Sa×yutta Nikya II.92: Gambh´ro câyam nanda paÊiccasamuppda
gambh´râvabhsa ca.
Heracleitus, XLI: Nad´× samnn punar nâvapattu×
sahasîtarivôdakni nirantara× sa×sravante.
Las siguientes observaciones
se hacen con referencia: (1º) a Kindreds
Sayings de Mrs. Rhys Davids, II, n.d. (¿1923?), Editorial Notes, p. XI, y
(2º) a su «Rebirth in the Pali Scriptures» publicado en el Calcutta Review, Septiembre, 1930. A modo de paréntesis,
permítaseme decir que estoy a punto de completar un estudio mucho más extenso
de la doctrina de la Muerte,
Resurrección, y Reencarnación como se enseña en el ôg Veda, los Brhmaöas, las Upani·ads, la Bhagavad G´t, y en el budismo pli: y no he encontrado por
ninguna parte que la doctrina «desarrolle» cómo pasamos nosotros desde el
comienzo al fin de esta serie, o, lo que es más importante, no he encontrado
por ninguna parte que se enseñe oficialmente una doctrina del retorno del
individuo a ese mismo mundo del que partió en la muerte. Las pruebas de estas
afirmaciones requieren un análisis más detallado que el que puede presentarse
aquí. Mientras tanto, he aquí una breve crítica de algunas de las
interpretaciones que hace Mrs. Rhys Davids de la doctrina budista presentada en
los textos pli.
Mrs. Rhys Davids está
siempre muy interesada en mostrar: primero que la personalidad persiste de
encarnación en encarnación, y segundo en demostrar los aspectos racionalistas
de la enseñanza budista. En conexión con lo primero dice (Kindred Sayings II.11) «A pesar de la admisión, simplemente
expresada, de que los seres (satt) “continúan, viajan” [sattna×… sandhvata× sa×saratam, Sa×yutta Nikya II.178] el Milinda [Milindapañha 72] llega a decir “¿Hay un ser (koci satto) que continúa desde este cuerpo a otro cuerpo [imanh ky añña× kya× sankamati]?. Ciertamente, no, sire”»[1].
Este argumento es falaz por dos razones: la primera razón es que sankamati, usado con el objeto indirecto
kyam,
como arriba, o como está implícito en Milindapañha
71 na ca sankamati paÊisandahati ca («No hay ningún paso, a saber a otro cuerpo, sino sólo un encendido
análogo»), significa indudablemente «proseguir a», pero sandhvati, sa×sarati,
usado intransitivamente, no significaría, ni necesita significar, «continúan,
viajan», sino más bien «continúan juntos, viajan juntos», es decir,
significaría «ser juntados», y que éste es el sentido, se torna casi una
certeza por el hecho de que satto es
tratado por Sa×yutta Nikya como un compuesto[2],
y, por consiguiente, debe ajustarse a la regla invariable de que «todas las
cosas compuestas son perecederas» (D´gha Nikya II.159); y la segunda razón
es que Milindapañha 72 no está solo,
sino que es apoyado por Milindapañha
28, «De la misma manera que cuando nosotros decimos “carro”, esto es válido
meramente en el sentido en que hay una relación de partes, así también cuando
los agregados están establecidos (khandesu
santesu) nosotros hablamos convencionalmente (sammuti = secundum rationem dicendi) de una “esencia”» (satto, el «ser» de Mrs. Rhys Davids); ¡y
esto es precisamente una cita palabra por palabra de Sa×yutta Nikya
I.135![3].
No hay así ningún fundamento para la afirmación, «el Milinda llega a decir…», la verdad es que «el Milinda repite…».
En relación con lo segundo,
con referencia al pasaje (Sa×yutta Nikya II.178) anamattaggyam,
etc., «Incalculable es el comienzo… el punto más antiguo no está revelado»[4]
etc., Mrs. Rhys Davids (Kindred Sayings
XI) llama a esto «una enérgica advertencia… a saber, que cuando nosotros
comenzamos a ser es descubriendo al hombre pasado», una «enfática repudiación
de la quasi-omnisciencia», y cita irrisoriamente un texto del Yoga-bh·ya al efecto de que en el
sabio hay «una comprensión del límite anterior y final del Sa×sra»; y continúa «Sin embargo
el Buddha, que no hizo ninguna excepción
de sí mismo en esa repudiación, vino a ser llamado sabb’aññu, omnisciente![5].
¡Y el comienzo último, que él no rechazó,
vino a ser considerado como no habiendo sido nunca!» Como una cuestión de
hecho, no sólo la naturaleza suprahumana y la comprensión suprahumana del
Buddha son materias de referencia constante en los Suttas, sino que Sa×yutta Nikya II.212 afirma llanamente
que el Buddha, por virtud de la pericia en los cuatro jhnas, y poseído además del
supraconocimiento (abhiñña) puede
recordar sus propias «moradas anteriores» (pubbe
nivsan) sin sugestión de límite[6].
En cualquier caso, D´gha Nikya III.28 (XXIX.2, 14) «Yo sé
el último comienzo de las cosas, y más que eso» (agaññañ… pajnmi… tato ca uttaritara× pajnmi) zanja toda la cuestión, al
afirmar llanamente la omnisciencia real del Buddha. Si también se afirmó que
«jamás había habido» un comienzo (yo no conozco el texto), aquí no hay
implícita ninguna contradicción; pues «comienzo» tiene más de una
significación. Se puede decir que una cosa «comienza» ya sea en el tiempo, o ya
sea con respecto a su principio, y lo que comienza con respecto a su principio
no necesita comenzar en el tiempo. Esto se aplicará sobre todo al tiempo mismo,
el cual no puede haber tenido un comienzo en el tiempo, pues eso implicaría la
antinomia de un «tiempo antes del tiempo». La distinción lógica no es entre el tiempo
y un tiempo antes del tiempo, sino entre el tiempo y la eternidad —entre una
serie sin fin de aquí’s y ahora’s y el Aquí y Ahora «donde todo donde y todo
cuando tienen su foco», «Aquí y Ahora» cuyo conocimiento empírico es
evidentemente imposible, aunque, desde lo que es literalmente otro «punto» de
vista, pueda ser conocido[7].
En relación con lo presente,
todas las cuestiones suscitadas por Rhys Davids están condicionadas, por una
parte por su aceptación de lo que se toma como las implicaciones ocultas y
psíquicas de los textos budistas, y por otra por su rechazo de su simbolismo
metafísico; las primeras son «consoladoras», las segundas pueden considerarse
«devastadoras». Nosotros sostenemos que, como en el caso del ôg Veda, así en el de los textos
budistas, al menos en el caso de un texto tal como D´gha Nikya
o Sa×yutta Nikya, es mucho más seguro
desconfiar de nuestros propios poderes de comprensión que picar y escoger en su
contexto lo que a nosotros nos parece plausible o implausible. Nosotros no tenemos
ningún derecho a desnaturalizar nuestras fuentes. En el canon pli, los elementos
metafísicos y «racionalistas» están entretejidos tan inextricablemente como
para prohibir procedimientos tan arbitrarios como intentar extraer de ellos,
omitiendo los «milagros», un residuo de doctrina supuestamente «original».
Por ejemplo, las doctrinas
sobre la natividad del Buddha en D´gha Nikya, no pueden rechazarse en
mayor medida que las doctrinas sobre jhna;
nosotros tenemos que comprender ambas en relación una con otra, y no aceptar
una y rechazar la otra acordemente a nuestro gusto. Si los acontecimientos de
la Natividad son dhammat en D´gha Nikya,
no lo son menos en ôg Veda,
cuando se cuentan de Indrâgn´, ni, puede agregarse, menos «en orden» cuando se cuentan de algún otro
Mesías. Será en otra parte donde emprendamos un estudio pleno de Quien era el Buddha [8];
pero en relación con lo presente podemos señalar que precisamente las doctrinas
característicamente budistas de la omnisciencia sobre los nacimientos y el
origen del mal, se enuncian ya en ôg Veda
en relación con Varuöa e Indrâgn´.
Por ejemplo, Varuöa «conoce todas las cosas especulativamente» (vi§va× sa vedo varuöo yath dhiy, X.11.1)[9]; la más característica designación de Agni, a saber, Jtavedas, «Conocedor de los Nacimientos», es suya porque Agni es «omnisciente de todas las generaciones» (vi§v veda janim, VI.15.13, etc.), y este conocimiento es suyo en su identidad con Varuöa al nacer (V.3.1), de manera que encontramos que se afirma que él es así providente «incluso en embrión» (garbhe nu san, IV.27.1). Esto, ciertamente, nos recuerda la expresión yoniso manasikra[10], que es ya un cliché en el budismo pli, donde se usa con paññ var wr_host = "aimfar"; var wr_site = 125; var wr_page = 615; var wr_board = 1226; var wr_boardsize = "1x1"; var wr_floating = 1; var wr_detail = ''; var wr_thema = 0;