio de Centeno, otro abogado laboralista de prestigio. A Jorge
(por Candeloro) se la tenían jurada por su militancia de izquierda", agregó
Bozzi que vivió exiliado en la provincia de Corrientes más de una década.
"La investigación posterior la inició Marta, esposa de Candeloro, cuando
confirmó que el 13 de junio lo fueron a buscar a Neuquén donde residía y allí se
disparó el operativo de represión contra los abogados y ex estudiantes
universitarios que habían tenido militancia política unos años antes",
describió.
"Había profundas contradicciones en los objetivos ideológicos", analizó el
abogado sobreviviente. "Centeno había sido un militante de la resistencia
peronista y muy reconocido en el ambiente político local. A fines de los '50
había estado preso por peronista", subrayó.
"Los otros colegas habían tenido militancia de izquierda a principios de los
'70.
Vivían de su profesión, siendo abogados que actuaban a diario en los Tribunales
de Mar del Plata, a un año y medio de instalado el gobierno militar", añadió.
"Otros sobrevivientes de aquella razia que terminó en una matanza fueron José
Verde y su esposa, sumado al colega Camilo Ricci. Yo estuve encapuchado con
(Tomás) Fresneda en la Base Aérea, a cargo del comodoro Ernesto Agustoni",
siguió narrando.
"Es posible que hayan torturado al doctor Centeno, cercano a los 60 años de edad
y cuyo asesinato no estuviera previsto" dudó. "Yo aparecí en el baúl de un auto
cuando me trasladaban y distintas fuerzas de seguridad terminaron en un tiroteo.
Entre ellos y cerca del paraje de Santa Clara del Mar. En los diarios de la
época la información daba cuenta de un enfrentamiento con subversivos, algo
imposible a esa altura", concluyó.
Fuente: Télam
El
abogado que no tiene quien le escriba
Los
dos hombres caminaban por las céntricas calles de la ciudad de Mar del Plata,
retornado lentamente al estudio jurídico después del breve refrigerio en el café
de la zona. Caía la noche en ese 6 de julio de 1977. La conversación se
interrumpió, ante un solo grito: "¡Alto, Ejército Argentino!". Así comenzó el
secuestro que le costara la vida al doctor Norberto Oscar Centeno, hace ya casi
treinta años.
Frío invierno marplatense el de aquella época. Oscura estaba la calle por donde
caminaban ambos. Negras fueron las sombras que se abalanzaron sobre las dos
personas. Golpearon a una y a la otra la arrastraron violentamente, hasta
introducirla en uno de los automóviles en marcha
De esta manera, con el secuestro de Norberto Centeno, concluía uno de los días
más triste de la historia nacional, al convertirse en el cuarto abogado
desaparecido en el plazo de unas pocas horas. Había comenzado lo que
posteriormente se bautizó como "La Noche de las Corbatas".
Los captores -hasta lo que hoy se sabe -eran fuerzas conjuntas bajo las órdenes
del Teniente Coronel Arrillaga, jefe de Inteligencia del Grupo de Artillería de
Defensa Aérea (Gada 601) con asiento en la localidad de Camet, Mar del Plata.
Estaban apoyados por fuerzas policiales vestidas de civil, al mando del
comisario inspector Miguel Fuster, integrante del Servicio de Inteligencia de la
Policía de la Provincia de Buenos Aires. El Comandante del Area, coronel Pedro
Barda, amo y señor de la vida de los ciudadanos de la región, en esos momentos
se encontraba en Buenos Aires, recibiendo directivas del Comando del Primer
Cuerpo de Ejercito, unidad militar a cargo del general Carlos Guillermo Suarez
Cinco
días después el cuerpo de Centeno apareció ferozmente golpeado en un camino
vecinal. Se le había dado muerte en el interior del centro de reclusión llamado
"La Cueva", instalación ubicada en el mismo predio de la "Base Aérea" Mar del
Plata, que era un viejo radar semisubterráneo "cedido" por la Aeronáutica al
Ejercito a fin de facilitar a la agrupación militar el "cumplimiento de la
misión impuesta por la superioridad en la lucha contra la subversión, en el
periodo 1976 y 1977"
Los periódicos locales publicaron que una multitud asistió al sepelio de
Centeno. Amigos que vivieron esos momentos de terror, bajo un clima de angustia
indescriptible, aseguran que no fueron muchas las personas presentes. Eso sí,
cuando el ataúd era transportado hacia el coche fúnebre, un mozo se quitó su
chaquetilla blanca y la colocó sobre el féretro. El hombre lloraba.
Así partió hacia el descanso final quien un 17 de febrero de 1927 había nacido
en la ciudad de Santo Tomé, Provincia de Corrientes, graduado de escribano en la
Universidad Nacional del Litoral y recibido en la Universidad Nacional de La
Plata como abogado. En Mar del Plata, su actuación profesional apuntaba al
derecho laboral, siendo asesor de innumerables sindicatos, entre ellos, el de
los gastronómicos.
El único testigo presencial del secuestro,d ebió esperar VEINTICUATRO AÑOS para
que un Tribunal de la Justicia argentina lo escuche. Fue recién en el año 2001
cuando, gracias al esfuerzo del Tribunal Oral Federal en lo Criminal de Mar del
Plata, se sentó ante los tres magistrados para relatar lo sucedido, en el marco
del Juicio por la Verdad. Hasta ese entonces, la justicia local, ordinaria y
federal, había mirado para otro lado.
Aún, a treinta años de ese hecho, en los listados de actos de violencia
atribuidos a la "subversión terrorista", publicados en el libro "La otra Campana
del Nunca Mas" cuyo autor es el ex comisario Miguel O. Etchecolatz y en los tres
tomos del libro "In Memorian" editado por el Instituo Militar de la República
Argentina, se puede leer: "10-07-77 Homicidio abogados Camilo Ricci, Hugo Alais,
Manolo Arestin y Norberto Centeno. (Mar del Plata)", atribuidos a la
organización Montoneros".
La versión no es antojadiza. Se fundamente en los informes proporcionados por el
Estado Argentino a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a la
Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en la década del 80,
referencia que hasta la actualidad no ha sido rectificado por ninguno de los
gobiernos democráticos que desde el año 1984 hasta el presente han transitado
por la vida política argentina.
La extracción justicialista de Centeno le había provocado detenciones en 1954,
1963, 1969 y 1976, justamente ésta última el 24 marzo. Los amigos le pedían que
tome precauciones, pero él hacia caso omiso a estas advertencias.
Inclusive un conocido colega, que en su carácter de representante de la
"Federación Argentina de Colegios de Abogados" (FACA) era el encargado de los
trámites relativos a la búsqueda de los abogados desaparecidos, se sorprendió
cuando insistentemente los militares preguntaban acerca de las actividades de su
amigo y hasta recuerda que un ayudante del General Roberto Viola -coronel Marco
Aurelio o Marco Antonio Cúneo- le manifestó que otros abogados de la ciudad de
Mar del Pla