- Sígueme. -te ordena la señorita Sprout.- Ten cuidado con estas esculturas de grifos que tienes a la derecha; son muy delicadas.
A ti te gustaría seguirla, pero una avalancha de alumnos de Hufflepuff se echa encima de ti y te apisona.
- ¡Socorro! -gritas.-
La señorita Sprout se acerca y, con un ronco vozarrón, hace que los otros chicos se dispersen.
- ¿Así es cómo tratamos a los nuevos?
-pregunta con sarcasmo.- Yo no creo haberos enseñado eso.
- Sí, señorita Sprout. -contestan los alumnos al unísono.-
Inmediatamente te hacen reverencias y una chica, de segundo curso, muy atractiva, te invita galantemente a seguirla.
- ¡Hufflepuff es la mejor de las casas!
-vocea Cedric Diggory mientras camina.-
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