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Los pacientes discapacitados presentan una serie de peculiaridades
odontológicas que exigen un manejo especifico. Las características
y dificultades propias de estos enfermos fueron analizadas durante
el XV Congreso Mundial de odontología para discapacitados
(Madrid), bajo la presencia del profesor Juan José Alió.
" La correcta salud dental de estos pacientes revierte en
su calidad de vida, ya que les facilita la afiliación,
les evita molestias, mejora su aspecto físico y, en consecuencia,
su mejor aceptación por parte de la sociedad", asegura
alió, quien es profesor de ortodoncia en la universidad
complutense de Madrid.
En su opinión, los paralíticos cerebrales y los
afectados con síndrome de Down constituyen un colectivo
muy complejo, cada uno de sus peculiaridades. "los Down tienen
un mayor índice de enfermedad periodontal, menor incidencia
de caries (demostrado en diversos estudios) que la población
general, una elevada incidencia de maloclución (principalmente
prognatismo mandibular) y agencias dentarias".
Por el contrario, los paralíticos cerebrales "padecen
maloclusiones muy importantes por los tics nerviosos y las convulsiones,
que les suelen provocar fracturas dentarias y mayor incidencia
de caries que la población general", precisa Alió.
Maloclución
Las mal formaciones mandibulares son muy habituales en los afectados
por síndromes genético. "Casi todos ellos presentan
mordida abierta, maxilar estrecho y comprensión maxilar.
Es decir, maloclusión que les complica la alimentación
y disminuye su calidad de vida". En cuanto a los discapacitados
sensoriales, la patología no varia con respecto a la población
general, pero sí su manejo. La indecencia de problemas
odontoestomalogicos en los discapacitados es muy elevada, hasta
el punto de que"afecta a la totalidad de los pacientes institucionalizados".
El proceso se puede reducir mejorando la higiene, para lo que
es fundamental la concientización de quienes los cuidan.
Alió no vacilado al afirmar que la vigilancia de los discapacitados
psíquicos debe cuando empieza la erupción dentaria,
a partir de los 6 meses. "desde esa edad deben invertir el
especialista para detectar cualquier alteración dentaria
y posibles problemas de maloclusion, lo que conllevara dificultades
en la deglución y el habla".
El seguimiento de estos pacientes debe ser estrecho y a partir
de los 6 años, las visitas al especialista se puede espaciar
hasta 6 meses como máximo. "Así evitaremos
que los problemas agraven y facilitaremos el tratamiento",
afirma Alió, quien dice que también es fundamental
la sublemantacioncon flúor.
Higiene, seguimiento profesional y administración de flúor
son los 3 pilares básicos para garantizar la salud dentaria.
También dice Alió que, al ser individuos poco colaboradores,
pueden necesitar sedacion, incluso general, para realizar el tratamiento,
situación en la que es imprescindible la presencia de una
anestesista.
Sobre el manejo de los pacientes con enfermedades sistémicas,
ha señalado que existen protocolos de actuación.
No obstante, lo más problemáticos son los cardiópatas,
ya que" la ansiedad que conlleva someterse a un acto medico
puede desencadenar crisis hipersentivas e incluso un infarto".
tomado de: www.perio.org
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