ANANDA K.
COOMARASWAMY: Algunas Fuentes De La Iconografía Budista*
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as cinco notas siguientes tienen la intención de
ordenar un número de textos que pueden considerarse como las prescripciones o
sanciones originales que subyacen y sirven para elucidar las narrativas y
representaciones correspondientes en la literatura y el arte budista.
1. El Buddha Como Un Pilar De Fuego[1]
En el Mah Ummaga Jtaka (Jtaka, ed. Cowell, VI.330) un
cierto Rey Vedeha (el «Desincorporado») tiene cuatro grandes pandits que son
sus maestros del Dhamma. Tiene un sueño que le predice el nacimiento del
Bodhisatta Mahosadha[2]
(«Gran Hierba», o «Gran Medicina»), que será su quinto Consejero y el más
grande de todos. En este sueño ve cuatro fuegos que arden en las cuatro
esquinas de su corte, y en su centro una llama como una luciérnaga, cuya
pequeña llama sobrepasa (atikamitv
)
inmediatamente a las otras, y se eleva a través de todos los círculos del mundo
hasta el Brahmaloka. Los cuatro pandits del rey que interpretan el sueño,
explican que este quinto Tronco (aggi-khando)[3],
que brotó como «un incomparable eje de carro» (asama-dhuro)[4]
y que «no tiene igual» (asadiso) en el mundo de los hombres
y de los Dioses, anuncia la venida del quinto Maestro.
Esta visión se relaciona
estrechamente con la descripción de Brahma como el Arbusto Ardiente, el Tronco
o el Árbol de la Vida, en Maitr´ Upani·ad VI.30 y VII.11, donde se manifiesta dentro de vosotros como la Única
Higuera (eka a§vattha) que incorpora la Energía Ígnea (tejas)
del Fuego, el Sol y el Espíritu, y a quien se llama el Único Despertador (eka sambodhayitr) y soporte sempiterno de la
visión (dhiylamba) de Brahma; y esta Energía
Ígnea despierta desde su terreno, asciende y suspira, procediendo (utkramya) como el humo en un tiro [de chimenea], abriéndose
[como las ramas de un árbol] en espacio, tallo tras tallo (skandht-skandham). Esto, nuevamente, refleja
a ôg Veda
Sa×hit IV.6 donde Agni, «el recién
nacido, el auto-brotado (svaruh)[5],
el primer despierto, eleva su pilar de humo, como si fuera un constructor, y
soporta el cielo», o como en X.45.7 «con su brillante llama alcanza al cielo».
Análogo al sueño de Vedeha, donde se predice el nacimiento de Mahosadha,
tenemos el sueño de Tisal donde ve un gran Fuego, «las puntas de cuyas llamas
crepitantes tocaban, por así decir, el mismo cielo» (ambara× vaÉ payantam, Kalpa Sètra
46)[6].
Volviendo a las fuentes
budistas: “Dabba el Mallian” había devenido un Arhat a la edad de siete años; y
habiendo «cumplido ya su tarea», servía como mayordomo de un monasterio, a
cargo de los huéspedes: siempre que algún huésped llegaba tarde —y acontecía a
menudo que los huéspedes llegaban tarde a propósito, para presenciar su
«milagroso ejercicio de poder» (idhipÊihriyam)— él solía «devenir una
llama (tejo-dhtu× sampajjitv )[7],
y por medio de esa luz les mostraba sus alojamientos; otras veces hacía que su
dedo llameara, y caminaba al frente, seguido por los huéspedes» (Vinaya Pitaka II.76). De igual manera al
Buddha mismo se le describe como un «experto en el elemento del fuego (tejodhtu×-kusalo) y a nosotros se nos dice
que en su conflicto con el Ahi-nga (los védicos Ahi-V¨tra, Namuci, etc.) «deviene
una llama» (tejodhtu× sampajjitvpajjali ) y así «domina al fuego con el fuego» (tejas tejam pariydiyeyyaö, Mahvagga I.15.6, 7). Una
prescripción aún más explícita para las representaciónes del Buddha en Amarvat´ como un Pilar de Fuego, se
encontrará en D´gha Nikya III.27, donde el Buddha dice de sí mismo que después de decir un
discurso «yo devenía una llama (tejo-dhtu× sampajjitv ) y subía en el aire hasta la altura de siete palmeras,
y producía y hacía arder y humear una llama hasta la altura de otras siete
palmeras». En esta transfiguración el Buddha estaba asumiendo, ciertamente, su
propia «forma más auténtica» (svarèpa); y no puede dudarse que
las representaciones como un Pilar o un Árbol de Fuego, soportado por un loto,
se basan finalmente en el nacimiento arquetípico y único de Agni Vanaspati, el
de un millar de ramas, «nacido en el loto» (jtaúÉ pu·kare), mencionado en ôg Veda Sa×hit VII.33.9-14, —donde el que vo gacchti es, de hecho, el Tath-gata.
2. El Encendido De La Leña Seca
El prototipo de la victoria
del Buddha, en su disputa con el JaÊila Kassapa, cuya leña sacrificial no quería
arder, mientras que la pila de leña del Buddha prende fuego inmediatamente (Mahvagga I.20.13), ha de encontrarse en Taittir´ya Sa×hit II.5.8: «N¨medha y Paruchepa estaban
enzarzados en una discusión teológica; “Generemos fuego en la leña seca”,
dijeron, “para ver cuál de nosotros tiene más de un brahman” (brahm´yn). N¨medha habló; y generó (sólo) humo. Paruchepa
habló; y generó fuego». Si esto se hubiera incorporado en un Jtaka, habríamos encontrado
al Buddha diciendo: «Yo, Bhikkhus, era entonces Paruchepa, y N¨medha era Kassapa».
3. La Llama Sobre La Cabeza De Un Buddha
De la llama sobre la cabeza
de un Buddha, que se representa tan a menudo en las imágenes ceilandesas y
siamesas, en el Saddharma Puö¶ar´ka (ed. Kern p. 467) se formula la siguiente pregunta, «¿Por razón de qué
gnosis (jna) brilla (vibhti ) la protuberancia craneal (mèrdhny-u·ö´·a) del Tathgata?». La respuesta a esto
ha de encontrarse en el Lalita Vistara (ed. Lefmann, p. 3) donde se nos dice que cuando el Buddha está en samdhi, «Un rayo, llamado el “Ornamento de la Luz de la
Gnosis” (jnloklankra× nma ramiú), que procede de la
abertura en la protuberancia craneal (u·ö´·a-vivantart), se mueve sobre su cabeza» (upari·Ên mèrdhnaúÉ cacra). Una explicación más general puede encontrarse en Bhagavad G´t XIV.11, «Donde hay gnosis,
la luz brota (prak§a upajyate jnam yad ) de los orificios del cuerpo»[8].
4. El Mîra Dar§ana8a
El conflicto del Bodhisattva
con Mra[9],
que precede inmediatamente al Gran Despertar, conflicto del que la derrota del
Ahi-nga
en el templo del fuego de Jatila es sólo otra versión, es un reflejo del V¨tra-hatya de Indra. En
relación con el episodio de la «tentación por las hijas de Mra», se puede observar
primero que la relación ya está sugerida por el hecho de que en la tradición
védica se dice que el Dsa (V¨tra, Namuci, etc.) usó «mujeres como armas» (ôg Veda Sa×hit V.30.9), y nuevamente, por el hecho de que se dice que el enemigo de
Indra «guerreó contra el Toro con mujeres» (ôg Veda Sa×hit X.27.10). Sin embargo, es
en relación con el hecho de que el Bodhisatta es abandonado por los Dioses
aterrorizados, y lucha su batalla «solo», donde puede trazarse un paralelo más
profundo.
En el Mra-dhar§aöa (Jtaka I.72 sig.), cuando el ejército de Mra se acerca, se nos dice
que la Gran Persona «se sentó allí solo (ekako)».
Entonces consideró: «Esta hueste como un enjambre está avanzando su poderoso
esfuerzo y su poderosa fuerza contra mí, que estoy completamente solo… Pero
estas diez virtudes cardinales (pram´yo) han sido mucho tiempo para
mí como un séquito a quien yo sostengo (puÊÊha-parijanasadis ); y así, haciendo de ellas mi escudo, séame
permitido golpear a esta hueste con la espada de la virtud cardinal y
quebrantarla con mi propia fuerza». ¡La Gran Persona está «solo», y sin embargo
protegido por un «cuerpo de guardia»? Esto es nuestra clave; y nosotros
inferimos que este séquito consiste realmente en los poderes regenerados del
alma, juntados en samdhi
[10].
Entonces, los diez pram´yo corresponden a los «hábitos maestros» o
«virtuosidades funcionales» (kusal dhamm ) de Milinda Paha 33.8, donde son cinco, pero con sus subdivisiones mucho más de cinco:
se nos dice que «ninguno de éstos abandonará» (na parthyanti ) al que hace del primero de ellos, la
conducta recta (s´lam), la base de todo, y que la
«compostura» o la «síntesis» (samdhi
) es su
«culminación» (pamukha) a la que todos se inclinan
y tienden, de la misma manera que las vigas radiales de un techo adomado
«reposan juntas en» (sam-o-saraö
)[11]
la clave de bóveda (kèÊa), a la que se llama su
«sumidad» (aggam)[12];
o, también, de la misma manera que cuando un rey entra en batalla, las
divisiones de su ejército le «rodean» (anupariyyeyyum). Esta analogía deriva a su vez de la Aitareya îraöyaka III.2.1 (= ênkhyana îraöyaka VIII) donde «el Soplo (el sí mismo solar inmanente) es un pilar: y de
la misma manera que (en una construcción adomada) todas las demás vigas
radiales están compuestas (samhitú = “están en samdhi ”) en el poste rey (§la-va×§a), así están compuestos en este Soplo los poderes (indriyöi ) del ojo, el oído, la mente, la voz, el
cuerpo y todo el sí mismo»; en otras palabras, el Soplo es el «acuerdo» o la
«conjunción» (sa×yoga, Aitareya îraöyaka II.1.5) de los poderes, y
ellos están unificados en él (ekadh bhavanti, Kau·´taki Upani·ad III.3, Jaimin´ya Upani·ad Brhmaöa IV.22.10, etc.). Ya está
claro en qué sentido el Bodhisatta está «solo», y al mismo tiempo asistido por
un cuerpo de guardia: ha «recogido sus fuerzas».
También Indra, en su batalla
con V¨tra,
fue dejado completamente solo: «Todos los Dioses, que eran tus amigos,
abandonaron (ajahuú) a éstos, huyendo
aterrorizados del bufido de V¨tra; así pues, Indra, que tu amistad sea con los Maruts; en todas estas
batallas tu serás el víctor» (ôg Veda
Sa×hit VIII.96.7). «Sólo cuando
con gran clamor se hubieron juntado a Indra en la ardua batalla, (los Maruts)
ganaron sus nombres sacrificiales» (ôg Veda
Sa×hit I.87.5). La historia se
cuenta de nuevo en Aitareya Brhmaöa III.16 y 20, donde se explica además que «los Maruts son los Soplos (prnú), los Maruts son sus “hombres propios” [de
él] (svpayaú); fueron los Soplos quienes
no le abandonaron (ta× njahuú)».
Es decir, en nosotros los
Maruts son los Soplos, los poderes sensoriales del alma. In divinis, ellos son los comunes (vi§aú) en relación a Indra, en tanto que el Regnum (k·atra): Indra, como observa Syaöa sobre ôg Veda Sa×hit 2.3, es «Agni en tanto que el Señor Supremo» (indraú paramai§varyoÕ gniú),
cf. ôg Veda
Sa×hit V.3.1 y Aitareya Brhmaöa III.4 y IV.22. Ellos son
«propios» de Indra, y reciben su nombre de él, que es el Soplo (pröa); de la misma manera que los indriyöi, como se llama también a estos poderes,
reciben su nombre igualmente de él, puesto que son sus poderes. «Él (el Indra
solar e inmanente) es el Soplo (pröa), pues él es quien emana (praöayati ) a todos estos hijos (praj ). Estos Soplos (pröh) son suyos “propios” (svú)[13];
y cuando “duerme” (svapiti ), entonces estos Soplos,
que son suyos “propios”, están unidos con él (apiyanti ); y por eso es por lo que al “sueño” (svapna)
se le llama metafísicamente “unión con lo propio de uno” (svpyaya)… pues ellos están entonces “embebidos” (tad-p´t bhavanti, êatapatha Brhmaöa X.5.3.14, 15)»[14].
Así también en Chndogya Upani·ad VI.8.1 «el sueño es un “entrar dentro de lo propio de uno” (svapiti = svam ap´to
bhavati )».
Esta elaborada hermeneia (niruktam)[15]
desarrolla las connotaciones de los «buenos aliados» (svapayah, su Ö p) en los términos de sva, «propio», combinado (1º) con api Ö i, entrar o sumergirse dentro
de, y (2º) con -p, embeber. Lo que se dice
entonces es que Indra, el Sí mismo solar y real que ve, oye, piensa, etc., en
nosotros (Jaimin´ya Upani·ad Brhmaöa I.28, 29, etc.) sólo está
en la plena posesión y mando de sus propios poderes militantes cuando éstos
están retirados de sus objetos y concentrados en él mismo.
A este estado de continencia, auto-posesión y compostura (svadh, svasthat, svatantram, svarj, etc.) se le llama a menudo
un «sueño» (svapna)[16].
La persona inmanente se dice que está «dormida» cuando, retrayendo las
funciones de los Soplos, está en reposo en el corazón, donde los domina (g¨höti ); y entonces, por así decir, es un gran Rey en la
plena posesión de todos sus poderes (B¨hadraöyaka Upani·ad II.1.17); éste es un estado de «auto-iluminación»; y cuando está así
«dormido, sobrepasa (atikrmati
) estos
mundos y las formas (rèpöi
) de la
Muerte» (dem IV.3.7., 14).
Sólo entonces, Indra, debido
justamente a que está «recogido» y «compuesto», «dormido» o «en samdhi», o para expresar lo mismo en otras palabras,
debido a que está en estado de delectación por el trago de Soma, es decir, la
sangre sacrificial viva del sí mismo exterior, no distraído ahora por ninguna
experiencia estética, puede contar con los Maruts, los Soplos, como sus propios
súbditos leales; y aunque en otro sentido está «solo», es capaz de vencer a V¨tra, el Mal (ppman), la Muerte (m¨tyu).
Él es el Conquistador que se ha vencido a sí mismo. Estas concepciones del
Poder Real y de la Victoria sobreviven en el Artha§stra, donde «la totalidad de esta ciencia (del Gobierno Real) incumbe a la
victoria sobre los poderes de percepción y de acción» (Artha§stra I.6).
Repitamos que es en «sueño»
como uno vence a las formas de la Muerte, y que este «sueño» profundo no es el
sueño de la consciencia de la vigilia de este mundo, sino la compostura (samdhi ) semejante al sueño y semejante a la muerte del
contemplativo que es realmente un ser completamente despierto, con los ojos
siempre abiertos de los Inmortales que nunca duermen. Estos valores invertidos
son bien conocidos; que nuestra vida activa presente es un «sueño soñado» del
que algún día despertaremos, y que estando despiertos pareceremos estar
dormidos, es una concepción que aparece una y otra vez en toda la literatura
metafísica del mundo[17].
Así en la Bhagavad G´t (II.69 y III.41, 43) encontramos: «Cuando es noche para todos los
seres, entonces está despierto el Controlador (samyam´, es decir, de los poderes sensoriales): y cuando los otros seres están
“despiertos”, entonces es noche para el sabio silente que verdaderamente ve…
Controlando los poderes sensoriales en su fuente (indriyöi dau niyamya), repele al Malo (ppmnam prajahi )… al Adversario en la forma del Deseo (kmarèpam)». Esta última exhortación, que estaría enteramente en su sitio en un
contexto budista pali, donde Mra, Ppimant, se identifica con Kmadeva, es Krishna quien se
la dirige a Arjuna, es decir, a Indra. Los sentidos invertidos del sueño y de
la vigilia se encuentran también en contextos budistas; la exhortación es
generalmente a despertar del sueño de los sueños de este mundo (Sa×yutta Nikya I.4, Itivuttaka p. 41, etc.), pero también se nos dice que «el
Despierto está dormido (buddho soppati ); con él, oh Mra, ¿qué tienes tú que ver?» (Sa×yutta Nikya I.107. La impasibilidad del
Bodhisatta es su invulnerabilidad)[18].
Quizás ahora se ha mostrado
suficientemente que las conquistas de la Muerte por Indra y el Bodhisatta son
versiones de uno y el mismo Mythos; que el Mra Dar§aöa no es, en su contexto
budista, una mejora imaginativa de la leyenda histórica, sino una reexpresión
de la verdad esencial, y conocida ya desde hacía mucho tiempo, de que sólo
puede decir «Apártate de mí, Satán» quien, habiéndose recogido a sí mismo en
«sueño» o en «contemplación» (o como quiera que nosotros lo expresemos) es, por
el hecho mismo de su emancipación de todas las predilecciones y disgustos,
inmune a todas las formas o armas que la Muerte puede asumir o esgrimir.
5. Las Tropas Sin Cabeza de MîRA
M. Hackin ha reproducido una
escultura en estuco proveniente de Ha¶¶a, que representa a un demonio, un miembro
del ejército de Mra, en el acto de levantar sus manos y de quitarse su propia cabeza[19].
Una tal representación refleja las afirmaciones del Mahvastu (ed. Senart, 2.410) de que en las tropas de Mra «algunos eran troncos sin
cabeza» (anye a§´r·ak kabandhú), y del Lalita Vistara (cap. 21, ed. Lefmann p.
306) de que «algunos eran sin cabeza» (kecid
a§´r·ú). Como se ha mostrado
arriba, el Mra Dar§aöa es una recensión de la lucha más antigua de Indra contra V¨tra-Namuci-M¨tyu; y que hay guerreros sin
cabeza en la hueste de los Gandharvas Soma-Rak·asas que se oponen a él,
aparece ya en Atharva Veda
IV.18.4, donde se invoca a Dioses sin nombre para que abatan a los «brujos sin
cresta y sin cabeza (vi§ikhn vigr´vn)», y ôg Veda
Sa×hit VII.104.7, donde se invoca
a Indra para que «haga perecer a los seguidores sin cabeza de los dioses
inertes (vigr´vsaú)»[20].
Traducción: Pedro Rodea
* Reimpreso del Dr. B. C. Law Volume, Part I, ed. D. R. Bhandarkar and others,
Calcuta, 1945.
[1] Ver mi Elements of Buddhist Iconography, 1935, láminas II y III, fig. 10. Es posible que estos tipos sean
representaciones en particular del Bodhisatta Mahosadha; en cualquier caso son
enteramente apropiados a la naturaleza del Buddha de todos los Bodhisattas.
[2] El sánscrito o·adhi («hierba», «medicina») es literalmente
«soporte de luz» (o·a, de u·, arder o brillar); la palabra
implica así la noción de un «Arbusto Ardiente». Cf. el védico ruk·a y el pali rukkha (árbol, especialmente un árbol
sagrado), de la Ö ruc, brillar (ver Gray en Journal
of
the
American
Oriental
Society 60.367); y en esta misma
relación lux (luz) y lucus (arboleda), y los dos sentidos de la palabra inglesa «beam» («rayo»,
«radio», «viga radial»).
[3] Khandha = skandha, «tallo», «tronco», etc., más
bien que «masa»; cf. Atharva Veda X.7.38 vrksasya skandhaú. «Vedeha» es él Rey,
incorporado del mundo, su corte el mundo cuádruplemente esquinado, y los cinco
fuegos son los cuatro pilares del Universo y su eje central; al mismo tiempo,
corresponden a los cuatro elementos y a su quintaesencia.
[4] Dhur tiene varios sentidos
pertinentes, como «soporte», «eje de un carro», y «eso que es pre-eminente». En
el ritual védico el eje del carro se relaciona muy estrechamente con Agni. La
identificación del Buddha con Agni (u·ar-budh, etc.) e Indrgni la he tratado en mi Hinduism and Buddhism, 1943. La identificación de
ambos con el Axis Mundi tiene sus equivalentes en las doctrinas del quÊb islámico y del stauros cristiano.
[5] Svaruh, «auto-brotado», califica aquí
al poste sacrificial (yèpa), hecho de un árbol que crece
sobre sus propias raíces, y plantado como si creciera de la misma manera
naturalmente; es de la misma manera como el fuego recién nacido de Vedeha brota
por sí mismo.
[6] Ver la reproducción en color,
proveniente de un manuscrito de la India occidental, Journal
of
the
Indian
Society
of
Oriental
Art IV.3, 1935, lámina de
encabezamiento de la página 30.
[7] Literalmente, «deviene, o entra
dentro de o coincide con el elemento del Fuego»; en otras palabras, es
«transfigurado».
[8] Para otros paralelos ver mi «L´l» en Journal of
the
American
Oriental
Society 61, 1941, p. 100. Como observa
Santo Tomás de Aquino, la refulgencia corporal es natural en un cuerpo glorificado, pero
milagrosa en un cuerpo natural (Summa Theologica III.45.2).
8a [Sánscrito para «vista»,
«visión»].
[9] Mra, es decir, M¨tyu, la Muerte, a veces se
menciona también por el nombre védico de Namuci (Sa×yutta Nikya I.57), y se la describe también
como «sin pies» (apada, Anguttara Nikya IV.434, Majjhima Nikya I.160), es decir, como una
Serpiente, un Ahi, cf. êatapatha Brhmaöa I.6.3.9. Mra también aparece como un
siseante Ngarja (Sa×yutta Nikya I.106).
[10] El Adversario se describe a
veces como Abhimti,
por ej. en ôg Veda Sa×hit III.51.3 donde Indra es abhimti-han. El conflicto es así, desde el comienzo, con
la ego-voluntad o el egotismo, abhimna, aha×kra; la oiãsis, o ego-afirmación de Filón.
[11] De la misma manera el budista
«toma refugio (saranam)» en el Buddha como su recurso.
La raíz es §ri, y es notorio que en los
contextos Brhmaöa
los poderes del alma (pröú, indriyöi
) se dice que
«recurren» (§riyanti ) al Soplo, y se describen como
sus «glorias» (§riyaú); y es notorio igualmente que
los indriyöi son colectivamente Indrö´, de manera que estas «glorias»
son colectivamente êr´, «el
reino, el poder y la gloria» del verdadero rey al mando de todos sus recursos.
Ésta es también la base del simbolismo de las coronas y de las glorias (nimbus)
divinas y reales, puesto que la Ö §ri y su intensivo Ö §r´ implican a la vez arrimarse a,
converger hacia y unirse en, y también un ser radiante. Los rayos irradian desde su centro común; y la totalidad de la
idea se podría expresar en inglés [y en español] diciendo que el Rey está
rodeado y soportado por los rayos de su gloria, de la misma manera que la clave
de bóveda de un domo está rodeada y soportada por un círculo de «vigas», que
son también «rayos». La clave de bóveda es su «inclinación».
[12] En conexión con esto debe
observarse que agga-dvra (Jtaka V.132 y 263-4), la puerta a
cuyo través escapa el Bodhisatta, no es en modo alguno, como han sugerido
algunos traductores, una «puerta lateral», sino la «puerta de la sumidad», es
decir, el agujero de la clave de bóveda de la casa adomada, a cuyo través
parten quienes, como los Bodhisattas en estos contextos, tienen el poder de
levitación y de vuelo. Ver además mi «Symbolism of the Dome», Indian
Historical
Quarterly XIV, 1938; «Pali kannik», Journal of
the
American
Oriental
Society 50, 1930; «Eckstein», Speculum, XIV, 1939. Esta agga-dvra es el equivalente
arquitectónico de la Puerta del Sol a cuyo través uno «escapa enteramente».
[13] Un regimiento de los «propios
del Rey».
[14] A la unificación de los Soplos
en el Soplo se le llama la «omniobtención en el Soplo» (pröe sarvpti, Kau·´taki Upani·ad III.4). Es altamente
significativo que a esta absorción de las facultades o poderes del alma se le
llame una «tragación». De hecho, ella es «el estimulante trago de Soma» (pnta-manyusÉ somaú, ôg Veda Sa×hit X.89.5) de Indra: las
imitaciones rituales (pratimnni
) de la
realidad no engañan al que debe tener, no lo que los hombres beben aquí, sino
«lo que los brahmanes entienden por Soma» (dem y X.85.4), es decir, los Soplos
(soma prö va, Maitri Upani·ad VI.35), en los que uno
sacrifica metafísicamente (tesu parok·am juhoti, Taittir´ya Sa×hit VI.1.4.5 etc.). Ver además mi «îtmayaja» en Harvard Journal
of
Asiatic
Studies VI, 1942.
[15] Las explicaciones de este tipo,
que no han de confundirse con una etimologa en el sentido estrecho de la
palabra, ni con un juego de palabras por el juego mismo, y que se
basan en la hipótesis de las conexiones intrínsecas de los sonidos con los
significados, son de gran valor en la exégesis de las connotaciones de un
término dado; ver además mi «Nirukta = Hermeneia» en Vi§vabharati, NS. II, 1936.
[16] Ésta no es sólo una concepción
india. Cf. Hermes Trismegistus Lib. I.1 «Una vez, en que en la
contemplación de las realidades… mientras mis poderes de percepción corporales
habían sido contenidos (kataschethein, que implica también
“posesión”) por el “sueño”, —aunque no un sueño tal como el de los hombres
abatidos por el cansancio o por el agotamiento corporal», y también Platón, Repblica 476, 520, 521, Timeo 52, 71, Teeteto 158.
[17] «Todo este mal sueño,
cualquiera que sea, ya sea de guirnaldas o de oro» (ôg Veda Sa×hit VIII.47.5). «El estado de
sueño, ya sea que un hombre esté dormido o despierto, consiste justamente en
esto, a saber, en tomar erróneamente la apariencia por la realidad» (Platón, Repblica 476). «Querría que tú también, hijo mío,
hubieras salido de ti mismo, de manera que pudieras haber visto, no como los hombres ven figuras soñadas en su sueño, sino como el
que está despierto» (Hermes Trismegistus, Lib. XIII.4). «Mientras estás
implicado en la conversación de la vigilia, ¿cómo podrás aprehender algún aroma
de la conversación del sueño? Dios envió una somnolencia sobre Omar… él soñó
que una voz venía de Dios a él; su espíritu escuchó esa voz que es el origen de
todo grito y sonido; ciertamente, esa es la Voz, y todo lo demás son sólo ecos»
(Rèm´, Mathnaw´ I.569, 2014 sig.). «“Hágase tu
voluntad”: el significado primario es que nosotros debemos estar dormidos a
todas las cosas, sin conocimiento del tiempo ni de las formas ni de las
criaturas. Los doctores dicen que estando “rectamente dormido” [= sánscrito su·upta] un hombre podría dormir un centenar de
años, sin conocimiento de las criaturas, ni del tiempo ni de las formas, y sin
embargo conociendo a Dios a la obra dentro de él. Así dice el alma en el Libro
del Amor “yo duermo, pero mi corazón vigila”. Así cuando todas las criaturas [=
sánscrito bhètni ] están dormidas en ti, entonces
tú puedes conocer lo que Dios está obrando en ti» (Maestro Eckhart, Pfeiffer
págs. 207, 208). Como se ve aquí, la doctrina india del «sueño profundo» no es
nada única o peculiarmente indio.
Ver también P. Arunachalam,
«Luminous Sleep», Westminster Review, 1902, reimpreso en Sir P.
Arunachalam, Studies and Translations, Philosophical and Religious, Colombo, 1937; y mi
«Recollection, Indian and Platonic», Journal of the American Oriental
Society Supplement, 1944 y en Coomaraswamy: Sel. Papers (ed. Lipsey), II, p. 49.
[18] Para el ojo mundanal de Mra, el Buddha está dormido en su
terreno, pero, en realidad, está «recogido, vigilante, considerando su nuevo
alzamiento» o «resurrección». El «león reposa» (s´haseyyam), a saber, yace sobre el
costado derecho, con un pie encima del otro ; ésta es realmente la
posición asumida en el Parinibbna, y el contexto arroja luz sobre la
distinción entre esta «muerte» y una «aniquilación».
[19] J. Hackin, La sculpture indienne et tibtaine au Muse Guimet, París 1931, p. 9 y lám. XIV.
[20] He tratado más plenamente este
tema de los magos del Otromundo, que pueden disponer de sus propias cabezas, en
«Sir Gawain and the Green Knight: Indra and Namuci» en Speculum XIX, 1944, pp. 104-25, y en «Headless
Magicians and an Act of Truth», Journal of the American Oriental
Society 64, 1944, pp. 213-7.