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HUGO ALBERTO DE PEDRO |
Kirchner,
el otoño del patriarca
por Hugo Alberto de Pedro
www.hugoalbertodepedro-argentina.blogspot.com
Resulta por demás de obvio aclarar que cuando
Gabriel García Márquez publicó su libro “El otoño del patriarca” no se refería a
los temas políticos de la tierra argentina o más precisamente la santacruceña,
sin embargo en esa extraordinaria novela pudo fabular las circunstancias de un
abusador del poder.
Néstor Kirchner, devenido en patriarca santacruceño -con miras a serlo también
en toda la Argentina- esta comprobando cómo su poder omnipresente y omnipotente
está llegando a los límites que toda una sociedad no está dispuesta a tolerar.
Claro está, que eso no tiene que ver directamente con los resultados electorales
que se podrían dar en el futuro inmediato, aunque éstos parecieran ser que no se
presentan tal como él desearía.
Desde hace décadas la democracia en Argentina se ha vaciado de contenido y
participación popular, cualquiera sea el resultado de las elecciones ellas
solamente son el producto de la mediatización política, los acuerdos y alianzas
de trastienda, los millonarios presupuestos dedicados a conformar lo que se
denomina la “opinión pública”, el triunfo de las mentiras y las mezquindades por
sobre las ideas y las propuestas y, entre otros, la utilización espuria de los
fondos públicos.
Ayer nomás, la intolerancia del poder kirchnerista sumó más heridos y agredidos
a la larga lista que parece no poder, ni querer seguramente, terminar. En ésta
oportunidad han sido trabajadores y una periodista de Caleta Olivia -la ciudad
más norteña de la patagónica provincia de Santa Cruz- los que han tenido que
sufrir la represión de las fuerzas de seguridad comandadas por el presidente de
la Nación.
El motivo de la actuación de la Gendarmería Nacional, sin la autorización
judicial que corresponde a estos casos, tuvo por finalidad permitir el paso de
unos micros que convenientemente rentados debían dirigirse hacia Río Gallegos
para que sus convenientemente llevados ocupantes participaran de un acto
proselitista. No cualquier acto, sino el que ponía el punto de partida de la
candidatura del actual gobernador Daniel Peralta -gobernante inventado a fuerza
de fórceps político- con la presencia de Kirchner.
Pareciera ser que los santacruceños, muchos seguramente, no están tan
convencidos del amor declamado a cuatro vientos por el presidente. "Acá estoy,
dando la cara y jugándome por esta provincia que tanto amo" se atrevió a
vociferar en el acto referido, como tampoco que esa cara sea la que desde hace
más de cinco meses no puede ser vista en público sino que debe contentarse con
vérsela publicada en los medios periodísticos del propio gobierno o manejados
por éste, tanto provinciales y nacionales.
Pero claro, cual patriarca fue por más Kirchner al sostener "No trabajamos para
la Santa Cruz de las patotas, sino para la del trabajo y de las ideas". Bueno
créase o no así lo dijo, independientemente que la realidad nos habla del
exagerado abuso del empleo público, la falta total de proyectos e ideas
superadoras y sustentables en la provincia. Aunque si acertó, por pura
casualidad dijo la verdad, al hacer referencia a las patotas, aunque sabemos que
no trabaja para ellas porque él y sus acólitos comprometidos y beneficiarios son
las patotas. Solamente hay que remitirse a los hechos, que desde hace años son
públicos y notorios se van sucediendo en Santa Cruz, para comprobarlo.
Hay más todavía, resulta ahora que según nos informa Kirchner “Hay que seguir
soportando cristianamente la agresión de aquellos que no tienen ideas y cuando
van a contar los votos tienen tres". Pero el subconsciente es esa parte de
Kirchner que no le permite siempre andar con vulgares mendacidades y tras cartón
afirma “Y no como los que dicen “si no pensás como yo, te agredo”; eso no es
democracia, eso es fascismo". Claro que es el autoritarismo del Frente para la
Victoria, que es comandado únicamente por él, el que se va transformando día a
día en una especie vernácula del fascismo.
Los sentimientos de quién fue el propulsor de las persecuciones políticas, las
apaleaduras, las represiones policíacas, los atentados con bombas incendiarias y
los atropellos de todo tipo a los habitantes santacruceños, entre infinidad de
muchas barbaridades más, nos viene con el cuento de que “Vengo con el corazón,
la pasión y los brazos abiertos, aun para aquellos que cobardemente agredieron a
Alicia (hermana) o a la vieja (madre), los mayores cobardes que se pueden
conocer para agredir a una mujer, a una compañera”. Ya no puede engañar a nadie,
a menos claro está que muchos quieran ser engañados para sacar los bocados
económicos que el manejo descontrolado del presupuesto nacional les permite
conseguir, a cambio de silencios y complicidades.
Al menos podemos estar seguros que denunciando esta forma de hacer política
contribuiremos a construir parte del camino de las verdades, ese trayecto
insustituible que debemos transitar para terminar con los que se han apoderado
de nuestros futuros. Se tratará, entonces, de que todos los habitantes
comencemos a mirar la realidad con una visión más crítica y desconfiada, porque
de lo contrario será imposible ir encontrando la senda del futuro igualitario
para todos, de la solidaridad popular olvidada y de la dignidad casi perdida.
Porque entregar nuestros principios y nuestros derechos a cambio de que unos
pocos se sigan enriqueciendo y protituyendo con y en la política, aún más de lo
que lo vienen haciendo, será indefectiblemente el futuro próximo. Las mentiras,
los acuerdos tenebrosos con lo peor de la politiquería nacional, la corrupción
generalizada en los gobiernos por doquier, el falso progresismo y derecho
humanismo, la realidad social y laboral, las necesidades insatisfechas de
millones y demás cuestiones deben terminar.
Será en la primavera próxima, no lo sabemos. Pero si seguramente comprendemos
que todo lo sucedido en el otoño y el invierno han sido elocuentes
demostraciones y comprobaciones que muchas cosas se deben cambiar en nuestro
país.
13 de setiembre del 2007
Otro
delincuente kirchnerista más
por Hugo Alberto de Pedro
En la noche de hoy, 17 de agosto, el ex ministro de Gobierno de la Provincia de
Santa Cruz, Daniel Varizat, atropelló con una camioneta a parte de las 3.000
personas que ordenada y pacíficamente se manifestaban en las calles de la ciudad
capital, Río Gallegos. Éste siniestro personaje de la política santacruceña
pertenece al Frente para la Victoria Santacruceña, facción peronista creada por
el actual presidente de la Nación -Néstor Kirchner-.
El resultado del criminal hecho perpetrado por Varizat fue el de una veintena de
lesionados y tres internados en grave estado. Este cobarde personero
kirchnerista, acompañado en el vehículo por otros secuaces, se dio
inmediatamente a la fuga, lo cual constituye además otro delito penal que es el
abandono de personas. En estos momentos su paradero es desconocido.
Daniel Varizat es un profesional de la provocación, cuyo único mérito dentro del funcionariato ha sido la constante descalificación y los muchos entuertos políticos que pasaron por sus manos. Fue siempre un mísero transmisor de las órdenes de Kirchner sin otra capacidad demostrada que no haya sido sus genuflexiones políticas y alcahueterías de la más baja calaña que lo llevaron a ser diputado nacional, senador nacional y subsecretario general de la Presidencia de la Nación del actual gobierno. Ahora devenido en delincuente por si fuera poco y para confirmar todo su historial político.
Esto sucedía mientras el polideportivo Boxing Club se iba poblando de concurrentes llevados por la fuerza de la presión política y del empleo público, provenientes algunos del interior de la provincia como de otras, para participar del acto en que vociferarían Cristina Fernández de Kirchner candidata a presidente de la Nación, su esposo el presidente en ejercicio y el actual y candidato a gobernador, Daniel Peralta.
Muy lejos de suspender
el acto, la candidata y actual senadora nacional por la provincia de Buenos
Aires, cargó contra la oposición con la siguiente frase: “No puede ser que la
intolerancia, la agresión y la violencia sean la que ganen las calles, porque no
es la Santa Cruz que construimos entre todos”. Lo cual toma una connotación
especial ya que fue emitida luego del acto criminal de Varizat. O sea, el
mensaje es muy claro: “No puede ser”, así ella nos informa y amenaza.
Habrá que comprobar que nos informaran las actuaciones policiales, que surgirá
de las investigaciones judiciales, que actitud tomará el presidente Kirchner y
el gobernador santacruceño. Ya sabemos al menos la que ha tomado la persona que
es producto y beneficiaria del nepotismo gobernante.
Hace un poco más de cinco años, el 26 de abril del 2002, en esas mismas calles
de Río Gallegos se llevaba adelante una emboscada a los asambleístas, con
persecución seguida de golpiza, producto de una arenga realizada días antes por
el entonces gobernador Kirchner donde instó a sus seguidores para que por cada
100 manifestantes del cacerolazo 200 o 300 procedan a correrlos y defiendan al
gobierno provincial. Obviamente la “kirchnerista” justicia santacruceña nunca
llevo adelante una investigación seria y rigurosa, y menos aún la sanción debida
a los responsables también de otra veintena de heridos. No sería de extrañar que
así también se comporte frente a los hechos del día de hoy, aún a pesar de que
existen fotografías y filmaciones que están disponibles en Internet y en la
televisión.
Estas son dos muestras del autoritarismo que vengo denunciando periódicamente,
las que son producto de la intolerancia de quienes han descubierto la existencia
de los Derechos Humanos desde hace solamente cuatro años atrás. Sostengo
firmemente que descubierto, porque no existe la más mínima sospecha -pruebas
menos aún- de que la dupla presidencialista en sus condiciones de abogados hayan
realizado alguna actuación profesional para la defensa de perseguidos y
desaparecidos. Kirchner tampoco en su condición política de intendente o
gobernador jamás antes de ser presidente se le escucho alzar la voz en la
defensa de los humanitarios derechos.
Esta verdad conocida por muchos parece querer ser desconocida convenientemente
por muchos Organismos de Derechos Humanos. Claro que sabemos muy bien los
motivos y compromisos de buena memoria y silencios que debieron aceptar
desgraciadamente.
Éstas prácticas deben terminar de una vez por todas, de la misma forma que es
necesario, justo y urgente que se acabe con el autoritario del poder
kirchnerista en Santa Cruz y en toda la Nación.
17 de agosto del 2007.




Independizarnos
de la corrupción
por Hugo Alberto de Pedro
Hay momentos en los cuales los habitantes de la Argentina nos sentimos como
tontos espectadores de las mentiras del poder, sencillamente porque pretenden
tratarnos como tarados o incultos. De eso justamente se tratan las declaraciones
efectuadas por la ministro de Economía y Producción -Felisa Miceli- para
intentar justificar lo injustificable. Lo indemostrable. De lo que ya nadie
puede dudar es sobre el origen de esos dineros “abañerados”. O sea, nos cuesta
creer la veracidad de que sean de su hermano, pero tampoco sabemos de quién son,
quién los colocó allí y cuál fue el justificativo, por qué estaban dónde no
debían estar, cuál es el motivo que por el cuál todo esto huele a corrupción,
cuál es la razón verdadera justificante de tanto tiempo de silencio ante un
hecho que desde el poder nos quieren presentar como normal, personal, bla, bla,
bla.
Debemos saber, para comprender mejor la situación, que la Dra. Felisa Miceli es
Licenciada en Economía de la Universidad de Buenos Aires, ministro nacional
desde hace 19 meses. Fue presidente del Banco de la Nación Argentina (30 meses),
representante del gobierno nacional ante el Banco Central de la República
Argentina (13 meses), directora del Banco de la Provincia de Buenos Aires (49
meses), asesora técnica del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la
Capital Federal (36 meses) y jefa de la Dirección Nacional de Programación
Presupuestaria de la Secretaría de Hacienda de la Nación (48 meses). Además de
profesora universitaria, analista de temas económicos-financieros y consultora
del gobierno nacional y de los provinciales en diferentes temas.
Solamente con lo mencionado alcanza para sostener que no se trató de una
equivocación, por más que la ministro Miceli diga ahora: “Se ha montado todo un
engranaje a partir de una cosa que era absolutamente normal, personal...”, “Y si
se quiere, eso puede ser llamado inexperiencia…” (sic). ¡Inexperiencia! ¿Quién
lo puede creer con esos antecedentes?
¿Apareció el “prestamista” de la ministro? Sí, claro. ¿O alguien podría haberlo
dudado? No, por supuesto que iba a aparecer. Y que mejor que sea un hermano
caritativo que entrega dólares y billetes de pesos argentinos termosellados por
el Banco Central de la República Argentina para que la ministro Miceli compre en
algún momento una propiedad para ella o para su hija -porque la versión oficial
aún no se ha puesto de acuerdo al respecto-. Cuánto menos el “prestamista” le
entregó unos 60.000 dólares. O más quizás… 240.000 dólares. ¿Lo sabremos alguna
vez con seguridad? ¿Sabremos si es verdad que eran de su hermano “mutuante”?
Preparación profesional y experiencia no le faltan a la ministro Miceli.
Antecedentes menos. Actividad en la función pública tampoco. Pero pareciera que
le faltan otras cualidades para desempañarse como funcionario público.
La “ocupada” ministro Miceli no ha tenido tiempo de depositar en sus cuentas
bancarias personales los supuestos 100.000 pesos en efectivo encontrados en el
“baño”, aunque ahora dice: “Pensaba justamente llevarla al banco…”, “El lunes 4
lo traje para llevarlo al Banco Nación donde tengo una cuenta para depositar la
plata en efectivo…”, “Esa era mi idea, pero no lo pude hacer porque tuve un día
agitado…”, “Pero para no estar con la plata encima…” (sic). Tampoco sabemos al
día de hoy si ya lo ha depositado porque nada declara mediáticamente al
respecto, como tampoco si abrió la caja de seguridad bancaria.
Parece que nuestros conocimientos son más buenos comparados con los de la
ministro Miceli -tan experimentada en temas de bancarios, como corresponde a un
miembro del funcionariato en bancos oficiales y públicos-. Ella olvidó o al
menos no lo consideró (en el momento de tener el dinero en su poder y tampoco en
sus contestaciones al diseñado a medida reportaje periodístico “pseudoficial”)
que los depósitos bancarios no requieren ser efectuados por el titular de las
cuentas bancarias. O sea, podría haber encomendado esa función a cualquier
persona de su confianza… por ejemplo a su concubino. Pero claro, no lo hizo o se
olvidó de hacerlo y el dinero se mantenía contante y sonante en el “baño” a la
espera de... (La justicia deberá completar esta frase).
La “ocupada” ministro Miceli no ha tenido tiempo de presentar su declaración
jurada ante la Oficina Anticorrupción -dependiente nada menos que del Ministerio
de Justicia-. O sea que sus datos patrimoniales y públicos obligatorios que se
tienen hoy disponibles datan de hace un año y medio atrás. La ministro Miceli
deberá dar explicaciones sobre la complejidad de su declaración jurada, que
requiere de la asistencia de otros profesionales de Ciencias Económicas (“Le
pedí también a mi contadora que haga todo lo posible para que la semana que
viene la pueda presentar…”, “Le estoy pidiendo a mi contadora, porque esto va a
aclarar hasta el 31 de diciembre del 2006, que incluya esto aunque no
corresponda, porque yo lo tengo que presentar a mediados del 2008” (sic).
Parece que la ministro Miceli nos está haciendo un chiste -por no decir que nos
está mintiendo-. Además lo grave del asunto es que tiene la intención de
realizar un declaración jurada mentirosa y fraudulenta, porque pretende
adelantar hechos e ingresos patrimoniales a su declaración con total
premeditación sabiendo que eso no se ajusta a la realidad temporal. Para que
quede claro, dice que va a mentir. Ahora nos dice que va a declarar que al 31 de
diciembre de 2006 tenía lo que no tenía. Es algo así como jurar en una
declaración una cosa mientras que el “hermano” tuvo necesariamente que haber
declarado otra cosa a esa misma fecha. También, que existirá una inconsistencia
entre lo que declarará y su presentación anterior ante la AFIP en el presente
año: “Fue presentado a la AFIP hace poco por el impuesto a los bienes
personales. Y estamos presentando la documentación a los organismos de control,
a la Oficina Anticorrupción” (sic). Pero claro, pudo presentar una declaración
jurada ante la AFIP que tiene básicamente los mismos datos requeridos por la
Oficina Anticorrupción -pero a ésta no-, y entonces la incongruencia estará en
que... (La justicia deberá completar esta frase).
Ante estos hechos de no “poder” (querer) depositar y de “aclarar e incluir”
(falsear) en sus declaraciones juradas públicas, por analizar dos de los tantos
otros que podríamos mencionar para comprender que la ministro está falseando a
la verdad y a la realidad de la cuestión. Ella fue descubierta y es por ello que
debemos esperar una pronta investigación judicial, con la correspondiente
resolución sin demora en la justicia. Porque sabemos que dentro de tres meses
hay elecciones nacionales y entonces…
Mientras tanto también debemos exigir que sean los legisladores de la Nación
quienes procedan a hacer efectivo el correspondiente pedido de informes, porque
conforme al Art. 71 de la Constitución Nacional pueden hacerla comparecer en
cualquiera de las Cámaras para que de explicaciones. Institucionalmente es
necesario, conveniente y deseable -aunque sea politiquería-. Sabemos que esto
depende de la voluntad política que tiene la mayoría de la facción gobernante y
que es la misma que sostiene a la ministro en su cargo. Más claro: el presidente
Néstor Kirchner y el gabinete de ministros. ¿Será que no lo aceptarán porque un
pedido de informes legislativo es también una “campaña sucia”? Sinceramente creo
que la falta de transparencia, la inexistencia de la rendición de cuentas, el
silencio oficial, la demora en la información y el autoritarismo es lo
verdaderamente sucio por estos tiempos en las políticas gubernativas.
Pero mientras todo esto va sucediendo para el Gobierno Nacional todo sigue igual
como si nada hubiese ocurrido, aunque públicamente estamos todos enterados desde
hace 15 días por haber sido correctamente publicado y denunciado por el
semanario Perfil con lujo de detalles. Para la ministro Miceli todo se reduce a
que el Presidente de la Nación la “apoye” y la “quiera”: “Sentí mucho apoyo y
cariño” (sic). Mientras tanto -con todo ese cariño y apoyo- todos estos días se
ha presentado risueña en actos públicos. ¿Querrán poner a prueba a nuestra
tolerancia una vez más?
Quiere decir entonces que cuando un funcionario público comete actos que ponen
en duda sus deberes, cuando no se someten a la justicia cuestiones que rozan
-cuanto menos- incumplimientos públicos, cuando el Ministerio Público -fiscales-
se hace el distraído, cuando se han emitido comunicados oficiales que han
mentido sobre la cuestión, cuando se han utilizado edificios y bienes públicos
para guardar dineros injustificados, etc. nada pasa en este país. Claro esta,
más allá que desde el autoritarismo reinante se hagan “apoyaturas” y
manifestaciones de “cariño”. ¿Estarán menospreciando a la inteligencia humana?
Es una vergüenza ajena esta forma institucional de mentirnos.
Nos da una pauta más sobre la forma en que la corrupción está presente en los
actos ilegales del funcionariato. Porque una cosa es saber que roban y delinquen
por doquier, pero otra es que ante hechos como estos no presenten siquiera la
dignidad de reconocerlos y actuar en consecuencia.
Porque a la Dra. Felisa Miceli seguramente no le faltará trabajo en el futuro en
la actividad privada, o bien en la función pública como siempre sucede en
Argentina con los que se van para siempre volver a vivir de la cosa pública.
Pero ella sabe muy bien que si de la investigación surge que cometió ilícitos
quedará inhabilitada -especial o perpetuamente- para seguir desempeñándose como
funcionario público. Y si volvemos a repasar sus antecedentes pareciera -como le
sucede a la mayoría de los personajes de este Gobierno- que no saben o no
quieren hacer algo diferente de vivir permanentemente de la actividad pública.
¿Será ese el motivo por el cual consideran de su propiedad a la cosa pública?
Creo que ya existe, desgraciadamente, demasiada delincuencia en nuestras calles
y barrios como para que nos mantengamos inertes cuando estos personajes siguen
sentados en los sitiales de la Administración Pública. Alguien puede creer que
trabajan y que no roban. Alguien puede reconocerlos como funcionarios públicos y
no como aprovechadores de la cosa pública. Alguien puede creer que los motiva
vocaciones patrióticas y no meramente personales. Cualquiera puede pensar lo que
quiera. Cualquiera puede seguir sosteniendo, como lo hago acá, que hoy por hoy
la política partidaria y gubernamental es sinónimo de mentira y corrupción.
Ejemplos: Fideicomisos públicos. Adelantos del Tesoro Nacional. Skanska. INDEC.
Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Gasoductos. Decretos de
necesidad y urgencia. Consejo de la Magistratura. Helicópteros presidenciales.
Publicidad y propaganda oficial. Viajes de campaña política al exterior. Venta
de armamento a precio vil. Concesiones públicas de todo tipo. Actos políticos
financiados con fondos públicos. Etcétera.
¿Alguien hará algo? Espero sinceramente que sea la justicia argentina. Porque
sino más temprano que tarde seremos nosotros, el pueblo, los que hagamos lo que
debemos hacer. Echarlos sin más, sin miramientos y abrir las puertas de las
cárceles para que paguen a la sociedad por todo aquello que día a día nos han
ido negando, por sus corrupciones y extralimitaciones públicas y por todo
aquello que va prohibiendo e hipotecando el bienestar de las próximas
generaciones.
Un día como hoy hace 191 años los diputados de las Provincias Unidas en Sud
América, en un Congreso General, juraron la independencia de España y de toda
otra dominación extranjera. Entonces ahora: ¿Cómo no podemos nosotros declarar
la independencia de toda la corrupción política que nos domina? ¿Cómo no podemos
recuperar todos los derechos de los que hemos sido despojados?
Podemos y debemos hacerlo para que nuestra Argentina sea lo que puede y merece
ser y no lo que unos cuantos personajes quiera que sea para su propio beneficio
personal y de la “clase” a la que representan.
9 de julio del 2007
¿Todos
somos corruptos?
por Hugo Alberto de Pedro
“Los habitantes de la República Argentina somos todos corruptos”.
La frase parece un poco fuerte, pero si la realidad que nos circunda informa que
los funcionarios públicos nunca jamás son “corruptos”, que ellos siempre dicen
la verdad, que se comportan conforme lo establecen los reglamentos, que nunca
actúan de forma ilegal y que dan fiel cumplimiento a sus deberes, entonces al
existir la “corrupción” seremos nosotros los causantes y los beneficiarios de
ella.
Es un silogismo muy sencillo:
· En la República Argentina existe “corrupción”
· Los funcionarios públicos no son “corruptos”
· Por tanto, los que no son funcionarios públicos son “corruptos”
Resulta, de todas maneras, bastante difícil de creerlo porque de verificarse
ello nosotros tendríamos el goce de las fortunas, patrimonios, nivel de vida y
prerrogativas que tienen los funcionarios y los políticos.
Determinados hechos y situaciones revelan que cada vez que se escapa alguna
información del enclave de los poderes del Estado -Ejecutivo, Legislativo y
Judicial- estamos frente a circunstancias muy poco transparentes, y por lo tanto
que puedan ser presumidas y sostenidas como lícitas.
Que una ministro del Poder Ejecutivo Nacional tenga una fortuna, líquida en
dinero de curso legal y divisas extranjeras, escondida en el placard del baño
privado de su despacho parece, prima facie, algo bastante insólito. El hecho de
habernos enterado por un artículo periodístico que lo denunció, que después de
un mes de descubierto fue reconocido públicamente por el Ministerio y la Policía
Federal, que lo tenencia de dicha cantidad de dinero resulta injustificable a
partir de los propios ingresos de la “afortunada funcionaria” y de su
polifuncional concubino nos lleva a concluir que algo no está en orden. Ni
siquiera tiene la dignidad de hacer alguna declaración al respecto. ¿Quién nos
informará que no hubo corrupción?
Que en las empresas dedicadas a la construcción de los gasoductos aparezcan
pagos de coimas por decenas de millones de pesos, que se han realizado cientos
de facturaciones “truchas” millonarias, que la obra es contratada, fiscalizada y
financiada por el Estado, que existan tantas relaciones entre funcionarios
públicos de diferentes áreas en la confabulación de la cuestión, que los
funcionarios involucrados posean bienes y propiedad que no resistan la más
mínima justificante y que la justicia nos siga demostrando que su lentitud
cómplice es funcional al sistema y permita armar coartadas es otro problema.
¿Quién nos informará que no hubo corrupción?
Que mientras Argentina padece de una crisis energética alarmante, consecuencia
de políticas públicas de entrega indiscriminada de los recursos petrolíferos y
gasíficos al capital privado nacional e internacional, una provincia extienda
por 40 años la concesión de sus principales yacimientos, que los beneficiarios
son los mismos que lo han sido bajo gobiernos de facto genocidas y gobiernos
democráticos y que además todo se realice de forma inconsulta y sin la
transparencia institucional necesaria es por demás de sugestivo. ¿Quién nos
informará que no hubo corrupción?
Que desposeídos personajes “arrimados” al funcionariato hoy sean poseedores de
millonarias fortunas, empresas, medios de comunicación y de un poder económico
inmensurable, que se manejen a través de terceros prestanombres y encubridores,
que aún a pesar de las denuncias no existe en el ámbito judicial ningún tipo de
investigación y que sean los más favorecidos con los fondos públicos es, al
menos, insultante. ¿Quién nos informará que no hubo corrupción?
Que en todos los niveles de las legislaturas de Argentina se sancionen leyes y
ordenanzas que benefician a unos pocos, que son legisladas a la medida de las
necesidades de quienes solamente se proponen usufructuar de los fondos y bienes
públicos, que se distribuyan las tierras fiscales de forma arbitraria, que
tienen en mira únicamente otorgar beneficios sectoriales y particulares nos debe
preocupar profundamente. ¿Quién nos informará que no hubo corrupción?
Que un grupúsculo de personajes, devenidas y devenidos en políticos, armen
estructuras partidarias sostenidas únicamente por la propaganda y la publicidad,
que posean medios económicos para el traslado de miles de personas y para armado
de actos públicos con todo el circo necesario para demostrar -al menos- lo
popular del hecho y que los avisos publicitarios en cualquier sitio y medio
imaginables -que sabemos requieren de una millonaria financiación- nos hablen en
nombre de una representación nacida de su propia imaginación es la cosa común en
los últimos tiempos. ¿Quién nos informará que no hubo corrupción?
Bastaría solamente analizar cada una de las cuestiones públicas para
encontrarnos con infinidad de ejemplos sobre la falta de transparencia, dignidad
y moralidad que tienen aquellos que nos representan, legislan y administran
justicia. Esos mismos que nosotros hemos puesto, acomodado y perpetuado en los
sitios estratégicos de la conducción de nuestro presente y futuro. O sea en el
mismísimo Poder.
Pera sabemos -aunque ellos se hagan los desentendidos- que existen, y están bien
tipificadas, las figuras penales de usurpación de autoridad, abuso de autoridad,
violación de los deberes de los funcionarios públicos, cohecho, tráfico de
influencias, malversación de caudales públicos, negociaciones incompatibles con
el ejercicio de funciones públicas, exacciones ilegales, enriquecimiento ilícito
de funcionarios, prevaricato, denegación y retardo de justicia, encubrimiento y
lavado de activos de origen delictivo, falsificación de documentos, etc., etc.,
etc. Cada uno de esos delitos tiene establecidas las penas correspondientes para
reprimirlos. Los tribunales tienen las normas prácticas y procesales para actuar
conforme a derecho.
Para que el silogismo enunciado al comienzo no tenga validez necesitamos de la
actuación urgente de la justicia argentina. Si ella no hace lo que está obligada
a hacer ante las denuncias presentadas, o las hechas públicas debiendo actuar de
oficio no tenemos más remedio que sentirnos nosotros como los “corruptos”, más
allá que sabemos quienes son los “corruptos”. Porque la soberbia, indignidad,
inmoralidad y autoritarismo que los políticos y funcionarios llevan encima no
les permite ni siquiera disimular ni ocultar nada. Se sienten y actúan como si
estuvieran más allá del bien y del mal.
Será entonces posible desestimar la frase: “Los habitantes de la República
Argentina somos todos corruptos” cuando las investigaciones y sentencias
judiciales determinen y demuestren quienes son los “corruptos”. Salvo, claro
está, que sean los propios fiscales y jueces los que permitan con su ineficacia,
inactividad y complacencia que lo sigamos pensando de todos y aún de ellos
mismos.
6 de julio del 2007
El
futuro será más de lo mismo
por Hugo Alberto de Pedro
Los argentinos seguimos estando bendecidos por las decisiones inconsultas de
quienes dirigen los fragmentos, por cierto descuartizados, de los partidos
políticos. Unos pocos personeros y vividores de la política indican quienes
deben ser los candidatos, a cualquier cargo electivo, para lo cual disponen de
millonarios montos “públicos” para imponer a sus continuadores. Como si ellas o
de ellos se trataran de los salvadores de nuestro futuro y no de los hacedores
del actual estado de situación.
Han sido -cada vez lo son más- tan miserables, egocéntricos y autoritarios que
ya ni les queda el pudor de intentar abrir el diálogo dentro de sus propias
facciones para permitir que sean sus adherentes o afiliados quienes puedan
opinar y decidir sobre las ofertas electorales.
En momentos donde las corruptelas, encubrimientos y mentiras políticas ya no
pueden ser escondidas más, ni aún detrás de los embusteros índices y resultados
de una gestión gubernamental como tampoco de la parafernalia dispuesta para
demostrar éxitos incomprobables, para ellos la fiesta de “su politiquería”
parece incólume para seguir perpetrándose en las turbias y malolientes aguas del
poder que les permitimos conseguir.
El método perverso de ir cooptando a diferentes sectores del quehacer nacional
(sindicatos, movimientos sociales, organizaciones de Derechos Humanos,
empresariado, personajes de la cultura, periodismo y medios de comunicación
rastreros, etc.) le ha permitido al gobierno de Kirchner tener una hegemonía
pocas veces comprobable en nuestra historia. En virtud de la cual cada sector
saca la tajada que le corresponde sin miramiento alguno sobre la totalidad de
los interesados y beneficiarios de las bondades de la administración y cosa
pública. Sin miramientos y sin objeciones, porque disentir es sencillamente
sacar los pies de las dádivas y prebendas que consiguen y que son dispuestas y
ofrecidas en cada uno de los escalones del poder.
Los criterios e ideales políticos que se están barajando desde los partidos y
facciones políticas, a menos de cuatro meses de las elecciones presidenciales,
están dotados de un vacío tan impresionante, como inmensamente mendaz son los
mensajes que a diario se emiten desde la izquierda -complaciente, usufructuaria
y enfermiza- hasta la derecha -arrogante, favorecida y cómplice-. Todos, los
unos y los otros, conforman una caterva de advenedizos que únicamente pueden
intentar reproducir un mensaje oficialista plagado de autoritarismo, más allá
que intente presentarse como transformadora, transversal o con una identidad de
concertación plural. Pacaterías sin más.
Ya conocemos de sus mentiras, tanto como de la forma en que se van enriqueciendo
a medida que más espacios de poder van ocupando. Todos han perdido la vergüenza
y la moralidad que les exige los sitiales que hoy gozan; y que han “ganado” en
nombre de la supuesta representación que de nosotros ejercen.
El futuro será más de lo mismo, inexorablemente.
3 de julio del 2007
NOTAS ANTERIORES DE HUGO ALBERTO DE PEDRO
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