* Con gusto le pondremos matarile rilerile, con gusto le pondremos marile rileron: Canción infantil del folclor popular * Un día, ciertamente, Quetzalcoátl llegará y para que se vaya, evitando que asome sus narices, empujándolo a que se ausente de nuevo, vendrá el Comprador más grande del mundo. ¡Ah sí! que venga y nosotros con gusto le pondremos matarile rile ron... porque Quetzalcoátl, siempre que viene trae malas noticias. ¡Ay, eterna serpiente, dragón ourobórico, no te muerdas la cola en ciclo de regreso... mejor no vengas, mejor pícanos el culo y déjanos tranquilos con este juego de niños y que durmamos bajo un nopal porque si vienes con gusto te pondremos matarile rile rile, matarile lire ron... ¿A quien le importa la obra de iluminar el ser, zacuaco bajo el Ego y la identidad de la República en sacrificios rituales con tu Magnus Opus? No. No vengas... aprendimos, con Cortés, que se puede ensartar a las chamacas en la punta del capullo y darse una rascada marca diablo con tequila o mezcal Cuervo. No. Tú no vengas. Quédate en el Jardín de Cyrus. Quédate emplumado en la Chrysopoeia de la boca del Todo, o en las ruinas toltecas, México quiere nalga y pulque. Y si despertamos de esta soñarrera puede que te crucifiquemos en el mismo vagón del Metro, te cortemos los dedos, te arranquemos la cabeza y tiramos tus restos por Ahuatepec, al norte de Cuernavaca o, mejor, por El Polvorín, encobijada en un saco tu cabeza como hicimos con Oscar y Marco Antonio, los Escobar Damían, de Guerrero. ¿Y qué nombre te pondremos? Matarile lire lre, matarile lire ron... 2. Cada 52 años, México reza porque no vengas. Ya arribó Cortés, nos conquistó, nos abrió los ojos del placer y la alegría y, desde 1519, México es malinchista y somos la raza de Gonzalo en el Templo de Huichilpotztli quemaditos de sol azteca en Tenochtitlan, cantando a la Guadalupe, al Santo Niño de Atocha y, joder de joderes, alabamos al Señor del Cielo y a la diosa de la Muerte. Ah y no olvides, checa el dato en Televisa, ya el alma que Malinali Tenepal nos diera, al casarse con el extranjero, es blanca, sí, como las güeras tan cuerísimas de Televisa, como esos galanes bigotudos, con ojos azules y todo... entonces, no chingues, dios de la serpiente, emplumado hijo de lo arcaico, que México sea nuevo, ya no más, nunca más bajo la tiranía de la vieja cepa mexica y si viene que oficio novedoso has de traer si ya sabemos exactamente lo que cuadra a lo nuevo: Matarile, matarle, matarile, lire lire, matarle liri ron... 3. Nos somos tan tontos como quienes nos dicen que Cortés es Quetzalcoatl, sin el plumaje de serpiente, o que La Doña María Félix es Malinali disfrazada de puta, o La Tigresa disfrazada de loca. Ya no somos tan nacos ni tan ingenuos para que nos pasen gatos por liebres; ya no creemos en contínuos sacrifios humanos, ofrendas de 16 por día, espaldas rotas sobre los altares, pechos abiertos a cuchillo, ¡al carajo, Huichilpotztli, dios sol de los pendejos, abajo los corazones dizque altruístas por la Lluvia, o el Sol, o los maizales! El Gran Mercader llegó, con él los compradores más generosos del mundo, el empresario / consumidor del Norte y la indiada ha visto salvadores. La misma Malinali hoy se traduce al inglés del maya y se titula Master of Herself y, cuando va al Señor del Cielo o la Barby, sin llamar al Vendedor como a Cortés, lo significan Master of Malinali. ¡Señor de la chingada república de México! Y los malinchistas cantamos, nacos junto a trompudos, fufurufos junto a nuestras élites selectas entre las más ricos del mundo por Fortune 500 y la revista Forbes, con gusto le pondremos matarile matarile rile ron. 4. Que somos una «bola de maleantes» y «minoría ridícula» nos dice Calderón, que no tenemos una razón de ser o de buscar estos paraísos, que realmente no somos un poderío real, instrumento que gobierna a México, ¡despierta! ... ya pasaron los 52 años desde que Quetzacoátl viniese con augurios a organizar el Ego, y él siempre viene y explica más de lo que conviene, él habla sobre el nihilismo. Dispersa la profecía del mundo que llegará a su fin para el 2011, ay matarile con él que no llegue el fin y, arribemos al Bicentenario al menos. Es que lo vimos en el Cerro de la Bufa describiendo a los ingratos generales, asesinos de Villa, lucrados por su victoria en Zacatecas para poner sus ricos-ricos culos en poltronas de poder y, más bien, se juntaron y lo mataron para que no haya beneficios revolucionarios para el campesino. Y surgiera este imperio de acopio, a base de flor de vicio y despotismo siquitrillado. Sí, preguntaron qué haremos con José Doroteo Arango, al que llaman el Centauro del Norte, «¿qué haremos tras vencer a los huertistas con ese centauro serpentino?, y escuché a Pershing diciéndole al oído de Plutarco Elías Calles y Alvaro Obregón: «Hay que darle matarile rile rile, matarile lire ron». Y éste fue sólo el comienzo. Cada 52 años viene ese profeta de amargas noticias a renovar el pacto, a pedir que la boca muerda el culo, así nos saca los pedos, esa cabrona serpiente que se encarna en el acusador, ¡ay, que no venga! ¡Ay. Morenita del Tepeyac que no venga el acusador, ahora que no somos una ridícula minoría, ni una bolita de maleantes. Somos todos un pueblo de cómplices, gandallas, enamorados del turismo, la cuentita de banco, las deudas de fidelidad al Señor del Cielo! Se me revienta el hígado cada vez que escucho y presiento la pisada del viejo dios emplumado, pinchi Quetzalcoátl, reculero dios, que hablaste sobre la inminencia del Peligro Rojo, hablaste contra el gringo enojado, hablaste contra la decadencia del mimetismo, de la oferta y demanda de la maldita flor. Hablaste contra el PRI-el-PAN-el-PRD y los cagaste a todos por instaurar a mi jodido México en el aditón del Delito. 5. «¿Quiénes han de ser los nuevos amos?», presentí que el iluminado Quetzalcoátl se preguntaba, sentado en el poyón de una mina en Sinaloa. Disfrutaba del olor de una amapola y le daba a los chinos, labriegos explotados, el consejo, «téngalas sólo para ornato; en esta flor está la desdicha de la Tierra; no la discutan como flores infernales, al contar sobre los mismos secretos del narciso, no con los Favela, Fonseca Carrillo, Payán o Caro Quintero, porque vendrá el fin del mundo, que es peor fin que la escasez del trabajo en las minas, que es peor fin que el hambre, labriegos... Y supe, al fin, que los pinchis chinos, por la crisis minera del Norte no hicieron caso y dijeron: «Mi alimento es primero, yo por nadie sacrificaré mis refines; seguiré cultivando la amapola si ésta me da sustento ya no me importará lo que con ella hagan los Payán o los Favela. .Si con ella se jode todo un pueblo, me importa un bledo; yo tengo mis propios dragones en el hambre, no te necesito, Quetzalcoátl. No vengas más, Serpiente, con plumas de tecolote». Y fue que al chino lo habían tratado a las patadas y en los años del '20 eran los más mugres y culicagados mexicanos, ojos bizcos y todo por el hambre, la condena de verse marginados y él aprendió a sacar las uñas y lanzar zarpasos como tigre que defiende lo suyo y comió del pan del malinchismo y de los perros muertos muertos y carajos. 6. No será el chino el que se muerda la cola para tu beneficio, México; no se morderá los huevos para no hacerte daño. Al dios que les pidiera que se muerdan la cola, antes de clavar colmillos en el amor del prójimo, traicionaron y cantaron: Con gusto le daremos matarle, matarile lire ron Y por las zonas de Sinaloa, Chihuahua y Durango, vieron llegar al Comprador más grande del mundo y venía del Norte, con ofertas tentadoras y también supieron que del fin de la Segunda Guerra llegaban por mayores cantidades y pedirían las Damas Blancas, con sus flores y chinos fantasmas de amapola, y había un mercado chino de flor que pica hasta el culo y da la sensación de un rico rico y venían a pedirla y mediante Jorgito Favela, la vendieron y. después al León de la Sierra, rico rico en el culo materalista de Pedro Avilés, rico rico en el alma codiciosa de Don Neto, almas criminales de Fonseca Carrillo (a todos la vendieron y todavía la venden) y Quetzalcoátl, llorando y sin querer, se fue... Tendría que irse para no ver la tragedia, ay Pueblo Mío, amado México, y Raúl Salinas Lozano, padre de presidentes y poderosos en los bancos, se alegró y gritó: «¡Viva México y viva mi pelón!» y rico rico se hicieron por causa de la defensa solapada del Comprador más grande de la flor de la ilusión y el Vendedor más grande de oprobio e injusticia y mercaderías de luxe del Globo Terrestre. 7. ¡Ay, juventud, divino tesoro de la República! cómo aman tus adolescentes, que son la mayoría, las hazañas del Gran Vendedor desde que Quetzalcoátl se fue. Ahora quieren camionetas importadas de anchas yantas y anillos cromados, y troqueles. Ahora quieren equipos de internet y grabar discos y cassetes que narren la historia de sus nuevos héroes y patriotas: Rafael Caro Quintero, Esparragoza Moreno, alias «El Azul» y Rubén Cabada, cavada en rico-rico la verga de la prosperidad, ¡ay! que no venga el final, que siga este México feliz, discotequero, con juniors que invocan aventuras de anti-patria de los hermanos Arellano y Carrillo Fuentes, viva el dulce corrido a los Guzmán Loera, vivan los capos que se dan por trofeo la juventud de Tijuana, Ciudad Juarez, Guadalajara y el Distrito Federal, viva el nene coco, la guarra mariguana, viva el tesoro de 5 millones de mexicanos, de cada sexo y edad, que obsequian su adicción al mejor postor y son fieles al reventón y la coquada; vivan los padrinos, arriba de los coroneles, vivan los hermanos Salinas de Gortari, y los Carlos y Jorge Hank Rhon y los cómplices de Rufo Appel (a los Arrellano Félix que bendicen su quehacer) al gobernador moreliense Estrada Cajigal, porque sin él El Azul no sería azul. Un don Nadie. 8. No me llames «La Malinche» significando La Traidora; yo era una esclava a quien mi padre vendió; yo no tenía maldad, yo no miré la tele para aprender a besar como una puta y cambiar de macho como de pantaletas; yo era una doncella cuando me hallaron los traficantes entre mayas; yo era de sangre pura y nadie me inyectó sangre de El Azul, pero un día el Gobernador del PAN me halló y se enamoró de mí y Esparragoza Moreno se llenó de nostalgia y me dijo: «Hija, te casaré con un embajador en Canadá. Tendrás un nombre es de alcurnia: con Emilio Goicochea, y vivirás con esplendores. Te daré mansión, criados, películas para que aprendas del Buen Vivir, la Felicidad, el Confort y el Poder», pero... yo era la inocente, yo menospreciba a los Arellano Félix. yo no quise traicionar la Serpiente Emplumada. 9. Amados hijitos del Tecnológico de Monterrey, no se asusten. Nunca más los soldados entrarán al campus en busca de sicarios; el Papá Gobierno cuidará sus preciosas vidas; nunca más el Papá de Malitzin venderá sus nenas a sicarios. Ustedes no verán más muertes y enfrentamientos mientras hagan sus tareas en el Tec. Nunca más, yo, jefe, Papá Gobierno, yo, el presidente Felipe Calderón, no permitiré que «El Grande» / Sergio Villarreal / o su hermano / o su gente mafiosa / instale otra vez equipos de sonido donde yo tenga fiesta / o campañas / o foro. Todos nos equivocamos. Yo me equivoqué en Torreón, Coahuila, mas soy de los que no vendo mis hijitos a los narcos; yo no soy émulo de aquel que vendió a los mayas la propia niña de sus ojos. 10. Carpe diem quam minime credula postero: Horatio Festejemos. Lo último que dice un noticiario es que nos joderá un cataclismo. Que las profecías mayas no las tienen cantadas. Que hay Siete Profecías que avisan el final. Será un 22 de de diciembre del año 2012. Pues, si es así y Quetzalcoátl está tan emputado y los Mayas se unen a él para chingarnos con las chispa del dios Sol, provocando sequías, requemando a los pastos y las milpas, ¡ay, dolor que me volvíste a dar! si es verdad que la humanidad del maíz será reducida a excremento por el sexto Sol de Ahau, festejemos, saquemos los pomos y caguamas, echemos los aleteos de gallos, los ricos-ricos polvoretes. Vayamos por las nenorras. Lo que viene es peor que el terremoto, aquel del '85, Collige, virgo, rosas [...] (... recoge, chavita, rosas y amapolas que puede que sea el último nifeo, postrera la coqueda que nos demos...); ánimos, corazones, «pick, pluck, pluck off, gather», jodamos y gocemos que el 2012 moriremos y no será la Chota / DEA / ni el Ilustre Ejército quien se surta y nos mate. Vamos a planificar algún disfrute por si acaso, a fin que recordemos el memento mori (recordemos que somos unas mierdas mortales, mexicanos, pero somos chingones. Hay que avisar a todos los cuatachos, a los zetas, a la placa de Don Pepe en Apatzingán, a los macizos que tiran heroína con Medina Arrenguín, allá en el Norte. De Oxnard a Ventura, hay que anunciar que se acabará la Humanidad del Maíz y con ella, la feria, el agasajo, la aventura. La puta vida se acabará, carajo. Quetzalcoátl vendrá. Al parecer, echando pedos, fieros contra el desastre de su pobre humanidad: los mexicanos y hay que aprenderse, después de todo el himno, y cantarlo aunque sea una vez, todos borrachos, bien surtidos y contentos, bien trenzados con las chamacas, sí juntitos todos con nuestras morras, así morir... que ya nos toca. El mundo se va a acabar, chingados, por un sexto Sol de mierda, ¡ay dolor que me volvístema dar! ¿Cómo será de aburrido un mundo sin mota? 11. Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo, piensa ¡oh Patria querida! que el cielo un soldado en cada hijo te dio: Del Himno Mexicano Yo no veo ni al Chapulín Colorado por la señora barriga del Contorno Patrio. ¿Quién podrá defendernos si viene el Sol emplumado y la serpiente del final y hay que dar a Quetzacoált alguna cuenta de qué hicimos por México. No creo que México algo hizo por nosotris, pero tampoco veo al Gobierno, estos corruptos que nos prohijaron para el negocio, que estén haciendo murallas, o bunkers para defendernos. Refugios hacen para ellos, no para nosotros, que alguna vez fuimos pobres. Recuerdo cuando fui estudiante, y no estaba en el pedo de la droga y gobernaba Díaz Ordaz, pero Echevarría solapaba a su hermano político, Rubén Zuno Arce, ese sí que estaba en el trafique y, es cierto, yo nunca he tenido partido, yo era un izquierdista amargo, limpio, ilusionado, e iba a la prepa y, recuerdo aquel octubre de las Olimpíadas y cómo nos barrieron, nos dieron chirola y palos hasta en la vieja prisión de La Castellana. Todo el ejército en la calle, disparando a estudiantes en Guerrero y después en la Plaza Tlatelolco y me llené de ira para siempre y le dije a Quetzalcoátl, dános la mano la hora, háznos serpientes, pícale el alma a tanto hijosdeputas, militares cabrones, son peores que los federales de Huerta contra Villa y, nosotros, hambrientos estudiantes, hocicones si quieres, pero amábamos el pueblo y, aún así, nos cazaron, nos reprimieron a gusto como a las bestias y las bestias más fieras eran ellos. ¡Nadie más ellos! ellos, con la prensa cómplice. Y Echeverría era uno esos asesinos y yo un día lo defendí entre cuates izquierdistas, «el asesino del '68 es Díaz», dije hasta que murió mi hermano, universitario, en la Masacre de Corpus Christi y, desde el ese junio de 1971, yo odio el poder. Cada policía es mi enemigo, cada funcionario es una caca mayúscula, y tengo presente el Halconazo y Corpus Christi y cada vez que disparo contra cualquier chota de los narcos, digo 25 nombres de estudiantes muertos y echo la biga y miento a madres que han podido parir este desastre. Yo soy narco, sí, pero ya no amo a nadie... Este bicentanario, ojalá que sea el último, carnal. Yo desamo con alma de sicario. A quien me da, lo perdono y que me pague bien si por mutuo beneficio es que mato. Que me paguen con dólares, muchos dólares, la muerte de mi hermano y de mi padre. Nadie me quitará esta rabia de sicario. ¿Qué me dirá Quetzalcoátl cuando me vea llorando por todas las traiciones que se han hecho a los indios, indios inteligentes como mi hermano, qué diré yo sobre mi jefa que se murió de pena y susto y terror, más porque me torné en asesino y me gusta la nalga, la diosa puta que te vincula a placeres, a que pagues sus bailes y vestidos, antes que las tengas bien culiadas porque te sobra la feria y la compartes, aunque a veces dejes de ser un macho y llores, carajo, y quieras cantar el Himno con orgullo, ¿recuerdas, cuate? «Mexicanos al grito de guerra el acero aprestad y el bridón. Y retiemble en sus centros la tierra, al sonoro rugir del cañón». Tan tan. 12. Como al golpe del rayo la encina, se derrumba hasta el hondo torrente, la discordia vencida, impotente, a los pies del arcángel cayó. Ya no más, de tus hijos la sangre, se derrame en contienda de hermanos; sólo encuentre el acero en sus manos quien tu nombre sagrado insultó: Del Himno Mexicano Ayer recé a la Santa Muerte. Me fui al santuario que tiene el hampa por Don Pepe, Allá, en un monte de Apatzingán, en el centro-occidental de Michoacán, tierra de Cárdenas, me interné por días y es que torcieron a Pepe; a él a quien le han decomisado 70 kilos de heroína y otros 15 de cristal y metanfetaminas, hace par de años, por lo menos, a él quien originó $12 millones de dólares y viajaba cada mes con unos 200 kilos (para el mercado feliz de los gringos) y oré por mi trabajo, la suerte de Edgar Valdez, el Barbi y por Julio Ramírez, a quien buscan en Downey, y oré por la sicariada que conozco perseguida por el Cartel del Golfo (C.P.S: el bubu, el negro, el flaco, el luke, el abuelo y el joni... y me encaré a la Muerte y le dije: «Santita, traigo mensaje de Pepe, te pide que lo bendigas; ya lo chingaron» 13. Esperé a que comunicaras algo. Pasaron horas antes que viera tu respuesta Perseveré, pero dije: «Santita, soy hijo de un viejo comunista (de aquí de Michoacán él fue y, de niño, con Cárdenas anduvo, en los campos. Amaba a tus campesinos. Soy hermano de alguien que, como él, fue asesinado por esbirros del gobierno y, desde entonces, ya no entono el Himno, ya no me acerco a dar saludos a la bandera, ni a honrar el 16; ya no he gritado Viva México ni aún cuando un gol mexicano en los Mundiales parezca un resorte que nos pica rico-rico el culo... ahorita, si estoy borracho, maldigo, si estoy coquiado te lloro, Santita, porque soy un mexicano herido desde el fondo del corazón del vicio, el vicio de matar, Santita, no otro vicio, matar e irme a culiar con las chamacas y ellas saben que yo no quiero a nadie y que soy peligroso, aún si con ellas gasto dinerales. Pese a que parezca feliz, calmo. agrandado, soy indio malo, hijo de Malinche, traicionero, y me siento solo, Santita, muchas veces solo, aunque esté acompañado. Tanto dinero y me siento un fracaso. Tanto dinero y escondido, defensivo, temo que venga gente de carteles rivales, policías que ya no son amigos, ejércitos que tengan el nombre de mis cuates y los torturen para que sean sus soplones». 14. Y escuché la voz. La Muerte existe y es Santa en todas las voces y me habló con la voz más amada, voz de la madre de Neto, voz de la madre mía, voz de la madre de mi padre, voz de la madre de la mujer de mi hermano, voz de la madre de gente que yo mismo he matado, voz de la madre de mi pueblo, Virgen de Guadalupe, con tu voz y todas me dijeron: «Hijos. Te habla la Santita y sabemos lo que quieres. Guarda esa pistola y no la ponga en las sienes. No. Nunca. Simplemente, obedece. 15. Hijo, la patria no es ningún aniversario. La patria no se festeja por ciclos. La patria es diaria, hijo. Cuando ibas a la escuela, estudioso, soñador, esperanzado, tú eres la patria. La patria eras tú mismo. Tú diciendo el No a las tachas eras la patria, tú, sin mariguana en los bolsillos, eras el héroe, tú, obediente a mi voz, eras más héroe que Juárez, benemérito entre indios, tú, piadoso con las ancianas, consolador de tu padre, tú con la azada en el campo u ordeñando las vacas, serías el liberador, el guía. La patria es tan cotidiana, hijo, que no necesitas gritar vivas porque esté muerta. Ya tiene vida contigo. Tú vivificarías cada héroe desde los tiempos de Hidalgo o Morelos, tú, cuando eras humilde y no querías dinero, sólo el beso de tu madre, el abrazo de tus vecinos, tu nombre dicho con respeto, pese a ser pobre. Ahorita estás tan ignorado. Tienes el nombre de gatillero, o bravucón resentido, y quieres ser patriota de mentira, creer que patria es el himno o el pararse tieso ante la bandera o extender un brazo al frente como los presidentes que echan juramentos que deshonran al minuto. 16. ¡Hijo, esa patria no existe! Si no tienes amor ni a tí mismo, no tienes patria; si tu amor es el dinero y la venganza y acostarte con diez distintas mujeres a las que al día siguiente no volverás a percibirles su olores, no tienes patria tú, ni tienes madre colectiva ni héroes nacionales para que honres! No hay aniversarios que celebrar. No hay himnos que merezcan cantarse. Eso es basura, eso pasa, eso no es una esencia. Patria es un día honesto contigo. Patria es la voz de todos los que te aman, sean pocos o sean muchos. Quien ama siente que todo el mundo le ama y que la patria es cada patria, allende a su geografía, y la república el mundo. La patria empieza en tí y crece dondequiera como el zacate. La patria está en el cerro y la bajura de mundos que no se ven, pero si amas dejan de ser ocultos. Hijito, te quedaste sin patria. 17. Olvídate de cantar por última vez el Himno, ya no existe el Himno. Letra muerta no es himno. Olvídate de la bandera tricolor y del nombre de cada viejo héroe, ya no existen, son monumentos con el valor de un pedruzco o un montículo de mierda de las yeguas o el perro. Házte patria nueva con la vida. Olvídate de que Echevarría mató a tu padre y tu hermano; no, dáles tú vida a todos los muertos porque los héroes están muertos ya y son polvo. El héroe que cuenta eres tú, el bicentenario que cuenta es uno que comienza contigo y tú estás muerto, muerto por el odio, muerto por el trabajo sucio que te llena de plata, muerto por la droga que defiendes, distribuyes. Y todas son cadáveres de la patria. Crees que son hechos notables de tus malditos Carteles. No. Son epitafios en la zombí cotidianidad de tu muerte. Hay medio millón de muertos tirados en la superfcie de este México del que tantos hablas, no están enterrados, pero apestan más que todas las aguas pudridas de los alcantarillados. Son ustedes y tú, hijo mío. 500,000 mexicanos apestosos al servicio de la Mafia. Son ellos: 300,000 mexicanos que cultivan amapola y plantas de mariguana y los que la procesan, y 160,000 que la transportan y la comercializan. Y tú eres uno entre 40,000 sicarios y vienen a mí, a la Santita Muerte, para que yo les diga Patriotas, luchadores, honorables. Eso no puede ser, hijo mío. 18. Tú eres una mierda y un traidor y tan mierda como tú, lo sabes mejor que yo, es cada uno de los mexicanos que solapa en Sinaloa al cartel de su nombre y allá en el Golfo, todos los que directa o indirectamente solapan, por cobardes, carteles en Tijuana, en Juárez, La Familia y los Zetas, asesinos de la patria, añade a la gente de Milenio, al policía que muerde, al policía que se vende, el juez que hace lo mismo, el soldado, el burócrata, todos son los asesinos de la patria. Esa gente, si canta el Himno, lo caga con su aliento, si grita Viva México envenena los aires. Hijo, si fueras a la Plaza del Zócalo, a escuchar ceremonias oficiales, o a Calderón, quien dice «México tiene problemas de percepción y de imagen reales», allí serías el inmundo fantasma, como la mayoría del pueblo que quiera festejar el Bicentenario de la República y a su república la matan todos los días. Hijo, no seas tonto, ya no existen repúblicas. Existen los cementarios, panteones llenos de la excreta de la Patria. La nación está cagada de muerte: con muerte de funcionarios abaleados por su propia hipocresía, muerte con cobardes que cantan del himno ésto que dice «Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo, piensa ¡oh Patria querida! que el cielo un soldado en cada hijo te dio», ¿hijo-soldado? ... no se necesita otro extraño enemigo que profane con sus plantas este suelo: tú eres el enemigo, no nadie más. 19. Desde que se murió tu padre y hermano, asesinados por el gobierno, ¿quién crees que ha sido quien me matara? con desobediencia, con ausencias, con gritos, con temor a que seas el siguiente muerto sin que hagas algo bueno... Tú me re-mataste. Es cierto: el gobierno me echó a la pena de ver cómo asesinó a los míos. Nos produjo ira y séque sufríste. Me quitarme al esposo y a un hijo, ye quitaron un hermano querido... pero, yo podía haber seguido viviendo por orgullo; pero tú me llenaste de vergüenza, desmentíste el valor y la fe que puse en tí... Habrías podido ser la esperanza, la virtud venciendo a la crueldad y la corrupción de Díaz Orgaz, Echevarría, López Portillo, La Madrid, los Salinas, ¿y que hicíste? ... me remataste, porque yo sobreviviría con la memoria de que mi esposo y mi hijo murieron inocentes; pero, ya sabiéndote asesino, vicioso, narco, no habría vivido ni llenándote de perdón y besos. Me tuve que morir, avergonzada, no podría saber ni ver ni ir ante las madres, hermanas, familias de la gente que has asesinado tú. No habría aceptadp el dinero que traes. No comería de tu mismo plato ni cocinaría otras viandas y otro caldo que lágrimas, mis lágrimas por tí. Dolor por esforzarme en perdonarte aunque no lo merezcas. 20. «Házle este favor a tu madre», me dijo otra voz cuando la voz de mi padre no pudo. No vuelvas a cantar el himno. No vayas al Zócalo como un hipócrita siendo un gorgojo maloliente, o un monigote con las manos manchadas con sangre, aunque sean los policías mas viles, o enemigos de tu cartel, o chotas. No digas que tienes patria. No digas que tienes la visión de Quetzalcoátl. La Serpiente alada de la consciencia cósmica. No digas que has leído de las Siete Profecías de los maestros del Mayab Ahau, sol del futuro; no digas Viva México cuando, día tras días, vas y lo matas. No hables del fin porque tú ni has nacido para que digas que este suelo te contiene. Eres una sombra que no sabe de Sol. Jamás lo has visto. Me ha pedido tu madre, por favor. Que al olvides. Que no vuelvas a Guerrero. Ni invoques a Michoacán, tierra de tu padre. No te digo que no vuelvas aquí a este santuario. Díme Santita, sí. Yo recibo y hablo a los cadáveres y sus entelequias. Tal vez no comprendas; pero hace mucho tiempo tú estás muerto. No eres todavía un hombre. No conoces todavía la Patria. Eres indigno de cantar el Himno. Tú eres polvo del gran cementerio en una república que no has conocido. Tú eres parte del hampa de la Nada. De «El Libro de anarquistas» de CARLOS LOPEZ DZUR
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Economía subterránea prevalece en Puerto Rico
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Cuento: EL DIA UNO
Cuento: LA CRUZ PARLANTE
Cuento: TESTIMONIO SOBRE INSECTOS Y GUSANOS
Comparative Statistics On Crime / International
Esto tambien es Israel
 
En el Bicentenario de la Independencia Mexicana

*

Con gusto le pondremos matarile rilerile,
con gusto le pondremos marile rileron:
Canción infantil del folclor popular

*

Un día, ciertamente, Quetzalcoátl llegará
y para que se vaya, evitando que asome sus narices,
empujándolo a que se ausente de nuevo, vendrá
el Comprador más grande del mundo.

¡Ah sí! que venga y nosotros con gusto le pondremos
matarile rile ron...
porque Quetzalcoátl, siempre que viene
trae malas noticias.
¡Ay, eterna serpiente, dragón ourobórico,
no te muerdas la cola en ciclo de regreso...
mejor no vengas,
mejor pícanos el culo y déjanos tranquilos
con este juego de niños y que durmamos
bajo un nopal porque si vienes
con gusto te pondremos matarile rile rile,
matarile lire ron...

¿A quien le importa la obra de iluminar
el ser, zacuaco bajo el Ego y la identidad de la República
en sacrificios rituales con tu Magnus Opus?
No. No vengas... aprendimos, con Cortés,
que se puede ensartar a las chamacas
en la punta del capullo y darse una rascada
marca diablo con tequila o mezcal Cuervo.

No. Tú no vengas. Quédate en el Jardín de Cyrus.
Quédate emplumado en la Chrysopoeia
de la boca del Todo, o en las ruinas toltecas,
México quiere nalga y pulque.
Y si despertamos de esta soñarrera puede
que te crucifiquemos en el mismo vagón del Metro,
te cortemos los dedos, te arranquemos la cabeza
y tiramos tus restos por Ahuatepec, al norte de Cuernavaca
o, mejor, por El Polvorín, encobijada en un saco
tu cabeza como hicimos con Oscar y Marco Antonio,
los Escobar Damían, de Guerrero.

¿Y qué nombre te pondremos? Matarile lire lre,
matarile lire ron...

2.

Cada 52 años, México reza porque no vengas.
Ya arribó Cortés, nos conquistó, nos abrió
los ojos del placer y la alegría
y, desde 1519, México es malinchista
y somos la raza de Gonzalo en el Templo de Huichilpotztli
quemaditos de sol azteca en Tenochtitlan,
cantando a la Guadalupe, al Santo Niño de Atocha
y, joder de joderes, alabamos al Señor del Cielo
y a la diosa de la Muerte.
Ah y no olvides, checa el dato en Televisa,
ya el alma que Malinali Tenepal
nos diera, al casarse con el extranjero,
es blanca, sí, como las güeras tan cuerísimas
de Televisa, como esos galanes bigotudos,
con ojos azules y todo...
entonces, no chingues, dios de la serpiente,
emplumado hijo de lo arcaico, que México sea nuevo,
ya no más, nunca más bajo la tiranía
de la vieja cepa mexica
y si viene que oficio novedoso has de traer
si ya sabemos exactamente lo que cuadra
a lo nuevo: Matarile, matarle, matarile,
lire lire, matarle liri ron...

3.

Nos somos tan tontos como quienes nos dicen
que Cortés es Quetzalcoatl, sin el plumaje de serpiente,
o que La Doña María Félix es Malinali
disfrazada de puta, o La Tigresa disfrazada de loca.
Ya no somos tan nacos ni tan ingenuos
para que nos pasen gatos por liebres;
ya no creemos en contínuos sacrifios humanos,
ofrendas de 16 por día, espaldas rotas sobre los altares,
pechos abiertos a cuchillo, ¡al carajo, Huichilpotztli,
dios sol de los pendejos, abajo los corazones
dizque altruístas por la Lluvia, o el Sol,
o los maizales! El Gran Mercader llegó,
con él los compradores más generosos del mundo,
el empresario / consumidor del Norte
y la indiada ha visto salvadores.

La misma Malinali hoy se traduce al inglés
del maya y se titula Master of Herself
y, cuando va al Señor del Cielo o la Barby,
sin llamar al Vendedor
como a Cortés, lo significan Master of Malinali.
¡Señor de la chingada república de México!

Y los malinchistas cantamos, nacos junto a trompudos,
fufurufos junto a nuestras élites selectas
entre las más ricos del mundo
por Fortune 500 y la revista Forbes,
con gusto le pondremos matarile
matarile rile ron.

4.

Que somos una «bola de maleantes» y «minoría ridícula»
nos dice Calderón, que no tenemos una razón de ser
o de buscar estos paraísos, que realmente
no somos un poderío real, instrumento que gobierna
a México, ¡despierta! ... ya pasaron los 52 años
desde que Quetzacoátl viniese con augurios
a organizar el Ego, y él siempre viene y explica
más de lo que conviene, él habla sobre el nihilismo.

Dispersa la profecía del mundo que llegará
a su fin para el 2011, ay matarile con él
que no llegue el fin y, arribemos al Bicentenario al menos.
Es que lo vimos en el Cerro de la Bufa
describiendo a los ingratos generales,
asesinos de Villa, lucrados por su victoria en Zacatecas
para poner sus ricos-ricos culos en poltronas
de poder y, más bien, se juntaron y lo mataron
para que no haya beneficios revolucionarios
para el campesino. Y surgiera este imperio
de acopio, a base de flor de vicio
y despotismo siquitrillado.

Sí, preguntaron qué haremos con José Doroteo Arango,
al que llaman el Centauro del Norte,
«¿qué haremos tras vencer a los huertistas
con ese centauro serpentino?, y escuché a Pershing
diciéndole al oído de Plutarco Elías Calles
y Alvaro Obregón: «Hay que darle
matarile rile rile, matarile lire ron».

Y éste fue sólo el comienzo.
Cada 52 años viene ese profeta de amargas noticias
a renovar el pacto, a pedir que la boca muerda
el culo, así nos saca los pedos,
esa cabrona serpiente que se encarna
en el acusador, ¡ay, que no venga!
¡Ay. Morenita del Tepeyac que no venga
el acusador, ahora que no somos una ridícula minoría,
ni una bolita de maleantes. Somos todos un pueblo
de cómplices, gandallas, enamorados
del turismo, la cuentita de banco,
las deudas de fidelidad al Señor del Cielo!

Se me revienta el hígado
cada vez que escucho y presiento la pisada
del viejo dios emplumado,
pinchi Quetzalcoátl, reculero dios,
que hablaste sobre la inminencia del Peligro Rojo,
hablaste contra el gringo enojado,
hablaste contra la decadencia del mimetismo,
de la oferta y demanda de la maldita flor.
Hablaste contra el PRI-el-PAN-el-PRD
y los cagaste a todos
por instaurar a mi jodido México
en el aditón del Delito.

5.

«¿Quiénes han de ser los nuevos amos?»,
presentí que el iluminado Quetzalcoátl se preguntaba,
sentado en el poyón de una mina en Sinaloa.
Disfrutaba del olor de una amapola
y le daba a los chinos, labriegos explotados,
el consejo, «téngalas sólo para ornato;
en esta flor está la desdicha de la Tierra;
no la discutan como flores infernales,
al contar sobre los mismos secretos del narciso,
no con los Favela, Fonseca Carrillo,
Payán o Caro Quintero, porque vendrá
el fin del mundo, que es peor fin
que la escasez del trabajo en las minas,
que es peor fin que el hambre, labriegos...

Y supe, al fin, que los pinchis chinos, por la crisis minera
del Norte no hicieron caso y dijeron:
«Mi alimento es primero, yo por nadie sacrificaré
mis refines; seguiré cultivando la amapola
si ésta me da sustento ya no me importará lo que con ella
hagan los Payán o los Favela. .Si con ella se jode
todo un pueblo, me importa un bledo;
yo tengo mis propios dragones
en el hambre, no te necesito, Quetzalcoátl.
No vengas más, Serpiente, con plumas de tecolote».
Y fue que al chino lo habían tratado a las patadas
y en los años del '20 eran los más mugres
y culicagados mexicanos, ojos bizcos
y todo por el hambre, la condena de verse marginados
y él aprendió a sacar las uñas y lanzar
zarpasos como tigre que defiende lo suyo
y comió del pan del malinchismo
y de los perros muertos muertos y carajos.

6.

No será el chino el que se muerda la cola
para tu beneficio, México; no se morderá los huevos
para no hacerte daño. Al dios que les pidiera
que se muerdan la cola, antes de clavar colmillos
en el amor del prójimo, traicionaron y cantaron:
Con gusto le daremos matarle,
matarile lire ron

Y por las zonas de Sinaloa, Chihuahua y Durango,
vieron llegar al Comprador más grande del mundo
y venía del Norte, con ofertas tentadoras
y también supieron
que del fin de la Segunda Guerra
llegaban por mayores cantidades y pedirían
las Damas Blancas, con sus flores y chinos fantasmas
de amapola, y había un mercado chino
de flor que pica hasta el culo y da la sensación
de un rico rico y venían a pedirla
y mediante Jorgito Favela, la vendieron
y. después al León de la Sierra,
rico rico en el culo materalista de Pedro Avilés,
rico rico en el alma codiciosa de Don Neto,
almas criminales de Fonseca Carrillo
(a todos la vendieron y todavía la venden)
y Quetzalcoátl, llorando y sin querer,
se fue... Tendría que irse para no ver la tragedia,
ay Pueblo Mío, amado México,
y Raúl Salinas Lozano, padre de presidentes
y poderosos en los bancos, se alegró y gritó:
«¡Viva México y viva mi pelón!»
y rico rico se hicieron por causa de la defensa
solapada del Comprador más grande
de la flor de la ilusión y el Vendedor más grande
de oprobio e injusticia y mercaderías de luxe
del Globo Terrestre.

7.

¡Ay, juventud, divino tesoro de la República!
cómo aman tus adolescentes, que son la mayoría,
las hazañas del Gran Vendedor
desde que Quetzalcoátl se fue.
Ahora quieren camionetas importadas
de anchas yantas y anillos cromados, y troqueles.
Ahora quieren equipos de internet y grabar
discos y cassetes que narren la historia
de sus nuevos héroes y patriotas:
Rafael Caro Quintero, Esparragoza Moreno,
alias «El Azul» y Rubén Cabada,
cavada en rico-rico la verga
de la prosperidad, ¡ay! que no venga el final,
que siga este México feliz, discotequero,
con juniors que invocan aventuras de anti-patria
de los hermanos Arellano y Carrillo Fuentes,
viva el dulce corrido a los Guzmán Loera,
vivan los capos que se dan por trofeo
la juventud de Tijuana, Ciudad Juarez, Guadalajara
y el Distrito Federal, viva el nene coco,
la guarra mariguana, viva el tesoro de 5 millones
de mexicanos, de cada sexo y edad,
que obsequian su adicción al mejor postor y son fieles
al reventón y la coquada; vivan los padrinos,
arriba de los coroneles,
vivan los hermanos Salinas de Gortari,
y los Carlos y Jorge Hank Rhon
y los cómplices de Rufo Appel
(a los Arrellano Félix que bendicen su quehacer)
al gobernador moreliense Estrada Cajigal,
porque sin él El Azul no sería azul. Un don Nadie.

8.

No me llames «La Malinche»
significando La Traidora;
yo era una esclava a quien mi padre
vendió; yo no tenía maldad, yo no miré la tele
para aprender a besar como una puta
y cambiar de macho como de pantaletas;
yo era una doncella cuando me hallaron
los traficantes entre mayas;
yo era de sangre pura y nadie me inyectó
sangre de El Azul, pero un día el Gobernador
del PAN me halló y se enamoró de mí
y Esparragoza Moreno se llenó
de nostalgia y me dijo:
«Hija, te casaré con un embajador
en Canadá. Tendrás un nombre es de alcurnia:
con Emilio Goicochea, y vivirás con esplendores.
Te daré mansión, criados,
películas para que aprendas
del Buen Vivir, la Felicidad, el Confort
y el Poder», pero... yo era la inocente,
yo menospreciba a los Arellano Félix.
yo no quise traicionar la Serpiente Emplumada.

9.

Amados hijitos del Tecnológico de Monterrey,
no se asusten. Nunca más los soldados entrarán
al campus en busca de sicarios; el Papá Gobierno
cuidará sus preciosas vidas; nunca más
el Papá de Malitzin venderá sus nenas a sicarios.
Ustedes no verán más muertes
y enfrentamientos mientras hagan sus tareas
en el Tec. Nunca más, yo, jefe, Papá Gobierno,
yo, el presidente Felipe Calderón, no permitiré
que «El Grande» / Sergio Villarreal / o su hermano /
o su gente mafiosa / instale otra vez equipos de sonido
donde yo tenga fiesta / o campañas /
o foro. Todos nos equivocamos.

Yo me equivoqué en Torreón, Coahuila,
mas soy de los que no vendo mis hijitos a los narcos;
yo no soy émulo de aquel que vendió
a los mayas la propia niña de sus ojos.

10.

Carpe diem quam minime credula postero: Horatio
Festejemos. Lo último que dice un noticiario
es que nos joderá un cataclismo.
Que las profecías mayas no las tienen cantadas.
Que hay Siete Profecías que avisan el final.
Será un 22 de de diciembre del año 2012.
Pues, si es así y Quetzalcoátl está tan emputado
y los Mayas se unen a él para chingarnos
con las chispa del dios Sol, provocando sequías,
requemando a los pastos y las milpas,
¡ay, dolor que me volvíste a dar!
si es verdad que la humanidad del maíz
será reducida a excremento por el sexto Sol
de Ahau, festejemos, saquemos los pomos
y caguamas, echemos los aleteos de gallos,
los ricos-ricos polvoretes. Vayamos por las nenorras.
Lo que viene es peor que el terremoto, aquel del '85,
Collige, virgo, rosas [...]
(... recoge, chavita, rosas y amapolas
que puede que sea el último nifeo,
postrera la coqueda que nos demos...);
ánimos, corazones, «pick, pluck, pluck off, gather»,
jodamos y gocemos que el 2012 moriremos
y no será la Chota / DEA / ni el Ilustre Ejército
quien se surta y nos mate.

Vamos a planificar algún disfrute por si acaso,
a fin que recordemos el memento mori
(recordemos que somos unas mierdas mortales,
mexicanos, pero somos chingones.

Hay que avisar a todos los cuatachos, a los zetas,
a la placa de Don Pepe en Apatzingán,
a los macizos que tiran heroína
con Medina Arrenguín, allá en el Norte.
De Oxnard a Ventura, hay que anunciar que se acabará
la Humanidad del Maíz y con ella, la feria, el agasajo,
la aventura. La puta vida se acabará, carajo.

Quetzalcoátl vendrá. Al parecer, echando pedos,
fieros contra el desastre de su pobre humanidad:
los mexicanos y hay que aprenderse,
después de todo el himno, y cantarlo aunque sea una vez,
todos borrachos, bien surtidos y contentos,
bien trenzados con las chamacas, sí juntitos todos
con nuestras morras, así morir... que ya nos toca.
El mundo se va a acabar, chingados,
por un sexto Sol de mierda,
¡ay dolor que me volvístema dar!
¿Cómo será de aburrido un mundo sin mota?

11.

Mas si osare un extraño enemigo
profanar con su planta tu suelo,
piensa ¡oh Patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dio:
Del Himno Mexicano
Yo no veo ni al Chapulín Colorado
por la señora barriga del Contorno Patrio.
¿Quién podrá defendernos si viene el Sol emplumado
y la serpiente del final y hay que dar
a Quetzacoált alguna cuenta de qué hicimos por México.
No creo que México algo hizo por nosotris,
pero tampoco veo al Gobierno, estos corruptos
que nos prohijaron para el negocio, que estén
haciendo murallas, o bunkers para defendernos.
Refugios hacen para ellos, no para nosotros,
que alguna vez fuimos pobres.
Recuerdo cuando fui estudiante,
y no estaba en el pedo de la droga
y gobernaba Díaz Ordaz,
pero Echevarría solapaba a su hermano político,
Rubén Zuno Arce, ese sí que estaba en el trafique
y, es cierto, yo nunca he tenido partido,
yo era un izquierdista amargo, limpio, ilusionado,
e iba a la prepa y, recuerdo aquel octubre
de las Olimpíadas y cómo nos barrieron,
nos dieron chirola y palos hasta
en la vieja prisión de La Castellana.
Todo el ejército en la calle, disparando a estudiantes
en Guerrero y después en la Plaza Tlatelolco
y me llené de ira para siempre y le dije a Quetzalcoátl,
dános la mano la hora, háznos serpientes,
pícale el alma a tanto hijosdeputas, militares cabrones,
son peores que los federales de Huerta
contra Villa y, nosotros, hambrientos estudiantes,
hocicones si quieres, pero amábamos el pueblo
y, aún así, nos cazaron, nos reprimieron a gusto
como a las bestias y las bestias más fieras eran ellos.
¡Nadie más ellos! ellos, con la prensa cómplice.

Y Echeverría era uno esos asesinos
y yo un día lo defendí entre cuates izquierdistas,
«el asesino del '68 es Díaz», dije hasta que murió
mi hermano, universitario, en la Masacre de Corpus Christi
y, desde el ese junio de 1971, yo odio el poder.
Cada policía es mi enemigo, cada funcionario
es una caca mayúscula, y tengo presente
el Halconazo y Corpus Christi y cada vez que disparo
contra cualquier chota de los narcos, digo 25 nombres
de estudiantes muertos y echo la biga y miento
a madres que han podido parir este desastre.
Yo soy narco, sí, pero ya no amo a nadie...
Este bicentanario, ojalá que sea el último,
carnal. Yo desamo con alma de sicario.
A quien me da, lo perdono y que me pague
bien si por mutuo beneficio es que mato.
Que me paguen con dólares, muchos dólares,
la muerte de mi hermano y de mi padre.
Nadie me quitará esta rabia de sicario.

¿Qué me dirá Quetzalcoátl cuando me vea
llorando por todas las traiciones que se han hecho
a los indios, indios inteligentes como mi hermano,
qué diré yo sobre mi jefa que se murió
de pena y susto y terror,
más porque me torné en asesino
y me gusta la nalga, la diosa puta que te vincula
a placeres, a que pagues sus bailes y vestidos,
antes que las tengas bien culiadas porque te sobra la feria
y la compartes, aunque a veces dejes de ser
un macho y llores, carajo, y quieras cantar el Himno
con orgullo, ¿recuerdas, cuate?
«Mexicanos al grito de guerra
el acero aprestad y el bridón.
Y retiemble en sus centros la tierra,
al sonoro rugir del cañón».
Tan tan.

12.

Como al golpe del rayo la encina,
se derrumba hasta el hondo torrente,
la discordia vencida, impotente,
a los pies del arcángel cayó.
Ya no más, de tus hijos la sangre,
se derrame en contienda de hermanos;
sólo encuentre el acero en sus manos
quien tu nombre sagrado insultó:
Del Himno Mexicano

Ayer recé a la Santa Muerte.
Me fui al santuario que tiene el hampa por Don Pepe,
Allá, en un monte de Apatzingán,
en el centro-occidental de Michoacán,
tierra de Cárdenas, me interné por días
y es que torcieron a Pepe;
a él a quien le han decomisado
70 kilos de heroína y otros 15 de cristal
y metanfetaminas, hace par de años, por lo menos,
a él quien originó $12 millones de dólares
y viajaba cada mes con unos 200 kilos
(para el mercado feliz de los gringos)
y oré por mi trabajo, la suerte de Edgar Valdez,
el Barbi y por Julio Ramírez, a quien buscan en Downey,
y oré por la sicariada que conozco perseguida
por el Cartel del Golfo (C.P.S: el bubu, el negro,
el flaco, el luke, el abuelo y el joni...
y me encaré a la Muerte y le dije:
«Santita, traigo mensaje de Pepe,
te pide que lo bendigas; ya lo chingaron»

13.

Esperé a que comunicaras algo.
Pasaron horas antes que viera tu respuesta
Perseveré, pero dije: «Santita,
soy hijo de un viejo comunista
(de aquí de Michoacán él fue y, de niño,
con Cárdenas anduvo, en los campos.
Amaba a tus campesinos. Soy hermano de alguien
que, como él, fue asesinado por esbirros
del gobierno y, desde entonces, ya no entono
el Himno, ya no me acerco a dar saludos
a la bandera, ni a honrar el 16; ya no he gritado
Viva México ni aún cuando un gol mexicano
en los Mundiales parezca un resorte
que nos pica rico-rico el culo...
ahorita, si estoy borracho, maldigo,
si estoy coquiado te lloro,
Santita, porque soy un mexicano herido
desde el fondo del corazón del vicio,
el vicio de matar, Santita, no otro vicio,
matar e irme a culiar con las chamacas
y ellas saben que yo no quiero a nadie
y que soy peligroso, aún si con ellas gasto dinerales.
Pese a que parezca feliz, calmo. agrandado,
soy indio malo, hijo de Malinche, traicionero,
y me siento solo, Santita, muchas veces solo,
aunque esté acompañado.

Tanto dinero y me siento un fracaso.
Tanto dinero y escondido, defensivo, temo que venga
gente de carteles rivales, policías
que ya no son amigos, ejércitos que tengan
el nombre de mis cuates y los torturen
para que sean sus soplones».

14.

Y escuché la voz. La Muerte existe
y es Santa en todas las voces y me habló
con la voz más amada, voz de la madre de Neto,
voz de la madre mía, voz de la madre de mi padre,
voz de la madre de la mujer de mi hermano,
voz de la madre de gente que yo mismo
he matado, voz de la madre de mi pueblo,
Virgen de Guadalupe, con tu voz y todas me dijeron:
«Hijos. Te habla la Santita y sabemos lo que quieres.
Guarda esa pistola y no la ponga en las sienes.
No. Nunca. Simplemente, obedece.

15.

Hijo, la patria no es ningún aniversario.
La patria no se festeja por ciclos.
La patria es diaria, hijo.
Cuando ibas a la escuela, estudioso, soñador,
esperanzado, tú eres la patria.
La patria eras tú mismo.
Tú diciendo el No a las tachas eras la patria,
tú, sin mariguana en los bolsillos, eras el héroe,
tú, obediente a mi voz, eras más héroe
que Juárez, benemérito entre indios,
tú, piadoso con las ancianas,
consolador de tu padre, tú con la azada
en el campo u ordeñando las vacas,
serías el liberador, el guía.

La patria es tan cotidiana, hijo,
que no necesitas gritar vivas porque esté muerta.
Ya tiene vida contigo. Tú vivificarías cada héroe
desde los tiempos de Hidalgo o Morelos,
tú, cuando eras humilde y no querías dinero,
sólo el beso de tu madre, el abrazo de tus vecinos,
tu nombre dicho con respeto, pese a ser pobre.
Ahorita estás tan ignorado. Tienes el nombre
de gatillero, o bravucón resentido,
y quieres ser patriota de mentira,
creer que patria es el himno o el pararse tieso
ante la bandera o extender un brazo al frente
como los presidentes que echan juramentos
que deshonran al minuto.

16.

¡Hijo, esa patria no existe! Si no tienes amor
ni a tí mismo, no tienes patria; si tu amor es el dinero
y la venganza y acostarte con diez distintas mujeres
a las que al día siguiente no volverás a percibirles
su olores, no tienes patria tú, ni tienes madre colectiva
ni héroes nacionales para que honres!
No hay aniversarios que celebrar.
No hay himnos que merezcan cantarse.
Eso es basura, eso pasa, eso no es una esencia.
Patria es un día honesto contigo.
Patria es la voz de todos los que te aman,
sean pocos o sean muchos.

Quien ama siente que todo el mundo le ama
y que la patria es cada patria, allende a su geografía,
y la república el mundo. La patria empieza en tí
y crece dondequiera como el zacate.

La patria está en el cerro y la bajura
de mundos que no se ven,
pero si amas dejan de ser ocultos.
Hijito, te quedaste sin patria.

17.

Olvídate de cantar por última vez el Himno,
ya no existe el Himno. Letra muerta no es himno.
Olvídate de la bandera tricolor y del nombre
de cada viejo héroe, ya no existen,
son monumentos con el valor de un pedruzco
o un montículo de mierda de las yeguas o el perro.
Házte patria nueva con la vida.
Olvídate de que Echevarría mató a tu padre
y tu hermano; no, dáles tú vida a todos los muertos
porque los héroes están muertos ya y son polvo.

El héroe que cuenta eres tú,
el bicentenario que cuenta es uno que comienza contigo
y tú estás muerto, muerto por el odio,
muerto por el trabajo sucio que te llena de plata,
muerto por la droga que defiendes, distribuyes.
Y todas son cadáveres de la patria.
Crees que son hechos notables de tus malditos Carteles.
No. Son epitafios en la zombí cotidianidad de tu muerte.

Hay medio millón de muertos tirados en la superfcie
de este México del que tantos hablas,
no están enterrados, pero apestan más que todas
las aguas pudridas de los alcantarillados.
Son ustedes y tú, hijo mío.
500,000 mexicanos apestosos al servicio de la Mafia.
Son ellos: 300,000 mexicanos que cultivan amapola
y plantas de mariguana y los que la procesan,
y 160,000 que la transportan y la comercializan.
Y tú eres uno entre 40,000 sicarios
y vienen a mí, a la Santita Muerte, para que yo les diga
Patriotas, luchadores, honorables.
Eso no puede ser, hijo mío.

18.

Tú eres una mierda y un traidor
y tan mierda como tú, lo sabes mejor que yo,
es cada uno de los mexicanos que solapa
en Sinaloa al cartel de su nombre
y allá en el Golfo, todos los que directa
o indirectamente solapan, por cobardes,
carteles en Tijuana, en Juárez, La Familia
y los Zetas, asesinos de la patria, añade a la gente
de Milenio, al policía que muerde, al policía
que se vende, el juez que hace lo mismo,
el soldado, el burócrata,
todos son los asesinos de la patria.

Esa gente, si canta el Himno, lo caga
con su aliento, si grita Viva México envenena
los aires. Hijo, si fueras a la Plaza del Zócalo,
a escuchar ceremonias oficiales,
o a Calderón, quien dice
«México tiene problemas de percepción
y de imagen reales», allí serías
el inmundo fantasma, como la mayoría del pueblo
que quiera festejar el Bicentenario de la República
y a su república la matan todos los días.

Hijo, no seas tonto, ya no existen repúblicas.
Existen los cementarios, panteones llenos
de la excreta de la Patria. La nación está cagada
de muerte: con muerte de funcionarios abaleados
por su propia hipocresía, muerte con cobardes
que cantan del himno ésto que dice
«Mas si osare un extraño enemigo
profanar con su planta tu suelo,
piensa ¡oh Patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dio»,
¿hijo-soldado? ... no se necesita otro extraño enemigo
que profane con sus plantas este suelo:
tú eres el enemigo, no nadie más.

19.

Desde que se murió tu padre y hermano,
asesinados por el gobierno, ¿quién crees
que ha sido quien me matara?
con desobediencia,
con ausencias,
con gritos,
con temor a que seas el siguiente muerto
sin que hagas algo bueno...
Tú me re-mataste.

Es cierto: el gobierno me echó a la pena
de ver cómo asesinó a los míos.
Nos produjo ira y séque sufríste.
Me quitarme al esposo y a un hijo,
ye quitaron un hermano querido...
pero, yo podía haber seguido viviendo por orgullo;
pero tú me llenaste de vergüenza, desmentíste
el valor y la fe que puse en tí...
Habrías podido ser la esperanza, la virtud
venciendo a la crueldad y la corrupción
de Díaz Orgaz, Echevarría, López Portillo,
La Madrid, los Salinas, ¿y que hicíste?
... me remataste, porque yo sobreviviría
con la memoria de que mi esposo y mi hijo
murieron inocentes; pero, ya sabiéndote asesino,
vicioso, narco, no habría vivido
ni llenándote de perdón y besos.

Me tuve que morir, avergonzada,
no podría saber ni ver ni ir
ante las madres, hermanas, familias
de la gente que has asesinado tú.
No habría aceptadp el dinero que traes.
No comería de tu mismo plato
ni cocinaría otras viandas y otro caldo
que lágrimas, mis lágrimas por tí.
Dolor por esforzarme en perdonarte
aunque no lo merezcas.

20.

«Házle este favor a tu madre», me dijo
otra voz cuando la voz de mi padre no pudo.
No vuelvas a cantar el himno.
No vayas al Zócalo como un hipócrita
siendo un gorgojo maloliente,
o un monigote con las manos manchadas
con sangre, aunque sean los policías mas viles,
o enemigos de tu cartel, o chotas.
No digas que tienes patria.
No digas que tienes la visión de Quetzalcoátl.
La Serpiente alada de la consciencia cósmica.
No digas que has leído de las Siete Profecías
de los maestros del Mayab Ahau,
sol del futuro; no digas Viva México
cuando, día tras días, vas y lo matas.
No hables del fin porque tú ni has nacido
para que digas que este suelo te contiene.
Eres una sombra que no sabe de Sol.
Jamás lo has visto.

Me ha pedido tu madre, por favor.
Que al olvides. Que no vuelvas a Guerrero.
Ni invoques a Michoacán, tierra de tu padre.

No te digo que no vuelvas aquí
a este santuario. Díme Santita, sí.
Yo recibo y hablo a los cadáveres y sus entelequias.
Tal vez no comprendas; pero hace mucho tiempo
tú estás muerto. No eres todavía un hombre.
No conoces todavía la Patria.
Eres indigno de cantar el Himno.
Tú eres polvo del gran cementerio
en una república que no has conocido.
Tú eres parte del hampa de la Nada.

De «El Libro de anarquistas»
de CARLOS LOPEZ DZUR




Foto
Réquiem por la Revolución de 1910 / A la primera Revolución Social


*

No creas, Mariano Escobedo, que la democracia,
aún la aparente de los votos y las sucesiones,
nacerá sin un pueblo que la comprenda
y diga: «Esta es la suya. La mía. La de todos».
No lo creas, Pedro Valdés. La justicia no la trae
el fusil de un militar patriota, ni el soñador sin pueblo.
No lo creas, Lorenzo Hernández, Javier Espino,
Miguel Negrete, Manuel Carreón,
Francisco Nava, José del Río.
Tirar al Porfiriato, hundir la dictadura, 30 años
de envilecimiento, es despertar al hambriento,
sumarlo al pan digno de cada mañana.

Ninguno de ustedes, revolucionarios por un deseo de cambio,
puede ir solo con su grupito selecto de soldados,
con consenso de honor, aún elitista, y decir
a millones que Porfirio es malo, que la libertad
está garantizada, o el futuro sonríe
cuando hay valientes, adrenalina uniformada.
No basta que se diga que la dictadura humilla
al colectivo grande, al México divino, a la Patria.
Sin el pueblo los triunfos duran lo que el viento.
El sufragio efectivo es voz vacía.
Madero huye a París y el rabo de todos
se esconde entre las patas
y la «No Reelección» se vuelve espuria
aunque venga el triunfo / fantasma pasajero /
después de 30 años de vil aferramiento y Díaz al mando.
No es mero asunto de crear un aparato de elecciones
que, técnicamente, llamen «Democracia».

Es que hay serpientes que se cuelgan de Madero
y van lamiendo la tierra y mordiendo el tronco
y la tierra y el tronco vuelven a ser porfiriato,
agendas del demonio y encantadores que mandan
sus culebras y las hay blancas, anglófilas,
como Henry Lane Wilson y las hay oscuras
y moteadas, como la Antigua Serpiente
de la burguesía, el mismo Porfiriato.

Y verás cómo cae el presidente electo y el vicepresidente
Pino, asesinados a dos años de jactarse
«Llegó la democracia, mexicanos.
Vengan y aplaudan, vengan y echen los vivas».
No lo creas: una elección es lo más frágil
que existe. Una teoría sin pueblo dura nada.
Los dictadores vuelven ante un pueblo dormido,
las huertas victoriosas son llamaradas,
engañosos espejismos.

Hazlo que huya, entonces, pueblo bravo.
Que se vaya con su amo al que llaman
el águila del Norte; pero en el Sur, cuida
a Zapata y, en el Norte, disciplina que Pancho Villa
es otra bestia, adrenalina mala, siquitrillado
populismo con espuelas, borracheras
y cartucheras por doquier y sexo
y robo, desvergüenza.

Cuídalo, sí, y cuídate de él aunque tenga
en la boca la justicia, la reforma, la tierra,
la patria, demagogia aún no cernida
en los cedazos del espíritu pulcro,
revolucionario.

Constitucionalismo liberal, sí, ten cuidado
que hay villas elitistas que al poder conocen
como nominales palabras,
tal vez peores que Villa y que Zapata.
Ven y mira a Venustiano a los ojos,
dime qué ves en sus carranzas,
mira a Obregón, a su gente y dime si hay algo
distinto a los hombres que al Porfiriato conjuraron
con sus armas que desde Mariano Escobedo
son golpistas de '79, émulos
de Carreón, Negrete, Nava y del Río.

Escucha que todos hablan sobre derechos liberales
y legislaciones civiles, laborales, progresistas
y se llega a los portales de las bestias
en la Huerta-Patria, ante falsas bocas
que siseantes proclaman:
«Que la nación se encauce por los senderos de paz»,
y él mismo, Venustiano en la huerta es
la piedra de tropiezo; la Paz es su pretexto
de atentados, impracticable senda
y él, personero del acoso
y las traiciones.
Asesinados Gustavo Adolfo Madero,
Adolfo Bassó Bertoliat
Francisco I. Madero,
José María Pino Suárez,
Abraham González, Edmundo Pastelín,
Adolfo Gorrión, Serapio Rendón,
Belisario Domínguez Palencia.
Ahí los tienes, México, tus patriotas caídos
por un poco del trámite burocrático
del presumirse vanamente
Libre, Liberal, Moderno.
Constitucionalista.

Y lo peor queda aún por verse.
Ahora soy yo: te hablo en nombre de Carranza:
Se necesita mucha sangre aún para abonarte
en nombre de los Generales.
Muchos sublevados más para decir
que la Revolución es Social y ha de ser
la primera del siglo, más grande y solidaria
que la de los bolcheviques y su Peligro Rojo,
Dáme un millón de mexicanos, muertos
los quiero en nombre de Madero.
Dámelos en nombre de las clases marginadas
ahora que Díaz se ha ido y en días de hambres y ollas
dejó al León de la Barra, que se quede tranquilo
Emiliano, con sus zapatistas, que se mantenga a raya
Pascual Orozco, que me digan los católicos
del Partido Nacional qué puto carajo es lo que quieren
o que los lleven presos, que no existan,
o que en San Juan de Ulúa
vayan como cautivos.
Que me diga William Howard Taft y Woodrow Wilson
en qué bando se ubican, si bendicen o no
la democracia, que le digan a John Lind,
güerejo entrometido, que no den más recetas
de falsa neutralidad. Que mejor me vendan armas,
que la Revolución las quiere. Ya ninguno
se la apropiará sin que pare la sangre.
Los alemanes venden armas al huertismo
y el marino del Águila del Norte
ocupó Veracruz, burló la Patria Mexicana.

Que te digan, México, dónde están las lealtades
del amigo, entonces, dáme por la
causa constitucionalista
tus rebeldes, tus mártires
porque estamos solos y Pablo González Garza
en el Noroeste se come la pena viva
y Villa, intranquilo como chacal del Norte no se place
ni con el gringo ni con el alza'o bajo su mando.

Obregón en el Noroeste pasa por sus horrores
y pocas son las líneas de resistencia federales
que ya van doblegándose. Que Villa está mermándolas
y ha tomado a Chihuahua, Coahuila y Zacatecas
– Rodolfo Fierro es un lobo en Torreón
y fragor de la guerra le hace lo que el Viento a Juárez.
Es que quieren tu sangre, Pueblo, como sopa.
Dale entonces tres tazas. Eso es lo que quieren.

Dales un millón de muertos para lavar el Plan
y el pacto civilista, dame un Sur diezmado
ahora que existe Zapata; disolvamos a esos federales,
los siempre porfiristas, lacras de mi condena.
Dilo al ABC. Anúncialo en conferencias multinacionales,
en Niágara Falls, a la cara del yankee:
«El Águila del Norte apenas si conviene con Carranza
y son intransigentes y envidiosos».

Dame un millón de muertos. Vayan y ocupen
templos, aprehendan sacerdotes, pidan
medio millón de pesos a los Arzobispados,
escupan sobre los extranjeros, que te traicionan
México. Dijo Rafael Ceniceros,
viejo portavoz del Partido Católico que soy
el Leviatán. Que Carranza se alía al demonio
de la Muerte y que Obregón es el ladrón
del Anillo Pastoral del Obispo.

Están barriendo las calles élites de la Iglesia,
siervos de la Virgen Guadalupe,
están cerrando colegios, quemando confesionarios
por el sólo desmentir a Venustiano
y llamar masones del Trabajo Sucio
a Obregón y Plutarco Elías Calles.
No lo creas, Pueblo Mexicano. En nombre
de Cristo Rey, Tu Revolución está en las manos
de los vaticanos, los extranjeros, la mafia
de los cuartos oscuros.

La Constitución que soñamos la están
adulterando con chantaje los cristeros
y necesito ayuda: Dame medio millón de muertos,
dáme mártires, cualquiera sea tu bando,
villistas, o gente de Emiliano.
Que nadie puede solo con esta carga,
tu revolución, mexicano del futuro.

Para tirar al Porfiriato, su Iglesia corruptora,
sus ricos patronatos, te necesito
Villa, Zapata, Carranza, Obregón
(pero fieles, leales, no como cada perro
con su hueso; juntos que rasquemos nuestras pulgas
si acaso es la única riqueza que tenemos),
además de la sangre y el poquito de vergüenza solidaria.

Dáme, dáme, dáme un millón de muertos.
Séme fiel, Zapata, porque si no obedeces
te asesino. Te mando a matar si fallas
por el Plan de Ayala; yo soy la Revolución,
Villa, Zapata, yo sé emboscar,
yo sé utilizar caciques mentirosos,
yo fundo la Muerte en Hacienda de Chinameca,
de Morelos, porque yo quiero un millón de muertos,
yo, Carranza, quien hizo a Obregón
el mejor de mis guerreros, pero quien sé
que es ambicioso, ama el poder más que Porfirio
(él quiere la Elección, aunque esté en desventaja).
El no es fiel, óyelo pues de la Boca de Carranza:
Sufragio efectivo, estratagema descarada.

Dáme un millón de muertos antes que un católico
venga y mate a Álvaro, antes que los cristeros
te roben Tu Constitución, pueblo de mártires.
Estamos haciendo una mierda de algo puro
y hay que darle el valor de nuestras vidas,
sangre, mucha sangre,
para que teman la traición los generales.
Escucha, Cárdenas del Río,
Abelardo, sinvergüenza, vendepatria,
Manuel Ávila, hijo del chanchullo,
Elía Calles, escucha:
dáme medio millón de muertos
y desconfía del gringo
y los nuevos ejidatarios.

Del libro inédito «Tijuana: Dolor de parto»
de CARLOS LOPEZ DZUR

*
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LOS PERROS Y YO

No me saque en cara usted que me haya dado
un hueso y, si nada, ni se preocupe.
Para que el amor se asome
yo nunca pido ni suplico ni espero.
No lamo a ningún amo.
Me voy cuando me toca, e irme se me ha vuelto
el instinto, me recupera para todos los cimientos.
Contribuye a mi entera permanencia dinámica.

Conmigo sucede que es más lo que dejo que lo que guardo.
Yo guardo las pistas de amor cuando las veo
y si con animal me comparo es con el perro
que ensalivó una roca, en tronco de árbol
o cercado de camino, puso señal, por si le toca el regreso
con el rabo entre las patas, pero el corazón
siempre con su regocijo.

Un perro mil veces apedreado, mi alma;
la azora la violencia del entorno,
la ingratitud y el rechazo y, alma tengo yo
que aprende su lugar, espacio humilde y alto
no porque sea inefable, no porque sea orgulloso.
Es que soy más solo que el perro, soy zorruno,
vigilo astutamente sin poder evitarlo,
duermo con los ojoa abiertos y soy gato,
quieto y frágil, distante, pero instaurador
del noble rincón donde reposo.

Y cuando estoy de buenas
que es casi siempre, acaricio más que el perro
y me guardo el miedo y me siento sagrado.

Usted no me da nada
(¡qué bueno!) porque de usted nada espero.
Casi todas las cosas que tiene no las quiero.
Me las puede regalar, cortésmente o por piedad
pedir que las retenga, las admita como algún tesoro
que cambiará de dueño, ¿pero sin amor?
todo estorba, hasta una mujer,
hasta el sexo, hasta la risa y la saciedad
y la vejez y la vida... no.

Yo dejo atrás casi todas las cosas,
casi todas las tradiciones, cada convicción
que a larga sea frívola y terquedad, fatulo sentimentalismo
(egoísmo siquitrillado, chatajeante. simulacro
de absolutos); yo todo lo descubro, tarde o temprano
Y no necesito razones suyas, justificadoras
ni que me ofrezcan cuentas ni me pidan perdones.
Yo cuando hiedo la mierda, me voy
y si soy yo el apesto, más temprano.

En la distancia es donde más amo y donde soy
más fecundo; con lejanía de por medio,
oigo clarito el llamado de amor que antes me fue negado.
La nostalgia de mí se vuelve grito, imperio de los ecos,
aunque también la indiferencia del que dijo:
«yo soy el más que te amo», eso se vuelve el ruidoso
«No vuelvas. Te olvidamos». Y lo oigo, por igual
y hasta más conclusivo y claro.

Hay que tener de perro y gato para saber sobre ésto;
pero ser digno, uno para sí ante de ser-quien-pasa
sin ser visto por el otro y hay que echar distancia emocional
porque si no te matan, te cosifican,
te sacan en cara que estés vivo y van y borran
tu saliva de amor y de recuerdo.
Te hacen la existencia miserable.

08-01-2002 / De «El hombre extendido»
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