EL TEATRO APOLO

    De todos los teatros de Madrid, el más significativo es el caso del Teatro Apolo. Inaugurado el 24 de noviembre de 1873, estaba destinado a ser el teatro más elegante de la capital. Sus arquitectos, los franceses P. Chanberlot y F. Festau, concibieron un edificio con los últimos adelantos técnicos y gran capacidad: 1093 butacas y 36 palcos repartidos en tres pisos, lo que le convertía en el teatro más grande de Madrid, exceptuado el Teatro Real.
El Apolo contaba con una majestuosa entrada que contaba a su vez con un vestíbulo de carruajes, en cuyas grandes vitrinas había una especie de exposición permanente de flores, juguetes, perfumes, guantes, etc.
    Uno de los repartos clásicos de la compañía del Apolo era: Joaquina Pino, Isabel Brú, Pilar Vidal, Clotilde Perales, Los Mesejo ( José  y Emilio ), Ontiveros, Sanjuán y Carrión.
    Los teatros  que como el Apolo cultivaban el género chico durante los años 20 se fueron inclinando por el "modernismo". El Apolo ya no cultivaba ya el chico porque le faltaban obras, porque no tenía autores, ni cómicos, ni músicos. Había nacido en un Madrid pintoresco, con personalidad y tipos propios, se pretendió transplantarlo a un Madrid sin color ni ambiente. En cuestión de 20 años, la fisonomía madrileña sufrió un cambio absoluto. Si en los años 20 se hubiese presentado en el Apolo "La Verbena" la gente se hubiera reído.
    El género chico no pudo adaptarse al nuevo ambiente que existía en Madrid.
 
 

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