Familia Lingüística

Tukano Oriental

Ubicación Geográfica

Los Tukanos viven en la línea fronteriza Colombo-brasileña, que incluye las selvas del sudeste de Colombia, en el departamento del Vaupés y parte del noreste de Brasil. Las principales concentraciones Tukanos se encuentran en los pueblos de Acaricuara, Montfort y Piracuara, aunque también hay caseríos esparcidos a orillas de los ríos Paca y Papurí. Un número considerable vive en el área de San José del Guaviare.  

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RESGUARDOS

DEPARTAMENTO

MUNICIPIOS

 Bacati-arara y otras

Vaupés/Guaviare

Carurú, Miraflores

 Lagos del Dorado y otras

Guaviare

Miraflores

 Panure (Venezuela)

Guaviare

San José del Guaviare

 Vaupés

Vaupés

Mitú, Yaravaté, Pacoa, Carurú, Papunaua

 

 

 

 

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Síntesis Histórica

La región del Vaupés, hábitat de la mayor parte de los pueblos reconocidos bajo la familia lingüística Tukano, ha estado inmersa en los procesos históricos de contacto con la sociedad occidental que han signado el desarrollo de la Amazonía colombiana desde el siglo XVI.

En una primera fase, desde el siglo XVI hasta la segunda mitad del siglo XX,  la actividad de la región se  centró fundamentalmente en la apropiación y extracción de recursos naturales, proceso en el cual los pueblos indígenas fueron involucrados  como mano de obra y durante el cual la apropiación del territorio no fue  el interés estratégico de los colonizadores.

Inicialmente y durante todo el período colonial el control geopolítico del área  entre portugueses y  españoles significó la disputa  por el sometimiento  y esclavitud de  las tribus que iban siendo reconocidas por los expedicionarios europeos, con destino a las  explotaciones agrícolas o extractivas. El interés fundamental era el comercio entre Venezuela y Brasil.

A la esclavitud de indígenas se aunaba la persecución para las empresas extractivas de zarzaparrilla, clavo, cacao y copaiba. La región del Vaupés, para esta época dependiente de los portugueses, tenía a Manaos o Barra como su capitanía.

Durante este período se establecieron la  ganadería  y otras formas de producción, intensificándose  el cultivo de algodón, café, tabaco  y  la manufactura de velas, redes, y otros, todo con la mano de obra de los indígenas esclavizados. En 1798 los blancos se quedaron sin  esta fuerza de trabajo debido a la emisión de la Carta Regia. Tras la  revolución de Portugal (principio del siglo XIX), el gobernador fue sustituido por la Junta Provisoria Gobernativa  y luego de la independencia del Brasil (en 1822), la provincia de Río Negro intentó independizarse sin  obtener resultados. Prácticamente en los años en que ocurrieron estos hechos, la fuerza misionera  en Río Negro fue desapareciendo.

En 1835 nace la rebelión conocida como  Cabanada, una alianza entre indígenas y portugueses contra  esclavos sublevados que hostigaban  constantemente las aldeas, hasta que cinco años después fue detenida.  Se puede decir de manera muy general que a principios del siglo XIX fue creciente el intercambio comercial y la incursión de portugueses en busca de esclavos nativos, pero el empuje misionero con la concentración indígena en aldeas, hizo que los portugueses se desplazaran  hacia otras zonas.

En 1852 se fueron restableciendo las misiones de capuchinos y franciscanos, fortalecidas por el reconocimiento como ciudad a Manaos en 1848 y  dos años más tarde fue creada la provincia del Amazonas. Desde entonces se desencadenó una lucha contra las misiones y traficantes de cautivos, apareciendo los llamados movimientos mesiánicos comandados por líderes indígenas. Estos movimientos fueron apoyados por comerciantes, pues las misiones  habían ampliado su dominio  sociocultural, abarcando la vida comercial  de la zona.

El nuevo sometimiento de los indígenas, a finales del XIX, fue  por la explotación del caucho, de  amplio impacto social  y económico. El  Estado hace  su presencia  para establecer políticas de integración económica, estimulando también la producción de la quina. Finalmente,  estos cambios se transforman  en un proyecto  concreto de integración de las regiones orientales, con un control administrativo de las zonas limítrofes.  Aunque  el comercio del caucho opaca la labor  misionera  por  el Concordato que firman gobierno e Iglesia  por el año de 1887, el poder de ésta es ampliado. En 1892  los Territorios Nacionales son declarados bajo el control eclesiástico.

A comienzos del siglo XX la frontera señalaba el Yuruparí, sobre el Vaupés, como dominio brasileño; la actividad de peruanos, brasileños y colombianos, invade sus afluentes más importantes, extendiéndose hasta  los ríos Apaporis y Caquetá. Por esta misma razón es que en esta época  Manaos se convierte en centro de explotación cauchera. Las misiones tuvieron un papel doble en estos procesos ya que al parecer apoyaron  a los caucheros en  los enfrentamientos  indígenas (Carijonas, Cubeos y Tucanos) que se generaron por la inhumana explotación. El comercio del caucho sufrió  varias bajas, entre ellas  cuando en 1912 los ingleses  crean una industria independiente en sus colonias asiáticas, con semillas hurtadas de estas zonas y años  más tarde la población de indígenas caucheros sufre una epidemia de influenza, afectando al 50% de ella.

A la decreciente caída del comercio del caucho sobrevino nuevamente el efecto de las misiones que, con convenios gubernamentales, se encargaron de  los "indios salvajes"   interviniendo en toda su organización, hasta el punto que  redujeron algunos cultivos perennes, fomentaron la cría de vacunos y generalizaron el Tukano como lengua, para todo el resto de grupos indígenas del Vaupés.

Desde 1925, impulsado por el gobierno, el Vaupés inicia un proceso de "modernización" enmarcado por la construcción de pistas de aterrizaje, edificaciones y puentes, la ampliación de los caminos y la promoción  de sembrados, especies menores y ganadería.

En 1942, en un nuevo auge del caucho, se crea la Rubber  Developmen Corporation, compañía que con el propósito de racionalizar  la extracción de gomas del Vaupés, intentó comunicarlo con  la región del llano por vía terrestre; a su paso  aparecieron después de tres años caucheros independientes apoyados con créditos por la Caja Agraria y en las concesiones de tierras por leyes sobre baldíos. Tomaron como centro de operaciones la aldea Carurú.

En los años cuarenta, debido a la escasez de alimentos, se  produce una migración de indígenas hacia el Brasil que fue detenida en 1956, fecha en que se emitió  la Resolución Comisarial que imponía a los indígenas el previo aviso de los cambios de residencia y con el consentimiento del prefecto apostólico. Sin embargo la situación se agudizó años más tarde con el proyecto de colonización de El Retorno  el cual  incluía el traslado de indígenas del Papurí  y la construcción de la carretera de San José a Calamar.

En 1960 se inicia una nueva actividad comercial, que cobra la vida de miles de especies de animales selváticos, la peletería que reemplaza  la extracción de caucho.

A partir de 1973  el estado  el que comienza a hacerse cargo de la educación de estos pueblos. En 1976, una vez nacionalizada la escuela primaria y secundaria, se  crean los Fondos Educativos Regionales. De allí en adelante  se originaron  varias organizaciones locales en procura del reconocimiento  de la autonomía de los grupos indígenas con la creación de resguardos que detuvieran la expansión colonizadora.

Actualmente y desde  mediados de la década de los años ochenta, la explotación minera  constituye una nueva forma de colonialismo. Empresas mineras como  la Paranapanema y la Gold Amazon de Brasil son sólo un ejemplo de las 17 empresas que fueron invadiendo el territorio nacional. En 1986  se denuncia la masacre de indígenas  que entraron en conflicto con  los garimpeiros.

Finalmente, en 1991 se reconocen bajo la categoría de departamento, los denominados Territorios Nacionales.

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Organización Social

Los pueblos indígenas de la región del Vaupés  comparten una estructura social en la cual se descubren rasgos comunes de organización. François Correa,  quien ha estudiado la estructura social de estos grupos, la caracteriza de la siguiente forma:  

    • La  estructura de cada comunidad se encuentra segmentada en unidades mayores y  menores, en algunos casos agrupan   varias comunidades, en otros hacen referencia  a unidades internas a cada comunidad.
    • Las unidades son patrilineales, la descendencia va por línea paterna.
    • Las unidades básicas  de descendencia común se consideran hermanos  entre  sí y por tanto, prohibidos en matrimonio; son exógenos.
    • Son patrilocales, los miembros del grupo del varón que habitan con o cerca de  su padre (en malocas o aldeas) y las mujeres en el período posmatrimonial en el grupo de su esposo.
    • La lengua se hereda por línea paterna y regularmente cada comunidad reconoce  la suya como independiente de las otras.
    • Las unidades se distribuyen contigua o continuamente a lo largo de ejes fluviales  que reconocen como de su pertenencia por ser lugares originarios de sus  ancestros.
    • Cada nivel de organización está señalado por la descendencia de un ancestro  común que señala las marcas de identidad  social para el grupo. A su vez cada  nivel de organización, mayor o menor, está jerarquizado de acuerdo con el rango y  orden del nacimiento de sus propios e individuales ancestros, cuya descendencia,  en caso señala el ejercimiento   de funciones especializadas (capitanes,  chamanes, cantores/ bailadores, etc.).
    • Consideran la historia comunitaria (en casos panvaupesina) como de origen y  desarrollo común de acuerdo con el viaje de desplazamiento conjunto desde la  cachivera de Ipanore (Cueva de Tocandira), cuyo resultado es la diversificación de identidad social.
    • Dicha identidad social está contenida en sus manifestaciones  culturales y  registrada en las narraciones mitológicas narradas en los recitativos, cantos  y  ceremonias,  de los que el complejo ritual denominado "Yuruparí, es el centro  de expresión ceremonial y ritual de dicho conocimiento.
    • La pertenencia del individuo y su ubicación es pública y hereditaria.
    • Las comunidades del Vaupés comparten en general un sistema de parentesco  y matrimonio conocido como el tipo básico Dravidián, cuyos caracteres generales  señalan la clasificación de acuerdo con  generaciones, la distinción de sexo,  clasificación de dos tipos de parientes dentro de ciertas generaciones y distinción  de edad. La terminología de parentesco está de acuerdo con una organización  dual en que el matrimonio se señala a través de intercambio de hermanos  entre  grupos exogámicos opuestos. La terminología evidencia la presencia de unidades   de descendencia, diferenciando sus afines, y en casos, ella da cuenta de  divisiones más restringidas (distinción entre descendientes patrilineales y  matrilineales).

SociedTuk.jpg (12058 bytes)Sin embargo, a pesar de que las comunidades del Vaupés comparten principios básicos de organización, existen variaciones locales que señalan la presencia de unidades estructurales particulares de algunas comunidades como los cubeos, los Makunas y los Piratapuyas, en que cada  uno comparte una misma lengua pero se hallan subdivididos internamente en unidades intermatrimoniales, a diferencia de otras comunidades (Desanos, Sirianos, Barasanos, Taiwanos, etc.) que en conjunto con otras de lengua diferente son la unidad exogámica básica  agrupada en Fatrias, en la que cada grupo posee sus aliados en diferente unidad Fátrica".

La maloca,  a la vez que aloja a un grupo plurifamiliar con una descendencia común, es un modelo de representación del cosmos, refleja la arquitectura del universo. A su interior, la distribución de los espacios señala la organización social interna, los status, la realización de actividades asignadas según edad, sexo y rango. Por su parte cada grupo tiene definida la  relación de sus segmentos con la maloca. Unos clanes y linajes son "dueños de la maloca", otros son chamanes, existen segmentos menores, que tienen asignado su lugar en la maloca, o viven en sitios independientes. Cada unidad de residencia es a su vez reconocida por la identidad de sus especialistas. El sistema de cinco sibs (familias) interdependientes de jefe, cantor bailador, guerrero, chamán y sirviente, orientaba la especialización y la dinámica del sistema Vaupés".

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Actividad  Económica

La base tradicional de la economía de estos pueblos es  la explotación del bosque por medio de una horticultura itinerante, a partir del sistema de roza (tala y quema) del bosque. Esta horticultura se complementa con la pesca, la caza y la recolección, la elaboración de cestería con destino al mercado, la alfarería y la talla de madera. En los últimos tiempos algunas comunidades se han vinculado al cultivo de hoja de coca, ya sea directamente o empleándose como mano de obra en el proceso de raspado o recolección de la hoja.

La producción se realiza por división del trabajo entre edad y sexo. Los instrumentos de trabajo son  de carácter individual; depende de su obtención o de quien los ha elaborado que - podría ser cualquiera - ya que esos medios están al alcance de todos. También existe restricción en cuanto a los sitios de caza y pesca, con reserva de tierras para el cultivo en manchas alejadas las unas de las otras por  extensiones de sabanas herbáceas y lomas no aptas para el cultivo.  La tierra es la adquisición más importante y se halla territorializada  de acuerdo con el predominio del  grupo en un área determinada.  La baja productividad de los suelos y en general del potencial de las zonas para caza, pesca y recolección, impulsa migraciones  cerca de los ejes fluviales  sobre las marcas que  legaron  los antepasados como testigo del dominio territorial de sus descendientes.

Para los cultivos, cada huerta está acompañada de otras, que alternan sus cosechas de manera que exista una   producción de tubérculos permanente.

El conocimiento que los indígenas  poseen de las transformaciones de su medio les permite periodizar en general  tanto sus actividades económicas como las sociales y rituales. Todo esto destaca  la minuciosa planeación  de las actividades productivas que parte de la observación de los ciclos ecológicos, los cuales a su vez se rigen por las variaciones anuales de lluvias y sequías y en consecuencia el caudal de los ríos. Lo anterior permite prever el aumento o  disminución de algunos productos a lo largo del año.

El primer huerto se encuentra alrededor de la habitación y es escogido antes de su construcción, garantizando una ubicación estratégica en cuanto a las irrigaciones periódicas por los caños o ríos que arrastran las aguas lluvias hacia los cultivos. Las huertas tienen una extensión   que va de 1 a 3 hectáreas y  siguen el ciclo de la mandioca que es  el principal producto cultivado, también llamado yuca agria (Manihot); con ella la mujer prepara la torta de cazabe y productos derivados, presentes en la alimentación diaria. Se encuentran también bajo el dominio de la mujer el cultivo de otros productos importantes como la yota, la mafafa o rascadera, el ñame, la batata, la yuca dulce  y todos ellos con sus respectivas variedades. Además se encuentran  diferentes tipos de plátanos, el carayurú, el achiote, el carurú.  Por su parte los productos masculinos son en orden e importancia, la coca, el tabaco y el yagé. Los frutales no tienen dominio  de sexo y están distribuidos por toda la chagra. Entre ellos encontraron el marañón, el aguacate, el waituto, el caimarón, el limón, los lulos, la piña,  todos ellos acompañados del ají y la caña de azúcar que son del dominio femenino y el maíz, del masculino.

El núcleo  familiar posee, por lo general, tres huertos permanentes de cultivo y mínimo dos rastrojos de los cuales se obtienen algunos productos. La primera huerta corresponde  a la mandioca que ha pasado del medio año  de cultivo que corresponde a su período vegetativo, otra en  plena producción y  sembrada recientemente.

Atendiendo a los ciclos de producción, se organizan los de cuidado, recolección y siembra de una huerta. Alternando la recolección  (desyerbas) y resiembra, se establece un complejo microciclo alrededor  de una misma huerta que atiende tanto a la siembra original como a las resiembras. El ciclo termina con la segunda recolección y  se abandona  el terreno que corresponde a un bosque secundario, el cual será reutilizado  luego de su reconstitución. El cuidado de las huertas implica poseer  ciertos excedentes   básicos de producción para repoblarlos de animales silvestres como los agutíes y las pérdidas ocasionales de insectos y  otros animales.

El producto de la huerta se dirige al consumo individual, pero también colectivo por invitación, puesto que a una misma maloca confluyen varias familias nucleares.

La pesca  complementa   la  alimentación, siendo  una de las actividades  cotidianas de los hombres  a pesar de la aparente pobreza ictiológica de los ríos de "aguas negras", pues existen unas barreras naturales - sitio preferido de los peces, que hacen disminuir  el contenido piscícola hacia las cabeceras de los ríos pero que constituyen el sitio preferido de  pesca. Cabe resaltar la  del yacaré que tiene los mismos elementos de una cacería.  

La caza depende,  por lo general, de que la presa  se coloque al alcance del indígena o de la necesidad.  Es mucha la variedad de fauna  que se selecciona como presa para el suministro de proteína. Todavía en algunas zonas del Vaupés, como en el Pirá - Paraná, se usa la cerbatana con dardos impregnados de curare.

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Vivienda

ViviendaTuk.jpg (8680 bytes)La maloca, casa o aldea   constituye el centro de todas estas actividades y determina la distribución de los dominios  constituidos alrededor de estas actividades, siguiendo siempre la división sexual del trabajo; alrededor de la maloca se organizan las actividades individuales, cooperativas y colectivas.

 

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