Te doy estos versos para que si mi nombre
llega felizmente a épocas lejanas,
y hace una noche soñar a los cerebros humanos,
navío favorecido por un gran aquilón,
tu memoria, semejante a las fábulas inciertas,
fatigue al lector al igual que un tímpano,
y por un fraternal y místico eslabón
quede como colgada a mis rimas altivas;

¡ser maldito a quien, desde el profundo abismo
hasta lo más alto del cielo, nada, excepto yo, responde!
-¡Oh, tú, que como una sombra de rastro efímero,
pisas con pie ligero y mirada serena
a los estúpidos mortales que te han juzgado amarga,
estatua de ojos de azabache, gran ángel de broncínea frente!
Cuadro: Feure "Las flores del mal"
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Charles Baudelaire Extractos |