- ¡Ven y sígueme! -truena la voz del profesor Snape.- ¡Deprisa!
Le sigues. Aparece Draco Malfoy, con sus dos enormes secuaces, Crabbe y Goyle, a sus espaldas. Snape les grita algo para que se aparten, pero el muchacho rubio no hace caso y dice:
- Enhorabuena por estar en mi casa. -y Goyle y Crabbe repiten esta frase varias veces.-
- La verdad es que es un honor. -dices sarcásticamente. En las mejillas de Malfoy aparece un rubor rosado.-
- No te metas conmigo, nuevo. -te aconseja fríamente, y se marcha, seguido de sus "guardaespaldas".-
- No le hagas mucho caso a Malfoy. -suplica el profesor Snape.- Es un caprichoso mimado que siempre ha sido consentido. -ahora empieza a caerte bien el profesor de Pociones.-
No tardáis en llegar a la Sala Común. Es una amplia estancia, llena de candelabros y paredes de piedra, con una gran mesa tapizada de verde, una cálida chimenea en la que arden lenguas de fuego... ¡incluso puedes divisar la guarida de una serpiente! Quedas extasiado contemplando la Sala Común. Snape te dice:
- Tu dormitorio está por allá. Sigue a la prefecta.
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