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>JUAN MANUEL LÁZARO
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¡Y QUÉ SI EL NORTE..., Y QUÉ SI EL SUR!
Me encanta ver como los políticos se pelean en esas reuniones de jefes de Estado, para dar cuatro céntimos de euro a los países subdesarrollados. ¡Es tan surrealista! Cada vez me indigna más que los occidentales, los del hemisferio norte, no reconozcamos nuestros errores. Hemos sido nosotros los que hemos llevado a esa situación a los países del hemisferio sur, y deberíamos ser nosotros los que les solucionáramos la papeleta. El colonialismo que españoles, franceses, ingleses, portugueses y alemanes hemos llevado a cabo con africanos, latinoamericanos y asiáticos ha sido miserable. Era como buscar el arca perdida. Intentábamos encontrar las minas de oro del rey Salomón y acabamos como urracas, picándoles los ojos.

Lo más irónico de todo es que ahora discutimos si les damos un pequeño porcentaje de nuestro presupuesto, mientras que por otros lados recuperamos la inversión realizada. Todos los países tienen sus contratos comerciales en régimen de explotación, véase el caso de marcas como Nike que explotan a niños en el cosido de las zapatillas, balones y demás artículos de deporte. Estas marcas pagan un sueldos míseros que ni siquiera supone un arañazo a sus ganancias. ¿Cuántos milímetros de tela se asemejan a un sueldo de uno de estos trabajadores? Increíblemente por unas zapatillas Nike se pagan ciento veinte euros, a los trabajadores con diez euros les tiene que valer para comer.

De la misma manera pasa con las industrias extranjeras situadas en los países del tercer mundo. Recogen las materias primas con un mínimo esfuerzo, las transforman en productos y luego se las venden a los países de salida a unos precios desorbitados. ¿Cómo van a salir así de su deuda? ¿Dándoles un mísero 0'7% del presupuesto? Es la pescadilla que se muerde la cola.

Así seguirán endeudándose, jamás podrán pagarnos los intereses. Es que resulta irrisorio que en el pasado les explotemos y ahora les pidamos que paguen una deuda que nosotros hemos provocado. Es como si a un niño le robamos la ropa y le decimos: ¡cómprate otra chaval! Y es que el chaval no tiene dinero por que no puede trabajar, por que se ha quedado sin recursos, por que todo lo que tenía se lo acabamos de robar.

¡Y que si el norte..., y que si el sur! Déjenme tranquilo. Nada de porcentajes. Absolución de pena total para unos países a los que hemos robado lo poco que tenían para financiar nuestras guerras. Y si miramos las guerras en las que nos hemos visto envueltos los europeos desde el siglo XV al XX, ¡anda que no les hemos robado