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Para ingresar en Hogwarts, tienes que probarte el Sombrero Seleccionador, que decidirá la casa en la que estarás todos los años que pases aquí.
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Soy el Sombrero Seleccionador de Hogwarts. ¡No temas! Pues estás en buenas manos. Pruébate el Sombrero para saber a qué casa pertenecerás.
Mándame un e-mail a macaotero@telefonica.net, con el asunto "Selección", diciéndome tu edad, tu fecha de nacimiento, tu nombre mágico y tu correo electrónico. En unos 2 ó 3 días recibirás un mensaje que te dice tu casa. Si tardamos más de 4 días, vuélvelo a mandar diciendo que hemos tardado más de 4 días en responderte y subiremos 10 puntos a tu futura casa. Además por cada nuevo alumno de cada casa, subiremos 50 puntos a su casa.
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La canción del sombrero:
Oh, podrás pensar que no soy bonito,
pero no juzgues por lo que ves.
Me comeré a mí mismo si puedes encontrar
un sombrero más inteligente que yo.
Puedes tener bombines negros,
sombreros altos y elegantes.
Pero yo soy el Sombrero Seleccionador de Hogwarts
y puedo superar a todos.
No hay nada escondido en tu cabeza
que el Sombrero Seleccionador no pueda ver.
Así que pruébame y te diré
dónde debes estar.
Puedes pertenecer a Gryffindor,
donde habitan los valientes.
Su osadía, temple y caballerosidad
ponen aparte a los de Gryffindor.
Puedes pertenecer a Hufflepuff,
donde son justos y leales.
Esos perseverantes Hufflepuff
de verdad no temen el trabajo pesado.
O tal vez a la antigua sabiduría de Ravenclaw.
Si tienes una mente dispuesta,
porque los de inteligencia y erudición
siempre encontrarán allí a sus semejantes.
O tal vez en Slytherin
harás tus verdaderos amigos.
Esa gente astuta utiliza cualquier medio
para lograr sus fines.
¡Así que pruébame! ¡No tengas miedo!
¡Y no recibirás una bofetada!
Estás en buenas manos (aunque yo no las tenga).
Porque soy el Sombrero Pensante.
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La canción de Hogwarts:
Hogwarts, Hogwarts, Hogwarts,
enséñanos algo, por favor.
Aunque seamos viejos y calvos
o jóvenes con rodillas sucias,
nuestras mentes pueden ser llenadas
con algunas materias interesantes.
Porque ahora están vacías y llenas de aire,
pulgas muertas y un poco de pelusa.
Así que enséñanos cosas que valga la pena saber,
haz que recordemos lo que olvidamos,
hazlo lo mejor que puedas, nosotros haremos el resto,
y aprenderemos hasta que nuestros cerebros se consuman.
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