Historias de Coleccionismo


En ésta sección se encuentra dividida en tres partes:

Mónica Alfonso (Argentina)

Francisco Javier Pablo (España)

Verónica Nakandakari (Argentina)

Si tienes alguna historia para incluir, mándame un correo:


Mónica

El otro día me preguntaron desde cuándo colecciono almanaques de bolsillo. Si tuviera que poner una fecha, diría que desde... siempre. Mi padre todos los años traía de su trabajo un almanaque para cada integrante de la familia. Y a fin de año, mi madre y mis hermanos me los daban a mí. A ese ritual, se le sumaban los que mi madre conseguía de los negocios que visitaba, los que les daban a mis hermanos y los que yo pedía dondequiera que los veía. Y así fueron pasando los años, y hoy ya suman más de 400.

Siempre los separé por temas: Animales, paisajes, familia y niños, deportes, signos del zodíaco, flores, autos antiguos, religiosos, humor, dibujos, y los infaltables "Inclasificables". Cada categoría tiene a su vez subcategorías: Paisajes de Argentina, ciudades del mundo, paisajes otoñales, de montaña, nevados, jardines; bebés, niños, parejas; perros, gatos, pájaros, caballos...

Si los clasificara por años, empezaría en 1963, con un pequeño almanaque de "TE SOL" que por suerte se conserva en perfecto estado. Año tras año, la cantidad sube, pero, a partir de los '90, la cantidad disminuye drásticamente. Y eso es algo que realmente me entristece. Cada vez son menos los locales que hacen almanaques. Algunos por la crisis, otros porque han reemplazado a esta tradicional forma de publicidad por otra más moderna, como los imanes para heladeras. Hoy es imposible conseguir que una pizzería imprima calendarios. Y la globalización ha agregado su cuota: Es más fácil conseguir almanaques en un comercio artesanal y tradicional (un zapatero, un taller mecánico, una veterinaria) que en uno cuyos productos también se venden en el hipermercado, como los almacenes, las carnicerías y las verdulerías. Y no es sólo cuestión de cantidad, sino de recuerdos. Cada almanaque, en especial aquellos que poseo hace más de 15 años, me remonta a una época, a una persona, a una anécdota, a tiendas que ya no existen. A costumbres, como la de "arruinarlos" marcando las fechas de los cumpleaños de familiares y amigos o pegarlos en las carpetas de la escuela, para ilustrar algún trabajo.

Pero la globalización también trajo una ventaja, de la mano de Internet: A través de la RED, me he puesto en contacto con coleccionistas no sólo de Argentina, sino principalmente de España, donde este tipo de coleccionismo está muy difundido. Tanto, que hay asociaciones de coleccionistas de calendarios de bolsillo. Allá, los coleccionistas hasta se dan el lujo de dedicarse a una temática específica, debido a la gran cantidad de calendarios que circulan. Los hay también en serie, y algunas de éstas hasta se subastan en páginas de remates por Internet.

Ignoro si llegará el día en que aquí el coleccionismo de almanaques se convierta, como la filatelia o la numismática, en un hobbie que reditúe comercialmente; entonces, seguramente, aparecerán personas que se dedicarán a hacer catálogos, a dictaminar reglas sobre cómo se deben o no coleccionar y cuáles calendarios se considerarán "valiosos". Hasta tanto esto ocurra, yo disfrutaré de las imágenes y los recuerdos que cada uno de mis almanaques me brinda gratuita y generosamente.


Javi

Esta es la historia de como empecé a coleccionar calendarios de bolsillo.

Yo desde pequeño he coleccionado sellos y de vez en cuando me pasaba por un pequeño mercadillo de coleccionistas que hay en mi ciudad, todos los días festivos, para adquirir sellos. Un dia, hace aproximadamente 9 o 10 años me ofrecieron un gran numero de calendarios de bolsillo a un precio casi de regalo comprando todo el lote, no dude en adquirirlos pensando en regalárselos a una cuñada que les coleccionaba, siempre que anteriormente había tenido algún calendarios se lo había dado a ella. Pues bien cuando se los ofrecí me dijo que no los quería (posiblemente, aunque ella siempre me lo ha negado, porque casi todos eran desnudos femeninos) y además tuvo el detalle de regalarme todos los que ella tenia en una caja de zapatos animándome a continuar yo la colección que ella había empezado. Pues así lo hice, comprobé que de los que mas había eran de tema infantil y de desnudos femeninos, sobre todo en el lote que yo había adquirido, decidí centrarme en estos dos temas, en especial por los desnudos pues siempre he tenido una fijación y admiración por la belleza femenina.

Bien esta es mi pequeña y más sincera historia de como comencé a coleccionar calendarios de bolsillo, en la actualidad tendré mas de 14000 calendarios, de los cuales unos 8300 corresponden a desnudos femeninos (5700 españoles y 2600 extranjeros)aprox. Mucha gente me reprocha que coleccione este tema y en cierto modo tienen parte de razón, pero como coleccionista colecciono lo que me gusta, igual que hay gente que colecciona navajas o armas de fuego. En fin, esta es mi historia, como pueden ver no tiene nada de especial ni de curioso, pero la he relatado con toda la sinceridad de mi corazón.


Verónica

Comence en el primer ano de la secundaria, hace casi 20 años atras. Se basaba tan solo de calendarios que podia juntar de los comercios y de los que me envia un amigo de Espana que no conozco personalmente. Mi coleccion aumento despues de mis viajes a Japon y mis viajes al extranjero. Pero jamas intercambie calendarios. Hasta que encontre una pagina web, hace dos años atras, y deje mis datos y ahi comenzo este intercambio internacional de calendarios.

Mi manera de archivarlos: Como comence con calendarios nacionales, cada calendario tiene una pagina oficio que guardo en folios y van por ano y por motivos (Paisajes, parejas, flores, animales, etc.) Los internacionales los dividos en paginas por paises y en el caso de Espana los tengos separados por motivos o por anos.



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