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Rey de la selva en sabana de asfalto
Media docena de leones apenas
alcanzan para formar una pequeña manada, pero si el grupo cambió la
selva o la sabana por una plaza, un paseo y un hotel cubanos, bien merece
una crónica.
Los cuatro leones de mármol
y dos de hierro habitantes de la ciudad portuaria de Cienfuegos, en el
centro-sur de la mayor Isla del Caribe, permiten a los niños un primer
acercamiento a la majestuosidad del rey de la selva sin esperar el arribo
del próximo circo ambulante.
En la paciente quietud de los
minerales, los felinos cienfuegueros evitan también a los infantes la
necesidad de un quimérico viaje hasta los parques nacionales de Gir
(India), Serengeti (Tanzania) y Kruger (Sudáfrica), únicos santuarios
que perpetúan la especie panthera leo en los albores del Tercer Milenio.
La más antigua de las tres
parejas llegó a la villa de Cienfuegos en 1862, cuando aún los Reyes de
España dudaban en concederle a la población el título de ciudad, regia
decisión tomada al fin en 1880.
Todavía persiste entre los
historiadores locales la duda sobre el lugar de procreación de esos
primeros felinos, pétreos guardianes de la entrada Este de actual parque
José Martí desde 1925, pues con anterioridad sólo uno estaba en esa
posición y su compañero en la antípoda de la antigua Plaza de Armas.
Para unos especialistas los
genes marmóreos de los leones del parque de Cienfuegos proceden de las
ilustres canteras italianas de Carrara, mientras otros los ubican en la mítica
Florencia, en tanto como cuna de las esculturas indican indistintamente a
talleres de España o Inglaterra, estados a cuyos escudos nacionales el
rey de la selva prestigia con su fuerza y vigor.
Lo cierto es que el lugareño
Emilio Fernández Cabada, hermano de dos generales independentistas, los
compró en Nueva York por encargo del gobernador local, coronel José de
la Pezuela, y fueron las primeras esculturas en el mobiliario urbano de la
incipiente y décimonónica Cienfuegos.
La imagen de los felinos de
la plaza, erguida y dominante como si acecharan en medio de la sabana,
resulta hoy una de las más socorridas por la publicidad del producto turístico
de la antigua villa Fernandina de Jagua.
En el orden cronológico le
sigue el dúo de leones de hierro que preside el alto portal de una casona
del Paseo del Prado, la de los Gobernadores para unos, la vivienda de una
enigmática condesa, según otros.
Lo cierto es que la señorial
edificación albergaba al Círculo de Artesanos en 1871 y por esa fecha ya
los leones imponían respeto en el portalón elevado sobre el nivel de la
calle.
Muchos campesinos de
principios del pasado siglo tenían en la Casa de los Leones un punto
focal de referencia para orientarse durante sus esporádicas incursiones a
la ciudad.
La tercera pareja habita hoy
en el más lujoso sitio de Cienfuegos, junto a la piscina del recién
restaurado hotel La Unión, pero su residencia inicial fue la farmacia de
La Purísima, donde sus fuertes lomos de mármol fueron el mejor sostén
del mostrador encontrado por el dueño del establecimiento.
Ambos felinos, réplicas casi
exactas de los del parque, transitaron luego por una imprenta y un modesto
salón de recreo hasta llegar a su entorno actual, no tan bucólico como
el peñón del Rey León de Disney, pero con la misma dosis de privilegio
y encanto.
La pequeña manada urbana de
Cienfuegos podría ser echada a menos por quienes apelen a la
majestuosidad de sus congéneres de bronce que cuidan el mundanal Paseo
del Prado, en la capital de la Isla, pero lo que muchos ignoran es que hay
algo de cienfueguero en el origen de los leones habaneros, para cuyo
nacimiento fue necesario la fundición de varias baterías de cañones
españoles al final de la dominación hispana en la mayor de las Antillas. Y precisamente una de esas baterías que rindieron su bélico orgullo al tronar de la fragua, antes de felino melenudo fue cañón defensor de los muros del Castillo de Nuestra Señora de los Ángeles de Jagua. el símbolo por excelencia del Cienfuegos de ayer, de hoy y de siempre. Tomado de: Revista Cuba Internacional
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Asociacionismo de la Emigración Española a Cienfuegos en el Siglo XIX |
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