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En
la última entrega de la saga Star Wars, las
desavenencias entre el Senador Palpatine y el Consejo
Jedi aumentan considerablemente haciendo que el joven
Caballero Jedi Anakin Skywalker se encuentre en el medio
y su lealtad se despedace. Seducido por las promesas de
poder y las tentaciones del Lado Oscuro llegará a
convertirse en Darth Vader. Los Lores del Sith ponen en
marcha una venganza que comienza con la exterminación de
los Jedi. Únicamente Yoda y Obi-Wan sobreviven y tienen
como misión acorralar a los Sith, lo cual desembocará
en una batalla entre Anakin y a Obi-Wan que decidirá el
destino de la galaxia.
¡Madre
mía!, esta expresión podríamos unirla a adjetivos como
colosal, grandiosa o tremendamente impactante y aun así
no podríamos construir un retrato fiable del Episodio
III. Era mucho lo que habíamos contemplado a lo largo de
cinco trepidantes entregas, pero nada nos había
preparado para los 20 minutos iniciales con la mejor y más
espectacular batalla espacial que se ha visto en una
pantalla de cine. Nos encontramos ante la escena más
grande, en el plano visual, de toda la saga, y la mejor
escena de efectos especiales de la historia. Con esta
presentación podríamos quedar satisfechos, pero lo que
tiene lugar luego nos reconforta, más allá de toda
duda, como espectadores de ciencia-ficción y como fans
de la saga.
Muchos eran los cabos que Lucas debía unir y parecía
que una sola película no bastaría para cerrar el círculo,
la empresa prometía ser más difícil teniendo en cuenta
que El Ataque de los Clones ampliaba el espectro de dudas
y medias verdades. Pero el director californiano ha
desarrollado un argumento denso, terriblemente rico en
matices, dramático y triste. La Venganza de los Sith es
el film más adulto de toda la saga, el más duro, el más
triste y el más desgarrador, nunca habíamos visto
sentimientos tan definidos y situaciones tan dramáticamente
crueles. El argumento del Episodio III alarga sus brazos
y consigue unir las seis películas con una fuerza que va
más allá de una serie de líneas argumentales básicas,
hasta los más mínimos detalles encajan a la perfección
en un puzzle que parecía, a priori, imposible de encajar
por completo. Además, una gran revelación cambia
nuestra visión sobre la profecía, sobre el nacimiento
de Anakin, en una frase de Yoda en la que afirma que
"una profecía que mal interpretada pudo haber sido".
Ninguna de las muy esperadas escenas defrauda, e incluso
muchas sobrepasan nuestros mejores presagios. Incluso la
mil veces soñada escena de la lucha entre Obi-Wan y
Anakin supera nuestras mejores expectativas alcanzando un
nivel de dramatismo y espectacularidad equiparable al
enfrentamiento que décadas después tendría lugar entre
Darth Vader y Luke, aunque el impacto visual del primero
supera a todos los combates de la saga. Muchas son las
escenas que pasarán a la historia de la saga, desde la
revelación de Palpatine, la traición a los Jedi, la
lucha entre Yoda y Darth Sidious en el senado, el planeta
de los wookies, el asalto al Templo Jedi, el asesinato de
Mace Windu... y así muchas más, sin olvidarnos de las
que enlazan directamente con el Episodio IV y que tienen
lugar en la recta final de la historia. La muerte de Padmé,
el exilio de Yoda y Obi-Wan, la separación de los bebés
y la llegada de los mismos a Alderaan y Tatooine, son
secuencias llenas de tristeza, pero que dejan entrever
Una Nueva Esperanza.
Pero la secuencia que todo el mundo llevaba esperando
mucho tiempo, es la que nos ha traído de cabeza durante
28 años, la lucha entre Obi-Wan y Anakin, y su
definitivo paso al reverso tenebroso de la fuerza. El último
paso de Anakin Skywalker al lado oscuro se inició con
una penosa caminata desde que era niño, hasta la
precipitación de acontecimientos del Episodio III, y se
confirma con lo sucedido en el planeta Mustafar, una
secuencia que será largamente recordada y que colma
nuestra imaginación totalmente. La crudeza y el
sufrimiento que aflige a Anakin, física y mentalmente,
aclara muchas de las incógnitas que ofrecía la antigua
trilogía, por fin conocemos el porqué de su dificultosa
respiración, de sus quemaduras, de su traje y de su
casco. Las secuencias donde recibe el nombre de Darth
Vader y su encierro en el traje negro ya son clásicas
dentro de la saga.
Al margen de efectos especiales y trucos pirotécnicos,
el film de Lucas nos ofrece grandes interpretaciones,
algunas memorables, incluyendo nuevas sorpresas en forma
de intrigantes personajes. El joven Hayden Christensen
vuelve a estar convincente en un papel mucho más
complejo que el de El Ataque de los Clones. Ewan McGregor
completa su trabajo en la trilogía con calidad y su rol
encaja perfectamente con la actuación de Alec Guinness
en el Episodio IV. Natalie Portman cumple en un papel
tremendamente triste y dramático. Pero la gran revelación
de la película es la absoluta maestría de Ian McDiarmid
en sus primeros pasos como Emperador Galáctico. La mejor
incorporación de la película es el General Grievous, un
intrigante personaje, anticipo de Darth Vader.
Aunque como siempre todo lo anterior se quedaría huérfano
de emoción y sentimiento sin la apoteósica banda sonora
de John Williams, de nuevo superándose a sí mismo con
una música que supone el 40% del inmejorable resultado
final de la cinta. Uniendo temas antiguos con nuevos,
Williams ha escrito una partitura grandilocuente que no
renuncia a las partes más sencillas, tristes y dramáticas.
La película está diseñada para ser el punto de partida
para las nuevas generaciones de fans que quieran
acercarse al universo de Lucas, y tampoco olvida los guiños
a los que ya somos veteranos. Es la enésima confirmación
del talento, la pericia técnica y el oficio de un
cineasta que ha compartido con nosotros la mejor y más
apabullante odisea espacial de la historia del cine. Seis
películas que elevan el significado de la palabra espectáculo
a un altar al que solo la factoría LucasFilm puede
aspirar. El Episodio III cierra un circulo, mejora las
películas anteriores, se aferra a la historia de los
siguientes episodios y completa un ciclo en el mundo del
cine. Nada volvió a ser y a verse igual tras La Guerra
de las Galaxias, y después de La Venganza de los Sith
nuestro acercamiento a la sala oscura será
necesariamente distinto.
Manuel Castro 10 / 10 |
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© Hispano Fox Films

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